martes, 18 de octubre de 2016

La manera en que vemos a los demás nos indica cómo nos vemos interiormente a nosotros mismos

[El mundo que ves] es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.introd.1.5)

La condenación es un juicio que emites acerca de ti mismo, y eso es lo que proyectas sobre el mundo. (T.21.introd.2.1)

Si le señalas a tu hermano los errores de su ego, tienes forzosamente que estar viendo a través del tuyo porque el Espíritu Santo no percibe sus errores. (T.9.III.3.1)

Cuando un hermano se comporta de forma demente sólo lo puedes sanar percibiendo cordura en él. (T.9.III.5.1)

Cada hermano con quien te encuentras se convierte en un testigo de Cristo o del ego, dependiendo de lo que percibas en él. (T.11.V.18.1)

Pide, entonces, conocer la realidad de tu hermano porque eso es lo que percibirás en él, y en su belleza verás reflejada la tuya. (T.11.VIII.10.6)

Libera a tus hermanos de la esclavitud de sus ilusiones, perdonándolos por las ilusiones que percibes en ellos. (T.16.VII.9.5)

Pues percibir a un hermano como si fuese un cuerpo es falta de fe, y el cuerpo no puede ser usado para alcanzar la unión. (T.19.I.4.2)

Mira a tu hermano otra vez, pero con el entendimiento de que él es el camino al Cielo o al infierno, según lo percibas. (T.25.V.6.5)

Cuando percibimos a un hermano, una de dos: o él está expresando amor, o bien está pidiendo ayuda para percibir el amor (y si su petición de ayuda nos irrita o molesta, ¡significa que también nosotros estamos pidiendo ayuda!). Cualquier hermano que percibamos, está siempre o bien expresando amor, o bien pidiendo amor. Como dice el Curso:

El único juicio involucrado en esto es que el Espíritu Santo divide la petición en dos categorías: una en la que se extiende amor y otra en la que se pide amor. (T.14.X.7.1)

Tú no puedes hacer esa división por tu cuenta sin riesgos, pues estás demasiado confundido como para poder reconocer el amor, o para creer que cualquier otra cosa no es sino una petición de amor. (T.14.X.7.2)

Deja que el Espíritu Santo te muestre a tu hermano y te enseñe tanto su amor como sus peticiones de amor. (T.14.X.11.5)

Pero donde lo que hay es una petición de amor, tú tienes que dar amor por razón de lo que eres. (T.14.X.12.3)

Y como complemento, un intercambio de mails donde surgió un tema relacionado:

Pregunta: No sé si todo lo que cuestiona el supuesto ego de mi hermano, viene de mi ego o no. Me producen bastante rechazo, muchos facilitadores del Curso, ya sabes, todos estos conferenciantes internacionales que hacen giras por todos los países de habla hispana, que parecen ávidos de ser escuchados, los percibo como personas que nutren su especialismo con la espiritualidad, como otros lo nutren con la cultura, la política, etc. Acabo de cancelar mi suscripción a la web de un famoso facilitador, porque me molestaba tanta publicidad, ya sabes, ¡¡Un Curso de Milagros con fulano de tal!! Me molesta también cuando observo a muchas personas que hacen de estos facilitadores una relación de amor especial, ya sabes, ¿¿Para cuándo en Buenos Aires??, ¿¿para cuándo en Zaragoza?? En el libro de Kenneth Wapnick "Ausencia de felicidad" ya cuenta como Helen Schucman se indignaba con los primeros "maestros" del Curso. En el libro "El mensaje de Un Curso de Milagros", Kenneth desaconseja los grupos de estudio y aconseja el autoestudio. ¿Crees que habla mi ego? Perdono estos pensamientos; pero no reconozco si son de ataque o de sentido común. No quiero estancarme ni entablar una relación especial con ningún gurú, grupo o maestro; pero no veo mal compartir palabras sobre nuestro proceso, creo que puede ser bueno. ¿Tú que me dices hermano?

Respuesta: Te comento mis impresiones. Hablo en general, porque ten en cuenta que no tengo casi experiencia con el tipo de ambientes que comentas: encuentros grupales, asistencia a charlas, etc. No veo nada malo en esas cosas (siempre que no se "endiosen" como si la asistencia a tales encuentros fuera algo especial, lo cual lo convertiría en un ídolo más del ego, aunque incluso entonces bastaría con perdonarlo, porque tampoco es un "pecado" jeje), pero como mi camino se basa predominantemente en una práctica más individualizada (incluyendo la lectura de libros), no tengo opiniones concretas sobre qué tal de provechosos son ese tipo de encuentros grupales. Sí tengo opiniones generales, y eso es lo que te escribo. Meras opiniones, tratando de ser neutral en la medida de mis posibilidades.

Antes de entrar en el tema más variado, el de los encuentros grupales y quienes los "lideran", un pequeño apunte sobre lo que preguntas al principio de tu email, sobre si cuestionar al ego de un hermano, "viene de mi ego o no".

En realidad no hay más que un ego (común a todos nosotros: "nuestro" ego personal son las ramificaciones del único ego), pero al nivel de nuestra experiencia hablamos de egos en plural, cada uno con el nuestro. O sea que, cuando criticamos a alguien (o a "su" ego), como en realidad hay un solo ego, sin saberlo estamos criticándonos a nosotros mismos. Pero cuando hablo de criticar me refiero a una actitud de condena (eso sí sería egoico). Solo tú puedes saber si tu cuestionamiento sobre los hermanos que nos dan charlas es un simple cuestionamiento o incluye condena (resentimientos, ira, etc.). Si hay condena, no pasa nada, eso nos ata al ego pero se soluciona al practicar el perdón de esos pensamientos/resentimientos.

Es cierto que el Curso dice: 

Analizar los motivos del ego es algo muy complicado, muy confuso y nunca se hace sin la participación de tu propio ego. (T.12.I.2.1)

Más allá de las palabras de esa cita, hay que comprender a qué se refiere (relacionado con este tema, por cierto, es muy útil leer esa sección entera, T.12.I: "El juicio del Espíritu Santo", pues en cierto modo responde a tu pregunta implícita de cómo mirar a nuestros hermanos desde una mentalidad correcta). La cita no quiere decir que no podamos cuestionar las cosas, o que no deberíamos percibir las actitudes egoicas de un hermano. De lo que se trata es de procurar no juzgar. Podemos percibir actitudes presuntamente egoicas (en realidad deberíamos reconocer que tal vez estemos equivocados, pues lo percibimos a través del filtro de nuestro propio ego, por más que a veces sí acertemos en algún grado), pero aunque percibamos esas actitudes, no es obligatorio que nos dejemos llevar por resentimientos. En el mundo obviamente tenemos muchos ejemplos donde parece abundar el ego (incluidos los casos de las noticias, como los escándalos de corrupción, etc etc etc, por todas partes), así que podemos percibir eso, "cuestionarlo", pero si además de eso sentimos resentimientos (algún grado de odio, enfado, cerrazón), entonces tenemos una oportunidad para perdonar, y así perdonarnos a nosotros mismos y deshacer alguna otra capa de nuestro ego.

Yendo al panorama concreto que comentas (el de las charlas, los facilitadores, etc.), mi corazón me dice que tal vez lo mejor es empezar por simplemente no ser demasiado duros o demasiado extremos. Los hermanos/facilitadores que nos dan charlas, no son ni buenos ni malos. Son como tú y como yo, pues en principio es de suponer que la inmensa mayoría de ellos no están iluminados. Y esto no es problema para que compartan lo que hasta ahora hayan comprendido del Curso, de la espiritualidad o de la vida. Precisamente el Curso es un camino espiritual donde no hay problemas para compartir la inspiración que uno sienta oportuno de compartir, aunque no estemos iluminados. Tal vez en otras tradiciones, en alguna se desaconseje enseñar si uno no está 100% despierto, pero no es así en el Curso (si solo los iluminados pudieran dar charlas o escribir libros, Gary no podría escribir sus libros, ni Helen habría escrito el Curso). En el Curso cada uno enseña lo que sabe, incluso si no se da cuenta de que está enseñando (porque todo es una enseñanza: nuestro tono de voz, nuestra amabilidad, etc). Así que el Curso nos dice que todos somos maestros, en este sentido. En otras palabras: todos aprendemos de todos. Y todos podemos ser útiles. Como dice el Curso:

Dios te acepta en el nivel en el que estás y te da la bienvenida. (M.26.4.10)

Si esto es cierto de todos, es también cierto de los facilitadores (por cierto, es interesante leer el párrafo completo de la cita anterior).

