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viernes, 22 de octubre de 2021

Fallece Judith Skutch Whitson, cofundadora de la Fundación para la Paz Interior

La muerte es un mito, al igual que todo este mundo es igualmente mítico. Pero mientras aún parecemos estar aquí, percibimos cosas y formas que vienen y van. Aparecen, laten por un rato, y pasan. Sin embargo hay un brillo o latido interno que siempre está brillando y nunca pasa.
 

 
Informa la Fundación para la Paz Interior en su twitter:
 
Nuestra querida Judith Skutch Whitson, cofundadora de la Fundación para la Paz Interior, pasó a la Luz el 19 de octubre. A principios de la próxima semana, ofreceremos un sitio web conmemorativo para que el público lo vea. Mientras tanto, compartimos la oración final de Judy, dada en nuestra última reunión de personal.
 
A continuación incluyen un pequeño vídeo de 30 segundos, en inglés, en el que Judy compartió unas palabras. 

En el subforo de Reddit dedicado al Curso (en inglés; ACIM) un participante ha especificado que Judy se desprendió del cuerpo en la madrugada del pasado martes 19 de octubre. Podríamos hacer una pequeña broma como homenaje, diciendo que "A quien madruga, Dios le ayuda", y Judith seguramente estaba deseosa de reunirse con Dios.

Dejo un pequeño mensaje que escribí hace un rato, antes de enterarme de que Judith había salido del escenario de teatro, como palabras de homenaje porque sirven también para dedicárselas a ella, como a todos nosotros:
 
Eres ahora. Y aunque te parezca increíble, tu esencia nunca te podrá ser arrebatada. Vives para siempre. Tu vida humana pasará, el mundo de las formas pasará, pero tú no pasarás, porque eres este momento puro, eres la eternidad. Confía en ti. Cuando despiertes lo entenderás todo.

☼☼☼

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Saludos

jueves, 7 de enero de 2021

La atención interior es salvación

La atención interior, o la conciencia/mente vuelta hacia dentro, es la salvación o iluminación, pues acelera enormemente el proceso de reconocimiento de la paz.

Volver la mente hacia dentro es dejar que la atención repose en el instante presente. El instante presente es la puerta a la eternidad (la intemporalidad). Pero el ser humano se distrae constantemente del momento presente, perdiendo así de vista la plenitud y la paz. La atención correcta (hacia dentro, hacia Dios, a favor del proceso de despertar) nos lleva de vuelta a disfrutar de lo que en realidad nunca hemos perdido. Al volvernos hacia dentro al momento presente, reaceptamos la paz, y junto con ella recuperamos la conciencia de que no somos un limitado ser humano. Somos Espíritu, o lo que es lo mismo, la intemporalidad, la eternidad.

Uno de los aspectos útiles del Libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM) es que la dinámica de sus lecciones nos permite tomar conciencia de nuestra resistencia a la verdad, o lo que es lo mismo, de nuestra distracción del momento presente o del amor de Dios. El antídoto contra la distracción es la atención (y el mero hecho de tomar conciencia de habernos distraído indica que ya hemos vuelto a la atención). Y por lo tanto UCDM subraya en el Texto la relevancia de estar atentos, y nos ayuda en el Libro de ejercicios a entrenar nuestra mente para que nuestra atención no se desvíe del perdón, es decir, del instante presente.

Esto es un asunto muy práctico y enormemente relevante, pues cuando nos damos cuenta de que el caos que percibimos es simplemente el resultado ficticio de nuestro propio autosabotaje, vemos lo simple que es recuperar la paz que creíamos haber perdido. Y entendemos cómo podemos mantenerla, si bien esto requiere que ejercitemos nuestra atención, dado que tenemos la fea costumbre de deshacernos de la paz (T-19.IV.A). ¡Y es tan fácil recuperarla! Simplemente prestando atención y volviendo la mente hacia dentro, o hacia el instante presente. 

Girar la atención desde nuestras proyecciones hasta el instante presente es un proceso o entrenamiento que sólo puede hacerse coherentemente con ayuda de la intuición. Nuestra atención tiende a derramarse hacia afuera (al pasado, al futuro, o a suposiciones sobre innumerables circunstancias) y por lo tanto detener esta inercia o costumbre requiere algo de entrenamiento. Cuando mediante el entrenamiento de la atención tengamos el hábito de descansar en el momento presente, en lugar del hábito a divagar hacia el pasado o el futuro, nos mantendremos en paz de manera espontáneamente natural. Cuanto más afianzado esté el entrenamiento a atender al presente, más frecuente será que nos sintamos en paz. Sólo tendremos que corregir en los momentos puntuales en que nos hayamos distraído. Y una vez culminado el proceso de despertar ya ni siquiera habrá distracciones puntuales: la paz será permanente, eterna, tal como realmente es. 

Dada la relevancia de tomar conciencia de nuestras distracciones, así como de la importancia de mantenernos alerta en favor de la verdad, UCDM se apresura a dar indicaciones sobre esto desde muy pronto, por ejemplo:

Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condonas pasivamente sus creaciones falsas. (T-2.VI.4:6)

En realidad no hay problema con ello, porque nuestras divagaciones y distracciones son sólo ilusiones y por tanto no tienen ningún poder ni pueden hacernos ningún daño. Nuestro verdadero ser es inmutable. De modo que la actitud del Curso no es empujarnos a nada, ni decirnos que tengamos que hacer esto o aquello. Pero sí nos señala muy amablemente que no tenemos ninguna necesidad de seguir soñando que sufrimos. En cualquier momento podemos invitar a la paz. Y esto lo logramos simplemente mediante un giro de nuestra atención, desde la falsedad hacia la realidad.

Hay muchos modos de entrenar nuestra atención. Cualquier pequeño esfuerzo cuenta, y sirve de ayuda. Podemos simplemente ver nuestras emociones presentes, sin juzgarlas. O bien observar nuestros pensamientos, sin juzgarlos. O simplemente observar nuestras circunstancias presentes, de nuevo sin juzgarlas; por ejemplo a veces se ha recomendado atender a nuestras conversaciones situados desde la perspectiva del Testigo, sin juzgar nada de lo que se diga, simplemente constatando lo que ocurre, qué se dice, por qué se dice, quién interrumpe a quién, sentir si nos surgen ganas de dar una opinión antes de que la otra persona haya terminado de contarnos la suya (el deseo intenso de interrumpir a alguien puede reflejar nuestra tendencia de interrumpir al Maestro interior que constantemente trata de guiarnos y frecuentemente nos distraemos y no le escuchamos, interrumpiendo Su guía), o mirar atentamente qué emociones despierta en nosotros lo que la otra persona acaba de decir. Pero lo más importante de todo es recordar una y otra vez algo muy simple: que si sentimos haber perdido la paz, eso no se debe a la otra persona ni a las circunstancias; se debe únicamente a que nos hemos distraído de la verdad, o del puro momento presente.

Otra modalidad de esta práctica es estar atento a la guía interna en el momento presente, instante tras instante (o en principio con cierta frecuencia creciente), ahora. O lo que es lo mismo, estar atento a las intuiciones (lo cual al principio consiste en estar alerta a las ilusiones, a las distracciones). Y la intuición o guía interna siempre nos conduce al momento presente, y por tanto a la paz.

La esencia del Curso (UCDM) es básicamente este asunto de no distraernos de la verdad, del momento presente. Veamos algunas indicaciones que el propio Curso nos da, comenzando por la frase que ya hemos citado arriba pero situada en el párrafo del que viene, con un poco más de contexto. Veamos:

Deshacer el miedo ((o la falta de paz)) es tu responsabilidad. Cuando pides que se te libere del miedo, estás implicando que no lo es. En lugar de ello, deberías pedir ayuda para cambiar las condiciones que lo suscitaron. Esas condiciones siempre entrañan el estar dispuesto a permanecer separado. A ese nivel tú puedes evitarlo. Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condonas pasivamente sus creaciones falsas. El resultado particular no importa; lo que importa es el error fundamental. La corrección es siempre la misma. Antes de decidir hacer algo, pregúntame si tu elección está de acuerdo con la mía. Si estás seguro de que lo está, no tendrás miedo. (T-2.VI.4)

Podemos entrenar la atención desde muchas perspectivas equivalentes entre sí. Un modo muy simple es estar atentos a cuando no nos sentimos en paz. En cada momento podemos saber: ¿estoy en paz o no? Si notamos falta de paz, es el momento de perdonar, de volver al instante presente. 

El perdón (...) es tranquilo y sosegado, y no hace nada. (...) Simplemente observa, espera y no juzga. (L.PII.Preg1.4:1,3)

El Espíritu Santo estará contigo mientras observas y esperas. (L-75.7:5)

Es importante salirnos de la inercia victimista de creer que es normal continuar con tal falta de paz. Eso no tiene por qué ser así (T-4.IV, sección que en seguida citaremos). Basta con tomar conciencia (perdonar) y elegir reconocer nuevamente la paz. En la misma sección de T-2.VI de donde venía el párrafo que copié un poco antes, se dice también unos párrafos después cómo resolver de manera simple nuestra percepción errónea fruto de la distracción. El ejemplo viene como antídoto contra el miedo, pero la misma idea es aplicable a los otros aspectos del error, por ejemplo a la falta de paz, y en la cita voy a cambiar la palabra "miedo" por la expresión "falta de paz":

Original:

Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es miedo.

El miedo procede de una falta de amor.

El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.

El amor perfecto es la Expiación. (T-2.VI.7:5-8)

Adaptado a nuestro contexto:

Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es falta de paz.

La falta de paz procede de una falta de amor.

El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.

El amor perfecto es la Expiación. (adaptación de T-2.VI.7:5-8)

Donde dice amor, podríamos haber escrito también "atención verdadera", "interiorización", o "aceptación del instante presente", etc. 

El simple ejercicio de estar atentos a cuando no estamos en paz, acelera muchísimo nuestro proceso de despertar y es una invitación directa a la iluminación. El primer paso es simplemente darnos cuenta de nuestra distracción. Esta toma de conciencia es el comienzo de la atención, pues habernos dado cuenta significa que ya estamos atentos. Esta toma de conciencia se debe llevar a cabo siempre de manera suave, sin juicios, pues juzgar es en sí una falta de atención correcta. Juzgar implica proyección, mientras que la atención correcta implica interiorización. Juzgar implica recurrir al pasado o suposiciones de futuro, mientras que la atención correcta descansa apaciblemente en el instante presente.

