viernes, 21 de agosto de 2015

Un Curso de esperanza (II) Ken Wapnick

Un Curso de Milagros: Una espiritualidad llena de esperanza

Extractos de las charlas llevadas a cabo en la Academia de la
 Fundación para Un Curso de Milagros
Temecula (California) (USA) 

Doctor Kenneth Wapnick
 
Parte II

Echemos un vistazo a una lección donde se habla de todo esto de una manera excelente: La lección 284, "Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor" [nota de Toni: en uno de sus libros, Ken Wapnick comentó brevemente esa lección completa, la traducción podéis leerla aquí: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/02/l-284-journey-de-ken-wapnick.html]. Lo que esto quiere decir es que no es el mundo lo que nos hiere; no es nuestro trabajo o nuestro jefe lo que nos hiere; no es nuestra relación especial la que nos causa dolor; no es el cuerpo lo que nos duele. Son nuestros pensamientos los que nos causan dolor, lo cual es lo que las lecciones 5 y 34 nos dicen: "Nunca estoy disgustado por la razón que creo" y "Podría ver paz en lugar de esto". He aquí lo que la lección 284 dice:

Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. (L.284.1.1)

El mundo siempre juzga las pérdidas en términos del cuerpo: estoy perdiendo mi salud, mi vitalidad, mi juventud, mi felicidad [nota de Toni: en el sentido satisfacción o de buena fortuna ante lo externo/corporal: prosperidad externa, comodidad corporal, etc], mi trabajo, mi dinero, a mi ser querido, mi casa. Siempre hay alguna pérdida exteriorizándose. Cuando percibimos apropiadamente la pérdida nos damos cuenta de que no podemos perder nada ahí fuera. No hay nada ahí fuera, y cualquier percepción de pérdida viene de nuestra creencia mental en ella, la cual (la creencia) la podemos cambiar: "Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor".

El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. (L.284.1.2-4) 

En otras palabras, el mundo no nos hace sufrir. El sufrimiento es parte del sueño del ego. Ahora viene un pasaje que es muy importante tener en cuenta, porque nos ayuda a recordar que esto es un proceso:

Esta es la verdad [es decir, que todo lo de aquí es una ilusión; el placer y el dolor son ilusorios], que al principio solo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces [probablemente muchas, muchas, muchas veces, pero decirlo así sería estropear el metro (nota de Toni: del metro del verso... recordemos que gran parte del Curso se dictó poéticamente en verso), así que hay un único "muchas", pero estoy seguro de que Helen escuchó "muchas, muchas, muchas veces"], se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. (L.284.1.5-6) 

Esta es una descripción muy clara del proceso que todo estudiante de Un Curso de Milagros recorre. Leemos las palabras y decimos que son lindas, tal vez incluso hermosas, y nos gustaría creer en ellas, pero tenemos reservas: podemos ver que eso funciona en algunos casos, pero no en otros, en algunas relaciones o enfermedades, pero no en otras: con un dolor de cabeza, pero no con un cáncer. Objetamos: "¡Pero yo tengo un pago de la hipoteca vencido!". Y entonces decimos las palabras una y otra vez. Seguimos leyéndolas y escuchándolas. Después las aceptamos parcialmente, todavía con muchas reservas. Después empezamos a pensar sobre ellas más y más seriamente. Y finalmente las aceptamos como la verdad. Lo que nos convence para aceptarlas como la verdad no son las palabras en sí mismas. Lo que nos convence es nuestra propia experiencia. Comenzamos a ver que lo que atravesamos en el nivel de la forma puede ser horrible, pero que todavía podemos estar en paz. Así que alguien puede haber dicho algo muy desagradable de mí, pero ya no me lo tomo de manera personal. Empezamos a practicar eso cada vez más, y a verlo cada vez más. "Los que tienen miedo pueden ser crueles" (T.3.I.4.2). Las personas pueden actuar con crueldad hacia nosotros, pero ellas están tan asustadas como nosotros. Tenemos que preguntarnos: "¿Por qué tengo que ser parte de su (de ellas: las personas) sueño?".

Hay una importante sección en el capítulo 28 titulada "El acuerdo a unirse" (T.28.III). El contexto es la enfermedad y Jesús nos invita a no aceptar el sueño de enfermedad de nuestro hermano (T.28.III.3.3; tb. T.28.III.2.3), lo cual no quiere decir que nos volvamos insensibles ante alguien que esté sufriendo; no nos reímos de eso ni nos volvemos desagradables. Lo que quiere decir es que no perdemos nuestra paz, lo cual de hecho nos volverá mucho más cariñosos, atentos y considerados porque no tendremos conflicto, culpa ni miedo interfiriendo con nuestra libre expresión del amor.

Esto es algo que podemos practicar. Cuando alguien dice algo desagradable, no tenemos por qué ser parte del sueño de esa persona. Pero si nos enojamos lo que estaremos diciendo es: "Sí, tienes razón. El sueño de la separación es real y está poblado de víctimas y verdugos; lo lamento por las víctimas y odio a los verdugos". Podemos dar un paso hacia atrás de eso y recordar que si todos somos lo mismo, entonces los verdugos creen en lo más profundo que ellos han sido víctimas y que la única manera con la que pueden hacer frente al dolor es mediante el ataque. Una vez más, "los que tienen miedo pueden ser crueles". Toda víctima es un silencioso verdugo señalando con un dedo acusador diciendo: "Mírame, hermano, por tu culpa muero" (T.27.I.4.6).

Más tarde, el Texto dice: "Y lo que ves en cualquier clase de sufrimiento que padezcas es tu propio deseo oculto de matar" (T.31.V.15.10). Siempre he dicho que en todo el libro ese es el pasaje más difícil de que la gente realmente lo mire. "Y lo que ves en cualquier clase de sufrimiento que padezcas es tu propio deseo oculto de matar". Queremos sufrir para que alguna otra persona sea considerada responsable. Existimos pero no es culpa nuestra, y Dios castigará y destruirá a esa otra persona. Paralelamente, un pasaje anterior dice que los pecados de nuestro hermano están "escritos en el Cielo (...) y que van delante de él (...)" (T.27.I.3.2). Nuestro sufrimiento le dice a Dios que mire los pecados de esa persona, los cuales están escritos en el Cielo y van delante de ella, queriendo decir que esos pecados harán caer a esa persona en el infierno, donde ella será castigada. Y dado que se trata de o el uno o el otro, si esa persona va al infierno, entonces yo debo ir al Cielo.

Entender esto nos da algo que recordar cuando estemos en medio de situaciones que sean dolorosas o espantosas, en las cuales estamos todos casi todo el tiempo. Así podremos decir en serio (o: y tener la intención de) que: "Podría ver paz en lugar de esto". Reafirmemos este importante punto: esto no quiere decir que vayamos a justificar la conducta desagradable o la crueldad de las personas. Simplemente significa que no las atacaremos. Son personas asustadas, pero todo el mundo está asustado y por lo tanto todo el mundo tiene pensamientos y sentimientos crueles, actuando cruelmente. La mayoría de nosotros no robaría bancos, ni violaría, ni mataría a gente inocente, ni tirarían bombas sobre aldeas estando contentos con eso: "¡Oh, hoy he tenido un gran día! He matado a ciento cincuenta personas y la mayoría de ellas eran mujeres y niños... ¡ya tienen su merecido!". La mayoría de nosotros no haría eso, pero todos lo haríamos en algún nivel. Puede que no lo hagamos en la forma, pero cuando nos alegramos de que el violador local haya sido capturado y severamente castigado, o incluso matado, no somos diferentes del violador. Pues con eso estamos diciendo que el sufrimiento de alguna otra persona me produce placer. Y bien, ¿no es eso lo que hace un violador? Lo que el violador dice es: "Tú no me importas. Yo sólo quiero mi placer". Pues bien, nosotros queremos el placer de saber que ese bastardo culpable está siendo matado y nosotros no. Obtenemos de eso un gran placer, como todos sabemos. Simplemente observa a una familia cuyo hijo ha sido asesinado; obsérvales fuera de la sala, cuando se ha dado el veredicto y el tipo que mató a su hijo o que violó y asesinó a su hija se va tras las rejas y nunca saldrá de ahí. Ellos están totalmente eufóricos. ¡Se ha hecho justicia! Pero es el infierno, no se ha hecho justicia sino injusticia porque no hay amor ahí. El amor no castiga. El amor puede poner un límite a la capacidad de las personas para crear falsamente, pero nunca lo haría con un espíritu de castigo (nunca con ánimo castigador, nunca con odio).

Todos estamos silenciosamente contentos cuando el agresor es atrapado. Eso no nos hace mejores que él. Esto es lo que tenemos que ver. No hay que confundir el símbolo con la fuente. En el nivel del símbolo todos somos muy, muy diferentes. En el nivel de la fuente, que es la mente separada, todos somos lo mismo. Todos somos secretos Hitlers y Stalins. Todos somos asesinos. Todos somos secretos Jesuses y secretos Budas porque todos tenemos una mente correcta. Todos somos lo mismo. Todo el mundo tiene una mente correcta —todo el mundo. Si excluimos a una persona estamos excluyendo a toda la Filiación, porque lo que hace que la Filiación sea la Filiación es el hecho de estar unificada. Todos somos uno. Este es un pensamiento muy aleccionador.

Con frecuencia digo que si quieres ver lo lejos que has llegado con el Curso, simplemente observa un juicio que haces y pregúntate a ti mismo si harías este juicio con respecto a todos los aspectos (o todas las personas) de la Filiación. Toma cualquier pensamiento no amable (o de antipatía, desagradable) que tengas hacia una persona y pregúntate si extenderías ese pensamiento hasta abarcar a todas las demás personas (nota de Toni: o aspectos de la Filiación, por ejemplo animales, etc), incluyendo a Jesús y la gente que aquí amas. Lo más probable es que dijeras: "No. Jesús nunca violó a nadie. Él nunca fabricó una bomba ni la tiró sobre la gente inocente de una aldea". Al juzgar y pensar en los demás de manera poco amable, lo que estamos haciendo es diferenciar y fragmentar a la Filiación. Estamos diciendo que hay una jerarquía de ilusiones, lo cual como ya hemos visto es la primera ley del caos (T.23.II.2.1-2). Estamos diciendo que hay personas aquí que son diferentes a otras personas.

Las personas son diferentes en el nivel de la forma, pero no en el nivel de la mente. No hay que confundir el símbolo con la fuente. Los símbolos son diferenciados, a menos que los hagamos símbolos de la mente correcta, los cuales entonces abarcan a todos. Por lo tanto, si tú tienes una experiencia maravillosa y beatífica al contemplar una gran obra de arte o una gran escena de la naturaleza, y no permites que ese amor abarque a todos, entonces estás negando la belleza de esa experiencia. Estás diciendo que puedes tener una experiencia maravillosa del Amor de Dios en cualquier forma que pueda tomar, pero que no puedes llevarlo a casa contigo porque tienes todos estos ruidosos niños interrumpiendo tu paz; o que no puedes llevarlo al trabajo; o que no puedes llevarlo contigo cuando estás viendo las noticias.

