He escrito un extenso artículo sobre el libro «Collision with the Infinite» (Colisión con el infinito), de Suzanne Segal. Todavía hoy día son muchas las personas que piensan que Suzanne estaba iluminada. Me pareció un tema interesante, sondeé toda la información que pude encontrar (toda en inglés), y como descubrí algunas cosas interesantes las comparto en este artículo. Como tengo varios blogs, a este artículo le he dado salida concretamente en el blog Sois Dioses, Sois Inmensos, y podéis encontrarlo aquí:
Colisión con el infinito - El caso de Suzanne Segal - Despersonalización y espiritualidad: https://jugandoalegremente.blogspot.com/2018/05/suzanne-segal-collision-with-infinite.html
Desde hace años hay debates en inglés entre quienes piensan que Suzanne estaba iluminada y quienes piensan que no lo estaba y que padecía lo que en el ámbito psicológico/psiquiátrico se conoce como un trastorno de despersonalización. Parte de la información que aporto en el artículo es muy poco conocida incluso en los debates en idioma inglés. Incluyo el testimonio de una buena amiga suya, que nos permite saber el cambio de opinión de Suzanne sobre sí misma en los meses finales de su vida.
Suzanne Segal publicó su libro «Collision with the Infinite» en la primera parte de 1996. Lo escribió desde la suposición de que estaba iluminada. En la segunda parte de 1996, sin embargo, ella misma cambió de opinión, algo que no había quedado recogido en el libro pero que se menciona con mucha suavidad en las ediciones siguientes, la primera de las cuales salió en 1998, siendo a partir de esa edición cuando se añadió al final del libro un Epílogo actualizando con unas novedades breves pero relevantes (la recaída de Suzanne en el miedo/sufrimiento tras la publicación de la 1ª edición de su libro, y también aportando otro dato que fue que más tarde, en 1997, enfermó de cáncer y falleció muy rápidamente, el 1 de abril de 1997).
Pues nada, ya sabéis, si alguien está interesado en sondear sobre el tema, ahora ya hay un largo artículo en español aportando un montón de citas traducidas del libro (publicado en 1996 y que nunca fue traducido al español) junto con los datos complementarios que he ido encontrando, además de mis propias reflexiones sobre el asunto y sobre temas relacionados (la despersonalización, la confusión que suele haber entre la no-dualidad y la pura no-dualidad, el tema de los gurús y escritores famosos que muchas veces no están iluminados, etc).
Que lo disfrutéis (si queréis echarle un vistazo jejeje). Saludos
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jueves, 31 de mayo de 2018
sábado, 11 de febrero de 2017
Ego, despertar, iluminación, percepción
La pregunta y la respuesta las copio de una conversación por email:
Pregunta:
Toni
perdona, por no escribir mas... tenía mucho trabajo que hacer y no tenía ni internet
De nuevo te agradezco todo el tiempo que inviertes, ya estoy haciendo los ejercicios de un curso de milagros mientras leo el libro de gary, y estoy bastante ilusionado :)
Recibo varias respuestas de personas no-dualistas(pero no puros y que no siguen el curso de milagros), que me dicen que el EGO no hay que eliminarlo, que si lo elimino pierdo toda personalidad y desaparezco de esta ilusión etc etc... ¿eso es cierto? creo que no por que si es cierto ya sería dualismo...
A ver si me aclaro:
Desvanecemos totalmente el EGO,se elimina totalmente..gracias al espiritu santo ¿todo bien no?, y el espiritu santo automaticamente da un salto cuantico y ya nuestros pensamientos vienen del conocimiento y no percepciones como las del ego y el espiritu santo?
lo que no me queda claro es si lo que dije arriba es cierto entonces ¿vemos los objetos con conocimiento? o como es eso? por uqe me lo dijistes muy claro: En la mentalidad-UNO o conocimiento... NO HAY PERCEPCIÓN
y el curso de milagros te lleva hasta la mente-uno y va a llegar un momento que estemos en la mente-uno y no tengamos percepción no?
Si es así como dije arriba ¿no se supone que la mente uno, no tiene pensamientos?
Toni, perdona si soy pesado amigo, todo esto es nuevo para mi, siempre se me explico de otra manera mas fácil de entender, son conceptos nuevos, de hecho, nunca supe la terminología que usaban los cristiano, no estoy habituado a todo esto.
Saludos y mis bendiciones
Respuesta: Para responder bien a eso que comentas, primero tenemos que tener claro que la palabra "despertar" puede aludir a dos cosas relacionadas:
1) El despertar inicial, que es lo mismo que la iluminación.
2) El despertar total, que implica lo que podríamos llamar "la desaparición del universo".
Generalmente, cuando hablamos de despertar nos referimos al punto 1 (la iluminación). El iluminado es capaz de percibir, así que el mundo no desaparece en ese momento.
El punto 2 es la Verdad Absoluta, es decir, que en última instancia, cuando hayamos despertado "todos", la ilusión ya no tendrá razón de ser y desaparecerá... No es que realmente desaparezca, pues nunca existió, pero digamos que dejará de parecer que está ahí para percibirla. En la Realidad Pura no hay ilusión, ni mundo, ni percepción. Sólo hay Dios, puro Ser. Es una delicia indescriptible en palabras, muy superior a lo que la mente humana podría llegar a imaginar.
El estado iluminado es el despertar del punto 1; la mente iluminada puede disfrutar de un "anticipo" del punto 2 cuando se sumerge en el puro conocimiento (revelación, relacionable con el "nirvikalpa samadhi" mencionado en oriente), pero usualmente sale de ese estado y "vive" en la mentalidad recta, en la percepción correcta o "sahaja samadhi" en la terminología oriental. Por lo tanto, el iluminado sí percibe.
En cuanto a disolver la apariencia del ego, es importante saber que lo que Un Curso de Milagros llama ego no coincide con lo que la psicología (o algunas tradiciones espirituales) llaman ego. El ego que pierde el iluminado es básicamente perder el miedo, el dolor, el sufrimiento, la falta de plenitud. Uno fluye en paz, ya que percibe pero no le afecta nada lo que percibe, pues se reconoce como ilusiones y uno sabe que no es el individuo, sino el inmutable Ser en paz. Sigue habiendo "yo"/personalidad, pero no hay identificación con ella, no molesta porque se la usa como un simple instrumento de comunicación. Esta personalidad funcional del iluminado no es un ego, en términos del Curso; en todo caso, sería un "ego muerto" (en palabras de Ramana Maharshi, que lo comparaba a una cuerda quemada: sigue pareciendo una cuerda, mantiene la forma de cuerda ante la mirada ajena, pero si la tocas, se deshacen las cenizas, porque en realidad no era ya una cuerda, sino cenizas manteniendo la forma de la cuerda... igualmente en el iluminado ya no hay ego, aunque se mantenga la forma de una personalidad funcional para comunicar en el mundo, eso sí, una personalidad funcional libre de sufrimientos).
Este estado de estar iluminado puede durar poco o mucho (incluso años). Finalmente, tarde o temprano, y de manera natural y feliz, uno deja el cuerpo a un lado definitivamente y se funde con el Cielo, el estado puro de Ser, donde todos están despiertos como Uno, desde siempre. Pero no te preocupes temiendo que el perdón te conduzca de repente al Absoluto puro o Cielo.
No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad. El tiempo es benévolo, y si lo usas en beneficio de la realidad, se ajustará al ritmo de tu transición. (T.16.VI.8.1-2)
A lo que te conducirá el perdón es al mundo real (iluminación), donde sigues percibiendo pero libre de miedos y sufrimientos.
Tampoco te preocupes sobre qué hacer para pasar del mundo real al Cielo puro, pues una vez estés iluminado ya no hay ego, por lo tanto ya no hay obstáculos y el resto del proceso fluye automáticamente sin que tengas que hacer nada (por eso el Curso dice que el último paso lo da Dios).
Finalmente, sé precavido si intentas comparar enseñanzas espirituales diferentes (ya sea conversando con personas o leyendo libros), porque si tratas de compararlas te llevarás chascos y verás contradicciones. Para empezar, las diversas enseñanzas no siempre dicen lo mismo, y además de eso, otro problema es que a veces usan los mismos términos pero dándoles significados diferentes (por ejemplo, términos como: "despertar", "ego", "mente", etc.). Por lo tanto, lo más prudente es elegir un camino u otro (el que más te guste), y seguirlo a fondo. Un guru oriental decía lo mismo con esta metáfora: si buscando agua en una tierra seca empiezas a cavar un hoyo, y luego te cansas o desconfías de ese hoyo y te pones a cavar otro hoyo en otro lado, y antes de profundizar lo suficiente lo dejas también a medio y te vas a otro sitio a cavar en busca de agua, al final habrás dejado muchos agujeros a medio cavar (con poca profundidad) y no habrás encontrado el agua. Elige un sitio y cava solo en él, profundamente hasta el final. Y encontrarás el agua y el hoyo cavado servirá para hacer un pozo y todos podrán beber de él. (La metáfora se refiere a profundizar en la enseñanza que uno está siguiendo, sin tratar de mezclarlas con otras, sin hacer un "combinado libre" con diversas enseñanzas juntas y comprendidas superficialmente).
Resumiendo tus preguntas. En la Verdad Absoluta, efectivamente al final no habrá percepción, solo conocimiento: Dios ES (y nada más es). Pero el Curso a lo que nos conduce en principio no es ahí de golpe, sino a una "zona fronteriza", llamada mundo real o iluminación. Y en este estado (iluminación) todavía se percibe porque es un estado todavía ilusorio, por eso a veces llamo a la iluminación "la última de las ilusiones". Pero aunque es un estado ilusorio, ya se está despierto, en el sentido de que ya no hay miedo ni sufrimiento ni posibilidad de ningún tipo de dolor. Podemos compararlo a tener un sueño lúcido: el iluminado sabe que está soñando lo que percibe, y lo tiene tan claro, que no le afecta (si le clavan un clavo en la mano, no le duele, etc). A la vez, como está despierto, puede experimentar el conocimiento puro (cuando se deja llevar del todo por esta revelación, durante ese rato no se percibe nada: ni cuerpo ni mundo). Es la última de las ilusiones. Cuando todos estén iluminados, ya no habrá necesidad de mantener la ilusión de los iluminados como símbolos de ayuda para que "otros" despierten del sueño. Así que no habrá deseo de que haya un mundo dual, por lo que toda la dualidad desaparecerá y lo único que quedará será Dios, Felicidad. Pero eso es muy al final con la desaparición del mundo/tiempo, al final de la iluminación de todos. La meta del Curso es simplemente la iluminación. El resto fluirá por sí solo (y en el fondo ya ha sucedido, aunque esto es evidente para los iluminados; para el resto, aún no).
De modo que el iluminado, al disfrutar de la última de las ilusiones, que es una ilusión totalmente purificada que no se opone a la verdad, puede entonces disfrutar tanto de la percepción correcta como del conocimiento. Cuando se sumerge en el conocimiento, desaparece el mundo/cuerpo y la paz/amor es indescriptible, sobrehumana. Cuando el iluminado funciona como símbolo en el mundo, lo hace manteniéndose en la percepción recta, que permite disfrutar de plenitud (lo suficientemente amortiguada como para poder seguir percibiendo) y al mismo tiempo puede funcionar como símbolo inspirador para aquellos que creen estar dormidos. El iluminado vive en completa paz, independientemente de lo que se esté proyectando en la pantalla del mundo (por eso, incluso si le crucifican, está en paz y feliz, sin nada de dolor y libre de juicios).
El Curso dice que cuando nos iluminamos:
No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo. (L.155.1.2)
Lo cual es también válido antes de la iluminación cuando estamos en nuestra mentalidad recta.
Como bien dices en tu email, en la Mentalidad-Uno no hay percepción. Pero en la percepción recta sí. El iluminado, la última de las ilusiones, disfruta de ambas: de la Mentalidad-Uno (revelación, nirvikalpa samadhi) y de la percepción correcta (fluir libre de sufrimiento; sahaja samadhi). Por lo tanto, su vida, incluso cuando parece estar actuando en el mundo, es una constante sonrisa:
Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de apariencia, aunque sí sonríes más a menudo. Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. Y aquellos que caminan por el mundo con la misma actitud que tú reconocen en ti a alguien semejante a ellos. No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como una vez lo fuiste. (L.155.1)
No temas perdonar, pues simplemente perderás tu sufrimiento y tus miedos, y vivirás en paz, pleno y feliz. El "paso final" lo dará Dios, y como decía una de las citas que hemos incluido aquí, "se ajustará al ritmo de tu transición".
Saludos
Pregunta:
Toni
perdona, por no escribir mas... tenía mucho trabajo que hacer y no tenía ni internet
De nuevo te agradezco todo el tiempo que inviertes, ya estoy haciendo los ejercicios de un curso de milagros mientras leo el libro de gary, y estoy bastante ilusionado :)
Recibo varias respuestas de personas no-dualistas(pero no puros y que no siguen el curso de milagros), que me dicen que el EGO no hay que eliminarlo, que si lo elimino pierdo toda personalidad y desaparezco de esta ilusión etc etc... ¿eso es cierto? creo que no por que si es cierto ya sería dualismo...
A ver si me aclaro:
Desvanecemos totalmente el EGO,se elimina totalmente..gracias al espiritu santo ¿todo bien no?, y el espiritu santo automaticamente da un salto cuantico y ya nuestros pensamientos vienen del conocimiento y no percepciones como las del ego y el espiritu santo?
lo que no me queda claro es si lo que dije arriba es cierto entonces ¿vemos los objetos con conocimiento? o como es eso? por uqe me lo dijistes muy claro: En la mentalidad-UNO o conocimiento... NO HAY PERCEPCIÓN
y el curso de milagros te lleva hasta la mente-uno y va a llegar un momento que estemos en la mente-uno y no tengamos percepción no?
Si es así como dije arriba ¿no se supone que la mente uno, no tiene pensamientos?
Toni, perdona si soy pesado amigo, todo esto es nuevo para mi, siempre se me explico de otra manera mas fácil de entender, son conceptos nuevos, de hecho, nunca supe la terminología que usaban los cristiano, no estoy habituado a todo esto.
Saludos y mis bendiciones
Respuesta: Para responder bien a eso que comentas, primero tenemos que tener claro que la palabra "despertar" puede aludir a dos cosas relacionadas:
1) El despertar inicial, que es lo mismo que la iluminación.
2) El despertar total, que implica lo que podríamos llamar "la desaparición del universo".
Generalmente, cuando hablamos de despertar nos referimos al punto 1 (la iluminación). El iluminado es capaz de percibir, así que el mundo no desaparece en ese momento.
El punto 2 es la Verdad Absoluta, es decir, que en última instancia, cuando hayamos despertado "todos", la ilusión ya no tendrá razón de ser y desaparecerá... No es que realmente desaparezca, pues nunca existió, pero digamos que dejará de parecer que está ahí para percibirla. En la Realidad Pura no hay ilusión, ni mundo, ni percepción. Sólo hay Dios, puro Ser. Es una delicia indescriptible en palabras, muy superior a lo que la mente humana podría llegar a imaginar.
El estado iluminado es el despertar del punto 1; la mente iluminada puede disfrutar de un "anticipo" del punto 2 cuando se sumerge en el puro conocimiento (revelación, relacionable con el "nirvikalpa samadhi" mencionado en oriente), pero usualmente sale de ese estado y "vive" en la mentalidad recta, en la percepción correcta o "sahaja samadhi" en la terminología oriental. Por lo tanto, el iluminado sí percibe.
En cuanto a disolver la apariencia del ego, es importante saber que lo que Un Curso de Milagros llama ego no coincide con lo que la psicología (o algunas tradiciones espirituales) llaman ego. El ego que pierde el iluminado es básicamente perder el miedo, el dolor, el sufrimiento, la falta de plenitud. Uno fluye en paz, ya que percibe pero no le afecta nada lo que percibe, pues se reconoce como ilusiones y uno sabe que no es el individuo, sino el inmutable Ser en paz. Sigue habiendo "yo"/personalidad, pero no hay identificación con ella, no molesta porque se la usa como un simple instrumento de comunicación. Esta personalidad funcional del iluminado no es un ego, en términos del Curso; en todo caso, sería un "ego muerto" (en palabras de Ramana Maharshi, que lo comparaba a una cuerda quemada: sigue pareciendo una cuerda, mantiene la forma de cuerda ante la mirada ajena, pero si la tocas, se deshacen las cenizas, porque en realidad no era ya una cuerda, sino cenizas manteniendo la forma de la cuerda... igualmente en el iluminado ya no hay ego, aunque se mantenga la forma de una personalidad funcional para comunicar en el mundo, eso sí, una personalidad funcional libre de sufrimientos).
Este estado de estar iluminado puede durar poco o mucho (incluso años). Finalmente, tarde o temprano, y de manera natural y feliz, uno deja el cuerpo a un lado definitivamente y se funde con el Cielo, el estado puro de Ser, donde todos están despiertos como Uno, desde siempre. Pero no te preocupes temiendo que el perdón te conduzca de repente al Absoluto puro o Cielo.
No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad. El tiempo es benévolo, y si lo usas en beneficio de la realidad, se ajustará al ritmo de tu transición. (T.16.VI.8.1-2)
A lo que te conducirá el perdón es al mundo real (iluminación), donde sigues percibiendo pero libre de miedos y sufrimientos.
Tampoco te preocupes sobre qué hacer para pasar del mundo real al Cielo puro, pues una vez estés iluminado ya no hay ego, por lo tanto ya no hay obstáculos y el resto del proceso fluye automáticamente sin que tengas que hacer nada (por eso el Curso dice que el último paso lo da Dios).
Finalmente, sé precavido si intentas comparar enseñanzas espirituales diferentes (ya sea conversando con personas o leyendo libros), porque si tratas de compararlas te llevarás chascos y verás contradicciones. Para empezar, las diversas enseñanzas no siempre dicen lo mismo, y además de eso, otro problema es que a veces usan los mismos términos pero dándoles significados diferentes (por ejemplo, términos como: "despertar", "ego", "mente", etc.). Por lo tanto, lo más prudente es elegir un camino u otro (el que más te guste), y seguirlo a fondo. Un guru oriental decía lo mismo con esta metáfora: si buscando agua en una tierra seca empiezas a cavar un hoyo, y luego te cansas o desconfías de ese hoyo y te pones a cavar otro hoyo en otro lado, y antes de profundizar lo suficiente lo dejas también a medio y te vas a otro sitio a cavar en busca de agua, al final habrás dejado muchos agujeros a medio cavar (con poca profundidad) y no habrás encontrado el agua. Elige un sitio y cava solo en él, profundamente hasta el final. Y encontrarás el agua y el hoyo cavado servirá para hacer un pozo y todos podrán beber de él. (La metáfora se refiere a profundizar en la enseñanza que uno está siguiendo, sin tratar de mezclarlas con otras, sin hacer un "combinado libre" con diversas enseñanzas juntas y comprendidas superficialmente).
