martes, 15 de septiembre de 2015

Sé amable contigo mismo (Entrevista a Ken Wapnick)

Entrevista realizada por Susan Dugan a Ken Wapnick, publicada en inglés en febrero de 2012.

Sé amable contigo mismo

Por: Susan Dugan

Nota de Susan Dugan: Recientemente tuve la suerte de poder sentarme de nuevo con Ken Wapnick cuando asistí a un taller de la Fundación para Un curso de milagros (FACIM), en Temecula, California. Muchas de mis preguntas surgieron de escuchar las dos nuevas colecciones de CDs de Ken: "Sobre la muerte y los moribundos" y "No expulses ((o excluyas)) a nadie", así como de mi proceso en el tiempo de practicar momento a momento el singular perdón del Curso en el aula de clases de mi vida. Como siempre, la generosidad, coherencia, paciencia y amabilidad de Ken brillaron en sus respuestas. Espero que las encuentres tan iluminadoras y provechosas como lo fueron para mí.

He escuchado tu colección de CDs "Sobre la muerte y los moribundos" y tengo algunas preguntas relacionadas con eso. Creo que sé la respuesta a la mayoría de ellas, pero el Curso me ha enseñado a cuestionar todo lo que creo que sé, a asegurarme siempre de que sé a qué maestro interior ((el Espíritu Santo o el ego)) estoy realmente escuchando. Así que, para empezar, si la muerte no es el final, si la muerte no es la liberación, ¿es posible despertar durante el período entre vidas o es necesario estar aparentemente en un cuerpo para poder despertar del sueño de la dualidad? 

Tienes que volver siempre a la idea básica de que el cuerpo está en la mente. Todo está en la mente, tanto si estás encarnada como desencarnada; no hay ninguna diferencia porque el proceso es siempre el mismo: volverte la mentalidad correcta en lugar de a la mentalidad errada.

Pero parece como que usáramos la forma para volver a la mente. Así que después de dejar este cuerpo (en el período entre vidas; como sea que eso funcione), ¿qué me motivaría para elegir la mentalidad correcta? Porque con el perdón del Curso usamos lo que percibimos que nos molesta, que aparentemente está "ahí fuera", para volver a la mente y mirar nuestras ilusiones con Jesús o el Espíritu Santo. Pero si no tuviera un cuerpo, ¿cómo funcionaría eso? 

Es una buena pregunta. Pero es la pregunta equivocada porque nunca estás en un cuerpo. Por eso en cierto modo es una pregunta con trampa, una pregunta del ego. Así que las preguntas sobre qué sucede cuando muero o qué sucede cuando estoy en el período entre vidas son preguntas sin sentido porque nunca estás en un cuerpo. Siempre se está en el nivel de la mente. Y tú sabes que hay una línea del Curso que dice: "Todo pensamiento produce forma en algún nivel" ((T.2.VI.9.14)), así que siempre hay alguna forma porque los pensamientos siempre van a ser proyectados o extendidos. Pero tenemos una visión muy limitada que básicamente es que soy un ser humano. Vivo, muero, voy a algún otro sitio y luego tengo que regresar a otra vida en un cuerpo. Pero simplemente la cosa no funciona de esa manera. Y dado que el tiempo no es lineal, ese es también el problema. Tu pregunta presupone la linealidad del tiempo, y no es así como funciona.

Así que es muy difícil tratar de entenderlo desde una perspectiva humana. Suelo citar el pasaje del principio del capítulo 17: "¿Crees que puedes llevar la verdad ante la fantasía, y aprender lo que significa la verdad desde la perspectiva de las ilusiones?" ((T.17.I.5.1)). No puedes entender la verdad desde la perspectiva de la fantasía, y no puedes entender la no-dualidad desde la perspectiva de la dualidad. No puedes entender la mente desde la perspectiva del cuerpo, que es lo que ese tipo de preguntas están intentando hacer pero precisamente por eso es por lo que no funcionan. No hay una explicación satisfactoria, por lo cual ese tipo de preguntas siguen llegando. Solo puedes entenderlo desde una perspectiva que esté por encima del campo de batalla, donde no hay tiempo y te das cuenta de que todo está en la mente. Y puesto que no existe el tiempo, es siempre una cuestión de: ¿a qué maestro estoy eligiendo en un momento dado, al ego o al Espíritu Santo? ((O sea, que no se trata de pensar en el futuro o en el tiempo lineal, sino de tomar conciencia ahora de a qué maestro elijo)) Así que se trata de algo que no puede ser contestado dentro este marco de referencia, que es lo que ese tipo de preguntas están siempre exigiendo.

