jueves, 31 de mayo de 2018

El caso de Suzanne Segal - Despersonalización y espiritualidad

He escrito un extenso artículo sobre el libro «Collision with the Infinite» (Colisión con el infinito), de Suzanne Segal. Todavía hoy día son muchas las personas que piensan que Suzanne estaba iluminada. Me pareció un tema interesante, sondeé toda la información que pude encontrar (toda en inglés), y como descubrí algunas cosas interesantes las comparto en este artículo. Como tengo varios blogs, a este artículo le he dado salida concretamente en el blog Sois Dioses, Sois Inmensos, y podéis encontrarlo aquí:

Colisión con el infinito - El caso de Suzanne Segal - Despersonalización y espiritualidad: https://jugandoalegremente.blogspot.com/2018/05/suzanne-segal-collision-with-infinite.html

Desde hace años hay debates en inglés entre quienes piensan que Suzanne estaba iluminada y quienes piensan que no lo estaba y que padecía lo que en el ámbito psicológico/psiquiátrico se conoce como un trastorno de despersonalización. Parte de la información que aporto en el artículo es muy poco conocida incluso en los debates en idioma inglés. Incluyo el testimonio de una buena amiga suya, que nos permite saber el cambio de opinión de Suzanne sobre sí misma en los meses finales de su vida.

Suzanne Segal publicó su libro «Collision with the Infinite» en la primera parte de 1996. Lo escribió desde la suposición de que estaba iluminada. En la segunda parte de 1996, sin embargo, ella misma cambió de opinión, algo que no había quedado recogido en el libro pero que se menciona con mucha suavidad en las ediciones siguientes, la primera de las cuales salió en 1998, siendo a partir de esa edición cuando se añadió al final del libro un Epílogo actualizando con unas novedades breves pero relevantes (la recaída de Suzanne en el miedo/sufrimiento tras la publicación de la 1ª edición de su libro, y también aportando otro dato que fue que más tarde, en 1997, enfermó de cáncer y falleció muy rápidamente, el 1 de abril de 1997).

Pues nada, ya sabéis, si alguien está interesado en sondear sobre el tema, ahora ya hay un largo artículo en español aportando un montón de citas traducidas del libro (publicado en 1996 y que nunca fue traducido al español) junto con los datos complementarios que he ido encontrando, además de mis propias reflexiones sobre el asunto y sobre temas relacionados (la despersonalización, la confusión que suele haber entre la no-dualidad y la pura no-dualidad, el tema de los gurús y escritores famosos que muchas veces no están iluminados, etc).

Que lo disfrutéis (si queréis echarle un vistazo jejeje). Saludos

miércoles, 25 de abril de 2018

El presente es perdón

Este post es un complemento surgido a partir de un tema que hemos estado conversando en el foro aquí: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t297-tiempo-muerto-please

De ese link del foro es de donde he copiado las citas que incluyo a continuación en el apartado 2. Quien quiera leer ese tema puede hacerlo en ese hilo del foro. Aquí en el post del blog vamos a tocar solamente un aspecto complementario; la solución (el perdón) en su faceta de atender al momento presente. Pues en el momento presente se encuentra todo lo que necesitamos.

El formato de este post lo establezco en 3 apartados: 1) Introducción al tema. 2) Las citas de ese hilo del foro que me interesa resaltar para este post. 3) El presente es perdón.

1) Introducción: 

Entre quienes siguen un determinado camino espiritual, hay veces en que puede sentirse desánimo o ansiedad ante una percibida falta de resultados. Por ejemplo, uno espera tener paz pero considera que el tiempo sigue pasando y el resultado (la paz) no llega. Esto es un indicio de que hay algún grado de apego a los resultados (tal como indiqué en ese hilo del foro) y debido a ello estamos poniendo nuestra atención en el futuro (resultados; paz futura) en lugar de atender al momento presente. La solución a esto es, como de costumbre, el perdón, tal como veremos en el apartado 3, donde hablaremos del perdón desde el punto de vista del momento presente.

2) Citas del foro a tener en cuenta para lo que sigue:

Cita (Toni)

Sentir cosas así no es malo (no pasa nada, es normal) y no significa que no estemos progresando (lo que sí puede significar es que todavía hay cierto grado de apego a los resultados). (...) Queremos que aparezca la paz sin soltar nuestras ansias de falta de paz. Como dice el Curso: El primer obstáculo que la paz debe salvar es tu deseo de deshacerte de ella. (T.19.IV.A.1.1)

La solución es como siempre el perdón.

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Cita (Toni)

Los sucesos solo pueden afectarnos si los tomamos como reales. Cuanto más creemos en su realidad, más parecen afectarnos. Cuanto más vemos su ilusoriedad, menos nos afectan los sucesos y así nuestra sensación de paz parece más firme: experimentamos cada vez más la paz, una paz cada vez más independiente de lo que parezca ocurrir en el mundo de las formas.

Por lo tanto, cuando sentimos el desagrado/malestar que atribuimos a algo externo, podemos aprovecharlo como una oportunidad para tomar conciencia: "Veo que otra vez estoy identificándome con la persona que creo ser. Y así, sigo creyendo que este suceso X es real y determina mi paz mental. Pero bueno, por fortuna, acabo de recordar que el mero hecho de haber constatado esto es parte del paso correcto para cambiar de mentalidad. Reconozco que mi paz mental no depende de X, independientemente de que ahora mismo esté sintiendo ya la paz o no".

En realidad, si no estoy en paz es porque estoy identificándome con la persona que creo ser. 

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Cita (Toni)

La ventaja de estar en un camino espiritual como el que brinda UCDM, es que gradualmente vamos tomando conciencia de que la manera como nos sentimos no depende de los sucesos. (...) Todavía creemos demasiado que somos un individuo. Y si he nacido, sufro. Nisargadatta Maharaj remarcó varias veces con la idea "martillo" de no haber nacido. Lo que realmente somos nunca ha nacido, no es víctima del mundo y no puede sufrir. Pero mientras creamos ser un individuo, sufriremos. UCDM nos ayuda a cambiar de mentalidad, desde el individuo hacia la paz libre del individuo. 

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Cita (Toni)

Si pones tu fe en la realidad de los "hechos" externos, sufrirás. Todos hacemos esto; y la intensidad de nuestro sufrimiento depende de la intensidad de nuestra creencia en la realidad de lo externo y de la individualidad. Pero podemos aprender a cambiar de mentalidad, y eso es lo que estamos haciendo, unos con UCDM, otros con Advaita, Budismo o los diversos caminos disponibles.

Mientras aún te centres en lo externo, parecerá que tu paz depende de esos sucesos. Y en ese caso, si en tu biografía ("guión") ocurren cosas "desagradables", creerás que pierdes la paz/bienestar. Y por el mismo motivo, cuando en tu biografía ocurren cosas "agradables" o cómodas, sentirás que tienes paz. Esto es engañoso (porque lo externo es irrelevante para nuestro estado mental), pero nos ocurre a todos mientras damos poder (realidad) a lo externo. Y a ti te va "así", a otros les va "asá", siendo eso independiente de si se está siguiendo algún camino espiritual o no. Lo relevante en este caso es que les estamos dando poder a los acontecimientos externos. Y mientras sigamos repitiendo este error, los acontecimientos parecerán delimitar nuestra experiencia. 

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Cita (Toni)

Es sano que abordemos este proceso sin prisas. Potencialmente podemos poner fin al proceso en cualquier instante ("sólo la paciencia infinita produce resultados inmediatos" (T.5.VI.12.1)), pero lo importante es que no somos culpables. Si no sentimos paz ahora mismo, no somos culpables por ello. Simplemente no estamos iluminados y todavía estamos aprendiendo a desaprender. Al no estar iluminados, unas veces nos parecerá que estamos en paz y otras veces no. En ese caso, cuando no sintamos paz, es nuestra hora de libertad: la hora del perdón.

Y mientras tanto, incluso si nos parece que nuestro caso sigue un proceso gradual muy lento, un truquito podría ser procurar tomarnos las cosas con la máxima tranquilidad que podamos, como si dijésemos: "procuraré al menos sentir la paz que sigue brillando incluso en medio de las aparentes turbulencias".

Según mi experiencia, ese tipo de actitud está disponible y la podemos emprender. Frases que podrían servir para reflejar una actitud que nos acerque a esto (son frases para la intuición): "Estoy feliz cuando estoy feliz y también cuando estoy triste". "Incluso en medio de los nervios y preocupaciones estoy en paz". "En medio del miedo estoy dispuesto a reconocer que en el centro de mí estoy en paz". Etc.

Un curso de milagros tiene como propósito enseñarnos pasito a pasito a ir tomando este tipo de actitud. En un momento dado, casi sin darnos cuenta, la cebolla empezará a parecer casi nada. Los sucesos externos nos parecerán prácticamente irrelevantes. Finalmente, perderán por completo su relevancia. Pero el camino para todo esto son los pequeños pasitos que damos cada día en nuestro proceso de despertar.
 

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3) El presente es perdón. 

Las citas que he mencionado son más bien teoría. ¿Pero qué pasa si en la práctica nos sentimos como si estuviésemos atascados en una falta de paz? Esto es lo que abordamos en este apartado 3. Se trata, por supuesto, de la práctica del perdón. Y como se trata de un tema tan amplio (la casi totalidad de UCDM está dedicada a enseñarnos múltiples versiones complementarias de este proceso perdonador de liberación), aquí me voy a dedicar a comentar de pasada simplemente uno de los enfoques del perdón (para el resto, ya sabéis: los tenéis en UCDM). Y ese enfoque es el del perdón como momento presente.