Resumiendo tus preguntas. En la Verdad Absoluta, efectivamente al final no habrá percepción, solo conocimiento: Dios ES (y nada más es). Pero el Curso a lo que nos conduce en principio no es ahí de golpe, sino a una "zona fronteriza", llamada mundo real o iluminación. Y en este estado (iluminación) todavía se percibe porque es un estado todavía ilusorio, por eso a veces llamo a la iluminación "la última de las ilusiones". Pero aunque es un estado ilusorio, ya se está despierto, en el sentido de que ya no hay miedo ni sufrimiento ni posibilidad de ningún tipo de dolor. Podemos compararlo a tener un sueño lúcido: el iluminado sabe que está soñando lo que percibe, y lo tiene tan claro, que no le afecta (si le clavan un clavo en la mano, no le duele, etc). A la vez, como está despierto, puede experimentar el conocimiento puro (cuando se deja llevar del todo por esta revelación, durante ese rato no se percibe nada: ni cuerpo ni mundo). Es la última de las ilusiones. Cuando todos estén iluminados, ya no habrá necesidad de mantener la ilusión de los iluminados como símbolos de ayuda para que "otros" despierten del sueño. Así que no habrá deseo de que haya un mundo dual, por lo que toda la dualidad desaparecerá y lo único que quedará será Dios, Felicidad. Pero eso es muy al final con la desaparición del mundo/tiempo, al final de la iluminación de todos. La meta del Curso es simplemente la iluminación. El resto fluirá por sí solo (y en el fondo ya ha sucedido, aunque esto es evidente para los iluminados; para el resto, aún no).
De modo que el iluminado, al disfrutar de la última de las ilusiones, que es una ilusión totalmente purificada que no se opone a la verdad, puede entonces disfrutar tanto de la percepción correcta como del conocimiento. Cuando se sumerge en el conocimiento, desaparece el mundo/cuerpo y la paz/amor es indescriptible, sobrehumana. Cuando el iluminado funciona como símbolo en el mundo, lo hace manteniéndose en la percepción recta, que permite disfrutar de plenitud (lo suficientemente amortiguada como para poder seguir percibiendo) y al mismo tiempo puede funcionar como símbolo inspirador para aquellos que creen estar dormidos. El iluminado vive en completa paz, independientemente de lo que se esté proyectando en la pantalla del mundo (por eso, incluso si le crucifican, está en paz y feliz, sin nada de dolor y libre de juicios).
El Curso dice que cuando nos iluminamos:
No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo. (L.155.1.2)
Lo cual es también válido antes de la iluminación cuando estamos en nuestra mentalidad recta.
Como bien dices en tu email, en la Mentalidad-Uno no hay percepción. Pero en la percepción recta sí. El iluminado, la última de las ilusiones, disfruta de ambas: de la Mentalidad-Uno (revelación, nirvikalpa samadhi) y de la percepción correcta (fluir libre de sufrimiento; sahaja samadhi). Por lo tanto, su vida, incluso cuando parece estar actuando en el mundo, es una constante sonrisa:
Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de apariencia, aunque sí sonríes más a menudo. Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. Y aquellos que caminan por el mundo con la misma actitud que tú reconocen en ti a alguien semejante a ellos. No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como una vez lo fuiste. (L.155.1)
No temas perdonar, pues simplemente perderás tu sufrimiento y tus miedos, y vivirás en paz, pleno y feliz. El "paso final" lo dará Dios, y como decía una de las citas que hemos incluido aquí, "se ajustará al ritmo de tu transición".
Saludos
jueves, 9 de julio de 2015
El proceso de despertar está funcionando automáticamente
El ego está siendo deshecho continuamente (T.7.III.2.11)
Esto es un hecho: el ego está siendo deshecho constantemente; el proceso de despertar está sucediendo constantemente, tanto si nos esforzamos en ello como si no. Hagamos lo que hagamos. Pensemos lo que pensemos (o creamos que pensemos).
Lo que pasa es que, quienes siguen determinados caminos espirituales, colaboran con dicho proceso conscientemente, y consecuentemente se acelera tal proceso de deshacimiento del ego (o proceso del despertar; no importa el nombre que se le dé).
Incluso la "peor" conducta o actitud, entra dentro del marco general del proceso de despertar. Sin embargo, para acortar dicho proceso es necesario colaborar en él de una manera consciente y sinceramente dedicada. Y de esta manera, el reconocimiento se produce antes y se despierta del sueño de la inquietud, desapareciendo toda apariencia de conflicto, pues nos damos cuenta de que siempre hemos sido la paz, y eso es lo que ahora experimentamos.
¿Quieres despertar? Tranquilo, vas a despertar (tarde o temprano, hagas lo que hagas, sea cual sea tu actitud). ¿Quieres acelerar el proceso de tu despertar, y junto contigo el de todos? Entonces colabora conscientemente en él. Por ejemplo mediante la ayuda de Un curso de milagros, que es una de las herramientas más eficaces para acelerar el despertar.
La verdad ya es, pero no serás completamente consciente de ella mientras la sigas negando.
La realidad es tuya porque tú eres la realidad. (T.7.III.4.6)
Estar en el Reino quiere decir que pones toda tu atención en él. (T.7.III.4.1)
¿Dónde estás poniendo tu atención? ¿En criticar a los demás y así mantenerte aparentemente separado de ellos? ¿O uniéndote a los demás mediante la conciencia, el perdón y el amor? Tú eliges. Si decides ponerte de lado del proceso de despertar, la ayuda se derramará sobre ti tan abundantemente como estés dispuesto a aceptar. Más allá del tiempo, en la realidad, todo está hecho ya: vives en la bendita Dulzura infinita del Ser. Pero mientras percibas vivir en el tiempo es que aún hay parte de tu mente en la negación, y discernir con conciencia (por ejemplo a través de la guía que brinda UCDM o el camino espiritual de tu elección) te ayudará a trascender el tiempo, experimentar la inexistencia del tiempo, y acelerando el despertar, culminar dicho proceso de despertar y sonreír ante la infinitamente agradable Verdad, la cual, más allá del aparente tiempo, ya ES.
Podemos elegir dejar las cosas a su aire, o ponernos de lado de una manera consciente y sincera a favor del proceso de despertar. Si elegimos esto último, la aceleración será tal que muy pronto vislumbramos el final del camino, y un instante después, disfrutamos el gozoso reconocimiento de lo que siempre ha sido y será: el Ser que siempre somos, libre de toda apariencia.
Tú eliges (la elección es algo ilusorio, pero bien usada te lleva más allá de lo ilusorio, a la realidad donde no hay elección ninguna, donde solo hay libre espontaneidad en constante felicidad). Mientras te percibas en el tiempo, estarás eligiendo momento tras momento: o colaboración con el proceso de despertar, o dejadez (siguiendo soportando pasivamente el conflicto y el sufrimiento). Incluso la dejadez acabará desembocando en el despertar, pero mucho más lentamente. Pero puedes elegir despertar antes. Puedes decidirte a favor de ser consciente, y en contra de los juicios. Puedes empezar a colaborar cuando lo decidas; ahora.
Esto es un hecho: el ego está siendo deshecho constantemente; el proceso de despertar está sucediendo constantemente, tanto si nos esforzamos en ello como si no. Hagamos lo que hagamos. Pensemos lo que pensemos (o creamos que pensemos).
Lo que pasa es que, quienes siguen determinados caminos espirituales, colaboran con dicho proceso conscientemente, y consecuentemente se acelera tal proceso de deshacimiento del ego (o proceso del despertar; no importa el nombre que se le dé).
Incluso la "peor" conducta o actitud, entra dentro del marco general del proceso de despertar. Sin embargo, para acortar dicho proceso es necesario colaborar en él de una manera consciente y sinceramente dedicada. Y de esta manera, el reconocimiento se produce antes y se despierta del sueño de la inquietud, desapareciendo toda apariencia de conflicto, pues nos damos cuenta de que siempre hemos sido la paz, y eso es lo que ahora experimentamos.
¿Quieres despertar? Tranquilo, vas a despertar (tarde o temprano, hagas lo que hagas, sea cual sea tu actitud). ¿Quieres acelerar el proceso de tu despertar, y junto contigo el de todos? Entonces colabora conscientemente en él. Por ejemplo mediante la ayuda de Un curso de milagros, que es una de las herramientas más eficaces para acelerar el despertar.
La verdad ya es, pero no serás completamente consciente de ella mientras la sigas negando.
La realidad es tuya porque tú eres la realidad. (T.7.III.4.6)
Estar en el Reino quiere decir que pones toda tu atención en él. (T.7.III.4.1)
¿Dónde estás poniendo tu atención? ¿En criticar a los demás y así mantenerte aparentemente separado de ellos? ¿O uniéndote a los demás mediante la conciencia, el perdón y el amor? Tú eliges. Si decides ponerte de lado del proceso de despertar, la ayuda se derramará sobre ti tan abundantemente como estés dispuesto a aceptar. Más allá del tiempo, en la realidad, todo está hecho ya: vives en la bendita Dulzura infinita del Ser. Pero mientras percibas vivir en el tiempo es que aún hay parte de tu mente en la negación, y discernir con conciencia (por ejemplo a través de la guía que brinda UCDM o el camino espiritual de tu elección) te ayudará a trascender el tiempo, experimentar la inexistencia del tiempo, y acelerando el despertar, culminar dicho proceso de despertar y sonreír ante la infinitamente agradable Verdad, la cual, más allá del aparente tiempo, ya ES.
Podemos elegir dejar las cosas a su aire, o ponernos de lado de una manera consciente y sincera a favor del proceso de despertar. Si elegimos esto último, la aceleración será tal que muy pronto vislumbramos el final del camino, y un instante después, disfrutamos el gozoso reconocimiento de lo que siempre ha sido y será: el Ser que siempre somos, libre de toda apariencia.
Tú eliges (la elección es algo ilusorio, pero bien usada te lleva más allá de lo ilusorio, a la realidad donde no hay elección ninguna, donde solo hay libre espontaneidad en constante felicidad). Mientras te percibas en el tiempo, estarás eligiendo momento tras momento: o colaboración con el proceso de despertar, o dejadez (siguiendo soportando pasivamente el conflicto y el sufrimiento). Incluso la dejadez acabará desembocando en el despertar, pero mucho más lentamente. Pero puedes elegir despertar antes. Puedes decidirte a favor de ser consciente, y en contra de los juicios. Puedes empezar a colaborar cuando lo decidas; ahora.
domingo, 10 de agosto de 2014
La forma más rápida de "volver a Casa"
Primero perdonas, luego oras, y de este modo te curas. (O.3.IV.4.1) (Pág. 41 del Canto de la Oración)
Primero perdonas (=percepción correcta, discernimiento, soltar nuestra percepción del mundo, desapego de nuestra percepción del mundo, cambiar de mirada para ver al mundo de manera amorosa e ilimitada, dejarlo todo en Manos de Dios, confianza depositada en Dios...), luego oras (=silencio, quietud, paz, entrega, soltar, dejar ir, desapego del mundo y de todo lo que sea temporal, desapego de los pensamientos, volver la mirada al interior hacia el puro ser-existencia-paz, consciencia consciente únicamente de la consciencia, relajamiento en el Momento desnudo de añadidos ilusorios, confianza en Dios expresada mediante silencio receptivo y entrega a lo que es, simplemente SER...); y de este modo te curas (des-hacimiento del ego, derretimiento de las ilusiones, despertar del sueño, resurrección, iluminación, perfecta paz más allá del entendimiento humano, ilimitada felicidad más allá de las palabras, indescriptible plenitud inagotable y plenamente compartida, pues tanta alegría no puede ser contenida en sí misma y se "desborda" extendiéndose más y más hacia todos los divinos Aspectos de Sí Misma).
Hay muchas maneras y enseñanzas para profundizar en el significado de todo esto (aparecen por resonancia si nuestro interés por saber y despertar es sincero), pero todas las diversas enseñanzas conducen a una única experiencia, común a todas. La experiencia de Ser. La Experiencia de Dios. Plenitud ilimitada. Indescriptible Libertad. La Experiencia de total Unicidad con todos los Aspectos de la Totalidad. Total y Eterna Felicidad.
Primero perdonas (=percepción correcta, discernimiento, soltar nuestra percepción del mundo, desapego de nuestra percepción del mundo, cambiar de mirada para ver al mundo de manera amorosa e ilimitada, dejarlo todo en Manos de Dios, confianza depositada en Dios...), luego oras (=silencio, quietud, paz, entrega, soltar, dejar ir, desapego del mundo y de todo lo que sea temporal, desapego de los pensamientos, volver la mirada al interior hacia el puro ser-existencia-paz, consciencia consciente únicamente de la consciencia, relajamiento en el Momento desnudo de añadidos ilusorios, confianza en Dios expresada mediante silencio receptivo y entrega a lo que es, simplemente SER...); y de este modo te curas (des-hacimiento del ego, derretimiento de las ilusiones, despertar del sueño, resurrección, iluminación, perfecta paz más allá del entendimiento humano, ilimitada felicidad más allá de las palabras, indescriptible plenitud inagotable y plenamente compartida, pues tanta alegría no puede ser contenida en sí misma y se "desborda" extendiéndose más y más hacia todos los divinos Aspectos de Sí Misma).
Hay muchas maneras y enseñanzas para profundizar en el significado de todo esto (aparecen por resonancia si nuestro interés por saber y despertar es sincero), pero todas las diversas enseñanzas conducen a una única experiencia, común a todas. La experiencia de Ser. La Experiencia de Dios. Plenitud ilimitada. Indescriptible Libertad. La Experiencia de total Unicidad con todos los Aspectos de la Totalidad. Total y Eterna Felicidad.
domingo, 1 de junio de 2014
Comentando la lección 253 del Libro de ejercicios
Hará un par de semanas o tres, una amiga me pidió que comentara algo sobre la lección 253 del Libro de ejercicios de UCDM. Lo copio aquí por si a alguien le viene bien o le entretiene.
Copio primero la pregunta, que copiaba el breve contenido de la lección:
Y a continuación copio lo que surgió comentar:
En inglés dice: My Self is ruler of the universe.
Vemos que se ha traducido "ruler" por "amo y señor", pero a mí me resultan igual de resonantes o más los significados más coloquiales de "ruler", usando una sola palabra: "gobernante", o "soberano".
Por ejemplo: "Mi Ser es el soberano del universo".
A mí me suena muy bien así, pero puede ser porque la palabra "soberano" me resulta bella y elegante jejeje.
En cualquier caso, la idea general de ese título la veo relacionada con el tema de: "No soy víctima del mundo que veo". Si entiendes esa idea, todo va bien. No somos víctimas de nada, y UCDM nos lo repite en el Texto y en un montón de lecciones, para reforzar esa idea. Por ejemplo nos dice que nada externo a uno mismo nos puede dañar (el mundo no nos hace nada, sino que soy yo mismo quien determina el mundo que percibo, mediante mi manera de pensar). Nos dice que "es únicamente a mí mismo a quien crucifico". Nada real puede ser amenazado. Nadie puede crucificarme, excepto yo mismo al creer en la separación (incluso eso es una crucifixión imaginaria, pero es de las creencias imaginarias de las que nos queremos liberar).
Nuestro Ser es el gobernante del universo. No somos una figura dentro del sueño ilusorio (este tema se trata profundamente en T.27.VIII: El "héroe" del sueño). Nuestro ego cree que somos víctimas de un mundo externo, en el cual vivimos y bajo el cual estamos a su merced porque somos un pequeño y débil cuerpo incluido en ese peligroso mundo. Pero no es así. El mundo "externo" no es más que una idea, es mental, y las ideas no abandonan su fuente. Ese mundo... ¡es una creencia en nuestro propio interior, una suposición en nuestra propia mente, y que no ha abandonado nuestra mente, por lo que podemos cambiarlo al cambiar de pensamientos!
Puesto que dicho mundo soñado es una proyección mental nuestra, no puede hacernos daño ni afectarnos realmente. ("Solamente mis pensamientos pueden hacerme daño", afectarme). Si elegimos cambiar de pensamientos, nos liberamos de esa pesadilla; así de fácil. Por eso, nuestro Ser es el soberano del universo. Porque no estamos a merced de las ilusiones. Somos libres de des-pensar las ilusiones que hemos pensado. Y al pensar según el Pensamiento del Espíritu Santo, los falsos pensamientos pierden nuestro apoyo y desaparecen, dejando el sitio para la paz.
Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación. (L.PI.152.1) (Pág. 301)
Eso se relaciona con el principio del primer párrafo de esa lección 253. Se puede decir, siguiendo la onda "Wapnick-Renard", que decir esas frases no se refiere a que estemos decidiendo los sucesos físicos desde la mente terrenal (humana). Por ejemplo, como explicó Gary Renard, si alguien padece cáncer, esa persona no ha elegido experimentar esa apariencia desde su mente humana consciente. Pero sí lo ha elegido desde su mente "inconsciente": la Mente global que proyectó el universo físico (el Ego colectivo). UCDM nos enseña a deshacer nuestras decisiones de ese nivel mediante el perdón: así nosotros perdonamos el símbolo que percibimos, y dejamos el resto al Espíritu Santo (nuestro Yo Superior), Quien se encarga de limpiar en la Mente inconsciente todo lo relacionado con ese símbolo que hemos perdonado. Por eso podemos elegir. Y por eso, en el fondo, no estamos a merced de las circunstancias, y se puede decir como dice el principio de esa lección 253 que: "Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido". Al elegir creer en la separación, dimos nuestro visto bueno a toda la proyección (el universo físico con todas sus dimensiones temporales, el cual urdimos (imaginamos) desde nuestra Mente global para autoengañarnos y poder percibir la culpa fuera de nosotros... la culpa por la supuesta separación).
La segunda parte de ese primer párrafo se refiere al conocimiento. O sea, que en la primera parte se habla del perdón (mi Ser es soberano, no soy víctima del mundo ilusorio) y en la segunda parte se menciona lo que hay más allá del perdón: el Cielo, la creación, el conocimiento, la verdad, el amor, la unión, la paz inmutable.
Y bien, eso es lo principal que se me ocurre decir. Pero como anécdota complementaria a lo que dije más arriba al comentar el título de esta lección 253, en este segundo párrafo cuando dice en la 2ª frase: "Mi Ser, que es señor y amo del universo"; de nuevo, podemos traducirla en una sola palabra en lugar de dos, pues en inglés dice:
Que podemos traducirlo como: "Mi Ser, el cual gobierna el universo (...)". Significa lo mismo, pero a mí la pareja de palabras "señor y amo" (o "amo y señor") me distraen un poco mientras leo jejeje.
Bien, lo esencial es que en verdad todo es Uno, compartimos una sola Mente con Dios, y nuestro Ser, en el fondo, es Dios. Pero como creemos estar percibiendo un mundo de límites, para que no nos confundamos, se nos habla con 3 palabras o niveles: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es porque de entrada, mientras soñamos ya hemos confundido nuestro Ser con el ser limitado. Y si afirmamos (de palabra, sin sabiduría vivida) que somos exactamente lo mismo que Dios, entonces deduciríamos equivocadamente que Dios debe haberse quedado dormido, porque si experimentamos un mundo de sufrimiento y somos Dios, entonces Dios también experimenta el sufrimiento, debe haberse dormido jajaja. No es así. En realidad nuestro verdadero Ser no se ha dormido, aunque parezca que estamos jugando a percibir sueños. Por eso, para facilitarnos la comprensión, nos llamaremos provisionalmente "el Hijo" (palabra que usamos con diversos niveles: los hijos dormidos, o el Hijo despierto que es Cristo, etc). Al otro extremo conceptual, usamos la palabra Padre para aquella parte de nuestro Ser totalmente despierta y que no reconoce el sueño, jamás se durmió y además sabe que ninguna parte de Su Ser podría dormirse jamás. Pero como nuestra experiencia es sentirnos cuerpos en un mundo limitado, si pensáramos que Dios no reconoce el sueño (porque no existe el sueño) podríamos sentirnos solos, como si la hubiéramos cagado al soñar lo imposible y ahora hasta que despertemos no nos pudiera ayudar Dios. Entonces aparece el concepto intermedio, que es "el Espíritu Santo", que es la Gracia de Dios, la Gracia del Padre. La naturaleza del Padre es tal que incluso sin percibir lo imposible, su Bondad/Inspiración/Ayuda surge incluso en el sueño de las percepciones (adaptada en una manera que sea útil en esa irrealidad imaginada), y a ese modo de funcionamiento lo llamamos Espíritu Santo (tal vez también podríamos llamarlo las "leyes de Dios").
