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viernes, 1 de diciembre de 2017

IN-SHADOW: A Modern Odyssey

Contundente documental dirigido y producido por Lubomir Arsov. Es una crítica descomunal de nuestro mundo. Dura 13 minutos y no tiene palabras, sino impactantes imágenes (en dibujos, caricaturas) acompañadas por una música pegadiza. Se titula IN-SHADOW: A Modern Odyssey (EN-LA-SOMBRA: Una Odisea Moderna). IN-SHADOW puede traducirse también como "EN-LA-OSCURIDAD", o "EN-TINIEBLAS".

AVISO: Este documental es visualmente impactante, fuerte, pues describe con imágenes muy gráficas el mundo del ego, el cual no queremos ver. Nos muestra el horror que se oculta tras la edulcorada cara de inocencia de la que habla Un Curso de Milagros. Esa falsa inocencia oculta el ansia de asesinato y el horror que hay detrás (la mentalidad errada a nivel ontológico). Podemos mirar este tipo de descripciones sin miedo si las vemos unidos con el Maestro interior (es decir, desde la mentalidad recta). Hay pasajes del Curso muy duros, descriptivos también de este mundo del ego (más abajo voy a citar algunos). No queremos ver lo engañosas que son nuestras vidas en este mundo dual (que afortunadamente no es real), pues el horror que se oculta tras esta superficie engañosa (la forma) es el contenido ontológico que tememos que sea la verdad en nuestro interior (el pensamiento de asesinato/separación; la desgarradora dualidad). Pero como dice la cita de Carl Gustav Jung (citada en la descripción original del vídeo):

“No tree, it is said, can grow to heaven unless its roots reach down to hell.”
-C.G. Jung

“Ningún árbol puede crecer hasta el cielo a menos que sus raíces desciendan hasta el infierno”.
-C.G. Jung

Es decir, que si nos negamos a mirar la ilusión ontológica, entonces no podremos elevarnos por encima de ella, pues la habremos reprimido y seguirá envenenando nuestra mente inconscientemente. Como dice el Curso:

La visión espiritual mira hacia adentro e inmediatamente se da cuenta de que el altar ha sido profanado y de que necesita ser reparado y protegido. Perfectamente consciente de la defensa apropiada, la visión espiritual pasa por alto todas las demás y mira más allá del error hacia la verdad. (T.2.III.4:3-4)

Es mirando dentro de nuestra mente como podemos reconocer que la oscuridad que pensábamos que había no es verdad, sino una mera ilusión que se desvanece al mirarla con la luz del amor. Este mirar adentro no debe darnos miedo, pues es algo que no hacemos solos, sino acompañados de Jesús (del amoroso discernimiento y de la infalible paz):

Yo (Jesús) te daré la lámpara y te acompañaré. (T.11.introd.4:5)

Puede ser más clarificador leer el párrafo completo:

Hermano mío, tú eres parte de Dios y parte de mí. Cuando por fin hayas visto los cimientos del ego sin acobardarte, habrás visto también los nuestros. Vengo a ti de parte de nuestro Padre a ofrecerte todo nuevamente. No lo rechaces a fin de mantener oculta la tenebrosa piedra angular, pues la protección que te ofrece no te puede salvar. Yo te daré la lámpara y te acompañaré. No harás este viaje solo. Te conduciré hasta tu verdadero Padre, Quien, como yo, tiene necesidad de ti. ¿Cómo no ibas a responder jubilosamente a la llamada del amor? (T.11.introd.4)

O las citas complementarias:

Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las mire, pues no examinarlas es la manera de protegerlas. No hay necesidad de sentirse amedrentado por ellas, pues no son peligrosas. Estamos listos para examinar más detenidamente el sistema de pensamiento del ego porque juntos disponemos de la lámpara que lo desvanecerá, y, puesto que te has dado cuenta de que no lo deseas, debes estar listo para ello. Mantengámonos muy calmados al hacer esto, pues lo único que estamos haciendo es buscar honestamente la verdad. La "dinámica" del ego será nuestra lección por algún tiempo, pues debemos primero examinarla para poder ver más allá de ella, ya que le has otorgado realidad. Juntos desvaneceremos calmadamente este error, y después miraremos más allá de él hacia la verdad. (T.11.V.1)

No lo llames pecado sino locura, pues eso es lo que fue y lo que sigue siendo. Tampoco lo revistas de culpabilidad, pues la culpabilidad implica que realmente ocurrió. Pero sobre todo, no le tengas miedo. 

Cuando te parezca ver alguna forma distorsionada del error original tratando de atemorizarte, di únicamente: "Dios no es miedo, sino Amor", y desaparecerá. La verdad te salvará, pues no te ha abandonado (...). (T.18.I.6:9; 7:1-3)

Por lo tanto, no hay nada que temer, y así somos libres de mirar en nuestro interior con ojos inocentes, llenos de discernimiento y de paz, con una mirada tranquila que nos permite reconocer que esa antes temida oscuridad no es más que una ilusión risible que no puede hacer nada excepto desvanecerse ante la mirada de la paz.

Pasemos a ver el documental. Destaco las partes en que aparecen las caretas "sonrientes" (en el minuto 2 del documental se presenta la careta por vez primera, cuando se pone para ocultar la triste cara que quedará disimulada debajo, repitiéndose la presencia de esas caretas a lo largo del documental), que simbolizan lo que UCDM llama la "cara de inocencia", sobre lo que pondré algunas citas más abajo. Esa cara de "inocencia" finge que todo va bien, finge bondad y buenas intenciones, pero dentro, reprimido y sepultado en el inconsciente, se encuentra el deseo asesino del ego, que es el tema principal de este documental. Muy al final del documental se cambia el tono oscuro que hasta ahora se había expresado, y dedica el momento final a abrir la esperanza a un rayo de luz, que podemos verlo como la pequeña dosis de buena voluntad. Surgen entonces diversos símbolos del final de la fragmentación y de la aceptación de la unidad subyacente, que había quedado oculta. Otro símbolo es el del bebé luminoso que aparece al final, que podemos verlo como un símbolo de la inocencia del Cristo. Y los ojos finales que se abren al final, como el despertar del sueño.

