¿Por qué el miedo a la muerte no origina un mundo en el que vivimos para siempre?
P-917: El mito de la separación del Curso hace hincapié en que el mundo fue fabricado como un mecanismo de defensa contra la culpa y contra el miedo de que Dios se llevaría la existencia separada que el Hijo deseaba (y el resultado son billones de fragmentos). No veo cómo se relaciona esto con lo que yo pienso que es el miedo más básico: el miedo a la muerte. Y me pregunto por qué esta separación no produce individuos inmortales que pudieran perdurar eternamente.
Respuesta: Desde nuestra perspectiva como cuerpos separados viviendo en el mundo, nos parece que el miedo a la muerte es uno de nuestros miedos más básicos. Y sin embargo, desde la perspectiva de Jesús, nuestro problema no es el miedo a la muerte sino nuestra atracción por ella, tal como se comenta en gran detalle en el tercer obstáculo para la paz (T.19.IV.C). Pues la creencia en la muerte es la piedra angular del sistema de pensamiento del ego —nuestra aparente vida separada llegó a expensas de Dios, requiriendo Su muerte, la destrucción de la Unidad, de acuerdo con el mito del ego. Y la creencia de que Dios algún día nos arrebatará la vida que Le robamos, lo que culminará en nuestra muerte y en el final de nuestra existencia individual, es simplemente una prueba más de que la separación es real, un pecado castigado/condenado por Dios.
Lo irónico de todas las defensas del ego, incluida la fragmentación de la mente y la aparente proyección de esos fragmentos sobre un mundo de formas, es que ninguna de ellas funciona, en términos de que no cumplen lo que el ego nos ha prometido que harían. Mientras sigamos identificados con el ego, nada podrá mantenernos seguros, nada podrá protegernos de la ira de Dios, excepto temporalmente, pues al final la muerte es inevitable y es eso lo que creemos que tememos.
Pero lo que las defensas del ego hacen realmente, que es algo que no nos permitimos ver o aceptar, es mantener nuestra atención fuera de nosotros mismos, en el mundo, en el cuerpo y en la muerte, para que no veamos que nosotros mismos hemos inventado la totalidad de la situación, desde el principio hasta la muerte final, y que nada de esto es verdad. Los cuerpos pueden parecer morir, pero somos mente, creada eterna por Dios, y la muerte del cuerpo no tiene nada que ver con nosotros, a menos que queramos creer que sí es así. Y sólo querremos que sí sea así si queremos que la idea de la separación y de la muerte sea real y deseamos seguir identificados con el ego —¡lo cual queremos! De modo que ese es el motivo de que Jesús hable de nuestra atracción por la muerte, la cual ocultamos muy convenientemente debajo de nuestro aparente miedo a la muerte.
Casi la totalidad de nuestro pensamiento consciente está invertido y del revés, y nuestras conclusiones nos parecen bastante justificadas porque parecen ser todo lo que sabemos. Así que Jesús, por medio de Un Curso de Milagros, está tratando de despegar (o pelar) muy suavemente las capas de defensa que hemos adoptado para reprimir de nuestra conciencia nuestra auténtica atracción por la muerte, para que podamos ver qué es lo que realmente queremos y que lo estamos eligiendo. Cuando veamos más claramente que en realidad estamos eligiendo creer en la muerte, Jesús sabe que estaremos dispuestos a tomar una decisión diferente —a favor de la vida, la cual no tiene opuesto en la muerte (L.167.1) y no tiene nada que ver con cuerpos.
En cuanto a tu pregunta final, aunque hay muchas formas e historias diferentes que el ego podría haber producido, la posibilidad de individuos que vivan para siempre no está entre ellas. Pues la separación fue fabricada para ser lo opuesto a Dios y al Cielo, que son lo único que es eterno, así que el ego lo único que puede hacer es tratar de imitar la infinitud y la eternidad (por ejemplo, T.4.I.11; T.4.V.6.1-2). Incluso los científicos de hoy en día ven el logro aparentemente más impresionante del ego, el universo del tiempo y del espacio en expansión, como algo que dentro de mucho tiempo acabará colapsando sobre sí mismo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions183.htm#Q917
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
martes, 2 de agosto de 2016
Facimoutreach P-916
¿Cómo puedo experimentar paz y dejar ir el miedo y la culpa?
P-916: He estado deseando durante mucho tiempo tener algo de paz, un poco de amor en mi vida, y estoy muy triste. Soy muy duro conmigo mismo y no sé cómo ser de alguna otra manera. Estoy esforzándome mucho por hacer lo que el Curso dice, lo de mirar a mi ego con Jesús. Hoy he estado haciendo esto otra vez y estaba leyendo una respuesta que escribisteis a alguien (la P-387) sobre que cuando estamos identificados con nuestros egos tenemos más dificultades para escuchar la guía de Jesús, ya no hablemos de aceptarla y seguirla. Me gustaría poder decir que no estoy muy identificado con mi ego, pero lo estoy, así que ¿hay esperanza para mí? No voy en busca de una salida fácil. Realmente creo que cada palabra de Un Curso de Milagros es la verdad. Quiero que funcione, quiero desprenderme de mi auto-odio, mi miedo y mi culpa. ¿Qué sugerís que haga?
Respuesta: Lo primero que te interesa aprender es a ser más amable contigo mismo. Y esto empieza aceptándote a ti mismo exactamente donde estás, identificándote con tu ego, sintiéndote infeliz, triste, solo, frustrado, lleno de culpa y de auto-odio. Y esta genuina autoaceptación puede parecer una de las cosas más difíciles de conseguir del mundo, pues creemos que tenemos tales sentimientos, que tenemos que hacer algo para cambiarlos, como si los sentimientos fueran el problema. Pero no lo son —ellos son solamente el efecto. El verdadero problema es que queremos sentirnos como nos estamos sintiendo, y por lo tanto decir que queremos cambiar cómo nos sentimos es negar el poder de nuestra mente de haber elegido inicialmente sentirnos de esta manera. Todavía creemos que hay circunstancias externas, tales como la falta de amor en nuestra vida, que son la causa de cómo nos sentimos. Y entonces no importa cuán dispuestos creamos estar a buscar dentro la respuesta, que seguiremos buscando que cambie lo externo.