Esto está comentado en los libros de Gary Renard. (En "Tu realidad inmortal"). Si el Padre percibiera el sueño o lo reconociera de cualquier manera, entonces el sueño de sufrimiento sería real. Pero lo ilusorio no es real, no existe. Quien sí percibe lo inexistente es el Espíritu Santo, con el único fin de guiarnos a despertar. La naturaleza del Padre es simplemente la perfección de la Unidad; Ser; un éxtasis tan infinito que no lo podemos describir, pero sí vivir. Y la naturaleza de Dios adaptada al mundo perceptual, es simplemente el impulso de despertar: Su naturaleza nos provee de todo aquello que nos ayude a despertar (en realidad eso ya ha sucedido, pero el tiempo nos parece que tururí, ya sabes jejeje).
Yo lo comparo a una mesa inclinada... por ejemplo una mesa de billar, con bolas de billar, pero con la mesa inclinada para metaforizar el tema: las bolas somos los Hijos de Dios. Al estar la mesa inclinada, las bolas son impulsadas hacia abajo hasta alcanzar el extremo seguro y estable de la mesa (el Cielo por así decir; el despertar). El Padre sería la mesa. Las bolas caen hacia la meta (hacia el despertar) porque la mesa está inclinada, pero la mesa no tiene por qué saber que las bolas están fuera de la zona (dormidas, soñando). Pero es su naturaleza (llamémosla la "Gravedad" si queremos, o la "Gracia") la que hace deslizarse a las bolas hacia el despertar. Así Dios es la Fuente del despertar, incluso sin Él reconocer que exista un sueño que no existe. Y en cuanto a las ayudas "concretas" que deseamos dentro del sueño, de eso se ocupa el Espíritu Santo, que es nuestro Yo Superior, es en cierto modo el Recuerdo que en nuestra mente hay de Dios, de la Verdad.
De manera que mi Ser es el tuyo, es el de Dios, no hay otro Ser, todos compartimos el mismo Ser porque todos somos este mismo Ser. Somos aspectos de lo mismo, sin separación entre nosotros. No estamos separados de Dios. Pero creemos estar soñando lo contrario. Y por la Gracia, incluso así, todo va bien, y para explicarlo con palabras, decimos (porque es lo más parecido en palabras a lo que en verdad sucede de acuerdo a nuestro punto de vista) que el Padre ha enviado al Espíritu Santo y el Espíritu Santo nos despierta dulcemente. Estamos guiados y a salvo.
Interesante para reforzar estas ideas podría ser leer la lección 135, titulada "Si me defiendo he sido atacado", por ejemplo en el párrafo 18 de esa lección dice:
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.
Y también es muy bueno relacionarlo con lo que dice el Texto en T.13.VII.12; 13.1 y lo copio aquí:
Sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas. Pues Él te proveerá de todas las cosas que no obstaculizan el camino hacia la luz. Mientras estés en el tiempo, Él te proveerá de todo cuanto necesites, y lo renovará siempre que tengas necesidad de ello. No te privará de nada mientras lo necesites. Mas Él sabe que todo cuanto necesitas es temporal, y que sólo durará hasta que dejes a un lado todas tus necesidades y te des cuenta de que todas ellas han sido satisfechas. El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estadía en el tiempo. Sabe que ahí no estás en casa, y no es Su Voluntad que demores tu jubiloso regreso a tu hogar.
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia.
Lo cual puede resumirse en una sola frase, por ejemplo "Pongo el futuro en Manos de Dios", o la frase "No hay más voluntad que la de Dios", que son ambas el título de lecciones del Curso.
Es muy útil recordar también otras frases de títulos de lecciones, que sirven para recordarnos puntos esenciales, como: "Soy espíritu", o "Descanso en Dios", o "Soy tal como Dios me creó", o "No soy un cuerpo. Soy libre", etc.
¡Un abrazooooooooo!
Copio primero la pregunta, que copiaba el breve contenido de la lección:
Por
cierto , esta mañana la Lección que me tocaba del Curso no he llegado a
integrarla del todo. Si me aclaras un poquito , estupendo. Pero sin
prisas, cuando puedas.
Es la Lección 253 (sobre todo el punto 2): Mi Ser es amo y señor del universo:
"1.
Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este
mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo
que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto.
Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis
creaciones -las criaturas de mi voluntad-, las cuales moran en el Cielo
junto con mi Santo Ser y con Aquel que me creó.
2. Tú
eres el Ser a Quien Tú creaste como el Hijo, el cual crea como Tú y es
uno Contigo. Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la
perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir
gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta Sí Misma"
Y a continuación copio lo que surgió comentar:
Por
cierto , esta mañana la Lección que me tocaba del Curso no he llegado a
integrarla del todo. Si me aclaras un poquito , estupendo. Pero sin
prisas, cuando puedas.
Veo
que simplemente copias la lección sin indicar qué ideas en concreto te
chirrían, así que comentaré intuitivamente alguna cosa que crea que
pueda resultarte útil.
Es la Lección 253 (sobre todo el punto 2): Mi Ser es amo y señor del universo:
Aunque
no sea crucial, creo que puede ser interesante leer ese título en el
inglés original y luego ver posibles traducciones igual de buenas que la
elegida para el Curso en español. Veamos:
En inglés dice: My Self is ruler of the universe.
Vemos que se ha traducido "ruler" por "amo y señor", pero a mí me resultan igual de resonantes o más los significados más coloquiales de "ruler", usando una sola palabra: "gobernante", o "soberano".
Por ejemplo: "Mi Ser es el soberano del universo".
A mí me suena muy bien así, pero puede ser porque la palabra "soberano" me resulta bella y elegante jejeje.
En cualquier caso, la idea general de ese título la veo relacionada con el tema de: "No soy víctima del mundo que veo". Si entiendes esa idea, todo va bien. No somos víctimas de nada, y UCDM nos lo repite en el Texto y en un montón de lecciones, para reforzar esa idea. Por ejemplo nos dice que nada externo a uno mismo nos puede dañar (el mundo no nos hace nada, sino que soy yo mismo quien determina el mundo que percibo, mediante mi manera de pensar). Nos dice que "es únicamente a mí mismo a quien crucifico". Nada real puede ser amenazado. Nadie puede crucificarme, excepto yo mismo al creer en la separación (incluso eso es una crucifixión imaginaria, pero es de las creencias imaginarias de las que nos queremos liberar).
Nuestro Ser es el gobernante del universo. No somos una figura dentro del sueño ilusorio (este tema se trata profundamente en T.27.VIII: El "héroe" del sueño). Nuestro ego cree que somos víctimas de un mundo externo, en el cual vivimos y bajo el cual estamos a su merced porque somos un pequeño y débil cuerpo incluido en ese peligroso mundo. Pero no es así. El mundo "externo" no es más que una idea, es mental, y las ideas no abandonan su fuente. Ese mundo... ¡es una creencia en nuestro propio interior, una suposición en nuestra propia mente, y que no ha abandonado nuestra mente, por lo que podemos cambiarlo al cambiar de pensamientos!
Puesto que dicho mundo soñado es una proyección mental nuestra, no puede hacernos daño ni afectarnos realmente. ("Solamente mis pensamientos pueden hacerme daño", afectarme). Si elegimos cambiar de pensamientos, nos liberamos de esa pesadilla; así de fácil. Por eso, nuestro Ser es el soberano del universo. Porque no estamos a merced de las ilusiones. Somos libres de des-pensar las ilusiones que hemos pensado. Y al pensar según el Pensamiento del Espíritu Santo, los falsos pensamientos pierden nuestro apoyo y desaparecen, dejando el sitio para la paz.
"1. Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto. Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones -las criaturas de mi voluntad-, las cuales moran en el Cielo junto con mi Santo Ser y con Aquel que me creó.
La primera parte de ese párrafo está relacionada con la lección 152 (titulada: "Tengo el poder de decidir"), sobre todo con el primer párrafo de esa lección. Copio ese párrafo:
Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación. (L.PI.152.1) (Pág. 301)
Eso se relaciona con el principio del primer párrafo de esa lección 253. Se puede decir, siguiendo la onda "Wapnick-Renard", que decir esas frases no se refiere a que estemos decidiendo los sucesos físicos desde la mente terrenal (humana). Por ejemplo, como explicó Gary Renard, si alguien padece cáncer, esa persona no ha elegido experimentar esa apariencia desde su mente humana consciente. Pero sí lo ha elegido desde su mente "inconsciente": la Mente global que proyectó el universo físico (el Ego colectivo). UCDM nos enseña a deshacer nuestras decisiones de ese nivel mediante el perdón: así nosotros perdonamos el símbolo que percibimos, y dejamos el resto al Espíritu Santo (nuestro Yo Superior), Quien se encarga de limpiar en la Mente inconsciente todo lo relacionado con ese símbolo que hemos perdonado. Por eso podemos elegir. Y por eso, en el fondo, no estamos a merced de las circunstancias, y se puede decir como dice el principio de esa lección 253 que: "Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido". Al elegir creer en la separación, dimos nuestro visto bueno a toda la proyección (el universo físico con todas sus dimensiones temporales, el cual urdimos (imaginamos) desde nuestra Mente global para autoengañarnos y poder percibir la culpa fuera de nosotros... la culpa por la supuesta separación).
La segunda parte de ese primer párrafo se refiere al conocimiento. O sea, que en la primera parte se habla del perdón (mi Ser es soberano, no soy víctima del mundo ilusorio) y en la segunda parte se menciona lo que hay más allá del perdón: el Cielo, la creación, el conocimiento, la verdad, el amor, la unión, la paz inmutable.
2.Tú eres el Ser a Quien Tú creaste como el Hijo, el cual crea como Tú y es uno Contigo. Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta Sí Misma"
Este segundo párrafo es sobre el mismo ámbito que el final del párrafo anterior: el conocimiento. Puede parecer un lenguaje paradójico, a veces misterioso, pero claro, sobre el conocimiento no se puede decir nada preciso con palabras, sólo lanzar insinuaciones, pistas, indicaciones (porque es indescriptible). La primera frase a mí me recuerda algo: que en el Cielo, la Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo es una Unidad y no hay diferencia entre Ellos. Mencionarlos con 3 palabras diferentes es un recurso de aprendizaje útil para comunicar con nosotros mientras aún estamos soñando, pero no será necesario una vez despiertos. Hay un Único Ser. En el Texto se dicen algunas frases relacionadas con este tema, aunque ahora mismo no recuerdo su ubicación. Por ejemplo una de ellas dice algo así como que no hay ningún lugar donde termine el Hijo y comience el Padre, o donde acabe el Padre y comience el Hijo. No hay frontera. No hay separación, ni diferencia. La verdad es pura Unidad. La aparente brecha es imaginada y no existe, y su apariencia que percibimos se deshace cuando la soltamos, dejando de creer en ella (por ejemplo mediante el perdón).
Y bien, eso es lo principal que se me ocurre decir. Pero como anécdota complementaria a lo que dije más arriba al comentar el título de esta lección 253, en este segundo párrafo cuando dice en la 2ª frase: "Mi Ser, que es señor y amo del universo"; de nuevo, podemos traducirla en una sola palabra en lugar de dos, pues en inglés dice:
My Self, which rules the universe (...)
Que podemos traducirlo como: "Mi Ser, el cual gobierna el universo (...)". Significa lo mismo, pero a mí la pareja de palabras "señor y amo" (o "amo y señor") me distraen un poco mientras leo jejeje.
Bien, lo esencial es que en verdad todo es Uno, compartimos una sola Mente con Dios, y nuestro Ser, en el fondo, es Dios. Pero como creemos estar percibiendo un mundo de límites, para que no nos confundamos, se nos habla con 3 palabras o niveles: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es porque de entrada, mientras soñamos ya hemos confundido nuestro Ser con el ser limitado. Y si afirmamos (de palabra, sin sabiduría vivida) que somos exactamente lo mismo que Dios, entonces deduciríamos equivocadamente que Dios debe haberse quedado dormido, porque si experimentamos un mundo de sufrimiento y somos Dios, entonces Dios también experimenta el sufrimiento, debe haberse dormido jajaja. No es así. En realidad nuestro verdadero Ser no se ha dormido, aunque parezca que estamos jugando a percibir sueños. Por eso, para facilitarnos la comprensión, nos llamaremos provisionalmente "el Hijo" (palabra que usamos con diversos niveles: los hijos dormidos, o el Hijo despierto que es Cristo, etc). Al otro extremo conceptual, usamos la palabra Padre para aquella parte de nuestro Ser totalmente despierta y que no reconoce el sueño, jamás se durmió y además sabe que ninguna parte de Su Ser podría dormirse jamás. Pero como nuestra experiencia es sentirnos cuerpos en un mundo limitado, si pensáramos que Dios no reconoce el sueño (porque no existe el sueño) podríamos sentirnos solos, como si la hubiéramos cagado al soñar lo imposible y ahora hasta que despertemos no nos pudiera ayudar Dios. Entonces aparece el concepto intermedio, que es "el Espíritu Santo", que es la Gracia de Dios, la Gracia del Padre. La naturaleza del Padre es tal que incluso sin percibir lo imposible, su Bondad/Inspiración/Ayuda surge incluso en el sueño de las percepciones (adaptada en una manera que sea útil en esa irrealidad imaginada), y a ese modo de funcionamiento lo llamamos Espíritu Santo (tal vez también podríamos llamarlo las "leyes de Dios").
Esto está comentado en los libros de Gary Renard. (En "Tu realidad inmortal"). Si el Padre percibiera el sueño o lo reconociera de cualquier manera, entonces el sueño de sufrimiento sería real. Pero lo ilusorio no es real, no existe. Quien sí percibe lo inexistente es el Espíritu Santo, con el único fin de guiarnos a despertar. La naturaleza del Padre es simplemente la perfección de la Unidad; Ser; un éxtasis tan infinito que no lo podemos describir, pero sí vivir. Y la naturaleza de Dios adaptada al mundo perceptual, es simplemente el impulso de despertar: Su naturaleza nos provee de todo aquello que nos ayude a despertar (en realidad eso ya ha sucedido, pero el tiempo nos parece que tururí, ya sabes jejeje).
Yo lo comparo a una mesa inclinada... por ejemplo una mesa de billar, con bolas de billar, pero con la mesa inclinada para metaforizar el tema: las bolas somos los Hijos de Dios. Al estar la mesa inclinada, las bolas son impulsadas hacia abajo hasta alcanzar el extremo seguro y estable de la mesa (el Cielo por así decir; el despertar). El Padre sería la mesa. Las bolas caen hacia la meta (hacia el despertar) porque la mesa está inclinada, pero la mesa no tiene por qué saber que las bolas están fuera de la zona (dormidas, soñando). Pero es su naturaleza (llamémosla la "Gravedad" si queremos, o la "Gracia") la que hace deslizarse a las bolas hacia el despertar. Así Dios es la Fuente del despertar, incluso sin Él reconocer que exista un sueño que no existe. Y en cuanto a las ayudas "concretas" que deseamos dentro del sueño, de eso se ocupa el Espíritu Santo, que es nuestro Yo Superior, es en cierto modo el Recuerdo que en nuestra mente hay de Dios, de la Verdad.
De manera que mi Ser es el tuyo, es el de Dios, no hay otro Ser, todos compartimos el mismo Ser porque todos somos este mismo Ser. Somos aspectos de lo mismo, sin separación entre nosotros. No estamos separados de Dios. Pero creemos estar soñando lo contrario. Y por la Gracia, incluso así, todo va bien, y para explicarlo con palabras, decimos (porque es lo más parecido en palabras a lo que en verdad sucede de acuerdo a nuestro punto de vista) que el Padre ha enviado al Espíritu Santo y el Espíritu Santo nos despierta dulcemente. Estamos guiados y a salvo.
Interesante para reforzar estas ideas podría ser leer la lección 135, titulada "Si me defiendo he sido atacado", por ejemplo en el párrafo 18 de esa lección dice:
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.
Y también es muy bueno relacionarlo con lo que dice el Texto en T.13.VII.12; 13.1 y lo copio aquí:
Sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas. Pues Él te proveerá de todas las cosas que no obstaculizan el camino hacia la luz. Mientras estés en el tiempo, Él te proveerá de todo cuanto necesites, y lo renovará siempre que tengas necesidad de ello. No te privará de nada mientras lo necesites. Mas Él sabe que todo cuanto necesitas es temporal, y que sólo durará hasta que dejes a un lado todas tus necesidades y te des cuenta de que todas ellas han sido satisfechas. El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estadía en el tiempo. Sabe que ahí no estás en casa, y no es Su Voluntad que demores tu jubiloso regreso a tu hogar.
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia.
Lo cual puede resumirse en una sola frase, por ejemplo "Pongo el futuro en Manos de Dios", o la frase "No hay más voluntad que la de Dios", que son ambas el título de lecciones del Curso.
Es muy útil recordar también otras frases de títulos de lecciones, que sirven para recordarnos puntos esenciales, como: "Soy espíritu", o "Descanso en Dios", o "Soy tal como Dios me creó", o "No soy un cuerpo. Soy libre", etc.
Pues
hagamos eso, pongamos todo en Manos de Dios, dejemos todo en manos del
Espíritu Santo y descansemos relajadamente en Dios, que nos ama y se
ocupará de proveernos de todo cuanto necesitemos para despertar.
¡Un abrazooooooooo!
domingo, 24 de noviembre de 2013
Dios no duerme (y Sus creaciones tampoco)
Este tema no tenía previsto comentarlo, pero un comentario en el post anterior ha sido la chispa para hacerlo.
En el post anterior, en uno de los párrafos comenté:
El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
Y poco más abajo en otro párrafo añadí:
Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Y más abajo, en los comentarios, el 5º comentario dice:
Remarco lo de "esperamos continuación", pues es la frase que motiva este nuevo post, ya que no pensaba escribir directamente sobre el tema.
Descripción del tema: El Ser nunca duerme. La esencia absoluta que somos es inmutable, por lo que siempre es Unidad y siempre está despierta: gozando de paz, plenitud, inmutabilidad, felicidad, infinitud, unidad, perfección amorosa. Dios (nuestro Ser) nunca duerme ni comete errores ni puede ser dividido. Esto es la verdad absoluta. Pero, en la práctica, nuestra experiencia temporal no es ser plenamente conscientes de la verdad absoluta, sino que nos sentimos como un cuerpo o ser limitado: como si la Unidad de nuestro Ser quedase oculta de nuestra conciencia. Debido a esto, por motivos prácticos en UCDM se emplea la metáfora de hablar de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es la Unidad que siempre es: siempre despierto. El Hijo es (en esta metáfora) para referirnos a dos posibilidades: 1) al Cristo (iluminado, Uno con el Padre) o 2) a la Mente Dividida, incluidos los personajes aparentemente separados. El Espíritu Santo representa en esta metáfora el Mediador entre Padre e Hijo. En esta metáfora se dice que el Hijo se quedó dormido (para describir nuestra experiencia en la práctica, en la que nos parece estar limitados), también se dice que el Padre Es (siempre despierto), y el Espíritu Santo es el Recuerdo del Padre, o sea, la Voz o Inspiración interior que nos recuerda que nuestro verdadero Ser está despierto y siempre en Unidad. En nuestro idioma tenemos el refrán: "de tal palo, tal astilla". Podemos aplicarlo también a esto ("de tal Padre, tal Hijo") y entonces, si el Padre nunca duerme, entonces el Hijo tampoco (porque el Ser no crea nada que sea diferente de Sí Mismo). Esto es la verdad. Pero puesto que en nuestra experiencia dual no parece ser así, y puesto que parece que experimentamos conflictos y limitación, el Espíritu Santo (que al igual que el Padre es también nuestro propio Ser) nos ayuda a recordar la verdad. En esta metáfora, el Padre no sabe nada del mundo de la dualidad (porque Él sólo conoce la verdad y sabe que somos Uno en el Cielo y que el Ser nunca necesita nada y eso es lo que somos), mientras que el Espíritu Santo representa al Ser como que Él sí es consciente de nuestras dificultades, para poder ayudarnos y que comprendamos que estamos seguros y protegidos incluso en esta fantasía limitadora, aunque Él sabe que son dificultades aparentes, creencias completamente ilusorias e imaginadas (el Espíritu Santo percibe nuestros supuestos problemas, pero Él sabe que no son reales y nos lo recuerda). Mientras sigamos jugando a limitarnos, esta metáfora de la Trinidad y del Hijo dormido tendrá sentido, y parecerá que recibimos ayuda en la dualidad (y así será en nuestra experiencia). Pero realmente el Ser nunca se ha dormido y siempre está en paz, en su perfecto éxtasis inmutable gozándose a Sí Mismo eternamente.
