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viernes, 4 de noviembre de 2016

Distinguir entre el ego y el Espíritu Santo

(Del foro):

Pregunta: Cuando miramos con los ojos del Espíritu Santo, la percepción se torna amable, pacífica y alegre, las cosas se ven de otra manera; pero esto puede ocasionar cierta confusión en el estudiante. Es posible que una percepción placentera provenga del ego (apego, relación de amor especial, etc.), o bien, puede ser que provenga del Espíritu Santo (corrección). ¿Cómo reconocerlo?

Respuesta: Vamos a tener que ser pacientes con nosotros mismos, porque este dilema de distinguir entre ambas voces (la del ego y la del Espíritu Santo) es el propósito de enseñanza principal del Curso. Y es un proceso que generalmente requiere años de práctica con el perdón.

Distinguir entre el ego y el Espíritu Santo es simple, pero no necesariamente fácil. Es simple porque se trata, básicamente, de distinguir entre la paz y el conflicto, entre el amor y el miedo, entre la unión y el rechazo, entre la igualdad y la diferencia. Pero no es necesariamente fácil debido a lo que comentas: los trucos del ego (amor especial, etc.) para hacernos confundir la paz con el conflicto, o el placer genuino con el dolor. Por eso el Curso nos avisa:

No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. (L.20.2.6)

Nadie desea el dolor. Pero puede creer que el dolor es placer. Nadie quiere eludir su felicidad, mas puede creer que la dicha es algo doloroso, amenazante y peligroso. No hay nadie que no haya de recibir lo que pida. Pero puede estar ciertamente confundido con respecto a lo que quiere y al estado que quiere alcanzar. ¿Qué podría pedir, pues, que al recibirlo aún lo siguiese deseando? Ha pedido lo que le asustará y le hará sufrir. Resolvamos hoy pedir lo que realmente deseamos, y sólo eso, de manera que podamos pasar este día libres de temor, y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el amor. (L.339.1)

Confundimos los temporales caramelos del ego, frágiles, limitados y muy temporales, con el placer, sin reconocer el sufrimiento que conlleva la creencia de ser cuerpos. Confundimos la paz de especialismo del ego (por ejemplo, sentir "paz" por haber ganado dinero en la lotería), con la verdadera paz del Espíritu Santo. La verdadera paz es constante y compartida con todos. La paz del ego es temporal y amenazada por los "otros" (si tengo dinero, no lo tienen otros, pero pueden querer quitármelo: conflicto; es uno o el otro, pues alguien ha de ser sacrificado).

En esencia es simple, pues la paz es paz. Pero puesto que nuestra mente está dividida entre la lealtad al ego y al espíritu, tenemos tendencia a autoengañarnos, por lo que llegar a reconocer fiablemente las voces del ego y del Espíritu Santo es un proceso que requiere de práctica, práctica y más práctica: la práctica del perdón, retirando las proyecciones de conflicto y volviendo la mente hacia dentro hacia la paz de nuestro ser.

Es más fácil reconocer el "odio especial" que el "amor especial", pues el segundo es la astucia del ego para confundirnos. Pero por lo pronto, incluso desde la primerísima etapa del proceso de despertar, sí podemos hacer algo fácilmente: reconocer nuestros conflictos cuando nos damos cuenta de ellos, y entonces perdonarlos. Puede que nos confundamos en cuanto a lo que nos da placer o felicidad, confundiéndolo con el dolor y por lo tanto aceptando el sufrimiento sin reconocerlo como tal. Pero con mucha frecuencia sí reconocemos estar en conflicto, y ahí podemos dar nuestros primeros pasos en la práctica del perdón, reconociendo que nos sentimos mal, que "tiene que haber otra manera", y poco a poco ir reconociendo la verdadera causa (interna) del conflicto, y que podemos dejar de elegir eso ("podría ver paz en lugar de esto", L.34).