No hay por qué exigirles más a los facilitadores que a cualquier otro hermano no iluminado. Como nos pasa a nosotros, ellos también aprenden de sus situaciones. Simplemente desempeñan ese papel externo, como otros desempeñamos otros papeles: los panaderos haciendo pan, los camioneros transportando mercancías, los políticos gestionando, los abogados defendiendo, etc. Los que dan charlas, simplemente esa es una parte de sus vidas. Su profesión no es diferente a las otras profesiones: todas las actividades son neutras, y pueden usarse para aprender el perdón o para reforzar el aprendizaje con el ego (para unir o para separar).

Puede que a algunos les veamos el plumero del ego más fácilmente que a otros, pero ¿acaso no tenemos ego también nosotros? Como dice el Libro de ejercicios:

Pregúntate, en cambio: "¿Me acusaría a mí mismo de eso?" (L.134.9.3)

O como dice el Jesús de los evangelios: vemos la brizna de hierba en el ojo de un hermano sin percatarnos de la viga en nuestro propio ojo. Una idea relacionada con esto, del Curso: «La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo» (T.2.V.5.1) (o sea, ante todo debemos ocuparnos de nosotros mismos, de nuestro propio ego, y cuando ya estemos limpios mentalmente, veremos si nuestros "reproches" siguen ahí o no... más bien habrán volado).

Una actitud perdonadora es reconocer que todos somos útiles (los facilitadores también); que cada uno hace lo que puede, a través de los obstáculos o filtros de su propio ego. No juzguemos a un hermano (que es verdad y espíritu puro) por los devaneos de su ego (que es ilusorio).

Esto no quiere decir que tengamos que asistir a las charlas si no nos interesan. Simplemente podemos suponer que otras personas sí están interesadas, les resuenan y probablemente se benefician de ellas. Las charlas en sí son neutras: pueden utilizarse para reforzar el especialismo del ego, o utilizarse como parte del "curriculum" de nuestra vida, que le entregamos al Espíritu Santo para que Él nos enseñe.

Para nosotros, estudiantes del Curso, las charlas son simplemente una opción complementaria (una ayuda opcional), pues el Curso está diseñado como un curso de estudio individual. Uno puede y debe estudiarlo y practicarlo por sí mismo. Quien vea útil ayudas (como asistir a una charla, o leer un libro, por ejemplo de Ken Wapnick o de Gary Renard) puede hacerlo sin problema y sin que eso le perjudique ni en lo más mínimo, mientras que no convierta el recurso de apoyo en un ídolo. Incluso el propio Curso es un recurso de apoyo de nuestra mentalidad correcta, y no debería ser convertido tampoco en un ídolo. Si por ejemplo sentimos ansiedad porque no tenemos a mano el libro del Curso, o porque hoy no hemos podido practicar la lección que nos tocaba del día (quien esté haciendo el Libro de ejercicios), eso probablemente es un indicio de que estamos convirtiendo el Curso en algo especial. El especialismo puede intentar apropiarse incluso del Curso. Hay que llevar cuidado con eso, pues el Curso trata de ser una ayuda para guiarnos a reconocer la paz, no para que nos sintamos ansiosos o apegados, ni siquiera al Curso.

Sobre lo que comentas de Kenneth Wapnick, yo no interpreté como que él desaconsejara los grupos de estudio. Me pareció que simplemente nos recordaba que el Curso es ante todo un curso de estudio individual (porque nadie puede estudiar ni practicar el perdón por ti), y nos avisaba de algunos de los riesgos de querer apoyarnos demasiado en un grupo. Pero lo problemático no es el grupo en sí, sino el apoyarnos demasiado en él, desatendiendo lo principal: nuestra propia práctica del Curso.

¿Por qué creo que Kenneth Wapnick dio esa advertencia? Porque hay personas que se apuntan a un grupo semanal o del tipo que sea, y ya se relajan en eso y no estudian el Curso por sí mismos, simplemente la horita o par de horas a la semana en que van al grupo y se leen juntos alguna sección o comentan alguna lección. Eso sería como lo que otros indicaban hace años que sucedía en el cristianismo: de personas que iban a misa todos los domingos pero el resto de la semana se comportaban como "diablejos", sin acordarse para nada de las buenas intenciones expresadas en el domingo anterior. Lo mismo pasa con el Curso: si nos apoyamos solamente en un grupo, y olvidamos seguir estudiando el material por nuestra cuenta y de practicarlo en nuestro día a día, el progreso será muy pequeño.

Y por otro lado, como decía, los grupos son simplemente opcionales. Si no te sientes atraído por ellos o ves que no te aportan nada, no hace falta que te apuntes a uno. Lo importante es tu sinceridad, y dar los pasitos del perdón poco a poco, tanto si te rodeas de personas de "esta onda" (grupos, libros, etc) como si no.

Resumiendo, los grupos no son imprescindibles, pero tampoco tienen nada de malo. Y los facilitadores, pues lo mismo. Sin ellos no habría charlas... y hay muchas personas que sí disfrutan de las charlas. Así que de alguna manera, unos y otros nos complementamos. A quienes nos gusta leer (como es mi caso), nos complementan con su ayuda y sus libros escritores como Ken Wapnick y Gary Renard. Y a quienes les gusta asistir a charlas, les complementan los que dan las charlas, incluidos también Ken Wapnick (cuando vivía) y Gary Renard, quienes han dado numerosas charlas y talleres. No tiene nada de malo. Y aunque la mayoría de ellos no estén iluminados (dado los pocos iluminados que se dice que hay), sin embargo son útiles. El propio Gary Renard afirma no estar iluminado, y yo no me negaría a disfrutar de sus para mí inspiradores libros. Otras personas tampoco están iluminadas, unos pueden tener más líos con el ego que otros, pero todos aportan algo. No solo quienes conocen el Curso, sino cualquier persona.

Recuerda, todos somos maestros. Incluso diría que en mi vida, algunas de las personas que me han inspirado mucho, no saben nada del Curso ni se consideran personas espirituales. Pero todos tienen algo (un toque de amabilidad; otros su capacidad de bromear; etc.). De todos podemos aprender algo, incluso del vecino, o incluso del viento o de una flor. Es cuestión de procurar estar abiertos y sin juzgar. Y cuando nos notamos cerrados o juzgando, acordarnos de aprovechar para perdonar nuestra actitud.

Incluso si un ladrón está robando (o algo más de moda en las noticias: un político o ejecutivo con sus trapicheos), podemos percibir esas acciones ego-inspiradas sin necesidad de juzgar a la persona (juzgar implica sentir odio). No hay necesidad de odiar. Simplemente hay miedo. Quienes roban tienen miedo de sufrir carencia, y se lanzan hacia todo el dinero que puedan. Tal vez no todos lo hagamos en esos niveles tan enormes, pero todos los que aún tenemos ego, tenemos miedo, y en esto somos iguales: todos necesitamos perdonar. Robar puede parecer una buena idea a ciertas personas (debido a que perciben desde densos filtros egoicos), pero no les soluciona el problema de carencia emocional interior. Solo el perdón nos libera realmente.

No somos mejores ni peores que nadie. Los facilitadores no son mejores que nosotros (aunque algunas personas los idealicen), ni peores que nosotros. Si nos molesta algo que hace alguien, usualmente es porque interiormente albergamos alguna actitud parecida o equivalente. En realidad todos nos parecemos mucho. Dices que "parecen ávidos de ser escuchados". ¿No nos pasa eso a todos en un momento u otro? (Ya cité antes la frase del Curso: ¿Me acusaría a mí mismo de eso?). A veces anhelamos que nos escuche alguien: el jefe, nuestra esposa, nuestro hijo, la persona que nos atiende en la tienda, etc. Simplemente, nuestro ego demanda atención, unas veces más que otras. No importa si vemos eso en otra persona de manera más exagerada, porque sigue siendo lo mismo, y si nos molesta puede ser por eso por lo que nos topamos con situaciones así: para que veamos en otros (de manera aumentada y exagerada) algo que podemos corregir en nosotros mismos. Es una idea. A veces los tiros van por ahí.