Aquí está el documental (para verlo en pantalla grande se puede hacer click en uno de los botones de abajo del vídeo: el que está a la derecha del volumen y de la ruedecita de configuración; es decir, el botón de las flechitas que apuntan hacia fuera):

IN-SHADOW: A Modern Odyssey from Lubomir Arsov on Vimeo.

Para quien pefiera verlo directamente en la página de VIMEO, este es el link: https://vimeo.com/242569435 (como dije más arriba, dura solo 13 minutos).

Y una vez visto el vídeo, vamos con algunas citas que se relacionan con el tema de este vídeo/documental:

La metáfora de la falsa "cara de inocencia" aparece en varios pasajes de la importante sección T.31.V: El concepto del yo frente al verdadero Ser. Veamos un poco, aunque releer esa sección entera puede ser interesante):

El concepto de ti mismo que el mundo te enseña no es lo que aparenta ser, pues se concibió para que tuviera dos propósitos, de los cuales la mente sólo puede reconocer uno. El primero presenta la cara de inocencia, el aspecto con el que se actúa. Ésta es la cara que sonríe y es amable, e incluso parece amar. Busca compañeros, contempla a veces con piedad a los que sufren, y de vez en cuando ofrece consuelo. Cree ser buena dentro de un mundo perverso.

Este aspecto puede disgustarse, pues el mundo es perverso e incapaz de proveer el amor y el amparo que la inocencia se merece. Por esa razón, es posible hallar este rostro con frecuencia arrasado de lágrimas ante las injusticias que el mundo comete contra los que quieren ser buenos y generosos. Este aspecto nunca lanza el primer ataque. Pero cada día, cientos de incidentes sin importancia socavan poco a poco su inocencia, provocando su irritación, e induciéndolo finalmente a insultar y a abusar descontroladamente.

La cara de inocencia que el concepto de uno mismo tan orgullosamente lleva puesta, justifica el ataque que se lleva a cabo en defensa propia, pues, ¿no es acaso un hecho harto conocido que el mundo trata ásperamente a la inocencia indefensa? Nadie que forja una imagen de sí mismo omite esta cara, pues tiene necesidad de ella. Mas no quiere ver el otro lado. (T.31.V.2:4-9; 3:1-4; 4:1-3)

Pero precisamente ese otro lado es lo que tenemos que mirar para liberarnos de él: la cara del horror, el pensamiento asesino que reprimimos (debido al miedo) sepultándolo en la profundidad de nuestra inconsciente mente ontológica.

Esa sección del Curso menciona más veces la cara de "inocencia", pero con lo que hemos citado tenemos contexto de sobra para el tema del vídeo. Tras nuestra ilusión de que "el mundo es así", se encuentra la otra ilusión más oscura que nos da miedo: el miedo ontológico a la venganza de Dios por haber "roto" (dualizado) Su Cielo. Hasta que no miremos eso con ojos de perdón, reconociendo que la separación nunca podría ser posible y por lo tanto que nada se ha roto, no veremos la verdad de que estamos a salvo, siendo benditamente UNO en la Plenitud del Corazón de Dios.

El falso rostro sonriente es también la manera en que fingimos que todo va bien con este mundo; que esto es normal; que somos "moderadamente felices", etc. Pero bajo esta careta de alegría aparente, se esconde un fondo de profunda tristeza:

Otros prefieren negar que están tristes, y no reconocen en absoluto que se están tragando las lágrimas. (L.182.2:3)

En el documental se ilustra esto con esos rostros/caretas "felices" que en el fondo están llorando amargamente, pues en el mundo dual no se puede encontrar felicidad plena ni duradera.

Otros temas del vídeo podemos verlos reflejados en citas como las siguientes:

El cuerpo es el personaje central en el sueño del mundo. (...) En el breve lapso de vida que se le ha concedido busca otros cuerpos para que sean sus amigos o sus enemigos. Su seguridad es su mayor preocupación; su comodidad, la ley por la que se rige. Trata de buscar placer y de evitar todo lo que le pueda ocasionar dolor. Pero por encima de todo, trata de enseñarse a sí mismo que sus dolores y placeres son dos cosas diferentes, y que es posible distinguir entre ellos.

El sueño del mundo adopta innumerables formas porque el cuerpo intenta probar de muchas maneras que es autónomo y real. Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor. Trabaja para adquirirlos, haciendo cosas que no tienen sentido, y luego los despilfarra intercambiándolos por cosas que ni necesita ni quiere. (...) A veces sueña que es un conquistador de cuerpos más débiles que él. Pero en algunas fases del sueño, él es el esclavo de otros cuerpos que quieren hacerle sufrir y torturarlo.

Las aventuras en serie del cuerpo, desde que nace hasta que muere, son el tema de todo sueño que el mundo jamás haya tenido. (...) Tú no eres el soñador, sino el sueño. (T.27.VIII.1:1,4-8; 2:1-3,6-7; 3:1)

Lo anterior se ilustra en diversas escenas del vídeo/documental, por ejemplo a partir del minuto 7 y 16 segundos aparecen unas figuras que me recuerdan la parte de la cita anterior que dice: "Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor". Y con tal base ilusoria, todo aquí es un cambiante caos.