Cuando notemos que nos hemos distraído y que no estamos en paz, basta entonces con simplemente recordar que esto no tiene por qué ser así. La sección T-4.IV se titula precisamente "Esto no tiene por qué ser así", y es útil de releer de vez en cuando porque expresa claramente con qué sencillez podemos corregir nuestros propios autosabotajes mentales. Extraigo sólo unas pocas citas de esa sección, que abordan directamente el tema que estamos tratando de la falta de atención:

El hábito de colaborar con Dios y Sus creaciones se adquiere fácilmente sí te niegas diligentemente a dejar que tu mente divague. No se trata de un problema de falta de concentración, sino de la creencia de que nadie, incluido tú, es digno de un esfuerzo continuo. Ponte de mi parte sistemáticamente contra este engaño, y no permitas que esa desafortunada creencia te retrase. (T-4.IV.7:1-3)

Ciertamente nuestras distracciones no son un pecado, pues son sólo ilusiones. Simplemente retrasan nuestra iluminación, aunque incluso eso es risible puesto que el tiempo es ilusorio, si bien tiene sentido evitarnos sufrimientos innecesarios, por muy ilusorios que sean. Nuestro ser está siempre en paz, pero nuestras percepciones pueden ser sufridas y aparentar falta de paz mientras sigamos creyendo en ellas. Lo bueno es darnos cuenta de que no somos víctimas, pues somos libres de elegir de nuevo la paz, y mediante la atención podemos recuperar rápidamente la paz, y finalmente al final del proceso encontrar la paz permanente, reconociendo la intemporalidad que nunca se fue.

Seguimos con citas de la misma sección, con unas indicaciones simples que ayuden a nuestra intuición a captar cómo proceder, mediante estos ejemplos:

Cuando te sientas triste, reconoce que eso no tiene por qué ser así. Las depresiones proceden de una sensación de que careces de algo que deseas y no tienes. Recuerda que no careces de nada, excepto si así lo decides, y decide entonces de otra manera. (T-4.IV.3)

Cuando te sientas culpable, recuerda que el ego ciertamente ha violado las leyes de Dios, pero tú no. (T-4.IV.5:1)

De la misma sección, de nuevo enfatizando sobre la atención:

Vigila tu mente contra las tentaciones del ego, y no te dejes engañar por él. (T-4.IV.6:1)

Y esto se relaciona, por supuesto, con muchas otras secciones del Curso, por ejemplo:

Acuérdate siempre del Reino, y recuerda que tú que formas parte de él, jamás te puedes perder. (T-5.VI.3:1)

Lo único que necesitas hacer es ofrecerle tu atención indivisa. (T-12.V.9:4)

Y por supuesto tenemos las muchas lecciones del Libro de ejercicios que ayudan a entrenar nuestra atención, o la indicación directa de la sección del Texto titulada:

Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino. (T-6.V.C)

Mantenernos atentos o alerta nos permitirá recuperar rápidamente la paz. La alerta es una ilusión útil, correctora, pero no es la pura realidad pues cuando uno está ya en paz no necesita ejercitar ninguna atención, simplemente es. Por eso el Curso nos dice:

Si tuvieras presente lo que el Espíritu Santo te ofrece, no podrías mantenerte alerta excepto en favor de Dios y de Su Reino. La única razón por la que te puede resultar difícil aceptar esto es porque tal vez aún creas que hay algo más. Las creencias no requieren vigilancia a menos que estén en conflicto. Si lo están, es que hay elementos conflictivos en ellas que han desencadenado un estado de guerra, haciendo que sea imprescindible mantenerse alerta. Cuando se está en paz no es necesario estar alerta. El estado de alerta es necesario contra las creencias que no son ciertas, y el Espíritu Santo nunca lo habría solicitado si tú no hubieses creído lo falso. Cuando crees en algo, haces que sea real para ti. Cuando crees en lo que Dios no conoce, tu pensamiento parece contradecir al Suyo y esto hace que parezca que lo estás atacando. (T-7.VI.7)

Cuando estamos en la mentalidad correcta o percepción verdadera disfrutamos de paz y confianza y sentimos claramente la verdad que expresan lecciones como la que dice que "La Voz de Dios me habla durante todo el día" (L-49) o la que dice que "Dios va conmigo dondequiera que yo voy" (L-41). Dios —nuestro verdadero Ser— nos acompaña a todas partes y nos habla todo el tiempo a través de nuestra intuición, pero... ¿y nosotros? ¿Le escuchamos? ¿O nos permitimos distraernos y divagar, saliéndonos del bendito instante presente y dejándonos deslizar hacia el pasado y el futuro?

Es muy fácil distraerse, pues es a lo que estábamos habituados. De ahí la necesidad de cierta cantidad de entrenamiento mental. Por eso el Libro de ejercicios insinúa sobre este tema de vez en cuando:

Déjalos que te vengan ((los pensamientos)) sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes. (L-42.5:3)

Repite la primera fase del ejercicio si notas que tu mente divaga, pero trata de pasar la mayor parte del tiempo escuchando sosegadamente aunque con mucha atención. (L.PI.Repaso2.introd.3:1)

El Curso nos asegura que somos capaces de superar nuestra tendencia a distraernos, aunque sea poco a poco, gradualmente a medida que entrenamos nuestra atención correcta:

Las distracciones del ego tal vez parezcan interferir en tu aprendizaje, pero el ego no tiene realmente ningún poder para distraerte a menos que tú se lo confieras. (T-8.I.2:1)

Sin embargo, se irá haciendo cada vez más fácil a medida que tu mente se vuelva más disciplinada y menos propensa a distraerse. (L-39.9:4)

Trata de llegar hasta lo más profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte. (L-41.6:6)

Si te distraes, repite la idea y añade: Deseo recordar esto porque quiero ser feliz. (L-62.5:6)

Pero el Curso no nos critica ni nos pide que nos culpabilicemos por distraernos y divagar. De hecho es muy amable y comprensivo con nosotros, recordándonos que es casi lo esperable dado nuestro anterior entrenamiento que reforzaba las distracciones del ego. Simplemente nos ayuda a ir entrenándonos poco a poco, incluso muy suavemente sobre todo en las etapas iniciales. Y se nos dice:

Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a practicar la idea del día te ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te encuentras ahora. Es muy difícil a estas alturas evitar que la mente divague si se la somete a largos períodos de práctica. Seguramente ya te habrás percatado de esto. Has visto cuán grande es tu falta de disciplina mental y la necesidad que tienes de entrenar a tu mente. Es necesario que reconozcas esto, pues ciertamente es un obstáculo para tu progreso. (L-95.4)

Simplemente se nos invita a comenzar por algo muy simple: ir dándonos cuenta de nuestra tendencia a las distracciones, de nuestra resistencia a despertar o a reconocer la verdad. Pues el mero hecho de darnos cuenta, junto con recordar que en realidad preferimos la paz, nos conduce de vuelta a recuperar la atención correcta y con ello a empezar a invitar a la paz para que vuelva. Nunca se fue. Simplemente tenemos que recordar que podemos reconocerla en este mismo instante.

El ego puede decirnos que parece arduo eso de tener que prestar "atención correcta", pero en realidad es toda una fiesta pues nos conduce a un proceso que es un camino de paz creciente, y cada momento de atención interiorizada nos llena espontáneamente de gozo. 

Todo aprendizaje requiere atención y estudio en algún nivel. (T-1.VII.4:2)

Si quieres recordar la eternidad, debes contemplar sólo lo eterno. (T-10.V.14:5)

Curar es hacer feliz. (T-5.introd.1:1)

La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad. (L-100.2:1)

Como ya dije en este blog (post: HOGAR):

Estás a salvo; simplemente no te vayas del momento presente.

En realidad es muy simple. Pero hay que repetirlo una y otra vez hasta que se convierta en un hábito. Es simplemente recordar lo que somos. Descansar en el instante presente. Empezando por algo tan simple como verificar: ¿estoy en paz ahora mismo o no? Y si es que no, seguir las sugerencias dadas. Llegará el día en que la paz será constante y no tendrá sentido plantearse la pregunta de si estamos en paz o no. La paz será tan evidente que jamás surgirán más preguntas. Sólo habrá paz, siempre. Sólo queda disfrutar y celebrar. Y eso es así ahora. Es el momento presente. Cuando dejemos de salirnos del presente para irnos de "víctimas" con el pasado o el futuro, la realidad será de nuevo el dulce latir del centro de nuestro corazón: nuestra dulce experiencia continua de paz y plenitud.

El Curso dice llanamente en una de sus lecciones:

«Este instante es el único tiempo que existe» (L-308)

Si esto nos parece demasiado tajante y alejado de nuestra experiencia directa, podemos empezar a practicarlo poco a poco:

Elige este preciso instante, ahora mismo, y piensa en él como si fuese todo el tiempo que existe. (T-15.I.9:5)

Como decía Ralph Waldo Emerson, y son palabras que sirven de recordatorio para este tema:

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad.

☼☼☼

domingo, 13 de septiembre de 2020

jueves, 10 de septiembre de 2020

Yo Soy el momento eterno que nunca falla

Ahora, en el instante presente, tienes y eres la clave.

Aquí, en el bendito momento intemporal, todos los problemas han desaparecido en la paz y en la felicidad del Ser.

Eres este momento divino y nada más.

viernes, 7 de agosto de 2020

Aceptación. Este Momento es Dios

Cualquier término puede tener múltiples significados según el contexto en el que se utilice. Así ocurre también con la palabra «aceptación».

En un sentido, solo se puede aceptar lo que existe, lo que es verdad. En este sentido solo lo que viene de Dios es aceptable.

En otro sentido, el término aceptar se refiere a una actitud perdonadora de indefensión y mansedumbre, en la que no se rechaza o se lucha sino que se aprecia el reflejo de la verdad que podemos hallar en todas las cosas cuando las miramos con los ojos del perdón.

Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones, salvo a juicio del ego. (T-4.V.1:1-2)

En este sentido todas las cosas son aceptables, pues no son sino reflejos de nuestro verdadero ser, si las sabemos mirar con ojos amorosos. Hay otras citas del Curso que resuenan con esta aplicación de una universal aceptación, ya que todo es uno y rechazar un fragmento del Hijo de Dios sería atacarlo y por tanto perderlo de vista, pero al aceptarlo conseguimos unificarnos y reconocernos:

El ego analiza; el Espíritu Santo acepta. Sólo por medio de la aceptación se puede llegar a apreciar la plenitud, pues analizar significa fragmentar o separar. (T-11.V.13:1-2)

Para lograr este objetivo tenemos que reemplazar el ataque por la aceptación. Mientras sigamos atacando, no podremos entender cuál es el plan de Dios para nosotros. Estaremos, por lo tanto, atacando lo que no reconocemos. (L-72.10:2-4)

Pero en el otro sentido que mencioné, no se puede aceptar lo que no existe en absoluto. No se puede aceptar, por ejemplo, la creencia del ego de que la mentira es verdad, o que el especialismo nos aporta algo valioso. Porque el uso que hace el ego de la aceptación no es verdadera aceptación.

Recuerda no obstante, que lo que el Espíritu Santo rechaza el ego lo acepta. (T-6.V.C.1:7)

Si no le prestases atención a la voz del ego, por muy ensordecedora que parezca ser su llamada; si no aceptases sus míseros regalos que no te aportan nada que realmente quieras, y si escuchases con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación, podrías entonces oír la poderosa Voz de la verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes. (L-106.1)

Es decir, que la aceptación no es aplicable al contenido del ego (creencias erróneas), pero sí es aplicable universalmente a todas las formas, pues en sí mismas son neutras y todas ellas pueden mirarse con los ojos del perdón, de manera que tal aceptación bondadosa nos recuerda la ya mencionada cita de que «Todas las cosas obran conjuntamente para el bien».