Tengo más dudas de ese tipo, también. :-)

Eso está bien.

Bien; porque aquí hay otra. Hay muchos pasajes en el Curso en los que Jesús habla concretamente del cuerpo y de la curación del cuerpo como si este fuera real. Y luego ayer, en una de las charlas/seminarios se dijo algo que implicaba que, si no hubiera ninguna culpa en la mente, no envejeceríamos y podríamos experimentar la curación del cuerpo. Así que, si fuera lo más útil en la condición en la que creemos estar como un cuerpo, ¿podríamos experimentar realmente una curación de nuestro cuerpo? 

Verás, no puedes; es el mismo asunto.

¿Debido a que la no-dualidad del Curso se derrumba si intentamos traerla a la dualidad? 

Sí, todo se derrumba. Y lo que estás mencionando es también un ejemplo de esos pocos pasajes del Curso que aconsejan pedirle ayuda concreta al Espíritu Santo. El Canto de la Oración se dirige a eso ((El Anexo "El Canto de la Oración" habla de la metafórica "escalera de la oración". En los niveles bajos de esa escalera nos sentimos necesitados de pedir ayuda concreta, y no es malo hacerlo, es un simple apoyo temporal para superar nuestro miedo de acuerdo a cómo percibimos temporalmente nuestras necesidades. Pero tarde o temprano llegaremos a la parte superior de la escalera, donde reconoceremos que todos los asuntos concretos son ilusiones y solamente pediremos ayuda para aceptar y reconocer directamente la verdad)). Y hay pasajes que parecen implicar que el cuerpo se cura, de manera similar a cuando al principio del Texto se dice que los milagros son cosas que tú haces. Se habla de realizar milagros. Pues bien, eso va en contra de todo lo que el Curso enseña. Y hay una cantidad aplastante de pasajes que dicen justo lo contrario: no pides ayuda para las cosas del mundo, el milagro no hace nada, y el cuerpo no se cura porque no está enfermo.

Así que hay pasajes del Curso para ayudar en cualquiera de los peldaños en que estemos de la escalera del despertar. Y eso es el único modo de entender esto. Porque de lo contrario el Curso realmente se estaría contradiciendo a sí mismo. Pero esto no es así si lo lees como si leyeras un gran poema. (Y voy a hacer un taller sobre esto más adelante en este año). No puedes leer el Curso intelectualmente. No se contradice a sí mismo cuando entiendes el contenido y entiendes cómo un determinado pasaje encaja dentro del esquema general, y entiendes la idea de que tiene que haber respuestas en el Curso para atender a cada uno en el nivel en el que está ((y desde ahí, guiarnos a todos cada vez más arriba a la comprensión de cómo practicar con eficacia el perdón, la práctica que nos ayudará a experimentar directamente la no-dualidad)).

Bueno, ¿y eso significa que alguien experimenta la curación o la no curación del cuerpo del modo que sea mejor para que no aumente su miedo y sería lo más beneficioso en ese momento para su camino de expiación? ((Esta pregunta está planteada en el contexto de los párrafos 4 y 5 de la sección T.2.IV titulada "La curación y la liberación del miedo"))

¡Sí, eso mismo! En el capítulo 2 se habla de que cuando estás en un estado debilitado debido al miedo, el milagro parece amenazador, lo cual implica que la sanación de la mente parece amenazadora, por lo que necesitas un enfoque conciliatorio, en el que se transige hasta cierto punto ((T.2.IV.4.5-10)). Mientras pienses que eres un cuerpo, cuida tu cuerpo de cualquier forma que funcione ((lo que sea oportuno: aliméntalo, toma medicinas, etc; todo aquello que te ayude a vivir sin temor o con el menor miedo posible)). Pero en algún momento tendrás que darte cuenta de que esto no tiene nada que ver con el cuerpo. Pero, puesto que estamos tan identificados con el cuerpo, puede ser útil que se nos hable de la curación del cuerpo. Pero muchas veces el cuerpo no se cura pero la mente puede curarse. Así que siempre se necesita el contexto mayor del Curso para interpretar correctamente los pasajes individuales y no sacarlos fuera de contexto.

Así que un estudiante que lea pasajes como ese solo necesita remitirse a, y recordar,  la metafísica básica del Curso; y si no hay cuerpo y no hay mundo entonces esto no es realmente posible ((la sanación del cuerpo)) porque no hay sanación en el mundo.

Correcto. Es una metáfora escrita a un nivel que las personas pueden aceptar donde ellas están sin sentir miedo.

¿Nunca se trata de literalmente realizar milagros en la forma? 