Afortunadamente, lo que realmente somos es inmutable, así que nunca cambia, independientemente de nuestros descabellados sueños o de nuestras ilusorias creencias que se basan en que la verdad puede cambiar. Lo que realmente somos, nunca jamás se verá afectado por lo irreal:

Este Pensamiento no se ve afectado en modo alguno por la confusión y el terror del mundo, por los sueños de nacimiento y muerte que aquí se tienen, ni por las innumerables formas que el miedo puede adoptar, sino que, sin perturbarse en lo más mínimo, sigue siendo tal como siempre fue. (T.30.III.10:2)

La mayor parte de este vídeo documental es un símbolo de lo que el Curso llama terror del ego, o de los "chillidos estridentes" del ego. Algunos pasajes del Curso pueden resultar igualmente perturbadores si se miran desde la mente errada en lugar de desde la tranquila y discernidora mente recta. Por ejemplo, estos duros pasajes también ilustran el sistema del ego (copiados de la sección de "Los obstáculos a la paz"):

El amor sólo se siente atraído por el amor. (...) El miedo se siente atraído por lo que el amor no ve, y ambos creen que lo que el otro ve, no existe. El miedo contempla la culpabilidad con la misma devoción con la que el amor se contempla a sí mismo. Y cada uno de ellos envía sus mensajeros, que retornan con mensajes escritos en el mismo lenguaje que se utilizó al enviarlos.

A los mensajeros del miedo se les adiestra mediante el terror, y tiemblan cuando su amo los llama para que le sirvan. Pues el miedo no tiene compasión ni siquiera con sus amigos. Sus mensajeros saquean culpablemente todo cuanto pueden en su desesperada búsqueda de culpabilidad, pues su amo los deja hambrientos y a la intemperie, instigando en ellos la crueldad y permitiéndoles que se sacien únicamente de lo que le llevan. Ni el más leve atisbo de culpabilidad se escapa de sus ojos hambrientos. Y en su despiadada búsqueda de pecados se abalanzan sobre cualquier cosa viviente que vean, y dando chillidos se la llevan a su amo para que él la devore.

No envíes al mundo a esos crueles mensajeros para que lo devoren y se ceben en la realidad. Pues te traerán noticia de carne, pellejo y huesos. Se les ha enseñado a buscar lo corruptible, y a retornar con los buches repletos de cosas podridas y descompuestas. (T.19.IV.A.I.10:5,8-10; 12:5-7; 13:1-3)

Este simbolismo se muestra crudamente en la mayor parte del documental. Pero no debemos desanimarnos cuando veamos el verdadero propósito del ego, pues podemos ir más allá hasta alcanzar el propósito del amor, que nos libera para siempre de las ilusorias cadenas del horror:

Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios. Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios. (L.49.4)

Porque tal como miremos en nuestro interior, eso percibiremos "fuera" de nosotros. Si nos miramos dentro y vemos asesinato (es decir, creemos en la separación), eso es lo que proyectaremos y por lo tanto eso es lo que percibiremos en el mundo proyectado: La proyección da lugar a la percepción. (T.21.introd.1:1)

Así pues, nosotros mismos elegimos con nuestra actitud mental lo que vamos a ver:

El amor envía a sus mensajeros tiernamente, y éstos retornan con mensajes de amor y de ternura. A los mensajeros del miedo se les ordena con aspereza que vayan en busca de culpabilidad, que hagan acopio de cualquier retazo de maldad y de pecado que puedan encontrar sin que se les escape ninguno so pena de muerte, y que los depositen ante su señor y amo respetuosamente. La percepción no puede obedecer a dos amos que piden distintos mensajes en lenguajes diferentes. (T.19.IV.A.I.11:1-3)

Podemos elegir a qué amo o maestro servir: al ego o al Espíritu. El ego nos incita a ver horror, asesinato, separación y pecado, y si miramos en nuestro interior mirando con los ojos del ego, eso es lo que veremos y entonces proyectaremos un mundo de miedo y horror.

Pero si al mirarnos interiormente —ayudados por el Maestro de la paz— vemos únicamente inocencia, eso es lo que extenderemos y así veremos un mundo de unión y de paz, independientemente de las situaciones externas, que entonces serán percibidas como expresiones de amor o como peticiones de amor.

Siguiendo con las descripciones semejantes a las del documental:

Bajo el polvoriento contorno de su mundo distorsionado, el ego quiere dar sepultura al Hijo de Dios, a quien ordenó asesinar, y en cuya putrefacción reside la prueba de que Dios Mismo es impotente ante el poderío del ego e incapaz de proteger la vida que Él creó contra el cruel deseo de matar del ego. (T.19.IV.C.I.8:1)

Pero a continuación el Curso nos recuerda que no hay motivo para tener miedo, pues es un sueño del que podemos elegir despertar:

Hermano mío, criatura de Dios, esto no es más que un sueño de muerte. No hay funeral, ni altares tenebrosos, ni mandamientos siniestros, ni distorsionados ritos de condena a los que el cuerpo te pueda conducir. (T.19.IV.C.I.8:2-3)

Volver la mente hacia dentro y elegir la verdad nos permite despertar de las pesadillas del miedo:

Los milagros son como gotas de lluvia regeneradora que caen del Cielo sobre un mundo árido y polvoriento, al cual criaturas hambrientas y sedientas vienen a morir. (L.PII.Preg13.5:1)

Por lo tanto, podemos liberarnos de este mundo de tinieblas que el ego nos invita a considerar como verdadero. Pero si elegimos creer lo que nos dice el ego, no veremos amor, sino un mundo cruel de asesinato (ilustrado poderosamente en el documental):

Lo que no es amor es asesinato. (T.23.IV.1:10)

Y ese horrible mundo de asesinato es lo que describe ampliamente el documental.