Pues el presente es perdón. (T.17.III.8.2)

Elige este preciso instante, ahora mismo, y piensa en él como si fuese todo el tiempo que existe. (T.15.I.9.5)

Cuando nos desesperamos porque creemos que la paz no llega, estamos poniendo nuestra atención en el futuro (resultados; paz futura) en vez de mirar en el único sitio útil: el momento presente. En realidad el momento presente contiene todo lo que necesitamos, pero nosotros tendemos a huir del presente y centrarnos en el pasado o en el futuro. El perdón no-dual, sin embargo, se lleva a cabo en el presente.

Así que, si no siento paz, ¿qué puedo hacer? Recurrir a una esperanza futura no es del todo práctico si lo hacemos como una manera de escapar del presente (otra manera de escapar del presente es juzgarlo). Esperar que en algún momento futuro aparecerá mágicamente la paz... no es que esta actitud sea mala en sí misma (a algunos les puede ser temporalmente útil, si no saben otro modo mejor para encarar su actual insatisfacción), pero no es el perdón no-dual. Huir del presente para poner nuestra esperanza en el futuro es como ponernos una tirita en la herida en vez de curarla. La curación se encuentra en el presente. El presente tiene todo lo necesario para traspasar la ilusión de falta de paz y así alcanzar la verdadera paz que se encuentra en el fondo, oculta por nuestras falsas creencias.

Por lo tanto, me encuentro en el momento presente. Y una de dos, o me siento en paz, o no. Cuando no siento paz, esto no significa que la paz no está aquí; significa que mis tendencias egoicas (mis falsas creencias) la están ocultando. Mis tendencias egoicas producen interferencias que me dificultan sentir la paz que ya está presente. Y mis tendencias egoicas están ya aquí en el presente. No es necesario buscar más lejos.

UCDM nos enseña múltiples maneras de ir desactivando nuestras tendencias egoicas (deshaciendo nuestras falsas creencias). Uno de esos múltiples matices es el momento presente como práctica del perdón.

¿Cómo encarar nuestro momento presente cuando sentimos falta de paz? Es tan simple como esto: no huimos al pasado o al futuro, sino que simplemente observamos el presente con atención y sin juzgarlo. Con un poco de práctica, en seguida veremos que el presente en sí no es nunca el problema. Se podría decir que el problema, más que el presente, es nuestro miedo al presente. Porque si simplemente miramos el presente sin juzgarlo, la irritación se suavizará de inmediato.

Un ejemplo: si me duele un pie, puedo desanimarme si empiezo a pensar que no voy a poder salir a pasear, o si comparo mi dolor presente con un futuro esperanzador en el que me imagino sin este dolor de pie. Pero huir del presente (compararlo con un hipotético futuro) no soluciona nada. En cambio, si simplemente miramos el presente con atención y sin hacer juicios, veremos que el dolor no es para tanto. Simplemente es lo que estamos percibiendo. No podemos luchar contra lo que de hecho estamos percibiendo. Pero sí podemos dejar de exagerarlo: dejar de hacer una montaña de un grano de arena. Al perdonar el dolor, desaparecerá nuestro sufrimiento (incluso si seguimos percibiendo ese dolor de pie); y en muchos casos tras desaparecer el sufrimiento acaba desapareciendo también el dolor finalmente. Lo importante es que no hemos luchado contra los hechos. No hemos luchado contra el presente. No hemos forzado los resultados. Con forzar resultados me refiero al apego (centrarnos en el futuro sin-dolor en lugar de experimentar el presente). Uno puede observar el presente con desapego al mismo tiempo que también en el presente toma las medidas que le resuenan como oportunas (ir al médico, darse un masaje en el pie dolorido, aplicar al pie un antiinflamatorio, etc). Esas medidas complementarias no obstaculizan nuestra atención al presente porque simplemente hacemos lo que podemos, sin desesperarnos por lo que pareciera que no podemos: y sin dejarnos desanimar por cuál sea el resultado de las medidas tomadas.

De modo que si me duele el pie, me aplico una crema anti-inflamatoria y a pesar de todo me sigue doliendo el pie, no tengo por qué sentirme culpable. No pasa nada. Simplemente sigo percibiendo la ilusión de que tengo un pie (y además dolorido jejeje). Simplemente puedo dejar de luchar, relajándome en el presente. Si todavía me duele, pues me duele. Pero al no darle importancia al dolor (ni creer que mi cuerpo es real o que el dolor es real), entonces mi sufrimiento disminuye incluso si el dolor parece continuar.

Hemos puesto como ejemplo un dolor de pie, pero podría tratarse de cualquier otro asunto que nos haga sentirnos incómodos: un examen suspendido, un resfriado, la muerte de un ser querido, una sensación de inquietud, preocupaciones, problemas en el trabajo, líos con la familia, etc etc etc.

Todos los problemas simbolizan lo mismo: nuestra creencia en la separación y en que somos culpables por ello, creencia que reside en lo profundo de nuestra mente y que se proyecta sobre el mundo en las múltiples maneras que nosotros llamamos "problemas" o "desánimo", etc.

Al perdonar nuestra creencia en la separación/culpabilidad de la manera en que UCDM nos enseña, nos liberamos de esa ilusoria causa que es la que produce los ilusorios resultados que vemos en el nivel de las formas. Y ya está: ya hemos llevado a cabo nuestra parte en el proceso del despertar. Del resto se ocupa el Maestro interior (la parte de nosotros mismos que conoce la Verdad). En cuanto a los resultados, cuanto más perdonemos nuestras falsas creencias en la culpa/separación, menos sentiremos el ilusorio sufrimiento, independientemente de que todavía percibamos dolor o no. Y en realidad, un dolor sin sufrimiento es una ilusión que dificilmente puede perpetuarse demasiado tiempo; es como un fuego al que no se le echa combustible: se agota.

De manera que si no sentimos paz, sigamos en el presente: observemos nuestra presente falta de paz. Y al mirarla de cerca y sin miedo (sin juicios), veremos que no es para tanto. En el fondo, el presente no tiene nada malo. El presente puro no ocupa tiempo y no contiene nada negativo, ni dolor ni sufrimiento ni falta de paz. Evidentemente el presente puro lo estamos pasando por alto cuando estamos identificados con el ego. Pero seguimos a salvo. No necesitamos nada más que seguir en el presente tal como lo percibimos, incluso aunque no sea el presente puro. Porque nuestro presente ilusorio contiene en la práctica todo lo que necesitamos para deshacer este presente ilusorio y así acceder al presente desnudo o puro. O en otras palabras: la falta de paz presente contiene todo lo necesario para deshacerla, y de ese modo recuperar la conciencia de la paz pura siempre presente. La manera en que hacemos esto es simplemente observar sin juicios nuestra actual falta de paz presente. Al no haber juicios, no la exageraremos. Y esa sensación de falta de paz se irá suavizando y disminuyendo, cediendo el sitio a la paz que se encuentra siempre debajo.

Por lo tanto, no hay ninguna necesidad de huir del presente. Hagamos lo que esté en nuestras manos para sentirnos bien, pero con desapego de los resultados que puedan fluir. No hay necesidad de huir del presente porque precisamente atender al presente (sin hacer juicios) es el camino más corto para deshacer nuestra creencia ilusoria de que existe la falta de paz. La ausencia de paz es algo imposible. El perdón nos revelará esto.

Y uno de los más brillantes destellos del perdón es el instante presente. En el presente lo tenemos todo para la iluminación. En el presente lo tenemos todo para reconocer la paz que ya somos. Las pegas que percibimos en el presente son los portales para acelerar nuestra liberación de las ilusiones. Por ejemplo, ¡bendito sea el aburrimiento cuando es presente! ¡Bendita sea la falta de paz percibida en el presente! ¡Bendito sea el dolor percibido en el presente! ¡Benditos sean los problemas percibidos o las preocupaciones que experimentamos en el presente! Porque al mirarlos sin juzgarlos, ¡nos revelan que no están ahí! Al igual que cuando iluminamos una sombra con la luz de una linterna vemos que la sombra no está ahí.

Por lo tanto, se nos invita a que no tengamos miedo de los problemas, porque todo lo que esté en el presente es una bendición: es el camino hacia el presente puro intemporal. Al no juzgar las sombras, pierden su poder de influirnos y desaparecen (ya sea literalmente o al menos desaparece su relevancia para nosotros, hasta que desaparecen del todo).

Y lo mejor es que nada puede impedirnos, nunca jamás, que pongamos nuestra atención en el momento presente. A veces, como ayuda, algunos utilizan temporalmente recursos como sentarse en silencio o en postura de yoga, etc. Lo importante, no obstante, es el silencio (no hacer juicios), la mirada compasiva al presente, y el estar dispuestos a abandonar nuestras creencias ilusorias basadas en la idea (falsa) de la separación.