Por qué es un tema que en principio suele ser conveniente no darle demasiado énfasis: No estamos dormidos, porque nuestro verdadero Ser es Cristo, que en realidad es exactamente Uno con el Padre, Quien nunca duerme. Esto es la verdad. Pero mientras nuestra experiencia parezca ser diferente, esa verdad por sí misma será de poca ayuda (excepto para tal vez animarnos y aumentar nuestra confianza, al saber que nuestra verdadera situación no ha cambiado y que es imposible que no la recordemos cuando lo deseemos). El peligro de poner demasiado énfasis en esta verdad de que "nuestro Ser está ya despierto desde siempre y eternamente", es un peligro simple: que dicha afirmación la tome el ego y la interprete erradamente para justificar el no seguir los consejos del Maestro interior que aceleran el despertar. El ego puede decir algo parecido a esto: "Genial, ya estoy despierto, e incluso UCDM dice que no tengo que hacer nada... entonces ya está todo hecho, ya estoy iluminado, puedo seguir haciendo lo que quiera". El resultado de eso, es seguir alimentando el sistema de pensamiento del ego, y por lo tanto seguir sufriendo (aunque el ego llame "placeres" o incluso "estar iluminado" a algunos tipos de sufrimiento disfrazados). Lo útil, como indica UCDM, es seguir usando la herramienta del perdón (no el perdón coloquial, sino lo que UCDM explica como perdón no-dual, a lo largo de sus más de 700 páginas). El perdón es ilusorio, pero es lo que acelera el despertar. El despertar, en el fondo, es también ilusorio porque el Ser nunca se ha dormido. Pero hasta que uno no ha perdonado ni deshecho toda la culpa de la mente inconsciente, no sabrá ni experimentará lo que realmente es la Unidad. El Ser nunca se ha dormido, esto es cierto. Y nosotros somos el Ser. Pero esto no se experimenta desde el personaje limitado, sino que es lo que se vive cuando uno ya ha terminado con los procesos ilusorios de perdonar y despertar. Entonces sí: al final, uno, iluminado, se da cuenta de que el Ser siempre había estado aquí, que Uno nunca había cambiado ni se había dormido. Pero mientras tanto sucede esa iluminación, hay que seguir con la práctica espiritual, si uno quiere acelerar el despertar. Todo esto es también una metáfora, porque todo lo que decimos en palabras es metafórico. A veces me gusta decir que la iluminación es también una metáfora: es la última de las ilusiones. Tras la iluminación, "comienza" la verdad, pero no comienza realmente sino que se reconoce que la verdad siempre es, nunca había habido nadie dormido.
Abordando el tema: No estamos dormidos realmente (nuestro verdadero Ser), pero hay que despertar. Esto parece paradójico, pero todo cuadrará una vez que uno despierta (tras la iluminación). Por cierto, para aclarar términos, en mi manera de expresarme no llamo despertar a saber intelectualmente la verdad, sino a vivirla (ego completamente deshecho, o sea, la iluminación). Todo esto del despertar es una metáfora que se pone en términos lineales, para facilitar nuestra comprensión. En realidad, una aproximación más precisa es interpretar el tiempo como todo simultáneo (en última instancia el tiempo es completamente ilusorio), por lo que en realidad nada nos separa de la experiencia del despertar (y así reconocer la verdad de nuestro Ser), excepto nuestro deseo de seguir jugando con las ilusiones.
Bien, este tema más o menos ya está abordado con mis explicaciones de más arriba, pero añadiré unas citas para los amantes de UCDM que deseen una corroboración de esta idea en el propio Curso de milagros. Las citas las saco casi todas de una de las secciones de mis "Apuntes extensos de UCDM", de una sección que titulé "Dios no duerme (ni Sus creaciones)", o algo así creo recordar.
UCDM se explica con palabras, en el nivel dual, con el fin de resultar útil en el "nivel" donde nos parece encontrarnos. Por eso el 99% de UCDM (por decir algo... o sea, la mayor parte del Curso) se centra en el punto de vista de que estamos en un sueño del que podemos despertar aplicando el procedimiento del "perdón ucedemiano" (que no es el perdón habitual). Lo que he dicho de que en realidad el Ser nunca se ha dormido, no es por lo tanto una prioridad en UCDM. Sin embargo sí se menciona fugazmente unas cuantas veces, aunque sin explicarlo demasiado, simplemente dando algunas pistas. La razón es simple: nuestra tarea aquí (en la aparente dualidad) es perdonar. Y una vez deshecha toda la culpa de la mente inconsciente, ya sin la ilusión del ego, entonces será evidente que nunca hubo sueño.
Esto puede resultar un poco difícil de captar para la mente racional. Pero se puede captar mediante la razón intuitiva. De todos modos, no es necesario comprenderlo, ni siquiera captarlo intuitivamente. Basta con aprender a perdonar, y lo demás sucederá por sí solo. Entonces (tras la iluminación, o incluso un poco antes) resultará obvio este tema.
Una manera como me gusta ilustrarlo es con otro tipo de metáforas: diciendo que la idea de que el Ser se queda dormido y experimentando dualidad, es un chiste, o un juego del Ser. Es como si el Ser se contara un chiste a Sí Mismo, jugando a ser limitado (dual). Pero en realidad el Ser (lo que en verdad somos), nunca se duerme. La apariencia de conflictos, limitación, sueño, la experimenta no el Ser, sino los personajes limitados del sueño de dualidad. Mientras nos identificamos con un personaje limitado, experimentamos ese chiste o juego de estar limitados. Pero cuando nos desidentificamos del personaje, nos liberamos y volvemos a recordar que esto era sólo un chiste. La des-identificación con el personaje se logra mediante el perdón (discernimiento + desapego de enfoque no-dual). Que en realidad el Ser no se ha dormido no sólo lo dice UCDM, sino también lo han dicho algunos sabios. Veamos en UCDM algunas referencias, en unas usando en parte la metáfora del despertar (aunque atenuada) y en otras diciendo directamente el tema:
Y entonces el mundo real aparecerá ante tu vista, pues Cristo nunca ha estado dormido. (T.12.VI.5.4) (Pág. 253)
Puedes, no obstante, aprender del Espíritu Santo cuál es la verdad acerca de ti, y Él te enseñará que, al ser tú parte de Dios, el engaño no tiene cabida en ti. (T.11.VIII.15.3) (Pág. 237)
Los ojos de Cristo están abiertos, y Él contemplará con amor todo lo que veas si aceptas Su visión como tuya. (T.12.VI.4.4) (Pág. 252)
Dios no te revela esto porque nunca estuvo oculto. Su luz jamás estuvo velada porque Su Voluntad es compartirla. ¿Y cómo iba a ser posible que lo que se comparte plenamente se hubiese ocultado primero para luego ser revelado? (T.7.I.7.13-15) (Pág. 126)
Si vivo en ti, tú estás despierto. (T.11.VI.9.2) (Pág. 232)
A medida que percibas a los santos compañeros que viajan a tu lado, te darás cuenta de que no hay tal viaje, sino tan sólo un despertar. El Hijo de Dios, que nunca ha estado dormido, no ha dejado de tener fe en ti, al igual que tu Padre. No hay ningún camino que recorrer ni tiempo en el que hacerlo. Pues Dios no espera a Su Hijo en el tiempo, ya que jamás ha estado dispuesto a estar sin él. Y, por lo tanto, así ha sido siempre. Permite que el fulgor de la santidad del Hijo de Dios disipe la nube de culpabilidad que nubla tu mente, y al aceptar como tuya su pureza, aprende de él que es tuya. (T.13.I.7) (Pág. 264)
Aunque dormía, la visión de Cristo nunca lo abandonó. Y ésa es la razón de que pueda convocar a los testigos que le muestran que él nunca estuvo dormido. (T.13.VI.13.8-9) (Pág. 280)
El amor no es algo que se pueda aprender porque jamás ha habido un solo instante en que no lo conocieses. (T.18.IX.12.5) (Pág. 441)
Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios. (T.26.VII.13.6) (Pág. 626)
Escindido de tu Ser, el Cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. (L.68.2.1) (Pág. 123)
Escapar de la obscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la obscuridad no puede ocultar nada. (T.1.IV.1.1)
La obscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo al respecto. (T.1.IV.2.1) (Pág. 12)
De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. Y por su propio deseo es también como se libera. En eso radica su fuerza, no su debilidad. Él está a merced de sí mismo. Y cuando elige ser misericordioso, en ese momento se libera. Mas cuando elige condenarse a sí mismo, se convierte en un prisionero, que encadenado, espera su propio perdón para poderse liberar. (T.21.VI.11.5-10) (Pág. 515)
Nada de lo que el mundo cree es verdad. Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son. Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es. (L.139.7) (Pág. 286)
Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. (C.2.3.1-2) (Pág. 87)
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia. Lo que Él te provee no conlleva ningún riesgo, pues Él se asegurará de que no pueda convertirse en un punto tenebroso, oculto en tu mente y que se conserva para hacerte daño. Bajo Su dirección viajarás ligero de equipaje y sin contratiempos, pues Él siempre tiene puestas Sus miras en el final de la jornada, que es Su objetivo. El Hijo de Dios no es un viajero por mundos externos. No importa cuán santa pueda volverse su percepción, ningún mundo externo a él contiene su herencia. Dentro de sí mismo no tiene necesidades de ninguna clase, pues la luz sólo necesita brillar en paz para dejar que desde sí misma sus rayos se extiendan quedamente hasta el infinito. (T.13.VII.13) (Pág. 284)
Mas la verdad nunca puede olvidarse de sí misma, y tú no has olvidado lo que eres. Sólo una extraña ilusión de ti mismo, un deseo de derrotar lo que eres, es lo que no se acuerda. (T.23.I.5.4-5) (Pág. 545)
Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creaciones no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. (L.167.8.1-2)
Concluyendo: en síntesis, nuestro Ser está eternamente pleno y despierto, y solamente al personaje ilusorio con el que nos identificamos le puede parecer lo contrario. Pero nosotros no somos ese personaje que no se acuerda de Sí Mismo, sino el Ser (el puro Sí Mismo, la Unidad). Y la práctica espiritual (el perdón, en el caso de la práctica recomendada por UCDM) nos demostrará la verdad de esto (somos libres, y podemos despertar cuando queramos; y una prueba de que realmente queremos despertar, es practicar el perdón de enfoque no-dual: cuando nuestro deseo por la verdad es total, sin ningún apego a ninguna ilusión, el despertar sucede inmediatamente y todo el chiste de la ilusoria dualidad queda instantáneamente aclarado). Lo que somos es perfecta felicidad eternamente inmutable e ilimitada: la plenitud infinita que no puede sufrir porque no puede ser dividida. El Ser es la Totalidad de la Verdad no-dual (sin limitaciones de forma ni de tiempo), la Unidad indescriptible pero vivible por Sí Misma; bella, eterna y plena.
¡Saludos!
En el post anterior, en uno de los párrafos comenté:
El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
Y poco más abajo en otro párrafo añadí:
Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Y más abajo, en los comentarios, el 5º comentario dice:
jlcortesescolano 24 de noviembre de 2013 01:09
>ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora
Como me gusta leerte... esperamos continuacion... bendiciones
Como me gusta leerte... esperamos continuacion... bendiciones
Remarco lo de "esperamos continuación", pues es la frase que motiva este nuevo post, ya que no pensaba escribir directamente sobre el tema.
Descripción del tema: El Ser nunca duerme. La esencia absoluta que somos es inmutable, por lo que siempre es Unidad y siempre está despierta: gozando de paz, plenitud, inmutabilidad, felicidad, infinitud, unidad, perfección amorosa. Dios (nuestro Ser) nunca duerme ni comete errores ni puede ser dividido. Esto es la verdad absoluta. Pero, en la práctica, nuestra experiencia temporal no es ser plenamente conscientes de la verdad absoluta, sino que nos sentimos como un cuerpo o ser limitado: como si la Unidad de nuestro Ser quedase oculta de nuestra conciencia. Debido a esto, por motivos prácticos en UCDM se emplea la metáfora de hablar de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es la Unidad que siempre es: siempre despierto. El Hijo es (en esta metáfora) para referirnos a dos posibilidades: 1) al Cristo (iluminado, Uno con el Padre) o 2) a la Mente Dividida, incluidos los personajes aparentemente separados. El Espíritu Santo representa en esta metáfora el Mediador entre Padre e Hijo. En esta metáfora se dice que el Hijo se quedó dormido (para describir nuestra experiencia en la práctica, en la que nos parece estar limitados), también se dice que el Padre Es (siempre despierto), y el Espíritu Santo es el Recuerdo del Padre, o sea, la Voz o Inspiración interior que nos recuerda que nuestro verdadero Ser está despierto y siempre en Unidad. En nuestro idioma tenemos el refrán: "de tal palo, tal astilla". Podemos aplicarlo también a esto ("de tal Padre, tal Hijo") y entonces, si el Padre nunca duerme, entonces el Hijo tampoco (porque el Ser no crea nada que sea diferente de Sí Mismo). Esto es la verdad. Pero puesto que en nuestra experiencia dual no parece ser así, y puesto que parece que experimentamos conflictos y limitación, el Espíritu Santo (que al igual que el Padre es también nuestro propio Ser) nos ayuda a recordar la verdad. En esta metáfora, el Padre no sabe nada del mundo de la dualidad (porque Él sólo conoce la verdad y sabe que somos Uno en el Cielo y que el Ser nunca necesita nada y eso es lo que somos), mientras que el Espíritu Santo representa al Ser como que Él sí es consciente de nuestras dificultades, para poder ayudarnos y que comprendamos que estamos seguros y protegidos incluso en esta fantasía limitadora, aunque Él sabe que son dificultades aparentes, creencias completamente ilusorias e imaginadas (el Espíritu Santo percibe nuestros supuestos problemas, pero Él sabe que no son reales y nos lo recuerda). Mientras sigamos jugando a limitarnos, esta metáfora de la Trinidad y del Hijo dormido tendrá sentido, y parecerá que recibimos ayuda en la dualidad (y así será en nuestra experiencia). Pero realmente el Ser nunca se ha dormido y siempre está en paz, en su perfecto éxtasis inmutable gozándose a Sí Mismo eternamente.
Por qué es un tema que en principio suele ser conveniente no darle demasiado énfasis: No estamos dormidos, porque nuestro verdadero Ser es Cristo, que en realidad es exactamente Uno con el Padre, Quien nunca duerme. Esto es la verdad. Pero mientras nuestra experiencia parezca ser diferente, esa verdad por sí misma será de poca ayuda (excepto para tal vez animarnos y aumentar nuestra confianza, al saber que nuestra verdadera situación no ha cambiado y que es imposible que no la recordemos cuando lo deseemos). El peligro de poner demasiado énfasis en esta verdad de que "nuestro Ser está ya despierto desde siempre y eternamente", es un peligro simple: que dicha afirmación la tome el ego y la interprete erradamente para justificar el no seguir los consejos del Maestro interior que aceleran el despertar. El ego puede decir algo parecido a esto: "Genial, ya estoy despierto, e incluso UCDM dice que no tengo que hacer nada... entonces ya está todo hecho, ya estoy iluminado, puedo seguir haciendo lo que quiera". El resultado de eso, es seguir alimentando el sistema de pensamiento del ego, y por lo tanto seguir sufriendo (aunque el ego llame "placeres" o incluso "estar iluminado" a algunos tipos de sufrimiento disfrazados). Lo útil, como indica UCDM, es seguir usando la herramienta del perdón (no el perdón coloquial, sino lo que UCDM explica como perdón no-dual, a lo largo de sus más de 700 páginas). El perdón es ilusorio, pero es lo que acelera el despertar. El despertar, en el fondo, es también ilusorio porque el Ser nunca se ha dormido. Pero hasta que uno no ha perdonado ni deshecho toda la culpa de la mente inconsciente, no sabrá ni experimentará lo que realmente es la Unidad. El Ser nunca se ha dormido, esto es cierto. Y nosotros somos el Ser. Pero esto no se experimenta desde el personaje limitado, sino que es lo que se vive cuando uno ya ha terminado con los procesos ilusorios de perdonar y despertar. Entonces sí: al final, uno, iluminado, se da cuenta de que el Ser siempre había estado aquí, que Uno nunca había cambiado ni se había dormido. Pero mientras tanto sucede esa iluminación, hay que seguir con la práctica espiritual, si uno quiere acelerar el despertar. Todo esto es también una metáfora, porque todo lo que decimos en palabras es metafórico. A veces me gusta decir que la iluminación es también una metáfora: es la última de las ilusiones. Tras la iluminación, "comienza" la verdad, pero no comienza realmente sino que se reconoce que la verdad siempre es, nunca había habido nadie dormido.
Abordando el tema: No estamos dormidos realmente (nuestro verdadero Ser), pero hay que despertar. Esto parece paradójico, pero todo cuadrará una vez que uno despierta (tras la iluminación). Por cierto, para aclarar términos, en mi manera de expresarme no llamo despertar a saber intelectualmente la verdad, sino a vivirla (ego completamente deshecho, o sea, la iluminación). Todo esto del despertar es una metáfora que se pone en términos lineales, para facilitar nuestra comprensión. En realidad, una aproximación más precisa es interpretar el tiempo como todo simultáneo (en última instancia el tiempo es completamente ilusorio), por lo que en realidad nada nos separa de la experiencia del despertar (y así reconocer la verdad de nuestro Ser), excepto nuestro deseo de seguir jugando con las ilusiones.
Bien, este tema más o menos ya está abordado con mis explicaciones de más arriba, pero añadiré unas citas para los amantes de UCDM que deseen una corroboración de esta idea en el propio Curso de milagros. Las citas las saco casi todas de una de las secciones de mis "Apuntes extensos de UCDM", de una sección que titulé "Dios no duerme (ni Sus creaciones)", o algo así creo recordar.
UCDM se explica con palabras, en el nivel dual, con el fin de resultar útil en el "nivel" donde nos parece encontrarnos. Por eso el 99% de UCDM (por decir algo... o sea, la mayor parte del Curso) se centra en el punto de vista de que estamos en un sueño del que podemos despertar aplicando el procedimiento del "perdón ucedemiano" (que no es el perdón habitual). Lo que he dicho de que en realidad el Ser nunca se ha dormido, no es por lo tanto una prioridad en UCDM. Sin embargo sí se menciona fugazmente unas cuantas veces, aunque sin explicarlo demasiado, simplemente dando algunas pistas. La razón es simple: nuestra tarea aquí (en la aparente dualidad) es perdonar. Y una vez deshecha toda la culpa de la mente inconsciente, ya sin la ilusión del ego, entonces será evidente que nunca hubo sueño.