Cuando pensamos de esa manera, estamos tomando la experiencia del amor y limitándola, lo cual significa que ya no es amor. Tener un pensamiento poco amable o hacer alguna cosa desagradable no nos convierte en pecadores, pero ciertamente está diciendo que todavía valoramos, afirmamos y damos testimonio de la realidad de la separación, la realidad de la fragmentación, lo cual es lo mismo que decir que hay una jerarquía de ilusiones: que en este mundo hay personas buenas y malas. Es cierto que hay personas a las que juzgamos como buenas y que hacen cosas buenas según nuestra estimación, y personas a las que llamamos malas y que hacen cosas que consideramos malas. Pero no todas las personas estarían de acuerdo con nuestra evaluación, lo cual significa que no es una evaluación universal, y si no es universal, no es real.

Parte III: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-iii-ken-wapnick.html

Índice de las traducciones (esta serie consta de 12 partes en total): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-milagros-una-espiritualidad.html

jueves, 20 de agosto de 2015

Un Curso de esperanza (I) Ken Wapnick

Un Curso de Milagros: Una espiritualidad llena de esperanza

Extractos de las charlas llevadas a cabo en la Academia de la
 Fundación para Un Curso de Milagros
Temecula (California) (USA) 

Doctor Kenneth Wapnick

Parte I

Pregunta: Vengo a clases como estas a escucharte, leo el Curso y trato de practicarlo lo mejor que puedo, pero chico, cada vez me voy volviendo más consciente de hasta qué punto no quiero hacerlo. Soy una máquina de proyección, lo digo en serio. A veces pierdo la esperanza y entonces empiezo a dudar de que podamos llegar a ese "tomador-de-decisiones" y elegir otro DVD. ¿De verdad podemos hacer eso? ¿O estamos condenados a vivir este DVD por el resto de nuestra vida y simplemente tomar conciencia de que se trata de un DVD, en lugar de elegir la paz y elegir ser amoroso? Actualmente en mi trabajo tenemos mucha presión, mucha ansiedad, y yo no sé cómo dejar de elegir eso. Esto a veces se vuelve un poco desesperado.

Ken: Creo que todo el mundo estaría de acuerdo con lo que estás comentando. Todos tienen esa experiencia. La mayoría de las personas recurren al Curso porque sus vidas no están funcionando, pero no son conscientes de hasta qué punto están mal las cosas hasta que comienzan a trabajar con este material. Y esto sucede porque el mundo parece ofrecerles esperanza. Siempre hay algo: otra relación, otro banco que robar sin ser atrapado, drogas, alcohol, etc. Hay cosas que nos distraen, pero cuando empezamos a entender realmente lo que el Curso está diciendo, nos ponemos más ansiosos. Nos damos cuenta de que realmente no hay esperanza en el sistema del ego, que es un sistema de pensamiento todopoderoso, hecho todopoderoso porque nos gusta.

Esto puede ser muy desconcertante en nuestros días buenos y rotundamente desesperado en otros días. Sin embargo, no podemos llegar hasta la luz sin traspasar la oscuridad. Eso es un tema importante del Curso. Jesús dice que juntos disponemos de la lámpara que desvanecerá al ego (T.11.V.1.3). Eso significa mirar al ego, y algunas de las descripciones que el Curso hace del ego pintan un retrato horripilante y extremadamente escalofriante. Y lo que hace esto peor es darnos cuenta de que está hablando de nosotros. Hay secciones muy intensas en las que se habla de "carne arrancada del hueso" (T.24.V.4.8), "arrojar a tu hermano por un precipicio" (T.24.V.4.2) y elegir sufrir para que algún otro muera (T.31.V.15.10).

Descripciones de este tipo no son fáciles de procesar y pueden dar lugar a sentimientos de desesperanza. La esperanza radica en la comprensión (que es una de las razones por las que siempre hago hincapié en la metafísica) de que hay una razón por la que nos sentimos de esa manera. La razón por la que el mundo es tan desesperado es que cuando nos identificamos con nuestros cuerpos no hay realmente esperanza. Creemos que somos libres cuando morimos, pero el Curso dice que "existe el riesgo de pensar que la muerte es paz" (T.27.VII.10.2). Entonces, antes de darnos cuenta ya estamos aquí de vuelta otra vez o en otro aspecto del sueño. No hay esperanza en el mundo. No hay esperanza dentro de la ilusión porque, una vez que nos identificamos con la ilusión, no vemos nada más. Se necesita tiempo y mucha disciplina para empezar a entender que el mundo no es lo que parece.

Con frecuencia digo: "No te creas la mentira" y "No creas a quienes te digan que dos y dos son cuatro", pues ellos se basan en la creencia de que en este mundo hay leyes lógicas que perduran, cuando el hecho es que todo aquel que esté cuerdo sabe que dos y dos son cinco porque aquí nada tiene sentido [nota de Toni: para una explicación de las metáforas de Ken Wapnick con los números (1+1=1), (1+1=2), (2+2=4), (2+2=5) se puede consultar el siguiente post (de otro de mis blogs): http://jugandoalegremente.blogspot.com/2014/12/cuando-225.html]. Empezar a entender eso es extraordinariamente útil porque al menos se nos echa un cable con sentido ((o: se nos proporciona una ayuda —o un salvavidas, o una cuerda de salvamento, o una tabla de salvación— con significado)).

El mundo ofrece una gran cantidad de salvavidas (cuerdas a las que agarrarse, tablas de salvación), todo tipo de adicciones. Cerca del final del Texto hay una sección muy potente titulada "La verdadera alternativa" en la que se dice que todos los caminos que hay aquí (en este mundo ilusorio) conducen a la muerte (T.31.IV.2.11). ¡No hay esperanza en el mundo! A veces he dicho que Un Curso de Milagros es la única espiritualidad que yo conozca que ofrece verdadera esperanza en el sentido de que no ofrece ninguna esperanza de cambio en el mundo. La esperanza que el Curso ofrece es su enseñanza de que todo lo que parece ocurrir aquí está ocurriendo en la mente tomadora de decisiones. Ahí es donde está la esperanza, pero el problema es que no vemos ninguna alternativa, lo cual es lo que esta pregunta está expresando, y eso es cierto. La verdad del ego comienza a venirse abajo cuando nos damos cuenta de que el ego no ofrece ninguna esperanza y parece todopoderoso únicamente porque creemos en él. Es entonces cuando empezamos a tener un asomo de esperanza, que puede crecer y crecer, pero que no estaría dirigida a hacer que el mundo funcione mejor para nosotros. Recordemos la cita que dice: "No trates de cambiar el mundo, sino elige cambiar de mentalidad con respecto al mundo" (T.21.introd.1.7), lo que quiere decir que tenemos el poder sobre él.

Así que puede que estés atravesando un período muy estresante en tu trabajo, y aunque no seas capaz de elegir la paz, podrías al menos saber en algún nivel que podrías elegir la paz. Podrías ir a tu trabajo y hacer lo que tengas que hacer, y soportar todas las chorradas que tengas que soportar, y a pesar de eso estar en paz. Saber que eso es una posibilidad te daría al menos una luz de esperanza. Es también útil ser consciente de que los sentimientos de desesperanza y desesperación representan una decisión.

Se necesita mucho trabajo, mucho estudio de lo que el Curso enseña, para ser capaces de integrar esto en nuestra vida y que empecemos a ver que, efectivamente, no hay por qué sentirse molesto, y aunque puede que eso no sea lo más agradable que le esté sucediendo a tu cuerpo, aún así podrías estar en paz. ¡Eso lleva trabajo! Pero compensa porque entonces no trabajaremos bajo la ilusión de que algo de aquí va a hacernos felices: la creencia de que finalmente encontraré la relación adecuada, el trabajo adecuado, el clima adecuado, la imagen corporal adecuada —cualquier cosa que me haga sentirme bien con respecto a mí mismo y que me haga feliz. Ahora nos damos cuenta de que nada de eso funcionará. Todos tenemos cierta edad cuando nos percatamos de esto. Hemos probado muchas cosas diferentes del mundo, y simplemente no funcionaron.

La razón por la que Un Curso de Milagros va a funcionar es que nos va a llevar desde el cuerpo hasta la mente, desde el símbolo hasta la fuente. Tenemos control sobre eso. El comienzo de la lección 70 establece claramente que no hay nada en el mundo que pueda hacernos felices o infelices; nada del mundo puede darnos dolor ni placer. Después dice que esto nos pone a cargo del universo al cual pertenecemos —tenemos el control del universo de la mente tanto si estamos alegres como tristes (L.70.2.3). Esto no tiene nada que ver con las circunstancias externas. Incluso si no experimentamos eso, al menos saberlo intelectualmente es un muy buen comienzo porque se restaura nuestro poder. De lo contrario todos somos impotentes y estamos condenados a ganar a duras penas una pizca de poder. Creemos que podemos controlar una parte de nuestras vidas o a veces a una persona en particular, pero lo que realmente creemos es que estamos a merced de fuerzas que no podemos controlar, especialmente las fuerzas del envejecimiento y de la economía. Suceden cosas: la gente pierde sus trabajos y sus casas, y no crearon nada. Eso es solo como es hoy en día, nuestros pensamientos pasan. O, nos viene un cáncer o le viene un cáncer a un ser querido, y en el nivel del mundo no tenemos control sobre eso, pero sí tenemos control sobre cómo lo vemos.

La línea que dice que el mundo que vemos es una "imagen externa de una condición interna" (T.21.introd.1.5) nos indica el camino de salida. El mundo que vemos es una proyección, un símbolo de una condición interna, la cual es la decisión de la mente en favor del ego o del Espíritu Santo —el poder de elegir. Eso nos da la esperanza de que incluso en medio de circunstancias horribles aún podríamos estar en paz. Al principio creemos esto intelectualmente o trabajamos con el fin de llegar a creer esto intelectualmente. Si nos mantenemos trabajando en esto, llegaremos a un punto en el que esto se convertirá en nuestra experiencia, pero para llegar ahí se necesita un montón de duro trabajo porque estamos desaprendiendo toda una vida, si es que no vidas, que estuvo dedicada a considerar el símbolo como lo real y olvidándonos de la fuente.

La pregunta refleja también, a pesar de que no se mencionó esto, la resistencia que todos tenemos a aceptar que lo que estoy diciendo y lo que el Curso está diciendo es verdad. El mundo aparenta ser un testigo muy poderoso. Como dijo Wordsworth [poeta inglés]: "El mundo es demasiado con nosotros". Es demasiado poderoso. La enfermedad es demasiado poderosa. La situación financiera del mundo es demasiado poderosa. La guerra es demasiado poderosa. El trastorno mental es demasiado poderoso. La muerte es demasiado poderosa. No podemos superar esas cosas (no podemos vencerlas), y en el nivel del cuerpo, no podemos. Pero podemos superar nuestro sistema de creencias porque tenemos el poder de cambiarlo. Ahí es donde reside la esperanza.

¿Es esto realmente posible? Sí, es realmente posible. Te diría que podrías hacerlo incluso esta tarde, pero eso te precipitaría al pánico, así que no voy a decir eso.

