Vamos a usar un aspecto de un conocido chiste, para hacer más abajo unos comentarios relacionados con UCDM. Primero de todo, veamos un vídeo del chiste (dura poco más de un minuto):
http://www.youtube.com/watch?v=n6sfoK6fMpY
Ahora, de recordatorio una versión simplificada del chiste, con lo esencial (así si algún día falla ese vídeo, el post seguirá siendo entendible), basadas en versiones escritas del chiste encontradas en internet:
Pregunta el fiscal: ¿Es cierto que el día de los hechos, cuando estabas trabajando en la fundición de acero con Nicolás (el denunciante), cuando él vertió accidentalmente el acero fundido sobre tu espalda te cagaste en sus muertos, en toda su puta familia, en la perra de su madre y en el hijo de puta de su padre, al igual que en toda la corte celestial?
Respuesta del acusado: No. Todo eso es falso. Yo estaba tranquilamente trabajando en la fundición y entonces le dije: «Nicolás, por Dios, ¿no te das cuenta de que me has echado todo el acero fundido por la espalda y que es una sensación muy desagradable?».
Lo importante del chiste es el tono de voz (amable) con el que se dice la última parte (por eso recomiendo escucharlo en el vídeo). Si tomamos lo que nos interesa del chiste, puede servirnos para ilustrar uno de los puntos de UCDM. Del chiste tenemos que atender a la parte final, imaginándonos que quien habla está lleno de rencor y muy enfadado pero que lo reprime y por eso habla amablemente en apariencia. Tal actitud es la actitud del ego cuando usa de manera equivocada lo que él cree que es perdón. El ego perdona pero no pasa por alto el motivo: para el ego el motivo (el daño, la ofensa) es real. En el Anexo de UCDM se llama a ese perdón del ego con el nombre de "perdón-para-destruir" o algo parecido.
Repasemos un fragmento de UCDM relacionado con este tema:
Los que no han sanado no pueden perdonar. Pues son los testigos de que el perdón es injusto. Prefieren conservar las consecuencias de la culpabilidad que no reconocen. No obstante, nadie puede perdonar un pecado que considere real. Y lo que tiene consecuencias tiene que ser real porque lo que ha hecho está ahí a la vista. El perdón no es piedad, la cual no hace sino tratar de perdonar lo que cree que es verdad. No se puede devolver bondad por maldad, pues el perdón no establece primero que el pecado sea real para luego perdonarlo. Nadie que esté hablando en serio diría: "Hermano, me has herido. Sin embargo, puesto que de los dos yo soy el mejor, te perdono por el dolor que me has ocasionado". Perdonarle y seguir sintiendo dolor es imposible, pues ambas cosas no pueden coexistir. Una niega a la otra y hace que sea falsa. (T.27.II.2) (Pág. 639)
Ser testigo del pecado y, al mismo tiempo, perdonarlo, es una paradoja que la razón no puede concebir. Pues afirma que lo que se te ha hecho no merece perdón. Y si lo concedes, eres clemente con tu hermano, pero conservas la prueba de que él no es realmente inocente. (T.27.II.3.1-3) (Pág. 639)
Por lo tanto, el verdadero perdón no consiste en perdonar un mal o daño real, sino en darse cuenta de que el mal o daño no existe. Y al no haber tenido lugar el daño, el perdón se otorga de manera generosamente sincera. De lo contrario, el ego nos induce al autoengaño, donde se reprime la ira y la sed de venganza, bajo un disfraz de amables palabras, tal vez incluso las palabras "no pasa nada, te he perdonado" mientras uno hierve de odio por dentro. Esto no es perdón, sino creer en la ofensa. Significa que uno aparentemente "perdona" pero no para reconocer la verdad y unirse a su hermano y a la totalidad, sino que solamente "perdona" para sentirse superior y, por lo tanto, sentirse diferente a su hermano.
Lo que Dios creó no puede ser atacado, pues no hay nada en el universo que sea diferente de ello. Lo que es diferente, sin embargo, exige juicios, y éstos tienen que proceder de alguien que es "mejor", alguien incapaz de ser como aquel a quien condena, alguien "superior" a él, y en comparación, inocente. (T.24.I.4.1-2) (Pág. 560)
En definitiva, el falso perdón trata de establecer una diferencia entre uno mismo y el perdonado, de manera que uno parezca "más inocente" que la persona perdonada. Y así manteniendo la ilusión de la culpabilidad (en este caso proyectada sobre nuestro hermano, que le hemos perdonado, ok, ¡pero qué culpable que es! Pero como soy tan bueno, tan inocente y tan superior, le perdono aunque no se lo merezca...).
Ahora veamos seguidas la frase principal del chiste, y la frase-parodia de la primera cita que puse de UCDM, y veamos su tono similar:
"Hermano, me has herido. Sin embargo, puesto que de los dos yo soy el mejor, te perdono por el dolor que me has ocasionado".
(...) entonces le dije: «Nicolás, por
Dios, ¿no te das cuenta de que me has echado todo el acero fundido por
la espalda y que es una sensación muy desagradable?».
Para ilustrar sobre la onda del verdadero perdón, veamos una cita final de UCDM:
Enséñales que no importa lo que traten de hacerte, tu perfecta libertad de la creencia de que algo puede hacerte daño demuestra que ellos son inocentes. Ellos no pueden hacer nada que te haga daño, y al no dejarles pensar que pueden, les enseñas que la Expiación, que has aceptado para ti mismo, es también suya. No hay nada que perdonar. Nadie puede hacerle daño al Hijo de Dios. (T.14.III.7.3-6) (Pág. 305)
Saludos
martes, 11 de febrero de 2014
viernes, 7 de febrero de 2014
No niegues tu experiencia de las ilusiones, pero niega su realidad
Este tema es repetido en varios pasajes de UCDM, tengo localizados 4 de ellos, comencemos citándolos:
El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. En este caso el término "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo. (T.2.IV.3.8-13) (Pág. 25)
Lo que tú crees, es cierto para ti. En este sentido la separación ha ocurrido, y negarlo sería utilizar incorrectamente la negación. Concentrarse en el error, no obstante, no es más que otro error. El procedimiento correctivo inicial consiste en reconocer temporalmente que hay un problema, mas solo como señal de que tiene que ser corregido de inmediato. Esto da lugar a un estado mental en el que la Expiación puede ser aceptada sin demora. Debe señalarse, no obstante, que, en última instancia, no puede haber transigencia alguna entre lo que lo es todo y lo que no es nada. El tiempo es esencialmente un recurso por medio del cual se puede abandonar toda idea de transigencia al respecto. Este proceso parece ser gradual debido únicamente a que el tiempo en sí comprende intervalos que no existen. (T.2.VII.5.5-12) (Pág. 35)
Negarte a cambiar de mentalidad no conseguiría probar que la separación no ocurrió. El soñador que duda de la realidad de su sueño mientras todavía está soñando no está realmente sanando su mente dividida. Tú sueñas con un ego separado y crees en el mundo que se basa en él. Todo ello te parece muy real. No puedes deshacerlo sin cambiar de mentalidad al respecto. Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios. (T.4.I.4.2-7) (Pág. 59)
No niegues su presencia ni sus terribles resultados. Lo único que se puede negar es su realidad, no sus consecuencias. (T.24.I.2.7-8) (Pág. 560)
No es conveniente que neguemos nuestra experiencia. Ciertamente que la percepción es ilusoria, pero no es práctico negar el hecho de que estamos percibiendo, aunque sepamos que se trata de una apariencia. Negar esto sería la actitud de la avestruz que esconde la cabeza en un hoyo quedando el resto de su cuerpo fuera, creyendo tontamente que así ha solucionado el problema que la atemoriza.
En la dualidad nada es lo que parece. Todo lo percibido es simbólico. Esto quiere decir que no es literalmente cierto sino que hace referencia a otra cosa. Por ejemplo, si discutimos con alguien, la escena corporal de la discusión es un símbolo de un conflicto a un nivel más profundo de la mente, un conflicto que hemos dejado caer al nivel inconsciente: simboliza la creencia en la separación de la Plenitud. Esto produce culpa y miedo, y estos sentimientos son simbolizados en el "mundo físico" (el cual en realidad es mental también) mediante innumerables símbolos: discusiones, problemas, conflictos, guerras, la muerte (tanto la "propia" como la "de otros"), enfermedades, diferencias de intereses, diferencias de cualidades, etc. En realidad, todos esos símbolos son reflejos de ese único problema a nivel de la mente profunda: la creencia en la separación de la Totalidad. Y ese problema no es real, pues se trata de una creencia falsa. Basta con poner el problema en manos del Guía interior (simboliza el puente con nuestro verdadero Ser) y así se desvanecerá, pues no es real.
Todos los símbolos de conflicto son lo mismo. Funciona todo así. Por ejemplo, si nos sentimos enfermos, esto es un símbolo de separación: un intento de reforzar la creencia de que somos un cuerpo (enfermo o sano) y por lo tanto que estamos separados del "resto del mundo". La solución más benigna en este estado de ignorancia/sueño es darnos cuenta de que el símbolo no es real, que simboliza nuestro deseo de separación (a nivel de la mente profunda), y al dejarlo en manos del Guía interior para que lo subsane, este deseo de separación desaparece (como nadie suelta este deseo de golpe, se hace gradualmente en apariencia, como si cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo percibido, reconociendo lo que representa y entregándolo al Guía interior, se deshiciera una parte del "iceberg del deseo de separación").
La lección 5 del Libro de ejercicios de UCDM dice: "Nunca estoy disgustado por la razón que creo". Esto es así por lo ya explicado: los conflictos que percibimos que nos disgustan, son símbolos de algo más profundo: la creencia en nuestra mente subconsciente en favor de la separación.
Todo esto está relacionado con algo que podemos llamar "especialismo": creerse especial implica un deseo de separación y el resultado es el conflicto, al creerse uno diferente de cualquier otra cosa. Reconocer la unidad, en cambio, hace que todo sea lo mismo y que el conflicto sea imposible. Si echamos la vista atrás a nuestra vida, o miramos nuestras reacciones en el presente cotidianamente cuando entramos en conflicto, veremos que siempre hay implicado una creencia y apego a la idea de verse uno mismo diferente o especial: considerarse uno mismo como "mejor" o "peor" o de alguna manera "diferente" a "alguien" o a "algo". Mientras se mantenga esta creencia, el conflicto será inevitable en la práctica, y por mucho que sea ilusorio, se experimentará como una molestia de un tipo u otro. Tal molestia/conflicto no debe desanimarnos, pues bien usado nos sirve como recordatorio de que estamos alimentando las creencias erróneas que simbolizan, y mediante este recordatorio, acabaremos por soltarlas.
