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martes, 14 de julio de 2020

¿No es aburrido el Cielo?

Este tema surgió hace unos años en otro de mis blogs, aquí: Creación inmutable: El Ser no es una especie de Gran Cubito de Hielo Aburrido.

Ahora ha vuelto a surgir en el foro de Reddit sobre el Curso (en inglés aquí). Traduzco al español el intercambio (se puede considerar una versión resumida de lo que en esencia expresé en ese post del 2012):

¿Cómo es el Cielo / Realidad?

¿Cómo podría el Cielo no ser aburrido si ahí nada cambia? Me está costando motivarme para despertar a tal realidad.

Comentario (Toni):

El Cielo no es un cubito de hielo gigante aburrido. No se puede describir en palabras, pero digamos que es plenitud constante. El Cielo es siempre nuevo y además nunca cambia. Las palabras no pueden definirlo. En palabras podemos poetizar con insinuaciones y metáforas, por ejemplo, podemos decir que es como un río: su curso es inmutable pero el fluir del agua es enérgico y espléndido. De modo semejante, el Cielo es inmutable porque su felicidad nunca desaparece (su estado de felicidad nunca cambia) y además es infinitamente dinámico porque es constantemente nuevo y jamás se repite.

Pero las palabras no son la experiencia. Lo mejor de las palabras es servirnos de ayuda en el proceso de perdonar/despertar. Así vendrá la experiencia que pondrá fin a todas las dudas. El Cielo es maravilloso e incomparable. La Vida es Vida.


☼☼☼

Complemento reciente al mismo tema: ¿Cómo es el Cielo o la Unidad de la no-dualidad pura? ¿Hay diversión o es aburrido?: https://concordiayplenitud.foroactivo.com/t388-como-es-el-cielo-o-la-unidad-de-la-no-dualidad-pura-hay-diversion-o-es-aburrido#2800

La referencia antigua que ya mencioné al principio de este post: Creación inmutable: El Ser no es una especie de Gran Cubito de Hielo Aburrido.

☼☼☼

viernes, 9 de diciembre de 2016

La incomparable alegría del Cielo (nuestro estado natural)

Lo siguiente es un comentario que he hecho en este foro: http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?t=711 (en el comentario que voy a copiar se tocan brevemente un par de temas):

Delfín escribió:

P.D./ He abierto un nuevo hilo sobre este mismo tema :-D


Perfecto. De momento a mí no se me ocurren más cosas sobre este tema, es como si con los comentarios anteriores hubiera expresado prácticamente todas las reflexiones o intuiciones que se me han ocurrido con respecto a este tema. Puedo tener mis aciertos y mis errores en mis intuiciones, pero igualmente se comparte, por si alguno de los aciertos le sirve a alguien más jejeje

Sobre la metáfora que mencionas del teatro/cine y estar en la butaca como espectador, eso me recuerda a una sección del Curso que se refiere a lo mismo pero con otras palabras: "Por encima del campo de batalla" (T.23.IV). Estar por encima del campo de batalla es no identificarnos con el personaje de la escena, sino con el espectador sentado en la butaca y que está a salvo de las ocurrencias ilusorias del guión de la obra teatral (en lenguaje del Curso, no identificarnos con los cuerpos o personajes soñados —el personaje o "héroe" del sueño—, sino en vez de eso identificarnos con la mente o soñador, o en el lenguaje de Kenneth Wapnick, el "tomador de decisiones"; pues el Curso se centra en invertir eso a lo que le dimos la vuelta: causa y efecto; y entonces devolvemos de nuevo la causa a la mente, reconociendo que los cuerpos son solo un reflejo o efecto, al contrario de lo que el ego nos dice: para el ego, los cuerpos o formas son la causa de nuestras experiencias en el mundo).