Evidentemente, los facilitadores que no estén iluminados van a tener ego, el cual puede deslizarse de un modo u otro, con más o menos frecuencia e intensidad. Como sucede con todos nosotros, con todas las personas. Si procuramos no juzgar, y practicamos el perdón, nos resultará natural ser cada vez más pacientes con todos nuestros hermanos, y esto hará que también seamos más pacientes con nosotros mismos cuando la situación lo requiera (la culpa, que muchas veces proyectamos sobre otras personas, a veces de repente le damos la vuelta y volcamos la culpa contra nosotros mismos, sintiéndonos fatal; y tener paciencia con las travesuras del ego nos ayudará a saber reírnos de ellas más fácilmente, tanto cuando el ego esté distrayéndonos a nosotros mismos como cuando sucede con cualquier otra persona).

Desde estas reflexiones que se me han ocurrido, se podría decir que tus comentarios pueden potencialmente encuadrarse tanto dentro de lo que llamas "sentido común" como dentro de lo que llamas "ataques del ego" (solo tú puedes saber cuánto pueda haber de un tipo u otro de actitud; todos los no iluminados tenemos ambas actitudes). Lo que te dé paz, es de sentido común (esto incluye el darte de baja de una suscripción si ya no te interesa, o el no asistir a charlas si no lo necesitas). Y lo que te haga sentir molesto o con resentimientos, es un ataque del ego. Recuerda que los ataques del ego pueden ser a veces muy disimulados. Pero como dice el Curso, no importa si sentimos un gran odio, un intenso enfado, o por el contrario sentimos una ligera irritación o una leve sensación de molestia, pues es todo lo mismo, ya que no hay una jerarquía de ilusiones ni grados entre ellas:

La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada. El grado de intensidad de la emoción experimentada es irrelevante. Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia. (L.21.2.3-5)

Tal vez sea útil recordar que nadie puede enfadarse con un hecho. Son siempre las interpretaciones las que dan lugar a las emociones negativas, aunque éstas parezcan estar justificadas por lo que aparentemente son los hechos o por la intensidad del enfado suscitado. Éste puede adoptar la forma de una ligera irritación, tal vez demasiado leve como para ni siquiera poderse notar claramente. O puede también manifestarse en forma de una ira desbordada acompañada de pensamientos de violencia, imaginados o aparentemente perpetrados. Esto no importa. Estas reacciones son todas lo mismo. Ponen un velo sobre la verdad, y esto no puede ser nunca una cuestión de grados. O bien la verdad es evidente, o bien no lo es. No puede ser reconocida sólo a medias. El que no es consciente de la verdad no puede sino estar contemplando ilusiones. (M.17.4)

En fin, que cada uno podemos disfrutar de lo que nos interese o resuene. A mí, como a muchos, me interesa el Curso, los libros de Gary, y sobre todo despertar del sueño de la dualidad, y por lo tanto perdonar. Y además están las diversas aficiones; a mí me gusta leer, escribir (blogs), incluso a veces ver cine o deportes o lo que sea. A otras personas les gusta ir a charlas del Curso, o dar las charlas. Pues genial. A otras les gusta viajar. Pues genial. A otras les gusta estar en un grupo ecologista, o afiliarse a un partido político, o dar de comer a las palomas. Por mí genial. Cada uno que disfrute de sus aficiones, como yo disfruto de las mías. Y quienes además de esas aficiones tenemos un camino espiritual, nada nos impide disfrutar las aficiones en la "periferia psicológica" de nuestra vida, mientras que nuestro enfoque principal podemos seguir haciendo que sea nuestro camino espiritual, en el caso del Curso, principalmente el perdón. Todos somos libres de seguir nuestras resonancias. Y en cualquier caso, recordemos una vez más, que mi única responsabilidad, mi único punto realmente importante, es concentrarme en aceptar la Expiación para mí mismo. Pues cuando "yo" despierte, todos estarán despiertos conmigo, pues en la realidad nadie se ha quedado dormido, pues todo es Uno y un Uno Despierto.

Mientras tanto, percibiéndome aún en un mundo de cuerpos, dormido en la conflictiva dualidad, esto significa que aún me aferro al ego, y por lo tanto a veces veré cosas "desagradables"; puede que las vea en "otros", pero son reflejos de lo que puedo perdonar en mí mismo. Son mis oportunidades para despertar.

Evidentemente nunca nos van a faltar estas oportunidades para despertar. Pues mientras no estemos completamente despiertos, el ego nos garantiza que nos va a proporcionar oportunidades constantes y de sobra para practicar nuestro perdón jejeje. Finalmente venceremos nuestra resistencia, volveremos nuestra mente hacia dentro y despertaremos, para reconocer, experimentalmente y no solo intelectualmente, que nunca estuvimos dormidos. El perdón nos conduce infaliblemente a este reconocimiento. ¡Que así sea!

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lunes, 17 de octubre de 2016

La muerte del cuerpo

Pregunta: Tengo un enorme deseo de despertar del sueño, de iluminarme, de dejar de percibirme en un cuerpo y en un mundo y, al fin, reconocer mi verdadera naturaleza. Últimamente he perdido el miedo a la muerte del cuerpo, es más, a veces la deseo, me siento bien paseando por el cementerio. Creo que estoy relacionando la muerte del cuerpo con el despertar espiritual. Considero que la muerte no existe (la muerte del Ser); pero la muerte física es inherente al despertar, ya que no es coherente salir del sueño y seguir en el sueño (cuerpo). Entiendo mi deseo de despertar de esta pesadilla; aunque no entiendo porque me siento tan bien imaginándome dentro de un féretro. Me hago un lió, salir del sueño implica dejar el cuerpo (mente recta); pero coquetear con la idea de muerte corpórea... No sé... ¿Dónde está el ego en todo esto?

Respuesta: La iluminación o resurrección no tiene nada que ver con la muerte del cuerpo, sino con el deshacimiento del sistema de pensamiento del ego (la mentalidad errada). La mentalidad errada es lo que produce las interferencias que parecen ocultar la paz. Cuando uno se ilumina ya no hay mentalidad errada, por lo que solamente hay paz (continua, permanente, profunda, sin nada de conflicto), y la paz es vida. No importa si sigue apareciendo el cuerpo o no, pues ya nada afecta y se ha comprendido experimentalmente la irrealidad del cuerpo y del mundo, por lo que se vive en constante paz, con cuerpo o sin él.

Aunque en el cristianismo se suele considerar que Jesús resucitó corporalmente, en la enseñanza del Curso la resurrección no es física sino de la mente (la sanación completa de la mente), y en ese sentido puede decirse, como dijeron los "gurus" de Gary Renard, Arten y Pursah, que Jesús resucitó primero, y años después fue cuando ocurrió la crucifixión y todo aquello de la muerte de su cuerpo físico.

Cuando una mente se ilumina, puede que deje el cuerpo a un lado de inmediato o relativamente pronto, a los pocos días o semanas de iluminarse. Pero también hay muchos casos en los que el cuerpo continúa mientras se le pueda dar alguna utilidad. Por ejemplo, el cuerpo de Jesús puede que viviera alrededor de 5 o 6 años más tras su iluminación, según expresó una vez Gary Renard. De Pursah se dice que estuvo 11 años iluminada, antes de dejar el cuerpo. Cuando un iluminado mantiene el cuerpo, lo usa como una especie de instrumento de comunicación, como si fuera un micrófono con el que poder comunicarse con quienes aún creen estar dormidos. El cuerpo no es un problema cuando ya no hay mentalidad errada.

Evidentemente, llegará el día en que el cuerpo se deja de lado definitivamente, y más aún, el día en que todos estarán iluminados, y todos los cuerpos dejados de lado, junto con todo el universo físico, que terminará desapareciendo para siempre, pues ya no habrá ningún rincón de nuestra mente que todavía quiera mantener un universo-interferencia que oculte la verdad. Y entonces disfrutaremos de una vida plena, como siempre ha sido, una vida perfectamente unificada, todos como Uno, sin formas, con una felicidad desbordante, con una paz que no se ve interrumpida por la más mínima gota de inquietud, pues en el Cielo la paz es la verdad constante, sin interrupciones (esto es verdad ya y siempre, pero hasta que no completemos nuestro perdón no lo sabremos experimentalmente).