Con la práctica del perdón, a medida que limpiemos las barreras con que ocultamos la paz, sentiremos más la paz y nos será cada vez más fácil detectar la paz falsificada y temporal del ego, basada en comparaciones de especialismo. Esto es un proceso en el que finalmente vamos a triunfar, porque el Espíritu Santo está con nosotros, y la paz verdadera está siempre en nosotros, oculta o no, pero siempre disponible para que la elijamos, mientras que la "paz" del ego se evapora en seguida, pues nunca es suficiente: si gano dinero, se gasta o se teme que me lo roben; si siento paz al tomarme mi helado, luego volveré a tener hambre; si siento paz por tener una casa más grande que la de mis vecinos, me estaré privando de experimentar la verdadera plenitud, aparte del "susto" que me llevaré cuando se estropee o le pase algo a mi casa; etc.

Cuando aprendemos cuál es nuestro verdadero tesoro (la paz interior), ya no temeremos que nuestro tesoro se deteriore o lo roben los ladrones. Porque lo que somos no puede sernos quitado. El perdón nos ayudará a reconocer esto, pero tenemos que ser pacientes con nosotros mismos, pues disolver el ego va a llevar tiempo, no porque el tiempo y el ego sean reales, sino porque les hemos otorgado realidad y nos resistimos a deshacer estas creencias. Por eso, debido a nuestra resistencia, recorremos este proceso poquito a poco, a nuestro ritmo. La verdad no nos va a empujar, pues Ella sabe que ya ES, así que es infinitamente paciente. Todo depende de nosotros (de elegir despertar, perdonar), así que tarde o temprano completaremos este proceso, a medida que reconozcamos que los "placeres" del ego no son placer sino sufrimiento, y entonces aceptaremos sinceramente dejarnos de tonterías y, por lo tanto, despertar.

Actitud ante los elogios

(Del foro):

¿Es ego, o no es ego?

Pregunta: Hola. Una pregunta: Si mi jefe, un amigo, quien sea, alaba algo que he hecho eficazmente y me siento bien, ¿esa sensación proviene del ego? Gracias.

Respuesta: Como siempre, las circunstancias ilusorias son neutras en sí mismas, así que puede que sí o puede que no, depende de cada caso: de la actitud desde la cual estamos enfocando el asunto. Porque aunque toda verdadera sensación de bienestar procede de Dios (o a nivel ilusorio de Su reflejo: el Espíritu Santo o la mentalidad correcta), no todo lo que identificamos como agradable o placentero lo es realmente, sino que a veces es un simple cebo para que nos concentremos en lo corporal, en la limitada individualidad.

El jefe puede decir lo que sea. Y puedo sentirme bien (o mal) al respecto. El problema es la creencia de que ese "sentirme bien" (o mal) se debe a las palabras de mi jefe. Eso sería creer que algo externo puede afectarme, sea para bien (placer) o para mal (dolor). Eso es lo que el ego quiere que creamos, y en eso se basa la posibilidad de convertirnos en víctimas. Porque si elijo creer que mi bienestar depende de las palabras bonitas de mi jefe (o de mi familia, o de que gane mucho dinero a la lotería, etc), entonces estoy haciendo el mundo real, considerando lo externo como causa, en vez de ser un simple reflejo o efecto de mi decisión interna de sentirme como me siento.

Una lección muy citada del Libro de ejercicios dice: «Nunca estoy disgustado por la razón que creo» (L.5). Podríamos formularla así, refiriéndonos a la misma enseñanza: «Nunca me siento bien por la razón que creo».

La razón de que me siento bien no es que acabo de tomarme mi helado preferido, ni que mi jefe me ha elogiado, ni que mi novia finalmente ha aceptado casarse conmigo. La verdadera razón de mi bienestar, cuando es genuino, es la decisión en mi mente en favor del Espíritu Santo (es decir, de reconocer la verdad y despertar). Y los símbolos externos son solo el reflejo de esa decisión mental.

Por lo tanto, si mi jefe me elogia y me siento bien:

1) Si reconozco que eso es el reflejo de mi decisión de perdonarme a mí mismo y reconocer la verdad, entonces estoy siguiendo al Espíritu Santo y colaborando con mi despertar.