El siguiente paso es preguntarte por qué querrías sentirte de esta manera. Lo creas o no, todos nos sentimos a gusto hasta cierto punto con nuestros así llamados malos sentimientos. Nos resultan muy familiares, y gran parte de nuestra identidad está amarrada a ese tipo de sentimientos. A fin de cuentas, ¿quién sería yo sin mi tristeza, sin mi auto-odio y sin mi desesperanza? Y si elijo seguir en el dolor y la desesperación, cuán realmente enfadado debe estar Dios conmigo por haberle robado mi pequeña triste vida. Ahora bien, por lo general este tipo de pensamientos no son conscientes, pero sin embargo siguen dictando nuestra decisión de seguir infelices, hasta que nos volvemos más conscientes de ellos. Así que, tras empezar a aceptar cómo te sientes sin tratar de cambiar tus sentimientos, es posible que desees empezar a pedir ayuda para ver cómo esos sentimientos son en realidad tu propia decisión. Tomar conciencia de esto puede ser un vislumbre fugaz o podría golpearte como como una tonelada de ladrillos, pero tu parte es simplemente estar dispuesto a permitir que esto llegue hasta la superficie de tu conciencia. En realidad se trata de pensamientos muy tontos (absurdos), pero mientras sigamos manteniéndolos ocultos, pueden parecer bastante oscuros y serios.
¿Sabías que estás preparándote a ti mismo para fracasar con el Curso? Al comentar sobre la pregunta P-387, la cual dice que es difícil escuchar a Jesús cuando estás identificado con tu ego, concluyes que únicamente le oirás cuando ya no estés (nunca más) identificado con el ego. Eso no es lo que dice la respuesta a esa pregunta —y sería un estado casi imposible (o casi sin esperanza) de intentar lograrlo, porque ¡significaría que sólo podrías escuchar a Jesús cuando ya no tuvieras necesidad de su ayuda! La respuesta a la pregunta P-387 se refiere simplemente a que vas a oscilar entre los momentos en que estás identificado con tu ego, en los que Jesús parece estar a kilómetros de distancia, y los momentos en los que te has desidentificado temporalmente de tu ego y eres capaz de observarlo sin juicio. En tales momentos la ayuda de Jesús estará disponible, hasta que vuelvas a asustarte y empujes de nuevo su amor hacia fuera (negándolo, rechazándolo). ¡Y únicamente tu ego negaría que hayas tenido alguna vez tales experiencias del amor y la guía de Jesús!
El Curso no es algo en lo que tengas que esforzarte mucho o trabajar duro. Jesús sólo nos pide que tengamos una pequeña dosis de buena voluntad, y esa buena voluntad es simplemente la voluntad de mirar lo que hemos elegido y hemos querido hacer real en nuestra vida, sin juzgarnos por haber tomado esa decisión. A medida que miramos con Jesús nuestra decisión demente por el ego, empezaremos a ser capaces de sonreír con él a lo tontos que hemos sido, y en esos momentos los efectos de haber elegido la culpa, el pecado y el dolor simplemente se disiparán. Realmente es así de simple, y sólo nuestra propia resistencia, debida a que no queremos creer que somos dignos del amor, hace que parezca difícil en lo más mínimo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions183.htm#Q916
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-916: He estado deseando durante mucho tiempo tener algo de paz, un poco de amor en mi vida, y estoy muy triste. Soy muy duro conmigo mismo y no sé cómo ser de alguna otra manera. Estoy esforzándome mucho por hacer lo que el Curso dice, lo de mirar a mi ego con Jesús. Hoy he estado haciendo esto otra vez y estaba leyendo una respuesta que escribisteis a alguien (la P-387) sobre que cuando estamos identificados con nuestros egos tenemos más dificultades para escuchar la guía de Jesús, ya no hablemos de aceptarla y seguirla. Me gustaría poder decir que no estoy muy identificado con mi ego, pero lo estoy, así que ¿hay esperanza para mí? No voy en busca de una salida fácil. Realmente creo que cada palabra de Un Curso de Milagros es la verdad. Quiero que funcione, quiero desprenderme de mi auto-odio, mi miedo y mi culpa. ¿Qué sugerís que haga?
Respuesta: Lo primero que te interesa aprender es a ser más amable contigo mismo. Y esto empieza aceptándote a ti mismo exactamente donde estás, identificándote con tu ego, sintiéndote infeliz, triste, solo, frustrado, lleno de culpa y de auto-odio. Y esta genuina autoaceptación puede parecer una de las cosas más difíciles de conseguir del mundo, pues creemos que tenemos tales sentimientos, que tenemos que hacer algo para cambiarlos, como si los sentimientos fueran el problema. Pero no lo son —ellos son solamente el efecto. El verdadero problema es que queremos sentirnos como nos estamos sintiendo, y por lo tanto decir que queremos cambiar cómo nos sentimos es negar el poder de nuestra mente de haber elegido inicialmente sentirnos de esta manera. Todavía creemos que hay circunstancias externas, tales como la falta de amor en nuestra vida, que son la causa de cómo nos sentimos. Y entonces no importa cuán dispuestos creamos estar a buscar dentro la respuesta, que seguiremos buscando que cambie lo externo.
El siguiente paso es preguntarte por qué querrías sentirte de esta manera. Lo creas o no, todos nos sentimos a gusto hasta cierto punto con nuestros así llamados malos sentimientos. Nos resultan muy familiares, y gran parte de nuestra identidad está amarrada a ese tipo de sentimientos. A fin de cuentas, ¿quién sería yo sin mi tristeza, sin mi auto-odio y sin mi desesperanza? Y si elijo seguir en el dolor y la desesperación, cuán realmente enfadado debe estar Dios conmigo por haberle robado mi pequeña triste vida. Ahora bien, por lo general este tipo de pensamientos no son conscientes, pero sin embargo siguen dictando nuestra decisión de seguir infelices, hasta que nos volvemos más conscientes de ellos. Así que, tras empezar a aceptar cómo te sientes sin tratar de cambiar tus sentimientos, es posible que desees empezar a pedir ayuda para ver cómo esos sentimientos son en realidad tu propia decisión. Tomar conciencia de esto puede ser un vislumbre fugaz o podría golpearte como como una tonelada de ladrillos, pero tu parte es simplemente estar dispuesto a permitir que esto llegue hasta la superficie de tu conciencia. En realidad se trata de pensamientos muy tontos (absurdos), pero mientras sigamos manteniéndolos ocultos, pueden parecer bastante oscuros y serios.