De modo que las palabras en sí no contienen la verdad. Y que lo que señalan sea útil o no dependerá del sentido que les estemos dando a las palabras en un contexto dado:

Estrictamente hablando, las palabras no juegan ningún papel en el proceso de curación. (...) No olvidemos, no obstante, que las palabras no son más que símbolos de símbolos. Por lo tanto, están doblemente alejadas de la realidad. (M-21.1:1,9-10)

Dicho esto, comentemos unas líneas más sobre un uso significativo del concepto de «aceptación». Hay maestros de no dualidad (incluso en la línea del Curso, como David Hoffmeister) que han hablado favorablemente de la utilidad de la aceptación. Ellos hablan de la aceptación en el sentido siguiente (afín a lo que ya hemos comentado sobre el aspecto útil del término):

¿Qué es la ACEPTACIÓN?

Fluir intuitivamente con alegría y espontaneidad, sin hacer una montaña de un grano de arena. Reconocer la ilusoriedad e irrelevancia del mundo. Lo único relevante es que todo es útil para despertar. Esto es aceptación y paz.

ACEPTAR = PERDONAR

Y otros significados relacionados acordemente:

Indefensión. No luchar. No tratar de controlar el mundo externo, ni defenderse del pasado o el futuro, o buscar resultados en el mundo.

No insistir en que lo importante sea cambiar las cosas externas. Por lo tanto todas las cosas son aceptables, pues en sí mismas no son relevantes ni significan nada y por lo tanto ninguna de ellas es una amenaza. Lo que no es peligroso no nos amenaza y en ese sentido es aceptable, debido a su inofensividad:

La realidad de todas las cosas es totalmente inocua porque la condición de su realidad es la inocuidad total. (T-8.IX.2:2)

Al aceptar, en vez de cambiar lo externo somos capaces de ir adentro de nuestra mente y cambiar nuestros puntos de vista erróneos, es decir, soltando nuestros juicios.

Lo que no existe no se puede aceptar directamente, pues no está ahí para ser aceptable intrínsecamente. Pero podemos dejar de luchar contra ello. Podemos perdonarlo. Y en este sentido todo es aceptable, pues nada hay que sea indigno de nuestro perdón. Al dejar de luchar contra ello, dejamos de verlo como real. Y así desaparece, dejando el sitio para que la paz ocupe su lugar. En este sentido todo es aceptable, pues una de dos: 1) o algo es real, o bien 2) es ilusorio y al perdonarlo vemos en ello un reflejo de la verdad que nos ayuda a despertar.

Recuerda que solo te ves a ti mismo. Que solo ves a Dios, aunque a menudo deformado por tus juicios, miedos, creencias, proyecciones e interpretaciones. ¿Acaso no es Dios aceptable? ¿Acaso no es aceptable tu propio Ser?

     No hay nada externo a ti. (T-18.VI.1:1)

     Él [Dios] es lo único que te rodea. (T-18.VI.10:6)

     Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo mientras perdure la percepción. (T-7.VII.3:9)

     Lo único que ves en cada hermano es el reflejo de lo que elegiste que él fuese para ti. (T-25.V.4:7)

Tal como veas a tu hermano te estarás viendo a ti mismo en lo profundo de tu mente. Y tu hermano puede ser una persona, un ambiente con sus circunstancias, lo que sea que percibas en el mundo. Aceptarlo no significa considerar que las formas son reales, sino simplemente dejar de luchar mientras al mismo tiempo abres tu mente receptivamente para ver el regalo que toda situación contiene para ti. Si sonríes (aceptas) lo que verás será tu propia sonrisa reflejada.

Como ejemplo de en qué sentido es útil la aceptación, puedes aplicarla a situaciones como las siguientes: digamos que es invierno y hace frío, o es verano y hace mucho calor, o simplemente llueve. La aceptación no consistiría en aceptar que el invierno es real o que el verano, la lluvia, el frío o el calor son reales, sino que la aceptación simplemente abre el corazón a experimentar el momento presente sin quejas ni victimismo, sin proyecciones ni juicios, con una actitud de refrescante perdón. Si obramos así, no nos sentiremos molestos ni con el frío ni con el calor, pues seremos conscientes de que las circunstancias externas del mundo no significan nada y que lo único que realmente nos afecta es nuestra propia mente, nuestros juicios e interpretaciones. El significado que le hemos dado a la situación. Y fácilmente podemos dar un significado aceptable a cualquier situación, y disfrutar incluso de una intensa lluvia sin siquiera disponer de paraguas. ¡Una danza divertida!

No hay nada más bello que la aceptación incondicional del momento presente. Eso es el instante santo y es paz, pues significa que hemos elegido el perdón que abre paso al reconocimiento de la paz.

Podemos danzar con alegría en mitad de una estruendosa lluvia tormentosa, o sentirnos sin miedo y en paz incluso ante un diagnóstico médico que normalmente nos habría resultado amenazador. Y con esta alegre aceptación del momento presente a menudo las apariencias externas también resuenan con nuestra apertura y cambian consecuentemente para reflejar nuestra alegría y aceptación, aunque esto ni siquiera nos resulta necesario porque ya estamos contentos desde antes del principio, debido a nuestra actitud de feliz aceptación. En otras palabras, a veces dejará de "llover", pero incluso si sigue lloviendo, simplemente danzaremos alegremente bajo la apariencia de lluvia.

Para ser claros, aceptar una enfermedad no significa luchar contra ella ni tampoco resignarnos a padecerla (estos dos extremos son actitudes erróneas que dan realidad a la ilusión de enfermedad), significa simplemente que vemos a través de la ilusión de enfermedad, por encima del campo de batalla, donde no podemos ser dañados, y desde ahí somos un observador feliz que sabe de su invulnerabilidad: ya no somos el personaje del sueño, sino el soñador que es libre de despertar de esa ilusión de enfermedad. No somos cuerpo (nada irreal existe), sino mente (nada real puede ser amenazado).

La aceptación, por tanto, es simplemente dejar de insistir en que tenemos razón y a cambio invitar al Espíritu Santo a que juzgue la situación por nosotros, lo cual Él hará con sabiduría y bondad para guiarnos a despertar.

El que acepta no pelea, y por tanto está relajado y en paz. Donde hay unidad no hay dos que puedan entrar en conflicto o pelear. En este sentido la aceptación es una luz que disipa las sombras y nos permite reconocer que en realidad no hay problema porque lo único que hay es luz en todas partes y esta luz es nuestro ser. Entendida de este modo, la aceptación es equivalente al perdón tal como lo enseña el Curso (porque ya sabemos que las palabras en sí no son nada y otras tradiciones usan el término "perdón" de otro modo que a veces no tiene que ver con el amor ni con la no-dualidad).

Como mini-complemento dejo un par de links a dos posts breves que pueden ayudar a profundizar en algunos matices relacionados con el tema de la aceptación:

Si me defiendo la lío, pero en mi indefensión descubro mi total seguridad: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/08/si-me-defiendo-la-lio-pero-en-mi.html

El quid: https://jugandoalegremente.blogspot.com/2020/08/el-quid.html

El segundo post, el más breve de los dos («El quid»), nos ayuda a entender por qué siempre estamos en el momento oportuno, en el lugar oportuno y experimentando lo que es oportuno. Lo cual es otra forma más de decir que todo momento es igual de aceptable. Pues no hay ningún momento excluido de la apacible bendición de Dios.

Al final del proceso de despertar llega la verdarera Aceptación total donde se reconoce que en realidad todos los momentos son un mismo Momento eterno, y este Momento tan puro, pleno y apacible es Dios.

☼☼☼

sábado, 20 de junio de 2020

Llévame a Casa

Hoy al despertar me ha surgido espontáneamente esta oración de perdón:

Llévame a Casa, Espíritu Santo. Gracias.

Y en realidad ya estamos todos ahí. Siendo Uno. El proceso espiritual es simplemente darnos cuenta.

Dentro de ti hay Algo que sabe el camino, que sabe la verdad. Durante el proceso de despertar es útil que concibas ese Algo como tu Maestro o Guía interior, como el Espíritu Santo o como te resuene llamarlo. Intelectualmente ya sabes que ese Algo eres en realidad tú mismo (tu Ser Despierto). Puedes comunicarte con Ello mediante la intuición, que será tanto más nítida cuanto más practiques el perdón o vuelvas la mente hacia dentro. Es la Voz del Momento. Es el aroma y reconocimiento de la paz. Una vez acabado el proceso de despertar sabrás inequívoca y experimentalmente que ese Algo es tu verdadera Identidad, es la Verdad, tu verdadera Vida, tu Ser gozando en la ilimitada plenitud.

miércoles, 25 de abril de 2018

El presente es perdón

Este post es un complemento surgido a partir de un tema que hemos estado conversando en el foro aquí: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t297-tiempo-muerto-please

De ese link del foro es de donde he copiado las citas que incluyo a continuación en el apartado 2. Quien quiera leer ese tema puede hacerlo en ese hilo del foro. Aquí en el post del blog vamos a tocar solamente un aspecto complementario; la solución (el perdón) en su faceta de atender al momento presente. Pues en el momento presente se encuentra todo lo que necesitamos.

El formato de este post lo establezco en 3 apartados: 1) Introducción al tema. 2) Las citas de ese hilo del foro que me interesa resaltar para este post. 3) El presente es perdón.

1) Introducción: 

Entre quienes siguen un determinado camino espiritual, hay veces en que puede sentirse desánimo o ansiedad ante una percibida falta de resultados. Por ejemplo, uno espera tener paz pero considera que el tiempo sigue pasando y el resultado (la paz) no llega. Esto es un indicio de que hay algún grado de apego a los resultados (tal como indiqué en ese hilo del foro) y debido a ello estamos poniendo nuestra atención en el futuro (resultados; paz futura) en lugar de atender al momento presente. La solución a esto es, como de costumbre, el perdón, tal como veremos en el apartado 3, donde hablaremos del perdón desde el punto de vista del momento presente.

2) Citas del foro a tener en cuenta para lo que sigue:

Cita (Toni): 

Sentir cosas así no es malo (no pasa nada, es normal) y no significa que no estemos progresando (lo que sí puede significar es que todavía hay cierto grado de apego a los resultados). (...) Queremos que aparezca la paz sin soltar nuestras ansias de falta de paz. Como dice el Curso: El primer obstáculo que la paz debe salvar es tu deseo de deshacerte de ella. (T.19.IV.A.1.1)

La solución es como siempre el perdón.

☼☼☼

Cita (Toni): 

Los sucesos solo pueden afectarnos si los tomamos como reales. Cuanto más creemos en su realidad, más parecen afectarnos. Cuanto más vemos su ilusoriedad, menos nos afectan los sucesos y así nuestra sensación de paz parece más firme: experimentamos cada vez más la paz, una paz cada vez más independiente de lo que parezca ocurrir en el mundo de las formas.