Esto puede resultar un poco difícil de captar para la mente racional. Pero se puede captar mediante la razón intuitiva. De todos modos, no es necesario comprenderlo, ni siquiera captarlo intuitivamente. Basta con aprender a perdonar, y lo demás sucederá por sí solo. Entonces (tras la iluminación, o incluso un poco antes) resultará obvio este tema.
Una manera como me gusta ilustrarlo es con otro tipo de metáforas: diciendo que la idea de que el Ser se queda dormido y experimentando dualidad, es un chiste, o un juego del Ser. Es como si el Ser se contara un chiste a Sí Mismo, jugando a ser limitado (dual). Pero en realidad el Ser (lo que en verdad somos), nunca se duerme. La apariencia de conflictos, limitación, sueño, la experimenta no el Ser, sino los personajes limitados del sueño de dualidad. Mientras nos identificamos con un personaje limitado, experimentamos ese chiste o juego de estar limitados. Pero cuando nos desidentificamos del personaje, nos liberamos y volvemos a recordar que esto era sólo un chiste. La des-identificación con el personaje se logra mediante el perdón (discernimiento + desapego de enfoque no-dual). Que en realidad el Ser no se ha dormido no sólo lo dice UCDM, sino también lo han dicho algunos sabios. Veamos en UCDM algunas referencias, en unas usando en parte la metáfora del despertar (aunque atenuada) y en otras diciendo directamente el tema:
Y entonces el mundo real aparecerá ante tu vista, pues Cristo nunca ha estado dormido. (T.12.VI.5.4) (Pág. 253)
Puedes, no obstante, aprender del Espíritu Santo cuál es la verdad acerca de ti, y Él te enseñará que, al ser tú parte de Dios, el engaño no tiene cabida en ti. (T.11.VIII.15.3) (Pág. 237)
Los ojos de Cristo están abiertos, y Él contemplará con amor todo lo que veas si aceptas Su visión como tuya. (T.12.VI.4.4) (Pág. 252)
Dios no te revela esto porque nunca estuvo oculto. Su luz jamás estuvo velada porque Su Voluntad es compartirla. ¿Y cómo iba a ser posible que lo que se comparte plenamente se hubiese ocultado primero para luego ser revelado? (T.7.I.7.13-15) (Pág. 126)
Si vivo en ti, tú estás despierto. (T.11.VI.9.2) (Pág. 232)
A medida que percibas a los santos compañeros que viajan a tu lado, te darás cuenta de que no hay tal viaje, sino tan sólo un despertar. El Hijo de Dios, que nunca ha estado dormido, no ha dejado de tener fe en ti, al igual que tu Padre. No hay ningún camino que recorrer ni tiempo en el que hacerlo. Pues Dios no espera a Su Hijo en el tiempo, ya que jamás ha estado dispuesto a estar sin él. Y, por lo tanto, así ha sido siempre. Permite que el fulgor de la santidad del Hijo de Dios disipe la nube de culpabilidad que nubla tu mente, y al aceptar como tuya su pureza, aprende de él que es tuya. (T.13.I.7) (Pág. 264)
Aunque dormía, la visión de Cristo nunca lo abandonó. Y ésa es la razón de que pueda convocar a los testigos que le muestran que él nunca estuvo dormido. (T.13.VI.13.8-9) (Pág. 280)
El amor no es algo que se pueda aprender porque jamás ha habido un solo instante en que no lo conocieses. (T.18.IX.12.5) (Pág. 441)
Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios. (T.26.VII.13.6) (Pág. 626)
Escindido de tu Ser, el Cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. (L.68.2.1) (Pág. 123)
Escapar de la obscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la obscuridad no puede ocultar nada. (T.1.IV.1.1)
La obscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo al respecto. (T.1.IV.2.1) (Pág. 12)
De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. Y por su propio deseo es también como se libera. En eso radica su fuerza, no su debilidad. Él está a merced de sí mismo. Y cuando elige ser misericordioso, en ese momento se libera. Mas cuando elige condenarse a sí mismo, se convierte en un prisionero, que encadenado, espera su propio perdón para poderse liberar. (T.21.VI.11.5-10) (Pág. 515)
Nada de lo que el mundo cree es verdad. Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son. Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es. (L.139.7) (Pág. 286)
Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. (C.2.3.1-2) (Pág. 87)
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia. Lo que Él te provee no conlleva ningún riesgo, pues Él se asegurará de que no pueda convertirse en un punto tenebroso, oculto en tu mente y que se conserva para hacerte daño. Bajo Su dirección viajarás ligero de equipaje y sin contratiempos, pues Él siempre tiene puestas Sus miras en el final de la jornada, que es Su objetivo. El Hijo de Dios no es un viajero por mundos externos. No importa cuán santa pueda volverse su percepción, ningún mundo externo a él contiene su herencia. Dentro de sí mismo no tiene necesidades de ninguna clase, pues la luz sólo necesita brillar en paz para dejar que desde sí misma sus rayos se extiendan quedamente hasta el infinito. (T.13.VII.13) (Pág. 284)
Mas la verdad nunca puede olvidarse de sí misma, y tú no has olvidado lo que eres. Sólo una extraña ilusión de ti mismo, un deseo de derrotar lo que eres, es lo que no se acuerda. (T.23.I.5.4-5) (Pág. 545)
Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creaciones no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. (L.167.8.1-2)
Concluyendo: en síntesis, nuestro Ser está eternamente pleno y despierto, y solamente al personaje ilusorio con el que nos identificamos le puede parecer lo contrario. Pero nosotros no somos ese personaje que no se acuerda de Sí Mismo, sino el Ser (el puro Sí Mismo, la Unidad). Y la práctica espiritual (el perdón, en el caso de la práctica recomendada por UCDM) nos demostrará la verdad de esto (somos libres, y podemos despertar cuando queramos; y una prueba de que realmente queremos despertar, es practicar el perdón de enfoque no-dual: cuando nuestro deseo por la verdad es total, sin ningún apego a ninguna ilusión, el despertar sucede inmediatamente y todo el chiste de la ilusoria dualidad queda instantáneamente aclarado). Lo que somos es perfecta felicidad eternamente inmutable e ilimitada: la plenitud infinita que no puede sufrir porque no puede ser dividida. El Ser es la Totalidad de la Verdad no-dual (sin limitaciones de forma ni de tiempo), la Unidad indescriptible pero vivible por Sí Misma; bella, eterna y plena.
¡Saludos!
viernes, 15 de noviembre de 2013
¿Por qué está todo bien?
¿Está todo bien? Las enseñanzas no-duales son una invitación a reconocer que todo está bien. Cualquier idea en sentido contrario es una falsa creencia, una ilusión dualista.
Pero, ¿realmente está todo bien?
Jesús nos invita en su Curso de Milagros a respondernos a esta pregunta con un jubiloso ¡sí!
Por supuesto que, para un estudiante de Un Curso de Milagros, nada será más provechoso que percatarse de esto repasando por sí mismo el Curso. Aquí en este blog voy a expresar con mis palabras un poco de este tema, como breve repaso. Más abajo en este post, incluiré también algunas citas de UCDM que tengan alguna relación con el tema.
Bien. Pues sí: todo está bien. Siempre. Eternamente. Todo bien, un bien sin la más mínima fisura, sin el más mínimo defecto.
En la Realidad Absoluta (el puro Ser ilimitado que verdaderamente somos), esto es obvio. A este "nivel", no hay ilusiones y no hay nada preocupante... de hecho no hay nada, excepto el Ser, el propio Uno ilimitado y plenamente satisfecho y feliz.
Pero cuando todavía no hemos despertado, en ese estado dualista que nos parece estar experimentando (independientemente de si intelectualmente hemos comprendido la irrealidad del espacio/tiempo y de la dualidad, e incluso de si hemos experimentado alguna revelación o vislumbre temporal de la verdad-no-dual... todo lo cual... todo eso son signos o ayudas relacionadas con el despertar, pero no son el completo despertar), sí tiene sentido hablar de niveles (en realidad el concepto de "niveles" es algo ilusorio, pues realmente sólo existe lo Absoluto, el Uno ilimitado y pleno), y por eso se habla con frecuencia del "nivel absoluto" (o como le llame cada cual: samadhi, absoluto, totalidad, consciencia pura, Dios, Ser, etc) y del "nivel relativo" (la dualidad, a su vez dividida en innumerables sub-niveles más). Y es mientras uno se percibe a sí mismo como un cuerpo, en ese nivel dualista, donde surgen las preocupaciones, los problemas, las dudas y donde las almas atormentadas suspiran por encontrar alguna esperanza de que de alguna manera todo esté bien a pesar de las apariencias.
Lo esperanzador, la buena fortuna que tenemos, es que en el nivel relativo también todo está bien. Aunque no en el mismo sentido que en el nivel absoluto. En lo Absoluto, todo es puro Bien porque no hay nada más que el puro Ser pleno e ilimitado (lo cual es la Realidad, lo único que existe, y lo que experimentamos cuando despertamos del sueño de la dualidad). En lo relativo (la dualidad), todo está bien porque nada aparece por azar: cualquier circunstancia nos está proveyendo de una oportunidad para despertar.
Los problemas, no son problemas realmente, sino una especie de ilusorios "despertadores", pues nos recuerdan que podemos despertar. Cualquier experiencia dolorosa no es más que una oportunidad de acordarnos de que el dolor no existe, sino que sólo existe el amor, y que podemos volver la mente hacia adentro hacia la verdad, y despertar, reconocer la Unidad. En la Unidad no puede haber problemas pues para haber conflicto, tiene que haber partes (al menos dos) que estén en tensión entre sí. En Unidad, eso no puede suceder.
Por lo tanto, en todo momento, todo ser (y todo es nuestro Ser) está o bien despierto disfrutando del Ser, o bien inmerso en ilusiones. Y las ilusiones son siempre ilusiones de conflicto (de limitación), aunque a veces no lo parezca porque vienen disfrazadas de placer, sin embargo se trata siempre de un placer temporal y limitado. Si estamos despiertos, disfrutemos. Y si estamos dormidos, en proceso de despertar, entonces seamos listos y amorosos: cada vez que percibamos un conflicto, recordemos que eso no puede ser verdad. Se trata de una ilusión. Y al desapegarnos de ella (por ejemplo mediante el proceso de perdón que explica detallada y cuidadosamente UCDM), la ilusión desaparece y reconocemos la paz. La paz y el despertar van de la mano.
Todo lo que sucede en el mundo dualista, es para bien. Si algo parece conflictivo o doloroso, podemos todavía elegir si interpretarlo de acuerdo al sistema de pensamiento del ego (con miedo y dualidad), o bien interpretarlo siguiendo la inspiración del Maestro Amoroso Interior o Espíritu Santo, lo cual nos ayudará a despertar. Pues cualquier suceso es neutral por sí mismo, y podemos elegir que nos sirva como una oportunidad de despertar. Nada sucede al azar. Todo incluye una oportunidad para despertar.
El dolor no existe. La pérdida no existe. La soledad no existe, ni la separación tampoco. Todos ellos son la misma cosa con cara diferente: el síntoma de que estamos creyendo en ideas falsas basadas en la dualidad. No nos hemos separado de Dios. No nos hemos separado del Ser, de la plenitud. Todo lo que existe es puro Ser, puro Bien y forma parte de nosotros. Todo lo doloroso no es más que una imaginación basada en creencias limitadoras del ego, creencias de separación y culpa, lo cual conlleva miedo.
La solución para despertar de esta pesadilla, nos la proporciona en cada momento el Espíritu Santo, proponiéndonos dejar de creer en todo aquello que inspire miedo, y en su lugar invitar al Espíritu Santo a que nos inspire su interpretación amorosa, que nos conduce a despertar y reconocer lo que siempre ES: el Amor UNO Absoluto más allá del universo del tiempo y de las formas.
Todo está bien. Cuando algo parezca decir lo contrario, entreguémoslo al Espíritu Santo, sabiendo que todo conflicto es una ilusión que Su Luz hará desaparecer. El camino al despertar está allanado porque sólo depende de que dejemos de seguir apoyando las falsas creencias ilusorias en la limitación/separación.
Y ahora, recordemos algunas pocas citas de UCDM que nos pueden inspirar:
Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. (L.284.2.1) (Pág. 472)
(...) aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita (...) (L.PI.135.16.4) (Pág. 271)
Aquí, ahora, siempre, se encuentra todo lo que puedas necesitar. Si ya has despertado, siempre gozarás ahora de la plenitud del Amor, el gozo de la Verdad ilimitada. Y si no has despertado todavía, aquí y ahora incluso en el sueño estás siempre rodeado de las precisas circunstancias que más propicias sean para ayudarte a darte cuenta de la verdad y despertar a Ella. En el sueño todo lo que te rodea son símbolos que te ayudan a despertar, si los interpretas aceptando la ayuda del Espíritu Santo.
Lo único que limita la dirección del Espíritu Santo es que crees que puedes estar a cargo de una pequeña parte de tu vida o que puedes lidiar con ciertos aspectos de ella por tu cuenta. (T.14.XI.8.4) (Pág. 330)
La Bhagavad Gita dice algo parecido:
Al actuar, siempre son las características de la naturaleza las que llevan a cabo la acción. Sin embargo, aquel cuya mente está ofuscada por el egoísmo piensa: "Yo soy el que actúo". (Bhagavad Gita, III, 27)
Por lo tanto, no te preocupes por las presuntas acciones de "tu cuerpo" o de los "cuerpos de otros", sino que mejor deja todo en manos de Dios, y si se requieren acciones de donde sea (dentro de la apariencia del sueño dual, pues las acciones son siempre cosas de cuerpos, y por tanto cosas de dualidad), incluso de "tu propio cuerpo", el impulso surgirá por inspiración sin necesidad de esfuerzos por tu parte. En realidad, separado del Espíritu Santo en tu interior no puedes hacer nada ni nunca haces nada. Así que sería más fácil confiar y fluir, dejando todo en Manos de Dios, con la certeza de que todo irá como corresponda, al igual que cuando vas en tren no necesitas llevar el equipaje a cuestas, pues llegará a destino de todos modos si lo dejas en el suelo y sin necesidad de esforzarte por soportar tú mismo el peso.
Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas. (título de la L.325) (Pág. 497)
Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. Estas imágenes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consideran reales y se defienden como algo propio de uno. De deseos dementes nace un mundo demente, y de juicios, un mundo condenado. De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios. (L.325.1) (Pág. 497)
Un consejo podría ser: no juzgues a tus hermanos, no juzgues la vida, no juzgues el mundo, no juzgues a Dios... todos esos juicios en el fondo son un juicio contra ti mismo... No te juzgues tampoco a ti mismo... simplemente acepta para ti (y para todo) el juicio único que te da el Espíritu Santo: Todo es inocente y bueno, pues todo lo que existe es el único Ser que es Amor.
Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas. (L.284.1) (Pág. 472)
El dolor es imposible, pues la Realidad es un Único Ser, el cual es Amor ilimitado.
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? (L.PI.135.18.1) (Pág. 271)
La cita anterior es muy esperanzadora si se entiende correctamente. Es una cita que aparece en el Libro de ejercicios; a esas alturas, se da por supuesto más o menos que el estudiante del Curso ya habrá estudiado la sección anterior (el Texto del Curso) para entender correctamente el sentido. Si percibimos que sucede algo doloroso, o una "catástrofe", esto no lo ha planeado Dios, evidentemente. Dios, el puro Ser, no ha creado el mundo de la dualidad, y la dualidad por lo tanto no existe. Pero el juego del Ego Global (nuestra Mente inconsciente, la Mente Dividida) proyectó un mundo de catástrofes (de separación) que parece desenvolverse en un marco temporal lineal, como si las cosas transcurrieran poco a poco. Pero todo ha sido planeado y orquestado a la vez, simultáneamente. El guión del sueño dual ya está escrito y acabado. La única libertad de que disponemos en la práctica, dentro del sueño, es la de elegir la interpretación del Espíritu Santo (una interpretación amorosa y unitaria, siempre en favor de la inocencia y de la integridad/unidad) y así despertar. El Espíritu Santo conoce el guión entero, de tiempo simultáneo aunque a los humanos les parezca que transcurre linealmente. El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
La búsqueda de la verdad no es más que un honesto examen de todo lo que la obstaculiza. La verdad simplemente es. No se puede perder, buscar ni encontrar. Está dondequiera que estés, pues está en tu interior. (T.14.VII.2.1-4) (Pág. 317)
Todo es para bien. Todo es una oportunidad más para despertar. Y si no la aprovechamos, brotará otra oportunidad, y otra, y otra... hasta que nos cansemos de jugar a ilusorios sufrimientos y aceptemos la ayuda que el Espíritu Santo nos brinda para despertar. Y entonces despertaremos. Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Estamos eternamente protegidos. Infinitamente protegidos. Protegidísimos como el más valioso de los tesoros. Pues de hecho somos el Único Tesoro del Ser. Somos el propio Ser. Somos el Tesoro. Somos lo Único que existe. Lo único que existe (y es lo único que somos) es Bondad y Amor, plenitud ilimitada, más allá de los símbolos de separación del inexistente universo del tiempo y de las formas. Somos puro gozo eterno. Libres de conflicto, pues no existe nada más que nuestro Ser, el Uno perfecto, el Amor infinitamente Bondadoso, la Felicidad inagotable, la Paz sin fin. ¿Cómo no íbamos a estar a salvo? ¿Cómo no iba a estar todo bien? ¡Somos el Único Ser! Nada más hay. ¡¡La Verdad ES!!
Pero, ¿realmente está todo bien?
Jesús nos invita en su Curso de Milagros a respondernos a esta pregunta con un jubiloso ¡sí!
Por supuesto que, para un estudiante de Un Curso de Milagros, nada será más provechoso que percatarse de esto repasando por sí mismo el Curso. Aquí en este blog voy a expresar con mis palabras un poco de este tema, como breve repaso. Más abajo en este post, incluiré también algunas citas de UCDM que tengan alguna relación con el tema.
Bien. Pues sí: todo está bien. Siempre. Eternamente. Todo bien, un bien sin la más mínima fisura, sin el más mínimo defecto.
En la Realidad Absoluta (el puro Ser ilimitado que verdaderamente somos), esto es obvio. A este "nivel", no hay ilusiones y no hay nada preocupante... de hecho no hay nada, excepto el Ser, el propio Uno ilimitado y plenamente satisfecho y feliz.
Pero cuando todavía no hemos despertado, en ese estado dualista que nos parece estar experimentando (independientemente de si intelectualmente hemos comprendido la irrealidad del espacio/tiempo y de la dualidad, e incluso de si hemos experimentado alguna revelación o vislumbre temporal de la verdad-no-dual... todo lo cual... todo eso son signos o ayudas relacionadas con el despertar, pero no son el completo despertar), sí tiene sentido hablar de niveles (en realidad el concepto de "niveles" es algo ilusorio, pues realmente sólo existe lo Absoluto, el Uno ilimitado y pleno), y por eso se habla con frecuencia del "nivel absoluto" (o como le llame cada cual: samadhi, absoluto, totalidad, consciencia pura, Dios, Ser, etc) y del "nivel relativo" (la dualidad, a su vez dividida en innumerables sub-niveles más). Y es mientras uno se percibe a sí mismo como un cuerpo, en ese nivel dualista, donde surgen las preocupaciones, los problemas, las dudas y donde las almas atormentadas suspiran por encontrar alguna esperanza de que de alguna manera todo esté bien a pesar de las apariencias.