Finalmente, sobre el tema que comentas al final: 



Delfín escribió:
Te confieso que a veces, este sueño me hace experimentar tanta felicidad, que cuando pienso que la obra termine y atravesemos las puertas del cielo y adquiramos conocimiento, me da algo así como vértigo. Pues no puedo ni imaginarme como será la sorpresa cuando nuestro Padre nos reciba en su seno. Asumo que la fiesta de bienvenida que nos tiene preparada será de tal magnitud, que sobradamente compensará la pérdida de la felicidad que ahora siento en el "sueño feliz".


El Curso alude a eso en algunas ocasiones. No sabría localizar todas esas citas, pero sí he encontrado una que tal vez sea de las más directas:

¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! (C.4.8.1)

Y esta cita me recuerda a su vez otra que leí de Gary Renard, en la que se dice:

Es una existencia gloriosa, Gary. No existen la carencia, los problemas, la muerte ni la soledad. Hay plenitud y totalidad. Es completo. ¡Y el amor es casi excesivo! Tu copa rebosa. Si supieras la alegría que te espera, ahora mismo te pondrías a dar saltos arriba y abajo. (Cita copiada de "El Amor no ha olvidado a nadie", cerca del final del capítulo 9).

Ah, y ahora esta cita me recuerda otra más del Curso:

No obstante, nada que él pueda hacer puede compararse en lo más mínimo con la gloriosa sorpresa de recordar Quién es. (M.25.1.5)

En fin, como se dice en términos coloquiales en otro de los libros de Gary (en "La desaparición del universo"):

En el Cielo no hay obstáculos y es jubiloso; mientras que en la Tierra, lo que se denomina vida es poco más que una constante carrera de obstáculos.

Una de las cosas que me gusta de Gary es que es tan gráfico para expresar estas cosas coloquialmente. En otra parte de "La desaparición del universo", cerca del principio del libro se compara nuestro estado natural con una especia de orgasmo constante, aunque muchísimo más intenso, ya que es ilimitado:

La siguiente cita es un fragmento del comienzo del capítulo 1 de “La Desaparición del Universo”, de Gary Renard:

PURSAH: En el Cielo no hay diferencias ni cambios. Todo es constante. Sólo así puede ser fiable en lugar de caótico.

GARY: ¿Y eso no resulta un tanto aburrido?

PURSAH: Deja que te pregunte algo, Gary. ¿Es aburrido el sexo?

GARY: No en mi opinión.

PURSAH: Bien, imagina el clímax del perfecto orgasmo sexual, sólo que ese orgasmo no se detiene nunca. Sigue adelante eternamente, sin reducir su poderosa e inmaculada intensidad.

GARY: Tienes mi atención.

PURSAH: El acto sexual físico ni siquiera se acerca a la increíble dicha del Cielo. Sólo es una pobre imitación de la unión con Dios. Es un falso ídolo, hecho para fijar tu atención en el cuerpo y en el mundo, que ofrece una compensación suficiente para que sigas volviendo a por más. Es muy similar a un narcótico. El Cielo, por otra parte, es un éxtasis perfecto e indescriptible que nunca cesa.

Pero todas estas citas son simplemente palabras (son metáforas; más o menos acertadas, pero metáforas). La práctica del perdón es lo que nos ayuda a que eso, que realmente es indescriptible en palabras, se convierta en nuestra experiencia permanente. Es lo que ya somos, pero al haberlo reprimido creemos que eso ya no es nuestra experiencia. El perdón nos ayuda a poner las cosas en su sitio, pues la verdad sigue siendo verdad.

¡Saludos! 


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PD: Más comentarios relacionados con los temas de estos dos últimos posts, podrían surgir también en este otro hilo de ese mismo foro: http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?t=713

lunes, 29 de septiembre de 2014

Abstracción

Dice el Curso en la lección 161 del Libro de ejercicios:

La condición natural de la mente es una de abstracción total. (L.161.2.1) (Pág. 326)

O sea: todo uno, sin diferencias o distinciones o excepciones de ningún tipo, sino una unificación total donde todas las cualidades son ilimitadamente compartidas, sin separación, sin formas (las formas son límites, pues si "mi forma es hasta aquí", entonces a partir de ese borde ya no soy yo y eso establece un ilusorio límite).