2) Pero si creo que mi bienestar se debe a las palabras que el jefe ha dicho sobre mí, entonces estoy reforzando la creencia de que soy una persona, en vez de utilizar la experiencia para recordar que soy una mente libre del espacio/tiempo. Al reforzar esa creencia, estoy siguiendo al ego, pero si me doy cuenta y cambio mi actitud de especialismo por una actitud de perdón/discernimiento, puedo cambiar del ego al Espíritu Santo y convertir la situación en una oportunidad para entrenar mi proceso de despertar.

La actitud profunda, por lo tanto, es recordar que no hay nada externo que tenga poder sobre nosotros: nada tiene el poder de darnos paz ni de quitarnos la paz. Ninguna cosa del mundo puede hacernos felices (ni siquiera las palabras del jefe) ni infelices (ni siquiera, de nuevo, las palabras del jefe).

Nada externo a ti puede hacerte temer o amar porque no hay nada externo a ti. (T.10.introd.1.1)

Lo reconozcamos o no de manera consciente, toda sensación de bienestar proviene de unificarnos con la Voluntad de Dios. Y en este mundo de dualidad, la Voluntad de Dios se refleja en la forma del perdón.

Todo placer real procede de hacer la Voluntad de Dios. (T.1.VII.1.4)

Déjame perdonar y ser feliz. (L.64.6.4)

Por cierto, ni que decir tiene que aparte de lo comentado, si las palabras de mi jefe me hacen sentir "bien" debido a un egoico enfoque de especialismo, entonces he caído en la red del ego (por ejemplo, si mi jefe me dice que soy excepcional, que soy muy eficiente, y eso lo interpreto como que soy mejor que otros colegas del trabajo y hago depender mi sensación de valía de esa comparación, donde uno triunfa y otro es rebajado, como hace siempre el especialismo). Si hay actitud de especialismo (comparaciones donde alguien es mejor o peor que otro), hay ego. Pero podemos sentirnos bien desde una actitud de mentalidad correcta, por ejemplo interpretando las elogiosas palabras del jefe como un ejemplo del talento que existe potencialmente en todos nosotros, aunque el jefe haya ilustrado la idea tomándome a mí como ejemplo.

Dios, que abarca todo lo que existe, creó seres que lo tienen todo individualmente, pero que quieren compartirlo para así incrementar su gozo. (T.4.VII.5.1)

En cuanto creemos que tenemos alguna capacidad que alguien no tiene, o que alguien tiene alguna capacidad que nosotros no tenemos, podemos estar seguros de que estamos creyéndonos el cuento del ego. Y si nos acordamos de esto, al darnos cuenta, podemos poner remedio a esto, reconociendo que ninguna mente posee nada que no pertenezca a la totalidad. Así volvemos a la actitud del perdón, según la cual todos somos iguales, no diferentes, y nos sentimos bien por nuestra igualdad, y no por los ilusorios y muy temporales especialismos del ego, que nos hacen parecer diferentes a unos de otros.

jueves, 21 de marzo de 2013

Relaciones especiales (los apegos) (I) La belleza y la felicidad están en nuestro interior

Copiado de algunos mails escritos en febrero de 2013 (con algún pequeño añadido). Comienza aparentemente descontextuado con la mención de la cocina y tal, pero no era necesario incluir datos personales o las circunstancias precisas que motivaban la respuesta por mail; se intuye lo suficiente y las explicaciones posteriores son válidas por sí solas:

(...) Linda cocina, con el símbolo de la apariencia de tu padre como burlándose... en realidad ya sabes que es la forma como tu padre ha expresado una petición de ayuda. Estaba simplemente pidiendo amor.

En cuanto a lo que dices de querer dar, pero que "no está el otro" al que querías darle jejeje... Bueno, en realidad nada puede obstaculizar al dar si consigues recordar que el dar es ante todo una actitud mental. Puedes darle a todo el mundo, incluso a esta persona, aunque en la apariencia parezca que no esté contigo en ese momento. Puedes bendecirle mentalmente, por ejemplo. Eso es dar. Para la mente no hay tiempo ni distancia. Nada nos impide dar. Nada nos impide darnos completamente en cualquier momento.