Lo esperanzador, la buena fortuna que tenemos, es que en el nivel relativo también todo está bien. Aunque no en el mismo sentido que en el nivel absoluto. En lo Absoluto, todo es puro Bien porque no hay nada más que el puro Ser pleno e ilimitado (lo cual es la Realidad, lo único que existe, y lo que experimentamos cuando despertamos del sueño de la dualidad). En lo relativo (la dualidad), todo está bien porque nada aparece por azar: cualquier circunstancia nos está proveyendo de una oportunidad para despertar.
Los problemas, no son problemas realmente, sino una especie de ilusorios "despertadores", pues nos recuerdan que podemos despertar. Cualquier experiencia dolorosa no es más que una oportunidad de acordarnos de que el dolor no existe, sino que sólo existe el amor, y que podemos volver la mente hacia adentro hacia la verdad, y despertar, reconocer la Unidad. En la Unidad no puede haber problemas pues para haber conflicto, tiene que haber partes (al menos dos) que estén en tensión entre sí. En Unidad, eso no puede suceder.
Por lo tanto, en todo momento, todo ser (y todo es nuestro Ser) está o bien despierto disfrutando del Ser, o bien inmerso en ilusiones. Y las ilusiones son siempre ilusiones de conflicto (de limitación), aunque a veces no lo parezca porque vienen disfrazadas de placer, sin embargo se trata siempre de un placer temporal y limitado. Si estamos despiertos, disfrutemos. Y si estamos dormidos, en proceso de despertar, entonces seamos listos y amorosos: cada vez que percibamos un conflicto, recordemos que eso no puede ser verdad. Se trata de una ilusión. Y al desapegarnos de ella (por ejemplo mediante el proceso de perdón que explica detallada y cuidadosamente UCDM), la ilusión desaparece y reconocemos la paz. La paz y el despertar van de la mano.
Todo lo que sucede en el mundo dualista, es para bien. Si algo parece conflictivo o doloroso, podemos todavía elegir si interpretarlo de acuerdo al sistema de pensamiento del ego (con miedo y dualidad), o bien interpretarlo siguiendo la inspiración del Maestro Amoroso Interior o Espíritu Santo, lo cual nos ayudará a despertar. Pues cualquier suceso es neutral por sí mismo, y podemos elegir que nos sirva como una oportunidad de despertar. Nada sucede al azar. Todo incluye una oportunidad para despertar.
El dolor no existe. La pérdida no existe. La soledad no existe, ni la separación tampoco. Todos ellos son la misma cosa con cara diferente: el síntoma de que estamos creyendo en ideas falsas basadas en la dualidad. No nos hemos separado de Dios. No nos hemos separado del Ser, de la plenitud. Todo lo que existe es puro Ser, puro Bien y forma parte de nosotros. Todo lo doloroso no es más que una imaginación basada en creencias limitadoras del ego, creencias de separación y culpa, lo cual conlleva miedo.
La solución para despertar de esta pesadilla, nos la proporciona en cada momento el Espíritu Santo, proponiéndonos dejar de creer en todo aquello que inspire miedo, y en su lugar invitar al Espíritu Santo a que nos inspire su interpretación amorosa, que nos conduce a despertar y reconocer lo que siempre ES: el Amor UNO Absoluto más allá del universo del tiempo y de las formas.
Todo está bien. Cuando algo parezca decir lo contrario, entreguémoslo al Espíritu Santo, sabiendo que todo conflicto es una ilusión que Su Luz hará desaparecer. El camino al despertar está allanado porque sólo depende de que dejemos de seguir apoyando las falsas creencias ilusorias en la limitación/separación.
Y ahora, recordemos algunas pocas citas de UCDM que nos pueden inspirar:
Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. (L.284.2.1) (Pág. 472)
(...) aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita (...) (L.PI.135.16.4) (Pág. 271)
Aquí, ahora, siempre, se encuentra todo lo que puedas necesitar. Si ya has despertado, siempre gozarás ahora de la plenitud del Amor, el gozo de la Verdad ilimitada. Y si no has despertado todavía, aquí y ahora incluso en el sueño estás siempre rodeado de las precisas circunstancias que más propicias sean para ayudarte a darte cuenta de la verdad y despertar a Ella. En el sueño todo lo que te rodea son símbolos que te ayudan a despertar, si los interpretas aceptando la ayuda del Espíritu Santo.
Lo único que limita la dirección del Espíritu Santo es que crees que puedes estar a cargo de una pequeña parte de tu vida o que puedes lidiar con ciertos aspectos de ella por tu cuenta. (T.14.XI.8.4) (Pág. 330)
La Bhagavad Gita dice algo parecido:
Al actuar, siempre son las características de la naturaleza las que llevan a cabo la acción. Sin embargo, aquel cuya mente está ofuscada por el egoísmo piensa: "Yo soy el que actúo". (Bhagavad Gita, III, 27)
Por lo tanto, no te preocupes por las presuntas acciones de "tu cuerpo" o de los "cuerpos de otros", sino que mejor deja todo en manos de Dios, y si se requieren acciones de donde sea (dentro de la apariencia del sueño dual, pues las acciones son siempre cosas de cuerpos, y por tanto cosas de dualidad), incluso de "tu propio cuerpo", el impulso surgirá por inspiración sin necesidad de esfuerzos por tu parte. En realidad, separado del Espíritu Santo en tu interior no puedes hacer nada ni nunca haces nada. Así que sería más fácil confiar y fluir, dejando todo en Manos de Dios, con la certeza de que todo irá como corresponda, al igual que cuando vas en tren no necesitas llevar el equipaje a cuestas, pues llegará a destino de todos modos si lo dejas en el suelo y sin necesidad de esforzarte por soportar tú mismo el peso.
Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas. (título de la L.325) (Pág. 497)
Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. Estas imágenes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consideran reales y se defienden como algo propio de uno. De deseos dementes nace un mundo demente, y de juicios, un mundo condenado. De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios. (L.325.1) (Pág. 497)
Un consejo podría ser: no juzgues a tus hermanos, no juzgues la vida, no juzgues el mundo, no juzgues a Dios... todos esos juicios en el fondo son un juicio contra ti mismo... No te juzgues tampoco a ti mismo... simplemente acepta para ti (y para todo) el juicio único que te da el Espíritu Santo: Todo es inocente y bueno, pues todo lo que existe es el único Ser que es Amor.
Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas. (L.284.1) (Pág. 472)
El dolor es imposible, pues la Realidad es un Único Ser, el cual es Amor ilimitado.
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? (L.PI.135.18.1) (Pág. 271)
La cita anterior es muy esperanzadora si se entiende correctamente. Es una cita que aparece en el Libro de ejercicios; a esas alturas, se da por supuesto más o menos que el estudiante del Curso ya habrá estudiado la sección anterior (el Texto del Curso) para entender correctamente el sentido. Si percibimos que sucede algo doloroso, o una "catástrofe", esto no lo ha planeado Dios, evidentemente. Dios, el puro Ser, no ha creado el mundo de la dualidad, y la dualidad por lo tanto no existe. Pero el juego del Ego Global (nuestra Mente inconsciente, la Mente Dividida) proyectó un mundo de catástrofes (de separación) que parece desenvolverse en un marco temporal lineal, como si las cosas transcurrieran poco a poco. Pero todo ha sido planeado y orquestado a la vez, simultáneamente. El guión del sueño dual ya está escrito y acabado. La única libertad de que disponemos en la práctica, dentro del sueño, es la de elegir la interpretación del Espíritu Santo (una interpretación amorosa y unitaria, siempre en favor de la inocencia y de la integridad/unidad) y así despertar. El Espíritu Santo conoce el guión entero, de tiempo simultáneo aunque a los humanos les parezca que transcurre linealmente. El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
La búsqueda de la verdad no es más que un honesto examen de todo lo que la obstaculiza. La verdad simplemente es. No se puede perder, buscar ni encontrar. Está dondequiera que estés, pues está en tu interior. (T.14.VII.2.1-4) (Pág. 317)
Todo es para bien. Todo es una oportunidad más para despertar. Y si no la aprovechamos, brotará otra oportunidad, y otra, y otra... hasta que nos cansemos de jugar a ilusorios sufrimientos y aceptemos la ayuda que el Espíritu Santo nos brinda para despertar. Y entonces despertaremos. Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Estamos eternamente protegidos. Infinitamente protegidos. Protegidísimos como el más valioso de los tesoros. Pues de hecho somos el Único Tesoro del Ser. Somos el propio Ser. Somos el Tesoro. Somos lo Único que existe. Lo único que existe (y es lo único que somos) es Bondad y Amor, plenitud ilimitada, más allá de los símbolos de separación del inexistente universo del tiempo y de las formas. Somos puro gozo eterno. Libres de conflicto, pues no existe nada más que nuestro Ser, el Uno perfecto, el Amor infinitamente Bondadoso, la Felicidad inagotable, la Paz sin fin. ¿Cómo no íbamos a estar a salvo? ¿Cómo no iba a estar todo bien? ¡Somos el Único Ser! Nada más hay. ¡¡La Verdad ES!!
lunes, 22 de abril de 2013
Decidiendo correctamente para el despertar
Tomado de un reciente mail, con un complemento añadido al final:
¡Hola, todo bien por aquí, perdonando todo lo que sea oportuno jejeje!
Siempre que nos sentimos mal, por mucho o poco que sea... siempre que sentimos malestar, incomodidad, irritación, enfado, culpabilidad, miedo, tristeza, etc, es porque hemos decidido erróneamente.
Visto así, sentirnos mal es una decisión. Y es así. Y es así siempre.
Siempre que nos sentimos menos que completamente felices y en paz, hemos tomado una decisión errónea, basada en el ego y no en el Espíritu Santo.
Y felizmente siempre hay una sencilla solución a esto: elegir de nuevo, esta vez unidos al Espíritu Santo, entregándole a Él todo asunto, para que Él lo sane y nos guíe en la manera de percibirlo. Ante todo le entregamos nuestras decisiones, nuestra manera de ver cada asunto: nos vaciamos de nuestras presuposiciones, nos vaciamos de juicios, de nuestras ideas previas. Así dejamos un "espacio libre" en nuestra mente para que Él nos llene con Su manera de percibirlo todo amorosamente y en paz.
Sobre este tema es buenísimo releer la sección T.4.IV, en las páginas 69-71 del Texto, titulada: "Esto no tiene por qué ser así".
Nos recuerda que nuestra mente es una con la de Dios, nos sugiere que vigilemos nuestra mente con sumo cuidado (esto es un consejo también de Ramana Maharshi y del advaita), que juzguemos por nuestros sentimientos cuán bien o mal hemos elegido, y cuando detectemos que hemos elegido erróneamente, deshagamos nuestra mala decisión y elijamos de nuevo, con la percepción correcta que compartimos con el Espíritu Santo. Nos dice también que recordemos que no carecemos de nada y algunas aclaraciones más muy bien expuestas, además en un orden profundo que nos inspire profundamente, pues UCDM está escrito dice Gary Renard que "holográficamente". Esta sección la releí hace unos pocos días y es estupenda.
En cuanto a lo de la lección 138 (titulada: "El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir"), la frase "Mas lo que es verdad en la creación de Dios no podrá ponerse de manifiesto aquí hasta que no se refleje en alguna forma que el mundo pueda entender". (L.PI.138.2.5) (Pág. 282) quiere decir que para despertar al conocimiento de manera completa hay que pasar primero por la percepción correcta. Es algo que UCDM repite en diversos pasajes con diferentes palabras, por ejemplo cuando dice que despertar de repente sería demasiado brusco y se requiere de un sueño feliz que preceda al total despertar.
Es necesaria la percepción correcta para alcanzar de manera permanente (sahaja samadhi) la consciencia del Cielo o conocimiento. Esto se debe (también lo explica UCDM) a que el conocimiento no es el antídoto de la percepción errónea, pues la percepción y el conocimiento pertenecen por así decir a distintos niveles y jamás se tocan, jamás se encuentran, pues son ámbitos completamente diferentes: la percepción es ilusoria, mientras que el conocimiento es la verdad. El antídoto de la percepción errónea es la percepción correcta. Y eso es lo que indica esa frase que has citado: que la percepción correcta, entendible en el mundo, es una herramienta necesaria para el completo despertar.
Esto es muy útil saberlo, porque nos provee la manera de acelerar la iluminación. Últimamente he visto por internet algunos ejemplos de un par de mentes probablemente confundidas al creerse iluminadas, sin embargo parece ser que de sus explicaciones se deduce que han experimentado una revelación y no la iluminación (esto es una percepción mía, pero sea exacta o no, nos vale como ejemplo). Y en casos así, a veces se ve de lejos el ego en tales mentes (también se ve el entusiasmo y buenas intenciones de querer compartir eso tan valioso que han conocido, pero esto mezclado aún con ego). Porque haber experimentado una o varias revelaciones no es garantía de disolución total del ego, como bien sabía Ramana Maharshi cuando invitaba a algunos a seguir persistiendo hasta el final. La revelación es una buenísima ayuda (y lo más inspirador que pueda "experimentarse") y supone una altísima motivación, pero quienes la experimentan sin comprender que eso es un samadhi temporal y no es el definitivo sahaja samadhi, se pueden sentir confusos, como así sucede a veces, y entonces no hacer el "esfuerzo" de acabar de disolver el velo (pero el Espíritu Santo nos reconduce a todos, antes o después, con gran dulzura). La percepción correcta o perdón, es decidir correctamente para deshacer el velo, unidos al Espíritu Santo. Una revelación puede suceder cuando resulte útil, es como ver el Sol porque las nubes (el velo) se aclaran un rato, pero si no elegimos la percepción correcta las nubes volverán a opacar aparentemente la luz, y la confusión será inevitable, incluso si esa mente se considera "iluminada" como se ve a veces por internet (o por el mundo, pero como no suelo viajar mis ejemplos son de comentarios que he encontrado alguna vez en internet).
Por eso es tan importante la percepción correcta.
La práctica de decidir en favor de la percepción correcta (el perdón, el unirnos al Espíritu Santo) provee la posibilidad de que en un momento dado se puedan experimentar revelaciones (o incluso la iluminación directamente... la iluminación es como la revelación final, la última revelación que ya no es una "experiencia temporal", que nunca se va, y puede suceder directamente sin haber experimentado la revelación antes, o bien puede suceder habiéndose experimentado una o varias revelaciones como inspiración o "anticipo"). Aunque la percepción correcta puede desatascar temporalmente parte del velo y surgir alguna revelación, si surge la revelación el estudiante no debería atascarse ahí pensando que ya está consumado todo, porque mientras la experiencia sea temporal, es que aún se necesita de la percepción correcta para terminar de deshacer el velo completamente.
Para acabar el mail, uniendo ambos temas, decir que todo depende de nuestra decisión. Nuestros estados de ánimo dependen de nuestra decisión (de seguir la rutina mental del ego, o cambiar de mentalidad juntos al Espíritu Santo) pues los acontecimientos no tienen el poder de cambiar nuestro estado de ánimo, excepto que estemos usando un sistema mental que interpreta erróneamente los símbolos.
La iluminación, como dice Adamus y UCDM y otros, es una decisión. Se nos da en el mismo instante en que la deseamos, pero cuando la deseamos completamente, de todo corazón, desde un corazón indiviso. Como es obvio que de momento no la estamos deseando así de totalmente, se nos provee la ayuda que dice Ken Wapnick, que es como trocear el iceberg-ilusorio en trocitos y así ir perdonando o decidiendo trocito a trocito, cambiando así nuestra decisión mediante cada pequeña decisión cotidiana en favor de la verdad en lugar de seguir creyendo/decidiendo a favor de la separación. Si quiero iluminarme, lo primero de todo es mirar hacia adentro, estar atento a mi mente (pensamientos, estados de ánimo, etc), detectar cuándo me siento mal y decidir de otra manera, pues como explica esa sección que dije (y otras, aunque aquí me refiero a la sección T.4.IV), nos sentimos mal porque así lo elegimos (manteniendo la decisión de seguir usando el mundo tal como lo planeó el Ego Global: como un sistema para proyectar la culpa y hacer que parezca real, en lugar de reconocer que todo depende de uno mismo en mi interior, y que si miro adentro lo que descubriré es que no hay culpa tampoco en mí, por lo que nunca necesité proyectarla pues no la había: no hay separación ni culpa).
Repito esto porque es muy importante: Cuando me siento mal, nunca es por lo que parece haber ahí fuera (los símbolos aparentes, las circunstancias) sino que es debido a mi interpretación de esos símbolos, y toda interpretación es una decisión (decidimos usar como base para interpretar las circunstancias un sistema de pensamiento entre dos posibles: o 1) el sistema de pensamiento del ego, que es el que usamos de modo automático si no decidimos conscientemente, debido al hábito que tenemos de usarlo; o 2) el sistema de pensamiento del Espíritu Santo, que es el que nos conduce a despertar, pues corresponde a la percepción correcta). Siempre que me siento mal, es porque me estoy negando a cambiar mi creencia en favor de la separación. Pero puedo elegir de nuevo, y cambiar de mentalidad, usando cada día más frecuentemente el sistema de pensamiento que me enseña el Espíritu Santo, que se basa en la percepción correcta la cual facilita el reconocimiento del conocimiento, valga la redundancia. A veces nos negamos a este cambio de mentalidad debido a la pereza de no vigilar atentamente nuestra mente, sin estar atentos a cuando estamos dejándonos llevar por el "hábito de siglos" de seguir obedientemente las locuras en las que cree nuestro ego, y nosotros las creemos cuando nos identificamos con él. Creer en la separación tiene ese precio (el malestar), pero podemos cambiar esta creencia en cuanto estamos atentos y nos damos cuenta de nuestro malestar y de que podemos creer (más que creer sería elegir, pero al principio suele experimentarse como una creencia, pues todavía persisten las dudas) en el amor/unión/plenitud, en lugar de seguir alimentando el hábito de tomar en serio al miedo/separación/culpa. Si examinamos toda situación atentamente, notaremos que todo problema sin excepción es un símbolo de separación, y de ahí proviene la creencia/sentimiento de culpa, y consecuentemente el miedo a que las cosas "empeoren" o no "mejoren" jejeje. Pero estamos a salvo, ¡somos libres de elegir de nuevo!
No nos hemos separado de Dios. Pero los símbolos de la percepción siguen surgiendo según su programa, intentando afirmar lo contrario (la separación), pero cuando ya sabemos esto podemos reírnos (en el buen sentido) de las circunstancias y pensar para nuestros adentros: esto no es verdad... porque la verdad es que somos Uno que no se ha separado de Dios... Espíritu Santo, enséñame a percibirlo todo a Tu manera liberadora.
Estamos decidiendo cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo, cada instante, porque nuestras decisiones brotan automáticamente del sistema de pensamiento al que damos credibilidad. Cambiar de sistema de pensamiento (de mentalidad) es la clave para la percepción correcta. Releer UCDM ayuda mucho a esto (porque así se nos va contagiando el sistema de pensamiento correcto del Espíritu Santo), y practicarlo es vital porque lo que aplicamos en la práctica tiene una repercusión enorme sobre nuestra mente y cuando algo lo practicamos lo vamos tomando más en serio y se nos queda más fuertemente establecido en la memoria para volverlo a aplicar. Es una especie de "ley": ¡Creemos en lo que practicamos y entonces nos parece real! Y más vale poner nuestra fe en lo inmutablemente verdadero, que seguir mareándonos en los cambiantes ires y venires de lo ilusorio. Sólo en lo inmutable encontramos la paz, pues lo verdadero es eternamente confiable, pues nunca cambia, nunca se va, nunca se estropea, nunca falla.
En realidad todo es muy fácil cuando la moto del perdón ya está en marcha (como un hábito bien establecido), pero primero tenemos que arrancar la moto y a esto nos ayuda UCDM y el Espíritu Santo.
