Esta metáfora la cuenta Arten en uno de los libros de Gary Renard: «Tu Realidad Inmortal» (páginas 109 a 111 en la edición publicada por la editorial El Grano de Mostaza). La describe así:
ARTEN: Piensa en la analogía hindú de deshacer el ego. Es como pelar una cebolla. Adaptando esa analogía a nuestros propósitos, digamos que perdonas a alguien, en el sentido que el Curso da a esa palabra. Es como pelar una capa de una cebolla, o en este caso, una capa del ego. Tal vez te parezca que no ha ocurrido nada. ¿Por qué? Cuando pelas una capa, el resto sigue teniendo el aspecto de una cebolla. Sigue teniendo el mismo aspecto. Pero en realidad no es igual, porque una de sus capas ha sido pelada.
Ahora bien, digamos que eres perseverante. Tal vez, ocasionalmente tienes experiencias de paz profunda que te animan. O tal vez ocurre algo que en el pasado habría hecho que te sintieras mal, y esta vez no hace que sea así. Te das cuenta de que eso se debe a que has estado practicando el perdón, y a que el Espíritu Santo está sanando tu mente a nivel inconsciente. De modo que sigues adelante y perdonas una y otra vez. Lo que ocurre es que se ha pelado otra capa de la cebolla. Es posible que aún conserve el mismo aspecto. De modo que vas al baño, te miras en el espejo y crees que sigues siendo el mismo, pero no es así.
Tal vez estás viendo la televisión y perdonas una noticia que ves. Otra capa de la cebolla ha sido pelada, pero tú crees que no ha pasado nada. Entre tanto, el Espíritu Santo está haciendo brillar tu perdón por doquier en la mente que está proyectando el universo y, por lo tanto, también a través de la proyección. Eso corta como un rayo láser la culpabilidad inconsciente y sus proyecciones de karma. El perdón atraviesa todas tus vidas pasadas, todas tus vidas futuras, y todas las dimensiones temporales, por todas partes en el universo de energía y forma, y a través de todos los universos paralelos que parecen existir. ¡Están ocurriendo cosas increíbles! El Espíritu Santo realmente está colapsando el tiempo mientras tú estás ahí sentado.
Debido a tu práctica del perdón, hay lecciones que ya no necesitas aprender, y el Espíritu Santo está borrando las cintas, llevándose dimensiones de tiempo que contenían lecciones que necesitarías haber aprendido si no hubieras practicado el perdón, y haciendo que dichas dimensiones desaparezcan. Y como tú no puedes ver todo lo que el Espíritu Santo ve, estás allí sentado, pensando: "Esto es aburrido. No está ocurriendo nada". Pero está ocurriendo algo sorprendente. Muchas capas de la cebolla han sido peladas, y tu ego está desapareciendo.
Si perseveras y continúas practicando el perdón, en algún momento llegas a la última capa de la cebolla. Cuando pelas esa última capa ya no queda nada. La cebolla ha desaparecido. Y eso es lo que ocurre con el ego. Después de tu última lección de perdón, el ego se va; ha sido deshecho, y no queda nada que altere tu experiencia de lo que eres. Ya no tienes necesidad de reencarnar. Practicando el perdón de la manera que vamos a enseñarte romperás el ciclo de nacimiento y muerte.
A mí me encanta este mini-discurso de Arten con la metáfora de la cebolla. Esto nos debe animar a ser perseverantes en la práctica del perdón. Confiar en el proceso nos motivará a seguir practicándolo, hasta que el ego quede completamente deshecho.
En una entrevista a Ken Wapnick, Susan Dugan le preguntó:
Susan Dugan: Así que estás diciendo que el deshacimiento está ocurriendo aunque yo no lo sienta.
Ken Wapnick: Sí. Y se trata simplemente de confiar en eso.
Por lo tanto, confiemos y usemos el perdón. Funciona.
Otras metáforas relacionadas son:
La metáfora del iceberg (incluye además una breve e inspiradora aclaración de Ken Wapnick): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/03/la-metafora-del-iceberg.html
La metáfora del libro y las páginas arrancadas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/metafora-del-libro-y-las-paginas.html
La metafora del tornillo: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2019/10/la-metafora-del-tornillo.html
Metáfora de la puerta: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/06/metafora-de-la-puerta.html
Saludos
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miércoles, 2 de septiembre de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
La metáfora del iceberg
José Vicente Mandé ha compartido en su blog una excelente ilustración para repasar la metáfora del iceberg. Propongo que leáis en su blog su breve comentario sobre la imagen. Son solamente unas líneas, es brevísimo, pero lo que yo comente ahora aquí va a ser solamente una continuación de lo comentado por él. Su post podéis verlo aquí: http://josemande.blogspot.com/2015/03/la-dinamica-de-la-culpa.html
Aquí sí voy a copiar una cosa: la imagen que él comparte. La de aquí debajo:
Para poder verla bien (poder leer los comentarios insertos en la imagen) podéis hacer click en la imagen para ampliarla.
Es interesante, después de haberle echado un vistazo global, leer la imagen desde abajo hacia arriba, pues así es como parece surgir el proceso ilusorio si lo interpretamos de manera lineal (aunque en el fondo, todas las etapas, tanto la de la culpa interior inconsciente como la de la proyección de culpa sobre un mundo-consciente, son etapas que surgen simultáneamente; pero cuando se describen, es normal describirlas linealmente, para poderse entender).
Según la metáfora del iceberg (mencionada, si no recuerdo mal, por Ken Wapnick entre otros), lo que perdonamos es la proyección que vemos conscientemente, o sea, el mundo, sabiendo que es una apariencia irreal y que realmente se trata de símbolos que representan la culpa inconsciente que se encuentra oculta en nuestra propia mente (inconsciente). Al ver los símbolos, podemos perdonarlos y así permitir que sea deshecho su origen (en la mente inconsciente, en lo interior).
De este modo, vamos perdonando símbolos día tras día, y la parte oculta del iceberg (lo inconsciente en nuestra mente interior) se va reduciendo de tamaño (aunque en la proyección consciente, la parte de fuera del iceberg parezca que sigue más o menos como siempre). Y llegará un día en que toda la culpa inconsciente habrá quedado deshecha. Ese momento puede llamarse iluminación. En ese momento la ilusión ha quedado completamente desenmascarada y nunca más se podrá percibir sufrimiento ni dolor.
Así que el perdón no-dual es simple: nosotros simplemente perdonamos todo aquella molestia de la que seamos conscientes, y así lo inconsciente será simultáneamente sanado por la gracia del Espíritu Santo.
Copio unas pocas palabras de Ken Wapnick:
Pregunta: Es como golpear el bolo delantero en el juego de bolos; todos los demás bolos se derrumban.
Respuesta: Correcto; esa es una buena analogía. Hay una hermosa lección en el libro de ejercicios que dice: "permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar" (L-pI.182), la cual parece sugerir que podría hacerse así de fácil (un tronar de dedos), y se acabó. El problema es que la cantidad de miedo que está atrapada en este sistema es inmensa. La fuente básica del miedo es el miedo al amor o el miedo a Dios. El ego nos enseña que si realmente nos liberamos de todo ese miedo, Dios nos destruirá. Eso es lo que impide que permanezcamos quedos por un instante y vayamos a nuestro hogar. En principio lo podríamos hacer, porque todo es lo mismo, sólo hay un problema. Pero debido a que nuestro miedo es tan inmenso lo que hacemos es cortarle trocitos, así que Un curso de milagros nos lleva a trozarlo un poco más rápidamente.
P: ¿Y el miedo es inconsciente todo el tiempo?
R: Es inconsciente porque la represión es la única forma en que podemos tolerar esta cantidad de miedo.
Eso es un pequeño fragmento del libro de Ken Wapnick titulado "Los 50 principios del milagro". Podéis leer un fragmento un poco más largo en mi otro blog aquí: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2011/11/los-50-principios-del-milagro-kenneth.html (y quien quiera leer ese libro entero, ahí también se ofrecen algunos links donde poder descargarlo).
La metáfora de los bolos que ahí se menciona, funciona igual que la metáfora del iceberg: perdonamos lo que percibimos conscientemente (el primer bolo, o la parte de arriba del iceberg) y el resto, lo inconsciente, también es deshecho si somos conscientes de que al perdonar su símbolo externo, estamos dejando su causa interna (también ilusoria, pues esa causa interna es la creencia en la separación de Dios) en manos del Espíritu Santo. Así, mientras nosotros perdonamos el símbolo externo, el Espíritu Santo deshace lo que en nuestra mente interior lo proyecta (el Espíritu Santo deshace eso en nuestra mente inconsciente).
Para una explicación más detallada podéis leer la Síntesis del Perdón, aquí: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2010/06/sintesis-del-perdon-sobre-el-perdon.html (no es necesario leer la larga lista de links del final, basta con leer el post en sí). Pero esta síntesis evidentemente no puede sustituir los textos originales en los que se basa, que son Un Curso de Milagros y el primer libro de Gary Renard, titulado «La Desaparición del Universo» (que es la mejor introducción que he leído del Curso). La Síntesis del Perdón es un simple aperitivo, una pequeña introducción aproximada, sin explicitar con precisión los detalles, que son clave.