En la práctica, somos sensatos, permitiendo que el Guía interior nos inspire a cada paso del despertar. Recordemos los pasajes citados al principio de este post. Y entonces, si por ejemplo enfermamos "de gravedad", sepamos que es un símbolo y entreguémoslo al Maestro interior con nuestra buena disposición a reconocer la unidad en lugar de seguir alimentando la falsa creencia en la separación. Y una vez hayamos discernido así, que es lo fundamental, recibiremos la guía apropiada. No negaremos nuestra experiencia (ni nuestra percepción del miedo, ni del dolor, ni del cuerpo aparentemente "lastimado"), simplemente sabremos que eso es irreal y que ya lo hemos entregado al Maestro interior. Y si sentimos la inspiración de ir al médico o tomar X medicina o lo que sea, y si sentimos que no hacer algo aumentaría nuestro miedo, podremos tomar las medidas oportunas en la forma (aunque sepamos que son ilusorias) como un apoyo o "placebo". No cometeremos la confusión que cometieron en el pasado algunos seguidores de por ejemplo la "ciencia cristiana", me refiero a algunos de ellos quienes al parecer se negaban a ir al médico y a tomar medicamentos, bajo la creencia de que como Dios es amor y no creó el mal ni la enfermedad, los males eran irreales y no requerían otro tratamiento que la oración. Hay varias cosas ciertas en esto, pero también un error. Los aciertos: efectivamente Dios, el Ser, es amor. Y no creó el mal, ni la posibilidad de enfermedad, ¡ni siquiera creó cuerpos! Y también es cierto que hay muchos casos de sanaciones mediante la oración, sin necesidad de médicos ni medicinas. Pero en aquellas actitudes se deslizaba un error, que es la confusión a la que apuntan los 4 pasajes de UCDM que cité al principio de este post. Cuando todavía estamos soñando con un mundo dual de enfermedad y males, estamos todavía hasta cierto punto bajo la influencia (en nuestra experiencia percibida) de esa creencia. Y si sentimos miedo, y nuestra mente en el fondo cree que lo único útil sería ir al médico o tomar algún medicamento, pero no lo hace "porque no es real" (por sus creencias), entonces ese miedo aumentará y la apariencia simbólica podría parecer empeorar, incluso con el resultado de "muerte", la cual es otro símbolo o apariencia (no es real y en realidad nadie muere). Lo sensato, por lo tanto, es, primero de todo, discernir ("esto no es lo que parece, pues simboliza el deseo en mi mente inconsciente de creer en la separación de la Plenitud, pero ahora que he reconocido este símbolo, se lo entrego al Maestro interior, pues ya no deseo seguir creyendo en la separación, y Él se ocupará de deshacer ese deseo en la mente inconsciente"). Luego de discernir, si sentimos miedo sin apoyos ilusorios (como ir al médico, tomar medicamentos, recurrir a alguien, etc), usaremos tales apoyos sabiendo que son meros placebos. Pues la enfermedad no es real, pero mientras creamos en la separación, estaremos expuestos a percibir símbolos conflictivos. Y el proceso de sanación/purificación de las creencias falsas de la mente, no se trata solamente de saber a nivel superficial que son símbolos irreales, sino que hay que llegar hasta nuestras creencias inconscientes, y esta purificación a nivel de la mente subconsciente se lleva a cabo mediante nuestra unión con el Maestro interior, Quien, al contrario que la "mente humana", sí "ve" lo que se cuece en la parte inconsciente de la mente. Y si estamos de acuerdo con Él, deshace todos los conflictos en la mente inconsciente. Le entregamos gradualmente los conflictos cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo conflictivo y lo dejamos en Sus Manos.
Por lo tanto, lo importante es discernir y entregar al Maestro interior (o sea, en el lenguaje de UCDM: "perdonar"). Si nuestra actitud mental (de perdonar) es correcta, entonces el resto irá bien, tanto si nos sentimos más tranquilos tomando medicamentos o yendo al médico, como si no.
Quienes no van al médico a pesar de sentir que eso sería lo correcto por estar "muertos de miedo", están cometiendo el error de tratar de negar su experiencia. La apariencia de enfermedad, aunque sea ilusoria, no es útil que sea negada mientras uno la está experimentando. Sí negamos que sea real (pues es un mero símbolo que no puede dañar ni lo más mínimo a nuestro verdadero Ser), pero no negamos que estamos percibiendo algo que nos molesta, y poco importa que sea una apariencia irreal: mientras nos moleste, será sensato buscar una liberación del error. Las enseñanzas no duales proponen una liberación "de raíz" del error. Mientras que las curaciones duales se basan en intercambiar una ilusión por otra (y por lo tanto son soluciones temporales y solamente aparentes, pues el conflicto tarde o temprano se vuelve a reproducir aunque sea mediante otro símbolo/disfraz), en cambio el discernimiento no-dual conduce a la solución de raíz, la solución definitiva y para siempre: un proceso que culmina en el completo despertar del sueño de conflicto.
Una vez acabado tal proceso de despertar, podemos llamar a ese punto "iluminación" (la cual puede experimentarse repentinamente, aunque el proceso que conduce a ella aparenta ser gradual), y el iluminado está libre de toda creencia errónea, libre de toda ilusión, y por lo tanto siempre se siente en paz y libre de todo sufrimiento y de todo dolor (con independencia de lo que parezca ocurrir con su cuerpo/circunstancias), y en este reconocimiento de la verdad se sabe que todos están bien, pues nadie ni nada está separado del propio Ser, y al despertar y reconocerse a Sí mismo, se reconoce la misma Gracia en todos.
Pero antes de la iluminación, habrá símbolos conflictivos que nos afectarán en una u otra medida, y no será sensato negar nuestra experiencia, por ilusoria que sea, sino no darle más importancia de la que tiene y aprovecharla como una oportunidad para despertar y reconocer el Ser. El proceso de perdón va en esta dirección. Por lo tanto, si por ejemplo nos duele la cabeza, podemos primero de todo perdonar tal símbolo, y luego nos sentiremos inspirados a lo que sea: tal vez simplemente relajarnos y el dolor desaparecerá si estamos "maduros" para eso, o tal vez seamos guiados a tomar un analgésico como ayuda/placebo. En cualquier caso, si tomamos algún medicamento, no es conveniente hacerlo con sentimientos de culpa o de insatisfacción por haber tenido que recurrir a símbolos irreales. A fin de cuentas, respirar es otro símbolo irreal (es también en cierto modo un placebo pues sólo el cuerpo necesita respirar, y el cuerpo no existe realmente, sólo hay conciencia), pero nadie se niega a respirar. Incluso quienes cometían el error de debido a sus creencias no ir al médico a pesar de que parte de su mente creía que ir al médico sería lo razonable, y ello a veces les conducía a "empeoramientos" en su percepción de su enfermedad, pero sin embargo no se negaban a respirar jejeje... Por lo tanto, nada hay de malo en respirar o en ir al médico u otras ilusiones, son placebos a veces muy útiles, pero lo esencial realmente, es perdonar (discernir y entregar), pues los placebos solamente producen soluciones temporales (a veces ni eso), mientras que el perdón soluciona el problema en su raíz, y no está reñido con el uso de placebos cuando lo sintamos conveniente.
Confiemos en Dios que nos cuida incluso en este absurdo sueño de dualidad. Confiemos en el Amor. Sólo existe este Uno, este Amor, esta Plenitud, que es nuestro propio Ser, inmutable, siempre saludable pues no tiene una forma limitada que pueda enfermar ni deteriorarse ni desgastarse con el tiempo. Nada es ajeno al Ser. El tiempo es irreal. El Ser es lo único real. El Ser ES. Y en Ello, en la Verdad de lo que somos, estamos siempre felices a salvo. Sólo tenemos que despertar. Y el sueño, que se desenvuelve en el tiempo, no es real... Cuando despertamos, reconocemos que todo estuvo siempre bien y que es imposible que nada vaya mal jamás. En la Unidad no hay conflictos. Donde no hay tiempo ni espacio ni forma ni separación, no puede haber conflicto. Lo inmutable es eternamente perfecto y feliz, y Esto es lo que somos.
La Verdad ya ES.
El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. En este caso el término "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo. (T.2.IV.3.8-13) (Pág. 25)
Lo que tú crees, es cierto para ti. En este sentido la separación ha ocurrido, y negarlo sería utilizar incorrectamente la negación. Concentrarse en el error, no obstante, no es más que otro error. El procedimiento correctivo inicial consiste en reconocer temporalmente que hay un problema, mas solo como señal de que tiene que ser corregido de inmediato. Esto da lugar a un estado mental en el que la Expiación puede ser aceptada sin demora. Debe señalarse, no obstante, que, en última instancia, no puede haber transigencia alguna entre lo que lo es todo y lo que no es nada. El tiempo es esencialmente un recurso por medio del cual se puede abandonar toda idea de transigencia al respecto. Este proceso parece ser gradual debido únicamente a que el tiempo en sí comprende intervalos que no existen. (T.2.VII.5.5-12) (Pág. 35)
Negarte a cambiar de mentalidad no conseguiría probar que la separación no ocurrió. El soñador que duda de la realidad de su sueño mientras todavía está soñando no está realmente sanando su mente dividida. Tú sueñas con un ego separado y crees en el mundo que se basa en él. Todo ello te parece muy real. No puedes deshacerlo sin cambiar de mentalidad al respecto. Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios. (T.4.I.4.2-7) (Pág. 59)
No niegues su presencia ni sus terribles resultados. Lo único que se puede negar es su realidad, no sus consecuencias. (T.24.I.2.7-8) (Pág. 560)
No es conveniente que neguemos nuestra experiencia. Ciertamente que la percepción es ilusoria, pero no es práctico negar el hecho de que estamos percibiendo, aunque sepamos que se trata de una apariencia. Negar esto sería la actitud de la avestruz que esconde la cabeza en un hoyo quedando el resto de su cuerpo fuera, creyendo tontamente que así ha solucionado el problema que la atemoriza.
En la dualidad nada es lo que parece. Todo lo percibido es simbólico. Esto quiere decir que no es literalmente cierto sino que hace referencia a otra cosa. Por ejemplo, si discutimos con alguien, la escena corporal de la discusión es un símbolo de un conflicto a un nivel más profundo de la mente, un conflicto que hemos dejado caer al nivel inconsciente: simboliza la creencia en la separación de la Plenitud. Esto produce culpa y miedo, y estos sentimientos son simbolizados en el "mundo físico" (el cual en realidad es mental también) mediante innumerables símbolos: discusiones, problemas, conflictos, guerras, la muerte (tanto la "propia" como la "de otros"), enfermedades, diferencias de intereses, diferencias de cualidades, etc. En realidad, todos esos símbolos son reflejos de ese único problema a nivel de la mente profunda: la creencia en la separación de la Totalidad. Y ese problema no es real, pues se trata de una creencia falsa. Basta con poner el problema en manos del Guía interior (simboliza el puente con nuestro verdadero Ser) y así se desvanecerá, pues no es real.
Todos los símbolos de conflicto son lo mismo. Funciona todo así. Por ejemplo, si nos sentimos enfermos, esto es un símbolo de separación: un intento de reforzar la creencia de que somos un cuerpo (enfermo o sano) y por lo tanto que estamos separados del "resto del mundo". La solución más benigna en este estado de ignorancia/sueño es darnos cuenta de que el símbolo no es real, que simboliza nuestro deseo de separación (a nivel de la mente profunda), y al dejarlo en manos del Guía interior para que lo subsane, este deseo de separación desaparece (como nadie suelta este deseo de golpe, se hace gradualmente en apariencia, como si cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo percibido, reconociendo lo que representa y entregándolo al Guía interior, se deshiciera una parte del "iceberg del deseo de separación").
La lección 5 del Libro de ejercicios de UCDM dice: "Nunca estoy disgustado por la razón que creo". Esto es así por lo ya explicado: los conflictos que percibimos que nos disgustan, son símbolos de algo más profundo: la creencia en nuestra mente subconsciente en favor de la separación.
Todo esto está relacionado con algo que podemos llamar "especialismo": creerse especial implica un deseo de separación y el resultado es el conflicto, al creerse uno diferente de cualquier otra cosa. Reconocer la unidad, en cambio, hace que todo sea lo mismo y que el conflicto sea imposible. Si echamos la vista atrás a nuestra vida, o miramos nuestras reacciones en el presente cotidianamente cuando entramos en conflicto, veremos que siempre hay implicado una creencia y apego a la idea de verse uno mismo diferente o especial: considerarse uno mismo como "mejor" o "peor" o de alguna manera "diferente" a "alguien" o a "algo". Mientras se mantenga esta creencia, el conflicto será inevitable en la práctica, y por mucho que sea ilusorio, se experimentará como una molestia de un tipo u otro. Tal molestia/conflicto no debe desanimarnos, pues bien usado nos sirve como recordatorio de que estamos alimentando las creencias erróneas que simbolizan, y mediante este recordatorio, acabaremos por soltarlas.