El Curso también describe sin remilgos el horror, pero también señala que tal horroso mundo no es ni puede ser real:

Si éste fuese el mundo real, Dios sería ciertamente cruel. Pues ningún Padre podría someter a Sus hijos a eso como pago por la salvación y al mismo tiempo ser amoroso. El amor no mata para salvar. (T.13.introd.3:1-3)

Pues este mundo es el símbolo del castigo, y todas las leyes que parecen regirlo son las leyes de la muerte. (T.13.introd.2:4)

¿Te gusta lo que has fabricado? Un mundo de asesinatos y de ataque por el que te abres paso tímidamente en medio de constantes peligros, solo y temeroso, esperando a lo sumo a que la muerte se demore un poco antes de que se abalance sobre ti y desaparezcas. Todo eso son fabricaciones tuyas. Es un cuadro de lo que tú crees ser: de cómo te ves a ti mismo. Los asesinos están aterrorizados y los que matan tienen miedo de la muerte. (T.20.III.4:2-5)

Por cierto, en la frase final, "los asesinos" se refiere a cada uno de nosotros, ya que en nuestra mente inconsciente creemos haber asesinado a Dios, o a Su Hijo el Cristo: es decir, creemos haber logrado la separación o individualidad, al exorbitante precio de asesinar la inocente Unidad. ¡Cómo no vamos a sentirnos culpables mientras sigamos creyendo inconscientemente eso!

Mas todo el mundo sabe que el costo del pecado es la muerte. (T.25.VII.1:6)

Y si en nuestra mente inconsciente creemos haber cometido el pecado de la separación (haber matado a Dios para obtener nuestra individualidad), nos sentiremos culpables y proyectaremos esa culpabilidad fabricando un mundo de diferencias, separación, culpa, asesinato y muerte. ¿Es ese mundo el lugar donde realmente queremos vivir?:

Aquí es donde se conservan los pensamientos de sacrificio, pues ahí es donde la culpabilidad impera y donde le ordena al mundo que sea como ella misma: un lugar donde nadie puede hallar misericordia, ni sobrevivir a los estragos del temor, excepto mediante el asesinato y la muerte. (T.31.III.5:2)

Sueñas que tu hermano está separado de ti, que es un viejo enemigo, un asesino que te acecha en la noche y planea tu muerte, deseando además que sea lenta y atroz. Mas bajo este sueño yace otro, en el que tú te vuelves el asesino, el enemigo secreto, el sepultador y destructor de tu hermano así como del mundo. (T.27.VII.12:1-2)

Ese otro sueño más profundo es el inconsciente sueño ontológico, la creencia original en la individualidad/separación. Al elegir creer en la separación, proyectamos este absurdo hacia "fuera", produciendo un aparente mundo de muerte, que es un lugar horrendo y agotador, pues ahora los asesinos parecen ser los otros, que nos rodean y nos acechan, por lo que tenemos que estar alerta y constantemente a la defensiva, y entonces nos sentimos desfallecidos y sin auténticas esperanzas:

El mundo está muy cansado porque es la idea del cansancio. (T.5.II.10:6)

Y la anterior cita se refleja en muchas imágenes del documental, con esos rostros cansados y agobiados.

Sin embargo, el Espíritu Santo está deseoso de que le pidamos Su Ayuda para librarnos de todo ese cansancio tan agotador, y así volvamos a nuestro estado natural de paz y plenitud:

Traigo a vuestros cansados ojos una visión de un mundo diferente, tan nuevo, depurado y fresco que os olvidaréis de todo el dolor y miseria que una vez visteis. Mas tenéis que compartir esta visión con todo aquel que veáis, pues, de lo contrario, no la contemplaréis. Dar este regalo es la manera de hacerlo vuestro. (T.31.VIII.8:4-6)

Compartir esa visión —y dar ese regalo— significa ver a los demás con los ojos del perdón. Al retirar nuestras proyecciones de los demás, nos libramos de ellas nosotros mismos. Siempre podemos pedirle al Espíritu Santo que nos recuerde el perdón, que nos recuerde que hay otra manera de ver esas cosas que creemos que nos están agobiando:

Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. (L.224.2:3)

Pues ciertamente es agotador seguir creyendo en la individualidad e insistir en vivir en el espacio/tiempo, en un mundo hostil de conflictos y diferencias:

No obstante, sólo el tiempo se arrastra pesadamente, y el mundo ya está muy cansado. (M.1.4:4)

Ese mundo no es más que una creencia en la muerte/dualidad. Sin esa idea ontológica, el mundo desaparece: 

Sin la idea de la muerte no habría mundo. (M.27.6:3)

En el documental se muestra el mundo originado por la creencia inconsciente en la muerte/separación. Es un mundo que refleja la ilusoria idea de la muerte, que lo originó. Pero cuando aprendemos a dejar de creer en la idea de la separación, ese mundo pierde su base y entonces amanece la esperanza que nos guía suave y confortablemente a despertar y a nuestra total felicidad. ¡Hay esperanza!

Me amas, Padre, y nunca habrías podido dejarme en la desolación, para morir en un mundo de dolor y crueldad. ¿Cómo pude jamás pensar que el Amor se había abandonado a Sí Mismo? No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor. El miedo es un sueño, (...) (L.331.1:3-5)

Con el ego, usábamos cada momento para elegir seguir creyendo en la devastación, y por lo tanto bajo el imperio del miedo:

Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor. (T.26.V.13:1)

Este ilusorio mundo egoico es el reflejo de la ontológica "hora del terror", en la que quisimos elegir creer en nuestra individualidad en vez de en la Unidad del Ser.

Pero como dice el Curso, el mundo de asesinatos del ego no puede ofrecernos nada de valor:

El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee. (L.128)

Pero también se nos recuerda que más allá del mundo del ego, hay otra manera de verlo todo:

Más allá de este mundo hay un mundo que deseo. (L.129)

Y esta alternativa es una que también podemos elegirla en cada momento:

Cada día, cada hora y cada instante elijo lo que quiero contemplar, los sonidos que quiero oír y los testigos de lo que quiero que sea verdad para mí. Hoy elijo contemplar lo que Cristo quiere que vea; hoy elijo escuchar la Voz de Dios, así como buscar los testigos de lo que es verdad en la creación de Dios. En la visión de Cristo, el mundo y la creación de Dios se encuentran, y según se unen, toda percepción desaparece. La dulce visión de Cristo redime al mundo de la muerte, pues todo aquello sobre lo que Su mirada se posa no puede sino vivir y recordar al Padre y al Hijo: la unión entre Creador y creación. (L.271.1:1-4)

Es decir, que en cada instante podemos elegir la unión en vez de la separación; la igualdad en vez de las diferencias; la inocencia en lugar de la culpabilidad; el amor en lugar de la muerte y el miedo.