Por lo tanto, cuando sentimos el desagrado/malestar que atribuimos a algo externo, podemos aprovecharlo como una oportunidad para tomar conciencia: "Veo que otra vez estoy identificándome con la persona que creo ser. Y así, sigo creyendo que este suceso X es real y determina mi paz mental. Pero bueno, por fortuna, acabo de recordar que el mero hecho de haber constatado esto es parte del paso correcto para cambiar de mentalidad. Reconozco que mi paz mental no depende de X, independientemente de que ahora mismo esté sintiendo ya la paz o no".

En realidad, si no estoy en paz es porque estoy identificándome con la persona que creo ser. 

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Cita (Toni): 

La ventaja de estar en un camino espiritual como el que brinda UCDM, es que gradualmente vamos tomando conciencia de que la manera como nos sentimos no depende de los sucesos. (...) Todavía creemos demasiado que somos un individuo. Y si he nacido, sufro. Nisargadatta Maharaj remarcó varias veces con la idea "martillo" de no haber nacido. Lo que realmente somos nunca ha nacido, no es víctima del mundo y no puede sufrir. Pero mientras creamos ser un individuo, sufriremos. UCDM nos ayuda a cambiar de mentalidad, desde el individuo hacia la paz libre del individuo. 

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Cita (Toni): 

Si pones tu fe en la realidad de los "hechos" externos, sufrirás. Todos hacemos esto; y la intensidad de nuestro sufrimiento depende de la intensidad de nuestra creencia en la realidad de lo externo y de la individualidad. Pero podemos aprender a cambiar de mentalidad, y eso es lo que estamos haciendo, unos con UCDM, otros con Advaita, Budismo o los diversos caminos disponibles.

Mientras aún te centres en lo externo, parecerá que tu paz depende de esos sucesos. Y en ese caso, si en tu biografía ("guión") ocurren cosas "desagradables", creerás que pierdes la paz/bienestar. Y por el mismo motivo, cuando en tu biografía ocurren cosas "agradables" o cómodas, sentirás que tienes paz. Esto es engañoso (porque lo externo es irrelevante para nuestro estado mental), pero nos ocurre a todos mientras damos poder (realidad) a lo externo. Y a ti te va "así", a otros les va "asá", siendo eso independiente de si se está siguiendo algún camino espiritual o no. Lo relevante en este caso es que les estamos dando poder a los acontecimientos externos. Y mientras sigamos repitiendo este error, los acontecimientos parecerán delimitar nuestra experiencia. 

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Cita (Toni): 

Es sano que abordemos este proceso sin prisas. Potencialmente podemos poner fin al proceso en cualquier instante ("sólo la paciencia infinita produce resultados inmediatos" (T.5.VI.12.1)), pero lo importante es que no somos culpables. Si no sentimos paz ahora mismo, no somos culpables por ello. Simplemente no estamos iluminados y todavía estamos aprendiendo a desaprender. Al no estar iluminados, unas veces nos parecerá que estamos en paz y otras veces no. En ese caso, cuando no sintamos paz, es nuestra hora de libertad: la hora del perdón.

Y mientras tanto, incluso si nos parece que nuestro caso sigue un proceso gradual muy lento, un truquito podría ser procurar tomarnos las cosas con la máxima tranquilidad que podamos, como si dijésemos: "procuraré al menos sentir la paz que sigue brillando incluso en medio de las aparentes turbulencias".

Según mi experiencia, ese tipo de actitud está disponible y la podemos emprender. Frases que podrían servir para reflejar una actitud que nos acerque a esto (son frases para la intuición): "Estoy feliz cuando estoy feliz y también cuando estoy triste". "Incluso en medio de los nervios y preocupaciones estoy en paz". "En medio del miedo estoy dispuesto a reconocer que en el centro de mí estoy en paz". Etc.

Un curso de milagros tiene como propósito enseñarnos pasito a pasito a ir tomando este tipo de actitud. En un momento dado, casi sin darnos cuenta, la cebolla empezará a parecer casi nada. Los sucesos externos nos parecerán prácticamente irrelevantes. Finalmente, perderán por completo su relevancia. Pero el camino para todo esto son los pequeños pasitos que damos cada día en nuestro proceso de despertar.
 

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3) El presente es perdón. 

Las citas que he mencionado son más bien teoría. ¿Pero qué pasa si en la práctica nos sentimos como si estuviésemos atascados en una falta de paz? Esto es lo que abordamos en este apartado 3. Se trata, por supuesto, de la práctica del perdón. Y como se trata de un tema tan amplio (la casi totalidad de UCDM está dedicada a enseñarnos múltiples versiones complementarias de este proceso perdonador de liberación), aquí me voy a dedicar a comentar de pasada simplemente uno de los enfoques del perdón (para el resto, ya sabéis: los tenéis en UCDM). Y ese enfoque es el del perdón como momento presente.

Pues el presente es perdón. (T.17.III.8.2)

Elige este preciso instante, ahora mismo, y piensa en él como si fuese todo el tiempo que existe. (T.15.I.9.5)

Cuando nos desesperamos porque creemos que la paz no llega, estamos poniendo nuestra atención en el futuro (resultados; paz futura) en vez de mirar en el único sitio útil: el momento presente. En realidad el momento presente contiene todo lo que necesitamos, pero nosotros tendemos a huir del presente y centrarnos en el pasado o en el futuro. El perdón no-dual, sin embargo, se lleva a cabo en el presente.

Así que, si no siento paz, ¿qué puedo hacer? Recurrir a una esperanza futura no es del todo práctico si lo hacemos como una manera de escapar del presente (otra manera de escapar del presente es juzgarlo). Esperar que en algún momento futuro aparecerá mágicamente la paz... no es que esta actitud sea mala en sí misma (a algunos les puede ser temporalmente útil, si no saben otro modo mejor para encarar su actual insatisfacción), pero no es el perdón no-dual. Huir del presente para poner nuestra esperanza en el futuro es como ponernos una tirita en la herida en vez de curarla. La curación se encuentra en el presente. El presente tiene todo lo necesario para traspasar la ilusión de falta de paz y así alcanzar la verdadera paz que se encuentra en el fondo, oculta por nuestras falsas creencias.

Por lo tanto, me encuentro en el momento presente. Y una de dos, o me siento en paz, o no. Cuando no siento paz, esto no significa que la paz no está aquí; significa que mis tendencias egoicas (mis falsas creencias) la están ocultando. Mis tendencias egoicas producen interferencias que me dificultan sentir la paz que ya está presente. Y mis tendencias egoicas están ya aquí en el presente. No es necesario buscar más lejos.

UCDM nos enseña múltiples maneras de ir desactivando nuestras tendencias egoicas (deshaciendo nuestras falsas creencias). Uno de esos múltiples matices es el momento presente como práctica del perdón.

¿Cómo encarar nuestro momento presente cuando sentimos falta de paz? Es tan simple como esto: no huimos al pasado o al futuro, sino que simplemente observamos el presente con atención y sin juzgarlo. Con un poco de práctica, en seguida veremos que el presente en sí no es nunca el problema. Se podría decir que el problema, más que el presente, es nuestro miedo al presente. Porque si simplemente miramos el presente sin juzgarlo, la irritación se suavizará de inmediato.

Un ejemplo: si me duele un pie, puedo desanimarme si empiezo a pensar que no voy a poder salir a pasear, o si comparo mi dolor presente con un futuro esperanzador en el que me imagino sin este dolor de pie. Pero huir del presente (compararlo con un hipotético futuro) no soluciona nada. En cambio, si simplemente miramos el presente con atención y sin hacer juicios, veremos que el dolor no es para tanto. Simplemente es lo que estamos percibiendo. No podemos luchar contra lo que de hecho estamos percibiendo. Pero sí podemos dejar de exagerarlo: dejar de hacer una montaña de un grano de arena. Al perdonar el dolor, desaparecerá nuestro sufrimiento (incluso si seguimos percibiendo ese dolor de pie); y en muchos casos tras desaparecer el sufrimiento acaba desapareciendo también el dolor finalmente. Lo importante es que no hemos luchado contra los hechos. No hemos luchado contra el presente. No hemos forzado los resultados. Con forzar resultados me refiero al apego (centrarnos en el futuro sin-dolor en lugar de experimentar el presente). Uno puede observar el presente con desapego al mismo tiempo que también en el presente toma las medidas que le resuenan como oportunas (ir al médico, darse un masaje en el pie dolorido, aplicar al pie un antiinflamatorio, etc). Esas medidas complementarias no obstaculizan nuestra atención al presente porque simplemente hacemos lo que podemos, sin desesperarnos por lo que pareciera que no podemos: y sin dejarnos desanimar por cuál sea el resultado de las medidas tomadas.

De modo que si me duele el pie, me aplico una crema anti-inflamatoria y a pesar de todo me sigue doliendo el pie, no tengo por qué sentirme culpable. No pasa nada. Simplemente sigo percibiendo la ilusión de que tengo un pie (y además dolorido jejeje). Simplemente puedo dejar de luchar, relajándome en el presente. Si todavía me duele, pues me duele. Pero al no darle importancia al dolor (ni creer que mi cuerpo es real o que el dolor es real), entonces mi sufrimiento disminuye incluso si el dolor parece continuar.

Hemos puesto como ejemplo un dolor de pie, pero podría tratarse de cualquier otro asunto que nos haga sentirnos incómodos: un examen suspendido, un resfriado, la muerte de un ser querido, una sensación de inquietud, preocupaciones, problemas en el trabajo, líos con la familia, etc etc etc.

Todos los problemas simbolizan lo mismo: nuestra creencia en la separación y en que somos culpables por ello, creencia que reside en lo profundo de nuestra mente y que se proyecta sobre el mundo en las múltiples maneras que nosotros llamamos "problemas" o "desánimo", etc.

Al perdonar nuestra creencia en la separación/culpabilidad de la manera en que UCDM nos enseña, nos liberamos de esa ilusoria causa que es la que produce los ilusorios resultados que vemos en el nivel de las formas. Y ya está: ya hemos llevado a cabo nuestra parte en el proceso del despertar. Del resto se ocupa el Maestro interior (la parte de nosotros mismos que conoce la Verdad). En cuanto a los resultados, cuanto más perdonemos nuestras falsas creencias en la culpa/separación, menos sentiremos el ilusorio sufrimiento, independientemente de que todavía percibamos dolor o no. Y en realidad, un dolor sin sufrimiento es una ilusión que dificilmente puede perpetuarse demasiado tiempo; es como un fuego al que no se le echa combustible: se agota.

De manera que si no sentimos paz, sigamos en el presente: observemos nuestra presente falta de paz. Y al mirarla de cerca y sin miedo (sin juicios), veremos que no es para tanto. En el fondo, el presente no tiene nada malo. El presente puro no ocupa tiempo y no contiene nada negativo, ni dolor ni sufrimiento ni falta de paz. Evidentemente el presente puro lo estamos pasando por alto cuando estamos identificados con el ego. Pero seguimos a salvo. No necesitamos nada más que seguir en el presente tal como lo percibimos, incluso aunque no sea el presente puro. Porque nuestro presente ilusorio contiene en la práctica todo lo que necesitamos para deshacer este presente ilusorio y así acceder al presente desnudo o puro. O en otras palabras: la falta de paz presente contiene todo lo necesario para deshacerla, y de ese modo recuperar la conciencia de la paz pura siempre presente. La manera en que hacemos esto es simplemente observar sin juicios nuestra actual falta de paz presente. Al no haber juicios, no la exageraremos. Y esa sensación de falta de paz se irá suavizando y disminuyendo, cediendo el sitio a la paz que se encuentra siempre debajo.