En la práctica, somos sensatos, permitiendo que el Guía interior nos inspire a cada paso del despertar. Recordemos los pasajes citados al principio de este post. Y entonces, si por ejemplo enfermamos "de gravedad", sepamos que es un símbolo y entreguémoslo al Maestro interior con nuestra buena disposición a reconocer la unidad en lugar de seguir alimentando la falsa creencia en la separación. Y una vez hayamos discernido así, que es lo fundamental, recibiremos la guía apropiada. No negaremos nuestra experiencia (ni nuestra percepción del miedo, ni del dolor, ni del cuerpo aparentemente "lastimado"), simplemente sabremos que eso es irreal y que ya lo hemos entregado al Maestro interior. Y si sentimos la inspiración de ir al médico o tomar X medicina o lo que sea, y si sentimos que no hacer algo aumentaría nuestro miedo, podremos tomar las medidas oportunas en la forma (aunque sepamos que son ilusorias) como un apoyo o "placebo". No cometeremos la confusión que cometieron en el pasado algunos seguidores de por ejemplo la "ciencia cristiana", me refiero a algunos de ellos quienes al parecer se negaban a ir al médico y a tomar medicamentos, bajo la creencia de que como Dios es amor y no creó el mal ni la enfermedad, los males eran irreales y no requerían otro tratamiento que la oración. Hay varias cosas ciertas en esto, pero también un error. Los aciertos: efectivamente Dios, el Ser, es amor. Y no creó el mal, ni la posibilidad de enfermedad, ¡ni siquiera creó cuerpos! Y también es cierto que hay muchos casos de sanaciones mediante la oración, sin necesidad de médicos ni medicinas. Pero en aquellas actitudes se deslizaba un error, que es la confusión a la que apuntan los 4 pasajes de UCDM que cité al principio de este post. Cuando todavía estamos soñando con un mundo dual de enfermedad y males, estamos todavía hasta cierto punto bajo la influencia (en nuestra experiencia percibida) de esa creencia. Y si sentimos miedo, y nuestra mente en el fondo cree que lo único útil sería ir al médico o tomar algún medicamento, pero no lo hace "porque no es real" (por sus creencias), entonces ese miedo aumentará y la apariencia simbólica podría parecer empeorar, incluso con el resultado de "muerte", la cual es otro símbolo o apariencia (no es real y en realidad nadie muere). Lo sensato, por lo tanto, es, primero de todo, discernir ("esto no es lo que parece, pues simboliza el deseo en mi mente inconsciente de creer en la separación de la Plenitud, pero ahora que he reconocido este símbolo, se lo entrego al Maestro interior, pues ya no deseo seguir creyendo en la separación, y Él se ocupará de deshacer ese deseo en la mente inconsciente"). Luego de discernir, si sentimos miedo sin apoyos ilusorios (como ir al médico, tomar medicamentos, recurrir a alguien, etc), usaremos tales apoyos sabiendo que son meros placebos. Pues la enfermedad no es real, pero mientras creamos en la separación, estaremos expuestos a percibir símbolos conflictivos. Y el proceso de sanación/purificación de las creencias falsas de la mente, no se trata solamente de saber a nivel superficial que son símbolos irreales, sino que hay que llegar hasta nuestras creencias inconscientes, y esta purificación a nivel de la mente subconsciente se lleva a cabo mediante nuestra unión con el Maestro interior, Quien, al contrario que la "mente humana", sí "ve" lo que se cuece en la parte inconsciente de la mente. Y si estamos de acuerdo con Él, deshace todos los conflictos en la mente inconsciente. Le entregamos gradualmente los conflictos cada vez que discernimos la ilusoriedad de un símbolo conflictivo y lo dejamos en Sus Manos.
Por lo tanto, lo importante es discernir y entregar al Maestro interior (o sea, en el lenguaje de UCDM: "perdonar"). Si nuestra actitud mental (de perdonar) es correcta, entonces el resto irá bien, tanto si nos sentimos más tranquilos tomando medicamentos o yendo al médico, como si no.
Quienes no van al médico a pesar de sentir que eso sería lo correcto por estar "muertos de miedo", están cometiendo el error de tratar de negar su experiencia. La apariencia de enfermedad, aunque sea ilusoria, no es útil que sea negada mientras uno la está experimentando. Sí negamos que sea real (pues es un mero símbolo que no puede dañar ni lo más mínimo a nuestro verdadero Ser), pero no negamos que estamos percibiendo algo que nos molesta, y poco importa que sea una apariencia irreal: mientras nos moleste, será sensato buscar una liberación del error. Las enseñanzas no duales proponen una liberación "de raíz" del error. Mientras que las curaciones duales se basan en intercambiar una ilusión por otra (y por lo tanto son soluciones temporales y solamente aparentes, pues el conflicto tarde o temprano se vuelve a reproducir aunque sea mediante otro símbolo/disfraz), en cambio el discernimiento no-dual conduce a la solución de raíz, la solución definitiva y para siempre: un proceso que culmina en el completo despertar del sueño de conflicto.
Una vez acabado tal proceso de despertar, podemos llamar a ese punto "iluminación" (la cual puede experimentarse repentinamente, aunque el proceso que conduce a ella aparenta ser gradual), y el iluminado está libre de toda creencia errónea, libre de toda ilusión, y por lo tanto siempre se siente en paz y libre de todo sufrimiento y de todo dolor (con independencia de lo que parezca ocurrir con su cuerpo/circunstancias), y en este reconocimiento de la verdad se sabe que todos están bien, pues nadie ni nada está separado del propio Ser, y al despertar y reconocerse a Sí mismo, se reconoce la misma Gracia en todos.
Pero antes de la iluminación, habrá símbolos conflictivos que nos afectarán en una u otra medida, y no será sensato negar nuestra experiencia, por ilusoria que sea, sino no darle más importancia de la que tiene y aprovecharla como una oportunidad para despertar y reconocer el Ser. El proceso de perdón va en esta dirección. Por lo tanto, si por ejemplo nos duele la cabeza, podemos primero de todo perdonar tal símbolo, y luego nos sentiremos inspirados a lo que sea: tal vez simplemente relajarnos y el dolor desaparecerá si estamos "maduros" para eso, o tal vez seamos guiados a tomar un analgésico como ayuda/placebo. En cualquier caso, si tomamos algún medicamento, no es conveniente hacerlo con sentimientos de culpa o de insatisfacción por haber tenido que recurrir a símbolos irreales. A fin de cuentas, respirar es otro símbolo irreal (es también en cierto modo un placebo pues sólo el cuerpo necesita respirar, y el cuerpo no existe realmente, sólo hay conciencia), pero nadie se niega a respirar. Incluso quienes cometían el error de debido a sus creencias no ir al médico a pesar de que parte de su mente creía que ir al médico sería lo razonable, y ello a veces les conducía a "empeoramientos" en su percepción de su enfermedad, pero sin embargo no se negaban a respirar jejeje... Por lo tanto, nada hay de malo en respirar o en ir al médico u otras ilusiones, son placebos a veces muy útiles, pero lo esencial realmente, es perdonar (discernir y entregar), pues los placebos solamente producen soluciones temporales (a veces ni eso), mientras que el perdón soluciona el problema en su raíz, y no está reñido con el uso de placebos cuando lo sintamos conveniente.
Confiemos en Dios que nos cuida incluso en este absurdo sueño de dualidad. Confiemos en el Amor. Sólo existe este Uno, este Amor, esta Plenitud, que es nuestro propio Ser, inmutable, siempre saludable pues no tiene una forma limitada que pueda enfermar ni deteriorarse ni desgastarse con el tiempo. Nada es ajeno al Ser. El tiempo es irreal. El Ser es lo único real. El Ser ES. Y en Ello, en la Verdad de lo que somos, estamos siempre felices a salvo. Sólo tenemos que despertar. Y el sueño, que se desenvuelve en el tiempo, no es real... Cuando despertamos, reconocemos que todo estuvo siempre bien y que es imposible que nada vaya mal jamás. En la Unidad no hay conflictos. Donde no hay tiempo ni espacio ni forma ni separación, no puede haber conflicto. Lo inmutable es eternamente perfecto y feliz, y Esto es lo que somos.
La Verdad ya ES.
domingo, 2 de febrero de 2014
Atendiendo con el corazón
Al leer enseñanzas no-dualistas es conveniente dejar a un lado la obsesión por entenderlo todo literalmente, sino simplemente leer con el corazón abierto, procurando captar el mensaje que en cada caso concreto se nos comunica. Por eso lo de menos son las palabras, sino que lo que importa es el mensaje. Si por el contrario tomamos las palabras como la verdad, estaremos erigiendo un ídolo y el resultado será que percibiremos conflicto y contradicciones.
Un ejemplo. En UCDM se dice:
Es imposible ver a tu hermano libre de pecado y al mismo tiempo verlo como si fuese un cuerpo. (...) Es imposible ver un cuerpo libre de pecado, pues la santidad es algo positivo y el cuerpo es simplemente neutral. No es pecaminoso, pero tampoco es impecable. Y como realmente no es nada, no se le puede revestir significativamente con los atributos de Cristo o del ego. Tanto una cosa como la otra sería un error, pues en ambos casos se le estarían adjudicando atributos a algo que no los puede poseer. Y ambos errores tendrían que ser corregidos en aras de la verdad. (T.20.VII.4.1,4-8) (Pág. 491)
(En inglés la parte principal): T.20.VII.4.4-5 To see a sinless body is impossible, for holiness is positive and the body is merely neutral. It is not sinful, but neither is it sinless.
Y más adelante, en el capítulo siguiente, se dice:
Para lograr este fin hay que percibir al cuerpo libre de pecado porque lo que se busca es la impecabilidad. (T.22.VI.3.4) (Pág. 538)
(En la edición en inglés): T.22.VI.3.4 To serve this end the body must be perceived as sinless, because the goal is sinlessness.
Lo que importa, por lo tanto, es captar el mensaje en cada contexto, y no aferrarse a las palabras, pues las palabras no son otra cosa que medios para un fin, el cual es la comunicación del mensaje.
Lo mismo sucede en UCDM con otras palabras y/o expresiones, como por ejemplo la palabra "justicia" (quien esté interesado en repasar este tema, que lea el complemento al final de este post), la cual se usa de manera un tanto diferente en el Texto comparando con su uso en el Manual para el maestro.
De manera similar sucede con otros textos no-dualistas, así como en cualquier mensaje en general. Cuando hablamos, frecuentemente usamos flexiblemente las palabras, muchas veces de manera espontánea sin darnos cuenta. Es natural, lo que importa es que la comunicación sea útil para quien esté abierto en ese determinado momento.
Saludos
Complemento final: extraigo de mis "Apuntes extensos de UCDM" la parte donde mencioné el uso en UCDM de la palabra "justicia":
Un ejemplo. En UCDM se dice:
Es imposible ver a tu hermano libre de pecado y al mismo tiempo verlo como si fuese un cuerpo. (...) Es imposible ver un cuerpo libre de pecado, pues la santidad es algo positivo y el cuerpo es simplemente neutral. No es pecaminoso, pero tampoco es impecable. Y como realmente no es nada, no se le puede revestir significativamente con los atributos de Cristo o del ego. Tanto una cosa como la otra sería un error, pues en ambos casos se le estarían adjudicando atributos a algo que no los puede poseer. Y ambos errores tendrían que ser corregidos en aras de la verdad. (T.20.VII.4.1,4-8) (Pág. 491)
(En inglés la parte principal): T.20.VII.4.4-5 To see a sinless body is impossible, for holiness is positive and the body is merely neutral. It is not sinful, but neither is it sinless.