Otra manera de decirlo es que en cada instante somos libres para perdonar.

El mundo real o mundo del perdón es el único mundo deseable, pues esta manera de ver nos conduce a despertar de la pesadilla del ego y volver a los Brazos de Dios, Uno con Él. Pero el mundo de separación del ego es horriblemente feo y perturbador. ¿Cuál elegiremos?

El mundo que ves es ciertamente despiadado, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la venganza y lleno de odio inclemente. Da únicamente para más tarde quitar, y te despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar. En él no se puede encontrar amor duradero, porque en él no hay amor. Dicho mundo es el mundo del tiempo, donde a todo le llega su fin. (L.129.2:3-6)

¿Cuál de ellos quieres ver? Eres libre de elegir. Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte. Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, contemplarás un mundo de misericordia y de amor. (L.189.5)

Si elegimos la unidad, todo nos lleva a la felicidad. Pero si elegimos seguir creyendo en el sistema de pensamiento del ego, proyectaremos un mundo de miedos y creeremos que es real. Y al elegir eso:

Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel, donde reina el pesar y donde los pequeños gozos sucumben ante la embestida del dolor salvaje que aguarda para trocar toda alegría en sufrimiento. (L.190.8:5)

Que es algo potentemente ilustrado en el documental que hemos visto antes.

Acabemos con unas citas de verdadera esperanza:

Deja el mundo de la muerte atrás, y regresa al Cielo en paz. Aquí no hay nada que tenga valor; todo lo que tiene valor se encuentra en el Cielo. Escucha al Espíritu Santo, y a Dios a través de Él. Él te habla de ti. (T.14.V.1:8-10)

Porque no es el mundo lo que en verdad queremos. Lo que realmente queremos de corazón es nuestra Unidad con Dios:

Tú anhelas estar con Él, tal como Él anhela estar contigo. Esto es eternamente inalterable. Acepta, pues, lo inmutable. (T.14.V.1:5-7)

Con esta Santa Ayuda, dejamos atrás las ilusiones de separación del ego: el miedo, el odio y dolor:

La sangre del odio desaparece permitiendo así que la hierba vuelva a crecer con fresco verdor, y que la blancura de todas las flores resplandezca bajo el cálido sol de verano. Lo que antes era un lugar de muerte ha pasado a ser ahora un templo viviente en un mundo de luz. (T.26.IX.3:1-2)

Pero entrenémonos para evitar la tentación de juzgar y de condenar a nuestros hermanos, o de condenar de algún modo el mundo que percibimos. Porque si juzgamos o condenamos, seremos nosotros mismos quienes sufriremos:

Pero si te niegas a dar tu bendición, el mundo te parecerá ciertamente temible, pues le habrás negado su paz y su consuelo, y lo habrás condenado a la muerte. (T.27.V.4:6)

Este mundo te atará de pies y manos y destruirá tu cuerpo únicamente si piensas que se construyó para crucificar al Hijo de Dios. Pues aunque el mundo sea un sueño de muerte, no tienes por qué dejar que sea eso para ti. (T.29.VI.5:1-2)

Elijamos, pues, dejar de creer en este ilusorio infierno, pues aunque sea irreal, resulta doloroso mientras se cree en él. Todo depende de uno mismo: de qué elijo creer: al ego con sus diferencias o al Espíritu inmutable con su Unidad.

Dejemos atrás la dolorosa creencia de que la culpa la tienen otros. Pues la verdad es que:

El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. (T.27.VIII.10:1)

Pues sólo lo que elijo creer es lo que parece hacerme daño:

Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño. (L.281.1:5)

Pero somos libres de elegir nuestro pensamientos/creencias. Podemos elegir las ideas de igualdad en lugar de las de diferencias. Podemos elegir la inocencia en lugar de la condenación. Y al elegir la verdad del amor, las oscuras alucinaciones del ego desaparecerán y reconoceremos un mundo de luz al cual tenemos derecho desde siempre, pues es el reflejo de la Realidad, donde todo es Uno y no hay cabida para separaciones, diferencias, cambios ni el dolor. Al elegir el reflejo de la verdad en este mundo (el perdón; volver la mente hacia dentro en inocencia), este reflejo nos conducirá a la Verdad Absoluta de inmutable Unidad. Y como dice el Curso, estemos tranquilos, pues una vez que hemos empezado el camino o jornada del perdón, el final feliz es seguro:

No olvides que una vez que esta jornada ha comenzado, el final es seguro. Las dudas te asaltarán una y otra vez a lo largo del camino, y luego se aplacarán sólo para volver a surgir. El final, no obstante, es indudable. Nadie puede dejar de hacer lo que Dios le ha encomendado que haga. (...) Detrás de cada ilusión está la realidad y está Dios. (...) El final es indudable y está garantizado por Dios. (C.Epílogo.1:1-4,8,10)

Y ahora decimos "Amén". Pues Cristo ha venido a morar al lugar que, en el sosiego de la eternidad, Tú estableciste para Él desde antes de los orígenes del tiempo. La jornada llega a su fin, y acaba donde comenzó. No queda ni rastro de ella. Ya no se le otorga fe a ninguna ilusión, ni queda una sola mota de obscuridad que pudiese ocultarle a nadie la faz de Cristo. Tu Voluntad se hace, total y perfectamente, y toda la creación Te reconoce y sabe que Tú eres la única Fuente que tiene. La Luz, clara como Tú, irradia desde todo lo que vive y se mueve en Ti. Pues hemos llegado allí donde todos somos uno, y finalmente estamos en casa, donde Tú quieres que estemos. (T.31.VIII.12)

El Hijo reposa, y en la quietud que Dios le dio, entra en su hogar y por fin está en paz. (C.Epílogo.5:6)