Parte II: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-ii-ken-wapnick.html

Índice de las traducciones (esta serie consta de 12 partes en total): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-milagros-una-espiritualidad.html

miércoles, 19 de agosto de 2015

Un Curso de Milagros: Una espiritualidad llena de esperanza

Traducción al español de las inspiradoras respuestas de Ken Wapnick, tomadas de la web oficial que viene en idioma inglés: http://www.facim.org/online-learning-aids/excerpt-series/a-course-in-miracles-a-hope-filled-spirituality.aspx

Un Curso de Milagros: Una espiritualidad llena de esperanza

Estos discursos surgieron a partir de preguntas realizadas durante dos de los "seminarios de 5 días" que organiza la Academia. Uno se llevó a cabo en marzo de 2010 con el título de "Las ideas no abandonan su fuente", y el otro tuvo lugar en noviembre de 2009 bajo el título "Entrando en la Presencia de Dios". Las preguntas se centraron en la pérdida de esperanza que muchas personas sienten después de meses o incluso años de practicar el Curso. Las respuestas de Kenneth abordan esta experiencia común y se enfoca en las causas fundamentales de estos sentimientos, así como en la verdadera fuente de esperanza que ofrece el Curso con su proceso del perdón.

Índice:

Parte I: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-i-ken-wapnick.html
Parte II: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-ii-ken-wapnick.html
Parte III: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-iii-ken-wapnick.html
Parte IV: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-iv-ken-wapnick.html
Parte V: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-v-ken-wapnick.html
Parte VI: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-vi-ken-wapnick.html
Parte VII: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-vii-ken-wapnick.html
Parte VIII: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-viii-ken-wapnick.html
Parte IX: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-ix-ken-wapnick.html
Parte X: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-x-ken-wapnick.html
Parte XI: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-xi-ken-wapnick.html
Parte XII: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/un-curso-de-esperanza-y-xii-ken-wapnick.html

Fuente original (en inglés): http://www.facim.org/online-learning-aids/excerpt-series/a-course-in-miracles-a-hope-filled-spirituality.aspx

Saludos

sábado, 1 de agosto de 2015

La mente correcta: el hogar de la corrección (Ken Wapnick)

Traduzco un artículo escrito por Kenneth Wapnick, fechado en marzo de 2008. El original está escrito en inglés y podéis acceder a él aquí: http://www.facim.org/online-learning-aids/lighthouse-articles/2008/the-right-mind-home-of-correction.aspx

LA MENTE CORRECTA: EL HOGAR DE LA CORRECCIÓN 

Kenneth Wapnick


El tomador de decisiones: la sede del destino

Una confusión común en muchos estudiantes de Un Curso de Milagros concierne a cuando pedimos ayuda a Jesús o al Espíritu Santo; o, para decirlo de otra manera, qué significa estar en la mente correcta. Nuestros problemas cotidianos y nuestras preocupaciones concretas nos parecen tan apremiantes, y la aparente invitación que hace Jesús en el Curso a ayudarnos con ellos es tan persuasiva, que casi no podemos dejar de pedir ayuda para resolverlos. Y, de hecho, hay algunos pasajes de su Curso que pueden ser malinterpretados en el sentido de que realmente deberíamos pedirle a él o al Espíritu Santo en busca de tal tipo de ayuda concreta [¡Y una lección del Libro de ejercicios incluso menciona a Dios en este sentido! (L.71.9)]. Sin embargo, si estas referencias son tomadas fuera de contexto, contradicen directamente el mensaje central de Un Curso de Milagros de que es solo la mente, y no el cuerpo ni el mundo, la que es el problema. De hecho, Jesús instó dos veces a Helen Schucman, en los primeros mensajes, a que no cayera en esta trampa del ego cuando ella intentó pedirle ayuda para aliviar su miedo, siendo Helen una persona propensa a la ansiedad y el miedo:

Deshacer el miedo es tu responsabilidad. Cuando pides que se te libere del miedo, estás implicando que no lo es. En lugar de ello, deberías pedir ayuda para cambiar las condiciones que lo suscitaron. Esas condiciones siempre entrañan el estar dispuesto [es decir: la decisión de la mente] a permanecer separado. (...) Si me interpusiese entre tus pensamientos y sus resultados, estaría interfiriendo en la ley básica de causa y efecto: la ley más fundamental que existe. De nada te serviría el que yo menospreciase el poder de tu pensamiento. Ello se opondría directamente al propósito de este curso. (T.2.VI.4.1-4, VII.1.4-6; las cursivas son mías [de Ken]).

Aunque este mensaje a Helen llegó muy pronto en el dictado del Curso, resume de manera sucinta, como un presagio, todo lo que vendría en los siguientes siete años del dictado. Destaca el viaje en el que Jesús nos lleva: desde el mundo hasta la mente, para que podamos retornar a la "voluntad (de la mente) de estar separada": el deseo de ser autónoma y libre de lo que en nuestra locura creemos que es el yugo de la perfecta Unidad. Pero ahora, en contacto con la capacidad de la mente para tomar decisiones (el tomador de decisiones), podemos felizmente elegir de nuevo, lo cual es el tema de la última sección del Texto (T.31.VIII) y es el propósito final de este Curso.

Sin embargo, a pesar de nuestras buenas intenciones de ser buenos estudiantes del Curso [recuerda esta cita: «No confíes en tus buenas intenciones, pues tener buenas intenciones no es suficiente» (T.18.IV.2.1-2)], a menudo nos dejamos engañar por la astuta estrategia del ego de ocultar de nosotros la verdadera naturaleza del problema y su auténtico origen. En pocas palabras, el problema no es lo que percibimos como problemas en el mundo y el cuerpo, sino que el verdadero problema es el hecho de que pensemos que tenemos un problema. Cerca del final del Texto, Jesús señala esto mismo al explicar sobre nuestros auto-conceptos, cuando dice:

La salvación se puede considerar como el escape de todos los conceptos. No se ocupa en absoluto del contenido de la mente, sino del simple hecho de que ésta piensa. (T.31.V.14.3-4)

En otras palabras, el problema no son los variados conceptos que consideramos como nosotros mismos (positiva o negativamente), sino el mero hecho de que pensemos que tenemos un ser que puede ser conceptualizado: así que el problema no es lo que pensamos, sino el hecho de que creemos que podemos pensar. Por eso Jesús nos recuerda que no podemos pensar en absoluto:

Crees también que el cerebro puede pensar. Si comprendieses la naturaleza del pensamiento, no podrías por menos que reírte de esta idea tan descabellada. Es como si creyeses que eres tú el que sostiene el fósforo que le da al sol toda su luz y todo su calor; o quien sujeta al mundo firmemente en sus manos hasta que decidas soltarlo. Esto, sin embargo, no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver o que el cerebro puede pensar. (L.92.2)

Es únicamente la mente la que piensa, la cual nosotros llamamos el tomador de decisiones. Y esta parte tomadora de decisiones de la mente dividida puede elegir únicamente entre dos pensamientos: el de separación del ego o el de Expiación del Espíritu Santo. Es así. Este error de pensar, por lo tanto, se deriva del error básico que compartimos juntos como el único Hijo de Dios que somos: la loca creencia de que nos hemos separado de Dios, de nuestro origen, de nuestro Ser, el Cristo que Dios creó Uno con Él. Este es el error que requiere corrección, no el multitudinario camuflaje que el ego usa para distraer nuestra atención de la decisión errónea de la mente. Jesús nos instruye al principio del Texto:

Tu papel consiste simplemente en hacer que tu pensamiento retorne al punto en que se cometió el error, y en entregárselo allí a la Expiación en paz. (T.5.VII.6.5)

Este punto tomador-de-decisiones es, por así decirlo, el asiento o sede del destino (por usar un término filosófico generalmente aplicado al alma platónica o neoplatónica). Es la parte de la mente que continuamente elige entre el problema (la mente errada con su sistema de pensamiento de separación) y la solución (la mente correcta con su corrección: el perdón).


La mente correcta: 
Mirar sin juicio a la mente errada

Entender que el tomador de decisiones es el pensador nos permite entender el propósito de la corrección, que es la única función de la mente correcta. Cuando estamos en la mente correcta nos convertimos en observadores, mirando con Jesús a nuestra decisión en favor del ego. Su amable visión perdonadora nos permite suspender nuestros juicios de culpa, proyectados a su vez sobre los demás. Esto nos lleva a la siguiente definición operativa: la mente correcta está mirando a la mente errada sin juicio. Esto deshace la culpa que había sido protegida por el error del tomador de decisiones, un error que consolidaba la culpa para que nunca pudiera ser abordada y deshecha. Este es el significado de la exhortación que nos hace Jesús de que no caigamos en la seductora trampa del ego basada en el pecado, la culpa y el miedo:

No llames pecado a esa proyección sino locura, pues eso es lo que fue y lo que sigue siendo. Tampoco la revistas de culpabilidad, pues la culpabilidad implica que realmente ocurrió. Pero sobre todo, no le tengas miedo. (T.18.I.6.7-9)

Una vez más, el problema es la manera en que la mente ve nuestros errores a través de los ojos de la más impía trinidad, no los aparentes errores en sí mismos.

Reconocer esta verdad nos capacita, como estudiantes de Un Curso de Milagros, para evitar la trampa del ego de creer que estamos siguiendo las enseñanzas de Jesús al "ir a nuestra mente correcta" y pedir su ayuda para los problemas concretos de nuestra vida. Hacer eso simplemente reforzaría el sistema de pensamiento del ego, lleno de engaño y de distracción, que nos da una ilusoria sensación de logro; un falso positivo que oculta nuestra única función de deshacer la negación del ego. Por eso Jesús nos insta a mirar al ego junto con él, de modo que podamos ir más allá del ego hasta la verdad, tal como vemos en esta serie de declaraciones del Texto:

Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las examine, pues no examinarlas es la manera de protegerlas. (...) Estamos listos para examinar más detenidamente el sistema de pensamiento del ego porque juntos disponemos de la lámpara que lo desvanecerá (...). (...) debemos primero examinarla para poder así ver más allá de ella, ya que le has otorgado realidad. (T.11.V.1.1,3,5)

La tarea del obrador de milagros es, por lo tanto, negar la negación de la verdad. (T.12.II.1.5)

Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. (T.16.IV.6.1-2)

Por lo tanto, lo positivo en este Curso es mirar la negación del ego y decir que ya no la queremos más; decir "sí" a Jesús significa decir "no-no", negando la negación del ego (T.21.VII.12.4). [Nota de Toni: si se consulta dicha cita en el UCDM en español, no se verá bien a lo que alude; una posible mejora en la traducción sería algo así: «Pues has contestado "sí" sin darte cuenta de que "sí" tiene que significar "no al no"» ("no al no", o "no-no", o sea, negando la negación que el ego hace de la verdad)]

Sabiendo que mirar con calma al ego implica su deshacimiento, el antropomórfico ego llega a la conclusión de que la manera para preservar su existencia en la mente, es privar al Hijo de Dios de ella (dejarlo sin-mente, alejarle de ella). Por lo tanto, al debilitar la mente tomadora-de-decisiones del Hijo, haciendo que la mente quede inaccesible para el cambio, el ego se asegura de que el error original de haberlo elegido a él (haber elegido al ego) nunca pueda ser deshecho.