Pero para llegar a eso, hace falta el perdón, que es el punto en el que estamos ahora. Cada uno podemos ocuparnos de uno mismo. Dependemos cada uno de nuestro propio perdón. Cuando culminamos nuestro proceso del perdón y nos iluminamos, da igual si en términos del sueño mantenemos por un "rato" (años inclusive) el cuerpo o no, pues ya no es un estorbo: el cuerpo ya no puede impedir que experimentemos al mismo tiempo la verdad. Y si dejamos el cuerpo a un lado y nos "giramos" hacia el Cielo, resulta que todos están iluminados, todos como Uno, desde siempre.

Pero el papel que nos toca desempeñar ahora, es el de practicar el perdón. Antes de que hayamos perdonado y deshecho todo nuestro ego, si sentimos ganas de desprendernos del cuerpo, cabría sopesar qué es ese sentimiento realmente. Si conlleva ansiedad, es probable que provenga del ego, como buscando una vía de escape de este mundo, pues en el fondo hay miedo a seguir en el mundo. A veces el tener prisas por iluminarse indica algo parecido; es decir, las prisas son del ego porque implican miedo, desagrado ante el mundo, ansias de huir de lo que tememos.

Cuando nos iluminemos no habrá ninguna prisa por abandonar el mundo ni dejar el cuerpo. Pero como tampoco estaremos aferrados a ellos, en cualquier momento el iluminado podría dejar el cuerpo de lado (fallecimiento aparente del cuerpo) desde el instante en que ya no sea útil para inspirar a alguien a despertar (esto se decide desde una perspectiva global de lo mejor para el despertar general, lo que UCDM llama la "cadena eslabonada de perdón"). Así que no hay regla fija. Si un cuerpo es útil, se puede mantener o incluso hacerlo aparecer de nuevo (al estilo Arten/Pursah). Si ya no es necesario, el iluminado tampoco lo necesita y simplemente deja que fluya lo debido (el cuerpo, al ser ilusorio, no resistirá cuando uno se vuelva por completo en el puro conocimiento... el cuerpo acaba desvaneciéndose, sin uno planearlo conscientemente).

Por nuestra parte, los temas relacionados con el despertar y con la muerte suelen llevarnos a nuestra clave básica: el perdón.

Está muy bien perder el miedo a la muerte, sentir paz en cementerios, etc. Lo que tal vez no sea tan apropiado es sentirse atraído por la muerte, o tener "prisas" por despertar.

No estás solo en esto. Por ejemplo, lo de las prisas por despertar es algo que nos pasa a muchos. Y lo que estoy diciendo simplemente es que esto nos da un tema más para practicar el perdón. Pues las prisas pueden significar (esto cada uno que lo vea por sí mismo, pues cada caso es un mundo) que en el fondo tenemos miedo del mundo, y vemos el despertar como un escape. Que lo es: al despertar "escapamos" del conflicto, pero quien está despierto no teme al mundo porque sabe a ciencia cierta que es ilusorio y ya no le afecta de ningún modo, y por lo tanto no tiene prisas en "irse", ni en dejar el cuerpo mientras pueda ser útil para ayudar a "otros" a despertar. Además, ¿adónde podría irse un iluminado, si ya está en todas partes? ¿Y qué importa un símbolo como un cuerpo a aquel que sabe que no tiene cuerpo y que vive en todas partes? El cuerpo del iluminado es como le ven los demás, no como se siente él mismo.

Pero volviendo a lo básico, a nosotros, lo que nos ocupa ahora es nuestra práctica del perdón. Al practicar el perdón, todo lo demás fluirá automáticamente por sí solo, al ritmo debido y sin tener que controlarlo.

¡Un abrazo!

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(Copiado de un intercambio de emails de octubre de 2016)

domingo, 16 de octubre de 2016

La crisis de la mediana edad

Me preguntaron por email sobre la crisis de la mediana edad. Aquí incluyo la pregunta, seguida de los dos emails que envié en respuesta, aunque esos dos emails los voy a copiar en orden inverso: en vez de primero el email principal y después la post-data que fue el otro email, aquí voy a poner primero la post-data y después el email largo.

Pregunta: Llevo con el Curso medio año más o menos, justo hoy estoy en la lección 181. Cuando empecé con el Curso coincidió con mi crisis de la mediana edad, jamás tuve crisis en ningún momento de mi vida, y menos aún complejos, no me puedo creer que a mis casi 50 años me estén pasando estas cosas. Mi rostro y mi cuerpo están cambiando, los signos de la edad empiezan a ser visibles. Yo de joven era presumido, me veía atractivo y daba demasiada importancia a mi imagen. Ahora evito los espejos porque me doy asco, incluso estoy modificando mi comportamiento con los demás, huyo de la gente. Como podrás imaginar, no estoy pasando por un buen momento; pero a pesar de todo, creo que si no fuera por el Curso, estaría mucho peor.

¿Crees que todo esto, es una argucia del ego?, ¿es miedo, es culpa, es escasez?

Respuesta: Una post-data para el email anterior, para decir de manera explícita algo que se podía leer entre líneas en lo que comenté:

Preguntas si se trata de miedo, culpa o escasez. Los tres son lo mismo, pues son tres aspectos o maneras de manifestarse de una misma causa ilusoria común. La creencia en la separación (principalmente a nivel de nuestra mente inconsciente) produce sensación de escasez (falta de plenitud, pues la creencia en la separación es la creencia de habernos separado de la plenitud, de Dios, de la Totalidad, por lo que inevitablemente va a surgir una aparente sensación de carencia, que a continuación será proyectada en el mundo en forma simbólica) y también produce culpa (por la creencia de haber "roto" el Cielo o la plenitud; y la culpa por sentir escasez, de la cual nos sentimos responsables creyendo que es una escasez real y que todo es por nuestro "pecado" al haber elegido la separación y así haber roto el Cielo del Amor/Plenitud), y a su vez la culpa produce miedo: los culpables van a ser castigados, teme nuestra mente.

Esta inmensa escasez, culpa y miedo a nivel de la mente metafísica nos abrumaba tanto (como una sola Mente Dividida) que para ocultar todo esto y olvidarnos de ello, decidimos proyectar un mundo de formas (el universo "físico" de los cuerpos), pero aun así, en el universo de las formas seguimos sufriendo las consecuencias e incomodidades de las proyecciones de miedo, culpa y escasez, que nos rodean por todas partes en forma de innumerables símbolos, ilusorios pero molestos en nuestra experiencia.

Así que las tres palabras expresan sabores de un mismo pastel envenenado. La escasez, la culpa y el miedo son distintos disfraces para una misma falsa creencia. Son 3 colores o sabores de un mismo pastel envenenado, y el perdón nos va a demostrar que el pastel envenenado es ilusorio. No hay veneno, solo hay paz: la Unidad del SER.

Respuesta: Lo que te sucede es normal (dadas nuestras circunstancias, bañados como estamos aún de ego) y hay muchas personas que experimentan sensaciones similares a las tuyas. Uno de los momentos típicos es el que mencionas, ese que solemos llamar "crisis de la mediana edad". Y quien no experimenta crisis en ese momento, la experimenta en otros momentos, por ejemplo muchas personas experimentan crisis igualmente intensas durante su adolescencia, otras personas en otros momentos de su vida, por ejemplo a partir de algún suceso puntual que parece hacer detonar una crisis o depresión (por ejemplo tras la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, un accidente, problemas de salud, o simplemente, a veces, surge una profunda tristeza y depresión sin que la persona llegue a sospechar por qué pasa eso).

Y sí, tal como dices, es una argucia del ego, porque todo conflicto que experimentamos es una argucia del ego. En realidad no tenemos problemas (nuestro único "problema" es la creencia —inconsciente en su mayor parte— en la separación de Dios, pero incluso ese "problema" es una falacia, pues la separación no ha ocurrido, tal como sabremos por experiencia propia cuando completemos el proceso del perdón y despertemos del sueño del ego).