Por lo tanto, no hay ninguna necesidad de huir del presente. Hagamos lo que esté en nuestras manos para sentirnos bien, pero con desapego de los resultados que puedan fluir. No hay necesidad de huir del presente porque precisamente atender al presente (sin hacer juicios) es el camino más corto para deshacer nuestra creencia ilusoria de que existe la falta de paz. La ausencia de paz es algo imposible. El perdón nos revelará esto.

Y uno de los más brillantes destellos del perdón es el instante presente. En el presente lo tenemos todo para la iluminación. En el presente lo tenemos todo para reconocer la paz que ya somos. Las pegas que percibimos en el presente son los portales para acelerar nuestra liberación de las ilusiones. Por ejemplo, ¡bendito sea el aburrimiento cuando es presente! ¡Bendita sea la falta de paz percibida en el presente! ¡Bendito sea el dolor percibido en el presente! ¡Benditos sean los problemas percibidos o las preocupaciones que experimentamos en el presente! Porque al mirarlos sin juzgarlos, ¡nos revelan que no están ahí! Al igual que cuando iluminamos una sombra con la luz de una linterna vemos que la sombra no está ahí.

Por lo tanto, se nos invita a que no tengamos miedo de los problemas, porque todo lo que esté en el presente es una bendición: es el camino hacia el presente puro intemporal. Al no juzgar las sombras, pierden su poder de influirnos y desaparecen (ya sea literalmente o al menos desaparece su relevancia para nosotros, hasta que desaparecen del todo).

Y lo mejor es que nada puede impedirnos, nunca jamás, que pongamos nuestra atención en el momento presente. A veces, como ayuda, algunos utilizan temporalmente recursos como sentarse en silencio o en postura de yoga, etc. Lo importante, no obstante, es el silencio (no hacer juicios), la mirada compasiva al presente, y el estar dispuestos a abandonar nuestras creencias ilusorias basadas en la idea (falsa) de la separación.

Nada puede impedirme simplemente ser en el presente. Siempre soy. Simplemente soy. ¿Y qué importan los problemas? Conforme les doy menos importancia, pierden su intensidad. Finalmente, ¿qué problemas? (han desaparecido, incluso si otros opinan que siguen ahí). ¿Acaso he nacido? Si no he nacido, ¿cómo puedo tener problemas? Si tengo problemas, ¡entonces es que me estoy tomando demasiado en serio a mí mismo! Es decir, ¡entonces creo que existo, como humano! Pero eso es solo una ilusión irrelevante. La puedo deshacer en el presente (ya sea de manera inmediata, o gradualmente, según mi disposición a ello). Si creo tener problemas, es que me estoy tomando demasiado en serio. Pero si ya he constatado esto, el mero hecho de estar reflexionando en esto es una prueba de que ya he comenzado a liberarme de ello. ¡El perdón ha comenzado en el momento presente!

Unas ideas de ayuda, que son siempre válidas en todo tipo de situación: 

Siempre, siempre, siempre estoy en el momento oportuno, en el lugar oportuno y experimentando en el presente exactamente lo que es oportuno. 

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad. (Emerson)

No estamos atrapados. Somos libres. Es más: incluso dentro de la ilusión somos constantemente libres, porque nada puede impedirnos atender al momento presente. Todo lo que necesitamos está disponible aquí y ahora, en el presente. En el presente tenemos constantemente disponible la eterna e infinita plenitud de nuestro ser, la paz ilimitada. Incluso cuando no sentimos Eso, en el presente seguimos teniendo exactamente lo que en ese caso necesitamos: las sensaciones o situaciones exactas que necesitemos perdonar.

En el presente se encuentra nuestro dulce oasis de paz interior, e incluso si sentimos inquietud, el presente sigue siendo el camino que nos lleva a este apacible oasis interno. Porque el presente puro es nuestro ser, mientras que el presente que percibimos es el camino que nos conduce a nuestro ser. Pero tenemos que observarlo sin miedo, sin juicios. Lo que estemos experimentando, si nos desagrada, eso exactamente es lo que necesitamos perdonar. Y al mirarlo aquí y ahora, sin compararlo ni enturbiarlo con nuestras ideas sobre el pasado o el futuro (o nuestras creencias sobre cómo deberíamos estar experimentando el presente), el presente se abre como una flor y finalmente revela la paz del presente desnudo intemporal. Visto así, el presente es una bendición.

Pues el presente es perdón. (T.17.III.8.2)

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Lecturas recomendables: UCDM, Texto, Capítulo 15, primer apartado: Los dos usos del tiempo (T.15.I). Igualmente todas las partes del Curso donde se habla del instante santo, incluido el ya mencionado capítulo 15 en su totalidad. De ese capítulo 15 saco la siguiente cita, que es el primer párrafo de la cuarta sección, titulada "La práctica del instante santo". Veamos qué dice ese primer párrafo: 

Es posible aprender este curso inmediatamente, a no ser que creas que lo que Dios dispone requiere tiempo. Y esto sólo puede significar que prefieres seguir demorando reconocer el hecho de que lo que Su Voluntad dispone ya se ha cumplido. El instante santo es este mismo instante y cada instante. El que deseas que sea santo, lo es. El que no deseas que lo sea, lo desperdicias. En tus manos está decidir qué instante ha de ser santo. No demores esta decisión, pues más allá del pasado y del futuro, donde no podrías encontrar el instante santo, éste espera ansiosamente tu aceptación. Sin embargo, no puedes tener una conciencia feliz de él mientras no lo desees, pues encierra dentro de sí la liberación total de la pequeñez. (T.15.IV.1)

Y también en esa misma sección: 

Tu práctica, por lo tanto, debe basarse en que estés dispuesto a dejar a un lado toda pequeñez. El instante en que la grandeza ha de descender sobre ti se encuentra tan lejos como tu deseo de ella. Mientras no la desees, y en su lugar prefieras valorar la pequeñez, ésa será la distancia a la que se encontrará de ti. En la medida en que la desees, en esa misma medida harás que se aproxime a ti. No pienses que puedes ir en busca de la salvación a tu manera y alcanzarla. Abandona cualquier plan que hayas elaborado para tu salvación y substitúyelo por el de Dios. Su plan te satisfará. No hay nada más que pueda brindarte paz, (...) (T.15.IV.2)

Podrías vivir en el instante santo para siempre, empezando desde ahora hasta la eternidad, si no fuera por una razón muy sencilla. (T.15.IV.6.3)

(Esa razón es básicamente nuestra resistencia).

Otra lectura interesante podría ser este post que escribí en el 2013: Oasis interior... en lo más profundo de tu ser. (Si uno conecta intuitivamente con ese mensaje, la paz brilla al dejar de ser obstaculizada).

Y nos despedimos con unos breves destellos, casi todos ya mencionados más arriba (el primero no): 

El que te hayas descarriado tan completamente ha requerido tiempo, pero ser lo que eres no requiere tiempo en absoluto. (T.15.I.9.3)

Es posible aprender este curso inmediatamente, a no ser que creas que lo que Dios dispone requiere tiempo. (T.15.IV.1.1)

El instante santo es este mismo instante y cada instante. (T.15.IV.1.3)

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad. (Ralph Waldo Emerson)

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jueves, 18 de abril de 2013

Fluir alegremente desde la espontaneidad divina

Este tema está tomado de un par de mails escritos hace menos de 24 horas. Ahí van ambos mails:

Mail 1:

 Hola Toni, hoy voy por la lección 135 " Si me defiendo he sido atacado" que habla sobre no hacer planes basados en el pasado, porque hacer planes es defenderse y no hay nada de que defenderse y hay que confiar y escuchar los planes de Dios que es la felicidad, y dice si tienes que hacer planes ya se te diran cuales son, hay que entregar pero uno va pensando voy a hacer esto voy a hacer lo otro jaj es una linea fina para darse cuenta si estoy confiando o estoy planeando con el ego no?
Gracias

Mail 2: 

Esto es el tema de la espontaneidad divina (en mis palabras). Lo podemos aplicar a todo, incluida la actividad de planear. Los planes surgen, simplemente surgen por sí mismos y se desvanecen por sí mismos cuando no son necesarios, sin esfuerzo por nuestra parte y sin necesidad de temer ni de controlar nada ("controlar" siempre implica miedo). Así es como lo vivimos cuando lo dejamos todo en manos del Espíritu. Pero si nos obsesionamos en querer controlar los resultados entonces la actividad de planear se convierte en defensas o caprichos basadas en el punto de vista del ego.

¿Cómo distinguir si nos estamos dejando llevar por el Espíritu o por el ego? Esto requiere práctica, pero con la práctica se vuelve muy fácil discernirlo, porque sólo podemos escuchar dos voces (o planear siguiendo los consejos de uno de estos dos consejeros), que son la voz del ego o la Voz del Espíritu Santo, y discernir ambas voces se vuelve muy fácil una vez que tenemos en cuenta lo siguiente: seguir la voz del ego siempre nos produce miedo, preocupaciones, intranquilidad, obsesión por controlar, separación, tristeza, proyección obsesiva hacia el futuro, etc. Seguir la Voz del Espíritu nos produce paz, unión, tranquilidad, felicidad, etc, y todo eso sin perder contacto con la tranquilidad del presente, sin temor al futuro.

Son dos voces completamente opuestas, así que con la práctica lograremos distinguirlas cada día más fácilmente (para esto es UCDM, tanto leer el Texto como practicar las lecciones del libro de ejercicios nos ayudan a esto). La voz del ego se disfraza bajo todo tipo de formas, a veces en maneras aparentemente "agradables" o en forma de sugerencias aparentemente "interesantes", pero si miramos sus frutos, veremos que siempre produce la pérdida de la paz, el ego nos conduce a salir del presente y preocuparnos por el futuro, nos conduce a planear para nuestro cuerpo o personalidad sin tener en cuenta a los demás, sin incluir el bienestar de los demás en el plan. Los planes del ego son separadores: mío, para mí, mi futuro, mi cuerpo, mis cosas, etc. La voz del ego se disfraza con miles de maneras diferentes, pero al final el resultado es el mismo sea cual sea el disfraz que adopta superficialmente: la pérdida de la paz y el aumento de centrarse en el propio cuerpo/personalidad sin incluir a los demás.

Un truco rápido para distinguir ambas voces: cada vez que perdemos la paz, es síntoma de que hemos tomado alguna decisión dejándonos guiar por el ego en lugar de por el Espíritu Santo.