El ego, empeñado siempre en debilitar a la mente, trata de separarla del cuerpo en un intento de destruirla. Mas en realidad cree que la está protegiendo. Esto se debe a que cree que la mente es peligrosa, y que privarte de ella es curarte. (T.8.IX.6.1-3)

Para reafirmar este importante punto, el propósito de Un Curso de Milagros es llevarnos en un viaje —con Jesús como maestro y guía— desde la ausencia de mente hasta la plenitud de mente (desde la inconsciencia a la consciencia); desde el mundo de los cuerpos hasta el mundo interno de la mente. Él nos enseña a entender que el mundo que vemos es «el testimonio de tu (nuestro) estado mental, la imagen externa de una condición interna» (T.21.introd.1.5). Tal como hemos observado otras veces en estas páginas, nuestras percepciones del mundo se convierten en el camino regio (término que evoca a Freud) que nos lleva de vuelta a la mente, ayudándonos a obtener el acceso a la capacidad de toma-de-decisiones a la que habíamos renunciado. Al centrarnos, entonces, en el mundo externo —despojado de mente— de nuestra experiencia, insistiendo (o incluso exigiendo) en que nuestro maestro interno forma parte de tal locura, simplemente estamos reforzando la estrategia del ego de impedir que cambiemos nuestra mente. Esta táctica es en realidad una sombra parcial de la egoica tercera ley del caos (T.23.II.6), según la cual Dios suscribe nuestro alocado sistema de pensamiento de separación y pecado. De ahí la cita que casi todos los estudiantes del Curso se conocen al dedillo: «No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él» (T.21.introd.1.7). En un pasaje sobre nuestra renuncia a los juicios, Jesús nos dice que el deshacimiento es necesario únicamente en nuestra mente (T.6.V.C.2.5). Entonces, ¿por qué deberíamos ni siquiera querer pedir ayuda concreta a Jesús para resolver problemas concretos? Tal es el tema de nuestra próxima sección.


Pedir por asuntos concretos (por cosas específicas) 

Se nos ha dicho repetidamente en Un Curso de Milagros que el propósito lo es todo, y que la única pregunta que siempre deberíamos hacer sobre cualquier cosa es: "¿Para qué es?" (por ejemplo, T.17.VI.2.1-2 y T.24.VII.6.1). Por lo tanto, tenemos que examinar el propósito que yace detrás de nuestra petición por cosas concretas, cuando eso va tan claramente contra el mensaje del Curso. La respuesta a esta cuestión es obvia cuando consideramos la estrategia de inconsciencia (de alejarnos de la mente) del ego. Pedir cosas concretas refleja la creencia de que el mundo es real, creencia reforzada por nuestra atención puesta sobre el cuerpo en lugar de sobre la mente tomadora de decisiones. Jesús hace alusión a esto al principio del Canto de la oración, el folleto complementario que es una extensión de los principios del Curso (forma parte del Anexo a UCDM). El contexto es la oración, o pedir ayuda al Espíritu Santo:

Pedir algo específico es igual que ver el pecado primero y luego perdonarlo. Del mismo modo, al orar pasas por alto tus necesidades específicas tal como las ves, y las dejas en Manos de Dios. (...) ¿Cuál podría ser Su respuesta sino tu recuerdo de Él? ¿Puede esto cambiarse por un insignificante consejillo para un problema de apenas un instante de duración? (S.1.I.4.2-3, 5-6)

Por lo tanto, Jesús quiere que consideremos la magnitud del regalo del Amor de Dios, el cual hemos rechazado a cambio de los insignificantes objetos específicos de nuestra vida de especialismo. En la exposición que hace Jesús en el Texto sobre la canción del amor [la canción olvidada] que hemos olvidado, él nos recuerda que las notas de esta canción [sus partes específicas: "las resonancias, las armonías, los ecos" (S.1.I.3.3)] no son nada (T.21.I.7.1). Y en el Libro de ejercicios hay un resumen aún más directo de la estrategia del ego de confundirnos en cuanto a la naturaleza del problema y su solución. Al estar asustada la mente-tomadora-de-decisiones de ubicar el problema en sí misma (al haber elegido la separación del ego como su realidad) y así corregir su error eligiendo la Expiación del Espíritu Santo, el ego, como hemos visto, proyecta el problema desde la mente hasta el cuerpo. Una vez que la atención está enraizada en el cuerpo y su mundo, la atención se centra en el modo de resolver los numerosísimos problemas concretos que el ego nos presenta, los cuales son como su "zanahoria" de las posibles soluciones válidas [Nota de Toni: tales soluciones concretas e ilusorias serían como la zanahoria delante del burro; la zanahoria que nos pone el ego para despistarnos]. Veamos las palabras de Jesús:

No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. Incluso si ya está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha resuelto. Ésta es la situación del mundo. El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto. No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema. (...) El mundo parece presentarte una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. (...) Toda esta complejidad no es más que un intento desesperado de no reconocer el problema y, por lo tanto, de no permitir que se resuelva. (L.79.1; 4.2; 6.1)

Este mensaje se reitera en el Texto, donde Jesús esclarece para nosotros el propósito que el ego le da a nuestros problemas:

La tendencia típica del ego de estar continuamente ocupado con nimiedades tiene como objeto apoyar ese propósito [el propósito de ocultar el problema real y mantenerlo fuera de nuestra atención]. Uno de sus ardides favoritos para obstaculizar el aprendizaje es embarcarse en problemas diseñados de tal manera que su resolución sea imposible. La pregunta que nunca formulan quienes se embarcan en tales maniobras dilatorias es: "¿Para qué?". (T.4.V.6.4-6)

De estos pasajes se desprende que cuando le pedimos a Jesús o al Espíritu Santo ayuda para problemas específicos, estamos permitiendo que la agenda de subterfugios del ego contamine la relación que tenemos con nuestros Maestros. Y de este modo Ellos se vuelven parte del problema, en vez de la respuesta/solución. Esta fue la esencia de un mensaje personal a Helen en 1977, en una etapa en que ella estaba pidiendo repetidamente a Jesús ayuda muy específica para problemas muy específicos, tales como dónde comprar ropa o qué esquina de la calle es la idónea para encontrar un taxi. Esta etapa, la cual de hecho duró varios años, fue muy fructífera para Helen en el sentido de que ejemplificaba la amorosa y gentil bondad de Jesús al unirse a ella en el punto donde ella se encontraba, en lugar de exigir que ella estuviera en su mismo nivel de comprensión. Fue un maravilloso ejemplo del significado del siguiente pasaje, que llegó también en la fase temprana del dictado:

El valor de la Expiación no reside en la manera en que ésta se expresa. De hecho, si se usa acertadamente, será expresada inevitablemente en la forma en que le resulte más beneficiosa a aquel que la va a recibir. Esto quiere decir que para que un milagro sea lo más eficaz posible, tiene que ser expresado en un idioma que el que lo ha de recibir pueda entender sin miedo. (T.2.IV.5.1-3)

Dado que Helen estaba claramente en un estado propenso al miedo, y que su confianza en Jesús era ambivalente, por decir lo menos, fue útil para ella experimentar la ayuda y el amor de Jesús en una forma que fuese confortable para ella, es decir, esas cosas específicas, asuntos relativamente sin importancia. Sin embargo, haber continuado esta práctica indefinidamente habría sido perjudicial para su propio crecimiento, por no hablar del sabotaje que eso supondría para la relación con su querido hermano mayor. De modo que, cuando ella estuvo preparada (cuando su miedo disminuyó lo suficiente), fue capaz de escuchar lo siguiente:

Cualquier pregunta específica implica un gran número de suposiciones las cuales limitan la respuesta inevitablemente. Una pregunta específica es realmente una decisión sobre la clase de respuesta que es aceptable. El propósito de las palabras es limitar, y al limitar, hacer más manejable una vasta área de experiencia. Pero eso quiere decir manejable para ti. (Del libro de Ken Wapnick «Ausencia de Felicidad», págs. 491 y 492 en la edición española).

En otras palabras, las preguntas de Helen a Jesús estaban diseñadas específicamente (aunque inconscientemente) para "manejarle"; para así controlar la relación y que el amor de Jesús ("una vasta área de experiencia") y la verdadera corrección en la mente de Helen tuvieran relativamente poco efecto en ella. Sus peticiones, a veces incluso exigencias, reforzaban su estado de alejamiento de la mente, y así limitaban la ayuda de Jesús a lo que ella le sugiriera a él. Finalmente el mensaje de Jesús traspasó esas defensas, pues poco después Helen fue capaz de dejar de lado tales peticiones específicas y empezar a aceptar la verdadera corrección de Jesús de deshacer su ego (En el libro «Ausencia de Felicidad» puede verse un ejemplo de este cambio de actitud de Helen en la pág. 471 de la edición en español).


Deshacer: el verdadero significado de la corrección 

Para entender lo que Jesús quiere decir con la palabra "corrección" en Un Curso de Milagros, tenemos que examinar un principio muy importante de su enseñanza: el ego por sí mismo no tiene poder. Lo cierto es que el ego no es nada, pues no es más que un ilusorio pensamiento de separación que no sucedió porque no podría haber sucedido. Por lo tanto, el principal aliado del ego del pecado y la culpa no tiene verdadero poder, al no ser nada, y el mundo material que surgió de esa nada tiene que ser también nada. Así que, ¿por qué deberíamos intentar solucionar un problema inexistente que es una proyección de un pensamiento que no existe? Eso no tiene sentido. En cambio, lo que sí tiene sentido es reconocer que el que tiene el poder aquí es el tomador de decisiones, y no el ego. Así que el problema que corregimos no es el ego, sino la mente tomadora de decisiones. Hay varias citas de Un Curso de Milagros en las que Jesús habla de esto, por ejemplo:

Lo único que le confiere al ego poder sobre ti es la lealtad que le guardas. (T.4.VI.1.2)

El ingenio del ego para asegurar su supervivencia es enorme, mas dicho ingenio emana del mismo poder de la mente que el ego niega. (...) Pues para subsistir el ego se nutre de la única fuente que es totalmente adversa a su existencia. Temeroso de percibir el poder de esa fuente, se ve forzado a menospreciarla (T.7.VI.3.1, 5-6)

No le tengas miedo al ego. Él depende de tu mente, y tal como lo inventaste creyendo en él, puedes asimismo desvanecerlo dejando de creer en él. (T.7.VIII.5.1-2)

Esta comprensión simplifica enormemente nuestras vidas. No necesitamos luchar contra las "lanzas y flechas del cruel destino" [tal vez una mejor traducción sea: (sufrir) "los tiros penetrantes de la fortuna injusta"] del mundo, por citar a Hamlet, pues estas no son el problema, como hemos comentado anteriormente. Solo un loco lucharía, como Don Quijote, contra enemigos imaginarios, y Jesús está ayudándonos a compartir su cordura en reconocer que el ego no es el problema, pero nuestra creencia en el ego sin duda lo es. Es por esto que, volviendo al tema de pedir ayuda por asuntos específicos, no deberíamos pedir lo que debemos hacer, sino en vez de eso pedir ayuda para deshacer la interferencia a nuestro conocimiento de qué hacer. Por lo tanto, Un Curso de Milagros es un trabajo terapéutico de corrección, que provee "un Maestro especial así como un programa de estudios especial" (T.12.V.5.4).