¿Sabías que estás preparándote a ti mismo para fracasar con el Curso? Al comentar sobre la pregunta P-387, la cual dice que es difícil escuchar a Jesús cuando estás identificado con tu ego, concluyes que únicamente le oirás cuando ya no estés (nunca más) identificado con el ego. Eso no es lo que dice la respuesta a esa pregunta —y sería un estado casi imposible (o casi sin esperanza) de intentar lograrlo, porque ¡significaría que sólo podrías escuchar a Jesús cuando ya no tuvieras necesidad de su ayuda! La respuesta a la pregunta P-387 se refiere simplemente a que vas a oscilar entre los momentos en que estás identificado con tu ego, en los que Jesús parece estar a kilómetros de distancia, y los momentos en los que te has desidentificado temporalmente de tu ego y eres capaz de observarlo sin juicio. En tales momentos la ayuda de Jesús estará disponible, hasta que vuelvas a asustarte y empujes de nuevo su amor hacia fuera (negándolo, rechazándolo). ¡Y únicamente tu ego negaría que hayas tenido alguna vez tales experiencias del amor y la guía de Jesús!
El Curso no es algo en lo que tengas que esforzarte mucho o trabajar duro. Jesús sólo nos pide que tengamos una pequeña dosis de buena voluntad, y esa buena voluntad es simplemente la voluntad de mirar lo que hemos elegido y hemos querido hacer real en nuestra vida, sin juzgarnos por haber tomado esa decisión. A medida que miramos con Jesús nuestra decisión demente por el ego, empezaremos a ser capaces de sonreír con él a lo tontos que hemos sido, y en esos momentos los efectos de haber elegido la culpa, el pecado y el dolor simplemente se disiparán. Realmente es así de simple, y sólo nuestra propia resistencia, debida a que no queremos creer que somos dignos del amor, hace que parezca difícil en lo más mínimo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions183.htm#Q916
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Facimoutreach P-915
¿El perdón me hará menos propenso a experimentar dolor y fatiga?
P-915: Soy albañil, y practicar el proceso del perdón mientras trabajo me ha ayudado mucho a librarme de gran parte del dolor y de la frustración en mi trabajo. De hecho, puedo ir a trabajar y en vez de sentir que tengo que "atacar" el día agresivamente y luchar con mi trabajo y con los materiales, ahora el trabajo simplemente se hace con tranquilidad y dando un paso cada vez, y me siento muy agradecido por este importante cambio. Sin embargo, otro problema que mi actividad frecuentemente me causa es dolor físico, hambre y fatiga. Así que me pregunto en qué medida podría ayudarme el perdón con esto. El dolor, el hambre y la necesidad de descansar y de dormir parecen subproductos normales de mi actividad, pero si todo lo de aquí es un reflejo de lo que está en la mente, y si todas las necesidades y reacciones corporales son la manifestación de la culpa en algún nivel, entonces supongo que debería ser capaz de hacer algo con respecto a ellas. ¿Estoy siguiendo la pista equivocada?
Si considero estos síntomas físicos como otras manifestaciones de la culpa ontológica, entonces es concebible que pueda permitirme aún más paz en mi actividad diaria, tanto si se traduce en cambios físicos como si no, ¿no es así? ¿Y estoy en lo cierto al suponer que "cualquier" reacción en mí que sea mental, emocional o física es un signo de culpa y una petición de perdón, ya que en el mundo real ya no hay más reacciones como esas porque ya no hay ningún "yo" real? Si es así, eso me daría mucho más en lo que trabajar cuando esté en mis tareas de construcción.
Y otra pequeña pregunta adicional: en mi trabajo contacto raras veces con otras personas porque trabajo solo y vivo en un lugar aislado (apartado) del país. Así que me pregunto si puedo completar el proceso del perdón, ya que se supone que tenemos que encontrarnos con los demás, y eso simplemente es algo que no está sucediendo en mi vida. Me gustaría que sucediera, y me gustaría estar con personas, pero sencillamente no es así como están yendo las cosas por el momento. Sin embargo el perdón puede completarse porque todas las mentes están unidas, ¿no?
Respuesta: Dondequiera que parezcas estar, esa es tu aula, y ten por seguro que tus lecciones surgirán. Así que tu situación particular, a pesar del aislamiento físico de los demás, sigue ofreciéndote las oportunidades para practicar el perdón, tal como has supuesto. El dolor físico es efectivamente una indicación de que en la mente sigue habiendo un pensamiento de culpa sin sanar que está siendo proyectado, así que tu sugerencia de que podrías usar tales síntomas como un recordatorio para mirar dentro es una buena idea. Y el objetivo y el foco de tu práctica, desde la perspectiva de Un Curso de Milagros, sería soltar la culpa, y no aliviar el dolor corporal —aunque eso ciertamente puede ser un efecto secundario del perdón.
Las reacciones "normales" del cuerpo, como el hambre y la fatiga, simplemente indican que todavía estás identificado con el cuerpo, lo cual va ser el caso para cada uno de nosotros hasta muy al final de nuestro proceso individual de Expiación. Del mismo modo, si ves que crees estar mirándote a ti mismo en un espejo, aún debes estar creyendo que necesitas una defensa contra la culpa de tu mente. Así que puede ser útil recordar que el cuerpo, una vez que ya lo hemos hecho real en nuestra experiencia, se convierte en algo completamente neutral (L.294). Y todas sus funciones normales, como por ejemplo comer y dormir, son simplemente limitaciones que en general parecen acompañar a esa experiencia corporal.
Lo que determina el significado del cuerpo es el propósito que le damos (T.26.VIII.3.7), y ese puede ser un fructífero enfoque adicional para tu atención. En concreto, ¿cómo te ves a ti mismo en relación a los demás? No es necesario que sus cuerpos estén presentes para que tengas "encuentros" con tus hermanos en tu mente —que es donde realmente ocurren todos los encuentros, con sus consecuentes lecciones de perdón. Durante todo ese tiempo que estás a solas contigo mismo, ¿dedicas algo de ese tiempo a pensar sobre las demás personas de tu vida —familia, amigos, conocidos— del pasado o del presente? ¿Y cuál es la naturaleza de esos pensamientos? ¿Hay todavía resentimientos, irritaciones, enfados, etc., en relación con las personas que te vienen a la mente? ¿Hay sentimientos de amor especial con determinadas personas? Todo esto son proyecciones de tu propia culpa, y por lo tanto oportunidades de mirar dentro una vez más y reconocer y soltar la culpa enterrada/escondida.