Nada puede impedirme simplemente ser en el presente. Siempre soy. Simplemente soy. ¿Y qué importan los problemas? Conforme les doy menos importancia, pierden su intensidad. Finalmente, ¿qué problemas? (han desaparecido, incluso si otros opinan que siguen ahí). ¿Acaso he nacido? Si no he nacido, ¿cómo puedo tener problemas? Si tengo problemas, ¡entonces es que me estoy tomando demasiado en serio a mí mismo! Es decir, ¡entonces creo que existo, como humano! Pero eso es solo una ilusión irrelevante. La puedo deshacer en el presente (ya sea de manera inmediata, o gradualmente, según mi disposición a ello). Si creo tener problemas, es que me estoy tomando demasiado en serio. Pero si ya he constatado esto, el mero hecho de estar reflexionando en esto es una prueba de que ya he comenzado a liberarme de ello. ¡El perdón ha comenzado en el momento presente!

Unas ideas de ayuda, que son siempre válidas en todo tipo de situación: 

Siempre, siempre, siempre estoy en el momento oportuno, en el lugar oportuno y experimentando en el presente exactamente lo que es oportuno. 

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad. (Emerson)

No estamos atrapados. Somos libres. Es más: incluso dentro de la ilusión somos constantemente libres, porque nada puede impedirnos atender al momento presente. Todo lo que necesitamos está disponible aquí y ahora, en el presente. En el presente tenemos constantemente disponible la eterna e infinita plenitud de nuestro ser, la paz ilimitada. Incluso cuando no sentimos Eso, en el presente seguimos teniendo exactamente lo que en ese caso necesitamos: las sensaciones o situaciones exactas que necesitemos perdonar.

En el presente se encuentra nuestro dulce oasis de paz interior, e incluso si sentimos inquietud, el presente sigue siendo el camino que nos lleva a este apacible oasis interno. Porque el presente puro es nuestro ser, mientras que el presente que percibimos es el camino que nos conduce a nuestro ser. Pero tenemos que observarlo sin miedo, sin juicios. Lo que estemos experimentando, si nos desagrada, eso exactamente es lo que necesitamos perdonar. Y al mirarlo aquí y ahora, sin compararlo ni enturbiarlo con nuestras ideas sobre el pasado o el futuro (o nuestras creencias sobre cómo deberíamos estar experimentando el presente), el presente se abre como una flor y finalmente revela la paz del presente desnudo intemporal. Visto así, el presente es una bendición.

Pues el presente es perdón. (T.17.III.8.2)

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Lecturas recomendables: UCDM, Texto, Capítulo 15, primer apartado: Los dos usos del tiempo (T.15.I). Igualmente todas las partes del Curso donde se habla del instante santo, incluido el ya mencionado capítulo 15 en su totalidad. De ese capítulo 15 saco la siguiente cita, que es el primer párrafo de la cuarta sección, titulada "La práctica del instante santo". Veamos qué dice ese primer párrafo: 

Es posible aprender este curso inmediatamente, a no ser que creas que lo que Dios dispone requiere tiempo. Y esto sólo puede significar que prefieres seguir demorando reconocer el hecho de que lo que Su Voluntad dispone ya se ha cumplido. El instante santo es este mismo instante y cada instante. El que deseas que sea santo, lo es. El que no deseas que lo sea, lo desperdicias. En tus manos está decidir qué instante ha de ser santo. No demores esta decisión, pues más allá del pasado y del futuro, donde no podrías encontrar el instante santo, éste espera ansiosamente tu aceptación. Sin embargo, no puedes tener una conciencia feliz de él mientras no lo desees, pues encierra dentro de sí la liberación total de la pequeñez. (T.15.IV.1)

Y también en esa misma sección: 

Tu práctica, por lo tanto, debe basarse en que estés dispuesto a dejar a un lado toda pequeñez. El instante en que la grandeza ha de descender sobre ti se encuentra tan lejos como tu deseo de ella. Mientras no la desees, y en su lugar prefieras valorar la pequeñez, ésa será la distancia a la que se encontrará de ti. En la medida en que la desees, en esa misma medida harás que se aproxime a ti. No pienses que puedes ir en busca de la salvación a tu manera y alcanzarla. Abandona cualquier plan que hayas elaborado para tu salvación y substitúyelo por el de Dios. Su plan te satisfará. No hay nada más que pueda brindarte paz, (...) (T.15.IV.2)

Podrías vivir en el instante santo para siempre, empezando desde ahora hasta la eternidad, si no fuera por una razón muy sencilla. (T.15.IV.6.3)

(Esa razón es básicamente nuestra resistencia).

Otra lectura interesante podría ser este post que escribí en el 2013: Oasis interior... en lo más profundo de tu ser. (Si uno conecta intuitivamente con ese mensaje, la paz brilla al dejar de ser obstaculizada).

Y nos despedimos con unos breves destellos, casi todos ya mencionados más arriba (el primero no): 

El que te hayas descarriado tan completamente ha requerido tiempo, pero ser lo que eres no requiere tiempo en absoluto. (T.15.I.9.3)

Es posible aprender este curso inmediatamente, a no ser que creas que lo que Dios dispone requiere tiempo. (T.15.IV.1.1)

El instante santo es este mismo instante y cada instante. (T.15.IV.1.3)

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad. (Ralph Waldo Emerson)

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sábado, 3 de febrero de 2018

Citas sobre la proyección

En este post incluyo simplemente citas ilustrativas del tema. Las he tomado (excepto las del principio y las del final, en color azul, que son de Un Curso de Milagros) de la web Inteligencia Emocional, donde además podéis leer una explicación previa a las citas, comentando sobre la proyección desde el punto de vista de la psicología (lo cual tiene semejanzas con lo que el Curso llama proyección, pero en el Curso este concepto se lleva mucho más lejos). Si alguien quiere entrar largo y tendido sobre la proyección y lo relacionado con ella desde el punto de vista del Curso, incluí un largo post temático aquí: Las relaciones especiales y sus mecanismos de proyección e introyección: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/09/las-relaciones-especiales-y-sus.html (es prácticamente un pequeño librito, así que es largo de leer, solamente para los muy interesados en el tema).

Ahora vamos con las citas:

  •   Pues sólo puedes ver a tu hermano como te ves a ti mismo. (UCDM: T.26.I.3:8)
  •   El mundo que ves se compone de aquello con lo que tú lo dotaste. (...)  Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tal como el hombre piense, así percibirá. No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él. La percepción es un resultado, no una causa. (T.21.introd.1:2,5-8)
  •  "No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos". EL TALMUD
  •  “No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros”. IMMANUEL KANT
  •  “Usted puede saber más de una persona por lo que ella dice de los demás, que por lo que los demás dicen de ella”. LEO AIKMAN
  • Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros”. HERMANN HESSE
  • “La humildad nos permite ver las cosas como son, sin las deformaciones que genera la lente de la vanidad”. ALEX ROVIRA
  • “Cuando comienzan a vernos como esto o como aquello, comienzan a no vernos”. ANTONIO PORCHIA
  • “El alma tiende siempre a juzgar a los otros por lo que piensa de sí misma”. GIACOMO LEOPARDI
  • “Cuando un proceso interno no puede ser integrado, usualmente se proyecta hacia el exterior”. CARL GUSTAV JUNG
  • “Si una persona no se quiere a sí misma, proyectará ese sentimiento y pensará que nadie podrá quererla”. WALTER RISO
  • “Muy a menudo, lo que encontramos difícil en los demás es precisamente aquello que no hemos resuelto dentro de nosotros mismos. Si lo hubiéramos resuelto inicialmente, nunca se hubiese convertido en un problema crónico”. ROBERT DILTS
  • “Muchas de las dificultades que experimentamos con los demás están más relacionadas con nuestra proyección y nuestra interpretación que con su verdadera intención”. ROBERT DILTS
  • “Es sorprendente cuántas personas van por la vida sin reconocer que sus sentimientos hacia los demás son en gran medida determinados por sus sentimientos hacia sí mismos; si usted no se siente cómodo consigo mismo, no puede estar cómodo con los demás”. SIDNEY J. HARRIS
  • “No son los ojos los que ven, sino que nosotros vemos por medio de los ojos”. JOHANN WOLFANG von GOETHE
  • “Envolvemos al amado en capas de cristal, y vemos una visión en lugar de una persona durante todo el tiempo que dura el encanto”. STENDHAL
  • “Es la terrible ofuscación del amor lo que nos implica, desde el principio, en un juego que no acontece con una mujer del mundo real, sino con una muñeca imaginada en nuestra mente”. MARCEL PROUST
  • “Cuando el hombre abre la boca, se juzga a sí mismo”. RALPH WALDO EMERSON
  • “Todos utilizamos la proyección para evitar mirar a nuestro interior; la sombra nos dice que no nos fijemos en nuestras propias debilidades y que las proyectemos sobre los demás para evitar el sentimiento de inferioridad”. DEEPAK CHOPRA
  • “Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto en ti mismo”. BUDA
  • “Es un error capital teorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en los hechos”. SHERLOCK HOLMES
  • “Cuando juzgas no muestras quién es la otra persona, sino quién eres tú”. ANÓNIMO
  • “El prejuicio es un gran ahorro de tiempo. Puede formarse una opinión sin tener que conocer los hechos”. E. B. WHITE
  • Si no tuviéramos defectos, encontraríamos menos placer en señalar los del prójimo”. FRANÇOIS de la ROCHEFOUCAULD
  • “El condicionamiento obstruye nuestra visión de la realidad. No la vemos tal como es debido a nuestro adoctrinamiento, torcido y distorsionado”. BRUCE LEE
  • “Quizás cuando me criticas estás criticando, en realidad, a las partes mías idénticas a las que no te gustan de ti. Una piedra nunca me irrita, a menos que esté en mi camino”. JORGE BUCAY
  • Lo más difícil del mundo es conocerse a uno mismo, y lo más fácil hablar mal de los demás”. TALES de MILETO
  •  “Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos”. ERNEST HEMINGWAY
  • Si quieres conocerte, observa la conducta de los demás; si quieres conocer a los demás, mira en tu propio corazón”. FRIEFRICH von SCHILLER
  • “La belleza está en el ojo del observador”. DAVID HUME
  • (...) todo el mundo ve sólo lo que cree ser. (T.22.I.5:2)
  •  Nada externo a ti puede hacerte temer o amar porque no hay nada externo a ti. (T.10.introd.1:1)
  •  Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo mientras perdure la percepción. (T.7.VII.3:9)
  • Y no puedes sino ver a tu hermano como te ves a ti mismo. (T.25.I.2:7)

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viernes, 1 de diciembre de 2017

IN-SHADOW: A Modern Odyssey

Contundente documental dirigido y producido por Lubomir Arsov. Es una crítica descomunal de nuestro mundo. Dura 13 minutos y no tiene palabras, sino impactantes imágenes (en dibujos, caricaturas) acompañadas por una música pegadiza. Se titula IN-SHADOW: A Modern Odyssey (EN-LA-SOMBRA: Una Odisea Moderna). IN-SHADOW puede traducirse también como "EN-LA-OSCURIDAD", o "EN-TINIEBLAS".