Otro mensaje a Helen, esta vez uno de 1975, pone de relieve esta enseñanza. Tal como acostumbraba, Helen le pidió ayuda a Jesús para saber qué decirle a alguien que se encontraba en problemas. Uno podría pensar que esta petición estaba totalmente de acuerdo con las enseñanzas del Curso. A fin de cuentas, se supone que debemos ser útiles a los demás. Sin embargo, una petición así no solo no está de acuerdo con la enseñanza que nos da Jesús, sino que es la antítesis de la misma. Recuerda sus palabras a Helen acerca de que despreciar el poder de la mente está "en directa oposición al propósito de este curso" (T.2.VII.1.6). Pedir ayuda en relación al comportamiento significa que quien pregunta ya ha cambiado el problema desde la mente hasta el cuerpo, uniéndose a la estrategia del ego de alejamiento de la mente, la cual asegura que la mente tomadora de decisiones quede reducida a la impotencia. Lo siguiente, por lo tanto, es lo que se le dijo a Helen en respuesta a su pregunta:

No puedes preguntar: "¿Qué le diré?", y escuchar la respuesta de Dios. Pide más bien: "Ayúdame a ver a este hermano a través de los ojos de la verdad y no del juicio", y la ayuda de Dios y de todos Sus ángeles te responderá. (Del libro «Ausencia de Felicidad», pág. 420 de la edición en español).

El mensaje es para todos nosotros; que vayamos a Jesús en busca de ayuda para deshacer nuestros egos, permitiendo que su amor fluya a través de nosotros, lo cual atraerá sin esfuerzo las palabras que sean más útiles y las acciones (conducta) que cualquier situación requiera. En otras palabras, pedimos ayuda para apartarnos (hacernos a un lado) de nuestra percepción de los problemas y en su lugar aceptar su visión (la de Jesús), la cual es inevitable cuando la interferencia a la misma ha sido deshecha.

La palabra deshacer, así como sus derivados, aparece con bastante frecuencia en Un Curso de Milagros y se utiliza como una forma de definir el rol de la Expiación, la salvación, el perdón y el milagro —la corrección del Espíritu Santo. Veamos los siguientes ejemplos (las cursivas son mías [de Ken]):

La Expiación es sencillamente la corrección o anulación [undoing: deshacimiento] de los errores. (M.18.4.6)

Los milagros representan tu liberación del miedo. "Expiar" significa "deshacer". Deshacer el miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros. (T.1.I.26.1-3)

El milagro no hace nada. Lo único que hace es deshacer. Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. (T.28.I.1.1-3)

Por eso es por lo que el pasado ha desaparecido. En realidad nunca tuvo lugar. Lo único que es necesario es deshacerlo en tu mente, que sí creyó que tuvo lugar. (T.18.IV.8.5-7)

(...) la salvación (...) es el deshacimiento de lo que nunca fue (...) (L.43.2.3) [He traducido literalmente la cita del inglés, para que aparezca directamente reflejada la palabra "undoing" - "deshacimiento"]

El perdón, pues, deshace lo que el miedo ha producido, y lleva de nuevo la mente a la conciencia de Dios. Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. Es el medio a través del cual desaparecen las ilusiones. (L.46.2.3-5)

Todas esas declaraciones reflejan el proceso básico de la corrección de la mente correcta que no hace nada positivo, pues ¿qué puede ser positivo dentro de un mundo ilusorio? En cambio, tal corrección deshace la creencia de que hay un mundo que es problemático, llevando de nuevo el problema a su origen en la mente, tal como leemos:

El ego trata de "resolver" sus problemas, no en su punto de origen, sino donde no fueron concebidos. Y así es como trata de garantizar que no tengan solución. Lo único que el Espíritu Santo desea es resolver todo completa y perfectamente, de modo que busca y halla la fuente de los problemas allí donde ésta se encuentra, y allí mismo la deshace. Y con cada paso del proceso de deshacer que Él lleva a cabo, la separación se va deshaciendo más y más, y la unión se vuelve cada vez más inminente. (T.17.III.6.1-4)

Por lo tanto, lo que se deshace no es el problema tal como nosotros lo experimentamos (independientemente de que sea en el mundo exterior o en el interior), sino que, una vez más, lo que se deshace es la creencia de la mente tomadora de decisiones en la realidad del pecado y de la culpa. Estar en la mente correcta, por lo tanto, no significa estar tranquilo, amoroso y amable, los cuales son solo efectos. Los que nos permite estar de esa manera —es decir, la causa— es nuestra decisión de deshacer el sistema de pensamiento del ego de conflictos, ataques y odio. La adquisición de las diez características de los maestros de Dios más avanzados sucede en la medida en que desaprendemos (o deshacemos) el sistema de pensamiento del ego de la separación y el juicio. De manera que leemos en la conclusión de la explicación de Jesús que el «desaprendizaje (...) es el "verdadero aprendizaje" en este mundo» (M.4.X.3.7).

De hecho, las famosas palabras de Wordsworth [poeta romántico inglés] son verdaderas, el mundo es demasiado con nosotros, pero su aparente dominio sobre nuestra atención se debilita en la medida en que nos damos cuenta de que somos nosotros mismos quienes nos aferramos a él. A medida que disminuye la necesidad de defendernos de nuestra inexistente (ilusoria) culpa, vamos siendo más y más capaces de pedir la ayuda a nuestro Maestro para poder ver el mundo como lo que es: una inadaptada (inútil, ineficaz) solución a un problema inexistente. A medida que la estupidez (tontería) disminuye en nuestras mentes, nuestra dulce risa, unida a la de Jesús, permite que el mundo "finalmente se disuelva en la nada de donde provino cuando deje de haber necesidad de él" (M.13.1.2). Estamos listos para el mundo que realmente queremos: el mundo real de luz, paz y alegría.


El mundo que descansa más allá de la corrección

Un milagro es una corrección. (...) Deshace el error, mas no intenta ir más allá de la percepción, ni exceder la función del perdón. Se mantiene, por lo tanto, dentro de los límites del tiempo. No obstante, allana el camino para el retorno de la intemporalidad y para el despertar del amor, pues el miedo no puede sino desvanecerse ante el benevolente remedio que el milagro trae consigo. (L.PII.Preg13.1.1, 4-6)

Por lo tanto, el milagro es el amable medio que Un Curso de Milagros utiliza para conducirnos desde la percepción de mentalidad correcta que anula al pensamiento de mentalidad errada, hasta la Mentalidad-Uno de Cristo [esta parte en inglés me resulta un tanto enrevesada y la he expresado así, pero tal vez un poco más exacto fuese decir que el milagro es el amable medio a través del cual pasamos desde la percepción de la mentalidad correcta —todavía perteneciente al ámbito de la mente dividida (en cierto modo errada) por ser percepción— hasta la Mentalidad-Uno de Cristo (la cual pertenece al ámbito del conocimiento, de lo verdadero)]. Es el viaje que nos lleva desde nuestras percepciones del mundo, retrocediéndolas hasta su origen en la mente, reconociendo que todos esos errores de percepción —del mundo externo de las relaciones especiales y del mundo interior de la culpa— son defensas para impedir que la mente tomadora de decisiones elija recordar su Identidad como el Ser de Mentalidad-Uno.

Con Jesús como nuestro guía, hemos tenido éxito en ver más allá (a través) de los intentos del ego de camuflar su origen en la mente, algo que el ego intenta hacer desviando nuestra atención hacia el mundo sin-mente (alejado de la mente) de los cuerpos, los problemas y las soluciones inútiles. La decisión de la mente en favor del pecado, percibido como algo muy real, ha sido enterrada bajo un mundo en el cual el pecado no solamente se percibe como una realidad, sino como una característica y un hecho que está en todos excepto en nosotros mismos. De este modo el pecado se mantiene impermeable al cambio, y la culpa y el miedo que el pecado engendra más allá de toda cura (sanación, solución) significativa. La confusión reina suprema (sin obstáculos, sin igual, indesbancable), pero su verdadero origen en la mente se mantiene oculto de nuestra conciencia, llevándonos a exigir a Dios que nos suministre soluciones para nuestros problemas inventados (imaginarios).

En esta situación desesperada, la voz de Jesús invitándonos a mirar el mundo de una manera diferente —el papel del perdón— es por fin escuchada. Esto vuelve nuestra atención a la culpabilidad de la mente, lo que permite que dicha culpabilidad sea deshecha, pues es una oscura ilusión de la mente que desaparece suavemente en la luz de la verdad. A medida que vamos dejando de creer en el ego, este se desvanece y nuestras mentes son libres para elegir el dulce remedio de la Expiación. Durante un instante el pensamiento de la separación y el de la Expiación permanecen, y luego ambos desaparecen, quedando únicamente Dios y Su único Hijo.

Este es el cambio que brinda la percepción verdadera: lo que antes se había proyectado afuera, ahora se ve adentro, y ahí el perdón deja que desaparezca. Ahí se establece el altar al Hijo, y ahí se recuerda a su Padre. Ahí se llevan todas las ilusiones ante la verdad y se depositan ante el altar. Lo que se ve como que está afuera no puede sino estar más allá del alcance del perdón, pues parece ser por siempre pecaminoso. ¿Qué esperanza puede haber mientras se siga viendo el pecado como algo externo? ¿Qué remedio puede haber para la culpabilidad? Mas al ver a la culpabilidad y al perdón dentro de tu mente, éstos se encuentran juntos por un instante, uno al lado del otro, ante un solo altar. Ahí, por fin, la enfermedad y su único remedio se unen en un destello de luz curativa. Dios ha venido a reclamar lo que es Suyo. El perdón se ha consumado. (C.4.6)

Concluimos este himno a la salvación dejando que Jesús nos inste una vez más a escuchar su voz y hacerla nuestra, extendiéndola hasta abarcar (abrazar) el mundo que habíamos condenado. Ahora somos libres, y ahora reclamamos el amor que habíamos desechado cuando creímos que nuestro pecado era real. Nada permanece en nuestras santas mentes excepto el amor y la luz que tenemos, extendemos y siempre seremos:

¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! Santificado sea vuestro Nombre y el Suyo, pues se unen ahí, en ese santo lugar. Ahí Él se inclina para elevaros hasta Él, liberándoos de las ilusiones para llevaros a la santidad; liberándoos del mundo para conduciros a la eternidad; liberándoos de todo temor y devolviéndoos al amor. (C.4.8)


Fuente (en inglés): http://www.facim.org/online-learning-aids/lighthouse-articles/2008/the-right-mind-home-of-correction.aspx

Saludos

viernes, 31 de julio de 2015

No entiendo del todo bien el mensaje de (T.9.VI.6.3)

Hace poco me surgió una duda con una cita de UCDM  (T.9.VI.6.3; los detalles ver más abajo) y escribí en busca de inspiración en el foro de "La Desaparición del Universo". Es un foro en inglés, así que deliberadamente expresé la duda de una manera simple (para que me fuese fácil de expresar en inglés), meramente como un punto de partida por si salían comentarios interesantes en respuesta. Y aunque algunas respuestas no contestaban directamente lo que me interesaba, en general fueron útiles de todos modos. Valen como una manera de repasar ideas clave del Curso, así que las comparto aquí por si a alguien más le vienen bien o por si yo mismo en un futuro quiero tenerlo a mano para releerlo (más cómodo así para mí, directamente traducido al español, con lo que ya he hecho el esfuerzo de traducirlo y lo guardo en este blog para posibles relecturas).

He traducido todas las respuestas que, a día de hoy, contenían alguna idea que me pareció inspiradora. El primer mensaje (el mío inicial) lo copio primero tal cual lo envié en inglés, y luego debajo traduzco ese mensaje; y el resto de mensajes copio solamente mi traducción al español.