Y en cuanto a la posibilidad de expresar el dar en la forma (con el cuerpo), dejemos que en esto nos guíe el Espíritu Santo, Él sabe bien lo que conviene, y nos daremos cuenta de que aunque quizás una persona en concreto no está cerca en un momento dado, si hay alguna otra persona cerca esa será el símbolo del Cristo para nosotros en ese momento. Y es a esa persona a quien podríamos sentir la inspiración de expresarle amor, generosidad, o dar algo en la forma. Cualquier hermano nos da la oportunidad de dar (cuando no esté tu novio quizás sí tengas cerca a tu hijo, a tu padre o a tu jefe, o si pareces estar sola quizás te vengan a la mente las personas que necesitan recibir tu bendición amorosa mentalmente... recuerda que las mentes están unidas y que por eso podemos ayudarnos mucho los unos a los otros... ¡esto sí que es dar: pensar amorosamente de los demás... animar... bendecir... perdonar... recordar la verdad para todos!). Querer dar especialmente a alguien, es amor especial. En este mundo las relaciones de amor especial son habituales, pero si les entregamos ese deseo de especialidad al Espíritu Santo, Él hará buen uso de esa relación especial y pasará a ser una relación santa que ayude a todos a despertar.

Los ejemplos los estás dando tú pero lo que estamos hablando es la práctica que nos corresponde a todos. Cada uno vamos despertando paso a paso aprovechando los símbolos que nos vamos encontrando.

Cambiando de tema, estoy leyendo a un poeta no-dual llamado Ilie Cioara, que vivió durante el siglo 20. Escribió poemas y también comentarios (la mayoría son comentarios de sus propios poemas). Te copio unos trocitos que me han gustado:

Del capítulo titulado "La felicidad":

Cada ser humano de este planeta busca, consciente o inconscientemente, la felicidad (...).

La verdadera felicidad llega de forma indirecta; aparece siempre cuando no buscamos nada. En la práctica, no sabemos lo que es la felicidad, pero, cuando la mente está en silencio absoluto, en un estado de pasividad total, nuestro ser entero experimenta la armonía. En ese estado, como seres completos integrados con la Vida, nos sentimos desbordados de una inmensa Dicha y Felicidad sin causa.

La Felicidad se renueva a cada instante.

La Realidad no tiene límites.

La Verdad Absoluta está dentro de ti, esperando que le permitas manifestarse en todo Su Esplendor.

Solo cuando la mente está en humilde silencio —por haber comprendido su impotencia ante lo Infinito—, entonces y solo entonces revelará la Divinidad su presencia en nuestro interior como Amor impersonal, dirigiéndonos mediante impulsos intuitivos.


Del capítulo titulado "La belleza":

Cuando la belleza está en nosotros, vemos también belleza en las flores, en la arena e incluso en el barro.


Nota de Toni: por cierto, algo parecido escribí ayer en uno de los mails que te envié. Ahora he recordado otro ejemplo: cuando escuchamos música que nos gusta, la belleza no está en la música sino en nuestro ser. Por eso a veces al escuchar la misma canción otro día sucede que quizás ya no nos gusta tanto, porque hemos cambiado nuestra actitud (nuestro estado de ánimo, etc). Pero cuando algo nos hace sentir gozo (sea la música, sea una persona, sea un cuadro o una puesta de sol o una sabrosa comida) ese gozo y esa felicidad y esa satisfacción no están en el objeto percibido, sino en nuestro propio ser. Comprender esto es liberador. Nuestro ser lo abarca todo y es ilimitado. Sigamos con el poeta Ilie Cioara:

Cuando la belleza reina en nuestras profundidades, el ser entero está alegre, el rostro y el cuerpo resplandecen..., todo irradia belleza. Cuando dejamos escapar el momento, nos invade la inquietud física y psicológica; la mente atestada de conocimientos crea confusión.