AVISO: Este documental es visualmente impactante, fuerte, pues describe con imágenes muy gráficas el mundo del ego, el cual no queremos ver. Nos muestra el horror que se oculta tras la edulcorada cara de inocencia de la que habla Un Curso de Milagros. Esa falsa inocencia oculta el ansia de asesinato y el horror que hay detrás (la mentalidad errada a nivel ontológico). Podemos mirar este tipo de descripciones sin miedo si las vemos unidos con el Maestro interior (es decir, desde la mentalidad recta). Hay pasajes del Curso muy duros, descriptivos también de este mundo del ego (más abajo voy a citar algunos). No queremos ver lo engañosas que son nuestras vidas en este mundo dual (que afortunadamente no es real), pues el horror que se oculta tras esta superficie engañosa (la forma) es el contenido ontológico que tememos que sea la verdad en nuestro interior (el pensamiento de asesinato/separación; la desgarradora dualidad). Pero como dice la cita de Carl Gustav Jung (citada en la descripción original del vídeo):

“No tree, it is said, can grow to heaven unless its roots reach down to hell.”
-C.G. Jung

“Ningún árbol puede crecer hasta el cielo a menos que sus raíces desciendan hasta el infierno”.
-C.G. Jung

Es decir, que si nos negamos a mirar la ilusión ontológica, entonces no podremos elevarnos por encima de ella, pues la habremos reprimido y seguirá envenenando nuestra mente inconscientemente. Como dice el Curso:

La visión espiritual mira hacia adentro e inmediatamente se da cuenta de que el altar ha sido profanado y de que necesita ser reparado y protegido. Perfectamente consciente de la defensa apropiada, la visión espiritual pasa por alto todas las demás y mira más allá del error hacia la verdad. (T.2.III.4:3-4)

Es mirando dentro de nuestra mente como podemos reconocer que la oscuridad que pensábamos que había no es verdad, sino una mera ilusión que se desvanece al mirarla con la luz del amor. Este mirar adentro no debe darnos miedo, pues es algo que no hacemos solos, sino acompañados de Jesús (del amoroso discernimiento y de la infalible paz):

Yo (Jesús) te daré la lámpara y te acompañaré. (T.11.introd.4:5)

Puede ser más clarificador leer el párrafo completo:

Hermano mío, tú eres parte de Dios y parte de mí. Cuando por fin hayas visto los cimientos del ego sin acobardarte, habrás visto también los nuestros. Vengo a ti de parte de nuestro Padre a ofrecerte todo nuevamente. No lo rechaces a fin de mantener oculta la tenebrosa piedra angular, pues la protección que te ofrece no te puede salvar. Yo te daré la lámpara y te acompañaré. No harás este viaje solo. Te conduciré hasta tu verdadero Padre, Quien, como yo, tiene necesidad de ti. ¿Cómo no ibas a responder jubilosamente a la llamada del amor? (T.11.introd.4)

O las citas complementarias:

Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las mire, pues no examinarlas es la manera de protegerlas. No hay necesidad de sentirse amedrentado por ellas, pues no son peligrosas. Estamos listos para examinar más detenidamente el sistema de pensamiento del ego porque juntos disponemos de la lámpara que lo desvanecerá, y, puesto que te has dado cuenta de que no lo deseas, debes estar listo para ello. Mantengámonos muy calmados al hacer esto, pues lo único que estamos haciendo es buscar honestamente la verdad. La "dinámica" del ego será nuestra lección por algún tiempo, pues debemos primero examinarla para poder ver más allá de ella, ya que le has otorgado realidad. Juntos desvaneceremos calmadamente este error, y después miraremos más allá de él hacia la verdad. (T.11.V.1)

No lo llames pecado sino locura, pues eso es lo que fue y lo que sigue siendo. Tampoco lo revistas de culpabilidad, pues la culpabilidad implica que realmente ocurrió. Pero sobre todo, no le tengas miedo. 

Cuando te parezca ver alguna forma distorsionada del error original tratando de atemorizarte, di únicamente: "Dios no es miedo, sino Amor", y desaparecerá. La verdad te salvará, pues no te ha abandonado (...). (T.18.I.6:9; 7:1-3)

Por lo tanto, no hay nada que temer, y así somos libres de mirar en nuestro interior con ojos inocentes, llenos de discernimiento y de paz, con una mirada tranquila que nos permite reconocer que esa antes temida oscuridad no es más que una ilusión risible que no puede hacer nada excepto desvanecerse ante la mirada de la paz.

Pasemos a ver el documental. Destaco las partes en que aparecen las caretas "sonrientes" (en el minuto 2 del documental se presenta la careta por vez primera, cuando se pone para ocultar la triste cara que quedará disimulada debajo, repitiéndose la presencia de esas caretas a lo largo del documental), que simbolizan lo que UCDM llama la "cara de inocencia", sobre lo que pondré algunas citas más abajo. Esa cara de "inocencia" finge que todo va bien, finge bondad y buenas intenciones, pero dentro, reprimido y sepultado en el inconsciente, se encuentra el deseo asesino del ego, que es el tema principal de este documental. Muy al final del documental se cambia el tono oscuro que hasta ahora se había expresado, y dedica el momento final a abrir la esperanza a un rayo de luz, que podemos verlo como la pequeña dosis de buena voluntad. Surgen entonces diversos símbolos del final de la fragmentación y de la aceptación de la unidad subyacente, que había quedado oculta. Otro símbolo es el del bebé luminoso que aparece al final, que podemos verlo como un símbolo de la inocencia del Cristo. Y los ojos finales que se abren al final, como el despertar del sueño.

Aquí está el documental (para verlo en pantalla grande se puede hacer click en uno de los botones de abajo del vídeo: el que está a la derecha del volumen y de la ruedecita de configuración; es decir, el botón de las flechitas que apuntan hacia fuera):

IN-SHADOW: A Modern Odyssey from Lubomir Arsov on Vimeo.

Para quien pefiera verlo directamente en la página de VIMEO, este es el link: https://vimeo.com/242569435 (como dije más arriba, dura solo 13 minutos).

Y una vez visto el vídeo, vamos con algunas citas que se relacionan con el tema de este vídeo/documental:

La metáfora de la falsa "cara de inocencia" aparece en varios pasajes de la importante sección T.31.V: El concepto del yo frente al verdadero Ser. Veamos un poco, aunque releer esa sección entera puede ser interesante):

El concepto de ti mismo que el mundo te enseña no es lo que aparenta ser, pues se concibió para que tuviera dos propósitos, de los cuales la mente sólo puede reconocer uno. El primero presenta la cara de inocencia, el aspecto con el que se actúa. Ésta es la cara que sonríe y es amable, e incluso parece amar. Busca compañeros, contempla a veces con piedad a los que sufren, y de vez en cuando ofrece consuelo. Cree ser buena dentro de un mundo perverso.

Este aspecto puede disgustarse, pues el mundo es perverso e incapaz de proveer el amor y el amparo que la inocencia se merece. Por esa razón, es posible hallar este rostro con frecuencia arrasado de lágrimas ante las injusticias que el mundo comete contra los que quieren ser buenos y generosos. Este aspecto nunca lanza el primer ataque. Pero cada día, cientos de incidentes sin importancia socavan poco a poco su inocencia, provocando su irritación, e induciéndolo finalmente a insultar y a abusar descontroladamente.

La cara de inocencia que el concepto de uno mismo tan orgullosamente lleva puesta, justifica el ataque que se lleva a cabo en defensa propia, pues, ¿no es acaso un hecho harto conocido que el mundo trata ásperamente a la inocencia indefensa? Nadie que forja una imagen de sí mismo omite esta cara, pues tiene necesidad de ella. Mas no quiere ver el otro lado. (T.31.V.2:4-9; 3:1-4; 4:1-3)

Pero precisamente ese otro lado es lo que tenemos que mirar para liberarnos de él: la cara del horror, el pensamiento asesino que reprimimos (debido al miedo) sepultándolo en la profundidad de nuestra inconsciente mente ontológica.