Y más adelante, en el capítulo siguiente, se dice:
Para lograr este fin hay que percibir al cuerpo libre de pecado porque lo que se busca es la impecabilidad. (T.22.VI.3.4) (Pág. 538)
(En la edición en inglés): T.22.VI.3.4 To serve this end the body must be perceived as sinless, because the goal is sinlessness.
Lo que importa, por lo tanto, es captar el mensaje en cada contexto, y no aferrarse a las palabras, pues las palabras no son otra cosa que medios para un fin, el cual es la comunicación del mensaje.
Lo mismo sucede en UCDM con otras palabras y/o expresiones, como por ejemplo la palabra "justicia" (quien esté interesado en repasar este tema, que lea el complemento al final de este post), la cual se usa de manera un tanto diferente en el Texto comparando con su uso en el Manual para el maestro.
De manera similar sucede con otros textos no-dualistas, así como en cualquier mensaje en general. Cuando hablamos, frecuentemente usamos flexiblemente las palabras, muchas veces de manera espontánea sin darnos cuenta. Es natural, lo que importa es que la comunicación sea útil para quien esté abierto en ese determinado momento.
Saludos
Complemento final: extraigo de mis "Apuntes extensos de UCDM" la parte donde mencioné el uso en UCDM de la palabra "justicia":
Sobre la flexibilidad del lenguaje en UCDM, es interesante
notar que la palabra «justicia» se usa con matices diferentes en el Texto de como se usa en el Manual para el maestro. En la versión en
inglés también sucede, pues en todos estos casos se usa también una sola
palabra: «justice».
En el Texto, la
palabra «justicia»
es aplicable al Cielo [hay 5 frases en el Texto donde aparecen a la vez las
palabras justicia
+ Cielo, las 5 en los capítulos 25 y 26; el cap. 25 se titula: «La justicia de
Dios»]. Pero en el Manual
[M.19: «¿Qué es la justicia?»] se dice que en el Cielo no hay “ni
justicia ni injusticia”. Veamos algunas citas relacionadas:
«¿Qué podrían saber del Cielo
y de la justicia de los que se han salvado?» (T.25.VIII.2.9) (Pág.
601)
«Ésta es la única justicia que el Cielo conoce y lo único que el
Espíritu Santo trae a la tierra» (T.25.VIII.14.2) (Pág. 605)
«¿Qué otra cosa sino la
arrogancia podría pensar que la justicia del Cielo
no puede eliminar tus insignificantes errores?» (T.25.IX.1.1) (Pág. 606)
«En este mundo el perdón es el equivalente de lo que en el
Cielo es la justicia. El
perdón transforma el mundo del pecado en un mundo simple, en el que se puede
ver el reflejo de la justicia que emana
desde más allá de la puerta tras la cual reside lo que carece de todo límite.
No hay nada en el amor ilimitado que pudiese necesitar perdón. Y lo que en el
mundo es caridad, más allá de la puerta del Cielo pasa a ser simple justicia»
(T.26.IV.1.1-4) (Pág. 616)
«La justicia
es la corrección divina de la injusticia. La injusticia es la base de todos los
juicios del mundo. La justicia corrige
las interpretaciones a las que la injusticia da lugar y las cancela. Ni la justicia
ni la injusticia existen en el Cielo, donde el error es imposible y la idea de corrección
carece de sentido. En este mundo, sin embargo, el perdón depende de la justicia, ya que todo ataque no puede sino ser injusto. La justicia es el veredicto que el Espíritu Santo emite acerca del
mundo» (M.19.1.1-6) (Pág. 55)
«La justicia, al igual que su opuesto, es una interpretación.
Sin embargo, es la única interpretación que conduce
a la verdad. Esto es así porque, si bien la justicia
no es de por sí verdadera, no hay nada en ella que se oponga a la verdad»
(M.19.2.1-3) (Pág. 55)
«La justicia
de Dios apunta hacia el Cielo precisamente
porque es totalmente imparcial» (M.19.5.5) (Pág. 56)
miércoles, 29 de enero de 2014
Dejarse llevar por el Río de la Vida
Aprovechemos la Vida y nademos a favor de Ella, a favor de la corriente del río, del río
del Amor, siempre a favor de la amable y cálida corriente, a favor de la verdad, a favor del
amor. A fin de cuentas, nademos a favor o en contra del Amor, al final
llegaremos al Océano de Amor/Felicidad, porque la fuerza del río es
mucho mayor que nuestra ilusoria resistencia, y nadando en contra de la corriente solamente podemos retrasar un ratito lo
inevitable (la verdad: la eterna felicidad), y solamente en la
apariencia y debido al inmenso respeto que el Amor siente por nuestra
vida y libertad.
Ya hemos llegado al Océano de lo Uno, pues en el fondo se trata simplemente de un darse cuenta de que nunca hemos salido de Ello.
La verdad es inevitable porque ya somos Eso eternamente.
Ya hemos llegado al Océano de lo Uno, pues en el fondo se trata simplemente de un darse cuenta de que nunca hemos salido de Ello.
La verdad es inevitable porque ya somos Eso eternamente.
lunes, 27 de enero de 2014
Un par de vídeos breves (Jorge Lomar con Nick Arandes)
Ahí dejo un par de pelotas botando:
2) ¿Qué relación tiene la mente con Dios? http://www.youtube.com/watch? v=CAn2aG99LGc (dura casi 11 minutos)
1) ¿Cómo es posible entender que el guión está escrito? http://www.youtube.com/watch? v=PPkl1usrUq4 (dura menos de 12 minutos)
2) ¿Qué relación tiene la mente con Dios? http://www.youtube.com/watch?
domingo, 24 de noviembre de 2013
Dios no duerme (y Sus creaciones tampoco)
Este tema no tenía previsto comentarlo, pero un comentario en el post anterior ha sido la chispa para hacerlo.
En el post anterior, en uno de los párrafos comenté:
El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
Y poco más abajo en otro párrafo añadí:
Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Y más abajo, en los comentarios, el 5º comentario dice:
Remarco lo de "esperamos continuación", pues es la frase que motiva este nuevo post, ya que no pensaba escribir directamente sobre el tema.
Descripción del tema: El Ser nunca duerme. La esencia absoluta que somos es inmutable, por lo que siempre es Unidad y siempre está despierta: gozando de paz, plenitud, inmutabilidad, felicidad, infinitud, unidad, perfección amorosa. Dios (nuestro Ser) nunca duerme ni comete errores ni puede ser dividido. Esto es la verdad absoluta. Pero, en la práctica, nuestra experiencia temporal no es ser plenamente conscientes de la verdad absoluta, sino que nos sentimos como un cuerpo o ser limitado: como si la Unidad de nuestro Ser quedase oculta de nuestra conciencia. Debido a esto, por motivos prácticos en UCDM se emplea la metáfora de hablar de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es la Unidad que siempre es: siempre despierto. El Hijo es (en esta metáfora) para referirnos a dos posibilidades: 1) al Cristo (iluminado, Uno con el Padre) o 2) a la Mente Dividida, incluidos los personajes aparentemente separados. El Espíritu Santo representa en esta metáfora el Mediador entre Padre e Hijo. En esta metáfora se dice que el Hijo se quedó dormido (para describir nuestra experiencia en la práctica, en la que nos parece estar limitados), también se dice que el Padre Es (siempre despierto), y el Espíritu Santo es el Recuerdo del Padre, o sea, la Voz o Inspiración interior que nos recuerda que nuestro verdadero Ser está despierto y siempre en Unidad. En nuestro idioma tenemos el refrán: "de tal palo, tal astilla". Podemos aplicarlo también a esto ("de tal Padre, tal Hijo") y entonces, si el Padre nunca duerme, entonces el Hijo tampoco (porque el Ser no crea nada que sea diferente de Sí Mismo). Esto es la verdad. Pero puesto que en nuestra experiencia dual no parece ser así, y puesto que parece que experimentamos conflictos y limitación, el Espíritu Santo (que al igual que el Padre es también nuestro propio Ser) nos ayuda a recordar la verdad. En esta metáfora, el Padre no sabe nada del mundo de la dualidad (porque Él sólo conoce la verdad y sabe que somos Uno en el Cielo y que el Ser nunca necesita nada y eso es lo que somos), mientras que el Espíritu Santo representa al Ser como que Él sí es consciente de nuestras dificultades, para poder ayudarnos y que comprendamos que estamos seguros y protegidos incluso en esta fantasía limitadora, aunque Él sabe que son dificultades aparentes, creencias completamente ilusorias e imaginadas (el Espíritu Santo percibe nuestros supuestos problemas, pero Él sabe que no son reales y nos lo recuerda). Mientras sigamos jugando a limitarnos, esta metáfora de la Trinidad y del Hijo dormido tendrá sentido, y parecerá que recibimos ayuda en la dualidad (y así será en nuestra experiencia). Pero realmente el Ser nunca se ha dormido y siempre está en paz, en su perfecto éxtasis inmutable gozándose a Sí Mismo eternamente.
Por qué es un tema que en principio suele ser conveniente no darle demasiado énfasis: No estamos dormidos, porque nuestro verdadero Ser es Cristo, que en realidad es exactamente Uno con el Padre, Quien nunca duerme. Esto es la verdad. Pero mientras nuestra experiencia parezca ser diferente, esa verdad por sí misma será de poca ayuda (excepto para tal vez animarnos y aumentar nuestra confianza, al saber que nuestra verdadera situación no ha cambiado y que es imposible que no la recordemos cuando lo deseemos). El peligro de poner demasiado énfasis en esta verdad de que "nuestro Ser está ya despierto desde siempre y eternamente", es un peligro simple: que dicha afirmación la tome el ego y la interprete erradamente para justificar el no seguir los consejos del Maestro interior que aceleran el despertar. El ego puede decir algo parecido a esto: "Genial, ya estoy despierto, e incluso UCDM dice que no tengo que hacer nada... entonces ya está todo hecho, ya estoy iluminado, puedo seguir haciendo lo que quiera". El resultado de eso, es seguir alimentando el sistema de pensamiento del ego, y por lo tanto seguir sufriendo (aunque el ego llame "placeres" o incluso "estar iluminado" a algunos tipos de sufrimiento disfrazados). Lo útil, como indica UCDM, es seguir usando la herramienta del perdón (no el perdón coloquial, sino lo que UCDM explica como perdón no-dual, a lo largo de sus más de 700 páginas). El perdón es ilusorio, pero es lo que acelera el despertar. El despertar, en el fondo, es también ilusorio porque el Ser nunca se ha dormido. Pero hasta que uno no ha perdonado ni deshecho toda la culpa de la mente inconsciente, no sabrá ni experimentará lo que realmente es la Unidad. El Ser nunca se ha dormido, esto es cierto. Y nosotros somos el Ser. Pero esto no se experimenta desde el personaje limitado, sino que es lo que se vive cuando uno ya ha terminado con los procesos ilusorios de perdonar y despertar. Entonces sí: al final, uno, iluminado, se da cuenta de que el Ser siempre había estado aquí, que Uno nunca había cambiado ni se había dormido. Pero mientras tanto sucede esa iluminación, hay que seguir con la práctica espiritual, si uno quiere acelerar el despertar. Todo esto es también una metáfora, porque todo lo que decimos en palabras es metafórico. A veces me gusta decir que la iluminación es también una metáfora: es la última de las ilusiones. Tras la iluminación, "comienza" la verdad, pero no comienza realmente sino que se reconoce que la verdad siempre es, nunca había habido nadie dormido.