Comencemos:

I do not understand too well the following sentence:

You cannot perform a miracle for yourself, because miracles are a way of giving acceptance and receiving it. (T.9.VI.6.3)

Why I cannot perform a miracle for myself? For example, I am walking in the street and I stumble and I fall. Then, I feel anger against myself. I can not forgive myself?

Maybe it means that I cannot perform miracles for myself ALONE? Has the next sentence the same meaning?:

You cannot perform a miracle for yourself ALONE, (...).

Copy the entire original paragraph below:

Miracles have no place in eternity, because they are reparative. Yet while you still need healing, your miracles are the only witnesses to your reality that you can recognise. You cannot perform a miracle for yourself, because miracles are a way of giving acceptance and receiving it. In time the giving comes first, though they are simultaneous in eternity, where they cannot be separated. When you have learned they are the same, the need for time is over. (T.9.VI.6)

Anyone understand the message of the phrase I mentioned above? We may o may not perform miracles for ourselves?

Thank You.

Note: Sorry for my expresions when writing. My language is Spanish and I am not an expert with the English language.

Traducción (y respuestas también traducidas): 

Toni:

No entiendo demasiado bien la siguiente frase:

No puedes obrar un milagro para ti mismo porque los milagros son una forma de dar aceptación y de recibirla. (T.9.VI.6.3) (Pág. 194)

¿Por qué no puedo obrar milagros para mí mismo? Por ejemplo, si voy caminando por la calle y me tropiezo y me caigo yo solo, y entonces siento ira hacia mí mismo, ¿no puedo entonces perdonarme a mí mismo? 

¿Tal vez lo que quiere decir es que no puedo obrar milagros ÚNICAMENTE para mí mismo (separado de los demás, para mí mismo solo)? ¿Tiene la siguiente frase el mismo sentido?: 

No puedes obrar un milagro para ti mismo SOLO (o: únicamente. O: en exclusiva) (...).

Copio el párrafo original completo a continuación:

Los milagros no tienen cabida en la eternidad porque son reparadores. Sin embargo, mientras aún necesites curación, tus milagros son los únicos testigos de tu realidad que puedes reconocer. No puedes obrar un milagro para ti mismo porque los milagros son una forma de dar aceptación y de recibirla. En el tiempo, dar ocurre primero, pero en la eternidad, donde no pueden estar separados, dar y recibir ocurren simultáneamente. Cuando hayas aprendido que dar es lo mismo que recibir, ya no habrá necesidad de tiempo. (T.9.VI.6)

¿Alguien entiende el mensaje de la frase que mencioné más arriba? ¿Podemos o no podemos obrar milagros para nosotros mismos?

Gracias.

Nota: Disculpad mis expresiones al escribir. Mi lengua es el español y no soy experto en la lengua inglesa.

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Respuestas:

Eric G:

Hola Toni:

Tras los 50 principios de los milagros, el Curso nos dice que los milagros son genuinamente interpersonales y que nos unen directamente con nuestros hermanos (T.1.II.1.4,6). No puedes obrar milagros para ti solo, porque la salvación no es para ti solo.

Tal como el Curso dice: «Los milagros hacen que las mentes sean una en Dios. Se basan en la cooperación porque la Filiación es la suma de todo lo que Dios creó. Los milagros reflejan, por lo tanto, las leyes de la eternidad, no las del tiempo» (T.1.I.19)

Es por esto que el Curso nos dice que no debemos buscar al Espíritu Santo únicamente en nosotros mismos. Tal como nos dice: «La Voz del Espíritu Santo en ti es débil. Por eso es por lo que debes compartirla. Tiene que hacerse más fuerte antes de que puedas oírla. Es imposible que la oigas dentro de ti mientras siga siendo tan débil en tu mente. No es que de por sí sea débil, sino que está limitada por tu renuencia a oírla. Si cometes el error de buscar al Espíritu Santo únicamente en ti, tus pensamientos te asustarán, ya que al adoptar el punto de vista del ego, estarás emprendiendo un viaje que le es ajeno al ego utilizándolo a él de guía. Esto no puede sino producir miedo» (T.5.III.4)

El Curso utiliza las relaciones interpersonales para la curación intrapersonal. Este es el medio especial que usa para ahorrar tiempo.

Pasear por ahí diciéndonos a nosotros mismos que hemos inventado (fabricado, hecho, imaginado) a nuestros hermanos no es la solución que el Curso pretende enseñar. Lo que el Curso pretende mostrar es cuál es el problema que requiere solución. Sí, has inventado un concepto o ego para todos aquellos con quienes entras en contacto (físicamente o no físicamente). Tal como el Curso afirma:

Todo el mundo inventa un ego o un yo para sí mismo, el cual está sujeto a enormes variaciones debido a su inestabilidad. También inventa un ego para cada persona a la que percibe, el cual es igualmente variable. Su interacción es un proceso que los altera a ambos porque no fueron creados por el Inalterable o mediante Él. Es importante darse cuenta de que esta alteración ocurre con igual facilidad tanto si la interacción tiene lugar en la mente como si entraña proximidad física. Pensar acerca de otro ego es tan eficaz en el proceso de cambiar la percepción relativa como lo es la interacción física. No puede haber mejor ejemplo que éste de que el ego es solamente una idea y no un hecho. (T.4.II.2)

Eric: Y como todos los demás, has hecho esto a lo largo de todo tu pasado aprendizaje, así que ves tu propia mente dividida por todas partes allá donde mires, porque lo que estás viendo son tus propias ideas conceptuales de tus hermanos. Y eso no es su realidad, ni la tuya, y esto es lo que el Curso está tratando de corregir. Recomiendo leer las secciones "Sombras del pasado" (T.17.III) y "Las dos emociones" (T.13.V) para este tema.

Hay dos pasajes del Curso que pienso que son relevantes para este tema. Uno indica el problema y el otro la solución:

Cuando duermes estás solo, y tu conciencia se limita a ti. Por eso es por lo que tienes pesadillas. Tus sueños son sueños de soledad porque tienes los ojos cerrados. No ves a tus hermanos, y en la obscuridad no puedes ver la luz que les diste. (T.13.VI.12.4)

La Voluntad de Dios es que tú encuentres la salvación. ¿Cómo, entonces, no te iba a haber proporcionado los medios para encontrarla? Si Su Voluntad es que te salves, tiene que haber dispuesto que alcanzar la salvación fuese posible y fácil. Tienes hermanos por todas partes. No tienes que buscar la salvación en parajes remotos. Cada minuto y cada segundo te brinda una oportunidad más para salvarte. No dejes pasar esas oportunidades, no porque no vayan a repetirse, sino porque demorar la dicha es innecesario. La Voluntad de Dios es que seas completamente feliz ahora. ¿Cómo podría ser que ésa no fuese también tu voluntad? ¿Y sería posible asimismo que ésa no fuese también la voluntad de tus hermanos? (T.9.VII.1.1)

Finalmente, te dejo con este pasaje del Curso:

Al igual que tú, tu hermano cree que él es un sueño. No compartas con él su ilusión acerca de sí mismo, pues tu identidad depende de su realidad. Piensa en él más bien como una mente en la que todavía persisten las ilusiones, pero con la que tienes una relación fraternal. Lo que él sueña no es lo que lo convierte en tu hermano, ni tampoco su cuerpo, el "héroe" del sueño, es tu hermano. Su realidad es lo que es tu hermano, de la misma manera en que tu realidad es lo que es hermano suyo. Tu mente y la suya están unidas en hermandad. Su cuerpo y sus sueños tan sólo aparentan abrir una diminuta brecha en la que tus sueños se han unido a los suyos. (T.28.IV.3)

Cuídate

Eric

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Marcy

De http://www.facimoutreach.org/ ¡Feliz lectura!: 

(Nota: la palabra hermano se refiere a una parte dividida o disociada de mi ser)
Marcy

((Nota de Toni: a continuación copia y pega varias de las preguntas y respuestas de la página citada arriba. Las partes resaltadas son destacadas así por la propia Marcy. Para la primera respuesta, la número 407, uso la traducción ya disponible online copiada de esta web: http://www.uncursodemilagros.es/index.php/preguntas-y-respuestas-facim/77-demo/120-q-407))

¿Podemos hacer milagros? ¿Cómo les "ofrecemos milagros a otros"?

P#407: Las dos preguntas siguientes son acerca de los milagros y serán respondidas conjuntamente:

i. Jesús hizo muchos milagros cuando estuvo aquí en la tierra, tales como resucitar a los muertos, hacer que los ciegos vieran etc. ¿Podemos nosotros, Hijos de Dios, hacer igualmente milagros en este mundo?

ii. ¿Qué quiere decir Un Curso de Milagros cuando dice que deberíamos ofrecerles milagros a otros?

R: Los estudiosos de las escrituras difieren en su entendimiento de la veracidad histórica de los eventos en los Evangelios acerca de lo que Jesús hizo en su tiempo de vida. Sin embargo, independientemente de la veracidad de los Evangelios, el Curso enseña un significado diferente de los milagros. Lo que el Curso llama un milagro es un cambio de mentalidad. Es un curso de milagros porque es un curso para aprender a cambiar nuestra mentalidad de pensar con el ego a pensar con el Espíritu Santo. Es un proceso de desasimiento del ego por medio del aprendizaje de una nueva perspectiva que invierte la manera que el ego tiene de ver a todo y a todos. El ego nos dice que somos cuerpos, separados de Dios y unos de otros, sujetos a cambios impuestos por fuerzas externas. El Espíritu Santo nos dice que somos mentes, una con nuestro Padre y con cada uno de nosotros, sujetos a cambio únicamente del poder de nuestra mente para elegir. Nosotros aceptamos los milagros para nosotros mismos en la medida en la que aceptemos esta enseñanza y la apliquemos a todos los eventos, situaciones y experiencias en nuestras vidas. Le ofrecemos milagros a otros a medida que reconozcamos que sus mentes tienen el mismo poder de elegir. Tal como Jesús nos dice en el Texto: "El milagro se extiende sin tu ayuda, pero tú eres esencial para que pueda dar comienzo. Acepta el milagro de curación y se extenderá por razón de lo que es. Su naturaleza es extenderse desde el instante en que nace. Y nace en el instante en que se ofrece y se recibe. Nadie puede pedirle a otro que sane. Pero puede permitirse a sí mismo ser sanado, y así ofrecerle al otro lo que él ha recibido" (T.27.V.1:3,4,5,6,7).

Una extensión más de este principio es el proceso del perdón. Cada vez que reconocemos que nada externo a nuestras mentes puede ser la causa de que sintamos algo positivo o negativo y, por consiguiente, nadie es responsable de como nos sentimos. Esto es lo que significa la invitación de Jesús: "Ten la disposición de perdonar al Hijo de Dios por lo que el no hizo". De este modo, el perdón es el milagro que le ofrecemos a nuestros hermanos. Reconociendo que nuestra experiencia es el resultado de una decisión en nuestras mentes de identificarnos con el ego o con el Espíritu Santo, todos nuestros hermanos son liberados de la culpa, y su inocencia viene a nuestra consciencia. Este el milagro de sanar la mente, dado y recibido.

Link al original aquí (en inglés).