Otras metáforas relacionadas son:
La metáfora de la cebolla (aplicada al proceso del perdón; explicada por Arten): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/la-metafora-de-la-cebolla-aplicada-al.html
La metáfora del libro y las páginas arrancadas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/metafora-del-libro-y-las-paginas.html
La metáfora del tornillo: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2019/10/la-metafora-del-tornillo.html
Metáfora de la puerta: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/06/metafora-de-la-puerta.html
Saludos
Aquí sí voy a copiar una cosa: la imagen que él comparte. La de aquí debajo:
Para poder verla bien (poder leer los comentarios insertos en la imagen) podéis hacer click en la imagen para ampliarla.
Es interesante, después de haberle echado un vistazo global, leer la imagen desde abajo hacia arriba, pues así es como parece surgir el proceso ilusorio si lo interpretamos de manera lineal (aunque en el fondo, todas las etapas, tanto la de la culpa interior inconsciente como la de la proyección de culpa sobre un mundo-consciente, son etapas que surgen simultáneamente; pero cuando se describen, es normal describirlas linealmente, para poderse entender).
Según la metáfora del iceberg (mencionada, si no recuerdo mal, por Ken Wapnick entre otros), lo que perdonamos es la proyección que vemos conscientemente, o sea, el mundo, sabiendo que es una apariencia irreal y que realmente se trata de símbolos que representan la culpa inconsciente que se encuentra oculta en nuestra propia mente (inconsciente). Al ver los símbolos, podemos perdonarlos y así permitir que sea deshecho su origen (en la mente inconsciente, en lo interior).
De este modo, vamos perdonando símbolos día tras día, y la parte oculta del iceberg (lo inconsciente en nuestra mente interior) se va reduciendo de tamaño (aunque en la proyección consciente, la parte de fuera del iceberg parezca que sigue más o menos como siempre). Y llegará un día en que toda la culpa inconsciente habrá quedado deshecha. Ese momento puede llamarse iluminación. En ese momento la ilusión ha quedado completamente desenmascarada y nunca más se podrá percibir sufrimiento ni dolor.
Así que el perdón no-dual es simple: nosotros simplemente perdonamos todo aquella molestia de la que seamos conscientes, y así lo inconsciente será simultáneamente sanado por la gracia del Espíritu Santo.
Copio unas pocas palabras de Ken Wapnick:
Pregunta: Es como golpear el bolo delantero en el juego de bolos; todos los demás bolos se derrumban.
Respuesta: Correcto; esa es una buena analogía. Hay una hermosa lección en el libro de ejercicios que dice: "permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar" (L-pI.182), la cual parece sugerir que podría hacerse así de fácil (un tronar de dedos), y se acabó. El problema es que la cantidad de miedo que está atrapada en este sistema es inmensa. La fuente básica del miedo es el miedo al amor o el miedo a Dios. El ego nos enseña que si realmente nos liberamos de todo ese miedo, Dios nos destruirá. Eso es lo que impide que permanezcamos quedos por un instante y vayamos a nuestro hogar. En principio lo podríamos hacer, porque todo es lo mismo, sólo hay un problema. Pero debido a que nuestro miedo es tan inmenso lo que hacemos es cortarle trocitos, así que Un curso de milagros nos lleva a trozarlo un poco más rápidamente.
P: ¿Y el miedo es inconsciente todo el tiempo?
R: Es inconsciente porque la represión es la única forma en que podemos tolerar esta cantidad de miedo.
Eso es un pequeño fragmento del libro de Ken Wapnick titulado "Los 50 principios del milagro". Podéis leer un fragmento un poco más largo en mi otro blog aquí: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2011/11/los-50-principios-del-milagro-kenneth.html (y quien quiera leer ese libro entero, ahí también se ofrecen algunos links donde poder descargarlo).
La metáfora de los bolos que ahí se menciona, funciona igual que la metáfora del iceberg: perdonamos lo que percibimos conscientemente (el primer bolo, o la parte de arriba del iceberg) y el resto, lo inconsciente, también es deshecho si somos conscientes de que al perdonar su símbolo externo, estamos dejando su causa interna (también ilusoria, pues esa causa interna es la creencia en la separación de Dios) en manos del Espíritu Santo. Así, mientras nosotros perdonamos el símbolo externo, el Espíritu Santo deshace lo que en nuestra mente interior lo proyecta (el Espíritu Santo deshace eso en nuestra mente inconsciente).
Para una explicación más detallada podéis leer la Síntesis del Perdón, aquí: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2010/06/sintesis-del-perdon-sobre-el-perdon.html (no es necesario leer la larga lista de links del final, basta con leer el post en sí). Pero esta síntesis evidentemente no puede sustituir los textos originales en los que se basa, que son Un Curso de Milagros y el primer libro de Gary Renard, titulado «La Desaparición del Universo» (que es la mejor introducción que he leído del Curso). La Síntesis del Perdón es un simple aperitivo, una pequeña introducción aproximada, sin explicitar con precisión los detalles, que son clave.
Otras metáforas relacionadas son:
La metáfora de la cebolla (aplicada al proceso del perdón; explicada por Arten): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/la-metafora-de-la-cebolla-aplicada-al.html
La metáfora del libro y las páginas arrancadas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/metafora-del-libro-y-las-paginas.html
La metáfora del tornillo: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2019/10/la-metafora-del-tornillo.html
Metáfora de la puerta: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/06/metafora-de-la-puerta.html
Saludos
domingo, 1 de junio de 2014
Comentando la lección 253 del Libro de ejercicios
Hará un par de semanas o tres, una amiga me pidió que comentara algo sobre la lección 253 del Libro de ejercicios de UCDM. Lo copio aquí por si a alguien le viene bien o le entretiene.
Copio primero la pregunta, que copiaba el breve contenido de la lección:
Y a continuación copio lo que surgió comentar:
En inglés dice: My Self is ruler of the universe.
Vemos que se ha traducido "ruler" por "amo y señor", pero a mí me resultan igual de resonantes o más los significados más coloquiales de "ruler", usando una sola palabra: "gobernante", o "soberano".
Por ejemplo: "Mi Ser es el soberano del universo".
A mí me suena muy bien así, pero puede ser porque la palabra "soberano" me resulta bella y elegante jejeje.
En cualquier caso, la idea general de ese título la veo relacionada con el tema de: "No soy víctima del mundo que veo". Si entiendes esa idea, todo va bien. No somos víctimas de nada, y UCDM nos lo repite en el Texto y en un montón de lecciones, para reforzar esa idea. Por ejemplo nos dice que nada externo a uno mismo nos puede dañar (el mundo no nos hace nada, sino que soy yo mismo quien determina el mundo que percibo, mediante mi manera de pensar). Nos dice que "es únicamente a mí mismo a quien crucifico". Nada real puede ser amenazado. Nadie puede crucificarme, excepto yo mismo al creer en la separación (incluso eso es una crucifixión imaginaria, pero es de las creencias imaginarias de las que nos queremos liberar).
Nuestro Ser es el gobernante del universo. No somos una figura dentro del sueño ilusorio (este tema se trata profundamente en T.27.VIII: El "héroe" del sueño). Nuestro ego cree que somos víctimas de un mundo externo, en el cual vivimos y bajo el cual estamos a su merced porque somos un pequeño y débil cuerpo incluido en ese peligroso mundo. Pero no es así. El mundo "externo" no es más que una idea, es mental, y las ideas no abandonan su fuente. Ese mundo... ¡es una creencia en nuestro propio interior, una suposición en nuestra propia mente, y que no ha abandonado nuestra mente, por lo que podemos cambiarlo al cambiar de pensamientos!
Puesto que dicho mundo soñado es una proyección mental nuestra, no puede hacernos daño ni afectarnos realmente. ("Solamente mis pensamientos pueden hacerme daño", afectarme). Si elegimos cambiar de pensamientos, nos liberamos de esa pesadilla; así de fácil. Por eso, nuestro Ser es el soberano del universo. Porque no estamos a merced de las ilusiones. Somos libres de des-pensar las ilusiones que hemos pensado. Y al pensar según el Pensamiento del Espíritu Santo, los falsos pensamientos pierden nuestro apoyo y desaparecen, dejando el sitio para la paz.
Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación. (L.PI.152.1) (Pág. 301)
Eso se relaciona con el principio del primer párrafo de esa lección 253. Se puede decir, siguiendo la onda "Wapnick-Renard", que decir esas frases no se refiere a que estemos decidiendo los sucesos físicos desde la mente terrenal (humana). Por ejemplo, como explicó Gary Renard, si alguien padece cáncer, esa persona no ha elegido experimentar esa apariencia desde su mente humana consciente. Pero sí lo ha elegido desde su mente "inconsciente": la Mente global que proyectó el universo físico (el Ego colectivo). UCDM nos enseña a deshacer nuestras decisiones de ese nivel mediante el perdón: así nosotros perdonamos el símbolo que percibimos, y dejamos el resto al Espíritu Santo (nuestro Yo Superior), Quien se encarga de limpiar en la Mente inconsciente todo lo relacionado con ese símbolo que hemos perdonado. Por eso podemos elegir. Y por eso, en el fondo, no estamos a merced de las circunstancias, y se puede decir como dice el principio de esa lección 253 que: "Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido". Al elegir creer en la separación, dimos nuestro visto bueno a toda la proyección (el universo físico con todas sus dimensiones temporales, el cual urdimos (imaginamos) desde nuestra Mente global para autoengañarnos y poder percibir la culpa fuera de nosotros... la culpa por la supuesta separación).
La segunda parte de ese primer párrafo se refiere al conocimiento. O sea, que en la primera parte se habla del perdón (mi Ser es soberano, no soy víctima del mundo ilusorio) y en la segunda parte se menciona lo que hay más allá del perdón: el Cielo, la creación, el conocimiento, la verdad, el amor, la unión, la paz inmutable.