Abordando el tema: No estamos dormidos realmente (nuestro verdadero Ser), pero hay que despertar. Esto parece paradójico, pero todo cuadrará una vez que uno despierta (tras la iluminación). Por cierto, para aclarar términos, en mi manera de expresarme no llamo despertar a saber intelectualmente la verdad, sino a vivirla (ego completamente deshecho, o sea, la iluminación). Todo esto del despertar es una metáfora que se pone en términos lineales, para facilitar nuestra comprensión. En realidad, una aproximación más precisa es interpretar el tiempo como todo simultáneo (en última instancia el tiempo es completamente ilusorio), por lo que en realidad nada nos separa de la experiencia del despertar (y así reconocer la verdad de nuestro Ser), excepto nuestro deseo de seguir jugando con las ilusiones.
Bien, este tema más o menos ya está abordado con mis explicaciones de más arriba, pero añadiré unas citas para los amantes de UCDM que deseen una corroboración de esta idea en el propio Curso de milagros. Las citas las saco casi todas de una de las secciones de mis "Apuntes extensos de UCDM", de una sección que titulé "Dios no duerme (ni Sus creaciones)", o algo así creo recordar.
UCDM se explica con palabras, en el nivel dual, con el fin de resultar útil en el "nivel" donde nos parece encontrarnos. Por eso el 99% de UCDM (por decir algo... o sea, la mayor parte del Curso) se centra en el punto de vista de que estamos en un sueño del que podemos despertar aplicando el procedimiento del "perdón ucedemiano" (que no es el perdón habitual). Lo que he dicho de que en realidad el Ser nunca se ha dormido, no es por lo tanto una prioridad en UCDM. Sin embargo sí se menciona fugazmente unas cuantas veces, aunque sin explicarlo demasiado, simplemente dando algunas pistas. La razón es simple: nuestra tarea aquí (en la aparente dualidad) es perdonar. Y una vez deshecha toda la culpa de la mente inconsciente, ya sin la ilusión del ego, entonces será evidente que nunca hubo sueño.
Esto puede resultar un poco difícil de captar para la mente racional. Pero se puede captar mediante la razón intuitiva. De todos modos, no es necesario comprenderlo, ni siquiera captarlo intuitivamente. Basta con aprender a perdonar, y lo demás sucederá por sí solo. Entonces (tras la iluminación, o incluso un poco antes) resultará obvio este tema.
Una manera como me gusta ilustrarlo es con otro tipo de metáforas: diciendo que la idea de que el Ser se queda dormido y experimentando dualidad, es un chiste, o un juego del Ser. Es como si el Ser se contara un chiste a Sí Mismo, jugando a ser limitado (dual). Pero en realidad el Ser (lo que en verdad somos), nunca se duerme. La apariencia de conflictos, limitación, sueño, la experimenta no el Ser, sino los personajes limitados del sueño de dualidad. Mientras nos identificamos con un personaje limitado, experimentamos ese chiste o juego de estar limitados. Pero cuando nos desidentificamos del personaje, nos liberamos y volvemos a recordar que esto era sólo un chiste. La des-identificación con el personaje se logra mediante el perdón (discernimiento + desapego de enfoque no-dual). Que en realidad el Ser no se ha dormido no sólo lo dice UCDM, sino también lo han dicho algunos sabios. Veamos en UCDM algunas referencias, en unas usando en parte la metáfora del despertar (aunque atenuada) y en otras diciendo directamente el tema:
Y entonces el mundo real aparecerá ante tu vista, pues Cristo nunca ha estado dormido. (T.12.VI.5.4) (Pág. 253)
Puedes, no obstante, aprender del Espíritu Santo cuál es la verdad acerca de ti, y Él te enseñará que, al ser tú parte de Dios, el engaño no tiene cabida en ti. (T.11.VIII.15.3) (Pág. 237)
Los ojos de Cristo están abiertos, y Él contemplará con amor todo lo que veas si aceptas Su visión como tuya. (T.12.VI.4.4) (Pág. 252)
Dios no te revela esto porque nunca estuvo oculto. Su luz jamás estuvo velada porque Su Voluntad es compartirla. ¿Y cómo iba a ser posible que lo que se comparte plenamente se hubiese ocultado primero para luego ser revelado? (T.7.I.7.13-15) (Pág. 126)
Si vivo en ti, tú estás despierto. (T.11.VI.9.2) (Pág. 232)
A medida que percibas a los santos compañeros que viajan a tu lado, te darás cuenta de que no hay tal viaje, sino tan sólo un despertar. El Hijo de Dios, que nunca ha estado dormido, no ha dejado de tener fe en ti, al igual que tu Padre. No hay ningún camino que recorrer ni tiempo en el que hacerlo. Pues Dios no espera a Su Hijo en el tiempo, ya que jamás ha estado dispuesto a estar sin él. Y, por lo tanto, así ha sido siempre. Permite que el fulgor de la santidad del Hijo de Dios disipe la nube de culpabilidad que nubla tu mente, y al aceptar como tuya su pureza, aprende de él que es tuya. (T.13.I.7) (Pág. 264)
Aunque dormía, la visión de Cristo nunca lo abandonó. Y ésa es la razón de que pueda convocar a los testigos que le muestran que él nunca estuvo dormido. (T.13.VI.13.8-9) (Pág. 280)
El amor no es algo que se pueda aprender porque jamás ha habido un solo instante en que no lo conocieses. (T.18.IX.12.5) (Pág. 441)
Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios. (T.26.VII.13.6) (Pág. 626)
Escindido de tu Ser, el Cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. (L.68.2.1) (Pág. 123)
Escapar de la obscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la obscuridad no puede ocultar nada. (T.1.IV.1.1)
La obscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo al respecto. (T.1.IV.2.1) (Pág. 12)
De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. Y por su propio deseo es también como se libera. En eso radica su fuerza, no su debilidad. Él está a merced de sí mismo. Y cuando elige ser misericordioso, en ese momento se libera. Mas cuando elige condenarse a sí mismo, se convierte en un prisionero, que encadenado, espera su propio perdón para poderse liberar. (T.21.VI.11.5-10) (Pág. 515)
Nada de lo que el mundo cree es verdad. Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son. Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es. (L.139.7) (Pág. 286)
Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. (C.2.3.1-2) (Pág. 87)
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia. Lo que Él te provee no conlleva ningún riesgo, pues Él se asegurará de que no pueda convertirse en un punto tenebroso, oculto en tu mente y que se conserva para hacerte daño. Bajo Su dirección viajarás ligero de equipaje y sin contratiempos, pues Él siempre tiene puestas Sus miras en el final de la jornada, que es Su objetivo. El Hijo de Dios no es un viajero por mundos externos. No importa cuán santa pueda volverse su percepción, ningún mundo externo a él contiene su herencia. Dentro de sí mismo no tiene necesidades de ninguna clase, pues la luz sólo necesita brillar en paz para dejar que desde sí misma sus rayos se extiendan quedamente hasta el infinito. (T.13.VII.13) (Pág. 284)
Mas la verdad nunca puede olvidarse de sí misma, y tú no has olvidado lo que eres. Sólo una extraña ilusión de ti mismo, un deseo de derrotar lo que eres, es lo que no se acuerda. (T.23.I.5.4-5) (Pág. 545)
Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creaciones no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. (L.167.8.1-2)
Concluyendo: en síntesis, nuestro Ser está eternamente pleno y despierto, y solamente al personaje ilusorio con el que nos identificamos le puede parecer lo contrario. Pero nosotros no somos ese personaje que no se acuerda de Sí Mismo, sino el Ser (el puro Sí Mismo, la Unidad). Y la práctica espiritual (el perdón, en el caso de la práctica recomendada por UCDM) nos demostrará la verdad de esto (somos libres, y podemos despertar cuando queramos; y una prueba de que realmente queremos despertar, es practicar el perdón de enfoque no-dual: cuando nuestro deseo por la verdad es total, sin ningún apego a ninguna ilusión, el despertar sucede inmediatamente y todo el chiste de la ilusoria dualidad queda instantáneamente aclarado). Lo que somos es perfecta felicidad eternamente inmutable e ilimitada: la plenitud infinita que no puede sufrir porque no puede ser dividida. El Ser es la Totalidad de la Verdad no-dual (sin limitaciones de forma ni de tiempo), la Unidad indescriptible pero vivible por Sí Misma; bella, eterna y plena.
¡Saludos!
En el post anterior, en uno de los párrafos comenté:
El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
Y poco más abajo en otro párrafo añadí:
Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Y más abajo, en los comentarios, el 5º comentario dice:
jlcortesescolano 24 de noviembre de 2013 01:09
>ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora
Como me gusta leerte... esperamos continuacion... bendiciones
Como me gusta leerte... esperamos continuacion... bendiciones
Remarco lo de "esperamos continuación", pues es la frase que motiva este nuevo post, ya que no pensaba escribir directamente sobre el tema.
Descripción del tema: El Ser nunca duerme. La esencia absoluta que somos es inmutable, por lo que siempre es Unidad y siempre está despierta: gozando de paz, plenitud, inmutabilidad, felicidad, infinitud, unidad, perfección amorosa. Dios (nuestro Ser) nunca duerme ni comete errores ni puede ser dividido. Esto es la verdad absoluta. Pero, en la práctica, nuestra experiencia temporal no es ser plenamente conscientes de la verdad absoluta, sino que nos sentimos como un cuerpo o ser limitado: como si la Unidad de nuestro Ser quedase oculta de nuestra conciencia. Debido a esto, por motivos prácticos en UCDM se emplea la metáfora de hablar de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es la Unidad que siempre es: siempre despierto. El Hijo es (en esta metáfora) para referirnos a dos posibilidades: 1) al Cristo (iluminado, Uno con el Padre) o 2) a la Mente Dividida, incluidos los personajes aparentemente separados. El Espíritu Santo representa en esta metáfora el Mediador entre Padre e Hijo. En esta metáfora se dice que el Hijo se quedó dormido (para describir nuestra experiencia en la práctica, en la que nos parece estar limitados), también se dice que el Padre Es (siempre despierto), y el Espíritu Santo es el Recuerdo del Padre, o sea, la Voz o Inspiración interior que nos recuerda que nuestro verdadero Ser está despierto y siempre en Unidad. En nuestro idioma tenemos el refrán: "de tal palo, tal astilla". Podemos aplicarlo también a esto ("de tal Padre, tal Hijo") y entonces, si el Padre nunca duerme, entonces el Hijo tampoco (porque el Ser no crea nada que sea diferente de Sí Mismo). Esto es la verdad. Pero puesto que en nuestra experiencia dual no parece ser así, y puesto que parece que experimentamos conflictos y limitación, el Espíritu Santo (que al igual que el Padre es también nuestro propio Ser) nos ayuda a recordar la verdad. En esta metáfora, el Padre no sabe nada del mundo de la dualidad (porque Él sólo conoce la verdad y sabe que somos Uno en el Cielo y que el Ser nunca necesita nada y eso es lo que somos), mientras que el Espíritu Santo representa al Ser como que Él sí es consciente de nuestras dificultades, para poder ayudarnos y que comprendamos que estamos seguros y protegidos incluso en esta fantasía limitadora, aunque Él sabe que son dificultades aparentes, creencias completamente ilusorias e imaginadas (el Espíritu Santo percibe nuestros supuestos problemas, pero Él sabe que no son reales y nos lo recuerda). Mientras sigamos jugando a limitarnos, esta metáfora de la Trinidad y del Hijo dormido tendrá sentido, y parecerá que recibimos ayuda en la dualidad (y así será en nuestra experiencia). Pero realmente el Ser nunca se ha dormido y siempre está en paz, en su perfecto éxtasis inmutable gozándose a Sí Mismo eternamente.