La Voz del Espíritu Santo no separa, por lo que no ve nuestros intereses separados del bienestar de los demás, por lo que en Sus planes hay cabida para el bien de todos y nunca se pierde de vista el objetivo de despertar. Las sutilidades no necesitamos saberlas conscientemente, pero si dejamos todo en manos del Espíritu, Él se ocupa de todas las sutilidades: Él consigue que nuestras aparentes necesidades sean cubiertas teniendo en cuenta a todos y en sincronía con el bienestar de todos los demás.

Los planes del ego están obsesionados con el futuro. Acuérdate del tema del no-hacedor (no existe un "hacedor" individual separado de los demás; esto incluye hacer planes). El ego es el "hacedor" porque intenta hacerlo todo él, para controlarlo, pues teme al futuro (debido a su creencia en la carencia y en la separación) y por eso quiere controlarlo todo para tratar de hacer que su futuro sea el deseado y evitar los peligros, pues el ego cree que los peligros son posibles porque no sabe que la Vida es Amor.

Quien planea con el Espíritu no teme al futuro porque sabe que el Espíritu cubre siempre sus necesidades en todo tiempo y lugar, y por eso si surgen planes los deja fluir sin aferrarse a ellos (esto es desapego), sin perder contacto con el feliz presente. Una pista: a veces los planes "se vienen abajo" por determinadas circunstancias (si sucede es porque es bueno que eso suceda así), y cuando sucede eso el ego lo vive como una catástrofe porque estaba aferrado a ellos y le da miedo porque esos planes eran su defensa contra la vida, contra el futuro. En cambio quien planea unido al Espíritu Santo no está aferrado a los planes y no se inquieta cuando a veces "se vienen abajo", pues intuye que el propósito de esos "planes provisionales" quizás escapaba a su consciencia y que si se vienen abajo es porque surgirán cosas mejores, por lo que confía en el fluir de la vida, sabiéndose protegido por el Espíritu que siempre le acompaña, por lo que estando tan amado y protegido no necesita construir sus propias defensas egoicas. La única verdadera protección es el amor, es la luz que desvanece amorosamente (sin atacar) los ilusorios "obstáculos", y esta luz adopta en el sueño la forma del perdón.

Para el ego es una catástrofe que los planes se vengan abajo, porque sus planes son ídolos que substituyen a Dios, son su "salvación", su "defensor", su "seguridad". Pero quien decide seguir la Voz del Espíritu no se inquieta por nada que parezca suceder, ni siquiera si hay planes provisionales que debido a la espontaneidad del momento acaban desapareciendo antes de ser usados aparentemente, y no se inquieta porque ha puesto su seguridad en Dios y no en los planes. Si ponemos nuestra seguridad en los planes, perderemos la paz cuando inevitablemente fallen (los planes separados siempre acaban fallando de alguna manera), pero si ponemos nuestra seguridad en Dios, Él nos proveerá siempre, y si un plan requiere dejarse, se deja, pues las cosas se solucionan en ese caso sin plan o si se necesita otro plan, surgirá otro sin esfuerzo, espontáneamente. Dios es eterno. Los planes no. Por lo tanto lo sabio es ponernos bajo la amorosa protección de Dios, no de los planes.

Esto no significa que no podamos planear, tal como explica esa lección 135, sino que simplemente decidimos no planear separados del Espíritu Santo, y por lo tanto todo fluirá mediante las intuiciones y las circunstancias oportunas, y su surgen planes inspirados por el Espíritu, serán planes amorosos que no nos sacarán del amor presente ni perturbarán nuestra paz.

     La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignan. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al gran plan que se diseñó para el bien de todos. (L.PI.135.11) (Pág. 270)

Resumiendo: cuando hacemos planes desde el ego, estamos planeando para uno mismo separadamente (por miedo a la escasez con respecto a nuestro cuerpo/personalidad), mientras que cuando dejamos todo en manos del Espíritu todo fluye sin necesidad de controlar nada, y todo sucede por sí mismo ("no-hacedor"), es espontaneidad divina, en la práctica surgirán por sí mismas las circunstancias apropiadas que nos benefician a todos, y estas circunstancias apropiadas incluyen los pensamientos que nos convenga tener y los planes que nos convenga sopesar, que serán espontáneos y no nos aferraremos a ellos ni necesitamos controlar nada, pues todo se armoniza espontáneamente y estaremos seguros de esto conforme nos damos cuenta de que no hay más voluntad que la de Dios... y es feliz saber que la Voluntad de Dios es una y es lo único que existe, y esta amorosa Voluntad solamente dispone una cosa, que es nuestra total felicidad.

Escuchar la Voz del Maestro Interior (Espíritu Santo) es fácil, para empezar basta con una pequeña dosis de buena voluntad: simplemente estar dispuestos a escucharle, lo que significa estar dispuestos a aceptar que nuestro bien no está separado del bien de los demás (puesto que nuestro ser no está separado de los demás: compartimos el mismo y único Ser), y por lo tanto así aceptamos una onda amorosa en la cual no necesitamos recurrir a la ilusión de competir, sino que nos relajamos en la unión de compartir la Totalidad que todos somos. El bien es ilimitado y completo para todos (aquí se explica brevemente este matiz: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/union-o-separacion-compartir-o-trocear.html).

Todo esto es un asunto de práctica, es seguir practicando estando atentos a cuando sentimos la pérdida de la paz, para rectificar eso volviendo la mente hacia Dios, hacia la Voz del Espíritu, hacia Adentro, donde eternamente descansa nuestra ilimitada paz. Todas las lecciones se relacionan con este tema, en especial algunas como la 194 que se titula: "Pongo el futuro en Manos de Dios", que ya la encontrarás en su momento pero tal vez te agrade leer una cita del Texto que se relaciona con ambas lecciones, es la siguiente:

     Sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas. Pues Él te proveerá de todas las cosas que no obstaculizan el camino hacia la luz. ¿Qué otra cosa podrías necesitar? Mientras estés en el tiempo, Él te proveerá de todo cuanto necesites, y lo renovará siempre que tengas necesidad de ello. No te privará de nada mientras lo necesites. Mas Él sabe que todo cuanto necesitas es temporal, y que sólo durará hasta que dejes a un lado todas tus necesidades y te des cuenta de que todas ellas han sido satisfechas. El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estadía en el tiempo. Sabe que ahí no estás en casa, y no es Su Voluntad que demores tu jubiloso regreso a tu hogar.

     Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia.
(T.13.VII.12.1-8; 13.1-2)

Aparte de llamar a este tema "espontaneidad divina" también podemos llamarlo por su nombre clásico: el tema de la entrega. En el fondo toda enseñanza de no-dualidad son siempre ambas cosas: tanto una autoindagación repleta de discernimiento como una entrega. ¡Nuestra práctica mejorará conforme más practicamos jejeje!

¡Un abrazoooooooooooooo!

Los niños jugando a enviarse mails, ¡y los hemos enviado sin necesidad de hacer planes propios ni controlarlos!  ¡Viva la felicidad y la paz que nos incluyen a todos! :-)

Ahí acaba el mail (el cual he adaptado para el blog modificando alguna cosilla y añadiéndole algunos comentarios más). Finalicemos con una cita del Texto que nos puede ayudar a entender mejor esta onda del fluir en la espontaneidad divina (también podemos llamarla la onda de la "no-planificación") mediante la escucha de la Voz del Maestro Interior. Copio la cita:

     Puedes hacer mucho en favor de tu propia curación y la de los demás si en situaciones en las que se requiere tu ayuda piensas de la siguiente manera:

Estoy aquí únicamente para ser útil.

Estoy aquí en representación de Aquel que me envió.

No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará.

Me siento satisfecho de estar dondequiera que Él desee, porque sé que Él estará allí conmigo.

Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar.
(T.2.V.A.18) (Págs. 30-31)

Y así acaba este post. ¡Saludos!

Actualización: Acabo de ver en el blog Advaita Tenerife un post que trata alguno de los temas que explica Un Curso de Milagros, incluido el de este post y el de ser sensatos (prácticos) en la vida cotidiana, explicado con otras palabras y con brevedad, mediante unos comentarios del sabio Annamalai Swami: http://advaitatenerife.blogspot.com/2013/04/todo-es-uno.html

sábado, 6 de abril de 2013

La iluminación instantánea

Dado que ya somos lo que somos, nuestro ser no necesita iluminarse, pues ya somos la pura luz y la deliciosa felicidad intemporal de la dulce eternidad orgásmicamente inagotable. Sin embargo, si no somos conscientes de nuestro ser, quizás podríamos decir que es como si estuviésemos fingiendo no saber lo que somos, ¡aunque cómo podríamos no saberlo! Siendo el tiempo una mera ilusión no es posible que el tiempo pueda ser un obstáculo para el disfrute y el pleno reconocimiento de nuestro Ser. Teniendo en cuenta esta perspectiva muchos sabios han hablado de lo que podríamos llamar "iluminación instantánea", que bien entendida no es un cambio sino simplemente reconocer lo que ya somos desde siempre.

Cito ahora algunas frases y referencias extraídas de Un Curso de Milagros que tocan de alguna manera este tema (un par de las citas salen dos veces, estimo que en ese caso viene bien así, como sucede con la música y su repetición rítmica de algunas notas; por ejemplo la primera cita reaparece luego más abajo porque acompaña muy bien a otras que vienen después):

Elegir el conocimiento en lugar de dudar está relacionado con muchas cosas que dice UCDM sobre el conocimiento (que es certeza, en el sentido de Conocimiento Puro o AutoConocimiento) y sobre que la percepción al ser cambiante e ilusoria abre la posibilidad de la duda. Hay muchos guiños en UCDM a este tema mediante frases breves a lo largo de las numerosas páginas, y también dedicando algunas secciones a aclarar de manera más metódica este asunto.