Así que, exceptuando a quienes ya estén iluminados, el resto seguimos en el proceso de despertar, en el proceso de ir deshaciendo todas las capas de ego, y por lo tanto experimentamos conflicto, tarde o temprano. Conocer una enseñanza como el Curso nos da una gran ventaja en esto, pues ahora podemos utilizar los aparentes conflictos como oportunidades para practicar el perdón, lo cual nos beneficia más allá de lo que podamos imaginar, pues cada vez que perdonamos, estamos quemando capas del ego. Y cuanto menos ego, menos obstáculos habrá entre nosotros y la paz. La paz es lo que somos, pero el ego parece ocultar nuestro propio ser de nosotros. El proceso del perdón nos ayuda a resolver este conflicto absurdo.

Nuestros conflictos, del tipo que sean, y sucedan en la etapa de nuestra vida que sucedan (mediana edad, adolescencia, etc.) son símbolos de algo más profundo que se cuece por dentro, en nuestra mente inconsciente: nuestra decisión de estar separados de Dios, con individualidad propia. Teniendo como tenemos tal deseo y creencia inconsciente por la separación, esto tarde o temprano acaba emergiendo en lo que llamamos "mundo físico o externo". Puede que en tu caso, en las anteriores etapas de tu vida no fueses consciente de todo esto, pero estaba ahí, agazapado en tu inconsciente, para asomar la nariz algún día. Ahora ha asomado la nariz (tarde o temprano iba a suceder). Y puedes considerarlo no como una maldición, sino como una oportunidad de tomar conciencia de lo que ya estaba ahí en tu mente inconsciente, y entonces comenzar a perdonarlo.

La mayoría de las personas no conocen el proceso del perdón (o alguna otra herramienta que les ayude a deshacer el ego), de modo que cuando experimentan conflictos, simplemente esperan poder capear el temporal, incluso "solucionar" las situaciones a nivel externo, pero al no haberse deshecho la creencia inconsciente en la mente, los conflictos vuelven a reaparecer una y otra vez, vida tras vida. Al aplicar el perdón, en cambio, cada asunto que perdonamos se disuelve para siempre para nunca más reaparecer. Si seguimos percibiendo símbolos conflictivos (incluso con la misma forma que el que ya hemos perdonado), simplemente es que se utiliza el símbolo para representar más de la culpa inconsciente, la culpa que aún no hemos perdonado. Completar este proceso lleva años, por eso Kenneth Wapnick y Gary Renard nos aconsejan que lo enfoquemos como un proceso de por vida.

Con el tiempo practicando el perdón, iremos reconociendo la paz que siempre nos rodea, sintiéndola cada vez más establemente. Esto puede parecernos algo lejano cuando estamos en mitad de una "tormenta", pero las tormentas del ego no son nada, son ilusiones y podemos decidir en contra de ellas en cualquier momento.

Tú no eres un cuerpo. No somos cuerpos, sin embargo creemos que es así, pues el ego nos ha convencido de que somos eso. De modo que nos preocupamos excesivamente por nuestra apariencia física, los cuidados del cuerpo (salud, comida, higiene, mantenimiento, etc.) y todo eso. Pero el cuerpo no es lo que somos. Podríamos verlo como un traje. Obviamente cuidamos del traje, pero no estamos obligados a identificamos con él hasta el punto de hacer depender nuestra felicidad del estado del traje.

Por cierto, ese asco que dices sentir ante el espejo es un reflejo o símbolo del asco que sientes por tu decisión inconsciente a favor del ego: la decisión original de la cual proceden todos tus problemas. A todos nos pasa lo mismo (excepto a los ya iluminados), aunque cada uno lo manifestemos de un modo diferente, percibiendo símbolos diferentes. Surge algo que detestamos (una persona, una situación, nuestro propio cuerpo, el estado de salud, etc.), pero como dice el Curso en la lección 5 del Libro de ejercicios, "Nunca estoy disgustado (o asqueado, etc.) por la razón que creo". Creemos que lo que detestamos es el símbolo externo que percibimos (el cual equivocadamente creemos que es la causa de nuestra desazón), pero en realidad eso simplemente está reflejando lo que verdaderamente detestamos: estar sufriendo por propia elección, por haber elegido al ego y la separación. A nivel inconsciente, en lo profundo de nuestra mente seguimos eligiendo la separación, y eso es lo que detestamos. Al mismo tiempo deseamos la separación (inconscientemente al menos) y tenemos miedo de despertar porque tememos perder nuestra querida individualidad. Todo esto, si así lo elegimos, podemos ir deshaciéndolo mediante el perdón. Perdonando los reflejos. Lo inconsciente de nuestra mente es inconsciente para nosotros, OK, vale, pero sí percibimos los reflejos de esa causa interna, sí somos conscientes de los símbolos externos que representan a lo inconsciente, y al perdonar los símbolos externos de los que sí somos conscientes, estamos dando permiso al Espíritu Santo para limpiar nuestra mente inconsciente también, con lo cual se va deshaciendo el ego. Así conseguimos llegar hasta, y sanar, la verdadera causa de nuestros problemas, que es la causa interna en lo profundo de nuestra mente.

El Libro de ejercicios de Un Curso de Milagros nos enseña a poner en práctica el perdón, con muchos ejemplos diferentes, con diversos enfoques, por eso hay tantas lecciones, siendo la esencia de todas ellas la misma, aunque varíen de forma para ayudarnos a captar lo esencial. El Texto nos enseña los fundamentos teóricos (ayudan a que el perdón sea más efectivo, a que funcione mucho más rápidamente).

Es bueno que tengamos paciencia con nosotros mismos, confiando en el proceso, que está a cargo del Espíritu Santo, pues así lo hemos aceptado.

Cómo se desenvuelve este proceso es algo distinto para cada uno de nosotros. Como dice el Curso, por ejemplo en un par de lugares del Manual para el maestro:

No hay, sin embargo, una norma fija al respecto, toda vez que el entrenamiento es siempre altamente individualizado. (M.9.1.5)

El programa de estudios es sumamente individualizado, y todos sus aspectos están bajo el cuidado y la dirección especial del Espíritu Santo. (M.29.2.6)

Así que nuestras circunstancias externas pueden parecer diferentes, pero todos los símbolos representan lo mismo para todos nosotros, una de estas dos opciones: o amor (unión, perdón, paz, despertar) o miedo (separación, culpa, especialismo, conflicto). Cada vez que sentimos miedo o culpa, o cualquiera de sus ramificaciones (inseguridad, nerviosismo,incomodidad, etc), estamos ante otra oportunidad para practicar el perdón.

Aunque cada uno de nosotros vivimos este proceso de una manera diferente, finalmente todos llegamos a una misma meta: despertar del sueño de la dualidad, reconociendo la verdad, en la que todos somos uno. Entonces no queda ego y solamente se experimenta paz, sin que las circunstancias externas puedan volver a afectarnos, pues ya no creemos en ellas ni siquiera a nivel inconsciente.

Pero hasta que lleguemos a eso, y pueden pasar años, nuestra tarea es simplemente ir volviendo nuestra mente hacia adentro, es decir, practicar el proceso del perdón.

Aunque completar el proceso del perdón puede requerir años de práctica, sin embargo podemos disfrutar de la paz que nos ofrece el perdón desde las primeras etapas del proceso. Solamente tenemos que abrirnos a aceptarla, y el perdón nos ayuda a esto. No es difícil, y aunque al principio no parezca tan obvio, el perdón va disipando estas nubes de resistencia a la luz de la paz. Podemos experimentar paz ya, si nos abrimos a ella mediante el perdón. Podremos perder la paz de vista una y otra vez, pero siempre podemos regresar a ella mediante el perdón.

Poquito a poco, llegamos a Casa (paz total y permanente, sin recaídas). Y cuando por fin estemos en Casa, sabremos que en realidad nunca habíamos salido de Ella.

¡Un sueño no es nada, pero el perdón es lo que lo va a deshacer!

Ten confianza, confía en el proceso, valórate: no eres el cuerpo, eres algo que no se puede describir con palabras, puro espíritu, paz y satisfacción sin límites, más allá del ilusorio mundo de las formas.

La creencia en la separación, que está enterrada en lo profundo de nuestra mente inconsciente, nos llena con sus consecuencias: separación equivale a carencia, distancia, falta de plenitud, malestar, y todos los símbolos incómodos que percibimos en nuestro aparente mundo, incluidos los pensamientos y emociones negativos. Pero con el proceso del perdón, deshacemos la creencia en la separación y nos liberamos.