Y bien, eso es lo principal que se me ocurre decir. Pero como anécdota complementaria a lo que dije más arriba al comentar el título de esta lección 253, en este segundo párrafo cuando dice en la 2ª frase: "Mi Ser, que es señor y amo del universo"; de nuevo, podemos traducirla en una sola palabra en lugar de dos, pues en inglés dice:
Que podemos traducirlo como: "Mi Ser, el cual gobierna el universo (...)". Significa lo mismo, pero a mí la pareja de palabras "señor y amo" (o "amo y señor") me distraen un poco mientras leo jejeje.
Bien, lo esencial es que en verdad todo es Uno, compartimos una sola Mente con Dios, y nuestro Ser, en el fondo, es Dios. Pero como creemos estar percibiendo un mundo de límites, para que no nos confundamos, se nos habla con 3 palabras o niveles: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es porque de entrada, mientras soñamos ya hemos confundido nuestro Ser con el ser limitado. Y si afirmamos (de palabra, sin sabiduría vivida) que somos exactamente lo mismo que Dios, entonces deduciríamos equivocadamente que Dios debe haberse quedado dormido, porque si experimentamos un mundo de sufrimiento y somos Dios, entonces Dios también experimenta el sufrimiento, debe haberse dormido jajaja. No es así. En realidad nuestro verdadero Ser no se ha dormido, aunque parezca que estamos jugando a percibir sueños. Por eso, para facilitarnos la comprensión, nos llamaremos provisionalmente "el Hijo" (palabra que usamos con diversos niveles: los hijos dormidos, o el Hijo despierto que es Cristo, etc). Al otro extremo conceptual, usamos la palabra Padre para aquella parte de nuestro Ser totalmente despierta y que no reconoce el sueño, jamás se durmió y además sabe que ninguna parte de Su Ser podría dormirse jamás. Pero como nuestra experiencia es sentirnos cuerpos en un mundo limitado, si pensáramos que Dios no reconoce el sueño (porque no existe el sueño) podríamos sentirnos solos, como si la hubiéramos cagado al soñar lo imposible y ahora hasta que despertemos no nos pudiera ayudar Dios. Entonces aparece el concepto intermedio, que es "el Espíritu Santo", que es la Gracia de Dios, la Gracia del Padre. La naturaleza del Padre es tal que incluso sin percibir lo imposible, su Bondad/Inspiración/Ayuda surge incluso en el sueño de las percepciones (adaptada en una manera que sea útil en esa irrealidad imaginada), y a ese modo de funcionamiento lo llamamos Espíritu Santo (tal vez también podríamos llamarlo las "leyes de Dios").
Esto está comentado en los libros de Gary Renard. (En "Tu realidad inmortal"). Si el Padre percibiera el sueño o lo reconociera de cualquier manera, entonces el sueño de sufrimiento sería real. Pero lo ilusorio no es real, no existe. Quien sí percibe lo inexistente es el Espíritu Santo, con el único fin de guiarnos a despertar. La naturaleza del Padre es simplemente la perfección de la Unidad; Ser; un éxtasis tan infinito que no lo podemos describir, pero sí vivir. Y la naturaleza de Dios adaptada al mundo perceptual, es simplemente el impulso de despertar: Su naturaleza nos provee de todo aquello que nos ayude a despertar (en realidad eso ya ha sucedido, pero el tiempo nos parece que tururí, ya sabes jejeje).
Yo lo comparo a una mesa inclinada... por ejemplo una mesa de billar, con bolas de billar, pero con la mesa inclinada para metaforizar el tema: las bolas somos los Hijos de Dios. Al estar la mesa inclinada, las bolas son impulsadas hacia abajo hasta alcanzar el extremo seguro y estable de la mesa (el Cielo por así decir; el despertar). El Padre sería la mesa. Las bolas caen hacia la meta (hacia el despertar) porque la mesa está inclinada, pero la mesa no tiene por qué saber que las bolas están fuera de la zona (dormidas, soñando). Pero es su naturaleza (llamémosla la "Gravedad" si queremos, o la "Gracia") la que hace deslizarse a las bolas hacia el despertar. Así Dios es la Fuente del despertar, incluso sin Él reconocer que exista un sueño que no existe. Y en cuanto a las ayudas "concretas" que deseamos dentro del sueño, de eso se ocupa el Espíritu Santo, que es nuestro Yo Superior, es en cierto modo el Recuerdo que en nuestra mente hay de Dios, de la Verdad.
De manera que mi Ser es el tuyo, es el de Dios, no hay otro Ser, todos compartimos el mismo Ser porque todos somos este mismo Ser. Somos aspectos de lo mismo, sin separación entre nosotros. No estamos separados de Dios. Pero creemos estar soñando lo contrario. Y por la Gracia, incluso así, todo va bien, y para explicarlo con palabras, decimos (porque es lo más parecido en palabras a lo que en verdad sucede de acuerdo a nuestro punto de vista) que el Padre ha enviado al Espíritu Santo y el Espíritu Santo nos despierta dulcemente. Estamos guiados y a salvo.
Interesante para reforzar estas ideas podría ser leer la lección 135, titulada "Si me defiendo he sido atacado", por ejemplo en el párrafo 18 de esa lección dice:
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.
Y también es muy bueno relacionarlo con lo que dice el Texto en T.13.VII.12; 13.1 y lo copio aquí:
Sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas. Pues Él te proveerá de todas las cosas que no obstaculizan el camino hacia la luz. Mientras estés en el tiempo, Él te proveerá de todo cuanto necesites, y lo renovará siempre que tengas necesidad de ello. No te privará de nada mientras lo necesites. Mas Él sabe que todo cuanto necesitas es temporal, y que sólo durará hasta que dejes a un lado todas tus necesidades y te des cuenta de que todas ellas han sido satisfechas. El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estadía en el tiempo. Sabe que ahí no estás en casa, y no es Su Voluntad que demores tu jubiloso regreso a tu hogar.
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia.
Lo cual puede resumirse en una sola frase, por ejemplo "Pongo el futuro en Manos de Dios", o la frase "No hay más voluntad que la de Dios", que son ambas el título de lecciones del Curso.
Es muy útil recordar también otras frases de títulos de lecciones, que sirven para recordarnos puntos esenciales, como: "Soy espíritu", o "Descanso en Dios", o "Soy tal como Dios me creó", o "No soy un cuerpo. Soy libre", etc.
¡Un abrazooooooooo!
Copio primero la pregunta, que copiaba el breve contenido de la lección:
Por
cierto , esta mañana la Lección que me tocaba del Curso no he llegado a
integrarla del todo. Si me aclaras un poquito , estupendo. Pero sin
prisas, cuando puedas.
Es la Lección 253 (sobre todo el punto 2): Mi Ser es amo y señor del universo:
"1.
Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este
mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo
que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto.
Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis
creaciones -las criaturas de mi voluntad-, las cuales moran en el Cielo
junto con mi Santo Ser y con Aquel que me creó.
2. Tú
eres el Ser a Quien Tú creaste como el Hijo, el cual crea como Tú y es
uno Contigo. Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la
perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir
gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta Sí Misma"
Y a continuación copio lo que surgió comentar:
Por
cierto , esta mañana la Lección que me tocaba del Curso no he llegado a
integrarla del todo. Si me aclaras un poquito , estupendo. Pero sin
prisas, cuando puedas.
Veo
que simplemente copias la lección sin indicar qué ideas en concreto te
chirrían, así que comentaré intuitivamente alguna cosa que crea que
pueda resultarte útil.
Es la Lección 253 (sobre todo el punto 2): Mi Ser es amo y señor del universo:
Aunque
no sea crucial, creo que puede ser interesante leer ese título en el
inglés original y luego ver posibles traducciones igual de buenas que la
elegida para el Curso en español. Veamos:
En inglés dice: My Self is ruler of the universe.
Vemos que se ha traducido "ruler" por "amo y señor", pero a mí me resultan igual de resonantes o más los significados más coloquiales de "ruler", usando una sola palabra: "gobernante", o "soberano".
Por ejemplo: "Mi Ser es el soberano del universo".
A mí me suena muy bien así, pero puede ser porque la palabra "soberano" me resulta bella y elegante jejeje.
En cualquier caso, la idea general de ese título la veo relacionada con el tema de: "No soy víctima del mundo que veo". Si entiendes esa idea, todo va bien. No somos víctimas de nada, y UCDM nos lo repite en el Texto y en un montón de lecciones, para reforzar esa idea. Por ejemplo nos dice que nada externo a uno mismo nos puede dañar (el mundo no nos hace nada, sino que soy yo mismo quien determina el mundo que percibo, mediante mi manera de pensar). Nos dice que "es únicamente a mí mismo a quien crucifico". Nada real puede ser amenazado. Nadie puede crucificarme, excepto yo mismo al creer en la separación (incluso eso es una crucifixión imaginaria, pero es de las creencias imaginarias de las que nos queremos liberar).
Nuestro Ser es el gobernante del universo. No somos una figura dentro del sueño ilusorio (este tema se trata profundamente en T.27.VIII: El "héroe" del sueño). Nuestro ego cree que somos víctimas de un mundo externo, en el cual vivimos y bajo el cual estamos a su merced porque somos un pequeño y débil cuerpo incluido en ese peligroso mundo. Pero no es así. El mundo "externo" no es más que una idea, es mental, y las ideas no abandonan su fuente. Ese mundo... ¡es una creencia en nuestro propio interior, una suposición en nuestra propia mente, y que no ha abandonado nuestra mente, por lo que podemos cambiarlo al cambiar de pensamientos!