☼☼☼

Datos del documental: 

Written, Directed & Produced by Lubomir Arsov
Original Soundtrack “Age of Wake” by Starward Projections
Composited by Sheldon Lisoy
Additional Compositing by Hiram Gifford
Art Directed & Edited by Lubomir Arsov

☼☼☼

sábado, 11 de febrero de 2017

Ego, despertar, iluminación, percepción

La pregunta y la respuesta las copio de una conversación por email:

Pregunta:

Toni 

perdona, por no escribir mas... tenía mucho trabajo que hacer y no tenía ni internet 

De nuevo te agradezco todo el tiempo que inviertes, ya estoy haciendo los ejercicios de un curso de milagros mientras leo el libro de gary, y estoy bastante ilusionado :) 

Recibo varias respuestas de personas no-dualistas(pero no puros y que no siguen el curso de milagros), que me dicen que el EGO no hay que eliminarlo, que si lo elimino pierdo toda personalidad y desaparezco de esta ilusión etc etc... ¿eso es cierto? creo que no por que si es cierto ya sería dualismo... 

A ver si me aclaro: 

Desvanecemos totalmente el EGO,se elimina totalmente..gracias al espiritu santo ¿todo bien no?, y el espiritu santo automaticamente da un salto cuantico y ya nuestros pensamientos vienen del conocimiento y no percepciones como las del ego y el espiritu santo?
lo que no me queda claro es si lo que dije arriba es cierto entonces ¿vemos los objetos con conocimiento? o como es eso? por uqe me lo dijistes muy claro: En la mentalidad-UNO o conocimiento... NO HAY PERCEPCIÓN
y el curso de milagros te lleva hasta la mente-uno y va a llegar un momento que estemos en la mente-uno y no tengamos percepción no? 


Si es así como dije arriba ¿no se supone que la mente uno, no tiene pensamientos? 

Toni, perdona si soy pesado amigo, todo esto es nuevo para mi, siempre se me explico de otra manera mas fácil de entender, son conceptos nuevos, de hecho, nunca supe la terminología que usaban los cristiano, no estoy habituado a todo esto. 

Saludos y mis bendiciones

Respuesta: Para responder bien a eso que comentas, primero tenemos que tener claro que la palabra "despertar" puede aludir a dos cosas relacionadas:

1) El despertar inicial, que es lo mismo que la iluminación.

2) El despertar total, que implica lo que podríamos llamar "la desaparición del universo".

Generalmente, cuando hablamos de despertar nos referimos al punto 1 (la iluminación). El iluminado es capaz de percibir, así que el mundo no desaparece en ese momento.

El punto 2 es la Verdad Absoluta, es decir, que en última instancia, cuando hayamos despertado "todos", la ilusión ya no tendrá razón de ser y desaparecerá... No es que realmente desaparezca, pues nunca existió, pero digamos que dejará de parecer que está ahí para percibirla. En la Realidad Pura no hay ilusión, ni mundo, ni percepción. Sólo hay Dios, puro Ser. Es una delicia indescriptible en palabras, muy superior a lo que la mente humana podría llegar a imaginar.

El estado iluminado es el despertar del punto 1; la mente iluminada puede disfrutar de un "anticipo" del punto 2 cuando se sumerge en el puro conocimiento (revelación, relacionable con el "nirvikalpa samadhi" mencionado en oriente), pero usualmente sale de ese estado y "vive" en la mentalidad recta, en la percepción correcta o "sahaja samadhi" en la terminología oriental. Por lo tanto, el iluminado sí percibe.

En cuanto a disolver la apariencia del ego, es importante saber que lo que Un Curso de Milagros llama ego no coincide con lo que la psicología (o algunas tradiciones espirituales) llaman ego. El ego que pierde el iluminado es básicamente perder el miedo, el dolor, el sufrimiento, la falta de plenitud. Uno fluye en paz, ya que percibe pero no le afecta nada lo que percibe, pues se reconoce como ilusiones y uno sabe que no es el individuo, sino el inmutable Ser en paz. Sigue habiendo "yo"/personalidad, pero no hay identificación con ella, no molesta porque se la usa como un simple instrumento de comunicación. Esta personalidad funcional del iluminado no es un ego, en términos del Curso; en todo caso, sería un "ego muerto" (en palabras de Ramana Maharshi, que lo comparaba a una cuerda quemada: sigue pareciendo una cuerda, mantiene la forma de cuerda ante la mirada ajena, pero si la tocas, se deshacen las cenizas, porque en realidad no era ya una cuerda, sino cenizas manteniendo la forma de la cuerda... igualmente en el iluminado ya no hay ego, aunque se mantenga la forma de una personalidad funcional para comunicar en el mundo, eso sí, una personalidad funcional libre de sufrimientos).

Este estado de estar iluminado puede durar poco o mucho (incluso años). Finalmente, tarde o temprano, y de manera natural y feliz, uno deja el cuerpo a un lado definitivamente y se funde con el Cielo, el estado puro de Ser, donde todos están despiertos como Uno, desde siempre. Pero no te preocupes temiendo que el perdón te conduzca de repente al Absoluto puro o Cielo.

No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad. El tiempo es benévolo, y si lo usas en beneficio de la realidad, se ajustará al ritmo de tu transición. (T.16.VI.8.1-2)

A lo que te conducirá el perdón es al mundo real (iluminación), donde sigues percibiendo pero libre de miedos y sufrimientos.

Tampoco te preocupes sobre qué hacer para pasar del mundo real al Cielo puro, pues una vez estés iluminado ya no hay ego, por lo tanto ya no hay obstáculos y el resto del proceso fluye automáticamente sin que tengas que hacer nada (por eso el Curso dice que el último paso lo da Dios).