 Ya somos libres desde siempre, pero al haber elegido soñar, ahora necesitamos del perdón para demostrarnos a nosotros mismos que en verdad somos libres.

Un Curso de Milagros y los escritos de Gary Renard y de Kenneth Wapnick son magníficos elementos de apoyo para ponernos en marcha con ímpetu en nuestro proceso de despertar. Todos estos textos nos explican cómo perdonar, y nos recuerdan que practicar el perdón es la clave. No basta con leer sobre el perdón, tenemos que usarlo en nuestras situaciones cotidianas. Poco a poco nuestra habilidad para practicar el perdón irá aumentando, y el ego cada vez podrá hacer menos para obstaculizar la paz. Finalmente no habrá ego, solamente habrá lo que es verdadero: la paz.

El ego no es verdadero, ni siquiera existe, es un símbolo que representa nuestra resistencia a despertar, es decir, nuestro deseo de conservar nuestra individualidad (la cual es el origen de todos nuestros problemas, pues la individualidad es lo mismo que la separación o dualidad). Pero conforme vamos renunciando a esta resistencia/ego, mediante el perdón, el ego queda deshecho y se reconoce experimentalmente su ilusoriedad. Y entonces no quedan más obstáculos que puedan ocultarnos la paz que somos.

Solamente existe la paz, y eso es lo que somos.

¿Es la paz lo que queremos? Si realmente la queremos, debemos decirle "sí" a la paz. Y el sí lo damos de corazón, no con la palabra. Decir sí a la verdad, para nosotros que aún nos percibimos en el sueño significa practicar el perdón.

Practicar el perdón es decir sí a la paz que es nuestro verdadero ser.

Poquito a poco. Sin prisas (de todos modos el tiempo es ilusorio también), pero estamos invitados a aprovechar las oportunidades de perdón que nos surgen. Y todos nosotros disponemos diariamente de oportunidades/invitaciones para perdonar. Esto debería llenarnos de optimismo y felicidad, pues cada vez que surge una oportunidad de perdonar algo, al perdonarlo estamos dando un paso más en dirección a despertar y reconocer la Verdad que siempre ES.

Así que miremos a nuestro alrededor (símbolos "externos") y en nuestro "interior" (emociones incómodas, sensación de carencia, pensamientos de especialismo o limitadores, etc) y veamos qué oportunidades tenemos para perdonar. Si descubrimos algo para perdonar, ¡es motivo de felicidad!, pues podemos dar otro nuevo paso hacia el despertar.

Como dice el Curso:

El perdón es la llave de la felicidad. (L.121)

Y una bella manera de aludir brevemente al proceso del perdón podría ser:

Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. (T.16.IV.6.1)

Esto lo conseguimos al practicar el perdón con los símbolos incómodos que percibimos en nuestra vida.

Al eliminar los obstáculos a la paz/amor, entonces el amor recorrerá libremente todo nuestro ser, llenando de felicidad nuestra vida. Tal como se dice en la introducción del Texto:

Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. (T.introd.1.6-7)

Y lo que somos no puede ser amenazado, y es libre:

No soy un cuerpo. Soy libre. (L.199) 

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó. (en varias lecciones)

Eso es lo que es cierto de nosotros, y es lo que el perdón nos va a revelar. Somos libres, más allá del cuerpo, y esta libertad que somos permite que nuestro Ser, que es pura felicidad, nos llene de plenitud y nos recorra libremente por completo.

Finalicemos con un breve resumen de la esencia del proceso del perdón, tomado también de la introducción del Texto:

Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios.
(T.introd.2.2-4)

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sábado, 15 de octubre de 2016

¿Por qué dice el Curso que Jesús es "el más grande de los maestros"?

Recibí un email con las siguientes dos preguntas:

1) ¿Qué opinas de una frase que viene en el manual del maestro que dice así de Jesus: "¿Como no iba a estar disponible el más grande de los maestros para aquellos que lo siguen?". No entiendo muy bien lo que quiere decir porque se supone que todos los maestros que han despertado del sueño son igual de grandes no? O sea, que todos representan lo mismo que es el amor abstracto de Dios.

Me refiero a que me extraña que Jesus se ponga a sí mismo como el más grande, aunque por mi afinidad con él para mí pueda serlo. Lo digo porque seguramente a un Budista o le sonaría arrogante jajajaja. 

Respuesta: En el Curso se menciona a Jesús como "el más grande de los maestros" porque el único símbolo personal que utiliza el Curso es ese, el de Jesús. Las declaraciones del Curso están además referidas al contexto cristiano. Probablemente ha habido otros cristianos iluminados (¡y siendo rigurosos Jesús no era cristiano, sino judío! jajaj), y todos son lo mismo, pero el Curso utiliza solamente el símbolo "Jesús". Ahora mismo no me viene a la mente ningún otro nombre de persona que se mencione en el Curso. El Espíritu Santo bien pudo elegir a Jesús como el representante o símbolo más apropiado en el contexto cristiano: el que más significado y resonancia tendría entre las personas occidentales o cristianas. Si preguntásemos a personas cristianas qué maestro consideran el más grande de la historia, probablemente la mayoría de ellos dirían que Jesús, aunque haya habido otros grandes, como S. Francisco de Asís, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y muchos otros, y sin embargo si se les hubiera preguntado a ellos, casi seguro que se hubieran declarado discípulos del primer gran maestro que tuvieron: Jesús.

Así que, siendo el Curso un escrito de contexto cristiano, parece adecuado que se utilice el símbolo de Jesús para representar la maestría (símbolo que no se refiere a algo externo a nosotros, sino que representa el recuerdo de la verdad en nuestro interior: nuestra mentalidad-recta).

En cierto modo, la siguiente frase del Manual matiza mucho la cuestión. La frase que citaste (M.23.3.11) es la última del tercer párrafo. Y el cuarto párrafo comienza con una interesante matización. Si leemos juntas ambas frases, nos queda esto:

¿Cómo no iba a estar disponible el más grande de los maestros para aquellos que lo siguen? El nombre de Jesucristo como tal no es más que un símbolo. (M.23.3.11; 4.1)

E incluso podemos tener en cuenta que la "Voz" le dictaría a Helen las dos frases seguidas, pues la Voz no marcaba separación entre párrafos. Los párrafos del Curso fueron configurados posteriormente (años después) por Helen y Bill, tal vez Ken Wapnick les ayudó también. Tanto la separación de párrafos como de los capítulos del Texto, y de las secciones, como también los títulos de los capítulos y de las secciones, no fueron dictados por la "Voz" sino que se editaron así posteriormente para facilitar nuestra lectura. ¡Imagina qué tocho sería el Curso si estuviera redactado todo a lo bruto, sin separaciones, ni capítulos, ni párrafos, todo seguido y de golpe, todo de una! A mí me costaría mucho más leerlo.

Así que "El nombre de Jesucristo como tal no es más que un símbolo", es decir, que es un simple símbolo entre otros posibles, y al ser el Curso algo de tono cristiano, se eligió este símbolo. He citado esa frase del Curso escribiendo "nombre" en minúscula. Sé que en la edición española está escrito "Nombre" en mayúscula, pero en la 3ª edición en inglés escribieron "name" en minúscula, y parece lo apropiado en este caso, en esta cita en concreto.

Un dato adicional más, es que en la frase que mencionaste, "el más grande de los maestros", en inglés viene escrita así: "the greatest teacher". Y es significativo que se emplee la palabra "teacher", en vez de "master". "Teacher" es una palabra muy humilde en este contexto. En español, traducimos ambas palabras, "master" y "teacher", como "maestro". Pero no son siempre palabras sinónimas del todo. Por ejemplo, cuando en inglés hablan de los "maestros ascendidos", dicen "ascended masters", pero cuando se habla por ejemplo de un maestro de escuela o de universidad, creo que dicen "teacher". "Teacher" se podría traducir también como "profesor" en muchos contextos, pero en UCDM quedaría raro, además el título del Manual pasaría a ser "Manual para profesores", etc. En el Curso se utiliza mucho la palabra "teacher", y en cambio la palabra "master" se usa muy pocas veces, me parece. "Master" también significa "experto", tanto en inglés como en español, por ejemplo cuando a un torero le llaman maestro, o a un maestro de ajedrez, o como elogio a alguien que ha mostrado gran pericia en algo: "¡eres todo un maestro!".