Tu voluntad de usar todo lo que tu ego te presente (¡lo cual siempre se presenta por tu propia decisión!) es lo único que Jesús nos pide a cualquiera de nosotros. Tal como señalas, cada una de tus reacciones, en cualquier nivel, te ofrece otra oportunidad para elegir de nuevo. Un pasaje del Libro de ejercicios describe con mucha claridad el tipo de cambio al que estás aludiendo, el cual se volverá permanente sólo al final de nuestro viaje de regreso al hogar, aunque habrá destellos/vislumbres y luego períodos más largos de tiempo en los que esto será nuestra experiencia, en esos momentos en los que hemos suspendido todos los pensamientos de juicio y de ataque:
«Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad [la mente] está dispuesta a recibir alivio. Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga. Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.
Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que estos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible» (L.136.17-18).
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions183.htm#Q915
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-915: Soy albañil, y practicar el proceso del perdón mientras trabajo me ha ayudado mucho a librarme de gran parte del dolor y de la frustración en mi trabajo. De hecho, puedo ir a trabajar y en vez de sentir que tengo que "atacar" el día agresivamente y luchar con mi trabajo y con los materiales, ahora el trabajo simplemente se hace con tranquilidad y dando un paso cada vez, y me siento muy agradecido por este importante cambio. Sin embargo, otro problema que mi actividad frecuentemente me causa es dolor físico, hambre y fatiga. Así que me pregunto en qué medida podría ayudarme el perdón con esto. El dolor, el hambre y la necesidad de descansar y de dormir parecen subproductos normales de mi actividad, pero si todo lo de aquí es un reflejo de lo que está en la mente, y si todas las necesidades y reacciones corporales son la manifestación de la culpa en algún nivel, entonces supongo que debería ser capaz de hacer algo con respecto a ellas. ¿Estoy siguiendo la pista equivocada?
Si considero estos síntomas físicos como otras manifestaciones de la culpa ontológica, entonces es concebible que pueda permitirme aún más paz en mi actividad diaria, tanto si se traduce en cambios físicos como si no, ¿no es así? ¿Y estoy en lo cierto al suponer que "cualquier" reacción en mí que sea mental, emocional o física es un signo de culpa y una petición de perdón, ya que en el mundo real ya no hay más reacciones como esas porque ya no hay ningún "yo" real? Si es así, eso me daría mucho más en lo que trabajar cuando esté en mis tareas de construcción.
Y otra pequeña pregunta adicional: en mi trabajo contacto raras veces con otras personas porque trabajo solo y vivo en un lugar aislado (apartado) del país. Así que me pregunto si puedo completar el proceso del perdón, ya que se supone que tenemos que encontrarnos con los demás, y eso simplemente es algo que no está sucediendo en mi vida. Me gustaría que sucediera, y me gustaría estar con personas, pero sencillamente no es así como están yendo las cosas por el momento. Sin embargo el perdón puede completarse porque todas las mentes están unidas, ¿no?
Respuesta: Dondequiera que parezcas estar, esa es tu aula, y ten por seguro que tus lecciones surgirán. Así que tu situación particular, a pesar del aislamiento físico de los demás, sigue ofreciéndote las oportunidades para practicar el perdón, tal como has supuesto. El dolor físico es efectivamente una indicación de que en la mente sigue habiendo un pensamiento de culpa sin sanar que está siendo proyectado, así que tu sugerencia de que podrías usar tales síntomas como un recordatorio para mirar dentro es una buena idea. Y el objetivo y el foco de tu práctica, desde la perspectiva de Un Curso de Milagros, sería soltar la culpa, y no aliviar el dolor corporal —aunque eso ciertamente puede ser un efecto secundario del perdón.
Las reacciones "normales" del cuerpo, como el hambre y la fatiga, simplemente indican que todavía estás identificado con el cuerpo, lo cual va ser el caso para cada uno de nosotros hasta muy al final de nuestro proceso individual de Expiación. Del mismo modo, si ves que crees estar mirándote a ti mismo en un espejo, aún debes estar creyendo que necesitas una defensa contra la culpa de tu mente. Así que puede ser útil recordar que el cuerpo, una vez que ya lo hemos hecho real en nuestra experiencia, se convierte en algo completamente neutral (L.294). Y todas sus funciones normales, como por ejemplo comer y dormir, son simplemente limitaciones que en general parecen acompañar a esa experiencia corporal.
Lo que determina el significado del cuerpo es el propósito que le damos (T.26.VIII.3.7), y ese puede ser un fructífero enfoque adicional para tu atención. En concreto, ¿cómo te ves a ti mismo en relación a los demás? No es necesario que sus cuerpos estén presentes para que tengas "encuentros" con tus hermanos en tu mente —que es donde realmente ocurren todos los encuentros, con sus consecuentes lecciones de perdón. Durante todo ese tiempo que estás a solas contigo mismo, ¿dedicas algo de ese tiempo a pensar sobre las demás personas de tu vida —familia, amigos, conocidos— del pasado o del presente? ¿Y cuál es la naturaleza de esos pensamientos? ¿Hay todavía resentimientos, irritaciones, enfados, etc., en relación con las personas que te vienen a la mente? ¿Hay sentimientos de amor especial con determinadas personas? Todo esto son proyecciones de tu propia culpa, y por lo tanto oportunidades de mirar dentro una vez más y reconocer y soltar la culpa enterrada/escondida.
Tu voluntad de usar todo lo que tu ego te presente (¡lo cual siempre se presenta por tu propia decisión!) es lo único que Jesús nos pide a cualquiera de nosotros. Tal como señalas, cada una de tus reacciones, en cualquier nivel, te ofrece otra oportunidad para elegir de nuevo. Un pasaje del Libro de ejercicios describe con mucha claridad el tipo de cambio al que estás aludiendo, el cual se volverá permanente sólo al final de nuestro viaje de regreso al hogar, aunque habrá destellos/vislumbres y luego períodos más largos de tiempo en los que esto será nuestra experiencia, en esos momentos en los que hemos suspendido todos los pensamientos de juicio y de ataque:
«Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad [la mente] está dispuesta a recibir alivio. Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga. Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.
Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que estos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible» (L.136.17-18).
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions183.htm#Q915
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Facimoutreach P-906
¿Cómo puedo soltar un problema si creo que yo mismo lo fabriqué?
P-906: Llevo muchos años estudiando el Curso. Sé entregar los problemas al Espíritu Santo en mi mente y pedirle al Espíritu Santo que cambie mi manera de percibir el problema en vez de cambiar la forma del problema. Pero estoy teniendo dificultades para soltar un problema que percibo que yo mismo lo creé. ¿Cómo dejarlo ir si me siento responsable por él? Estoy realmente cansado de jugar a este juego.
Respuesta: Es muy común que los estudiantes del Curso que han comprendido intelectualmente que la culpa no es real y que han reconocido cuán culpables se sienten, sientan culpa por sentirse culpables. Esto es simplemente otra astuta estratagema del ego para asegurarse de que permanece intacto y al mando. Tal como dice Un Curso de Milagros, «El ego trata de "resolver" sus problemas, no en su punto de origen, sino donde no fueron concebidos. Y así es como trata de garantizar que no tengan solución» (T.17.III.6.1-2).
No te interesa negar tu culpa, dejarla ir o hacer que desaparezca. Lo que realmente te interesa es observarla. Observar sin juicio el cruel juicio del ego es la manera de aprender que no eres el ego y por lo tanto que no eres culpable. Recuerda que independientemente de cuánto tiempo lleves estudiando el Curso o de la frecuencia con que pides la ayuda del Espíritu Santo, en cualquier caso tu ego no cambia. Es la voz de la culpa y siempre intentará convencerte de que tu culpa es real y está justificada. Lo que cambia es tu capacidad para tomar cada vez menos en serio la voz del ego y de pasar a escuchar al Espíritu Santo en su lugar (que es, a fin de cuentas, lo único que el Hijo de Dios tiene que hacer en el instante original en el que ocurrió la diminuta y alocada idea).
Así que, una vez más, no te desesperes por tener sentimientos de culpabilidad; simplemente obsérvalos. Con el tiempo, cuando el ego te grite (una vez más) que has producido un lío terrible y que deberías estar de acuerdo con eso y sentirte culpable, serás capaz de simplemente sonreír con amabilidad a tu ego mientras piensas: "ahí va de nuevo" (o: "ya está otra vez", "otra vez como siempre", etc).
Cuando verdaderamente mires con el Amor del Espíritu Santo a cualquier problema por el que te sientas responsable, pensarás cosas como: "Bueno, por supuesto que hice esa tontería, eso es lo que los egos hacen". En ese lugar de amor entenderás el miedo que debe haber causado que tu ego haga de las suyas y automáticamente sabrás qué palabras decir o qué acciones tomar (si es que conviene decir o hacer algo) para brindar una solución amorosa al problema que percibes.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions181.htm#Q906
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-906: Llevo muchos años estudiando el Curso. Sé entregar los problemas al Espíritu Santo en mi mente y pedirle al Espíritu Santo que cambie mi manera de percibir el problema en vez de cambiar la forma del problema. Pero estoy teniendo dificultades para soltar un problema que percibo que yo mismo lo creé. ¿Cómo dejarlo ir si me siento responsable por él? Estoy realmente cansado de jugar a este juego.
Respuesta: Es muy común que los estudiantes del Curso que han comprendido intelectualmente que la culpa no es real y que han reconocido cuán culpables se sienten, sientan culpa por sentirse culpables. Esto es simplemente otra astuta estratagema del ego para asegurarse de que permanece intacto y al mando. Tal como dice Un Curso de Milagros, «El ego trata de "resolver" sus problemas, no en su punto de origen, sino donde no fueron concebidos. Y así es como trata de garantizar que no tengan solución» (T.17.III.6.1-2).
No te interesa negar tu culpa, dejarla ir o hacer que desaparezca. Lo que realmente te interesa es observarla. Observar sin juicio el cruel juicio del ego es la manera de aprender que no eres el ego y por lo tanto que no eres culpable. Recuerda que independientemente de cuánto tiempo lleves estudiando el Curso o de la frecuencia con que pides la ayuda del Espíritu Santo, en cualquier caso tu ego no cambia. Es la voz de la culpa y siempre intentará convencerte de que tu culpa es real y está justificada. Lo que cambia es tu capacidad para tomar cada vez menos en serio la voz del ego y de pasar a escuchar al Espíritu Santo en su lugar (que es, a fin de cuentas, lo único que el Hijo de Dios tiene que hacer en el instante original en el que ocurrió la diminuta y alocada idea).
Así que, una vez más, no te desesperes por tener sentimientos de culpabilidad; simplemente obsérvalos. Con el tiempo, cuando el ego te grite (una vez más) que has producido un lío terrible y que deberías estar de acuerdo con eso y sentirte culpable, serás capaz de simplemente sonreír con amabilidad a tu ego mientras piensas: "ahí va de nuevo" (o: "ya está otra vez", "otra vez como siempre", etc).
Cuando verdaderamente mires con el Amor del Espíritu Santo a cualquier problema por el que te sientas responsable, pensarás cosas como: "Bueno, por supuesto que hice esa tontería, eso es lo que los egos hacen". En ese lugar de amor entenderás el miedo que debe haber causado que tu ego haga de las suyas y automáticamente sabrás qué palabras decir o qué acciones tomar (si es que conviene decir o hacer algo) para brindar una solución amorosa al problema que percibes.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions181.htm#Q906
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Facimoutreach P-904
¿Cómo puede ser que algo tan maravilloso como la naturaleza no provenga de Dios?
P-904: Según mi entendimiento, Un Curso de Milagros enseña que nuestro ego creó el mundo y que todo es sólo una ilusión. ¡Yo siempre he visto la naturaleza y la obra de la creación como la prueba más grande de la existencia de Dios! Cuando miro toda la belleza de la naturaleza, su complejidad, su multiplicidad y su enorme magnitud —desde la inmensidad del espacio hasta la complejidad del ADN— ¡pareciera que sólo Dios podría haber creado algo como esto! ¿Cómo me voy a creer que la mente humana es capaz de concebir tal grandeza?