Finalmente, sé precavido si intentas comparar enseñanzas espirituales diferentes (ya sea conversando con personas o leyendo libros), porque si tratas de compararlas te llevarás chascos y verás contradicciones. Para empezar, las diversas enseñanzas no siempre dicen lo mismo, y además de eso, otro problema es que a veces usan los mismos términos pero dándoles significados diferentes (por ejemplo, términos como: "despertar", "ego", "mente", etc.). Por lo tanto, lo más prudente es elegir un camino u otro (el que más te guste), y seguirlo a fondo. Un guru oriental decía lo mismo con esta metáfora: si buscando agua en una tierra seca empiezas a cavar un hoyo, y luego te cansas o desconfías de ese hoyo y te pones a cavar otro hoyo en otro lado, y antes de profundizar lo suficiente lo dejas también a medio y te vas a otro sitio a cavar en busca de agua, al final habrás dejado muchos agujeros a medio cavar (con poca profundidad) y no habrás encontrado el agua. Elige un sitio y cava solo en él, profundamente hasta el final. Y encontrarás el agua y el hoyo cavado servirá para hacer un pozo y todos podrán beber de él. (La metáfora se refiere a profundizar en la enseñanza que uno está siguiendo, sin tratar de mezclarlas con otras, sin hacer un "combinado libre" con diversas enseñanzas juntas y comprendidas superficialmente).

Resumiendo tus preguntas. En la Verdad Absoluta, efectivamente al final no habrá percepción, solo conocimiento: Dios ES (y nada más es). Pero el Curso a lo que nos conduce en principio no es ahí de golpe, sino a una "zona fronteriza", llamada mundo real o iluminación. Y en este estado (iluminación) todavía se percibe porque es un estado todavía ilusorio, por eso a veces llamo a la iluminación "la última de las ilusiones". Pero aunque es un estado ilusorio, ya se está despierto, en el sentido de que ya no hay miedo ni sufrimiento ni posibilidad de ningún tipo de dolor. Podemos compararlo a tener un sueño lúcido: el iluminado sabe que está soñando lo que percibe, y lo tiene tan claro, que no le afecta (si le clavan un clavo en la mano, no le duele, etc). A la vez, como está despierto, puede experimentar el conocimiento puro (cuando se deja llevar del todo por esta revelación, durante ese rato no se percibe nada: ni cuerpo ni mundo). Es la última de las ilusiones. Cuando todos estén iluminados, ya no habrá necesidad de mantener la ilusión de los iluminados como símbolos de ayuda para que "otros" despierten del sueño. Así que no habrá deseo de que haya un mundo dual, por lo que toda la dualidad desaparecerá y lo único que quedará será Dios, Felicidad. Pero eso es muy al final con la desaparición del mundo/tiempo, al final de la iluminación de todos. La meta del Curso es simplemente la iluminación. El resto fluirá por sí solo (y en el fondo ya ha sucedido, aunque esto es evidente para los iluminados; para el resto, aún no).

De modo que el iluminado, al disfrutar de la última de las ilusiones, que es una ilusión totalmente purificada que no se opone a la verdad, puede entonces disfrutar tanto de la percepción correcta como del conocimiento. Cuando se sumerge en el conocimiento, desaparece el mundo/cuerpo y la paz/amor es indescriptible, sobrehumana. Cuando el iluminado funciona como símbolo en el mundo, lo hace manteniéndose en la percepción recta, que permite disfrutar de plenitud (lo suficientemente amortiguada como para poder seguir percibiendo) y al mismo tiempo puede funcionar como símbolo inspirador para aquellos que creen estar dormidos. El iluminado vive en completa paz, independientemente de lo que se esté proyectando en la pantalla del mundo (por eso, incluso si le crucifican, está en paz y feliz, sin nada de dolor y libre de juicios).

El Curso dice que cuando nos iluminamos:

No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo. (L.155.1.2)

Lo cual es también válido antes de la iluminación cuando estamos en nuestra mentalidad recta.

Como bien dices en tu email, en la Mentalidad-Uno no hay percepción. Pero en la percepción recta sí. El iluminado, la última de las ilusiones, disfruta de ambas: de la Mentalidad-Uno (revelación, nirvikalpa samadhi) y de la percepción correcta (fluir libre de sufrimiento; sahaja samadhi). Por lo tanto, su vida, incluso cuando parece estar actuando en el mundo, es una constante sonrisa:

Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de apariencia, aunque sí sonríes más a menudo. Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. Y aquellos que caminan por el mundo con la misma actitud que tú reconocen en ti a alguien semejante a ellos. No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como una vez lo fuiste. (L.155.1)

No temas perdonar, pues simplemente perderás tu sufrimiento y tus miedos, y vivirás en paz, pleno y feliz. El "paso final" lo dará Dios, y como decía una de las citas que hemos incluido aquí, "se ajustará al ritmo de tu transición".

Saludos

domingo, 27 de marzo de 2016

Cuando el ego asoma su sucia cabeza...

El ego no existe realmente, siendo la palabra "ego" simplemente para referirnos a nuestro deseo de ser diferentes de Dios, con todas sus ilusorias consecuencias. Pero nos referimos metafóricamente al ego como si fuera una entidad independiente, para agilizar el mensaje. Por eso decimos cosas como que el ego es muy astuto, etc. El ego intenta aprovechar cualquier oportunidad que le demos para llevarnos a su propio terreno: el terreno del juicio y de la separación. Por eso, incluso con mensajes tomados de las tradiciones no-duales, el ego intenta confundirnos. Por ejemplo, se habla de que juzgar nunca está justificado (porque refuerza al ego). Entonces el ego puede empujarnos a la tentación de que, cuando notemos que hemos juzgado, nos sintamos culpables por haber juzgado, diciendo: "Si realmente yo fuese una persona espiritual, no habría juzgado". Esto es una trampa del ego. No somos personas, ni personas-espirituales. En cuanto a nuestro camino espiritual, no debemos creer que por estar practicando una tradición no-dual eso significa que ya tenemos que estar libres del ego y por lo tanto libres de los juicios. Eso no es así. Seremos libres de los juicios al final del proceso de despertar, no durante el proceso. Porque, mientras haya ego, habrá ocasionalmente juicios, y asuntos influidos por el ego. Y el ego, una vez que aparece, es siempre ego al 100%. El ego no tiene medida: siempre es odio al 100%. Y si brota odio, eso no significa que debamos sentirnos culpables por ello, sino que significa simplemente que aún no estamos iluminados y que lo que nos beneficiaría es estar atentos en el discernimiento de las trampas del ego y continuar con nuestra práctica espiritual. Es sabio no juzgarnos por el hecho de haber juzgado, pues así ponemos un límite a la cadena de juicios, y podemos retornar al buen camino de la mentalidad correcta.