Nota de Toni: Lo último podemos relacionarlo con lo que dice UCDM en varias ocasiones... citaré dos ejemplos: «No sabes cuál es el significado de nada de lo que percibes». (T.11.VIII.3.1) «Lo esencial, sin embargo, es que reconozcas que no sabes nada». (T.14.XI.1.1)

Sigamos con Ilie Cioara:

No podríamos percibir la belleza y la fragancia que emanan de la naturaleza un día de primavera, si esa belleza no existiera ya en nuestro interior. Cuando la belleza que hay en nosotros se revele, seremos capaces de ver también la belleza en una flor, una brizna de hierba o un grano de arena, o incluso en un pedazo de barro.

Nota de Toni: Recordemos también la manera amable con que a veces Ramana nos recordaba algo relacionado con esto: cuando vemos algo, por ejemplo algo que nos gusta (o que nos disgusta o molesta)... ¿Quién dice que eso existe? ¿Lo dice ese algo o lo pensamos uno mismo de ese algo? Todo sucede en nuestra consciencia. La silla no nos dice: "yo existo". El mundo tampoco nos dice: "yo existo". Si una persona nos gusta, su existencia tiene sentido para nosotros por una sola razón: porque yo, yo, ¡yo sí existo! Sólo una cosa es completamente segura sin error posible: yo soy. (Incluso si una persona nos dijera que "yo existo", ¿lo dice ella realmente o lo estoy imaginando yo? Todo depende finalmente del propio yo, del propio yo soy).

La percepción, al contrario que el conocimiento, es cambiante, variable. Por ejemplo: unas personas ven belleza donde otras ven fealdad, e incluso varían las percepciones de una misma persona según el momento y las circunstancias. Sólo el conocimiento es estable porque es eterno. La percepción de la belleza, del amor, del bien, nos acerca al conocimiento, mientras que la percepción de la fealdad, del odio, del mal,  indica que nos estamos aferrando a juicios muy alejados de lo eterno. Pero podemos alegrarnos de saber que la Verdad se encuentra en nuestro propio Ser y que podemos recordarLa siguiendo la Ayuda del Maestro Interior, Quien nos conduce a la Verdad mediante la percepción correcta. La percepción correcta, recordémoslo, es temporal pero es un paso valioso para retornar al Conocimiento del Ser. Nuestra tarea (lo único que está en nuestra mano y que es lo único que necesitamos "hacer") es solamente confiar en el Espíritu Santo o Maestro Interior para alcanzar la percepción correcta. La percepción correcta global (generalizada a toda circunstancia) es el "sueño feliz", desde ahí seremos "llevados en Brazos de Dios" al Cielo del Puro Conocimiento (Auto-Conocimiento), pero ese Último Paso no podemos forzarlo, sucede espontáneamente, es una Gracia del Sí Mismo.

Seguimos con Cioara:

Esta belleza no es el resultado del acto de pensar (...). Ni la imaginación, ni el esfuerzo, ni la voluntad, pueden crearla ni expresarla con símbolos.

Nota de Toni: como dice UCDM, no podemos fabricar la verdad, porque la verdad ya es. Lo que sí podemos es aceptarla.

Cioara:

Cualquier humano puede acabar con la falta de belleza si está dispuesto a dirigir una mirada atenta a las profundidades de su ser. (...) Cuando toda la confusión, el desasosiego y la fealdad desaparecen, un nuevo clima se revela a modo de paz y equilibrio del alma. La belleza, como estado de pura armonía, luminosidad y dicha sin causa, envuelve nuestro ser, creando una mentalidad nueva.

Este es el divino Ser Humano Verdadero, que existe en las capas más profundas de la conciencia, dentro de cada uno de nosotros, esperando a que lo descubramos y le permitamos orientarnos y guiarnos. Solo en su presencia suceden las transformaciones beneficiosas. A este Nuevo Ser Humano le debemos nuestro encuentro con la auténtica felicidad.


Nota de Toni: Las palabras "Ser Humano Verdadero" son una forma de nombrar lo que UCDM a veces nombra con una sola palabra: CRISTO.