Por qué es un tema que en principio suele ser conveniente no darle demasiado énfasis: No estamos dormidos, porque nuestro verdadero Ser es Cristo, que en realidad es exactamente Uno con el Padre, Quien nunca duerme. Esto es la verdad. Pero mientras nuestra experiencia parezca ser diferente, esa verdad por sí misma será de poca ayuda (excepto para tal vez animarnos y aumentar nuestra confianza, al saber que nuestra verdadera situación no ha cambiado y que es imposible que no la recordemos cuando lo deseemos). El peligro de poner demasiado énfasis en esta verdad de que "nuestro Ser está ya despierto desde siempre y eternamente", es un peligro simple: que dicha afirmación la tome el ego y la interprete erradamente para justificar el no seguir los consejos del Maestro interior que aceleran el despertar. El ego puede decir algo parecido a esto: "Genial, ya estoy despierto, e incluso UCDM dice que no tengo que hacer nada... entonces ya está todo hecho, ya estoy iluminado, puedo seguir haciendo lo que quiera". El resultado de eso, es seguir alimentando el sistema de pensamiento del ego, y por lo tanto seguir sufriendo (aunque el ego llame "placeres" o incluso "estar iluminado" a algunos tipos de sufrimiento disfrazados). Lo útil, como indica UCDM, es seguir usando la herramienta del perdón (no el perdón coloquial, sino lo que UCDM explica como perdón no-dual, a lo largo de sus más de 700 páginas). El perdón es ilusorio, pero es lo que acelera el despertar. El despertar, en el fondo, es también ilusorio porque el Ser nunca se ha dormido. Pero hasta que uno no ha perdonado ni deshecho toda la culpa de la mente inconsciente, no sabrá ni experimentará lo que realmente es la Unidad. El Ser nunca se ha dormido, esto es cierto. Y nosotros somos el Ser. Pero esto no se experimenta desde el personaje limitado, sino que es lo que se vive cuando uno ya ha terminado con los procesos ilusorios de perdonar y despertar. Entonces sí: al final, uno, iluminado, se da cuenta de que el Ser siempre había estado aquí, que Uno nunca había cambiado ni se había dormido. Pero mientras tanto sucede esa iluminación, hay que seguir con la práctica espiritual, si uno quiere acelerar el despertar. Todo esto es también una metáfora, porque todo lo que decimos en palabras es metafórico. A veces me gusta decir que la iluminación es también una metáfora: es la última de las ilusiones. Tras la iluminación, "comienza" la verdad, pero no comienza realmente sino que se reconoce que la verdad siempre es, nunca había habido nadie dormido.
Abordando el tema: No estamos dormidos realmente (nuestro verdadero Ser), pero hay que despertar. Esto parece paradójico, pero todo cuadrará una vez que uno despierta (tras la iluminación). Por cierto, para aclarar términos, en mi manera de expresarme no llamo despertar a saber intelectualmente la verdad, sino a vivirla (ego completamente deshecho, o sea, la iluminación). Todo esto del despertar es una metáfora que se pone en términos lineales, para facilitar nuestra comprensión. En realidad, una aproximación más precisa es interpretar el tiempo como todo simultáneo (en última instancia el tiempo es completamente ilusorio), por lo que en realidad nada nos separa de la experiencia del despertar (y así reconocer la verdad de nuestro Ser), excepto nuestro deseo de seguir jugando con las ilusiones.
Bien, este tema más o menos ya está abordado con mis explicaciones de más arriba, pero añadiré unas citas para los amantes de UCDM que deseen una corroboración de esta idea en el propio Curso de milagros. Las citas las saco casi todas de una de las secciones de mis "Apuntes extensos de UCDM", de una sección que titulé "Dios no duerme (ni Sus creaciones)", o algo así creo recordar.
UCDM se explica con palabras, en el nivel dual, con el fin de resultar útil en el "nivel" donde nos parece encontrarnos. Por eso el 99% de UCDM (por decir algo... o sea, la mayor parte del Curso) se centra en el punto de vista de que estamos en un sueño del que podemos despertar aplicando el procedimiento del "perdón ucedemiano" (que no es el perdón habitual). Lo que he dicho de que en realidad el Ser nunca se ha dormido, no es por lo tanto una prioridad en UCDM. Sin embargo sí se menciona fugazmente unas cuantas veces, aunque sin explicarlo demasiado, simplemente dando algunas pistas. La razón es simple: nuestra tarea aquí (en la aparente dualidad) es perdonar. Y una vez deshecha toda la culpa de la mente inconsciente, ya sin la ilusión del ego, entonces será evidente que nunca hubo sueño.
Esto puede resultar un poco difícil de captar para la mente racional. Pero se puede captar mediante la razón intuitiva. De todos modos, no es necesario comprenderlo, ni siquiera captarlo intuitivamente. Basta con aprender a perdonar, y lo demás sucederá por sí solo. Entonces (tras la iluminación, o incluso un poco antes) resultará obvio este tema.
Una manera como me gusta ilustrarlo es con otro tipo de metáforas: diciendo que la idea de que el Ser se queda dormido y experimentando dualidad, es un chiste, o un juego del Ser. Es como si el Ser se contara un chiste a Sí Mismo, jugando a ser limitado (dual). Pero en realidad el Ser (lo que en verdad somos), nunca se duerme. La apariencia de conflictos, limitación, sueño, la experimenta no el Ser, sino los personajes limitados del sueño de dualidad. Mientras nos identificamos con un personaje limitado, experimentamos ese chiste o juego de estar limitados. Pero cuando nos desidentificamos del personaje, nos liberamos y volvemos a recordar que esto era sólo un chiste. La des-identificación con el personaje se logra mediante el perdón (discernimiento + desapego de enfoque no-dual). Que en realidad el Ser no se ha dormido no sólo lo dice UCDM, sino también lo han dicho algunos sabios. Veamos en UCDM algunas referencias, en unas usando en parte la metáfora del despertar (aunque atenuada) y en otras diciendo directamente el tema:
Y entonces el mundo real aparecerá ante tu vista, pues Cristo nunca ha estado dormido. (T.12.VI.5.4) (Pág. 253)
Puedes, no obstante, aprender del Espíritu Santo cuál es la verdad acerca de ti, y Él te enseñará que, al ser tú parte de Dios, el engaño no tiene cabida en ti. (T.11.VIII.15.3) (Pág. 237)
Los ojos de Cristo están abiertos, y Él contemplará con amor todo lo que veas si aceptas Su visión como tuya. (T.12.VI.4.4) (Pág. 252)
Dios no te revela esto porque nunca estuvo oculto. Su luz jamás estuvo velada porque Su Voluntad es compartirla. ¿Y cómo iba a ser posible que lo que se comparte plenamente se hubiese ocultado primero para luego ser revelado? (T.7.I.7.13-15) (Pág. 126)
Si vivo en ti, tú estás despierto. (T.11.VI.9.2) (Pág. 232)
A medida que percibas a los santos compañeros que viajan a tu lado, te darás cuenta de que no hay tal viaje, sino tan sólo un despertar. El Hijo de Dios, que nunca ha estado dormido, no ha dejado de tener fe en ti, al igual que tu Padre. No hay ningún camino que recorrer ni tiempo en el que hacerlo. Pues Dios no espera a Su Hijo en el tiempo, ya que jamás ha estado dispuesto a estar sin él. Y, por lo tanto, así ha sido siempre. Permite que el fulgor de la santidad del Hijo de Dios disipe la nube de culpabilidad que nubla tu mente, y al aceptar como tuya su pureza, aprende de él que es tuya. (T.13.I.7) (Pág. 264)
Aunque dormía, la visión de Cristo nunca lo abandonó. Y ésa es la razón de que pueda convocar a los testigos que le muestran que él nunca estuvo dormido. (T.13.VI.13.8-9) (Pág. 280)
El amor no es algo que se pueda aprender porque jamás ha habido un solo instante en que no lo conocieses. (T.18.IX.12.5) (Pág. 441)
Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios. (T.26.VII.13.6) (Pág. 626)
Escindido de tu Ser, el Cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. (L.68.2.1) (Pág. 123)
Escapar de la obscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la obscuridad no puede ocultar nada. (T.1.IV.1.1)
La obscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo al respecto. (T.1.IV.2.1) (Pág. 12)
De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. Y por su propio deseo es también como se libera. En eso radica su fuerza, no su debilidad. Él está a merced de sí mismo. Y cuando elige ser misericordioso, en ese momento se libera. Mas cuando elige condenarse a sí mismo, se convierte en un prisionero, que encadenado, espera su propio perdón para poderse liberar. (T.21.VI.11.5-10) (Pág. 515)
Nada de lo que el mundo cree es verdad. Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son. Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es. (L.139.7) (Pág. 286)
Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. (C.2.3.1-2) (Pág. 87)
Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos. Él las colmará sin darles ninguna importancia. Lo que Él te provee no conlleva ningún riesgo, pues Él se asegurará de que no pueda convertirse en un punto tenebroso, oculto en tu mente y que se conserva para hacerte daño. Bajo Su dirección viajarás ligero de equipaje y sin contratiempos, pues Él siempre tiene puestas Sus miras en el final de la jornada, que es Su objetivo. El Hijo de Dios no es un viajero por mundos externos. No importa cuán santa pueda volverse su percepción, ningún mundo externo a él contiene su herencia. Dentro de sí mismo no tiene necesidades de ninguna clase, pues la luz sólo necesita brillar en paz para dejar que desde sí misma sus rayos se extiendan quedamente hasta el infinito. (T.13.VII.13) (Pág. 284)
Mas la verdad nunca puede olvidarse de sí misma, y tú no has olvidado lo que eres. Sólo una extraña ilusión de ti mismo, un deseo de derrotar lo que eres, es lo que no se acuerda. (T.23.I.5.4-5) (Pág. 545)
Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creaciones no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. (L.167.8.1-2)
Concluyendo: en síntesis, nuestro Ser está eternamente pleno y despierto, y solamente al personaje ilusorio con el que nos identificamos le puede parecer lo contrario. Pero nosotros no somos ese personaje que no se acuerda de Sí Mismo, sino el Ser (el puro Sí Mismo, la Unidad). Y la práctica espiritual (el perdón, en el caso de la práctica recomendada por UCDM) nos demostrará la verdad de esto (somos libres, y podemos despertar cuando queramos; y una prueba de que realmente queremos despertar, es practicar el perdón de enfoque no-dual: cuando nuestro deseo por la verdad es total, sin ningún apego a ninguna ilusión, el despertar sucede inmediatamente y todo el chiste de la ilusoria dualidad queda instantáneamente aclarado). Lo que somos es perfecta felicidad eternamente inmutable e ilimitada: la plenitud infinita que no puede sufrir porque no puede ser dividida. El Ser es la Totalidad de la Verdad no-dual (sin limitaciones de forma ni de tiempo), la Unidad indescriptible pero vivible por Sí Misma; bella, eterna y plena.
¡Saludos!
viernes, 15 de noviembre de 2013
¿Por qué está todo bien?
¿Está todo bien? Las enseñanzas no-duales son una invitación a reconocer que todo está bien. Cualquier idea en sentido contrario es una falsa creencia, una ilusión dualista.
Pero, ¿realmente está todo bien?
Jesús nos invita en su Curso de Milagros a respondernos a esta pregunta con un jubiloso ¡sí!