Puesto que dicho mundo soñado es una proyección mental nuestra, no puede hacernos daño ni afectarnos realmente. ("Solamente mis pensamientos pueden hacerme daño", afectarme). Si elegimos cambiar de pensamientos, nos liberamos de esa pesadilla; así de fácil. Por eso, nuestro Ser es el soberano del universo. Porque no estamos a merced de las ilusiones. Somos libres de des-pensar las ilusiones que hemos pensado. Y al pensar según el Pensamiento del Espíritu Santo, los falsos pensamientos pierden nuestro apoyo y desaparecen, dejando el sitio para la paz.
"1. Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto. Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones -las criaturas de mi voluntad-, las cuales moran en el Cielo junto con mi Santo Ser y con Aquel que me creó.
La primera parte de ese párrafo está relacionada con la lección 152 (titulada: "Tengo el poder de decidir"), sobre todo con el primer párrafo de esa lección. Copio ese párrafo:
Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación. (L.PI.152.1) (Pág. 301)
Eso se relaciona con el principio del primer párrafo de esa lección 253. Se puede decir, siguiendo la onda "Wapnick-Renard", que decir esas frases no se refiere a que estemos decidiendo los sucesos físicos desde la mente terrenal (humana). Por ejemplo, como explicó Gary Renard, si alguien padece cáncer, esa persona no ha elegido experimentar esa apariencia desde su mente humana consciente. Pero sí lo ha elegido desde su mente "inconsciente": la Mente global que proyectó el universo físico (el Ego colectivo). UCDM nos enseña a deshacer nuestras decisiones de ese nivel mediante el perdón: así nosotros perdonamos el símbolo que percibimos, y dejamos el resto al Espíritu Santo (nuestro Yo Superior), Quien se encarga de limpiar en la Mente inconsciente todo lo relacionado con ese símbolo que hemos perdonado. Por eso podemos elegir. Y por eso, en el fondo, no estamos a merced de las circunstancias, y se puede decir como dice el principio de esa lección 253 que: "Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido". Al elegir creer en la separación, dimos nuestro visto bueno a toda la proyección (el universo físico con todas sus dimensiones temporales, el cual urdimos (imaginamos) desde nuestra Mente global para autoengañarnos y poder percibir la culpa fuera de nosotros... la culpa por la supuesta separación).
La segunda parte de ese primer párrafo se refiere al conocimiento. O sea, que en la primera parte se habla del perdón (mi Ser es soberano, no soy víctima del mundo ilusorio) y en la segunda parte se menciona lo que hay más allá del perdón: el Cielo, la creación, el conocimiento, la verdad, el amor, la unión, la paz inmutable.
2.Tú eres el Ser a Quien Tú creaste como el Hijo, el cual crea como Tú y es uno Contigo. Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta Sí Misma"
Este segundo párrafo es sobre el mismo ámbito que el final del párrafo anterior: el conocimiento. Puede parecer un lenguaje paradójico, a veces misterioso, pero claro, sobre el conocimiento no se puede decir nada preciso con palabras, sólo lanzar insinuaciones, pistas, indicaciones (porque es indescriptible). La primera frase a mí me recuerda algo: que en el Cielo, la Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo es una Unidad y no hay diferencia entre Ellos. Mencionarlos con 3 palabras diferentes es un recurso de aprendizaje útil para comunicar con nosotros mientras aún estamos soñando, pero no será necesario una vez despiertos. Hay un Único Ser. En el Texto se dicen algunas frases relacionadas con este tema, aunque ahora mismo no recuerdo su ubicación. Por ejemplo una de ellas dice algo así como que no hay ningún lugar donde termine el Hijo y comience el Padre, o donde acabe el Padre y comience el Hijo. No hay frontera. No hay separación, ni diferencia. La verdad es pura Unidad. La aparente brecha es imaginada y no existe, y su apariencia que percibimos se deshace cuando la soltamos, dejando de creer en ella (por ejemplo mediante el perdón).
Y bien, eso es lo principal que se me ocurre decir. Pero como anécdota complementaria a lo que dije más arriba al comentar el título de esta lección 253, en este segundo párrafo cuando dice en la 2ª frase: "Mi Ser, que es señor y amo del universo"; de nuevo, podemos traducirla en una sola palabra en lugar de dos, pues en inglés dice:
My Self, which rules the universe (...)
Que podemos traducirlo como: "Mi Ser, el cual gobierna el universo (...)". Significa lo mismo, pero a mí la pareja de palabras "señor y amo" (o "amo y señor") me distraen un poco mientras leo jejeje.
Bien, lo esencial es que en verdad todo es Uno, compartimos una sola Mente con Dios, y nuestro Ser, en el fondo, es Dios. Pero como creemos estar percibiendo un mundo de límites, para que no nos confundamos, se nos habla con 3 palabras o niveles: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es porque de entrada, mientras soñamos ya hemos confundido nuestro Ser con el ser limitado. Y si afirmamos (de palabra, sin sabiduría vivida) que somos exactamente lo mismo que Dios, entonces deduciríamos equivocadamente que Dios debe haberse quedado dormido, porque si experimentamos un mundo de sufrimiento y somos Dios, entonces Dios también experimenta el sufrimiento, debe haberse dormido jajaja. No es así. En realidad nuestro verdadero Ser no se ha dormido, aunque parezca que estamos jugando a percibir sueños. Por eso, para facilitarnos la comprensión, nos llamaremos provisionalmente "el Hijo" (palabra que usamos con diversos niveles: los hijos dormidos, o el Hijo despierto que es Cristo, etc). Al otro extremo conceptual, usamos la palabra Padre para aquella parte de nuestro Ser totalmente despierta y que no reconoce el sueño, jamás se durmió y además sabe que ninguna parte de Su Ser podría dormirse jamás. Pero como nuestra experiencia es sentirnos cuerpos en un mundo limitado, si pensáramos que Dios no reconoce el sueño (porque no existe el sueño) podríamos sentirnos solos, como si la hubiéramos cagado al soñar lo imposible y ahora hasta que despertemos no nos pudiera ayudar Dios. Entonces aparece el concepto intermedio, que es "el Espíritu Santo", que es la Gracia de Dios, la Gracia del Padre. La naturaleza del Padre es tal que incluso sin percibir lo imposible, su Bondad/Inspiración/Ayuda surge incluso en el sueño de las percepciones (adaptada en una manera que sea útil en esa irrealidad imaginada), y a ese modo de funcionamiento lo llamamos Espíritu Santo (tal vez también podríamos llamarlo las "leyes de Dios").
Esto está comentado en los libros de Gary Renard. (En "Tu realidad inmortal"). Si el Padre percibiera el sueño o lo reconociera de cualquier manera, entonces el sueño de sufrimiento sería real. Pero lo ilusorio no es real, no existe. Quien sí percibe lo inexistente es el Espíritu Santo, con el único fin de guiarnos a despertar. La naturaleza del Padre es simplemente la perfección de la Unidad; Ser; un éxtasis tan infinito que no lo podemos describir, pero sí vivir. Y la naturaleza de Dios adaptada al mundo perceptual, es simplemente el impulso de despertar: Su naturaleza nos provee de todo aquello que nos ayude a despertar (en realidad eso ya ha sucedido, pero el tiempo nos parece que tururí, ya sabes jejeje).
Yo lo comparo a una mesa inclinada... por ejemplo una mesa de billar, con bolas de billar, pero con la mesa inclinada para metaforizar el tema: las bolas somos los Hijos de Dios. Al estar la mesa inclinada, las bolas son impulsadas hacia abajo hasta alcanzar el extremo seguro y estable de la mesa (el Cielo por así decir; el despertar). El Padre sería la mesa. Las bolas caen hacia la meta (hacia el despertar) porque la mesa está inclinada, pero la mesa no tiene por qué saber que las bolas están fuera de la zona (dormidas, soñando). Pero es su naturaleza (llamémosla la "Gravedad" si queremos, o la "Gracia") la que hace deslizarse a las bolas hacia el despertar. Así Dios es la Fuente del despertar, incluso sin Él reconocer que exista un sueño que no existe. Y en cuanto a las ayudas "concretas" que deseamos dentro del sueño, de eso se ocupa el Espíritu Santo, que es nuestro Yo Superior, es en cierto modo el Recuerdo que en nuestra mente hay de Dios, de la Verdad.
De manera que mi Ser es el tuyo, es el de Dios, no hay otro Ser, todos compartimos el mismo Ser porque todos somos este mismo Ser. Somos aspectos de lo mismo, sin separación entre nosotros. No estamos separados de Dios. Pero creemos estar soñando lo contrario. Y por la Gracia, incluso así, todo va bien, y para explicarlo con palabras, decimos (porque es lo más parecido en palabras a lo que en verdad sucede de acuerdo a nuestro punto de vista) que el Padre ha enviado al Espíritu Santo y el Espíritu Santo nos despierta dulcemente. Estamos guiados y a salvo.
Interesante para reforzar estas ideas podría ser leer la lección 135, titulada "Si me defiendo he sido atacado", por ejemplo en el párrafo 18 de esa lección dice:
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.