((De otro mail)): 

 Sí, con tu padre, con tu pareja también, con todos: cada vez que percibimos algo como que no sea una expresión directa de amor, se trata de una petición de ayuda (o petición de amor, que es lo mismo). Y en el fondo, como los demás son espejos de nosotros mismos, esas peticiones de ayuda que percibo son mis propias peticiones de ayuda. Por eso Arten/Pursah dicen que al perdonar a alguien en realidad estamos perdonándonos a uno mismo (y por lo tanto ayudándonos a nosotros mismos). Si percibo una petición de ayuda, respondo ayudando, y en el fondo sé que es mi propia petición de ayuda que se refleja de esa manera. Y al responder, me estoy ayudando a mí mismo. Solo me relaciono conmigo mismo porque hay un solo ser.

Una relación santa es simplemente una relación especial entregada al Espíritu Santo. Lo que primero pudiera ser una relación especial (con sufrimiento y apego) que refuerza el sueño, al entregarla al Espíritu Santo se convierte en una relación santa. Incluso si después de entregarla todavía hay preferencia por esa persona (que en este mundo es normal que la haya), a pesar de ese rasgo de especialidad la relación es santa porque al haber sido entregada al Espíritu Santo, Él comienza a obrar en la relación para ponerla a funcionar poco a poco en dirección al despertar (el despertar de ambos en la pareja y el despertar de todos, pues todo afecta a todos, las relaciones no están cerradas o separadas unas de otras).

No es necesario que la relación especial haya sido entregada completamente para que sea santa. Basta con entregarla tanto como podamos, con la actitud mental apropiada de que el Espíritu Santo nos ayude a mejorar la entrega y así santificar totalmente la relación, que así funcione como ayuda para el despertar y no para pelear ni sufrir. Así que basta con entregarla en la medida que podamos. No es necesaria una entrega totalmente perfecta, porque solamente los iluminados han entregado perfectamente. Con la pequeña dosis sincera de buena voluntad, basta. Esa pequeña dosis de buena voluntad será suficiente para que el Espíritu Santo pueda entrar a participar en vuestra relación y santificarla, pues al entregarle la relación a Él, lo has invitado y Él comienza inmediatamente a ayudaros. Debido a la entrega, ahora la relación es santa.

Resumiendo: podemos hablar de la percepción o del puro conocimiento. En el mundo de la percepción (la dualidad) podemos hablar de relaciones especiales (que son relaciones egoístas, basadas en el ego, basadas en los intereses personales separados de cada uno) o podemos hablar de relaciones santas (que son relaciones entregadas al Espíritu Santo, y por lo tanto basadas en la percepción correcta que ayuda a despertar, viendo el bien para todos unidos y no para cada uno por separado). Más allá de la percepción, en la verdad pura o conocimiento, no hay relaciones especiales ni relaciones santas. Es el Cielo o Puro Ser, y ahí la única Relación que hay (por así decir) es la del Padre con el Hijo, o dicho en otras palabras, la Relación del Puro Ser Consigo Mismo. En este caso no es una relación tal como se suele entender esa palabra (con dos componentes) porque se trata de una Relación de Unidad, sin componentes, sólo el Ser siendo Ser Consigo Mismo eternamente gozoso.

En cuanto a ver belleza en unos objetos y fealdad en otros, es lo normal. Ten en cuenta lo que dice UCDM sobre el mundo, sobre la percepción:

Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.IN.1.5)

El mundo que ves es el testimonio de tu estado mental. Todo el mundo, la galaxia, el universo, es un enorme símbolo que refleja tu estado mental. Y el estado mental que tenemos antes de haber despertado completamente, es un estado mental mezclado. Mezcla significa conflicto, opuestos, dualidad. Nuestro estado mental es mezclado (hasta que sucede la iluminación) porque cuando no hay mezcla, lo que hay es la Verdad pura sin mezcla (el Cielo, la iluminación).

O experimentamos el Cielo puro sin mezcla, o experimentamos mezcla ilusoria. Lo que nunca es posible experimentar es una total obscuridad sin mezcla, porque eso no es posible: las ilusiones no podrían existir sin la consciencia que se autoengaña. Las sombras no pueden existir sin la luz que las proyecta. Pero la Luz sí puede existir sin las sombras, y de hecho la Luz es lo único que existe. Las ilusiones no existen. 