En fin, en el Curso lo importante no son las palabras, sino el mensaje que tratan de comunicarnos. La frase "¿Cómo no iba a estar disponible el más grande de los maestros para aquellos que lo siguen?" simplemente trata de reforzar en nosotros la idea de que no estamos solos ni abandonados a nuestras propias fuerzas en este inhóspito mundo/sueño. Tenemos a alguien poderoso (Jesús, o lo mismo valdría Buda o quien uno sienta resonancia) que nos ama y nos acompaña, nos cuida y vela por nosotros; y nos enseña el camino de salida del sueño.

Los "gurus" de Gary Renard, Arten y Pursah, mencionaron que si alguien prefiere cambiar de palabras, puede sustituirlas, por ejemplo cambiando "Cristo" por "Conciencia de Buda", o "Jesús" por "Buda", etc (las feministas cambiar Dios por Diosa, etc). Pero en casos así, simplemente sería conveniente ser honestos con nosotros mismos y comprobar que lo hacemos sin juzgar: sin albergar algún tipo de "resquemor" o resentimiento contra Jesús (o la palabra/símbolo que sea), y por eso querer borrar su nombre de nuestra vista. En ese caso, darnos cuenta de esto sería otra excelente oportunidad para practicar el perdón. Y si realmente no nos importa el nombre concreto, entonces no hay problema en cambiarlos o usar otros. Aunque ¿qué tiene de malo el que hay? Es tan válido como cualquier otro jejeje.

2) Te quería preguntar también si legión quiere decir algo así como multitud o muchos.

Respuesta: La palabra "legión" significa exactamente lo que has dicho: "muchos", "multitud". Es una palabra que viene del latín, habrás oído hablar de las legiones romanas. Probablemente una legión del ejército romano tenía un número concreto de componentes, pero han pasado los siglos y ahora esa palabra para nosotros, en nuestro idioma, significa simplemente "muchos", para indicar un número indefinido pero abundante, y obviamente ya no la usamos para referirnos a una parte de un ejército, sino para cualquier grupo en general que sea numeroso.

Nota adicional: Un par de ejemplos donde el Curso emplea la palabra "legión":

El ego es legión, pero el Espíritu Santo es uno. (T.6.II.13.2)

Sus nombres son legión, pero no nos extenderemos más allá de los nombres que el curso en sí emplea. (C.5.1.6)

jueves, 13 de octubre de 2016

Interesante artículo del Dr. Ozodi Osuji

En otro de mis blogs he posteado la traducción de un artículo escrito por el doctor Ozodi Osuji. El artículo, que se publicó en 2012 y que he traducido con permiso de su autor, se titula:

Nada existe en el universo material de espacio y tiempo

Podéis leerlo aquí:

http://jugandoalegremente.blogspot.com/2016/10/nada-existe-en-el-universo-material-de.html

Es un artículo interesante, desde el principio podréis sentir cierta resonancia con algunas de las ideas de UCDM, incluso finalmente menciona explícitamente a Helen Schucman y el Curso de Milagros, recomendando leerlo, si bien la trayectoria espiritual del Dr. Ozodi Osuji ha sido principalmente en el hinduismo en su aspecto de la filosofía Advaita, como puede verse reflejado en los libros que recomienda al final de su artículo.

lunes, 10 de octubre de 2016

Un camino espiritual esperanzador

Un amigo me ha escrito por mail, comentando sobre algunas de sus experiencias y dilemas, así como sobre algunas de sus intuiciones, alguna desde hace años, desde la infancia. Copio aquí el comentario que le he enviado:

Hola (...), tienes mucha compañía en esto porque muchas personas que ahora siguen algún camino espiritual, han experimentado a lo largo de su vida cosas similares a las que comentas. A veces incluso con intuiciones desde la infancia, como es tu caso. Ahora que has descubierto UCDM dispones de algunas ventajas, pues es un camino espiritual finamente diseñado para deshacer las capas de ilusión y experimentar la paz y la verdad. Experimentarás paz, incluso mucho antes de la iluminación, pues a medida que se practica el proceso del perdón hay menos obstáculos que taponen la paz permanente que brilla en nuestro interior. Cada uno irá destaponándose y reencontrando la paz, sea cual sea el camino espiritual que siga. El camino que provee UCDM es un procedimiento rápido, en términos relativos. Se puede incluso llegar a despertar completamente en una sola vida: esta. Generalmente, sin un camino espiritual claro, despertar puede demorarse por siglos y milenios, por vidas y vidas, si usamos la metáfora de la reencarnación. UCDM no es el único camino para lograr el despertar, pero es rápido y se puede lograr en esta vida. Y si uno no consigue perdonarlo todo en esta vida, al menos lo "ganado" ya no se pierde, pues la culpa inconsciente que hemos perdonado queda deshecha para siempre y nunca va a volver. Esto implica que en una hipotética siguiente vida tendremos ya mucho avanzado, y sentiríamos que las cosas nos resultan más fáciles. No obstante, no es importante ponernos a pensar en futuros posibles, nos basta con enfocarnos en el perdón, ahora, cada día de esta vida. Cuando tenga que llegar el despertar, simplemente llegará. Tal vez por sorpresa. Lo que sí notaremos mucho antes, es una paz que nos parecerá cada vez más estable. Llega un momento que solamente se pierde la paz ocasionalmente, fugazmente al enredarse uno en el sistema de pensamiento del ego. Pero en esos casos de estudiantes espirituales avanzados, en seguida puede uno acordarse de perdonar, retornando así a la tranquilidad. Cada vez nos dejaremos engañar menos y durante menos tiempo por el sistema de pensamiento del ego. Al principio es normal y frecuente enredarse con el ego, pues tenemos una alta resistencia a despertar: amamos nuestra individualidad. Estamos apegados a ser distintos, separados, individuales. Ya apenas recordamos lo que se siente dejando de lado la individualidad y experimentando así la Totalidad. La Totalidad es plenitud maravillosa, paz sin límites. Para volver a experimentar Eso, que es nuestro estado natural, tenemos a nuestra disposición las herramientas del despertar; en el caso de UCDM, se nos ofrece principalmente el proceso del perdón, el cual nos ayuda a deshacer nuestra resistencia y a experimentar cada vez más paz, de manera más fácil.

Finalmente, con la iluminación, la paz es permanente y descomunal.

Pero para llegar a la paz previa, y posteriormente a la iluminación, es necesaria la práctica del perdón (o la que cada uno esté siguiendo). Aunque algunas personas experimentan paz sin haber seguido conscientemente ningún camino espiritual en esta vida (en otras sí), aun así esa paz no es comparable con el despertar total, el cual no va a suceder por casualidad. La práctica es necesaria, salvo que uno ya haya hecho casi todo el trabajo en la anterior vida (habiendo ya derretido casi todo el ego, y lo poco que queda puede ya derretirse más o menos espontáneamente, sin necesidad de seguir conscientemente ningún camino espiritual concreto, pues la actitud mental ya es muy limpia de por sí). Pero la práctica es necesaria para la mayoría de nosotros. Podríamos decir que de cada millón de personas, 999999 necesitan practicar si esperan tener alguna posibilidad de despertar totalmente en esta misma vida. Sólo excepcionalmente alguien no requiere ninguna práctica porque ya está casi iluminado desde el principio.

El post que te ha gustado, del destello infinito de paz, refleja nuestra propia herencia de paz, felicidad, plenitud. El perdón nos abre el camino para destapar esto, que brilla en nuestro interior, como esperando a que lo aceptemos, a que dejemos de reprimirlo. Cuando perdonamos, estamos dejando de reprimir la paz, pues estamos deshaciendo capas y capas que la tapan.