Y también es muy bueno relacionarlo con lo que dice el Texto en T.13.VII.12; 13.1 y lo copio aquí:
Sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas. Pues Él te proveerá de todas las cosas que no obstaculizan el camino hacia la luz. Mientras estés en el tiempo, Él te proveerá de todo cuanto necesites, y lo renovará siempre que tengas necesidad de ello. No te privará de nada mientras lo necesites. Mas Él sabe que todo cuanto necesitas es temporal, y que sólo durará hasta que dejes a un lado todas tus necesidades y te des cuenta de que todas ellas han sido satisfechas. El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estadía en el tiempo. Sabe que ahí no estás en casa, y no es Su Voluntad que demores tu jubiloso regreso a tu hogar.
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia.
Lo cual puede resumirse en una sola frase, por ejemplo "Pongo el futuro en Manos de Dios", o la frase "No hay más voluntad que la de Dios", que son ambas el título de lecciones del Curso.
Es muy útil recordar también otras frases de títulos de lecciones, que sirven para recordarnos puntos esenciales, como: "Soy espíritu", o "Descanso en Dios", o "Soy tal como Dios me creó", o "No soy un cuerpo. Soy libre", etc.
Pues
hagamos eso, pongamos todo en Manos de Dios, dejemos todo en manos del
Espíritu Santo y descansemos relajadamente en Dios, que nos ama y se
ocupará de proveernos de todo cuanto necesitemos para despertar.
¡Un abrazooooooooo!
viernes, 7 de febrero de 2014
No niegues tu experiencia de las ilusiones, pero niega su realidad
Este tema es repetido en varios pasajes de UCDM, tengo localizados 4 de ellos, comencemos citándolos:
El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. En este caso el término "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo. (T.2.IV.3.8-13) (Pág. 25)
Lo que tú crees, es cierto para ti. En este sentido la separación ha ocurrido, y negarlo sería utilizar incorrectamente la negación. Concentrarse en el error, no obstante, no es más que otro error. El procedimiento correctivo inicial consiste en reconocer temporalmente que hay un problema, mas solo como señal de que tiene que ser corregido de inmediato. Esto da lugar a un estado mental en el que la Expiación puede ser aceptada sin demora. Debe señalarse, no obstante, que, en última instancia, no puede haber transigencia alguna entre lo que lo es todo y lo que no es nada. El tiempo es esencialmente un recurso por medio del cual se puede abandonar toda idea de transigencia al respecto. Este proceso parece ser gradual debido únicamente a que el tiempo en sí comprende intervalos que no existen. (T.2.VII.5.5-12) (Pág. 35)
Negarte a cambiar de mentalidad no conseguiría probar que la separación no ocurrió. El soñador que duda de la realidad de su sueño mientras todavía está soñando no está realmente sanando su mente dividida. Tú sueñas con un ego separado y crees en el mundo que se basa en él. Todo ello te parece muy real. No puedes deshacerlo sin cambiar de mentalidad al respecto. Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios. (T.4.I.4.2-7) (Pág. 59)
No niegues su presencia ni sus terribles resultados. Lo único que se puede negar es su realidad, no sus consecuencias. (T.24.I.2.7-8) (Pág. 560)
No es conveniente que neguemos nuestra experiencia. Ciertamente que la percepción es ilusoria, pero no es práctico negar el hecho de que estamos percibiendo, aunque sepamos que se trata de una apariencia. Negar esto sería la actitud de la avestruz que esconde la cabeza en un hoyo quedando el resto de su cuerpo fuera, creyendo tontamente que así ha solucionado el problema que la atemoriza.
En la dualidad nada es lo que parece. Todo lo percibido es simbólico. Esto quiere decir que no es literalmente cierto sino que hace referencia a otra cosa. Por ejemplo, si discutimos con alguien, la escena corporal de la discusión es un símbolo de un conflicto a un nivel más profundo de la mente, un conflicto que hemos dejado caer al nivel inconsciente: simboliza la creencia en la separación de la Plenitud. Esto produce culpa y miedo, y estos sentimientos son simbolizados en el "mundo físico" (el cual en realidad es mental también) mediante innumerables símbolos: discusiones, problemas, conflictos, guerras, la muerte (tanto la "propia" como la "de otros"), enfermedades, diferencias de intereses, diferencias de cualidades, etc. En realidad, todos esos símbolos son reflejos de ese único problema a nivel de la mente profunda: la creencia en la separación de la Totalidad. Y ese problema no es real, pues se trata de una creencia falsa. Basta con poner el problema en manos del Guía interior (simboliza el puente con nuestro verdadero Ser) y así se desvanecerá, pues no es real.
Todos los símbolos de conflicto son lo mismo. Funciona todo así. Por ejemplo, si nos sentimos enfermos, esto es un símbolo de separación: un intento de reforzar la creencia de que somos un cuerpo (enfermo o sano) y por lo tanto que estamos separados del "resto del mundo". La solución más benigna en este estado de ignorancia/sueño es darnos cuenta de que el símbolo no es real, que simboliza nuestro deseo de separación (a nivel de la mente profunda), y al dejarlo en manos del Guía interior para que lo subsane, este deseo de separación desaparece (como nadie suelta este deseo de golpe, se hace gradualmente en apariencia, como si cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo percibido, reconociendo lo que representa y entregándolo al Guía interior, se deshiciera una parte del "iceberg del deseo de separación").
La lección 5 del Libro de ejercicios de UCDM dice: "Nunca estoy disgustado por la razón que creo". Esto es así por lo ya explicado: los conflictos que percibimos que nos disgustan, son símbolos de algo más profundo: la creencia en nuestra mente subconsciente en favor de la separación.
Todo esto está relacionado con algo que podemos llamar "especialismo": creerse especial implica un deseo de separación y el resultado es el conflicto, al creerse uno diferente de cualquier otra cosa. Reconocer la unidad, en cambio, hace que todo sea lo mismo y que el conflicto sea imposible. Si echamos la vista atrás a nuestra vida, o miramos nuestras reacciones en el presente cotidianamente cuando entramos en conflicto, veremos que siempre hay implicado una creencia y apego a la idea de verse uno mismo diferente o especial: considerarse uno mismo como "mejor" o "peor" o de alguna manera "diferente" a "alguien" o a "algo". Mientras se mantenga esta creencia, el conflicto será inevitable en la práctica, y por mucho que sea ilusorio, se experimentará como una molestia de un tipo u otro. Tal molestia/conflicto no debe desanimarnos, pues bien usado nos sirve como recordatorio de que estamos alimentando las creencias erróneas que simbolizan, y mediante este recordatorio, acabaremos por soltarlas.
En la práctica, somos sensatos, permitiendo que el Guía interior nos inspire a cada paso del despertar. Recordemos los pasajes citados al principio de este post. Y entonces, si por ejemplo enfermamos "de gravedad", sepamos que es un símbolo y entreguémoslo al Maestro interior con nuestra buena disposición a reconocer la unidad en lugar de seguir alimentando la falsa creencia en la separación. Y una vez hayamos discernido así, que es lo fundamental, recibiremos la guía apropiada. No negaremos nuestra experiencia (ni nuestra percepción del miedo, ni del dolor, ni del cuerpo aparentemente "lastimado"), simplemente sabremos que eso es irreal y que ya lo hemos entregado al Maestro interior. Y si sentimos la inspiración de ir al médico o tomar X medicina o lo que sea, y si sentimos que no hacer algo aumentaría nuestro miedo, podremos tomar las medidas oportunas en la forma (aunque sepamos que son ilusorias) como un apoyo o "placebo". No cometeremos la confusión que cometieron en el pasado algunos seguidores de por ejemplo la "ciencia cristiana", me refiero a algunos de ellos quienes al parecer se negaban a ir al médico y a tomar medicamentos, bajo la creencia de que como Dios es amor y no creó el mal ni la enfermedad, los males eran irreales y no requerían otro tratamiento que la oración. Hay varias cosas ciertas en esto, pero también un error. Los aciertos: efectivamente Dios, el Ser, es amor. Y no creó el mal, ni la posibilidad de enfermedad, ¡ni siquiera creó cuerpos! Y también es cierto que hay muchos casos de sanaciones mediante la oración, sin necesidad de médicos ni medicinas. Pero en aquellas actitudes se deslizaba un error, que es la confusión a la que apuntan los 4 pasajes de UCDM que cité al principio de este post. Cuando todavía estamos soñando con un mundo dual de enfermedad y males, estamos todavía hasta cierto punto bajo la influencia (en nuestra experiencia percibida) de esa creencia. Y si sentimos miedo, y nuestra mente en el fondo cree que lo único útil sería ir al médico o tomar algún medicamento, pero no lo hace "porque no es real" (por sus creencias), entonces ese miedo aumentará y la apariencia simbólica podría parecer empeorar, incluso con el resultado de "muerte", la cual es otro símbolo o apariencia (no es real y en realidad nadie muere). Lo sensato, por lo tanto, es, primero de todo, discernir ("esto no es lo que parece, pues simboliza el deseo en mi mente inconsciente de creer en la separación de la Plenitud, pero ahora que he reconocido este símbolo, se lo entrego al Maestro interior, pues ya no deseo seguir creyendo en la separación, y Él se ocupará de deshacer ese deseo en la mente inconsciente"). Luego de discernir, si sentimos miedo sin apoyos ilusorios (como ir al médico, tomar medicamentos, recurrir a alguien, etc), usaremos tales apoyos sabiendo que son meros placebos. Pues la enfermedad no es real, pero mientras creamos en la separación, estaremos expuestos a percibir símbolos conflictivos. Y el proceso de sanación/purificación de las creencias falsas de la mente, no se trata solamente de saber a nivel superficial que son símbolos irreales, sino que hay que llegar hasta nuestras creencias inconscientes, y esta purificación a nivel de la mente subconsciente se lleva a cabo mediante nuestra unión con el Maestro interior, Quien, al contrario que la "mente humana", sí "ve" lo que se cuece en la parte inconsciente de la mente. Y si estamos de acuerdo con Él, deshace todos los conflictos en la mente inconsciente. Le entregamos gradualmente los conflictos cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo conflictivo y lo dejamos en Sus Manos.