Esa sección del Curso menciona más veces la cara de "inocencia", pero con lo que hemos citado tenemos contexto de sobra para el tema del vídeo. Tras nuestra ilusión de que "el mundo es así", se encuentra la otra ilusión más oscura que nos da miedo: el miedo ontológico a la venganza de Dios por haber "roto" (dualizado) Su Cielo. Hasta que no miremos eso con ojos de perdón, reconociendo que la separación nunca podría ser posible y por lo tanto que nada se ha roto, no veremos la verdad de que estamos a salvo, siendo benditamente UNO en la Plenitud del Corazón de Dios.

El falso rostro sonriente es también la manera en que fingimos que todo va bien con este mundo; que esto es normal; que somos "moderadamente felices", etc. Pero bajo esta careta de alegría aparente, se esconde un fondo de profunda tristeza:

Otros prefieren negar que están tristes, y no reconocen en absoluto que se están tragando las lágrimas. (L.182.2:3)

En el documental se ilustra esto con esos rostros/caretas "felices" que en el fondo están llorando amargamente, pues en el mundo dual no se puede encontrar felicidad plena ni duradera.

Otros temas del vídeo podemos verlos reflejados en citas como las siguientes:

El cuerpo es el personaje central en el sueño del mundo. (...) En el breve lapso de vida que se le ha concedido busca otros cuerpos para que sean sus amigos o sus enemigos. Su seguridad es su mayor preocupación; su comodidad, la ley por la que se rige. Trata de buscar placer y de evitar todo lo que le pueda ocasionar dolor. Pero por encima de todo, trata de enseñarse a sí mismo que sus dolores y placeres son dos cosas diferentes, y que es posible distinguir entre ellos.

El sueño del mundo adopta innumerables formas porque el cuerpo intenta probar de muchas maneras que es autónomo y real. Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor. Trabaja para adquirirlos, haciendo cosas que no tienen sentido, y luego los despilfarra intercambiándolos por cosas que ni necesita ni quiere. (...) A veces sueña que es un conquistador de cuerpos más débiles que él. Pero en algunas fases del sueño, él es el esclavo de otros cuerpos que quieren hacerle sufrir y torturarlo.

Las aventuras en serie del cuerpo, desde que nace hasta que muere, son el tema de todo sueño que el mundo jamás haya tenido. (...) Tú no eres el soñador, sino el sueño. (T.27.VIII.1:1,4-8; 2:1-3,6-7; 3:1)

Lo anterior se ilustra en diversas escenas del vídeo/documental, por ejemplo a partir del minuto 7 y 16 segundos aparecen unas figuras que me recuerdan la parte de la cita anterior que dice: "Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor". Y con tal base ilusoria, todo aquí es un cambiante caos.

Afortunadamente, lo que realmente somos es inmutable, así que nunca cambia, independientemente de nuestros descabellados sueños o de nuestras ilusorias creencias que se basan en que la verdad puede cambiar. Lo que realmente somos, nunca jamás se verá afectado por lo irreal:

Este Pensamiento no se ve afectado en modo alguno por la confusión y el terror del mundo, por los sueños de nacimiento y muerte que aquí se tienen, ni por las innumerables formas que el miedo puede adoptar, sino que, sin perturbarse en lo más mínimo, sigue siendo tal como siempre fue. (T.30.III.10:2)

La mayor parte de este vídeo documental es un símbolo de lo que el Curso llama terror del ego, o de los "chillidos estridentes" del ego. Algunos pasajes del Curso pueden resultar igualmente perturbadores si se miran desde la mente errada en lugar de desde la tranquila y discernidora mente recta. Por ejemplo, estos duros pasajes también ilustran el sistema del ego (copiados de la sección de "Los obstáculos a la paz"):

El amor sólo se siente atraído por el amor. (...) El miedo se siente atraído por lo que el amor no ve, y ambos creen que lo que el otro ve, no existe. El miedo contempla la culpabilidad con la misma devoción con la que el amor se contempla a sí mismo. Y cada uno de ellos envía sus mensajeros, que retornan con mensajes escritos en el mismo lenguaje que se utilizó al enviarlos.

A los mensajeros del miedo se les adiestra mediante el terror, y tiemblan cuando su amo los llama para que le sirvan. Pues el miedo no tiene compasión ni siquiera con sus amigos. Sus mensajeros saquean culpablemente todo cuanto pueden en su desesperada búsqueda de culpabilidad, pues su amo los deja hambrientos y a la intemperie, instigando en ellos la crueldad y permitiéndoles que se sacien únicamente de lo que le llevan. Ni el más leve atisbo de culpabilidad se escapa de sus ojos hambrientos. Y en su despiadada búsqueda de pecados se abalanzan sobre cualquier cosa viviente que vean, y dando chillidos se la llevan a su amo para que él la devore.

No envíes al mundo a esos crueles mensajeros para que lo devoren y se ceben en la realidad. Pues te traerán noticia de carne, pellejo y huesos. Se les ha enseñado a buscar lo corruptible, y a retornar con los buches repletos de cosas podridas y descompuestas. (T.19.IV.A.I.10:5,8-10; 12:5-7; 13:1-3)

Este simbolismo se muestra crudamente en la mayor parte del documental. Pero no debemos desanimarnos cuando veamos el verdadero propósito del ego, pues podemos ir más allá hasta alcanzar el propósito del amor, que nos libera para siempre de las ilusorias cadenas del horror:

Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios. Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios. (L.49.4)

Porque tal como miremos en nuestro interior, eso percibiremos "fuera" de nosotros. Si nos miramos dentro y vemos asesinato (es decir, creemos en la separación), eso es lo que proyectaremos y por lo tanto eso es lo que percibiremos en el mundo proyectado: La proyección da lugar a la percepción. (T.21.introd.1:1)

Así pues, nosotros mismos elegimos con nuestra actitud mental lo que vamos a ver:

El amor envía a sus mensajeros tiernamente, y éstos retornan con mensajes de amor y de ternura. A los mensajeros del miedo se les ordena con aspereza que vayan en busca de culpabilidad, que hagan acopio de cualquier retazo de maldad y de pecado que puedan encontrar sin que se les escape ninguno so pena de muerte, y que los depositen ante su señor y amo respetuosamente. La percepción no puede obedecer a dos amos que piden distintos mensajes en lenguajes diferentes. (T.19.IV.A.I.11:1-3)

Podemos elegir a qué amo o maestro servir: al ego o al Espíritu. El ego nos incita a ver horror, asesinato, separación y pecado, y si miramos en nuestro interior mirando con los ojos del ego, eso es lo que veremos y entonces proyectaremos un mundo de miedo y horror.

Pero si al mirarnos interiormente —ayudados por el Maestro de la paz— vemos únicamente inocencia, eso es lo que extenderemos y así veremos un mundo de unión y de paz, independientemente de las situaciones externas, que entonces serán percibidas como expresiones de amor o como peticiones de amor.

Siguiendo con las descripciones semejantes a las del documental:

Bajo el polvoriento contorno de su mundo distorsionado, el ego quiere dar sepultura al Hijo de Dios, a quien ordenó asesinar, y en cuya putrefacción reside la prueba de que Dios Mismo es impotente ante el poderío del ego e incapaz de proteger la vida que Él creó contra el cruel deseo de matar del ego. (T.19.IV.C.I.8:1)

Pero a continuación el Curso nos recuerda que no hay motivo para tener miedo, pues es un sueño del que podemos elegir despertar:

Hermano mío, criatura de Dios, esto no es más que un sueño de muerte. No hay funeral, ni altares tenebrosos, ni mandamientos siniestros, ni distorsionados ritos de condena a los que el cuerpo te pueda conducir. (T.19.IV.C.I.8:2-3)

Volver la mente hacia dentro y elegir la verdad nos permite despertar de las pesadillas del miedo:

Los milagros son como gotas de lluvia regeneradora que caen del Cielo sobre un mundo árido y polvoriento, al cual criaturas hambrientas y sedientas vienen a morir. (L.PII.Preg13.5:1)

Por lo tanto, podemos liberarnos de este mundo de tinieblas que el ego nos invita a considerar como verdadero. Pero si elegimos creer lo que nos dice el ego, no veremos amor, sino un mundo cruel de asesinato (ilustrado poderosamente en el documental):

Lo que no es amor es asesinato. (T.23.IV.1:10)

Y ese horrible mundo de asesinato es lo que describe ampliamente el documental.

El Curso también describe sin remilgos el horror, pero también señala que tal horroso mundo no es ni puede ser real:

Si éste fuese el mundo real, Dios sería ciertamente cruel. Pues ningún Padre podría someter a Sus hijos a eso como pago por la salvación y al mismo tiempo ser amoroso. El amor no mata para salvar. (T.13.introd.3:1-3)

Pues este mundo es el símbolo del castigo, y todas las leyes que parecen regirlo son las leyes de la muerte. (T.13.introd.2:4)

¿Te gusta lo que has fabricado? Un mundo de asesinatos y de ataque por el que te abres paso tímidamente en medio de constantes peligros, solo y temeroso, esperando a lo sumo a que la muerte se demore un poco antes de que se abalance sobre ti y desaparezcas. Todo eso son fabricaciones tuyas. Es un cuadro de lo que tú crees ser: de cómo te ves a ti mismo. Los asesinos están aterrorizados y los que matan tienen miedo de la muerte. (T.20.III.4:2-5)

Por cierto, en la frase final, "los asesinos" se refiere a cada uno de nosotros, ya que en nuestra mente inconsciente creemos haber asesinado a Dios, o a Su Hijo el Cristo: es decir, creemos haber logrado la separación o individualidad, al exorbitante precio de asesinar la inocente Unidad. ¡Cómo no vamos a sentirnos culpables mientras sigamos creyendo inconscientemente eso!