Respuesta: En realidad hay dos partes en tu pregunta; cómo puede la mente haber fabricado el mundo, y cómo puede ser que no lo haya creado Dios. La Biblia y nuestras religiones occidentales definen a Dios como el creador del mundo. Pero Un Curso de Milagros nos dice que el Dios de la Biblia es un producto del ego. Su objetivo es ayudarnos a recordar que el verdadero Dios es un Dios de amor eterno, perfecto e inmutable. El Curso enseña que este Dios real de ningún modo podría haber creado nada que no comparta Su cualidad de ser eterno e inmutable (C.4.1). Puesto que en este mundo físico todas las cosas perecerán tarde o temprano (incluidas las cosas que a nosotros nos parecen eternas, como por ejemplo las galaxias y las estrellas), nada del nivel de la forma podría de ningún modo proceder de Dios.
Desde la perspectiva del Curso, cualidades como la complejidad, la multiplicidad, la magnitud, la inmensidad e incluso la belleza física, no tienen nada que ver con Dios. Cualquier cosa que tenga estas cualidades tiene que haber venido de otra fuente. Tal como has indicado, el Curso nos dice que el mundo ha sido inventado por nosotros (T.20.VIII.7.3-5). Pero el Curso no enseña que el mundo fue concebido por la mente humana. El punto de vista del Curso sobre la mente humana o individual (de la cual nosotros solemos pensar que está siendo controlada por el cerebro) es que tal mente, al igual que el mundo físico, es totalmente ilusoria (C.1.4.1) —es tan sólo otra parte del sueño. Dentro del sueño, todos somos mentes divididas que contienen dos sistemas de pensamiento: el del ego y el del Espíritu Santo. Por lo tanto, podemos experimentar el mundo como símbolo de cualquiera de estos dos sistemas de pensamiento. De modo que la belleza de la naturaleza puede servir para ayudarnos a recordar el bello amor del Espíritu Santo que hay en nuestra mente.
Sin embargo, la mente que inventó el mundo está fuera del tiempo y del espacio. Es la mente única del Hijo de Dios, la cual pareció quedarse dormida y soñar que estaba separada de su fuente. Obviamente se trata de una mente que ninguno de nosotros, quienes creemos que somos cuerpos, podemos ni siquiera empezar a comprender. Desde el interior de este sueño de existencia humana física e individual nada de esto tiene sentido. Pero piensa en los sueños que tienes por las noches. Mientras estás teniéndolos te parecen absolutamente reales. Sólo tras despertarte puedes echar la vista atrás y saber que no eran más que imaginaciones.
Al entender este fenómeno, el Curso no nos pide que aceptemos desde el principio o que comprendamos que el mundo es nuestro sueño. De hecho, si pudiéramos hacer eso ya mismo, despertaríamos y no necesitaríamos el Curso. En lugar de ello se nos pide simplemente que consideremos la posibilidad de que tal vez estemos equivocados con respecto a este mundo y al modo en que llegamos aquí. Para ayudarnos a desarrollar la voluntad de hacer eso, el Curso expone la motivación que tenemos para elegir este mundo de separación y el dolor inherente a tal elección.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions180.htm#Q904
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-904: Según mi entendimiento, Un Curso de Milagros enseña que nuestro ego creó el mundo y que todo es sólo una ilusión. ¡Yo siempre he visto la naturaleza y la obra de la creación como la prueba más grande de la existencia de Dios! Cuando miro toda la belleza de la naturaleza, su complejidad, su multiplicidad y su enorme magnitud —desde la inmensidad del espacio hasta la complejidad del ADN— ¡pareciera que sólo Dios podría haber creado algo como esto! ¿Cómo me voy a creer que la mente humana es capaz de concebir tal grandeza?
Respuesta: En realidad hay dos partes en tu pregunta; cómo puede la mente haber fabricado el mundo, y cómo puede ser que no lo haya creado Dios. La Biblia y nuestras religiones occidentales definen a Dios como el creador del mundo. Pero Un Curso de Milagros nos dice que el Dios de la Biblia es un producto del ego. Su objetivo es ayudarnos a recordar que el verdadero Dios es un Dios de amor eterno, perfecto e inmutable. El Curso enseña que este Dios real de ningún modo podría haber creado nada que no comparta Su cualidad de ser eterno e inmutable (C.4.1). Puesto que en este mundo físico todas las cosas perecerán tarde o temprano (incluidas las cosas que a nosotros nos parecen eternas, como por ejemplo las galaxias y las estrellas), nada del nivel de la forma podría de ningún modo proceder de Dios.
Desde la perspectiva del Curso, cualidades como la complejidad, la multiplicidad, la magnitud, la inmensidad e incluso la belleza física, no tienen nada que ver con Dios. Cualquier cosa que tenga estas cualidades tiene que haber venido de otra fuente. Tal como has indicado, el Curso nos dice que el mundo ha sido inventado por nosotros (T.20.VIII.7.3-5). Pero el Curso no enseña que el mundo fue concebido por la mente humana. El punto de vista del Curso sobre la mente humana o individual (de la cual nosotros solemos pensar que está siendo controlada por el cerebro) es que tal mente, al igual que el mundo físico, es totalmente ilusoria (C.1.4.1) —es tan sólo otra parte del sueño. Dentro del sueño, todos somos mentes divididas que contienen dos sistemas de pensamiento: el del ego y el del Espíritu Santo. Por lo tanto, podemos experimentar el mundo como símbolo de cualquiera de estos dos sistemas de pensamiento. De modo que la belleza de la naturaleza puede servir para ayudarnos a recordar el bello amor del Espíritu Santo que hay en nuestra mente.
Sin embargo, la mente que inventó el mundo está fuera del tiempo y del espacio. Es la mente única del Hijo de Dios, la cual pareció quedarse dormida y soñar que estaba separada de su fuente. Obviamente se trata de una mente que ninguno de nosotros, quienes creemos que somos cuerpos, podemos ni siquiera empezar a comprender. Desde el interior de este sueño de existencia humana física e individual nada de esto tiene sentido. Pero piensa en los sueños que tienes por las noches. Mientras estás teniéndolos te parecen absolutamente reales. Sólo tras despertarte puedes echar la vista atrás y saber que no eran más que imaginaciones.