Al haber fabricado un estado mental ilusorio que es una mezcla de luces y sombras, entonces es normal que eso se refleje en el mundo que percibimos. Por eso vemos cosas bellas y también cosas feas. Un estado mental mezclado proyecta un mundo de mezclas. El mundo contiene símbolos que reflejan toda esa mezcla de actitudes, creencias, sensaciones, emociones, miedos, alegrías, tristezas, etc que albergamos en nuestro interior.

El iluminado solamente ve belleza porque ya ha negado la negación de la realidad (el iluminado solamente acepta lo que es verdad). Los demás vemos mezcla, pero conforme vamos perdonando cada vez somos más receptivos a la belleza sin mezcla, hasta que finalmente veamos la belleza que hay en todo. No existe nada que no sea bello.

Sólo existe la Belleza. No hay nada más. Sólo hay un único Ser y Su Nombre es Belleza :-)

((De otro mail)): 

 Digámoslo así:

 Mente dividida -> Mundo mezclado (conflicto, dualidad, opuestos)

Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.IN.1.5)

La mente dividida es la condición interna (nuestro estado mental dividido), la cual produce la imagen externa o proyección que es el mundo mezclado (la dualidad). Mezclado por lo que expliqué en el otro mail: porque refleja todas las actitudes, creencias, pensamientos, emociones, etc de nuestra mente dividida, ¡reflejando tanto los pensamientos positivos como los negativos!.

Por eso vemos belleza en unas cosas, fealdad en otras, incluso belleza y fealdad en una misma cosa según el momento o incluso a la vez. UCDM habla también de ambivalencia, pues con la mente dividida sucede que amamos y odiamos, o sucede que percibimos belleza y fealdad, etc.

Nuestra mente dividida se compone de dos partes: 1) la mente correcta (donde hay la belleza, amor, verdad, unión, perdón, etc, es la parte de nuestra mente donde vive el Espíritu Santo) y 2) la mente errada (donde guardamos nuestros pensamientos errados, las creencias falsas, el odio, la fealdad, la separación, el ataque, la culpa, etc).

Como hemos aceptado ilusiones en nuestra mente, la hemos dividido (no realmente, sino en nuestra imaginación, en nuestra experiencia) de esa manera y por eso al funcionar como dos mentes, es una mente mezclada que proyecta un mundo mezclado. Por eso percibimos símbolos bellos y amorosos y de perdón, procedentes de la mente correcta (la parte sana de nuestra mente, donde vive el Espíritu Santo). Y por eso también percibimos símbolos feos, de odio, de separación, de traición, de soledad, de culpa, de miedo, enfermedad, guerra, muerte, etc, procedentes de la mente errada.

Lo que dije de que no puede haber obscuridad total, es bastante evidente. No podemos experimentar solamente mente errada. No podemos experimentar solamente ausencia de Luz/Consciencia, porque se necesita alguna consciencia para poder ser lo que sea... incluso las ilusiones necesitan consciencia para que sea "testigo" de dichas ilusiones. Uno podría decir: "no existo" (¿obscuridad total o ausencia total de consciencia?) pero eso no es así porque ¿quién lo dice? Se necesita alguna consciencia que pueda decirlo/pensarlo/percibirlo. Se necesita consciencia para poder negar la consciencia y así fabricar ilusiones.

Además de lo ya dicho, la obscuridad absoluta tampoco es posible porque no la soportaríamos. Si nos separáramos (aunque sea ilusoriamente) del Amor más allá de cierto límite, la situación ilusoria resultante nos resultaría tan inmensamente insoportable que despertaríamos inmediatamente porque ya no aceptaríamos la ilusión. El ego es astuto y por eso "aprieta, pero no ahoga" jejeje... La ausencia de Luz solamente puede llevarse hasta un cierto límite, porque si la oscuridad/ausencia-de-gozo aumentara demasiado ya no habría manera de que quisiéramos seguir jugando a auto-engañarnos. La vida ilusoria no resulta soportable sin determinada dosis mínima de luz (el Hijo de Dios no puede separarse completamente de su Padre, ¡ni siquiera en la ilusión!). Por eso la mente dividida tiene las dos partes: luz (mente correcta del gozo y la paz) y oscuridad (mente errada, del sufrimiento). Y por eso nuestra mente dividida proyecta ambas partes de la mente y por eso parece que percibimos belleza y fealdad, amor y miedo, cosas buenas y malas, símbolos mezclados. Pero cuando mediante el perdón descubrimos que la Mente no está dividida sino que es completa en una pura Luminosidad amorosa (sin mezclar con ilusiones), entonces la proyección se convierte en un mundo o sueño feliz y finalmente la proyección del mundo feliz también se disuelve y brota espontáneamente el Cielo del Pleno Amor y Gozo.