Por lo tanto, lo importante es discernir y entregar al Maestro interior (o sea, en el lenguaje de UCDM: "perdonar"). Si nuestra actitud mental (de perdonar) es correcta, entonces el resto irá bien, tanto si nos sentimos más tranquilos tomando medicamentos o yendo al médico, como si no.
Quienes no van al médico a pesar de sentir que eso sería lo correcto por estar "muertos de miedo", están cometiendo el error de tratar de negar su experiencia. La apariencia de enfermedad, aunque sea ilusoria, no es útil que sea negada mientras uno la está experimentando. Sí negamos que sea real (pues es un mero símbolo que no puede dañar ni lo más mínimo a nuestro verdadero Ser), pero no negamos que estamos percibiendo algo que nos molesta, y poco importa que sea una apariencia irreal: mientras nos moleste, será sensato buscar una liberación del error. Las enseñanzas no duales proponen una liberación "de raíz" del error. Mientras que las curaciones duales se basan en intercambiar una ilusión por otra (y por lo tanto son soluciones temporales y solamente aparentes, pues el conflicto tarde o temprano se vuelve a reproducir aunque sea mediante otro símbolo/disfraz), en cambio el discernimiento no-dual conduce a la solución de raíz, la solución definitiva y para siempre: un proceso que culmina en el completo despertar del sueño de conflicto.
Una vez acabado tal proceso de despertar, podemos llamar a ese punto "iluminación" (la cual puede experimentarse repentinamente, aunque el proceso que conduce a ella aparenta ser gradual), y el iluminado está libre de toda creencia errónea, libre de toda ilusión, y por lo tanto siempre se siente en paz y libre de todo sufrimiento y de todo dolor (con independencia de lo que parezca ocurrir con su cuerpo/circunstancias), y en este reconocimiento de la verdad se sabe que todos están bien, pues nadie ni nada está separado del propio Ser, y al despertar y reconocerse a Sí mismo, se reconoce la misma Gracia en todos.
Pero antes de la iluminación, habrá símbolos conflictivos que nos afectarán en una u otra medida, y no será sensato negar nuestra experiencia, por ilusoria que sea, sino no darle más importancia de la que tiene y aprovecharla como una oportunidad para despertar y reconocer el Ser. El proceso de perdón va en esta dirección. Por lo tanto, si por ejemplo nos duele la cabeza, podemos primero de todo perdonar tal símbolo, y luego nos sentiremos inspirados a lo que sea: tal vez simplemente relajarnos y el dolor desaparecerá si estamos "maduros" para eso, o tal vez seamos guiados a tomar un analgésico como ayuda/placebo. En cualquier caso, si tomamos algún medicamento, no es conveniente hacerlo con sentimientos de culpa o de insatisfacción por haber tenido que recurrir a símbolos irreales. A fin de cuentas, respirar es otro símbolo irreal (es también en cierto modo un placebo pues sólo el cuerpo necesita respirar, y el cuerpo no existe realmente, sólo hay conciencia), pero nadie se niega a respirar. Incluso quienes cometían el error de debido a sus creencias no ir al médico a pesar de que parte de su mente creía que ir al médico sería lo razonable, y ello a veces les conducía a "empeoramientos" en su percepción de su enfermedad, pero sin embargo no se negaban a respirar jejeje... Por lo tanto, nada hay de malo en respirar o en ir al médico u otras ilusiones, son placebos a veces muy útiles, pero lo esencial realmente, es perdonar (discernir y entregar), pues los placebos solamente producen soluciones temporales (a veces ni eso), mientras que el perdón soluciona el problema en su raíz, y no está reñido con el uso de placebos cuando lo sintamos conveniente.
Confiemos en Dios que nos cuida incluso en este absurdo sueño de dualidad. Confiemos en el Amor. Sólo existe este Uno, este Amor, esta Plenitud, que es nuestro propio Ser, inmutable, siempre saludable pues no tiene una forma limitada que pueda enfermar ni deteriorarse ni desgastarse con el tiempo. Nada es ajeno al Ser. El tiempo es irreal. El Ser es lo único real. El Ser ES. Y en Ello, en la Verdad de lo que somos, estamos siempre felices a salvo. Sólo tenemos que despertar. Y el sueño, que se desenvuelve en el tiempo, no es real... Cuando despertamos, reconocemos que todo estuvo siempre bien y que es imposible que nada vaya mal jamás. En la Unidad no hay conflictos. Donde no hay tiempo ni espacio ni forma ni separación, no puede haber conflicto. Lo inmutable es eternamente perfecto y feliz, y Esto es lo que somos.
La Verdad ya ES.
El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. En este caso el término "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo. (T.2.IV.3.8-13) (Pág. 25)
Lo que tú crees, es cierto para ti. En este sentido la separación ha ocurrido, y negarlo sería utilizar incorrectamente la negación. Concentrarse en el error, no obstante, no es más que otro error. El procedimiento correctivo inicial consiste en reconocer temporalmente que hay un problema, mas solo como señal de que tiene que ser corregido de inmediato. Esto da lugar a un estado mental en el que la Expiación puede ser aceptada sin demora. Debe señalarse, no obstante, que, en última instancia, no puede haber transigencia alguna entre lo que lo es todo y lo que no es nada. El tiempo es esencialmente un recurso por medio del cual se puede abandonar toda idea de transigencia al respecto. Este proceso parece ser gradual debido únicamente a que el tiempo en sí comprende intervalos que no existen. (T.2.VII.5.5-12) (Pág. 35)
Negarte a cambiar de mentalidad no conseguiría probar que la separación no ocurrió. El soñador que duda de la realidad de su sueño mientras todavía está soñando no está realmente sanando su mente dividida. Tú sueñas con un ego separado y crees en el mundo que se basa en él. Todo ello te parece muy real. No puedes deshacerlo sin cambiar de mentalidad al respecto. Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios. (T.4.I.4.2-7) (Pág. 59)
No niegues su presencia ni sus terribles resultados. Lo único que se puede negar es su realidad, no sus consecuencias. (T.24.I.2.7-8) (Pág. 560)
No es conveniente que neguemos nuestra experiencia. Ciertamente que la percepción es ilusoria, pero no es práctico negar el hecho de que estamos percibiendo, aunque sepamos que se trata de una apariencia. Negar esto sería la actitud de la avestruz que esconde la cabeza en un hoyo quedando el resto de su cuerpo fuera, creyendo tontamente que así ha solucionado el problema que la atemoriza.
En la dualidad nada es lo que parece. Todo lo percibido es simbólico. Esto quiere decir que no es literalmente cierto sino que hace referencia a otra cosa. Por ejemplo, si discutimos con alguien, la escena corporal de la discusión es un símbolo de un conflicto a un nivel más profundo de la mente, un conflicto que hemos dejado caer al nivel inconsciente: simboliza la creencia en la separación de la Plenitud. Esto produce culpa y miedo, y estos sentimientos son simbolizados en el "mundo físico" (el cual en realidad es mental también) mediante innumerables símbolos: discusiones, problemas, conflictos, guerras, la muerte (tanto la "propia" como la "de otros"), enfermedades, diferencias de intereses, diferencias de cualidades, etc. En realidad, todos esos símbolos son reflejos de ese único problema a nivel de la mente profunda: la creencia en la separación de la Totalidad. Y ese problema no es real, pues se trata de una creencia falsa. Basta con poner el problema en manos del Guía interior (simboliza el puente con nuestro verdadero Ser) y así se desvanecerá, pues no es real.
Todos los símbolos de conflicto son lo mismo. Funciona todo así. Por ejemplo, si nos sentimos enfermos, esto es un símbolo de separación: un intento de reforzar la creencia de que somos un cuerpo (enfermo o sano) y por lo tanto que estamos separados del "resto del mundo". La solución más benigna en este estado de ignorancia/sueño es darnos cuenta de que el símbolo no es real, que simboliza nuestro deseo de separación (a nivel de la mente profunda), y al dejarlo en manos del Guía interior para que lo subsane, este deseo de separación desaparece (como nadie suelta este deseo de golpe, se hace gradualmente en apariencia, como si cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo percibido, reconociendo lo que representa y entregándolo al Guía interior, se deshiciera una parte del "iceberg del deseo de separación").
La lección 5 del Libro de ejercicios de UCDM dice: "Nunca estoy disgustado por la razón que creo". Esto es así por lo ya explicado: los conflictos que percibimos que nos disgustan, son símbolos de algo más profundo: la creencia en nuestra mente subconsciente en favor de la separación.