Mas todo el mundo sabe que el costo del pecado es la muerte. (T.25.VII.1:6)

Y si en nuestra mente inconsciente creemos haber cometido el pecado de la separación (haber matado a Dios para obtener nuestra individualidad), nos sentiremos culpables y proyectaremos esa culpabilidad fabricando un mundo de diferencias, separación, culpa, asesinato y muerte. ¿Es ese mundo el lugar donde realmente queremos vivir?:

Aquí es donde se conservan los pensamientos de sacrificio, pues ahí es donde la culpabilidad impera y donde le ordena al mundo que sea como ella misma: un lugar donde nadie puede hallar misericordia, ni sobrevivir a los estragos del temor, excepto mediante el asesinato y la muerte. (T.31.III.5:2)

Sueñas que tu hermano está separado de ti, que es un viejo enemigo, un asesino que te acecha en la noche y planea tu muerte, deseando además que sea lenta y atroz. Mas bajo este sueño yace otro, en el que tú te vuelves el asesino, el enemigo secreto, el sepultador y destructor de tu hermano así como del mundo. (T.27.VII.12:1-2)

Ese otro sueño más profundo es el inconsciente sueño ontológico, la creencia original en la individualidad/separación. Al elegir creer en la separación, proyectamos este absurdo hacia "fuera", produciendo un aparente mundo de muerte, que es un lugar horrendo y agotador, pues ahora los asesinos parecen ser los otros, que nos rodean y nos acechan, por lo que tenemos que estar alerta y constantemente a la defensiva, y entonces nos sentimos desfallecidos y sin auténticas esperanzas:

El mundo está muy cansado porque es la idea del cansancio. (T.5.II.10:6)

Y la anterior cita se refleja en muchas imágenes del documental, con esos rostros cansados y agobiados.

Sin embargo, el Espíritu Santo está deseoso de que le pidamos Su Ayuda para librarnos de todo ese cansancio tan agotador, y así volvamos a nuestro estado natural de paz y plenitud:

Traigo a vuestros cansados ojos una visión de un mundo diferente, tan nuevo, depurado y fresco que os olvidaréis de todo el dolor y miseria que una vez visteis. Mas tenéis que compartir esta visión con todo aquel que veáis, pues, de lo contrario, no la contemplaréis. Dar este regalo es la manera de hacerlo vuestro. (T.31.VIII.8:4-6)

Compartir esa visión —y dar ese regalo— significa ver a los demás con los ojos del perdón. Al retirar nuestras proyecciones de los demás, nos libramos de ellas nosotros mismos. Siempre podemos pedirle al Espíritu Santo que nos recuerde el perdón, que nos recuerde que hay otra manera de ver esas cosas que creemos que nos están agobiando:

Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. (L.224.2:3)

Pues ciertamente es agotador seguir creyendo en la individualidad e insistir en vivir en el espacio/tiempo, en un mundo hostil de conflictos y diferencias:

No obstante, sólo el tiempo se arrastra pesadamente, y el mundo ya está muy cansado. (M.1.4:4)

Ese mundo no es más que una creencia en la muerte/dualidad. Sin esa idea ontológica, el mundo desaparece: 

Sin la idea de la muerte no habría mundo. (M.27.6:3)

En el documental se muestra el mundo originado por la creencia inconsciente en la muerte/separación. Es un mundo que refleja la ilusoria idea de la muerte, que lo originó. Pero cuando aprendemos a dejar de creer en la idea de la separación, ese mundo pierde su base y entonces amanece la esperanza que nos guía suave y confortablemente a despertar y a nuestra total felicidad. ¡Hay esperanza!

Me amas, Padre, y nunca habrías podido dejarme en la desolación, para morir en un mundo de dolor y crueldad. ¿Cómo pude jamás pensar que el Amor se había abandonado a Sí Mismo? No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor. El miedo es un sueño, (...) (L.331.1:3-5)

Con el ego, usábamos cada momento para elegir seguir creyendo en la devastación, y por lo tanto bajo el imperio del miedo:

Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor. (T.26.V.13:1)

Este ilusorio mundo egoico es el reflejo de la ontológica "hora del terror", en la que quisimos elegir creer en nuestra individualidad en vez de en la Unidad del Ser.

Pero como dice el Curso, el mundo de asesinatos del ego no puede ofrecernos nada de valor:

El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee. (L.128)

Pero también se nos recuerda que más allá del mundo del ego, hay otra manera de verlo todo:

Más allá de este mundo hay un mundo que deseo. (L.129)

Y esta alternativa es una que también podemos elegirla en cada momento:

Cada día, cada hora y cada instante elijo lo que quiero contemplar, los sonidos que quiero oír y los testigos de lo que quiero que sea verdad para mí. Hoy elijo contemplar lo que Cristo quiere que vea; hoy elijo escuchar la Voz de Dios, así como buscar los testigos de lo que es verdad en la creación de Dios. En la visión de Cristo, el mundo y la creación de Dios se encuentran, y según se unen, toda percepción desaparece. La dulce visión de Cristo redime al mundo de la muerte, pues todo aquello sobre lo que Su mirada se posa no puede sino vivir y recordar al Padre y al Hijo: la unión entre Creador y creación. (L.271.1:1-4)

Es decir, que en cada instante podemos elegir la unión en vez de la separación; la igualdad en vez de las diferencias; la inocencia en lugar de la culpabilidad; el amor en lugar de la muerte y el miedo.

Otra manera de decirlo es que en cada instante somos libres para perdonar.

El mundo real o mundo del perdón es el único mundo deseable, pues esta manera de ver nos conduce a despertar de la pesadilla del ego y volver a los Brazos de Dios, Uno con Él. Pero el mundo de separación del ego es horriblemente feo y perturbador. ¿Cuál elegiremos?

El mundo que ves es ciertamente despiadado, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la venganza y lleno de odio inclemente. Da únicamente para más tarde quitar, y te despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar. En él no se puede encontrar amor duradero, porque en él no hay amor. Dicho mundo es el mundo del tiempo, donde a todo le llega su fin. (L.129.2:3-6)

¿Cuál de ellos quieres ver? Eres libre de elegir. Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte. Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, contemplarás un mundo de misericordia y de amor. (L.189.5)

Si elegimos la unidad, todo nos lleva a la felicidad. Pero si elegimos seguir creyendo en el sistema de pensamiento del ego, proyectaremos un mundo de miedos y creeremos que es real. Y al elegir eso:

Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel, donde reina el pesar y donde los pequeños gozos sucumben ante la embestida del dolor salvaje que aguarda para trocar toda alegría en sufrimiento. (L.190.8:5)

Que es algo potentemente ilustrado en el documental que hemos visto antes.

Acabemos con unas citas de verdadera esperanza:

Deja el mundo de la muerte atrás, y regresa al Cielo en paz. Aquí no hay nada que tenga valor; todo lo que tiene valor se encuentra en el Cielo. Escucha al Espíritu Santo, y a Dios a través de Él. Él te habla de ti. (T.14.V.1:8-10)

Porque no es el mundo lo que en verdad queremos. Lo que realmente queremos de corazón es nuestra Unidad con Dios:

Tú anhelas estar con Él, tal como Él anhela estar contigo. Esto es eternamente inalterable. Acepta, pues, lo inmutable. (T.14.V.1:5-7)

Con esta Santa Ayuda, dejamos atrás las ilusiones de separación del ego: el miedo, el odio y dolor:

La sangre del odio desaparece permitiendo así que la hierba vuelva a crecer con fresco verdor, y que la blancura de todas las flores resplandezca bajo el cálido sol de verano. Lo que antes era un lugar de muerte ha pasado a ser ahora un templo viviente en un mundo de luz. (T.26.IX.3:1-2)

Pero entrenémonos para evitar la tentación de juzgar y de condenar a nuestros hermanos, o de condenar de algún modo el mundo que percibimos. Porque si juzgamos o condenamos, seremos nosotros mismos quienes sufriremos:

Pero si te niegas a dar tu bendición, el mundo te parecerá ciertamente temible, pues le habrás negado su paz y su consuelo, y lo habrás condenado a la muerte. (T.27.V.4:6)

Este mundo te atará de pies y manos y destruirá tu cuerpo únicamente si piensas que se construyó para crucificar al Hijo de Dios. Pues aunque el mundo sea un sueño de muerte, no tienes por qué dejar que sea eso para ti. (T.29.VI.5:1-2)

Elijamos, pues, dejar de creer en este ilusorio infierno, pues aunque sea irreal, resulta doloroso mientras se cree en él. Todo depende de uno mismo: de qué elijo creer: al ego con sus diferencias o al Espíritu inmutable con su Unidad.