Como dice el Curso en esa misma lección:

Un hermano es todos los hermanos. Y en cada mente se encuentran todas las mentes, pues todas las mentes son una. Ésta es la verdad. (L.161.4.1-3) (Pág. 326)

Así pues, la Mente pura (la Verdad, la Unidad) es abstracta, pues no hace diferencias entre un aspecto de Sí Misma y cualquier otro aspecto de Sí. Las ilusiones van de la mano del miedo, y el miedo es algo concreto. Pero la paz, el amor, no necesita de lo concreto: se da ilimitadamente, de manera abstracta (como el refrán: haz bien y no mires a quién). Uno puede amarlo todo sin distinción (abstractamente) porque todo es uno.

Cuanta más paz siente uno, menos se da cuenta de lo concreto y menos real parece lo concreto, incluido el cuerpo. Durante la experiencia de la revelación, en esa inmensa paz el cuerpo llega incluso a desaparecer de nuestra atención mientras esa experiencia perdura. El miedo nos clava al mundo de los cuerpos, pero en la paz, el mundo de los cuerpos desaparece. 

Nos parece que es el cuerpo el que coarta nuestra libertad, el que nos hace sufrir y el que finalmente acaba con nuestras vidas. Sin embargo, los cuerpos no son sino símbolos de una forma específica de miedo. El miedo desprovisto de símbolos no suscita respuesta alguna, pues los símbolos pueden representar lo que no tiene sentido. El amor, al ser verdad, no tiene necesidad de símbolos. Pero el miedo, al ser falso, se aferra a lo concreto. (L.161.5)

Los miedos son concretos: miedo a algo. El miedo va referido a algo concreto que se teme, y cuando lo concreto desaparece de la mente, el miedo se va también. El miedo está basado en límites, en lo concreto.

Cuando algo ilusorio no parece ir referido a algo concreto (por ejemplo la llamada depresión endógena), en el fondo sigue siendo un miedo concreto aunque no lo sepamos conscientemente. Se llaman depresiones exógenas las que tienen una causa externa obvia a ojos del mundo (por ejemplo el fallecimiento de un ser querido o cualquier tragedia o problema que parece producir la depresión). Se llaman depresiones endógenas las que a primera vista no tienen una causa externa obvia, pero incluso en estos casos, hay algo concreto en la jugada, aunque no seamos conscientes de ello. Por ejemplo hoy día se suele considerar que las depresiones endógenas tienen una causa biológica (el saber del mundo siempre acaba basándose en el cuerpo, en lo limitado). Además, incluso la depresión endógena va ligada al cuerpo de la persona que aparentemente la padece, y el cuerpo es algo concreto; cualquier depresión o miedo va referida a algún tipo de cuerpo o conciencia separada (concreta) que siente esa aparente depresión o miedo. Más a fondo, el miedo concreto final que hay detrás de toda depresión (y de toda ilusión) es el miedo a la separación de Dios y sus supuestas consecuencias. En otras palabras: miedo a la verdad y miedo por las supuestas consecuencias de aparentemente habernos separado de Ella.

Pero no nos hemos separado de la verdad y esto es una feliz noticia. Podemos volver a ser conscientes de Ella si decidimos volver nuestra atención de nuevo a lo abstracto, a lo eterno.

Cuando pasamos nuestra atención de lo concreto a lo abstracto, nuestra mente se libera y el miedo desaparece. Esto nos permite recobrar la conciencia de nuestra perfecta y eterna felicidad.