De todos modos, y en toda circunstancia, todo va siempre bien. El ego nos dice que algo va mal, el Espíritu Santo nos dice que todo va bien, y nosotros elegimos a quién escuchar y por lo tanto cómo nos vamos a sentir (si confiamos en el mensaje del Espíritu Santo y en la percepción correcta de que todo va bien y todo es amor, entonces nos sentiremos relajados y amorosos parezca lo que parezca pasar... ¡esto requiere práctica!).
Tooooodo va bien :-)
¡Un abrazo!
(Fin del mail)
Como complemento veamos las siguientes citas sobre el tema del elegir o de la decisión correcta. Introduzco el tema con una aclaración: en el estado natural del ser, también llamable Dios, Cielo o conocimiento (etc), no hay decisiones, no hay nada que elegir pues todo es entero (sin partes separadas entre las que poder elegir), total, completo e instantáneamente tal como es: perfecto, espléndido, ilimitado y feliz. El elegir es una ilusión. Pero aunque decidir sea algo ilusorio, decidir correctamente (la percepción correcta) es lo que deshace las ilusiones y la única manera de salir definitivamente del sueño. Por lo tanto, aunque elegir sea ilusorio y el perdón sea ilusorio, es esta ilusión benigna la que nos conduce, en la apariencia ilusoria, del sueño de dramas al sueño de felicidades, y ya sabemos por UCDM que del sueño de felicidades (la percepción correcta) surge ese último Paso Final, que ya se ha dado por así decir, pues es la Gracia intemporal, la cual nos lleva en Sus Brazos al pleno conocimiento de la eternidad intemporal.
Ahora veamos las citas:
La percepción se basa en elegir, pero el conocimiento no. (T.25.III.3.1) (Pág. 589)
En este mundo hay que tomar decisiones, y hay que tomarlas tanto si son ilusorias como si no. (S.1.I.2.4) (Pág. 8 de El Canto de la Oración, en la edición publicada por Grano de Mostaza)
La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. Aun así, dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusiones, incluida ella. (T.26.III.6.4) (Pág. 615)
Este es el mundo de los opuestos. Y tienes que elegir entre ellos a cada instante mientras el mundo siga siendo real para ti. No obstante, debes aprender cuáles son las alternativas que verdaderamente tienes (...). (S.2.I.10.1-3) (Pág, 25)
Las dos únicas alternativas son, como explica UCDM, o la percepción del ego o la percepción del Espíritu Santo, y de estas dos alternativas, solamente una tiene sentido y permite el completo despertar o iluminación. La otra alternativa, la del ego, no es nada, pues sólo supone demorar por un tiempo el despertar, ya que finalmente la percepción correcta es la única salida y se opta por ella, como así "fue" (todo el sueño ya "acabó", desde una perspectiva elevada; y desde otra perspectiva aún más elevada el sueño ni siquiera ha sucedido, pues el Hijo de Dios jamás podría ser engañado, ni siquiera por Sí Mismo, pues el engaño no existe).
Elegir implica que la mente está dividida. El Espíritu Santo es una de las alternativas que puedes elegir. (T.5.II.6.6-7) (Págs. 83-84)
En la lección 138 (titulada: "El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir"), que es uno de los puntos de partida que dieron origen al anterior mail (y por lo tanto al tema de este post) se hace hincapié en la importancia de decidir (decidir correctamente es decidir con el Espíritu Santo y eso nos saca del dolor, pues lo ilusorio se desvanece y nos establecemos en la actitud de "redespertar en Dios"), por lo tanto se remarca lo que decíamos más arriba de la importancia de la percepción correcta (y el perdón es simplemente eso: percepción correcta, percepción amorosa, unificadora). Y se dice lo siguiente, que tiene su relevancia:
Toda decisión está basada en lo que se ha aprendido. Y la verdad no es algo que se pueda aprender sino tan sólo reconocer. En este reconocimiento reside su aceptación, y al aceptarse, se conoce. Mas el conocimiento se encuentra más allá de los objetivos que nos proponemos enseñar dentro del marco de este curso. (L.PI.138.5.1-4) (Págs. 282-283)
Toda decisión que tomamos en cada instante, se basa en el sistema de pensamiento que hemos aceptado. Esto afecta a nuestro pensamiento en cada minuto del día, en cada segundo, en cada instante, por eso UCDM dice a veces que estamos constantemente eligiendo, pero mientras mantengamos dos sistemas de pensamiento en nuestra mente, mantendremos la mente aparentemente dividida, y nuestras decisiones reflejarán esta división en forma de "luces y sombras", o sea, conflicto, diversidad, cambio. Por eso nos conviene tanto a aprender a rechazar el sistema de pensamiento del ego, y quedarnos únicamente con el sistema de pensamiento del Espíritu Santo o percepción correcta.
La verdad no se puede aprender, pues el amor simplemente es. Lo que se puede es reconocer tal como es. Y para ello, debemos desembarazarnos de los obstáculos que interponemos entre nosotros y la verdad. Y desembarazarnos de los obstáculos es algo que sí se puede aprender. Y es esto lo que nos enseña el Curso. El conocimiento en sí, se halla más allá del programa de estudios de UCDM, aunque es su consecuencia natural, porque el conocimiento brota espontáneamente en la mente que deja de interferirlo. Y UCDM nos enseña precisamente a esto: a dejar de interferir el conocimiento.
El objetivo de UCDM es simplemente enseñarnos cómo volver la mente hacia adentro, o dicho en otras palabras: nos enseña a elegir correctamente y así efectuar el cambio de mentalidad. Este cambio de mentalidad significa simplemente aprender a perdonar. Y aprender a perdonar es la meta de UCDM. Cuando la práctica del perdón se generaliza hacia todas las ilusiones, ese estado se llama "mundo real" o "sueño feliz". En este estado fluye la paz. Y esta paz resultante de elegir el cambio de mentalidad llamado "perdón" (volver la mente adentro, lo cual equivale a lo que en otras tradiciones se llama "discernimiento" y "autoindagación", aunque cada concepto tiene algunas sutilidades o matices) es todo lo que necesitamos. Nada más. Y UCDM no enseña más allá de eso. En esta paz no se interfiere con el conocimiento, y podemos aprender a dejar de perturbar esta paz (dejando de elegir basándonos en el sistema de pensamiento del ego). Y como en el mundo perdonado (mundo real o sueño feliz) no se interfiere con el conocimiento, el conocimiento brotará espontáneamente por Sí Mismo, por Gracia. Esto no puede ser forzado, pues es Gracia. Es Amor. Nuestro pequeño papel es simplemente aprender a perdonar (esto incluye perdonar nuestra impaciencia, y también la apariencia del "tiempo", el cual es otro símbolo ilusorio de separación porque parece separarnos de nuestra plenitud o de nuestra total iluminación). El resto se nos dará, e incluso en el perdón, basta que estemos dispuestos a aprenderlo, el resto se nos proveerá.
Como dice UCDM; nuestro espíritu ya está iluminado por así decirlo (ya es lo que es, perfecto intemporalmente), por lo que no podemos mejorarlo: mejorar lo perfecto es imposible. Pero llamamos "iluminación" a recobrar la plena conciencia de nuestro ser o espíritu, y eso es una cuestión de limpiar nuestra mente de las percepciones erróneas que habíamos aceptado. Por lo tanto, desde este punto de vista, se dice que la iluminación es para la mente, no para el espíritu. Y aunque el espíritu no se puede aprender (es lo que es), sí podemos aprender a vaciar nuestra mente de los juicios o falsos conceptos que habíamos aceptado. Y esto nos lleva a la paz de la percepción correcta. No es necesario nada más.
Nuestro pequeño papel es simplemente estar dispuestos a aceptar la percepción correcta o perdón: el mundo perdonado en el que fluye la paz. Y aunque el mundo perdonado sea otra ilusión, es la última de las ilusiones, y es una ilusión feliz en la que fluye la paz. Y sin ningún esfuerzo ni control por nuestra parte, de la paz brotará la Paz inefable. Confiemos en esto, porque es así y solamente nuestra decisión nos separa temporalmente de experimentarlo. Y el tiempo es una ilusión. Decidir es otra ilusión, pero elegir con el Espíritu Santo en favor del despertar es la ilusión que desvanece el resto de las ilusiones, incluida ella misma.
¡Tenemos motivos para celebrar!
¡Saludos!
¡Hola, todo bien por aquí, perdonando todo lo que sea oportuno jejeje!
Siempre que nos sentimos mal, por mucho o poco que sea... siempre que sentimos malestar, incomodidad, irritación, enfado, culpabilidad, miedo, tristeza, etc, es porque hemos decidido erróneamente.
Visto así, sentirnos mal es una decisión. Y es así. Y es así siempre.
Siempre que nos sentimos menos que completamente felices y en paz, hemos tomado una decisión errónea, basada en el ego y no en el Espíritu Santo.
Y felizmente siempre hay una sencilla solución a esto: elegir de nuevo, esta vez unidos al Espíritu Santo, entregándole a Él todo asunto, para que Él lo sane y nos guíe en la manera de percibirlo. Ante todo le entregamos nuestras decisiones, nuestra manera de ver cada asunto: nos vaciamos de nuestras presuposiciones, nos vaciamos de juicios, de nuestras ideas previas. Así dejamos un "espacio libre" en nuestra mente para que Él nos llene con Su manera de percibirlo todo amorosamente y en paz.
Sobre este tema es buenísimo releer la sección T.4.IV, en las páginas 69-71 del Texto, titulada: "Esto no tiene por qué ser así".
Nos recuerda que nuestra mente es una con la de Dios, nos sugiere que vigilemos nuestra mente con sumo cuidado (esto es un consejo también de Ramana Maharshi y del advaita), que juzguemos por nuestros sentimientos cuán bien o mal hemos elegido, y cuando detectemos que hemos elegido erróneamente, deshagamos nuestra mala decisión y elijamos de nuevo, con la percepción correcta que compartimos con el Espíritu Santo. Nos dice también que recordemos que no carecemos de nada y algunas aclaraciones más muy bien expuestas, además en un orden profundo que nos inspire profundamente, pues UCDM está escrito dice Gary Renard que "holográficamente". Esta sección la releí hace unos pocos días y es estupenda.
En cuanto a lo de la lección 138 (titulada: "El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir"), la frase "Mas lo que es verdad en la creación de Dios no podrá ponerse de manifiesto aquí hasta que no se refleje en alguna forma que el mundo pueda entender". (L.PI.138.2.5) (Pág. 282) quiere decir que para despertar al conocimiento de manera completa hay que pasar primero por la percepción correcta. Es algo que UCDM repite en diversos pasajes con diferentes palabras, por ejemplo cuando dice que despertar de repente sería demasiado brusco y se requiere de un sueño feliz que preceda al total despertar.
Es necesaria la percepción correcta para alcanzar de manera permanente (sahaja samadhi) la consciencia del Cielo o conocimiento. Esto se debe (también lo explica UCDM) a que el conocimiento no es el antídoto de la percepción errónea, pues la percepción y el conocimiento pertenecen por así decir a distintos niveles y jamás se tocan, jamás se encuentran, pues son ámbitos completamente diferentes: la percepción es ilusoria, mientras que el conocimiento es la verdad. El antídoto de la percepción errónea es la percepción correcta. Y eso es lo que indica esa frase que has citado: que la percepción correcta, entendible en el mundo, es una herramienta necesaria para el completo despertar.
Esto es muy útil saberlo, porque nos provee la manera de acelerar la iluminación. Últimamente he visto por internet algunos ejemplos de un par de mentes probablemente confundidas al creerse iluminadas, sin embargo parece ser que de sus explicaciones se deduce que han experimentado una revelación y no la iluminación (esto es una percepción mía, pero sea exacta o no, nos vale como ejemplo). Y en casos así, a veces se ve de lejos el ego en tales mentes (también se ve el entusiasmo y buenas intenciones de querer compartir eso tan valioso que han conocido, pero esto mezclado aún con ego). Porque haber experimentado una o varias revelaciones no es garantía de disolución total del ego, como bien sabía Ramana Maharshi cuando invitaba a algunos a seguir persistiendo hasta el final. La revelación es una buenísima ayuda (y lo más inspirador que pueda "experimentarse") y supone una altísima motivación, pero quienes la experimentan sin comprender que eso es un samadhi temporal y no es el definitivo sahaja samadhi, se pueden sentir confusos, como así sucede a veces, y entonces no hacer el "esfuerzo" de acabar de disolver el velo (pero el Espíritu Santo nos reconduce a todos, antes o después, con gran dulzura). La percepción correcta o perdón, es decidir correctamente para deshacer el velo, unidos al Espíritu Santo. Una revelación puede suceder cuando resulte útil, es como ver el Sol porque las nubes (el velo) se aclaran un rato, pero si no elegimos la percepción correcta las nubes volverán a opacar aparentemente la luz, y la confusión será inevitable, incluso si esa mente se considera "iluminada" como se ve a veces por internet (o por el mundo, pero como no suelo viajar mis ejemplos son de comentarios que he encontrado alguna vez en internet).
Por eso es tan importante la percepción correcta.
La práctica de decidir en favor de la percepción correcta (el perdón, el unirnos al Espíritu Santo) provee la posibilidad de que en un momento dado se puedan experimentar revelaciones (o incluso la iluminación directamente... la iluminación es como la revelación final, la última revelación que ya no es una "experiencia temporal", que nunca se va, y puede suceder directamente sin haber experimentado la revelación antes, o bien puede suceder habiéndose experimentado una o varias revelaciones como inspiración o "anticipo"). Aunque la percepción correcta puede desatascar temporalmente parte del velo y surgir alguna revelación, si surge la revelación el estudiante no debería atascarse ahí pensando que ya está consumado todo, porque mientras la experiencia sea temporal, es que aún se necesita de la percepción correcta para terminar de deshacer el velo completamente.
Para acabar el mail, uniendo ambos temas, decir que todo depende de nuestra decisión. Nuestros estados de ánimo dependen de nuestra decisión (de seguir la rutina mental del ego, o cambiar de mentalidad juntos al Espíritu Santo) pues los acontecimientos no tienen el poder de cambiar nuestro estado de ánimo, excepto que estemos usando un sistema mental que interpreta erróneamente los símbolos.
La iluminación, como dice Adamus y UCDM y otros, es una decisión. Se nos da en el mismo instante en que la deseamos, pero cuando la deseamos completamente, de todo corazón, desde un corazón indiviso. Como es obvio que de momento no la estamos deseando así de totalmente, se nos provee la ayuda que dice Ken Wapnick, que es como trocear el iceberg-ilusorio en trocitos y así ir perdonando o decidiendo trocito a trocito, cambiando así nuestra decisión mediante cada pequeña decisión cotidiana en favor de la verdad en lugar de seguir creyendo/decidiendo a favor de la separación. Si quiero iluminarme, lo primero de todo es mirar hacia adentro, estar atento a mi mente (pensamientos, estados de ánimo, etc), detectar cuándo me siento mal y decidir de otra manera, pues como explica esa sección que dije (y otras, aunque aquí me refiero a la sección T.4.IV), nos sentimos mal porque así lo elegimos (manteniendo la decisión de seguir usando el mundo tal como lo planeó el Ego Global: como un sistema para proyectar la culpa y hacer que parezca real, en lugar de reconocer que todo depende de uno mismo en mi interior, y que si miro adentro lo que descubriré es que no hay culpa tampoco en mí, por lo que nunca necesité proyectarla pues no la había: no hay separación ni culpa).
Repito esto porque es muy importante: Cuando me siento mal, nunca es por lo que parece haber ahí fuera (los símbolos aparentes, las circunstancias) sino que es debido a mi interpretación de esos símbolos, y toda interpretación es una decisión (decidimos usar como base para interpretar las circunstancias un sistema de pensamiento entre dos posibles: o 1) el sistema de pensamiento del ego, que es el que usamos de modo automático si no decidimos conscientemente, debido al hábito que tenemos de usarlo; o 2) el sistema de pensamiento del Espíritu Santo, que es el que nos conduce a despertar, pues corresponde a la percepción correcta). Siempre que me siento mal, es porque me estoy negando a cambiar mi creencia en favor de la separación. Pero puedo elegir de nuevo, y cambiar de mentalidad, usando cada día más frecuentemente el sistema de pensamiento que me enseña el Espíritu Santo, que se basa en la percepción correcta la cual facilita el reconocimiento del conocimiento, valga la redundancia. A veces nos negamos a este cambio de mentalidad debido a la pereza de no vigilar atentamente nuestra mente, sin estar atentos a cuando estamos dejándonos llevar por el "hábito de siglos" de seguir obedientemente las locuras en las que cree nuestro ego, y nosotros las creemos cuando nos identificamos con él. Creer en la separación tiene ese precio (el malestar), pero podemos cambiar esta creencia en cuanto estamos atentos y nos damos cuenta de nuestro malestar y de que podemos creer (más que creer sería elegir, pero al principio suele experimentarse como una creencia, pues todavía persisten las dudas) en el amor/unión/plenitud, en lugar de seguir alimentando el hábito de tomar en serio al miedo/separación/culpa. Si examinamos toda situación atentamente, notaremos que todo problema sin excepción es un símbolo de separación, y de ahí proviene la creencia/sentimiento de culpa, y consecuentemente el miedo a que las cosas "empeoren" o no "mejoren" jejeje. Pero estamos a salvo, ¡somos libres de elegir de nuevo!
No nos hemos separado de Dios. Pero los símbolos de la percepción siguen surgiendo según su programa, intentando afirmar lo contrario (la separación), pero cuando ya sabemos esto podemos reírnos (en el buen sentido) de las circunstancias y pensar para nuestros adentros: esto no es verdad... porque la verdad es que somos Uno que no se ha separado de Dios... Espíritu Santo, enséñame a percibirlo todo a Tu manera liberadora.
Estamos decidiendo cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo, cada instante, porque nuestras decisiones brotan automáticamente del sistema de pensamiento al que damos credibilidad. Cambiar de sistema de pensamiento (de mentalidad) es la clave para la percepción correcta. Releer UCDM ayuda mucho a esto (porque así se nos va contagiando el sistema de pensamiento correcto del Espíritu Santo), y practicarlo es vital porque lo que aplicamos en la práctica tiene una repercusión enorme sobre nuestra mente y cuando algo lo practicamos lo vamos tomando más en serio y se nos queda más fuertemente establecido en la memoria para volverlo a aplicar. Es una especie de "ley": ¡Creemos en lo que practicamos y entonces nos parece real! Y más vale poner nuestra fe en lo inmutablemente verdadero, que seguir mareándonos en los cambiantes ires y venires de lo ilusorio. Sólo en lo inmutable encontramos la paz, pues lo verdadero es eternamente confiable, pues nunca cambia, nunca se va, nunca se estropea, nunca falla.
En realidad todo es muy fácil cuando la moto del perdón ya está en marcha (como un hábito bien establecido), pero primero tenemos que arrancar la moto y a esto nos ayuda UCDM y el Espíritu Santo.
De todos modos, y en toda circunstancia, todo va siempre bien. El ego nos dice que algo va mal, el Espíritu Santo nos dice que todo va bien, y nosotros elegimos a quién escuchar y por lo tanto cómo nos vamos a sentir (si confiamos en el mensaje del Espíritu Santo y en la percepción correcta de que todo va bien y todo es amor, entonces nos sentiremos relajados y amorosos parezca lo que parezca pasar... ¡esto requiere práctica!).
Tooooodo va bien :-)
¡Un abrazo!