Dejemos atrás la dolorosa creencia de que la culpa la tienen otros. Pues la verdad es que:

El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. (T.27.VIII.10:1)

Pues sólo lo que elijo creer es lo que parece hacerme daño:

Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño. (L.281.1:5)

Pero somos libres de elegir nuestro pensamientos/creencias. Podemos elegir las ideas de igualdad en lugar de las de diferencias. Podemos elegir la inocencia en lugar de la condenación. Y al elegir la verdad del amor, las oscuras alucinaciones del ego desaparecerán y reconoceremos un mundo de luz al cual tenemos derecho desde siempre, pues es el reflejo de la Realidad, donde todo es Uno y no hay cabida para separaciones, diferencias, cambios ni el dolor. Al elegir el reflejo de la verdad en este mundo (el perdón; volver la mente hacia dentro en inocencia), este reflejo nos conducirá a la Verdad Absoluta de inmutable Unidad. Y como dice el Curso, estemos tranquilos, pues una vez que hemos empezado el camino o jornada del perdón, el final feliz es seguro:

No olvides que una vez que esta jornada ha comenzado, el final es seguro. Las dudas te asaltarán una y otra vez a lo largo del camino, y luego se aplacarán sólo para volver a surgir. El final, no obstante, es indudable. Nadie puede dejar de hacer lo que Dios le ha encomendado que haga. (...) Detrás de cada ilusión está la realidad y está Dios. (...) El final es indudable y está garantizado por Dios. (C.Epílogo.1:1-4,8,10)

Y ahora decimos "Amén". Pues Cristo ha venido a morar al lugar que, en el sosiego de la eternidad, Tú estableciste para Él desde antes de los orígenes del tiempo. La jornada llega a su fin, y acaba donde comenzó. No queda ni rastro de ella. Ya no se le otorga fe a ninguna ilusión, ni queda una sola mota de obscuridad que pudiese ocultarle a nadie la faz de Cristo. Tu Voluntad se hace, total y perfectamente, y toda la creación Te reconoce y sabe que Tú eres la única Fuente que tiene. La Luz, clara como Tú, irradia desde todo lo que vive y se mueve en Ti. Pues hemos llegado allí donde todos somos uno, y finalmente estamos en casa, donde Tú quieres que estemos. (T.31.VIII.12)

El Hijo reposa, y en la quietud que Dios le dio, entra en su hogar y por fin está en paz. (C.Epílogo.5:6)

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Datos del documental

Written, Directed & Produced by Lubomir Arsov
Original Soundtrack “Age of Wake” by Starward Projections
Composited by Sheldon Lisoy
Additional Compositing by Hiram Gifford
Art Directed & Edited by Lubomir Arsov

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viernes, 17 de noviembre de 2017

Una "contradicción" deshecha

A veces hay frases del Curso que parecen contradecirse entre sí, si las tomamos literalmente y separadas de su contexto. Pero aunque la forma (las palabras) parezca contradecirse, el contenido (el mensaje que esas palabras señalan) es siempre coherente a lo largo y ancho del Curso.

Veamos el siguiente ejemplo, que ha motivado este post, donde dos citas del capítulo 30 del Texto, sacadas de dos secciones consecutivas (la III y la IV) parecen contener algún grado de contradicción (señalo en negritas las partes que apuntan más directamente a la aparente contradicción):

No es nunca el ídolo lo que realmente quieres. Mas lo que crees que te ofrece, eso ciertamente lo quieres, y tienes derecho a pedirlo. Y es imposible que te sea negado. Tu voluntad de estar completo es la Voluntad de Dios, y se te concede por ser la Suya. Dios no sabe nada de formas. (T.30.III.4:1-5)

En cambio, en la sección siguiente se dice:

Pero sí verás los grandes cambios que se producirán de inmediato, una vez que hayas tomado esta simple decisión: que no deseas lo que crees que un ídolo te puede dar. Pues así es como el Hijo de Dios declara que se ha liberado de todos ellos. Y, por lo tanto, es libre. (T.30.IV.6:4-6)

De modo que en T.30.III parece que se nos dice que no queremos realmente el ídolo, pero sí queremos lo que creemos que el ídolo nos ofrece (y que de hecho tenemos derecho a ello). En cambio, en T.30.IV parece que se nos dice que lo liberador es darnos cuenta de que no deseamos lo que creemos que el ídolo nos puede dar. ¿En qué quedamos entonces: es cierto que deseamos lo que un ídolo ofrece, o lo contrario, lo cierto es que no deseamos eso que el ídolo nos da?

Pues bien, el ejemplo es interesante porque así podemos ver que ambas afirmaciones son ciertas, cada una en su contexto.

En T.30.III el mensaje es que cuando alguien va tras un ídolo, lo que realmente busca es la felicidad genuina, o en las palabras que usa esa sección, busca la compleción (la verdad, la plenitud). El ego hace que nos interesemos por los ídolos al decirnos que ellos (las cosas externas, las relaciones especiales) pueden llenar nuestro vacío interior (completarnos, darnos algún tipo de felicidad duradera). El Espíritu Santo, en cambio, nos explica que ninguna cosa externa (o ídolo) puede darnos felicidad duradera, y que la incómoda sensación de carencia producida por el inexistente vacío interior podrá únicamente solucionarse volviendo a prestar atención a la mente y así elegir el sistema de pensamiento de la mentalidad recta, en lugar del sistema de juicios y carencias del ego. Visto así, comprendemos que lo que realmente buscamos no son los ídolos en sí mismos, sino la felicidad o compleción que creemos que ellos podrían aportarnos. Este mensaje se venía anticipando al principio del párrafo anterior, en el que dice: «Tras la búsqueda de todo ídolo yace el anhelo de compleción» (T.30.III.3.1), pero a continuación se añade algo que deja claro que en los ídolos no lograremos culminar ese anhelo de compleción, porque lo pleno (lo completo) no tiene forma, mientras que los ídolos son simples formas limitadas, por lo que no pueden brindar la totalidad que únicamente la realidad ofrece: «Lo pleno no tiene forma porque es ilimitado. Buscar una persona o una cosa especial para añadir a lo que tú eres y así alcanzar tu compleción, sólo puede querer decir que crees que te falta algo que una forma puede proporcionarte» (T.30.III.3:2-3). O también en los párrafos anteriores a esos se sueltan perlas como: «No es la forma lo que andas buscando» (T.30.III.2:1), porque es el contenido lo que realmente nos interesa (la verdad, la plenitud, la Unidad en Dios); y también: «Los ídolos son algo muy concreto» (T.30.III.1:1), y por lo tanto son formas (límites) y nunca nos van a proporcionar lo infinito, lo verdadero, pues la verdad es abstracta (ilimitada, sin forma), y no concreta (limitada, con forma).

En T.30.IV, sin embargo, el énfasis se pone en que lo que buscamos con los ídolos es engañarnos a nosotros mismos para creer que es posible conseguir la felicidad o la paz mediante las formas: «Lo único que las apariencias pueden hacer es engañar a la mente que desea ser engañada» (T.30.IV.6:1). Pero cuando volvemos a la mente y elegimos la mentalidad recta en lugar del ego, nos damos cuenta de que ya no queremos los ídolos, ni tampoco su falsa felicidad de imitación especial (lo que creemos que un ídolo da). En ese sentido, no queremos lo que los ídolos parecen ofrecernos, porque hemos comprendido que los ídolos sólo ofrecen engaño y ya no queremos seguir engañándonos. Con esta decisión, nos liberamos de ellos.

En resumen, ayudados por el Maestro interior llegamos a la conclusión de que los ídolos no son lo que nos interesa, ni tampoco lo que los ídolos ofrecen (supuesta felicidad a nivel del mundo); pero sí queremos lo que en verdad estuvimos buscando siempre cuando perseguíamos ídolos: sentirnos genuinamente bien; ser felices; ser totalmente plenos. Y esto no nos lo pueden dar los ídolos, pues la plenitud se encuentra únicamente en la Realidad, que al ser ilimitada, tiene que ser abstracta, al contrario que los ídolos, que son concretos.

Busquemos, por lo tanto, la verdad y no lo falso. La paz y no el conflicto. A Dios y no a las ilusiones. Lo universal y eterno, en vez de lo concreto y temporal. El todo, en vez de la nada. La Unidad del Amor, en lugar de los fugaces vaivenes del mundo y sus especialismos.

Por cierto, es inspirador releer esas dos secciones (T.30.III-IV).

Y cuando nos parezca ver contradicciones, antes de darlas por ciertas procuremos captar el mensaje de cada cita, pues cuando se entiende el mensaje desaparecen las contradicciones. Esto es válido para el Curso, para otros textos espirituales y para la vida en general. Por ejemplo, si queremos llegar a la ciudad de Madrid y no conocemos el camino, si preguntamos a alguien y nos responde: "A Madrid se llega yendo hacia el norte", puede ser un dato útil. Podemos preguntar a otra persona que podría respondernos: "A Madrid se llega yendo hacia el sur". ¿Significaría eso que hay una contradicción y una de las pistas está equivocada? Puede que sí o puede que no. Si por ejemplo hemos preguntado a alguien cuando estamos en Málaga, nos dirá correctamente que Madrid queda al norte. Pero si hemos preguntado a alguien cuando estamos en Bilbao, nos dirá correctamente que Madrid queda al sur. No vale criticarle con: "Pues Fulanito me dijo que Madrid quedaba hacia el norte". Pues ambas afirmaciones son válidas, y si uno se apega a la información "correcta" en el contexto "equivocado", en vez de llegar a Madrid ("al norte, al norte, al norte") acabará en el Mar Cantábrico... ¡Y entonces el remojón le servirá para desapegarse de su fijación por el norte y reconocer que en ese contexto es mejor girar hacia el sur! ;-)

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Solo se necesitan dos... (T.30.I.17) Al arca de la paz se entra de dos en dos (T.20.IV.6:5) ¿Quiénes son esos dos?