Los cuerpos atacan; las mentes no. Este pensamiento nos hace pensar sin duda en el texto, en el que se subraya con frecuencia. Ésta es la razón por la que los cuerpos se convierten tan fácilmente en símbolos del miedo. Se te ha instado en innumerables ocasiones a que mires más allá del cuerpo, pues lo que éste ve es el símbolo del "enemigo" del amor que la visión de Cristo no ve. El cuerpo es el blanco del ataque, ya que nadie piensa que lo que odia sea una mente. Sin embargo, ¿qué otra cosa sino la mente le ordena al cuerpo que ataque? ¿Qué otra cosa podría ser la sede del miedo sino lo que piensa en el miedo? (L.161.6) (Pág. 327)

El ataque se basa, por lo tanto, en la supuesta existencia de lo concreto: se basa en que valoramos lo concreto: lo ilusorio, lo inexistente. Y es la mente (nuestra mente; nosotros a nivel mental) la que decide qué valora y qué no. Somos libres de elegir valorar lo concreto o lo abstracto, y esto es simplemente un cambio en nuestra actitud mental. Por lo tanto, la solución es mental, nunca corporal. El cuerpo no decide, la mente sí. Y desde nuestra mente podemos elegir valorar lo eterno en lugar de lo temporal.

Si quieres recordar la eternidad, debes contemplar sólo lo eterno. Si permites que lo temporal te preocupe, estarás viviendo en el tiempo. Como siempre, tu elección estará determinada por lo que valores. El tiempo y la eternidad no pueden ser ambos reales porque se contradicen entre sí. Sólo con que aceptes lo intemporal como lo único que es real, empezarás a entender lo que es la eternidad y a hacerla tuya. (T.10.V.14.5-9) (Pág. 213)

Todo lo ilusorio se basa en lo concreto y codiciarlo como si tuviera valor es lo que produce miedo, pues no son la verdad sino creencias cambiantes. Todo lo ilusorio son variantes del miedo, por ejemplo el odio, los cuerpos, las enfermedades, los accidentes, el amor especial, el negar el aprecio a algo/alguien, el tiempo (tanto el de las horas como el del clima), etc. Todas esas creencias se basan en cosas concretas.

El odio es algo concreto. Tiene que tener un blanco. Tiene que percibir un enemigo de tal forma que éste se pueda tocar, ver, oír y finalmente matar. Cuando el odio se posa sobre algo, exige su muerte tan inequívocamente como la Voz de Dios proclama que la muerte no existe. El miedo es insaciable y consume todo cuanto sus ojos contemplan, y al verse a sí mismo en todo, se siente impulsado a volverse contra sí mismo y destruirse. (L.161.7) (Pág. 327)

La muerte, como el odio y todo lo ilusorio, es algo concreto: se odia a alguien en concreto, o muere alguien en concreto. Todo eso en apariencia, pues no es verdad sino inofensivas ilusiones.

Tal como veamos a los demás, así nos consideraremos a nosotros mismos (cree el ladrón que todos son de su condición). Si vemos a los demás como algo concreto (como un cuerpo, como un individuo separado del resto, limitado), entonces así pensaremos que somos nosotros: algo igualmente concreto, un cuerpo, un individuo separado, limitado.

Quien ve a un hermano como un cuerpo lo está viendo como el símbolo del miedo. Y lo atacará, pues lo que contempla es su propio miedo proyectado fuera de sí mismo, listo para atacar, y pidiendo a gritos volver a unirse a él otra vez. (L.161.8.1-2) (Pág. 327)

Así pues, todo depende de uno mismo: de la propia actitud. Si enfocamos la atención dando crédito a lo concreto, nos asustaremos y confundiremos en el laberinto de las ilusiones. Pero es fácil salir de tal laberinto, basta con poner nuestra atención en lo abstracto, en lo eterno, en el presente, en el amor. Eso es perdonar.

Al perdonar las ilusiones salimos del laberinto, pues entonces reconocemos que no estamos en ningún laberinto de ilusiones sino que vivimos desde siempre y para siempre en el feliz Corazón de Dios: el Cielo de la Verdad; en la Paz del Ser que somos, más allá del cual no hay nada.