Todas las personas han tenido intuiciones de que algo muy valioso se cuece por dentro. No siempre somos del todo conscientes de estas intuiciones. Y las personas experimentamos estas intuiciones de maneras distintas. Un Curso de Milagros habla de alguna de estas intuiciones que nos susurran palabras dulces desde nuestro interior. Es como un recuerdo de la verdad, que a veces se aviva en nuestro interior y brota como una especie de sensación o intuición de que hay esperanza, de que existe una enorme paz, que una vez disfrutábamos sin límites, aunque ahora parezcamos haberla perdido de vista. En el Texto de UCDM hay una sección titulada "La canción olvidada", que habla de una de estas intuiciones. Está en la primera sección del capítulo 21 (T.21.I), a partir del 6º párrafo. En otras partes del Curso también se evoca esta sensación, por ejemplo en la Lección 182 del Libro de ejercicios, titulada "Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar". Hay algo en nuestro interior, un recuerdo casi olvidado, muy silenciado, como un Niño Divino que recuerda la belleza de la verdad, pero ese recuerdo lo hemos sepultado bajo innumerables capas de resistencia y culpa, por lo que raras veces nos permitimos entrar en contacto con él. El perdón nos ayuda a destapar este bello regalo que nos espera en nuestro interior. Como algunos autores han dicho, tenemos un diamante en nuestro propio bolsillo, sin saberlo. Somos ilimitadamente ricos (en paz, en verdad) y sin embargo vivimos como pobres miserables, aferrados a nuestra individualidad repleta de carencia. La práctica del perdón nos ayuda a superar esta actitud de resistencia a la verdad, muy suavemente, poco a poco.

Aunque todas las personas han sentido o casi sentido este tipo de intuiciones alguna vez, no todas experimentan esto del mismo modo (una misma persona puede experimentar esto de modos muy diferentes, en ocasiones diferentes). Algunas personas experimentan este tipo de experiencias como una sensación bella y deliciosa de paz, que les da esperanza de que algo bueno hay por alguna parte, en su interior, en la vida. Otras personas pueden interpretar esto de manera negativa: una parte de su mente tiene este recuerdo de la paz interior, pero la "bella canción olvidada" no termina de brotar a su conciencia, y lo que sienten es ira, o desesperación, etc. Sin ni siquiera saber por qué. Inconscientemente saben que algo valiosísimo se oculta en su interior, y puede surgir ira o irritación por no poder disfrutar de eso. Puede surgir culpa, porque una parte de nuestra mente sabe que nosotros mismos hemos elegido renunciar a ese regalo de perfecta paz, a cambio de nuestra cutre y limitada individualidad. Sin embargo, no soltamos la individualidad (como si fuera una droga). Somos afortunados de conocer el proceso del perdón, pues nos facilita mucho el deshacer nuestra adicción a la individualidad, permitiéndonos así destapar la paz que habíamos tapado aconsejados por el ego (el ego es nuestro deseo de ser especiales, nuestro deseo de individualidad; es una metáfora). El perdón deshace al ego. Por lo tanto, el perdón resuelve todos nuestros problemas.

El camino de UCDM, el proceso del perdón, es una espiritualidad que da esperanza (porque funciona y uno acaba teniendo cada vez más acceso a la paz), es una espiritualidad dulce, feliz (no se requiere renunciar externamente a nada; todo se hace a nivel mental; el desapego es mental, no tiene que ver con nuestra conducta externa, por lo que este camino es muy tranquilo y suave). En algunas de las etapas de nuestro camino hacia el despertar, podemos sentir como que percibimos más conflicto, más negatividades. Esto se vive como problema solamente al principio del proceso; luego cada vez menos. En las etapas más avanzadas uno se convierte en un "alumno feliz", en un soñador feliz, en un tranquilo practicante del perdón, con confianza, con paz (a pesar de los repuntes egoicos, cada vez más fugaces), mucha confianza porque uno sabe que esto funciona y cada vez hay menos ego. En el momento debido, la última capa de ego, la última capa de culpa inconsciente caerá derretida por el perdón, y experimentaremos la última de las ilusiones, la iluminación o despertar. Entonces sabremos, no intelectualmente o de palabra, sino experimentalmente, que nunca hubo sueño y que todo estuvo y estará siempre bien. Seremos (experimentalmente) libres del tiempo, habiendo superado lo ilusorio y viviendo en la eternidad de lo intemporal. Solo eso es plenitud.

Para disfrutar experimentalmente de Eso (de nuestro Ser), nos centramos en el ahora: en nuestra práctica cotidiana del perdón. Esta práctica es la llave que nos abre todas las puertas de plenitud y paz. El camino espiritual, que al principio puede parecernos cuesta arriba, muy pronto se hace muy llevadero y más tarde la sensación es que va cuesta abajo: todo fluye por sí solo, espontáneamente, incluso el perdón.

Algo en nuestro interior recuerda la Verdad. Pongámonos de parte de ese "algo" que recuerda. Aceptemos el regalo. Mediante nuestra práctica del perdón. Es una práctica no obsesiva. Es una práctica relajada. Es simplemente discernimiento abriendo la puerta a la confianza y a la paz.

Estamos salvados porque nada puede impedirnos perdonar, si así lo elegimos. Nada puede impedirnos despertar. Vamos a reconocer la verdad de nuestro Ser. Experimentalmente. Permanentemente, en plenitud para siempre.

¡Un abrazo!

lunes, 3 de octubre de 2016

CONCORDIA Y PLENITUD (foro)

He creado un pequeño foro, a modo de experimento para ver si a la larga resultara útil como una herramienta más para comunicarnos unos con otros e intercambiar ideas.

He dado al foro este nombre:

 CONCORDIA Y PLENITUD
Foro sobre la paz, la unidad, la iluminación, la pura no-dualidad y Un Curso de Milagros


Hasta ahora no tenía ni idea sobre la creación de foros. He participado o participo en unos pocos de vez en cuando, pero como simple participante. Pero he encontrado un sitio-web donde la creación de un foro resulta relativamente fácil (casi como crear un blog de fácil), y he decidido intentar este experimento. Esperemos que tenga algo de utilidad jejeje

Pues nada, ya sabéis que existe esta otra posibilidad. Cualquiera puede contactar conmigo como hasta ahora, a través de los comentarios en mis blogs o por medio de e-mails. El foro es otra posibilidad más que tenemos ahora, con la ventaja de que si algún día se apuntan más participantes, puede fluir un buen intercambio de ideas en conjunto, o comentar sobre los libros o enseñanzas o ideas que les gusta a cada uno, etc.

El foro es un medio más para poder opinar sobre sobre la espiritualidad no-dual o por ejemplo sobre los temas de mis blogs, con la posibilidad de que podáis conversar entre vosotros con más comodidad que en los comentarios de un blog (pudiendo escribir comentarios con frases a color, en negritas, etc).

Comentar en el foro requiere registrarse primero en él. Para leer lo que digamos los demás se puede hacer desde ya, sin necesidad de registro.

Estáis invitados a participar si os apetece, ya sea comentando, preguntando, saludando, sacando algún tema para debatir, elogiar, criticar o lo que surja, siempre que sea desde un tono de respeto y amabilidad los unos por los otros.

Los foros sobre este tipo de temas (no-dualidad) suelen ser muy minoritarios, por lo que quien participe será mejor que tenga paciencia en caso de que a veces puedan no surgir respuestas al tema que uno plantee. Puede ser que haya pocos usuarios que tengan ganas de hablar sobre un tema específico, o que sí los haya pero visiten el foro cada mucho tiempo, como sucede con otros foros de esta temática. Y además este foro acaba de nacer, de hecho ahora mismo tiene un único usuario que soy yo, y mis ideas suelo plasmarlas principalmente a través de mis blogs. Aún así, y especialmente al principio para compensar la escasez de participantes, procuraré participar con algo de actividad de vez en cuando, sobre todo cuando surja alguno de mis temas favoritos jejeje.

Puede que esta idea de crear el foro no termine de arrancar, y si no surgen participantes que nos animen a los demás, este experimento quedará como un mero intento de crear una herramienta para comunicar unos con otros e intercambiar ideas. En principio, cuando escribo algún tema nuevo lo posteo en alguno de mis blogs, y lo habitual no creo que vaya a ser postear temas largos en el foro, pues para eso tengo los blogs. Pero el foro puede servirnos para comentar pequeños temas más concretos, o comentar sobre algo que no se haya tratado en los blogs. Por otro lado, quienes no tengáis blog pero sí os interesen estas temáticas y os apetezca compartir en el foro algún aporte, puede ser otra utilidad más del foro, para que dispongáis de un lugar donde expresar vuestras ideas. Independientemente de que luego nos gusten las opiniones del resto de usuarios, ¡o la falta de opiniones jeje!

En cualquier caso, estáis invitados a participar en esta especie de experimento, para ver si de esto sale algo sano.

Saludos