(Fin del mail)
Como complemento veamos las siguientes citas sobre el tema del elegir o de la decisión correcta. Introduzco el tema con una aclaración: en el estado natural del ser, también llamable Dios, Cielo o conocimiento (etc), no hay decisiones, no hay nada que elegir pues todo es entero (sin partes separadas entre las que poder elegir), total, completo e instantáneamente tal como es: perfecto, espléndido, ilimitado y feliz. El elegir es una ilusión. Pero aunque decidir sea algo ilusorio, decidir correctamente (la percepción correcta) es lo que deshace las ilusiones y la única manera de salir definitivamente del sueño. Por lo tanto, aunque elegir sea ilusorio y el perdón sea ilusorio, es esta ilusión benigna la que nos conduce, en la apariencia ilusoria, del sueño de dramas al sueño de felicidades, y ya sabemos por UCDM que del sueño de felicidades (la percepción correcta) surge ese último Paso Final, que ya se ha dado por así decir, pues es la Gracia intemporal, la cual nos lleva en Sus Brazos al pleno conocimiento de la eternidad intemporal.
Ahora veamos las citas:
La percepción se basa en elegir, pero el conocimiento no. (T.25.III.3.1) (Pág. 589)
En este mundo hay que tomar decisiones, y hay que tomarlas tanto si son ilusorias como si no. (S.1.I.2.4) (Pág. 8 de El Canto de la Oración, en la edición publicada por Grano de Mostaza)
La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. Aun así, dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusiones, incluida ella. (T.26.III.6.4) (Pág. 615)
Este es el mundo de los opuestos. Y tienes que elegir entre ellos a cada instante mientras el mundo siga siendo real para ti. No obstante, debes aprender cuáles son las alternativas que verdaderamente tienes (...). (S.2.I.10.1-3) (Pág, 25)
Las dos únicas alternativas son, como explica UCDM, o la percepción del ego o la percepción del Espíritu Santo, y de estas dos alternativas, solamente una tiene sentido y permite el completo despertar o iluminación. La otra alternativa, la del ego, no es nada, pues sólo supone demorar por un tiempo el despertar, ya que finalmente la percepción correcta es la única salida y se opta por ella, como así "fue" (todo el sueño ya "acabó", desde una perspectiva elevada; y desde otra perspectiva aún más elevada el sueño ni siquiera ha sucedido, pues el Hijo de Dios jamás podría ser engañado, ni siquiera por Sí Mismo, pues el engaño no existe).
Elegir implica que la mente está dividida. El Espíritu Santo es una de las alternativas que puedes elegir. (T.5.II.6.6-7) (Págs. 83-84)
En la lección 138 (titulada: "El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir"), que es uno de los puntos de partida que dieron origen al anterior mail (y por lo tanto al tema de este post) se hace hincapié en la importancia de decidir (decidir correctamente es decidir con el Espíritu Santo y eso nos saca del dolor, pues lo ilusorio se desvanece y nos establecemos en la actitud de "redespertar en Dios"), por lo tanto se remarca lo que decíamos más arriba de la importancia de la percepción correcta (y el perdón es simplemente eso: percepción correcta, percepción amorosa, unificadora). Y se dice lo siguiente, que tiene su relevancia:
Toda decisión está basada en lo que se ha aprendido. Y la verdad no es algo que se pueda aprender sino tan sólo reconocer. En este reconocimiento reside su aceptación, y al aceptarse, se conoce. Mas el conocimiento se encuentra más allá de los objetivos que nos proponemos enseñar dentro del marco de este curso. (L.PI.138.5.1-4) (Págs. 282-283)
Toda decisión que tomamos en cada instante, se basa en el sistema de pensamiento que hemos aceptado. Esto afecta a nuestro pensamiento en cada minuto del día, en cada segundo, en cada instante, por eso UCDM dice a veces que estamos constantemente eligiendo, pero mientras mantengamos dos sistemas de pensamiento en nuestra mente, mantendremos la mente aparentemente dividida, y nuestras decisiones reflejarán esta división en forma de "luces y sombras", o sea, conflicto, diversidad, cambio. Por eso nos conviene tanto a aprender a rechazar el sistema de pensamiento del ego, y quedarnos únicamente con el sistema de pensamiento del Espíritu Santo o percepción correcta.
La verdad no se puede aprender, pues el amor simplemente es. Lo que se puede es reconocer tal como es. Y para ello, debemos desembarazarnos de los obstáculos que interponemos entre nosotros y la verdad. Y desembarazarnos de los obstáculos es algo que sí se puede aprender. Y es esto lo que nos enseña el Curso. El conocimiento en sí, se halla más allá del programa de estudios de UCDM, aunque es su consecuencia natural, porque el conocimiento brota espontáneamente en la mente que deja de interferirlo. Y UCDM nos enseña precisamente a esto: a dejar de interferir el conocimiento.
El objetivo de UCDM es simplemente enseñarnos cómo volver la mente hacia adentro, o dicho en otras palabras: nos enseña a elegir correctamente y así efectuar el cambio de mentalidad. Este cambio de mentalidad significa simplemente aprender a perdonar. Y aprender a perdonar es la meta de UCDM. Cuando la práctica del perdón se generaliza hacia todas las ilusiones, ese estado se llama "mundo real" o "sueño feliz". En este estado fluye la paz. Y esta paz resultante de elegir el cambio de mentalidad llamado "perdón" (volver la mente adentro, lo cual equivale a lo que en otras tradiciones se llama "discernimiento" y "autoindagación", aunque cada concepto tiene algunas sutilidades o matices) es todo lo que necesitamos. Nada más. Y UCDM no enseña más allá de eso. En esta paz no se interfiere con el conocimiento, y podemos aprender a dejar de perturbar esta paz (dejando de elegir basándonos en el sistema de pensamiento del ego). Y como en el mundo perdonado (mundo real o sueño feliz) no se interfiere con el conocimiento, el conocimiento brotará espontáneamente por Sí Mismo, por Gracia. Esto no puede ser forzado, pues es Gracia. Es Amor. Nuestro pequeño papel es simplemente aprender a perdonar (esto incluye perdonar nuestra impaciencia, y también la apariencia del "tiempo", el cual es otro símbolo ilusorio de separación porque parece separarnos de nuestra plenitud o de nuestra total iluminación). El resto se nos dará, e incluso en el perdón, basta que estemos dispuestos a aprenderlo, el resto se nos proveerá.
Como dice UCDM; nuestro espíritu ya está iluminado por así decirlo (ya es lo que es, perfecto intemporalmente), por lo que no podemos mejorarlo: mejorar lo perfecto es imposible. Pero llamamos "iluminación" a recobrar la plena conciencia de nuestro ser o espíritu, y eso es una cuestión de limpiar nuestra mente de las percepciones erróneas que habíamos aceptado. Por lo tanto, desde este punto de vista, se dice que la iluminación es para la mente, no para el espíritu. Y aunque el espíritu no se puede aprender (es lo que es), sí podemos aprender a vaciar nuestra mente de los juicios o falsos conceptos que habíamos aceptado. Y esto nos lleva a la paz de la percepción correcta. No es necesario nada más.
Nuestro pequeño papel es simplemente estar dispuestos a aceptar la percepción correcta o perdón: el mundo perdonado en el que fluye la paz. Y aunque el mundo perdonado sea otra ilusión, es la última de las ilusiones, y es una ilusión feliz en la que fluye la paz. Y sin ningún esfuerzo ni control por nuestra parte, de la paz brotará la Paz inefable. Confiemos en esto, porque es así y solamente nuestra decisión nos separa temporalmente de experimentarlo. Y el tiempo es una ilusión. Decidir es otra ilusión, pero elegir con el Espíritu Santo en favor del despertar es la ilusión que desvanece el resto de las ilusiones, incluida ella misma.
¡Tenemos motivos para celebrar!
¡Saludos!
miércoles, 10 de abril de 2013
Ya eres lo que eres, siempre lo eres, ¡cuán afortunado eres!
Despierta y olvida todos los pensamientos de muerte, y te darás cuenta de que ya gozas de la paz de Dios. (T.27.VII.10.6) (Pág. 657)
viernes, 5 de abril de 2013
Si tú te iluminas, todos se iluminan
Puesto que somos un único ser y compartimos una sola mente, no tienes que cambiar a nadie ni cambiar al mundo, basta con que cambies tú mismo, cambiando tu punto de vista, cambiando tu mentalidad, y de ese modo espontáneamente todo cambiará, pues tú lo eres todo: no estás separado de la Totalidad.
Aunque sea paradójico hablar de cambiar sabiendo que los cambios son ilusorios, una vez aceptaste las ilusiones has de aceptar un único cambio más si quieres despertar: el cambio de mentalidad que deshace las ilusiones, para así volver a lo verdadero y reconocer nuevamente tu propia inmutabilidad: Tu Gozoso Ser Eterno Sin Cambios.
Tu única feliz responsabilidad, por lo tanto, es ocuparte de ti mismo: de cambiar tu propia mentalidad y así ser feliz, y entonces la felicidad llegará a todos los rincones de tu ser y nadie quedará exento de ella.
Una de las máximas de UCDM es el recordatorio que dice: «La única responsabilidad del maestro de Dios es aceptar la Expiación para sí mismo». (M.18.4.5) (Pág. 54) El mismo recordatorio en el Texto: «La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo». (T.2.V.5.1) (Pág. 27). O también lo dice así:
Los irredentos no tienen misericordia para con nadie. Por eso es por lo que tu única responsabilidad es aceptar el perdón para ti mismo. (T.25.IX.9.5-6) (Pág. 608)
Recordemos que en el lenguaje de UCDM, la palabra Expiación significa Corrección (Des-hacer lo falso), o sea, cambiar de mentalidad para permitir que las ilusiones sean deshechas por nuestro Yo Superior. La Expiación es algo así como estar dispuestos a que nuestro Maestro Interior limpie el espejo de nuestra mente, para que así en nuestra mente solamente se refleje la feliz verdad de la plenitud de ser.
Puesto que las ilusiones son falsas creencias de culpabilidad/separación, tales ilusiones son deshechas cuando son iluminadas por la luz del perdón, lo cual significa reconocer nuestra inherente inocencia y unidad. Y puesto que toda ilusión es una proyección o distorsión o duda de nuestro propio Ser (duda proyectada sobre "uno mismo" o sobre "los demás" o sobre "el mundo", o sobre "Dios", etc, eso da igual), basta con recordar nuestro verdadero Ser para que toda la confusión dual desaparezca, y es esto lo que quiere decir "aceptar la Expiación o el perdón para uno mismo es tu única responsabilidad".Cuando uno recuerda Quién ES, todo el universo queda "arreglado" instantáneamente: pues nunca se había distorsionado excepto en nuestra imaginación, y al soltar nuestra propia falsa imaginación, reaparece la verdad, la cual nunca había cambiado ni había dejado de ser lo que eternamente es: AMOR UNIFICADO PLENAMENTE FELIZ.
La Voluntad de Dios (que es nuestro Ser en estado Puro) para nosotros es Total Felicidad, y por lo tanto la Felicidad es lo que somos, y donde vivimos y lo que experimentamos tan pronto como renunciamos a las frías ilusiones.
Incluyo algunos comentarios de David Hoffmeister sobre el tema:
Primero David Hoffmeister nos recuerda la lección 139 (titulada: «Aceptaré la Expiación para mí mismo») y cita algunas frases de dicha lección, en las que Jesús dice:
Tenemos una misión aquí. No vinimos a reforzar la locura en la que una vez creímos. No nos olvidemos del objetivo que aceptamos. Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felicidad. Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros. (L.139.9.1-4) (Pág. 286)
Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felicidad porque cuando reconocemos que el ser es felicidad, estamos recordando la felicidad para todos los seres sin excepción, pues todos estamos unidos en una sola Mente, en un solo Ser de Felicidad.
Es aquí donde David Hoffmeister comenta usando la palabra iluminación, dado que al compartir todos una misma mente, si uno mismo acepta la iluminación para sí mismo, para él todos se iluminan a la vez junto a él. O como lo dijo el sabio Ramana Maharshi: «Para el sabio, todos son sabios». La tengo anotada en otro blog con estas palabras:
El sabio no ve a nadie como ignorante. Para sus ojos todos son sabios. (Ramana Maharshi)
Veamos cómo lo expresa David Hoffmeister:
"Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros". Todos deben estar con nosotros... ¿Puedes darte cuenta de las implicaciones de esa oración? Lo que proclamamos para nosotros mismos es lo que todo el mundo acepta ser junto con nosotros. No estamos hablando de gurús que lo han comprendido, ni de devotos que se arrastran diciendo: "Yo quiero lo que él tiene". Si aceptas la Corrección (desvanecimiento de las ilusiones), ¡entonces todos van contigo! Todos se Iluminan si tú te Iluminas. ¿Puedes ver las implicaciones de esto? ¿Puedes ver como ese viejo juego de "Yo lo tengo y tú no" no se lleva con este Curso? Si tú eres Iluminado, a todos los percibirás Iluminados. Debes tratar a todos con la misma Iluminación que experimentas. Si tú eres amor, todos son amor.
¿Hay excepciones? No.
«Tengo, por lo tanto, el poder de cambiar a todas las mentes junto con la mía» (L.54.4.6). Lo que esto significa es que cuando permites que tu mente cambie, toda mente es cambiada. Escucha esta oración: "Puedo cambiar a todas las mentes junto con la mía". Debe haber entonces una sola mente que necesita aceptar la Corrección. No seis mil millones, sólo una. Y la única, por supuesto, es la tuya.
No se trata de que Mamá y Papá acepten la Corrección. Algunos de nosotros lo hemos intentado. Sabemos cómo se siente. Todo lo que estás haciendo cuando aceptas la Corrección es que estás permitiendo una transformación en donde te das cuenta de que todo está conectado y que todos compartimos una sola mente.
Del libro: «Despertando a través de Un Curso de Milagros», Págs. 192-193.
Concluimos con una cita de UCDM:
Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.
No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él. Podemos recordarlo por todos, pues en la creación todas las mentes son una. Y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad amamos a nuestros hermanos, de lo mucho que cada mente es parte de nosotros, de cuán fieles nos han sido realmente y de cómo el Amor de nuestro Padre los incluye a todos. (L.139.11.3-6) (Pág. 287)
Aunque sea paradójico hablar de cambiar sabiendo que los cambios son ilusorios, una vez aceptaste las ilusiones has de aceptar un único cambio más si quieres despertar: el cambio de mentalidad que deshace las ilusiones, para así volver a lo verdadero y reconocer nuevamente tu propia inmutabilidad: Tu Gozoso Ser Eterno Sin Cambios.
Tu única feliz responsabilidad, por lo tanto, es ocuparte de ti mismo: de cambiar tu propia mentalidad y así ser feliz, y entonces la felicidad llegará a todos los rincones de tu ser y nadie quedará exento de ella.
Una de las máximas de UCDM es el recordatorio que dice: «La única responsabilidad del maestro de Dios es aceptar la Expiación para sí mismo». (M.18.4.5) (Pág. 54) El mismo recordatorio en el Texto: «La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo». (T.2.V.5.1) (Pág. 27). O también lo dice así:
Los irredentos no tienen misericordia para con nadie. Por eso es por lo que tu única responsabilidad es aceptar el perdón para ti mismo. (T.25.IX.9.5-6) (Pág. 608)
Recordemos que en el lenguaje de UCDM, la palabra Expiación significa Corrección (Des-hacer lo falso), o sea, cambiar de mentalidad para permitir que las ilusiones sean deshechas por nuestro Yo Superior. La Expiación es algo así como estar dispuestos a que nuestro Maestro Interior limpie el espejo de nuestra mente, para que así en nuestra mente solamente se refleje la feliz verdad de la plenitud de ser.
Puesto que las ilusiones son falsas creencias de culpabilidad/separación, tales ilusiones son deshechas cuando son iluminadas por la luz del perdón, lo cual significa reconocer nuestra inherente inocencia y unidad. Y puesto que toda ilusión es una proyección o distorsión o duda de nuestro propio Ser (duda proyectada sobre "uno mismo" o sobre "los demás" o sobre "el mundo", o sobre "Dios", etc, eso da igual), basta con recordar nuestro verdadero Ser para que toda la confusión dual desaparezca, y es esto lo que quiere decir "aceptar la Expiación o el perdón para uno mismo es tu única responsabilidad".Cuando uno recuerda Quién ES, todo el universo queda "arreglado" instantáneamente: pues nunca se había distorsionado excepto en nuestra imaginación, y al soltar nuestra propia falsa imaginación, reaparece la verdad, la cual nunca había cambiado ni había dejado de ser lo que eternamente es: AMOR UNIFICADO PLENAMENTE FELIZ.
La Voluntad de Dios (que es nuestro Ser en estado Puro) para nosotros es Total Felicidad, y por lo tanto la Felicidad es lo que somos, y donde vivimos y lo que experimentamos tan pronto como renunciamos a las frías ilusiones.
Incluyo algunos comentarios de David Hoffmeister sobre el tema:
Primero David Hoffmeister nos recuerda la lección 139 (titulada: «Aceptaré la Expiación para mí mismo») y cita algunas frases de dicha lección, en las que Jesús dice:
Tenemos una misión aquí. No vinimos a reforzar la locura en la que una vez creímos. No nos olvidemos del objetivo que aceptamos. Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felicidad. Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros. (L.139.9.1-4) (Pág. 286)
Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felicidad porque cuando reconocemos que el ser es felicidad, estamos recordando la felicidad para todos los seres sin excepción, pues todos estamos unidos en una sola Mente, en un solo Ser de Felicidad.
Es aquí donde David Hoffmeister comenta usando la palabra iluminación, dado que al compartir todos una misma mente, si uno mismo acepta la iluminación para sí mismo, para él todos se iluminan a la vez junto a él. O como lo dijo el sabio Ramana Maharshi: «Para el sabio, todos son sabios». La tengo anotada en otro blog con estas palabras:
El sabio no ve a nadie como ignorante. Para sus ojos todos son sabios. (Ramana Maharshi)
Veamos cómo lo expresa David Hoffmeister:
"Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros". Todos deben estar con nosotros... ¿Puedes darte cuenta de las implicaciones de esa oración? Lo que proclamamos para nosotros mismos es lo que todo el mundo acepta ser junto con nosotros. No estamos hablando de gurús que lo han comprendido, ni de devotos que se arrastran diciendo: "Yo quiero lo que él tiene". Si aceptas la Corrección (desvanecimiento de las ilusiones), ¡entonces todos van contigo! Todos se Iluminan si tú te Iluminas. ¿Puedes ver las implicaciones de esto? ¿Puedes ver como ese viejo juego de "Yo lo tengo y tú no" no se lleva con este Curso? Si tú eres Iluminado, a todos los percibirás Iluminados. Debes tratar a todos con la misma Iluminación que experimentas. Si tú eres amor, todos son amor.
¿Hay excepciones? No.
«Tengo, por lo tanto, el poder de cambiar a todas las mentes junto con la mía» (L.54.4.6). Lo que esto significa es que cuando permites que tu mente cambie, toda mente es cambiada. Escucha esta oración: "Puedo cambiar a todas las mentes junto con la mía". Debe haber entonces una sola mente que necesita aceptar la Corrección. No seis mil millones, sólo una. Y la única, por supuesto, es la tuya.
No se trata de que Mamá y Papá acepten la Corrección. Algunos de nosotros lo hemos intentado. Sabemos cómo se siente. Todo lo que estás haciendo cuando aceptas la Corrección es que estás permitiendo una transformación en donde te das cuenta de que todo está conectado y que todos compartimos una sola mente.
Del libro: «Despertando a través de Un Curso de Milagros», Págs. 192-193.
Concluimos con una cita de UCDM:
Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.
No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él. Podemos recordarlo por todos, pues en la creación todas las mentes son una. Y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad amamos a nuestros hermanos, de lo mucho que cada mente es parte de nosotros, de cuán fieles nos han sido realmente y de cómo el Amor de nuestro Padre los incluye a todos. (L.139.11.3-6) (Pág. 287)
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