Por supuesto que, para un estudiante de Un Curso de Milagros, nada será más provechoso que percatarse de esto repasando por sí mismo el Curso. Aquí en este blog voy a expresar con mis palabras un poco de este tema, como breve repaso. Más abajo en este post, incluiré también algunas citas de UCDM que tengan alguna relación con el tema.
Bien. Pues sí: todo está bien. Siempre. Eternamente. Todo bien, un bien sin la más mínima fisura, sin el más mínimo defecto.
En la Realidad Absoluta (el puro Ser ilimitado que verdaderamente somos), esto es obvio. A este "nivel", no hay ilusiones y no hay nada preocupante... de hecho no hay nada, excepto el Ser, el propio Uno ilimitado y plenamente satisfecho y feliz.
Pero cuando todavía no hemos despertado, en ese estado dualista que nos parece estar experimentando (independientemente de si intelectualmente hemos comprendido la irrealidad del espacio/tiempo y de la dualidad, e incluso de si hemos experimentado alguna revelación o vislumbre temporal de la verdad-no-dual... todo lo cual... todo eso son signos o ayudas relacionadas con el despertar, pero no son el completo despertar), sí tiene sentido hablar de niveles (en realidad el concepto de "niveles" es algo ilusorio, pues realmente sólo existe lo Absoluto, el Uno ilimitado y pleno), y por eso se habla con frecuencia del "nivel absoluto" (o como le llame cada cual: samadhi, absoluto, totalidad, consciencia pura, Dios, Ser, etc) y del "nivel relativo" (la dualidad, a su vez dividida en innumerables sub-niveles más). Y es mientras uno se percibe a sí mismo como un cuerpo, en ese nivel dualista, donde surgen las preocupaciones, los problemas, las dudas y donde las almas atormentadas suspiran por encontrar alguna esperanza de que de alguna manera todo esté bien a pesar de las apariencias.
Lo esperanzador, la buena fortuna que tenemos, es que en el nivel relativo también todo está bien. Aunque no en el mismo sentido que en el nivel absoluto. En lo Absoluto, todo es puro Bien porque no hay nada más que el puro Ser pleno e ilimitado (lo cual es la Realidad, lo único que existe, y lo que experimentamos cuando despertamos del sueño de la dualidad). En lo relativo (la dualidad), todo está bien porque nada aparece por azar: cualquier circunstancia nos está proveyendo de una oportunidad para despertar.
Los problemas, no son problemas realmente, sino una especie de ilusorios "despertadores", pues nos recuerdan que podemos despertar. Cualquier experiencia dolorosa no es más que una oportunidad de acordarnos de que el dolor no existe, sino que sólo existe el amor, y que podemos volver la mente hacia adentro hacia la verdad, y despertar, reconocer la Unidad. En la Unidad no puede haber problemas pues para haber conflicto, tiene que haber partes (al menos dos) que estén en tensión entre sí. En Unidad, eso no puede suceder.
Por lo tanto, en todo momento, todo ser (y todo es nuestro Ser) está o bien despierto disfrutando del Ser, o bien inmerso en ilusiones. Y las ilusiones son siempre ilusiones de conflicto (de limitación), aunque a veces no lo parezca porque vienen disfrazadas de placer, sin embargo se trata siempre de un placer temporal y limitado. Si estamos despiertos, disfrutemos. Y si estamos dormidos, en proceso de despertar, entonces seamos listos y amorosos: cada vez que percibamos un conflicto, recordemos que eso no puede ser verdad. Se trata de una ilusión. Y al desapegarnos de ella (por ejemplo mediante el proceso de perdón que explica detallada y cuidadosamente UCDM), la ilusión desaparece y reconocemos la paz. La paz y el despertar van de la mano.
Todo lo que sucede en el mundo dualista, es para bien. Si algo parece conflictivo o doloroso, podemos todavía elegir si interpretarlo de acuerdo al sistema de pensamiento del ego (con miedo y dualidad), o bien interpretarlo siguiendo la inspiración del Maestro Amoroso Interior o Espíritu Santo, lo cual nos ayudará a despertar. Pues cualquier suceso es neutral por sí mismo, y podemos elegir que nos sirva como una oportunidad de despertar. Nada sucede al azar. Todo incluye una oportunidad para despertar.
El dolor no existe. La pérdida no existe. La soledad no existe, ni la separación tampoco. Todos ellos son la misma cosa con cara diferente: el síntoma de que estamos creyendo en ideas falsas basadas en la dualidad. No nos hemos separado de Dios. No nos hemos separado del Ser, de la plenitud. Todo lo que existe es puro Ser, puro Bien y forma parte de nosotros. Todo lo doloroso no es más que una imaginación basada en creencias limitadoras del ego, creencias de separación y culpa, lo cual conlleva miedo.
La solución para despertar de esta pesadilla, nos la proporciona en cada momento el Espíritu Santo, proponiéndonos dejar de creer en todo aquello que inspire miedo, y en su lugar invitar al Espíritu Santo a que nos inspire su interpretación amorosa, que nos conduce a despertar y reconocer lo que siempre ES: el Amor UNO Absoluto más allá del universo del tiempo y de las formas.
Todo está bien. Cuando algo parezca decir lo contrario, entreguémoslo al Espíritu Santo, sabiendo que todo conflicto es una ilusión que Su Luz hará desaparecer. El camino al despertar está allanado porque sólo depende de que dejemos de seguir apoyando las falsas creencias ilusorias en la limitación/separación.
Y ahora, recordemos algunas pocas citas de UCDM que nos pueden inspirar:
Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. (L.284.2.1) (Pág. 472)
(...) aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita (...) (L.PI.135.16.4) (Pág. 271)
Aquí, ahora, siempre, se encuentra todo lo que puedas necesitar. Si ya has despertado, siempre gozarás ahora de la plenitud del Amor, el gozo de la Verdad ilimitada. Y si no has despertado todavía, aquí y ahora incluso en el sueño estás siempre rodeado de las precisas circunstancias que más propicias sean para ayudarte a darte cuenta de la verdad y despertar a Ella. En el sueño todo lo que te rodea son símbolos que te ayudan a despertar, si los interpretas aceptando la ayuda del Espíritu Santo.
Lo único que limita la dirección del Espíritu Santo es que crees que puedes estar a cargo de una pequeña parte de tu vida o que puedes lidiar con ciertos aspectos de ella por tu cuenta. (T.14.XI.8.4) (Pág. 330)
La Bhagavad Gita dice algo parecido:
Al actuar, siempre son las características de la naturaleza las que llevan a cabo la acción. Sin embargo, aquel cuya mente está ofuscada por el egoísmo piensa: "Yo soy el que actúo". (Bhagavad Gita, III, 27)
Por lo tanto, no te preocupes por las presuntas acciones de "tu cuerpo" o de los "cuerpos de otros", sino que mejor deja todo en manos de Dios, y si se requieren acciones de donde sea (dentro de la apariencia del sueño dual, pues las acciones son siempre cosas de cuerpos, y por tanto cosas de dualidad), incluso de "tu propio cuerpo", el impulso surgirá por inspiración sin necesidad de esfuerzos por tu parte. En realidad, separado del Espíritu Santo en tu interior no puedes hacer nada ni nunca haces nada. Así que sería más fácil confiar y fluir, dejando todo en Manos de Dios, con la certeza de que todo irá como corresponda, al igual que cuando vas en tren no necesitas llevar el equipaje a cuestas, pues llegará a destino de todos modos si lo dejas en el suelo y sin necesidad de esforzarte por soportar tú mismo el peso.
Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas. (título de la L.325) (Pág. 497)
Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. Estas imágenes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consideran reales y se defienden como algo propio de uno. De deseos dementes nace un mundo demente, y de juicios, un mundo condenado. De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios. (L.325.1) (Pág. 497)
Un consejo podría ser: no juzgues a tus hermanos, no juzgues la vida, no juzgues el mundo, no juzgues a Dios... todos esos juicios en el fondo son un juicio contra ti mismo... No te juzgues tampoco a ti mismo... simplemente acepta para ti (y para todo) el juicio único que te da el Espíritu Santo: Todo es inocente y bueno, pues todo lo que existe es el único Ser que es Amor.
Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas. (L.284.1) (Pág. 472)
El dolor es imposible, pues la Realidad es un Único Ser, el cual es Amor ilimitado.
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? (L.PI.135.18.1) (Pág. 271)
La cita anterior es muy esperanzadora si se entiende correctamente. Es una cita que aparece en el Libro de ejercicios; a esas alturas, se da por supuesto más o menos que el estudiante del Curso ya habrá estudiado la sección anterior (el Texto del Curso) para entender correctamente el sentido. Si percibimos que sucede algo doloroso, o una "catástrofe", esto no lo ha planeado Dios, evidentemente. Dios, el puro Ser, no ha creado el mundo de la dualidad, y la dualidad por lo tanto no existe. Pero el juego del Ego Global (nuestra Mente inconsciente, la Mente Dividida) proyectó un mundo de catástrofes (de separación) que parece desenvolverse en un marco temporal lineal, como si las cosas transcurrieran poco a poco. Pero todo ha sido planeado y orquestado a la vez, simultáneamente. El guión del sueño dual ya está escrito y acabado. La única libertad de que disponemos en la práctica, dentro del sueño, es la de elegir la interpretación del Espíritu Santo (una interpretación amorosa y unitaria, siempre en favor de la inocencia y de la integridad/unidad) y así despertar. El Espíritu Santo conoce el guión entero, de tiempo simultáneo aunque a los humanos les parezca que transcurre linealmente. El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
La búsqueda de la verdad no es más que un honesto examen de todo lo que la obstaculiza. La verdad simplemente es. No se puede perder, buscar ni encontrar. Está dondequiera que estés, pues está en tu interior. (T.14.VII.2.1-4) (Pág. 317)
Todo es para bien. Todo es una oportunidad más para despertar. Y si no la aprovechamos, brotará otra oportunidad, y otra, y otra... hasta que nos cansemos de jugar a ilusorios sufrimientos y aceptemos la ayuda que el Espíritu Santo nos brinda para despertar. Y entonces despertaremos. Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Estamos eternamente protegidos. Infinitamente protegidos. Protegidísimos como el más valioso de los tesoros. Pues de hecho somos el Único Tesoro del Ser. Somos el propio Ser. Somos el Tesoro. Somos lo Único que existe. Lo único que existe (y es lo único que somos) es Bondad y Amor, plenitud ilimitada, más allá de los símbolos de separación del inexistente universo del tiempo y de las formas. Somos puro gozo eterno. Libres de conflicto, pues no existe nada más que nuestro Ser, el Uno perfecto, el Amor infinitamente Bondadoso, la Felicidad inagotable, la Paz sin fin. ¿Cómo no íbamos a estar a salvo? ¿Cómo no iba a estar todo bien? ¡Somos el Único Ser! Nada más hay. ¡¡La Verdad ES!!
Pero, ¿realmente está todo bien?
Jesús nos invita en su Curso de Milagros a respondernos a esta pregunta con un jubiloso ¡sí!
Por supuesto que, para un estudiante de Un Curso de Milagros, nada será más provechoso que percatarse de esto repasando por sí mismo el Curso. Aquí en este blog voy a expresar con mis palabras un poco de este tema, como breve repaso. Más abajo en este post, incluiré también algunas citas de UCDM que tengan alguna relación con el tema.
Bien. Pues sí: todo está bien. Siempre. Eternamente. Todo bien, un bien sin la más mínima fisura, sin el más mínimo defecto.