P#997: Hacia el principio del Texto, Jesús dice que los milagros se dirigen directamente hacia aquellos que pueden usarlos para beneficio propio (T.1.III.9.1), y también comenta que sólo él está en posición de saber dónde pueden concederse (T.1.III.8.5). Lo que no entiendo es: ¿No se necesitan en todas partes? ¿No podrían todos aquellos que caminan con dolor en esta tierra usar los milagros para sí mismos? Jesús parece insinuar que solo algunas personas necesitan de los milagros. ¿Puedes explicarlo?

R: Al leer Un Curso de Milagros es muy útil que recordemos que Jesús nos está hablando frecuentemente de una manera simbólica, poética. Tomadas fuera de contexto, sus palabras a veces puede parecer que contradicen el mensaje general del Curso. Sin embargo, cuanto más estudiamos el Curso, más claro resulta que él no se contradice, sino que más bien lo que hace es reafirmar una y otra vez los mismos temas con algunas ligeras variaciones, esperando que, en algún momento, captaremos lo que él está tratando de decirnos. Teniendo esto en cuenta, echemos un vistazo ahora a las dos cuestiones que mencionaste. Ambas frases vienen en el capítulo 1, cuando Jesús está explicando lo que él quiere decir con la palabra "milagro". La mayoría de nosotros siempre hemos pensado en los milagros como un evento extraordinario en el mundo externo o físico. Jesús nos indica que en el contexto del Curso, un milagro es únicamente un cambio de la percepción del sistema de pensamiento del ego (basado en el pecado, la culpa y el miedo), hacia el sistema de pensamiento de perdón del Espíritu Santo. En otras palabras, un milagro es un evento enteramente interno que sucede únicamente en la mente y que no tiene nada que ver con el mundo. Puede parecer que los milagros ofrecen resultados en este mundo, pero eso es un reflejo del milagro, o del pensamiento cambiado (cambio de mentalidad), no el milagro en sí mismo.

Tienes razón en que cualquier persona que piense que está aquí, podría hacer uso de un milagro. De hecho, es exactamente eso lo que Jesús está tratando de decirnos. Cuando dice: «Los milagros son selectivos únicamente en el sentido de que se canalizan hacia aquellos que los pueden usar en beneficio propio» (T.1.III.9.1), él no quiere decir que los milagros estén disponibles únicamente para algunas personas. De hecho, lo que él quiere decir es exactamente lo contrario cuando al principio de la frase dice: "(...) únicamente en el sentido (...)". Nos está diciendo que hay un único sentido en el que los milagros no son universales, y eso es en cuanto a la forma que toma el milagro o la corrección dentro de nuestra mente.

Aunque el contenido de un milagro es siempre el cambio desde los pensamientos que proyectan culpa hasta los pensamientos que extienden amor, el pensamiento corrector concreto se mostrará siempre en nuestra mente de una manera idealmente apropiada para remediar el pensamiento concreto que hizo que la corrección fuese necesaria. Por ejemplo, puede que yo tenga que perdonar a un padre abusivo y en cambio tú tengas que perdonar a un socio por el cual te sientes traicionado. Ambos, dado nuestro dolor, podemos recurrir a Jesús o al Espíritu Santo en nuestra mente y pedirles que nos ayuden a ver las cosas de otra manera. Así ambos encontraríamos la inspiración de los pensamientos de perdón, los cuales aplicaríamos a nuestra situación concreta. Si quisiéramos expresar esta idea más técnicamente (con más precisión), podríamos decir que incluso dentro de nuestro propio pensamiento, la forma que la corrección parece tomar es realmente el reflejo del milagro o del cambio de pensamiento, no el milagro mismo. Pero eso es técnicamente más preciso que lo que a Jesús le convenía para expresar la idea en esta parte del Texto.

Jesús también afirma: «El hecho de que el milagro pueda tener efectos en tus hermanos de los que ni siquiera eres consciente no debe preocuparte. (...) dado mi absoluto conocimiento del plan en su totalidad, yo debo controlar su ejecución. La naturaleza impersonal de la mentalidad milagrosa asegura tu gracia, pero sólo yo estoy en posición de saber dónde pueden concederse» (T.1.III.8.1,4-5). Él no está queriendo decir que haya personas que no necesiten de los milagros. Simplemente nos está diciendo que aunque el milagro es un cambio en nuestra mente, no deberíamos tratar de controlar los milagros, decidir cuándo son necesarios o determinar la manera en que se van a expresar. Sino que deberíamos preguntarle a él, como nuestro más sabio maestro interior, para tomar tales decisiones. 

Una vez más, Un Curso de Milagros es mucho más fácil de entender si lo abordamos como la poesía o una sinfonía, en lugar de como un meticuloso informe científico. Cuando nos centramos con demasiada insistencia en las palabras, el Curso puede parecer (por tomar metáforas de Jesús) como no más que "unas cuantas notas sueltas". Pero cuando nos unimos con él (con Jesús), yendo más allá de sus palabras para conectar con el amor que las inspira, vemos cómo esas notas sueltas forman un coro todo-abarcador (T.31.VIII.11.5).

P#1357: En el Texto de Un Curso de Milagros Jesús nos dice que le preguntemos antes de obrar un milagro (T.1.III.4.3). No entiendo qué podría hacer yo que fuese necesario que le preguntara a Jesús si debería hacerlo. ¿Hay otro proceso que estaré haciendo en el futuro y que todavía no entiendo?

R: El tema central de los primeros principios y del primer capítulo del Texto al que tú te refieres es que los milagros cambian nuestra percepción, y que es por eso por lo que sanan. Sin embargo el foco de nuestra atención está casi siempre en nuestros cuerpos: nuestra planificación y nuestras actividades están casi siempre centradas en lo que es bueno o malo para los cuerpos. Por eso, justo al principio del Texto Jesús empieza a entrenarnos a enfocarnos de una manera diferente: no en nuestros cuerpos, sino en las decisiones que tomamos en nuestras mentes, porque estas decisiones son la raíz tanto de nuestros problemas como de su solución. Así que más adelante él nos insta: «No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él» (T.21.introd.1.7).

El principal medio para cambiar nuestro enfoque de lo externo a lo interno en las primeras etapas de nuestro trabajo con el Curso es aprender a pedirle ayuda a Jesús antes de actuar. Esto nos libra gradualmente del hábito de suponer que sabemos qué es mejor para nosotros mismos o para otros —en otras palabras, que sabemos qué milagros conviene realizar. Por consiguiente, no se trata tanto de hacer algo, sino de aprender gradualmente a enfocarnos en el propósito que hemos elegido a nivel de nuestra mente con respecto a lo que estemos haciendo. Jesús nos enseña que lo que hacemos no es importante en términos de nuestro viaje espiritual; lo importante es la decisión que hemos hecho en nuestra mente de qué maestro va a guiarnos con respecto a lo que hacemos. Esa decisión y solamente esa, es la que nos va a mantener dormidos en el sueño de estar separados de Dios o la que va a ayudarnos a darnos cuenta de que somos los soñadores de ese sueño, lo cual nos llevará en su momento a despertar de él completamente.

Ver también: http://www.facim.org/online-learning-aids/lighthouse-articles/2008/the-right-mind-home-of-correction.aspx (esta recomendación que hizo Marcy es un artículo en inglés de Ken Wapnick; lo he traducido y publicado de manera independiente en este otro post: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/08/la-mente-correcta-el-hogar-de-la.html).

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Nuevo comentario de Marcy, esta vez respondiendo más directamente a mis palabras (las cuales cita) y finalmente añadiendo algunos de esos temas de preguntas-respuestas más, como complemento adicional.

Marcy:

No entiendo demasiado bien la siguiente frase:

No puedes obrar un milagro para ti mismo porque los milagros son una forma de dar aceptación y de recibirla. (T.9.VI.6.3) (Pág. 194)

¿Por qué no puedo obrar milagros para mí mismo? Por ejemplo, si voy caminando por la calle y me tropiezo y me caigo yo solo, y entonces siento ira hacia mí mismo, ¿no puedo entonces perdonarme a mí mismo?

El milagro es cuando tú (el tomador de decisiones) te das cuenta de que eres las dos partes de la mente dividida (proyecciones) y entonces simplemente sabes que todo es uno en la inocencia. No hay mal, victimización corrompida del otro. Cuando eso se derrumba no hay cuerpos ni falta. No hay una parte victimizada (sin el consentimiento imaginario). Las dos mitades se vuelven un todo. Ambos cuerpos son fabricados por una mente que cree en la separación... El "tú" que literalmente tropieza y cae está enfadado con esa parte disociada (repudiada, desconocida, inconsciente) de ti que fabricó eso. Tú crees que hay partes que están disociadas de ti de manera similar al caso de las personas que tienen personalidad múltiple. Y luego tenemos las otras partes disociadas que crees que son otros cuerpos fuera de ti. Como una mente soñadora, todo es un espectáculo de personalidad múltiple. Nada de eso está sucediendo realmente, aunque ciertamente lo parece. Así que a la larga una parte no perdona a la otra (lo que sería el perdón-para-destruir, haciendo estas escenas reales). Lo que ocurre es que todo se vuelve inocencia entre las partes percibidas —perdonar a "alguien" por lo que no sucedió (nadie puede robar mi paz... solamente yo puedo tirarla a la basura como una mente tomadora de decisiones (las cuales técnicamente son una sola)). La clave es la integración (reunificación) de las partes percibidas. Todo es una parte dividida de una sola mente... Todo es una parte dividida de una sola mente... la cual, tras la integración, finalmente desaparece. 

:-)

¿Tal vez lo que quiere decir es que no puedo obrar milagros ÚNICAMENTE para mí mismo (separado de los demás, para mí mismo solo)? ¿Tiene la siguiente frase el mismo sentido?:

No puedes obrar un milagro para ti mismo SOLO (o: únicamente. O: en exclusiva) (...).

Sí, puedes decir eso también. El tomador de decisiones no puede obrar un milagro solo (lo cual sería con el ego), sino únicamente cuando se une con la mente correcta. 

Algo así como: "No tengo que hacer nada, excepto no interferir" (T.16.I.3.12) 

Aquí van 2 respuestas de http://www.facimoutreach.org/

Feliz lectura

Marcy

P#418: ¿Qué significa la expresión "reflejo del Amor"? Si no hay amor en este mundo, ¿cómo puedes decir qué es un reflejo del amor? Conozco a muchos estudiantes de Un Curso de Milagros que van por ahí diciendo que ellos están "extendiendo" el amor. Lo hacen mediante actos, hechos y pensamientos. Esto no parece ser lo que el Curso está diciendo. Si no hay amor en el mundo, ¿cómo puede uno extender el amor en el mundo? Puedo entender que no haya amor en el mundo, dado que Dios es Amor, y Dios no sabe de este mundo. Pero esta cosa reflejada parece tenerme en suspenso. ¿Podéis ayudarme?

R: Es importante recordar que cuando el Curso habla de la extensión o del reflejo del amor, se dirige a la mente que elige identificarse con la parte de la mente que recuerda a Dios, no al individuo separado que se identifica con el cuerpo en el sueño. En realidad, el Hijo no puede separarse del Padre ni puede borrar el recuerdo de Él; por lo tanto, una parte de la mente conserva el recuerdo de Dios. Es esta parte la que es un reflejo del Amor de Dios. Cuando la mente elige identificarse con este amor, él fluye a través de la figura (personaje) del sueño y de este modo se extiende. No está limitado por forma alguna de ningún tipo, pero toma la forma que sea más útil en cualquier situación o con respecto a cualquier persona. Esto no es un acto de voluntad ni una decisión por parte de un individuo para realizar "actos amorosos" concretos, tal como podemos definirlos. 