Al entender este fenómeno, el Curso no nos pide que aceptemos desde el principio o que comprendamos que el mundo es nuestro sueño. De hecho, si pudiéramos hacer eso ya mismo, despertaríamos y no necesitaríamos el Curso. En lugar de ello se nos pide simplemente que consideremos la posibilidad de que tal vez estemos equivocados con respecto a este mundo y al modo en que llegamos aquí. Para ayudarnos a desarrollar la voluntad de hacer eso, el Curso expone la motivación que tenemos para elegir este mundo de separación y el dolor inherente a tal elección.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions180.htm#Q904
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
lunes, 1 de agosto de 2016
Facimoutreach P-903
¿Cómo sé que me he unido con el Espíritu Santo?
P-903: Estoy teniendo dificultades para unirme al Espíritu Santo antes de mirar mi culpabilidad. ¿Cómo sé que primero me he unido, antes de mirar? Recuerdo haber escuchado que debería tratar de captar el pensamiento de culpa y separación antes de que sea proyectado sobre el mundo. El problema es que yo pienso que ya está ahí fuera. Entonces recuerdo haber leído que cuando estoy tratando con cosas concretas es que estoy con el ego, así que intento no enumerar mis problemas concretos tal como yo los veo, y en lugar de eso trato de "ver el problema tal como es, para que pueda ser resuelto". Cuando me siento en silencio y trato de ser honesto, mi mente enloquece. Sé que una parte de mí dice que esto es simple y fácil, porque lo he experimentado así. Pero otra parte dice que es muy difícil. El problema es que me siento culpable cuando experimento esto como difícil; es como si el ego no me dejara experimentar el dolor, diciendo que eso es malo y que no debería sentirme de esa manera. Además, en cualquier caso, ¿exactamente cuántas "noches oscuras del alma" hay?
Respuesta: No hay manera de saber con seguridad que te has unido al Espíritu Santo antes de mirar —esta es la queja de todos los estudiantes. La claridad llega sólo después de una gran cantidad de práctica y habiéndote cazado a ti mismo una y otra vez pensando que te has unido al Espíritu Santo, sólo para posteriormente darte cuenta de que te habías engañado a ti mismo para justificar astutamente a tu ego. Todos tenemos que aprender cuán comprometidos estamos en defender nuestro especialismo y nuestra victimización y cuánto miedo tenemos de quedarnos sin ello. Ese tipo de honestidad es una condición para progresar con este Curso, pero nos resistimos enérgicamente porque aún tenemos miedo de que seremos castigados si hacemos frente a nuestros "pecados". Sin embargo, Jesús nos asegura que lo único que necesitamos es nuestra "pequeña dosis de buena voluntad". Él nos dice que confiemos y nos concentremos sólo en esa buena voluntad, y que «no dejes que el hecho de que esté rodeada de sombras te perturbe. Esa es la razón por la que viniste. Si hubieses podido venir sin ellas no tendrías necesidad del instante santo. No vengas a él con arrogancia, dando por sentado que tienes que alcanzar de antemano el estado que sólo su llegada produce» (T.18.IV.2.3-7).
En general, si estás mirando tu culpabilidad con el Espíritu Santo, experimentarás una suavización o disminución de tus juicios y del odio contra ti mismo. Aprenderás a sonreír amablemente a estas cosas, en vez de culpabilizarte y martirizarte a ti mismo todo el tiempo sintiendo que has fallado de alguna manera por haber elegido al ego. Este tipo de práctica te llevará al siguiente paso de atrapar al pensamiento antes de que sea proyectado. Pero tal como Jesús nos dice, nos sentimos atraídos por la culpa (T.19.IV.A.i), lo que significa que nos va a parecer difícil simplemente sonreír a nuestra culpa y no tomárnosla tan en serio. La culpa es la piedra angular del sistema de pensamiento del ego, y por lo tanto él luchará duro para aferrarse a ella. Puede ser útil que reconozcamos cómo apoyamos este esfuerzo en nuestras vidas diarias.
Puede que no lo parezca, pero estás haciendo progresos por el mero hecho de reconocer tus proyecciones de culpa y separación. Ese es el primer paso en el proceso del perdón. La mayoría de las personas pueden aprender a hacer eso sin mucha dificultad. Y si puedes hacerlo de manera consistente —sin juzgarte por proyectar— entonces estarás preparándote para dar el siguiente paso —mirar sin juicio a la culpa en tu propia mente. Este es el proceso que finalmente te llevará a ser capaz de atrapar el pensamiento antes de haber tomado la decisión de proyectarlo. Sin embargo, la clave es aprender a ser paciente y amable contigo mismo. Forzarte del modo que sea no está en consonancia con la suavidad del amable enfoque de Jesús en el Curso. Tomarlo muy en serio es olvidar que de lo que va este proceso es de deshacer algo que nunca ocurrió. Por lo tanto, cuando una parte de tu práctica te vuelve "loco" (te hace perder la paciencia, etc.), lo más probable es que hayas perdido el contacto con el amable contenido de lo que se supone que tienes que hacer. Jesús no espera que nos esclavicemos a la forma que él sugiere para nuestra práctica —el propósito de toda nuestra práctica es que seamos capaces de experimentar su amor cada vez con menos interferencias. En la lección 70, él nos recuerda que tendremos que traspasar primero las nubes que rodean la luz, antes de que podamos alcanzarla. Como amoroso hermano nuestro que es, él nos anima: «Trata de ir más allá de las nubes utilizando cualquier medio que te atraiga. Si te resulta útil, piensa que te estoy llevando de la mano y que te estoy guiando. Y te aseguro que esto no será una vana fantasía» (L.70.9.2-4). Si sientes algún tipo de presión al recorrer este camino, ésta sólo puede venir de tu ego, y por lo tanto no debería tomarse en serio. Podemos decir, en el sentido de que estas nubes constituyen nuestro viaje, que repetimos la "noche oscura del alma" de muchas maneras —hasta que finalmente emergemos a la luz.