Nota: He encontrado una cita en UCDM donde se refiere a este tema de que es imposible la "obscuridad absoluta": 

     El que todos acepten la Expiación es sólo cuestión de tiempo. Tal vez parezca que esto contradice su libre albedrío, dada la inevitabilidad de la decisión final, pero en realidad no es así. Puedes aplazar lo que tienes que hacer y eres capaz de enormes dilaciones, pero no puedes desvincularte completamente de tu Creador, Quien fija los límites de tu capacidad para crear falsamente. Una voluntad aprisionada engendra una situación tal, que, llevada al extremo, se hace completamente intolerable. La resistencia al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. Este alternar entre los dos niveles de percepción se experimenta normalmente como un conflicto que puede llegar a ser muy agudo. Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios. (T.2.III.3) (Pág. 23)

Por lo tanto, antes o después nos cansamos de jugar al juego de la separación/sufrimiento. Y entonces, conforme más se aviva en nosotros el deseo de despertar, más decididos nos sentimos a discernir/perdonar todas las ilusiones sin excepción. Un comentario relacionado con esto dice:

     Esto re-establece el poder de la mente y hace que las demoras le resulten cada vez más intolerables al darse cuenta de que lo único que hacen es añadir dolor innecesario. Como resultado de ello, la mente se vuelve cada vez más sensible a lo que antes habría considerado sólo pequeñas molestias. (T.2.III.4.6-7) (Páginas 23-24)

Dicho de otra forma: cada vez somos menos indulgentes con las ilusiones. Y cuando amanezca en nosotros un deseo total por despertar, entonces lo recordaremos todo.

Con el perdón unificamos la mente (que ya era una, pues es una desde siempre y por siempre, pero se trata de reconocerlo), negando la negación de la realidad. Con el perdón negamos lo falso y así aceptamos lo verdadero. Con el perdón sintonizamos con el mundo real el cual es un estado en el que no nos oponemos al Cielo, por lo tanto a través del mundo real acabaremos por recordar el Cielo.

Al principio cualquier persona percibe símbolos de ambas partes de la mente dividida: símbolos de la mente correcta (belleza, amor, perdón, etc) y símbolos de la mente errada (accidentes, enfermedades, traiciones, culpa, etc). Los símbolos pueden ser los mismos, pero a nosotros nos parecerán símbolos del amor o del miedo dependiendo de con qué guía los interpretemos... ¡elijamos al Espíritu Santo como Guía! Cuanto más perdonamos, nuestro estado mental se va unificando hacia lo verdadero, así cada vez predomina más la mente correcta, y cada vez percibimos más símbolos de amor/belleza y menos símbolos de miedo/culpa/fealdad.

Cuando hayamos terminado de deshacer al ego (deshacer la mente errada) ya solamente percibiremos el mundo real, porque solamente estaremos aceptando la mente correcta, por lo cual nuestra percepción es clara, pura y limpia (el mundo real). Entonces todos los símbolos se perciben amorosamente: solamente percibimos belleza porque no percibimos nada sin la ayuda del Espíritu Santo.

Resumiendo:

Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.IN.1.5)

Y conforme purificamos nuestro estado mental, unificándolo en una mente que acepte solamente la mente correcta (o mente sana), conforme nuestra mente sana, el mundo percibido parecerá sanar también, porque es un reflejo de nuestro interior.

Post relacionado: Relaciones especiales (los apegos) (II)http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/relaciones-especiales-los-apegos-ii.html