Por ejemplo la sección entera T.18.VII (titulada "No tengo que hacer nada"), ya sabéis dónde leer algo interesante, pero aquí en el blog copio solamente algunas frases breves con la misma onda, tomadas la mayoría de otras partes de UCDM:

     El que te hayas descarriado tan completamente ha requerido tiempo, pero ser lo que eres no requiere tiempo en absoluto. (T.15.I.9.3)

     ¿Por qué esperar al Cielo? Se encuentra aquí hoy. El tiempo es la gran ilusión de que el Cielo se encuentra en el pasado o en el futuro. Mas esto no puede ser cierto si el Cielo es el lugar en el que la Voluntad de Dios dispone que Su Hijo esté. ¿Cómo iba a ser que la Voluntad de Dios estuviese en el pasado o aún por cumplirse? Lo que Él dispone está aquí ahora mismo (...) (L.PI.131.6.1-6)

      La liberación se te concede en el instante en que la desees. (T.18.VII.4.3)

     Dispones de ella en este mismo instante. (T.13.XI.8.5)

      Es posible aprender este curso inmediatamente, a no ser que creas que lo que Dios dispone requiere tiempo. (T.15.IV.1.1)

¿Nos vamos a conformar con las limitadas y pobres ilusiones?:

      Dios dispone para ti algo mejor. (T.16.II.7.7)

      (...) no negar lo que Dios te ha dado. (T.16.II.8.2)

Ya somos el Ser ilimitado y eternamente feliz, gozoso en el inmenso Océano de Gloria del Puro Ser:

      Todo lo que Dios dispone no sólo es posible, sino que ya ha tenido lugar. (T.18.IV.8.4)

     El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. (L.PI.R5.IN.9.4)

      Tu meta es descubrir quién eres (L.PI.62.2.3)

      El objetivo del plan de estudios, independientemente del maestro que elijas, es: "Conócete a ti mismo". (T.8.III.5.1)

      Reconocer a Dios es reconocerte a ti mismo. (T.8.V.2.7)

      Acepta como verdadero sólo lo que tu hermano es, si quieres conocerte a ti mismo. (T.9.IV.1.4)

     La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. (L.PI.188.1.4)

     Pídele todo a Su Maestro y todo se te dará. No en el futuro, sino inmediatamente: ahora mismo. Dios no espera, pues esperar comporta tiempo y Él es intemporal. (M.29.7.6-8)

     Ninguna parte del amor puede invocar al todo en vano. (T.18.VIII.11.7)

     Has llegado al final de una jornada ancestral, y aún no te has dado cuenta de que ya concluyó. (T.18.VIII.13.1)

      ¿Cómo ibas a poder estar separado de tu vida y de tu Ser? El viaje a Dios es simplemente el redespertar del conocimiento de dónde estás siempre y de lo que eres eternamente. Es un viaje sin distancia hacia una meta que nunca ha cambiado. (T.8.VI.9.7)

      (...) que ambos podáis completar una jornada que jamás comenzó y que no es necesario finalizar. (T.24.VI.8.3)

     El que te hayas descarriado tan completamente ha requerido tiempo, pero ser lo que eres no requiere tiempo en absoluto. (T.15.I.9.3)

     Sólo la mente es capaz de iluminación. El espíritu ya está iluminado (...) (T.2.V.6.3-5)

     Él [Dios] es lo único que te rodea. (T.18.VI.10.6)

     El mundo que ves tan sólo te muestra cuánta dicha te has permitido ver en ti y aceptar como tuya. (T.21.IN.2.7)

[El mundo que percibes]: Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.IN.1.5)

      Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. (L.PI.189.5.3)

    (...) todo el mundo ve sólo lo que cree ser. (T.22.I.5.2)

     Lo que es inmortal no puede ser atacado y lo que es sólo temporal no tiene efectos. (T.24.VII.5.4)

Y sobre que ya conocemos la verdad (como decía Ramana: que el ser no puede ser desconocido para sí mismo) que se relaciona con lo que a veces se ha dicho de que en cierto modo es como que "fingimos" no saber, UCDM también dice algunas cosas así:

     No saber, por lo tanto, no es un punto de vista, sino simplemente una creencia en algo que no existe. (T.14.VII.3.6)

WOW, ésa última se merece copiar el párrafo entero:

     Es imposible convencer a los que no saben de que saben. Desde su punto de vista no es verdad que sepan. Pero como Dios lo sabe, es verdad. Éstos son puntos de vista claramente opuestos acerca de la realidad de los que "no saben". Para Dios, no saber es algo imposible. No saber, por lo tanto, no es un punto de vista, sino simplemente una creencia en algo que no existe. Lo único que les ocurre a los que no saben es que abrigan esa creencia, y debido a ello, se equivocan con respecto a sí mismos. Se han definido a sí mismos de manera diferente de como fueron creados. Su creación no fue un punto de vista, sino una certeza. Cuando la incertidumbre se lleva ante la certeza, se abandona toda convicción de que sea real. (T.14.VII.3)

     Lo único que cualquier cosa viviente puede saber con certeza es lo que ella es. (L.PI.139.2.3)

     Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es. (L.PI.139.7.3)

     El amor no es algo que se pueda aprender porque jamás ha habido un solo instante en que no lo conocieses. (T.18.IX.12.5)

Etc, he copiado solamente unas cuantas, son frases sueltas con esa onda, y además hay secciones como la T.18:VII ("No tengo que hacer nada") y el M.28 ("¿Qué es la iluminación?", que en UCDM se titula literalmente: "¿Qué es la  resurrección?", pero tengamos en cuenta que son conceptos casi intercambiables) y otras donde explica también esa onda, aparte de muchísimas frases reforzando la onda, a lo largo de todo UCDM tengo anotadas varias páginas de frases así (y es seguro que no las he encontrado todas, ni todas caben tan brevemente), pero las secciones que indico explican el tema de forma más metódica, no a golpe de frases relámpago. En muchas otras secciones hay también explicaciones relacionadas, no las tengo todas "in mente", pero por ejemplo veo consultando unas notas que la sección T.21.VIII, la T.26.VIII (titulada: "La inminencia de la salvación") y las lecciones 152 y 253 del Libro de ejercicios son provechosas. Y todo UCDM, entendiéndolo en profundidad, es en realidad la constante invitación a un único tema.

Este post se podría alargar de manera indefinida, pero es preferible dejarlo aquí y quien quiera puede abordar las 700 páginas del Texto de UCDM y sus complementos (Libro de ejercicios y Manual para el maestro). Así que simplemente comento durante unas cuantas líneas más y añado algunas citas finales que nos dejen con un buen ronroneo en nuestros corazones...

Cuando estamos tan en la negación que no reconocemos nuestro propio ser iluminado, es cuando conviene practicar el perdón/discernimiento (sin olvidarnos mientras tanto de que el tiempo no puede realmente separarnos de nuestro ser, porque el tiempo es una mera ilusión), así dejamos de "interferir" (en realidad interferir es imposible, pero estamos expresándonos en palabras) en el proceso de des-hacimiento de las ilusiones, y así aceptamos y reconocemos "nuevamente" nuestro Ser.

El mundo ilusorio es un sueño, pero incluso en el aparente sueño hay ayuda de sobra para despertar de lo que parece nuestra experiencia cotidiana en el aparente "aquí", en el aparente mundo limitado de los cuerpos, por ejemplo enseñanzas no-duales como el budismo no-dual, el advaita y UCDM, que "imantan" o inspiran el despertar. Pero hemos de llevar a la práctica esas ideas, lo que no significa que tengamos que hacer nada necesariamente en la forma, sino que ante todo debemos osar llevar a cabo la labor de discernimiento, el cambio de mentalidad que dejará sin "alimento" a las ilusiones que estábamos alimentando por ignorancia.

(...) debes poner en práctica las ideas que se te han dado. Pues las ideas son fuerzas poderosísimas que deben ponerse en práctica y no dejar en desuso. (T.16.II.9.4-5)

Debemos recoger la mente que hemos proyectado hacia afuera y volverla hacia adentro, dejando de temer al mundo o de echar la culpa de nuestros supuestos e ilusorios males a los supuestos "otros" que parecen ser "los demás". Nadie nos está perjudicando, ni nos ha perjudicado nadie ni nos perjudicará nadie jamás. Porque Soy el Ser, y no hay nada más que la Unidad que Soy. Nadie me puede dañar. No hay nadie que no sea mi Ser. Cuando veo problemas o echo la culpa de algo a alquien, estoy simplemente reforzando el sueño y manteniendo mi creencia en las ilusiones, sin reconocer que siempre soy libre y Uno. Nadie excepto mis propias creencias puede hacerme nada. Ni siquiera mis creencias pueden dañarme, pero si acepto creencias falsas me parecerá ver problemas, será como soñar (sin saberlo). Sin sospechar que el soñador y por lo tanto quien está de todo lo que sucede, soy yo mismo:

     Has sido tú quien se ha causado todo esto a sí mismo. (T.21.II.5.4)

Sin embargo esto no significa que deba sentirme culpable, sino que es la libertad de simplemente reconocer lo falso como falso, dejando así que los sueños se desvanezcan. Como ya cité más arriba:

     La liberación se te concede en el instante en que la desees. (T.18.VII.4.3)

Se nos concede cuando la deseamos de todo corazón, sin dejarnos entretener por ninguna ilusión: mediante el discernimiento de ver la falsedad de todas las ilusiones. Esto es el perdón. Es el discernimiento. Es el desapego. Pasar de largo (en cuanto a nuestra actitud mental) las ilusiones. Y mediante este "pasar de largo", dejamos de interferir en lo que ya es, y reconocemos la felicidad. No es necesario esperar. No se requiere tiempo. El tiempo es una ilusión. La verdad está disponible ahora. La paz nos está rodeando y traspasando ahora. Simplemente tenemos que dejar de negar la verdad. O dicho de otro modo, dejar de seguir alimentando las ilusiones. Dejamos de alimentar las ilusiones mediante el cambio de mentalidad, mediante el cual lo que estamos haciendo básicamente es negando la negación de la verdad (esto es discernimiento).

     Todo aquel que se encuentra aquí ha venido a las tinieblas, pero nadie ha venido solo ni necesita quedarse más de un instante. Pues cada uno ha traído la Ayuda del Cielo consigo, lista para liberarlo de las tinieblas y llevarlo a la luz en cualquier momento. Esto puede ocurrir en cualquier momento que él decida, pues la ayuda está aquí, esperando tan sólo su decisión. (T.25.III.6.1-4) (Pág. 590)

      No te contentes con la idea de una felicidad futura. (T.26.VIII.9.1)

      Pues hay causa para ser libre ahora. (T.26.VIII.9.3)

     El énfasis de este curso es siempre el mismo: en este momento es cuando se te ofrece total salvación, y en este momento es cuando puedes aceptarla. (M.24.6.1)

La onda se resume en que hay toda la Razón del Cosmos —por así decir— para ser completamente felices y certeros desde ya, en este mismo momento!!! ¡Basta con dejar de negar lo único que es cierto! Mientras tanto, confiemos en la dulce Ayuda que nos brinda nuestro propio Ser, incluso cuando no nos damos cuenta de ello porque vivimos tan absortos en nuestra negación de la verdad. Pero si confiamos en la verdad, la Ayuda se vuelve más evidente y surge la paz y el "dulce fin del sueño" que conduce a despertar. Aquiétemonos y dejemos de dar crédito a las ilusiones. Permanezcamos tranquilos en silencio en la paz de nuestro Ser, en el Corazón del Amor que es nuestro Ser. Descansemos en este Centro Tranquilo, que es nuestro Ser, que es Dios, que es el Gozo ilimitado y eterno. Confiemos en que Dios —nuestro verdadero Ser— es Bueno y cuida de conducirnos dulcemente al despertar. Confiemos en el Amor. El Amor es Bondad, y es Unidad, y es Paz.

     Y de este modo, Dios ha seguido protegiendo a Su Hijo, incluso en su error. (T.25.III.4.3) (Pág. 589)

El "error" se refiere a lo que en el advaita clásico se llama "ignorancia". La ignorancia o error es algo irreal, pero parecen dan lugar al aparente escenario del sueño de la dualidad. Pero incluso dentro del sueño, la Vida, Dios, ha seguido protegiendo al Ser, a Su Hijo, en el sentido de que Su Naturaleza garantiza un certero y benigno y llevadero despertar.