Si quieres recordar la eternidad, debes contemplar sólo lo eterno. (T.10.V.14.5) (Pág. 213)

Al hacer así, todas las ilusiones desaparecen, incluida la muerte, y la felicidad es ilimitada para siempre, pues el Cielo mismo nos eleva hacia Sí, puesto que con nuestra actitud le estamos diciendo que ahora lo aceptamos y lo invitamos a que nos revele nuestro propio Ser. Y el Cielo amorosamente responde de inmediato a nuestra más leve invitación, ya que:

El Cielo no se ha olvidado de ti. (L.161.10.6) (Pág. 328)

Pues Eso eres tú mismo. Y el Ser nunca se olvida de Sí mismo.

Actualización (30 de junio de 2016): Sobre el tema de perdonar lo concreto y lo abstracto, pueden leerse también las preguntas P-603, P-335 y P-123, respondidas igualmente por Ken Wapnick. Y quien quiera seguir leyendo más extensamente, escribí un post relacionado también con este tema: Miedo abstracto; y el uso de diferentes símbolos del perdón.

domingo, 10 de agosto de 2014

La forma más rápida de "volver a Casa"

Primero perdonas, luego oras, y de este modo te curas. (O.3.IV.4.1) (Pág. 41 del Canto de la Oración)

Primero perdonas (=percepción correcta, discernimiento, soltar nuestra percepción del mundo, desapego de nuestra percepción del mundo, cambiar de mirada para ver al mundo de manera amorosa e ilimitada, dejarlo todo en Manos de Dios, confianza depositada en Dios...), luego oras (=silencio, quietud, paz, entrega, soltar, dejar ir, desapego del mundo y de todo lo que sea temporal, desapego de los pensamientos, volver la mirada al interior hacia el puro ser-existencia-paz, consciencia consciente únicamente de la consciencia, relajamiento en el Momento desnudo de añadidos ilusorios, confianza en Dios expresada mediante silencio receptivo y entrega a lo que es, simplemente SER...); y de este modo te curas (des-hacimiento del ego, derretimiento de las ilusiones, despertar del sueño, resurrección, iluminación, perfecta paz más allá del entendimiento humano, ilimitada felicidad más allá de las palabras, indescriptible plenitud inagotable y plenamente compartida, pues tanta alegría no puede ser contenida en sí misma y se "desborda" extendiéndose más y más hacia todos los divinos Aspectos de Sí Misma).

Hay muchas maneras y enseñanzas para profundizar en el significado de todo esto (aparecen por resonancia si nuestro interés por saber y despertar es sincero), pero todas las diversas enseñanzas conducen a una única experiencia, común a todas. La experiencia de Ser. La Experiencia de Dios. Plenitud ilimitada. Indescriptible Libertad. La Experiencia de total Unicidad con todos los Aspectos de la Totalidad. Total y Eterna Felicidad.

martes, 23 de abril de 2013

El Cielo está ya perfectamente preparado para recibir a los Niños de Dios

Gracias a ti por todo. La paz nos cuida. El Amor nos acoge en Su Ser, y mientras dormíamos Él ha cuidado nuestro Jardín del Edén, nuestro Hogar, para que cuando despertemos lo tengamos todo perfectamente a nuestro gusto. ¡Va a ser una gozada volver a disfrutar de la Verdad! ¡Esta vez sin más chistes ilusorios, sin más sueños trágicos de separación, sino el Gozo perfecto eternamente siempre! Mientras despertamos a Esto, procuramos ayudar a nuestros hermanos y así que se sientan inspirados a despertar junto con nosotros. La Fiesta del Despertar va a ser completamente feliz precisamente porque en esta Fiesta vamos a estar todos unidos, sin que falte ni uno solo de nosotros.

El Paraíso ya está preparado, limpísimo y repleto de infinitas Aventuras Reales de Amor y de Felicidad para disfrutar por toda la eternidad. El Amor ha preparado todo y el Paraíso está ansiosamente feliz de darnos todo lo Bueno y Perfecto que tiene para nosotros. Todo está preparado. Solamente falta que lleguemos nosotros, los Niños amados del Padre. Y ya hemos decidido recordar la Verdad. Y el gozoso retorno está garantizado por Dios.

Mejor, imposible :-)