La siguiente cita puede suscitar alguna duda a más de uno, pues a mí me han preguntado por esta cita al menos un par de veces por email, y posteriormente vi que a Kenneth Wapnick (o FACIM) le preguntaron también sobre lo mismo. Así que puede ser interesante dedicarle este post.

La cita es la siguiente:

Hoy sólo se necesitan dos que deseen gozar de felicidad para que se la ofrezcan al mundo entero. Sólo se necesitan dos que comprendan que no pueden decidir por su cuenta, para garantizar que el júbilo que pidieron sea plenamente compartido por todos. (...) Sólo se necesitan dos. Estos dos tienen que haberse unido antes de que se pueda tomar una decisión. (T.30.I.17:1-2,4-5)

Y la pregunta suele ser algo como esto:

¿Quiénes son estos dos? ¿Se trata del lector y del Espíritu Santo? ¿O del lector con alguien más?

Bien; la respuesta breve es que se refiere a unirnos con nuestro hermano, sea quien sea ese hermano.

Pero ahora comentemos algunos matices. Antes de este último párrafo de esta sección, en los párrafos anteriores el énfasis estaba en que si queremos tener un día feliz (estar en paz) debemos soltar al ego y unirnos al Espíritu Santo. Pero en este párrafo final cambia la tónica y ahora se refiere a que solo se necesitan dos (tu hermano y tú) para soltar la dualidad. En el lenguaje de UCDM se expresa que al Cielo se entra "de dos en dos", refiriéndose a ti y tu hermano, es decir, a uno mismo como sujeto, y a cualquier objeto de nuestro especialismo. Nuestro hermano es en el fondo un reflejo de uno mismo, que utilizamos para ayudarnos a disipar la dualidad.

Por supuesto que para unirnos a nuestro hermano se sobreentiende que previamente hemos tenido que unirnos al Espíritu Santo, pues unirnos al Espíritu Santo significa que hemos elegido la mentalidad recta mediante la cual podemos contemplar a nuestro hermano sin distorsión, tal como es (sin juzgarlo).

Originalmente, esos "dos" que debían unirse eran Helen Schucman y Bill Thetford, los dos primeros estudiantes del Curso. Pero cuando el Curso se publicó, esto se hizo extensible a cada estudiante del Curso y cualquier hermano con el que se relacione. No se refiere a unirse a nivel de la forma (no se refiere a una unión de cuerpos o a hacer cosas juntos, sino que se refiere a nuestra manera de ver; a nuestra mentalidad); es decir, puede que no tengamos ningún hermano físicamente cerca en un momento dado, o que estemos pensando y perdonando a un hermano que ya falleció, etc. Las relaciones son en la mente, no en un inexistente mundo físico.

La sección T.30.I habla de que nunca tomamos decisiones solos, sino que siempre las estamos tomando con uno de los dos posibles consejeros: el ego o el Espíritu Santo. Puesto que el ego nunca nos conduce a la verdadera felicidad, nuestra cita de «Hoy sólo se necesitan dos que deseen gozar de felicidad» se refiere evidentemente a unirnos a nuestro hermano por medio de la visión correcta del Espíritu Santo.

Una cita relacionada:

Al arca de la paz se entra de dos en dos. (T.20.IV.6:5)

Que se refiere igualmente a uno mismo y nuestro hermano. Al perdonar a otros, nos liberamos nosotros mismos, pues no hay otros: son un espejo de nuestro propio ser. Esta cita del arca de la paz (símbolo del estado natural, de la paz del Cielo) es un guiño a una cita de la Biblia:

De dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé. (Génesis 7:9)

Otras citas relacionadas, sobre la necesidad de perdonar o unirnos a nuestro hermano:

No pienses que perdonar a tu hermano os beneficia sólo a vosotros dos. Pues el nuevo mundo en su totalidad descansa en las manos de cada dos seres que entren allí a descansar. (...) No podrías dejar ni a uno solo afuera tal como yo tampoco podría dejarte a ti afuera, y olvidarme así de una parte de mí mismo. (T.20.IV.7:2-3,6)

El Curso también dice cosas como las siguientes:

La salvación es una empresa de colaboración. (T.4.VI.8:2)

Porque es perdonando a otros como reconocemos estar perdonados nosotros mismos.

El Curso utiliza un lenguaje dual ("dos", "tú y tu hermano", etc) porque es lo que nosotros mejor podemos entender mientras todavía nos percibimos como cuerpos (aunque intelectualmente sepamos que no lo somos). Perdonando a nuestro hermano reconocemos nuestra propia inocencia. Perdonando todos los objetos reconoceremos la inocencia del sujeto, y finalmente sujeto y objeto se disuelven por ser ilusorios, y se reconoce la eterna Unidad. Pero primero tenemos que volver nuestra mente hacia dentro, y podemos utilizar como ayuda los reflejos o espejos llamados "hermanos", en quienes podemos ver nuestras propias proyecciones, creencias y juicios:

Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo mientras perdure la percepción. (T.7.VII.3:9)

Cuando renunciamos a nuestras proyecciones, la mente se vuelve hacia dentro y se experimenta la paz.

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Un post relacionado:

El papel de nuestro hermano como camino a la paz: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/10/el-papel-de-nuestro-hermano-como-camino.html

lunes, 30 de octubre de 2017

¿Errata o acierto? Urtext frente a ACIM (T.18.V.1.1): Prepare you... not or now?

En internet he encontrado opiniones (en inglés) sobre qué versión es mejor para la frase T.18.V.1.1:

Urtext: Prepare you not for the undoing of what never was.

Traducción: No te prepares para deshacer lo que nunca tuvo lugar.

ACIM: Prepare you now for the undoing of what never was.

Prepárate ahora para deshacer lo que nunca tuvo lugar. (T.18.V.1.1) (Es la traducción de la versión oficial del Curso en inglés).

El Urtext, como muchos sabéis, es la versión antigua del Curso, cuando aún estaba sin pulir y con mucho material que se debia eliminar, además de quitar las erratas.

ACIM es la versión oficial del Curso, bastante fiable sobre todo a partir de la 2ª edición en inglés (en la que se basó la traducción de la versión española).

Al parecer, en el fondo, ambas variantes de esa cita significan lo mismo si las vemos desde la perspectiva adecuada, en el contexto de otras ideas del Texto, por ejemplo en la sección anterior: T.18.IV.4.3-4 principalmente, también esa sección en general (T.18.IV.1.1-10; 2.1-3,7-8; 4; 5.1-4; 6.4-8, etc) y en la siguiente: T.18.V.1.1-2,5; 2.1-5, etc).

Es decir: no podemos prepararnos por nuestra cuenta (como individuos, desde la mentalidad errada), ya que tener buenas intenciones no es suficiente (T.18.IV.2.1-2), pero sí podemos confiar en nuestra buena voluntad (T.18.IV.2.3) o mentalidad recta, y en ese sentido podemos prepararnos para el deshacimiento de lo ilusorio, es decir, mediante el perdón, que es lo único que tenemos que hacer: nuestro pequeño papel o pequeña dosis de buena voluntad.

Desconozco el mecanismo de esta discrepancia entre el Urtext (o tal vez ACIM en su 1ª edición) y el ACIM de la 2ª y 3ª edición. Puede que lo correcto fuese la palabra "not" y al preparar la siguiente versión de ACIM, se tecleó como "now" inconscientemente. Pero es también posible (y creo que más probable) que este cambio fuese introducido de manera deliberada para corregir la errata de poner "not", previa consulta con las notas taquigráficas de Helen que son la única versión totalmente primigenia del Curso.

En mi caso, ¿qué opción prefiero?

En mi opinión, bien entendidas, ambas formas de expresar esa frase de T.18.V.1.1 son válidas. El mensaje general de esas secciones no se ve afectado por el pequeño matiz según el cual interpretemos esa frase en concreto, pues la idea general que se nos transmite es inequívoca, y ambas interpretaciones de esa frase encajan correctamente con el mensaje general que se nos transmite en esa porción del Texto. De hecho, ambas interpretaciones están expresadas en varias de las demás frases de esas dos secciones (T.18.IV-V), por no hablar del resto del Texto. El mensaje es claro: no podemos solucionar nuestros problemas desde la mentalidad errada (por nuestra cuenta, en el mundo), sino que se solucionan al reconocer que son proyecciones ilusorias con un origen mental igualmente ilusorio y simple de perdonar si volvemos nuestra atención a la mente (desde la perspectiva de la mentalidad recta).

Siendo ambas opciones válidas si se entienden correctamente, deja de ser relevante cuál elijamos. En mi caso prefiero quedarme con la versión oficial del Curso, pues suena muy natural y además encaja bien con lo principal: animarnos a cumplir con nuestra única tarea: el perdón (aceptar la Expiación para uno mismo).

Dejo escrito esta reflexión en el blog por si algún día alguien se encuentra con este debate (que de momento es muy minoritario, casi anecdótico y solo en inglés) sobre esta cita del Curso. Así queda aquí reflejada una opinión en español sobre este tema.

En definitiva, que yo me quedo con la versión actual del Curso:

Prepárate ahora para deshacer lo que nunca tuvo lugar. (T.18.V.1.1)

Si bien no es pecado, ni siquiera erróneo si se le da un sentido de mentalidad recta, elegir la otra opción.

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