Es poco probable que los que se identifican con la parte de la mente que refleja el Amor de Dios vayan por ahí diciendo que ellos están "extendiendo" el amor. Si lo hacen, espero que sean conscientes de que "ellos" no son los que llevan a cabo la extensión. La figura del sueño no hace nada. No se nos pide usar nuestro juicio para evaluar cualquier situación o para determinar qué es o no es una respuesta amorosa. Tal como el Curso nos recuerda clara y repetidamente, nuestra función es el perdón. Se practica mediante el reconocimiento de todos los pensamientos no amorosos y los juicios que podamos albergar, pidiendo que sean transformados por el Espíritu Santo. A continuación hacemos lo que el Curso nos invita a hacer: «Hazte a un lado tranquilamente y deja que la curación se lleve a cabo por ti. Mantén un solo pensamiento en la mente y no lo pierdas de vista, por muy grande que sea la tentación de juzgar cualquier situación, y de determinar tu reacción basándote en los juicios que has hecho de la misma. Concentra tu mente sólo en esto: No estoy solo, y no quiero imponer el pasado a mi Invitado. Lo invité y Él está aquí. No tengo que hacer nada, excepto no interferir» (T.16.I.3.7-12). Una vez que hemos llegado a esta no interferencia, todo lo que queda es el reflejo del amor.


P#165: Estaba sentado en mi sala de estar, con mi hijo de 6 meses en mi regazo, cuando me vino una pregunta. Estaba pensando en que el Espíritu Santo ni siquiera sabe acerca de mí o de mi hijo, sino que solo ama al soñador del sueño. Mi pregunta es: ¿Es el soñador el mismo para todas las aparentes personas del universo? ¿Es un único soñador o son millones de soñadores proyectando su culpa sobre el mundo? ¿Compartimos mi hijo y yo la misma mente errada y la misma mente correcta?

R: Siempre que hablamos de ideas afirmando una creencia en la separación y la dualidad, independientemente de si estamos hablando a nivel de la mente dividida o a nivel de sus proyecciones en el mundo de la forma y de los cuerpos, estamos hablando en términos de mitos e ilusiones. Así que el soñador del sueño y el Espíritu Santo, en última instancia, no son más reales que quienes crees que tu hijo y tú sois. Por lo tanto, cualquier respuesta a tu pregunta no debería ser considerada como una descripción de la realidad, sino que debe ser evaluada únicamente en términos de su utilidad para ayudarnos en nuestra práctica del perdón —la única ilusión que no nos lleva a fomentar más ilusiones (C.3.1.3-4).

En la versión del mito de la separación que da Un Curso de Milagros, todo comenzó con la única mente del único Hijo de Dios aparentando caer dormida y soñar un sueño de separación. Y esa única mente se dividió en la mente errada (el ego) y la mente correcta (el Espíritu Santo), junto con la parte de la mente que tenía el poder de elegir entre las dos (esa parte elegidora de la mente es el soñador o tomador-de-decisiones). En el sueño no hay más que esa única mente dividida. Pero como parte de la defensa del ego para protegerse de su propia culpa y ansiedad, ocultándose de Dios para que la vida que el Hijo le robó al Padre no sea tomada de vuelta, el Hijo adoptó la estrategia del ego de una mayor separación en millones y billones de fragmentos aparentemente únicos, que serían experimentados como mentes individuales independientes. Pero cada fragmento, siendo una parte separada de la única mente separada del Hijo, comparte el mismo contenido básico: una mente errada, una mente correcta, y el poder de elegir entre ambas.

El fenómeno que llamamos trastorno de personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativo (ilustrado dramáticamente en películas como "Las tres caras de Eva" y "Sybil") proporciona un modelo útil para reflexionar sobre este proceso de fragmentación. Las personalidades aparentemente separadas e independientes son el resultado de la escisión de la única mente con el fin de protegerse a sí misma de la intensa ansiedad y culpa asociadas por lo general a una figura paterna.

Aunque esta fragmentación ilusoria fue en primer lugar la estrategia del ego para defenderse contra Dios, aún así puede ser usada también para el propósito del perdón del Espíritu Santo. Dado que cada mente aparentemente separada tiene la misma opción (para elegir) básica plenamente representada en sí misma, su decisión en favor de la salvación a través de la práctica del perdón no depende ni se ve afectada por ninguna otra mente separada. En otras palabras, cada mente fragmentada no puede ser víctima de ninguna otra mente, pues cada una es totalmente responsable de su experiencia. Y al aceptar la responsabilidad por esa experiencia y aprender que tal experiencia representa una elección, cada fragmento puede aprender con el tiempo a elegir en favor del Espíritu Santo en lugar de en favor del ego. Cuando, finalmente, la decisión en favor del Espíritu Santo es tomada definitivamente de una vez por todas, entonces el aparente fragmento reconoce que no hay separación y que la mente es una, tal como lo ha sido desde el principio. 

La semejanza con las intervenciones terapéuticas en los casos de personas con personalidades múltiples resulta ilustrativa de nuevo. El objetivo es lo que se llama integración: con el tiempo, las diferentes personalidades son integradas, tal como las barreras que hay en la conciencia, hechas de componentes separados, son eliminadas para que la mente reconozca su integridad (totalidad, plenitud) otra vez.

Entonces, para responder a tu pregunta específica, hay una única mente soñando el sueño de la separación y proyectando su culpa sobre un mundo que ella (esa única mente) hizo para ese propósito. Pero nuestra experiencia mientras creemos que cada uno somos un fragmento separado es que mi mente es independiente de la tuya, que yo estoy soñando mi propio sueño independiente de separación, y que puedo elegir al ego o al Espíritu Santo independientemente de lo que tú puedas estar eligiendo. Y con este entendimiento, el auténtico perdón se vuelve ahora posible.

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Gabrielius:

Estoy en amable desacuerdo contigo, Eric.

Yo creo que lo que el Curso dice por debajo es que no puedes alcanzar el milagro directamente y tienes que usar medios indirectos, por ejemplo tu hermano, porque tú mismo (directamente) estás demasiado asustado. 

Ahora bien, tu "hermano" puede ser cualquier cosa: "tu cuerpo", "tu psique", "tus pensamientos", "los pensamientos del enemigo", "los pensamientos del amigo", cualquier otra cosa con la que no te sientas cómodo. El milagro se produce cuando dejas de llamar a la causa externa la causa de tu sufrimiento. Es siempre la decisión la que causa tu sufrimiento.

Por último, Ken siempre dijo: "Sé amable contigo mismo".

Gabrielius

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Eric:

No estamos en desacuerdo, Gabe, yo no escribí las citas del Curso. Cuando el Curso habla de tus hermanos, es de eso de lo que está hablando.

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Ossie:

«¿Por qué no puedo obrar milagros para mí mismo? Por ejemplo, si voy caminando por la calle y me tropiezo y me caigo yo solo, y entonces siento ira hacia mí mismo, ¿no puedo entonces perdonarme a mí mismo?» (Toni)

Una analogía que puede ayudar es un departamento de policía haciendo una investigación de mala conducta de sí mismos (del propio departamento de policía). ((Risas))

«¡Oh, yo sé qué milagro necesito hoy!». Y no tenemos ni idea de lo que está pasando en nuestro inconsciente, que tiene que ser proyectado primero... en forma de personas, lugares, situaciones y cosas

:-)

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La colección completa de mensajes (pero en idioma inglés) está en este link: https://groups.yahoo.com/neo/groups/Disappearance_of_the_Universe/conversations/topics/85992

Saludos

jueves, 9 de julio de 2015

El proceso de despertar está funcionando automáticamente

El ego está siendo deshecho continuamente (T.7.III.2.11)

Esto es un hecho: el ego está siendo deshecho constantemente; el proceso de despertar está sucediendo constantemente, tanto si nos esforzamos en ello como si no. Hagamos lo que hagamos. Pensemos lo que pensemos (o creamos que pensemos).

Lo que pasa es que, quienes siguen determinados caminos espirituales, colaboran con dicho proceso conscientemente, y consecuentemente se acelera tal proceso de deshacimiento del ego (o proceso del despertar; no importa el nombre que se le dé).

Incluso la "peor" conducta o actitud, entra dentro del marco general del proceso de despertar. Sin embargo, para acortar dicho proceso es necesario colaborar en él de una manera consciente y sinceramente dedicada. Y de esta manera, el reconocimiento se produce antes y se despierta del sueño de la inquietud, desapareciendo toda apariencia de conflicto, pues nos damos cuenta de que siempre hemos sido la paz, y eso es lo que ahora experimentamos.

¿Quieres despertar? Tranquilo, vas a despertar (tarde o temprano, hagas lo que hagas, sea cual sea tu actitud). ¿Quieres acelerar el proceso de tu despertar, y junto contigo el de todos? Entonces colabora conscientemente en él. Por ejemplo mediante la ayuda de Un curso de milagros, que es una de las herramientas más eficaces para acelerar el despertar.

La verdad ya es, pero no serás completamente consciente de ella mientras la sigas negando.

La realidad es tuya porque tú eres la realidad. (T.7.III.4.6)

Estar en el Reino quiere decir que pones toda tu atención en él. (T.7.III.4.1)

¿Dónde estás poniendo tu atención? ¿En criticar a los demás y así mantenerte aparentemente separado de ellos? ¿O uniéndote a los demás mediante la conciencia, el perdón y el amor? Tú eliges. Si decides ponerte de lado del proceso de despertar, la ayuda se derramará sobre ti tan abundantemente como estés dispuesto a aceptar. Más allá del tiempo, en la realidad, todo está hecho ya: vives en la bendita Dulzura infinita del Ser. Pero mientras percibas vivir en el tiempo es que aún hay parte de tu mente en la negación, y discernir con conciencia (por ejemplo a través de la guía que brinda UCDM o el camino espiritual de tu elección) te ayudará a trascender el tiempo, experimentar la inexistencia del tiempo, y acelerando el despertar, culminar dicho proceso de despertar y sonreír ante la infinitamente agradable Verdad, la cual, más allá del aparente tiempo, ya ES.

Podemos elegir dejar las cosas a su aire, o ponernos de lado de una manera consciente y sincera a favor del proceso de despertar. Si elegimos esto último, la aceleración será tal que muy pronto vislumbramos el final del camino, y un instante después, disfrutamos el gozoso reconocimiento de lo que siempre ha sido y será: el Ser que siempre somos, libre de toda apariencia.

Tú eliges (la elección es algo ilusorio, pero bien usada te lleva más allá de lo ilusorio, a la realidad donde no hay elección ninguna, donde solo hay libre espontaneidad en constante felicidad). Mientras te percibas en el tiempo, estarás eligiendo momento tras momento: o colaboración con el proceso de despertar, o dejadez (siguiendo soportando pasivamente el conflicto y el sufrimiento). Incluso la dejadez acabará desembocando en el despertar, pero mucho más lentamente. Pero puedes elegir despertar antes. Puedes decidirte a favor de ser consciente, y en contra de los juicios. Puedes empezar a colaborar cuando lo decidas; ahora.