Todo esto está relacionado con algo que podemos llamar "especialismo": creerse especial implica un deseo de separación y el resultado es el conflicto, al creerse uno diferente de cualquier otra cosa. Reconocer la unidad, en cambio, hace que todo sea lo mismo y que el conflicto sea imposible. Si echamos la vista atrás a nuestra vida, o miramos nuestras reacciones en el presente cotidianamente cuando entramos en conflicto, veremos que siempre hay implicado una creencia y apego a la idea de verse uno mismo diferente o especial: considerarse uno mismo como "mejor" o "peor" o de alguna manera "diferente" a "alguien" o a "algo". Mientras se mantenga esta creencia, el conflicto será inevitable en la práctica, y por mucho que sea ilusorio, se experimentará como una molestia de un tipo u otro. Tal molestia/conflicto no debe desanimarnos, pues bien usado nos sirve como recordatorio de que estamos alimentando las creencias erróneas que simbolizan, y mediante este recordatorio, acabaremos por soltarlas.
En la práctica, somos sensatos, permitiendo que el Guía interior nos inspire a cada paso del despertar. Recordemos los pasajes citados al principio de este post. Y entonces, si por ejemplo enfermamos "de gravedad", sepamos que es un símbolo y entreguémoslo al Maestro interior con nuestra buena disposición a reconocer la unidad en lugar de seguir alimentando la falsa creencia en la separación. Y una vez hayamos discernido así, que es lo fundamental, recibiremos la guía apropiada. No negaremos nuestra experiencia (ni nuestra percepción del miedo, ni del dolor, ni del cuerpo aparentemente "lastimado"), simplemente sabremos que eso es irreal y que ya lo hemos entregado al Maestro interior. Y si sentimos la inspiración de ir al médico o tomar X medicina o lo que sea, y si sentimos que no hacer algo aumentaría nuestro miedo, podremos tomar las medidas oportunas en la forma (aunque sepamos que son ilusorias) como un apoyo o "placebo". No cometeremos la confusión que cometieron en el pasado algunos seguidores de por ejemplo la "ciencia cristiana", me refiero a algunos de ellos quienes al parecer se negaban a ir al médico y a tomar medicamentos, bajo la creencia de que como Dios es amor y no creó el mal ni la enfermedad, los males eran irreales y no requerían otro tratamiento que la oración. Hay varias cosas ciertas en esto, pero también un error. Los aciertos: efectivamente Dios, el Ser, es amor. Y no creó el mal, ni la posibilidad de enfermedad, ¡ni siquiera creó cuerpos! Y también es cierto que hay muchos casos de sanaciones mediante la oración, sin necesidad de médicos ni medicinas. Pero en aquellas actitudes se deslizaba un error, que es la confusión a la que apuntan los 4 pasajes de UCDM que cité al principio de este post. Cuando todavía estamos soñando con un mundo dual de enfermedad y males, estamos todavía hasta cierto punto bajo la influencia (en nuestra experiencia percibida) de esa creencia. Y si sentimos miedo, y nuestra mente en el fondo cree que lo único útil sería ir al médico o tomar algún medicamento, pero no lo hace "porque no es real" (por sus creencias), entonces ese miedo aumentará y la apariencia simbólica podría parecer empeorar, incluso con el resultado de "muerte", la cual es otro símbolo o apariencia (no es real y en realidad nadie muere). Lo sensato, por lo tanto, es, primero de todo, discernir ("esto no es lo que parece, pues simboliza el deseo en mi mente inconsciente de creer en la separación de la Plenitud, pero ahora que he reconocido este símbolo, se lo entrego al Maestro interior, pues ya no deseo seguir creyendo en la separación, y Él se ocupará de deshacer ese deseo en la mente inconsciente"). Luego de discernir, si sentimos miedo sin apoyos ilusorios (como ir al médico, tomar medicamentos, recurrir a alguien, etc), usaremos tales apoyos sabiendo que son meros placebos. Pues la enfermedad no es real, pero mientras creamos en la separación, estaremos expuestos a percibir símbolos conflictivos. Y el proceso de sanación/purificación de las creencias falsas de la mente, no se trata solamente de saber a nivel superficial que son símbolos irreales, sino que hay que llegar hasta nuestras creencias inconscientes, y esta purificación a nivel de la mente subconsciente se lleva a cabo mediante nuestra unión con el Maestro interior, Quien, al contrario que la "mente humana", sí "ve" lo que se cuece en la parte inconsciente de la mente. Y si estamos de acuerdo con Él, deshace todos los conflictos en la mente inconsciente. Le entregamos gradualmente los conflictos cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo conflictivo y lo dejamos en Sus Manos.
Por lo tanto, lo importante es discernir y entregar al Maestro interior (o sea, en el lenguaje de UCDM: "perdonar"). Si nuestra actitud mental (de perdonar) es correcta, entonces el resto irá bien, tanto si nos sentimos más tranquilos tomando medicamentos o yendo al médico, como si no.
Quienes no van al médico a pesar de sentir que eso sería lo correcto por estar "muertos de miedo", están cometiendo el error de tratar de negar su experiencia. La apariencia de enfermedad, aunque sea ilusoria, no es útil que sea negada mientras uno la está experimentando. Sí negamos que sea real (pues es un mero símbolo que no puede dañar ni lo más mínimo a nuestro verdadero Ser), pero no negamos que estamos percibiendo algo que nos molesta, y poco importa que sea una apariencia irreal: mientras nos moleste, será sensato buscar una liberación del error. Las enseñanzas no duales proponen una liberación "de raíz" del error. Mientras que las curaciones duales se basan en intercambiar una ilusión por otra (y por lo tanto son soluciones temporales y solamente aparentes, pues el conflicto tarde o temprano se vuelve a reproducir aunque sea mediante otro símbolo/disfraz), en cambio el discernimiento no-dual conduce a la solución de raíz, la solución definitiva y para siempre: un proceso que culmina en el completo despertar del sueño de conflicto.
Una vez acabado tal proceso de despertar, podemos llamar a ese punto "iluminación" (la cual puede experimentarse repentinamente, aunque el proceso que conduce a ella aparenta ser gradual), y el iluminado está libre de toda creencia errónea, libre de toda ilusión, y por lo tanto siempre se siente en paz y libre de todo sufrimiento y de todo dolor (con independencia de lo que parezca ocurrir con su cuerpo/circunstancias), y en este reconocimiento de la verdad se sabe que todos están bien, pues nadie ni nada está separado del propio Ser, y al despertar y reconocerse a Sí mismo, se reconoce la misma Gracia en todos.
Pero antes de la iluminación, habrá símbolos conflictivos que nos afectarán en una u otra medida, y no será sensato negar nuestra experiencia, por ilusoria que sea, sino no darle más importancia de la que tiene y aprovecharla como una oportunidad para despertar y reconocer el Ser. El proceso de perdón va en esta dirección. Por lo tanto, si por ejemplo nos duele la cabeza, podemos primero de todo perdonar tal símbolo, y luego nos sentiremos inspirados a lo que sea: tal vez simplemente relajarnos y el dolor desaparecerá si estamos "maduros" para eso, o tal vez seamos guiados a tomar un analgésico como ayuda/placebo. En cualquier caso, si tomamos algún medicamento, no es conveniente hacerlo con sentimientos de culpa o de insatisfacción por haber tenido que recurrir a símbolos irreales. A fin de cuentas, respirar es otro símbolo irreal (es también en cierto modo un placebo pues sólo el cuerpo necesita respirar, y el cuerpo no existe realmente, sólo hay conciencia), pero nadie se niega a respirar. Incluso quienes cometían el error de debido a sus creencias no ir al médico a pesar de que parte de su mente creía que ir al médico sería lo razonable, y ello a veces les conducía a "empeoramientos" en su percepción de su enfermedad, pero sin embargo no se negaban a respirar jejeje... Por lo tanto, nada hay de malo en respirar o en ir al médico u otras ilusiones, son placebos a veces muy útiles, pero lo esencial realmente, es perdonar (discernir y entregar), pues los placebos solamente producen soluciones temporales (a veces ni eso), mientras que el perdón soluciona el problema en su raíz, y no está reñido con el uso de placebos cuando lo sintamos conveniente.
Confiemos en Dios que nos cuida incluso en este absurdo sueño de dualidad. Confiemos en el Amor. Sólo existe este Uno, este Amor, esta Plenitud, que es nuestro propio Ser, inmutable, siempre saludable pues no tiene una forma limitada que pueda enfermar ni deteriorarse ni desgastarse con el tiempo. Nada es ajeno al Ser. El tiempo es irreal. El Ser es lo único real. El Ser ES. Y en Ello, en la Verdad de lo que somos, estamos siempre felices a salvo. Sólo tenemos que despertar. Y el sueño, que se desenvuelve en el tiempo, no es real... Cuando despertamos, reconocemos que todo estuvo siempre bien y que es imposible que nada vaya mal jamás. En la Unidad no hay conflictos. Donde no hay tiempo ni espacio ni forma ni separación, no puede haber conflicto. Lo inmutable es eternamente perfecto y feliz, y Esto es lo que somos.