En la Realidad Absoluta (el puro Ser ilimitado que verdaderamente somos), esto es obvio. A este "nivel", no hay ilusiones y no hay nada preocupante... de hecho no hay nada, excepto el Ser, el propio Uno ilimitado y plenamente satisfecho y feliz.
Pero cuando todavía no hemos despertado, en ese estado dualista que nos parece estar experimentando (independientemente de si intelectualmente hemos comprendido la irrealidad del espacio/tiempo y de la dualidad, e incluso de si hemos experimentado alguna revelación o vislumbre temporal de la verdad-no-dual... todo lo cual... todo eso son signos o ayudas relacionadas con el despertar, pero no son el completo despertar), sí tiene sentido hablar de niveles (en realidad el concepto de "niveles" es algo ilusorio, pues realmente sólo existe lo Absoluto, el Uno ilimitado y pleno), y por eso se habla con frecuencia del "nivel absoluto" (o como le llame cada cual: samadhi, absoluto, totalidad, consciencia pura, Dios, Ser, etc) y del "nivel relativo" (la dualidad, a su vez dividida en innumerables sub-niveles más). Y es mientras uno se percibe a sí mismo como un cuerpo, en ese nivel dualista, donde surgen las preocupaciones, los problemas, las dudas y donde las almas atormentadas suspiran por encontrar alguna esperanza de que de alguna manera todo esté bien a pesar de las apariencias.
Lo esperanzador, la buena fortuna que tenemos, es que en el nivel relativo también todo está bien. Aunque no en el mismo sentido que en el nivel absoluto. En lo Absoluto, todo es puro Bien porque no hay nada más que el puro Ser pleno e ilimitado (lo cual es la Realidad, lo único que existe, y lo que experimentamos cuando despertamos del sueño de la dualidad). En lo relativo (la dualidad), todo está bien porque nada aparece por azar: cualquier circunstancia nos está proveyendo de una oportunidad para despertar.
Los problemas, no son problemas realmente, sino una especie de ilusorios "despertadores", pues nos recuerdan que podemos despertar. Cualquier experiencia dolorosa no es más que una oportunidad de acordarnos de que el dolor no existe, sino que sólo existe el amor, y que podemos volver la mente hacia adentro hacia la verdad, y despertar, reconocer la Unidad. En la Unidad no puede haber problemas pues para haber conflicto, tiene que haber partes (al menos dos) que estén en tensión entre sí. En Unidad, eso no puede suceder.
Por lo tanto, en todo momento, todo ser (y todo es nuestro Ser) está o bien despierto disfrutando del Ser, o bien inmerso en ilusiones. Y las ilusiones son siempre ilusiones de conflicto (de limitación), aunque a veces no lo parezca porque vienen disfrazadas de placer, sin embargo se trata siempre de un placer temporal y limitado. Si estamos despiertos, disfrutemos. Y si estamos dormidos, en proceso de despertar, entonces seamos listos y amorosos: cada vez que percibamos un conflicto, recordemos que eso no puede ser verdad. Se trata de una ilusión. Y al desapegarnos de ella (por ejemplo mediante el proceso de perdón que explica detallada y cuidadosamente UCDM), la ilusión desaparece y reconocemos la paz. La paz y el despertar van de la mano.
Todo lo que sucede en el mundo dualista, es para bien. Si algo parece conflictivo o doloroso, podemos todavía elegir si interpretarlo de acuerdo al sistema de pensamiento del ego (con miedo y dualidad), o bien interpretarlo siguiendo la inspiración del Maestro Amoroso Interior o Espíritu Santo, lo cual nos ayudará a despertar. Pues cualquier suceso es neutral por sí mismo, y podemos elegir que nos sirva como una oportunidad de despertar. Nada sucede al azar. Todo incluye una oportunidad para despertar.
El dolor no existe. La pérdida no existe. La soledad no existe, ni la separación tampoco. Todos ellos son la misma cosa con cara diferente: el síntoma de que estamos creyendo en ideas falsas basadas en la dualidad. No nos hemos separado de Dios. No nos hemos separado del Ser, de la plenitud. Todo lo que existe es puro Ser, puro Bien y forma parte de nosotros. Todo lo doloroso no es más que una imaginación basada en creencias limitadoras del ego, creencias de separación y culpa, lo cual conlleva miedo.
La solución para despertar de esta pesadilla, nos la proporciona en cada momento el Espíritu Santo, proponiéndonos dejar de creer en todo aquello que inspire miedo, y en su lugar invitar al Espíritu Santo a que nos inspire su interpretación amorosa, que nos conduce a despertar y reconocer lo que siempre ES: el Amor UNO Absoluto más allá del universo del tiempo y de las formas.
Todo está bien. Cuando algo parezca decir lo contrario, entreguémoslo al Espíritu Santo, sabiendo que todo conflicto es una ilusión que Su Luz hará desaparecer. El camino al despertar está allanado porque sólo depende de que dejemos de seguir apoyando las falsas creencias ilusorias en la limitación/separación.
Y ahora, recordemos algunas pocas citas de UCDM que nos pueden inspirar:
Padre, lo que Tú me has dado no puede hacerme daño, por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. (L.284.2.1) (Pág. 472)
(...) aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita (...) (L.PI.135.16.4) (Pág. 271)
Aquí, ahora, siempre, se encuentra todo lo que puedas necesitar. Si ya has despertado, siempre gozarás ahora de la plenitud del Amor, el gozo de la Verdad ilimitada. Y si no has despertado todavía, aquí y ahora incluso en el sueño estás siempre rodeado de las precisas circunstancias que más propicias sean para ayudarte a darte cuenta de la verdad y despertar a Ella. En el sueño todo lo que te rodea son símbolos que te ayudan a despertar, si los interpretas aceptando la ayuda del Espíritu Santo.
Lo único que limita la dirección del Espíritu Santo es que crees que puedes estar a cargo de una pequeña parte de tu vida o que puedes lidiar con ciertos aspectos de ella por tu cuenta. (T.14.XI.8.4) (Pág. 330)
La Bhagavad Gita dice algo parecido:
Al actuar, siempre son las características de la naturaleza las que llevan a cabo la acción. Sin embargo, aquel cuya mente está ofuscada por el egoísmo piensa: "Yo soy el que actúo". (Bhagavad Gita, III, 27)
Por lo tanto, no te preocupes por las presuntas acciones de "tu cuerpo" o de los "cuerpos de otros", sino que mejor deja todo en manos de Dios, y si se requieren acciones de donde sea (dentro de la apariencia del sueño dual, pues las acciones son siempre cosas de cuerpos, y por tanto cosas de dualidad), incluso de "tu propio cuerpo", el impulso surgirá por inspiración sin necesidad de esfuerzos por tu parte. En realidad, separado del Espíritu Santo en tu interior no puedes hacer nada ni nunca haces nada. Así que sería más fácil confiar y fluir, dejando todo en Manos de Dios, con la certeza de que todo irá como corresponda, al igual que cuando vas en tren no necesitas llevar el equipaje a cuestas, pues llegará a destino de todos modos si lo dejas en el suelo y sin necesidad de esforzarte por soportar tú mismo el peso.
Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas. (título de la L.325) (Pág. 497)
Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. Estas imágenes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consideran reales y se defienden como algo propio de uno. De deseos dementes nace un mundo demente, y de juicios, un mundo condenado. De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios. (L.325.1) (Pág. 497)
Un consejo podría ser: no juzgues a tus hermanos, no juzgues la vida, no juzgues el mundo, no juzgues a Dios... todos esos juicios en el fondo son un juicio contra ti mismo... No te juzgues tampoco a ti mismo... simplemente acepta para ti (y para todo) el juicio único que te da el Espíritu Santo: Todo es inocente y bueno, pues todo lo que existe es el único Ser que es Amor.
Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas. (L.284.1) (Pág. 472)
El dolor es imposible, pues la Realidad es un Único Ser, el cual es Amor ilimitado.
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? (L.PI.135.18.1) (Pág. 271)
La cita anterior es muy esperanzadora si se entiende correctamente. Es una cita que aparece en el Libro de ejercicios; a esas alturas, se da por supuesto más o menos que el estudiante del Curso ya habrá estudiado la sección anterior (el Texto del Curso) para entender correctamente el sentido. Si percibimos que sucede algo doloroso, o una "catástrofe", esto no lo ha planeado Dios, evidentemente. Dios, el puro Ser, no ha creado el mundo de la dualidad, y la dualidad por lo tanto no existe. Pero el juego del Ego Global (nuestra Mente inconsciente, la Mente Dividida) proyectó un mundo de catástrofes (de separación) que parece desenvolverse en un marco temporal lineal, como si las cosas transcurrieran poco a poco. Pero todo ha sido planeado y orquestado a la vez, simultáneamente. El guión del sueño dual ya está escrito y acabado. La única libertad de que disponemos en la práctica, dentro del sueño, es la de elegir la interpretación del Espíritu Santo (una interpretación amorosa y unitaria, siempre en favor de la inocencia y de la integridad/unidad) y así despertar. El Espíritu Santo conoce el guión entero, de tiempo simultáneo aunque a los humanos les parezca que transcurre linealmente. El Espíritu Santo sabe que el tiempo es ilusorio, pero mientras nos percibimos como seres separados e inmersos en el tiempo, Él nos enseñará a usar el tiempo para despertar. En este sentido, en todos los acontecimientos que percibamos (que nunca aparecen al azar, y que de hecho son todos ilusorios) podemos elegir la interpretación del Espíritu Santo y así invitarlo a que deshaga los obstáculos que parecen impedirnos despertar. Digo "parecen" porque en realidad nada nos impide despertar. Aún más... ni siquiera estamos dormidos, pero dejemos esto de momento, pues no es útil incidir en esa gran verdad ahora. El asunto es que mientras nos percibimos inmersos en el tiempo, percibiendo un mundo de cuerpos y separación, podemos elegir invitar al Espíritu Santo para que interprete para nosotros cualquier acontecimiento que percibamos. Las ilusiones de conflicto serán perdonadas. Y la paz se volverá obvia, la reconoceremos y entonces de manera espontánea sucederá el despertar, el darnos cuenta de que nunca hemos sido cuerpos, y nunca hemos salido del Hogar: nunca hemos dejado de Ser el Ser, en toda su pureza, más allá de las apariencias del universo del tiempo y de las formas.
La búsqueda de la verdad no es más que un honesto examen de todo lo que la obstaculiza. La verdad simplemente es. No se puede perder, buscar ni encontrar. Está dondequiera que estés, pues está en tu interior. (T.14.VII.2.1-4) (Pág. 317)
Todo es para bien. Todo es una oportunidad más para despertar. Y si no la aprovechamos, brotará otra oportunidad, y otra, y otra... hasta que nos cansemos de jugar a ilusorios sufrimientos y aceptemos la ayuda que el Espíritu Santo nos brinda para despertar. Y entonces despertaremos. Y nos daremos cuenta de lo que siempre hemos sido y siempre seremos. Y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos habíamos dormido.
Estamos eternamente protegidos. Infinitamente protegidos. Protegidísimos como el más valioso de los tesoros. Pues de hecho somos el Único Tesoro del Ser. Somos el propio Ser. Somos el Tesoro. Somos lo Único que existe. Lo único que existe (y es lo único que somos) es Bondad y Amor, plenitud ilimitada, más allá de los símbolos de separación del inexistente universo del tiempo y de las formas. Somos puro gozo eterno. Libres de conflicto, pues no existe nada más que nuestro Ser, el Uno perfecto, el Amor infinitamente Bondadoso, la Felicidad inagotable, la Paz sin fin. ¿Cómo no íbamos a estar a salvo? ¿Cómo no iba a estar todo bien? ¡Somos el Único Ser! Nada más hay. ¡¡La Verdad ES!!
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