Cuando uno se vuelca totalmente hacia la verdad, no puede sino despertar. Y es un despertar plenamente feliz, pues cuando una mente despierta, para ella la verdad resulta evidente y entonces todas han despertado, por ser todas las mentes una sola mente.

     La salvación es el renacimiento de la idea de que nadie tiene que perder para que otro gane. Y todo el mundo tiene que ganar, si es que uno solo ha de ganar. (T.25.VII.12.1-2) (Pág. 600)

Ahí llama "salvación" al "despertar del sueño" o "iluminación" (también se lo ha llamado "resurrección"), y la buena noticia es que la iluminación de uno no está reñida con la de los demás, pues el bien de uno es el de todos, por haber solamente un único Ser: la amorosa Unidad. Y cuando hay Unidad es imposible que pueda haber luchas, competiciones, pugnas o conflictos.

     Nada puede estar en conflicto con lo que es uno solo. (T.26.III.1.4)

Avivar la llama de la confianza requiere de nuestra parte simplemente discernimiento. Del discernimiento brota la confianza y la paz. Y de la confianza y de la paz, brota la Verdad, que siempre ha estado con nosotros aunque no la veíamos mientras la negábamos. La Verdad siempre ES.

      En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente. (T.27.IV.1.1)

¡Todo está perfectamente bien! ¡Un abrazo! :-)

Actualización (2017): He encontrado una cita más del Texto sobre este tema. Aquí nunca llegaremos a reunirlas todas, pues son tantas y tantas, pero esta que he visto hoy sí la voy a incluir:

Es posible hacer esto de inmediato, pues lo único que ello requiere es un cambio de percepción, ya que únicamente cometiste un error. Parecen haber sido muchos, pero todos ellos son en realidad el mismo. Pues aunque el ego se manifiesta de muchas formas, es siempre la expresión de una misma idea. Lo que no es amor es siempre miedo, y nada más que miedo. (T.15.X.4.2-5)

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miércoles, 3 de abril de 2013

Despejando los obstáculos al Momento Presente

Todo lo bueno, toda la paz y la felicidad de toda la eternidad se encuentran en el Puro Momento Presente, en el Momento Desnudo (vaciado de los falsos conceptos duales de la separación/culpa). Mucho se habla —y con razón— de la bondad de vivir el Ahora, vivir en el Momento. Pero vivir el Ahora no significa seguir creyendo/percibiendo un mundo aquí/ahora de objetos separados. Vivir realmente el Ahora es algo que solamente podemos disfrutarlo conscientemente una vez que los obstáculos que oscurecen el Ahora han sido desvanecidos, al dejarse de creer en ellos.

El perdón/discernimiento es la llave de la felicidad, porque el perdón significa ver lo falso como falso, tras lo cual la atracción que lo falso ejerce sobre la mente se desvanece espontáneamente como si nunca hubiese existido (realmente nunca ha existido lo falso). Las ilusiones se desvanecen espontáneamente y sin esfuerzo ante el discernimiento/perdón de una mente que al reconocer la falta de valor de las ilusiones, se desapega de ellas, recobrando la consciencia de la paz que nunca se fue.

Siempre me gustaron algunas breves frases sobre el Momento, pues sirven de recordatorio y pueden aportar vislumbres a la mente. Mencionaré dos frases que me gustan:

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad (Ralph Waldo Emerson)

Cada instante es este mismo instante (Pursah/Gary Renard, en «Tu Realidad Inmortal», pág. 189)

El Momento es nuestro Ser, es Conocimiento, es Mente, es Eternidad Inmutable, es ilimitada Felicidad y Paz inefable. El Momento es lo Único digno de ser amado, pues es el Amor. El Momento es lo único que existe, es lo único que somos. El Momento ES.

No es exagerado decir que todo UCDM es ante todo una ayuda para sintonizar el Momento, o dicho en otras palabras, para recordar nuestro Ser.

No podemos dejar de Ser lo que Somos, pero el Puro Momento que es nuestro Ser puede parecer estar ausente cuando permitimos que el espejo de nuestra mente quede empañado con pensamientos del "pasado" (separación, culpa) y del "futuro" (miedo), forjándose así un presente ficticio que no es el Ahora intemporal sino un ahora ilusorio plagado de pensamientos de culpa y miedo. Mientras la mente se apegue a esos pensamientos ilusorios y duales, la paz desaparece de nuestra experiencia consciente. Pero tan pronto como invitamos al perdón a que como un río de agua limpia se lleve todos los falsos conceptos, sin agarrarnos ni apegarnos a ninguna falsa creencia, estaremos permitiendo el retorno de la paz. Y la paz comienza a retornar desde el mismo momento en que la invitamos (mediante el perdón/discernimiento/desapego de las ilusiones), y retorna en la medida de nuestro deseo sincero por ella. Cuando deseamos completamente la paz y solamente la paz, sin aferranos a ninguna ilusión, la paz retorna inmediatamente a nuestra experiencia consciente, sin ninguna demora porque es nuestro Deseo Único, y por lo tanto ya no es un deseo sino la Eterna Realidad de nuestro Gozoso Ser.

UCDM destaca una y otra vez este tema del Momento, del Presente, recordándolo de muchas maneras diferentes. En el Manual para el maestro vuelve a repetir:

      El énfasis de este curso es siempre el mismo: en este momento es cuando se te ofrece total salvación, y en este momento es cuando puedes aceptarla. Ésa sigue siendo tu única responsabilidad. La Expiación se puede equiparar a la escapatoria total del pasado y a la total falta de interés por el futuro. El Cielo está aquí. No existe ningún otro lugar. El Cielo es ahora. No existe ningún otro tiempo. (M.24.6.1-7) (Pag. 67)

Me gustan unas explicaciones relacionadas con el tema, dadas en un libro de David Hoffmeister titulado «Despertando a través de Un Curso de Milagros». Él se expresa con brillante claridad. Copio unos pasajes tomados de las páginas 176 a 178:

El problema de la separación se encuentra en la mente, no en el mundo, pues no hay problemas separados de la mente. La Mente, en Realidad, no es privada ni se encuentra separada. 

El momento presente es el punto focal del Despertar. Es el punto de poder. Desear ser feliz es vivir en el momento, y dejarse llevar por el Fluir Universal. No es decidir por formas o comportamientos, o leer esto o ver un programa de televisión que nos traiga paz. No se encuentra en los quehaceres. Propósito/perspectiva es la opción real, y es por eso que el discernimiento es importante. Es el propósito que ofreces, o el significado que le asignes a lo que lees o a lo que ves en televisión lo que traerá paz o perturbación. No hay un propósito (significado) inherente en ninguna forma. La mente siempre encuentra lo que desea muy adentro. 

¿Por qué parece difícil mantenerse atento al presente y guardar el único Propósito del Espíritu en mente? La mente engañada no se encuentra entrenada, y se niega a mantenerse atenta al presente porque le teme al presente (esto está relacionado con el miedo a despertar). Toda la cháchara en la mente y todo el drama y las distracciones concurridas y desahogos son defensas en contra del momento presente, donde se encuentra la Quietud. La mente engañada le teme al Espíritu (ver de nuevo: miedo al despertar o mejor todavía es examinar las aclaraciones de UCDM sobre el tema de los cuatro obstaculos a la paz, en el capítulo 19 del Texto, sección IV). Todas las metas y propósitos del concepto del yo son del ego, y fueron hechos para esconder el Propósito singular (único) del Espíritu. El miedo, por lo tanto, viene del apego de la mente a conceptos del yo. 

A menudo se habla acerca del desapego como una solución. Y hay una sospecha de que el desapego, de ser posible, traería paz. Pero tratar de ser desapegado se encuentra con resistencia, pues la mente continúa confundida acerca de desapegarse de qué, confundida con la forma (apariencias), y contenido (propósito). Las excusas son entonces ofrecidas. Los viejos patrones de pensamiento y los comportamientos resultantes permanecen. Uno se queda hablando de desapegarse, olvidándose completamente de ello. Amigos míos, uno debe entender la naturaleza del apego muy claramente antes de encontrarse desapegado y en paz. Para asirse al Propósito único del Espíritu, uno debe ser capaz de discernir la naturaleza del pensamiento del ego, indistintamente de la forma que adopte. 

Este discernimiento/perdón es la llave que despeja los obstáculos ilusorios y con la cual decimos sí a la verdad. David Hoffmeister habla de una "invitación constante al Espíritu". Este perdón/discernimiento no es un hacer, sino un cambio de mentalidad, y cuando finalmente tenemos clarísimo que lo único deseable es la pura Verdad y nada más, tendremos las ganas de entregarnos a una actitud de constante perdón, no en momentos ocasionales sino ofreciéndonos al dulce Despertar a tiempo completo en todo instante. Cuando surgen tales ganas, el final del proceso del Despertar no puede andar nada lejos. Pues la Verdad está Aquí y Ahora, sonriéndonos, a la espera de que simplemente queramos reconocerLa.

Unas indicaciones más de David Hoffmeister en el mismo capítulo de donde he copiado lo anterior:

Algo es seguro: los sentimientos de paz y gozo son indicadores de que se ha escogido guardar el Propósito Único del Espíritu en la mente. Y cultivar una intención sincera de discernir la naturaleza del pensamiento del ego y felizmente dejarla ir lo conduce a uno a una mayor disposición de escoger la paz en vez del miedo. ¿Y quién escogería el miedo a menos que, sin reconocerlo, pareciera ofrecer algo de valor? 

Una vez el ego es expuesto como algo sin valor, y que toda creencia es retirada de éste, sencillamente cesa de ser. Pues únicamente el Espíritu permanece, ¡y el Espíritu es ahora, por siempre y para siempre! ¡Adelante con el Gran Despertar! Estamos recordando la Verdad de nuestro mero Ser —eterno, invariable, infinito, y perfecto. Y todos son bendecidos al recordar nuestra Unicidad. 

David Hoffmeister

Todo lo que dice David Hoffmeister está explicado más largamente con otras palabras en UCDM. La paz es un buen indicador, según UCDM. Cuando sentimos paz, es síntoma de que estamos sintonizados con el Maestro Interior o Espíritu Santo (y Su Santo Propósito del Despertar). Y siempre que nos sentimos incómodos o inquietos, esa aparente ausencia de paz es una señal que nos indica que hemos olvidado mantenernos en sintonía con el Espíritu, y que por lo tanto tenemos la oportunidad de usar el discernimiento para descubrir con qué pensamientos/creencias nos estamos autosaboteando, para así abandonarlos y volver a ser conscientes de la paz.

El tema puede explicarse a fondo, con abundantes palabras, pues es un tema relevante que no es otro que el tema del despertar. Solamente el Texto de UCDM son 754 páginas, ¡y en el fondo no trata de otra cosa que explicar y re-explicar de forma detallada este tema del perdón/discernimiento para re-sintonizar la permanente paz! Cuando usamos sabiamente el discernimiento nos damos cuenta de que es imposible no ser conscientes de nuestro Ser —el cual es Amor— porque el Amor es lo único que existe. Sólo el Amor Es. Y nada más. ¿Cómo lo Único que Es podría no ser plenamente Conocido?

Saludos :-)