La Verdad ya ES.
domingo, 17 de marzo de 2013
Metáfora del libro y las páginas arrancadas
De un mail escrito en febrero de 2013:
Al leerte me he acordado de una metáfora que quizás nos puede valer también para lo que comentas, al menos a mí me gusta. Cuando dices:
Algo que entendi el otro dia y se puso claro solo, es que el tiempo va para atras cuando vas perdonando, porque vas deshaciendo, pero es dificil de explicar. (Amiga)
Al leerlo me ha venido a la mente que alguien, creo que Gary Renard o Ken Wapnick o quizás Nick Arandes en alguna de sus charlas, explicó esta metáfora: La metáfora es sobre el tiempo, y dice que podemos compararlo a un libro, digamos que un enorme y gordo libro repleto de páginas. Esas páginas representan la línea del tiempo (el guión completo de la dualidad), registran los acontecimientos del mundo ilusorio, los sucesos en el tiempo, en todas las vidas "pasadas, presentes y futuras". La metáfora dice que el perdón deshace ese libro, o sea, es como si cada vez que perdonamos las páginas de ese libro van siendo arrancadas. Si cada página podría registrar un acontecimiento/símbolo/lección de la culpa, al perdonar se deshace la lección/acontecimiento de la culpa, por lo que la página perdonada es arrancada porque ya no es necesaria, ya no la queremos ni creemos en ella, esa lección ha sido aprendida. Al perdonar algo, son arrancadas del libro (por el Espíritu Santo, que es Quien hace esta tarea) todas las páginas que contienen esa misma lección (no solamente una página, sino muchas páginas de muchos "futuros" y "pasados" y "presentes", etc, esto es así porque cada símbolo o lección se repite una y otra vez a lo largo de los siglos, con apariencia [disfraz] diferente pero en el fondo se trata de la misma lección expresada de formas aparentemente diferentes, pero lo que importa no es la forma sino el contenido, y una vez perdonado algo, desaparecen todos sus símbolos). Por eso al perdonarse algo, desaparecen esas páginas, porque determinados acontecimientos/lecciones dejan de ser necesarios. Es por esto que se dice que el tiempo se acorta (UCDM es un atajo) y se dice también eso de que «Cuando obres un milagro yo haré los arreglos necesarios para que el tiempo y el espacio se ajusten a él» (T.2.V.A.11.3) y también se dice que:
«El milagro reduce al mínimo la necesidad del tiempo. En el plano longitudinal u horizontal el reconocimiento de la igualdad de los miembros de la Filiación parece requerir un tiempo casi interminable. El milagro, no obstante, entraña un cambio súbito de la percepción horizontal a la vertical. Esto introduce un intervalo del cual tanto el que da como el que recibe emergen mucho más adelantados en el tiempo de lo que habrían estado de otra manera. El milagro, pues, tiene la propiedad única de abolir el tiempo en la medida en que hace innecesario el intervalo de tiempo que abarca. No existe relación alguna entre el tiempo que un milagro tarda en llevarse a cabo y el tiempo que abarca. El milagro substituye a un aprendizaje que podría haber durado miles de años. Lo hace en virtud del reconocimiento implícito de la perfecta igualdad que existe entre el que da y el que recibe en la que se basa el milagro. El milagro acorta el tiempo al producir su colapso, eliminando de esta manera ciertos intervalos dentro del mismo. Hace esto, no obstante, dentro de la secuencia temporal más amplia» (T.1.II.6) (página 8)
En la cita anterior he subrayado las partes que más se aprecian en la metáfora del libro del que las páginas van siendo arrancadas.
También se dice en UCDM aquello de que la revisión (del sueño) la hacemos desde el punto final del tiempo, que es como repasar el pasado ilusorio (en la metáfora del libro esto se diría así: el libro ya está escrito, enteramente acabado: estamos repasándolo pero ya está todo escrito y finiquitado; no podemos cambiar lo escrito, pero podemos verlo de otra manera al repasarlo junto al Espíritu Santo, y así ver que la separación no era nada y que desde luego no la queremos, ni el especialismo ni nada de lo que la separación promete, pues comprendemos que todo eso es una sola tonta ilusión llamada sufrimiento y muerte, lo cual es imposible, innecesario y no lo queremos). El libro (el tiempo, el sueño) podemos repasarlo linealmente empleando muuuuuucho tiempo, pero también podemos acortar el tiempo arrancando "páginas del libro" mediante el perdón, los milagros, guiados por el Espíritu Santo. Esto supone acortar el tiempo, es como tomar un atajo al despertar, incluso puede despertarse inmediatamente, la iluminación instantánea está disponible y es aceptada mediante un perdón absolutamente inmediato y total de todas las ilusiones sin excepción. ¡Así pues el despertar depende de uno mismo!
¡Un abrazo!
Actualización: Otras metáforas relacionadas son:
La metáfora de la cebolla (aplicada al proceso del perdón; explicada por Arten): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/la-metafora-de-la-cebolla-aplicada-al.html
La metáfora del iceberg (incluye además una breve e inspiradora aclaración de Ken Wapnick): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/03/la-metafora-del-iceberg.html
La metáfora del tornillo: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2019/10/la-metafora-del-tornillo.html
Metáfora de la puerta: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/06/metafora-de-la-puerta.html
Saludos
Al leerte me he acordado de una metáfora que quizás nos puede valer también para lo que comentas, al menos a mí me gusta. Cuando dices:
Algo que entendi el otro dia y se puso claro solo, es que el tiempo va para atras cuando vas perdonando, porque vas deshaciendo, pero es dificil de explicar. (Amiga)
Al leerlo me ha venido a la mente que alguien, creo que Gary Renard o Ken Wapnick o quizás Nick Arandes en alguna de sus charlas, explicó esta metáfora: La metáfora es sobre el tiempo, y dice que podemos compararlo a un libro, digamos que un enorme y gordo libro repleto de páginas. Esas páginas representan la línea del tiempo (el guión completo de la dualidad), registran los acontecimientos del mundo ilusorio, los sucesos en el tiempo, en todas las vidas "pasadas, presentes y futuras". La metáfora dice que el perdón deshace ese libro, o sea, es como si cada vez que perdonamos las páginas de ese libro van siendo arrancadas. Si cada página podría registrar un acontecimiento/símbolo/lección de la culpa, al perdonar se deshace la lección/acontecimiento de la culpa, por lo que la página perdonada es arrancada porque ya no es necesaria, ya no la queremos ni creemos en ella, esa lección ha sido aprendida. Al perdonar algo, son arrancadas del libro (por el Espíritu Santo, que es Quien hace esta tarea) todas las páginas que contienen esa misma lección (no solamente una página, sino muchas páginas de muchos "futuros" y "pasados" y "presentes", etc, esto es así porque cada símbolo o lección se repite una y otra vez a lo largo de los siglos, con apariencia [disfraz] diferente pero en el fondo se trata de la misma lección expresada de formas aparentemente diferentes, pero lo que importa no es la forma sino el contenido, y una vez perdonado algo, desaparecen todos sus símbolos). Por eso al perdonarse algo, desaparecen esas páginas, porque determinados acontecimientos/lecciones dejan de ser necesarios. Es por esto que se dice que el tiempo se acorta (UCDM es un atajo) y se dice también eso de que «Cuando obres un milagro yo haré los arreglos necesarios para que el tiempo y el espacio se ajusten a él» (T.2.V.A.11.3) y también se dice que:
«El milagro reduce al mínimo la necesidad del tiempo. En el plano longitudinal u horizontal el reconocimiento de la igualdad de los miembros de la Filiación parece requerir un tiempo casi interminable. El milagro, no obstante, entraña un cambio súbito de la percepción horizontal a la vertical. Esto introduce un intervalo del cual tanto el que da como el que recibe emergen mucho más adelantados en el tiempo de lo que habrían estado de otra manera. El milagro, pues, tiene la propiedad única de abolir el tiempo en la medida en que hace innecesario el intervalo de tiempo que abarca. No existe relación alguna entre el tiempo que un milagro tarda en llevarse a cabo y el tiempo que abarca. El milagro substituye a un aprendizaje que podría haber durado miles de años. Lo hace en virtud del reconocimiento implícito de la perfecta igualdad que existe entre el que da y el que recibe en la que se basa el milagro. El milagro acorta el tiempo al producir su colapso, eliminando de esta manera ciertos intervalos dentro del mismo. Hace esto, no obstante, dentro de la secuencia temporal más amplia» (T.1.II.6) (página 8)
En la cita anterior he subrayado las partes que más se aprecian en la metáfora del libro del que las páginas van siendo arrancadas.
También se dice en UCDM aquello de que la revisión (del sueño) la hacemos desde el punto final del tiempo, que es como repasar el pasado ilusorio (en la metáfora del libro esto se diría así: el libro ya está escrito, enteramente acabado: estamos repasándolo pero ya está todo escrito y finiquitado; no podemos cambiar lo escrito, pero podemos verlo de otra manera al repasarlo junto al Espíritu Santo, y así ver que la separación no era nada y que desde luego no la queremos, ni el especialismo ni nada de lo que la separación promete, pues comprendemos que todo eso es una sola tonta ilusión llamada sufrimiento y muerte, lo cual es imposible, innecesario y no lo queremos). El libro (el tiempo, el sueño) podemos repasarlo linealmente empleando muuuuuucho tiempo, pero también podemos acortar el tiempo arrancando "páginas del libro" mediante el perdón, los milagros, guiados por el Espíritu Santo. Esto supone acortar el tiempo, es como tomar un atajo al despertar, incluso puede despertarse inmediatamente, la iluminación instantánea está disponible y es aceptada mediante un perdón absolutamente inmediato y total de todas las ilusiones sin excepción. ¡Así pues el despertar depende de uno mismo!
¡Un abrazo!
Actualización: Otras metáforas relacionadas son:
La metáfora de la cebolla (aplicada al proceso del perdón; explicada por Arten): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/la-metafora-de-la-cebolla-aplicada-al.html
La metáfora del iceberg (incluye además una breve e inspiradora aclaración de Ken Wapnick): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/03/la-metafora-del-iceberg.html
La metáfora del tornillo: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2019/10/la-metafora-del-tornillo.html
Metáfora de la puerta: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/06/metafora-de-la-puerta.html
Saludos
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