He tratado brevemente este tema por mail. Lo copio aquí con algún ligero añadido:

Disfruta de las experiencias de unidad, y ánimo para seguir perdonando en los momentos de falta de paz. Mientras aún no hayamos deshecho del todo todas las capas del iceberg de la culpa-ego, seguiremos teniendo repuntes de la falta de paz del sistema de pensamiento del ego. Ken Wapnick dijo que el ego siempre es ego al 100%, independientemente de cuánto tiempo llevemos con el Curso. Y que el Espíritu Santo o mentalidad correcta siempre es también 100% mentalidad correcta (paz, etc). Dijo Ken que incluso aunque hayamos perdonado muchas cosas, el ego es siempre 100% feo cuando nos sale y levanta su fea cabeza jejeje. Y que esto es así con cualquier no-iluminado, por mucho que haya estado perdonando. Cuando surge el odio del ego, es odio 100%. Así que dice Ken que procuremos no sentirnos culpables de ese odio que sale de nuestro ego, y simplemente que no nos juzguemos por eso (ni juzguemos a otros cuando estemos percibiendo que están bajo la influencia de sus egos), sino que sepamos que el ego es así de feo, siempre es así, al 100%. Incluso un leve enfado esconde debajo de su disfraz un odio intenso*, las ansias de asesinar a Dios o a alguien que lo simbolice jejeje. 

* Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia. (L.21.2.5)

Dice Ken que la práctica del perdón no suaviza el ego, pues el ego sigue siendo 100% ego hasta el final. Dice Ken que lo que sí hace la práctica del perdón es ayudarnos a que cada vez pasemos menos tiempo bajo los efectos del ego. Pero ese tiempo que estemos con el ego y olvidando perdonar, puede ser de odio, y surgir incluso al 100% (si no parece un odio grande, es porque el resto del 100% está escondido).

Así que si surge el ego y su odio, procuremos no juzgar. Y si juzgamos, procuremos al menos no juzgar por haber juzgado. Cuando juzguemos, es útil reconocer cuanto antes que el juicio es cosa del ego, y al menos procurar no juzgarnos por haber juzgado. Porque dice Ken que una manera de describir la mentalidad correcta es estar en la mentalidad errada pero sin juzgarla. Esto es práctico porque mientras no estemos iluminados, estaremos a veces en la mentalidad correcta y a veces en la mentalidad errada. Pero si no nos juzgamos cuando estamos comportándonos influidos por la mentalidad errada, no la haremos crecer y eso es el comienzo de la mentalidad correcta: al dejar de juzgar, hemos vuelto otra vez a la mentalidad correcta. Mirar la mentalidad errada sin juzgarla, eso forma parte de la mentalidad correcta.

La mentalidad errada no puede sobrevivir sin hacer juicios.

Así que, cuando juzguemos, paremos eso cuanto antes, dejando de juzgar: dejando de juzgarnos por haber juzgado. Así volvemos a la mentalidad correcta rápidamente.

Cuando finalmente hayamos perdonado todo el sistema de pensamiento del ego, ya no estaremos en ningún momento bajo la influencia del ego. Pero hasta que hayamos perdonado completamente todo, cada vez que el ego aparece, es así al 100%. El ego nunca deja de ser el despiadado asesino que es: el pensamiento de asesinar la Vida, a Dios, y romperlo-separarlo todo a pedazos.

Así que nos toca tener paciencia, ir perdonando, y cuando surja nuestro ego, no juzgarnos por el odio que surge. Tampoco defendemos ni justificamos ese odio. Simplemente sabemos que es erróneo e ilusorio, pero que de momento nos surge a veces, por la sencilla razón de que aún no estamos iluminados. Y mientras aún queda ego, el ego es siempre ego al 100%. Simplemente, cuanto antes recordamos perdonar, antes volvemos a la mentalidad correcta y así pasamos poco tiempo en las turbulencias del ego y más tiempo en la paz.

jueves, 28 de marzo de 2013

El ego es una creencia irreal

El ego es una creencia irreal, y mientras la mente invierte en esta creencia, el "pecado" o error pareciera tener realidad y existencia. Quien Tú eres en Verdad está más allá de cualquier necesidad de perdón, sin embargo la ilusión de una identidad falsa debe ser perdonada o renunciada de tal manera que la Verdadera Identidad pueda ser recordada.

David Hoffmeister (en «Despertando a través de Un Curso de Milagros», pág. 61)

Cuando habla de pecado se refiere a la dualidad/separación, como es usual en el lenguaje tal como es usado en UCDM (por lo tanto se refiere a algo irreal, que nunca sucedió, sucede ni sucederá).

Aunque los buscadores espirituales suelen preguntar sobre el ego porque lo consideran algo real que hubiera que combatir, los sabios desechan la idea de que el ego pueda ser tomado en serio como si fuese real. Me viene a la memoria una pregunta que le hicieron a Ramana Maharshi:

Devoto: ¿Cómo surgió el ego?

Ramana Maharshi: No es necesario saberlo. Conozca el presente. Si no conoce eso, ¿por qué se preocupa por otros tiempos?

Cita sacada de «Conversaciones con Sri Ramana Maharshi», la del 22 de septiembre de 1936, numerada en el libro como la número 247.