((El tema principal de esta pregunta fue comentado en otras, por ejemplo en la P-886 y en otras citadas en esa misma P-886))
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions180.htm#Q903
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-898
Si estamos todos en el mismo sueño, ¿sólo puedo afectar realmente a mi propio pensamiento?
P-898: Siento que estoy empezando a captar bastante bien los principios de Un Curso de Milagros, ¡aunque me pregunto si no estaré dejándome engañar por la mente egoica! Mi pregunta es: ¿estamos todos (las personas con las que interactúo y yo mismo) en un mismo sueño? He leído la pregunta sobre que "tú estás en mi sueño y yo en el tuyo" ((es posible que se refiera a una de estas dos preguntas: P-277 o P-500; ambas comparten casi el mismo título)), pero ahí no se responde a mi duda. Si no estamos en el mismo sueño, ¿cómo puedo entonces afectar a la situación/conciencia de los demás? Ah, pero de lo que se trata es de afectar a mi propia situación/conciencia, ¿verdad? El perdón que estoy aprendiendo a practicar no es para "ellos", sino para mí, lo cual es todo lo mismo. ¿Así que he contestado yo mismo parte de la pregunta? Sin embargo, todavía sigo confundido con respecto a quién está en qué sueño.
Respuesta: ¡Lo captaste! Este Curso es acerca de una persona: ¡tú y la curación de tu mente! Tal como afirma Jesús: «sólo te relacionas contigo mismo» (T.31.V.15.5). Si nos obstinamos en pensar que podemos afectar a los demás —y deseamos hacerlo— nos perdemos el mensaje general de Jesús, que es que el Hijo de Dios es uno. No nos podemos relacionar con eso en un nivel abstracto, pero podemos reflejar esa verdad al percibir nuestros intereses como iguales a los de todos los demás. Aprendemos esto al practicarlo los unos con los otros en nuestras interacciones diarias —especialmente cuando nos sentimos tentados a enfocarnos en hacer que otra persona cambie. Eso debería ser siempre una señal de alerta que nos dice que hemos sucumbido una vez más al interminable esfuerzo del ego para convencernos de que la separación es la verdad. Sin embargo, este enfoque no nos lleva a la indiferencia ni a la pasividad con respecto a los demás. El punto es que cuando tú eliges contra tu ego, eres el amor que es la única realidad que hay en tu mente, y entonces este amor va a fluir a través de ti en una forma que pueda ser entendida y aceptada por cualquiera que lo esté pidiendo. El amor es quien está ahora en el asiento del director, no tú como individuo. ¡Esto hace las cosas mucho más fáciles!
Cuando dedicas mucho tiempo a tratar de averiguar "quién está en qué sueño", te encuentras bajo el peligro de caer en la trampa del ego de hacer el error real. Estarías tratando de atribuir un esquema explicable en categorías lógicas humanas a un proceso que es no-humano e inherentemente ilusorio. Jesús está usando metáforas y símbolos para nuestro beneficio, como un medio de ayudarnos a empezar con el proceso de restaurar la cordura y la verdad a nuestras mentes. Luchar por entender la naturaleza de los sueños y de los guiones puede ser un astuto truco del ego para distraerte de lo que realmente te ayudaría en tu búsqueda de la paz: la práctica del perdón.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions179.htm#Q898
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-898: Siento que estoy empezando a captar bastante bien los principios de Un Curso de Milagros, ¡aunque me pregunto si no estaré dejándome engañar por la mente egoica! Mi pregunta es: ¿estamos todos (las personas con las que interactúo y yo mismo) en un mismo sueño? He leído la pregunta sobre que "tú estás en mi sueño y yo en el tuyo" ((es posible que se refiera a una de estas dos preguntas: P-277 o P-500; ambas comparten casi el mismo título)), pero ahí no se responde a mi duda. Si no estamos en el mismo sueño, ¿cómo puedo entonces afectar a la situación/conciencia de los demás? Ah, pero de lo que se trata es de afectar a mi propia situación/conciencia, ¿verdad? El perdón que estoy aprendiendo a practicar no es para "ellos", sino para mí, lo cual es todo lo mismo. ¿Así que he contestado yo mismo parte de la pregunta? Sin embargo, todavía sigo confundido con respecto a quién está en qué sueño.
Respuesta: ¡Lo captaste! Este Curso es acerca de una persona: ¡tú y la curación de tu mente! Tal como afirma Jesús: «sólo te relacionas contigo mismo» (T.31.V.15.5). Si nos obstinamos en pensar que podemos afectar a los demás —y deseamos hacerlo— nos perdemos el mensaje general de Jesús, que es que el Hijo de Dios es uno. No nos podemos relacionar con eso en un nivel abstracto, pero podemos reflejar esa verdad al percibir nuestros intereses como iguales a los de todos los demás. Aprendemos esto al practicarlo los unos con los otros en nuestras interacciones diarias —especialmente cuando nos sentimos tentados a enfocarnos en hacer que otra persona cambie. Eso debería ser siempre una señal de alerta que nos dice que hemos sucumbido una vez más al interminable esfuerzo del ego para convencernos de que la separación es la verdad. Sin embargo, este enfoque no nos lleva a la indiferencia ni a la pasividad con respecto a los demás. El punto es que cuando tú eliges contra tu ego, eres el amor que es la única realidad que hay en tu mente, y entonces este amor va a fluir a través de ti en una forma que pueda ser entendida y aceptada por cualquiera que lo esté pidiendo. El amor es quien está ahora en el asiento del director, no tú como individuo. ¡Esto hace las cosas mucho más fáciles!
Cuando dedicas mucho tiempo a tratar de averiguar "quién está en qué sueño", te encuentras bajo el peligro de caer en la trampa del ego de hacer el error real. Estarías tratando de atribuir un esquema explicable en categorías lógicas humanas a un proceso que es no-humano e inherentemente ilusorio. Jesús está usando metáforas y símbolos para nuestro beneficio, como un medio de ayudarnos a empezar con el proceso de restaurar la cordura y la verdad a nuestras mentes. Luchar por entender la naturaleza de los sueños y de los guiones puede ser un astuto truco del ego para distraerte de lo que realmente te ayudaría en tu búsqueda de la paz: la práctica del perdón.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions179.htm#Q898
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
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