No, eso no es de lo que el Curso trata y es obvio que no es acerca de eso. Pero al principio (y en determinados pasajes posteriores) dice eso. Por eso siempre uso la imagen o metáfora de una sinfonía. Un gran director de orquesta tiene la totalidad de la sinfonía en su mente ((presta atención al conjunto, tiene conciencia de la pieza sinfónica como un todo)). Y entonces dirige cada uno de los diferentes movimientos de la sinfonía para que contribuya a la totalidad. Pero él nunca pierde de vista el tema global del que trata la sinfonía como un todo.

Tienes que entender realmente de qué va el Curso como un todo, y luego entender la manera en que los pasajes concretos encajan dentro del tema global. Entonces llegas a entender cuándo algo se está usando para producir un efecto ((para causar determinada impresión o realzar algo, o para explicar algo a un nivel más básico que luego se irá elevando para guiar al estudiante hacia una comprensión más elevada que contribuya a tomar conciencia de la libertad)). Algunos de esos efectos se usan en el Curso para encontrar a los estudiantes donde ellos están ((para guiarlos a partir del punto de salida en que ellos se experimentan a sí mismos)); como si se nos estuviese dirigiendo hacia arriba por una escalera. Cuando tienes esa comprensión de lo que la sinfonía del Curso es como un todo, entonces no caes en la trampa porque entiendes que el mundo es una ilusión y que el cuerpo está en la mente, no la mente en el cuerpo. ¿Y cómo puede curarse el cuerpo cuando el Curso dice una y otra vez que el cuerpo no está enfermo? ((No es el cuerpo lo que enferma, sino la mente; el cuerpo simplemente es como un espejo —y aún así, mental— donde se refleja el conflicto de la mente)). Pero pasajes que se toman fuera de contexto parecen sugerir eso. Así que es realmente importante entender el Curso como una totalidad.

Por lo tanto, ¿buscar en el cuerpo evidencias de la sanación de la mente es recluirnos en el miedo?

Sí, y ese confinamiento en el miedo se manifiesta entonces haciendo que el cuerpo sea real y tratando de demostrar que el Curso está equivocado. Y si mi cuerpo es real —ya sea que esté enfermo o curado— entonces el Curso se equivoca y yo tengo razón. Y eso es algo así como el trasfondo de lo que la mayoría de las personas hacen con el Curso. Es una manera sutil de intentar probar que el Curso está mal, que se equivoca.

Sin embargo, ¿eso es parte del viaje? 

Oh, sí; es una parte intrínseca del viaje. Pero lo que te ayuda a proseguir el viaje es simplemente saber que es eso lo que estás haciendo. Ser consciente de que tu ego está haciendo esto. No que eso sea terrible ni que tu ego sea malo. Sino que, evidentemente, hay resistencia y evidentemente hay un intento de transigir trayendo a Dios al mundo. Pero si sabes que estás haciendo eso, eso en cierto modo te acelera en tu camino ((porque el mero hecho de ser consciente de algo con lo que no estás de acuerdo —de los trucos del ego—, es el comienzo de su disolución)).

Muchos de nosotros, estudiantes del Curso, parece que tenemos este tipo de recaídas en la dualidad. Podemos conocer el Curso muy bien ((sobre todo a nivel teórico)) y aparentar que estamos muy avanzados en nuestro viaje de regreso a casa, y después, de repente, estamos otra vez intentando traer el Curso al mundo ((en el sentido de subordinar la luz a la oscuridad, en lugar de al revés)).

Es simplemente miedo. Sé amable. Tal como dije esta mañana, Jesús le dijo a Helen en respuesta a su angustia ante lo que algunos profesores estaban ya haciendo con el Curso ((dualizándolo; interpretándolo dualmente; enseñándolo con distorsiones del ego)): "No sigas el camino de otro, pero tampoco deberías juzgarlo". Las personas tienen miedo, y entonces ponen a prueba ((juzgan)) y hacen transigencias con la pureza de la enseñanza del Curso.

Eso es muy útil; gracias. 

El Curso dice "Mírame, hermano, por tu culpa muero", refiriéndose a la forma en que inconscientemente usamos la enfermedad para castigar a otros y hacer que se sientan culpables. Pero eso ¿es también una manera de seguir sintiéndonos culpables nosotros mismos, de castigarnos a nosotros mismos? ¿Pero es lo mismo si trato de vengarme de otro cuerpo que si me vengo del cuerpo que pienso que soy yo?

Sí.

En la misma colección de CDs hablaste mucho de que "nada es tan cegador como la percepción de la forma" ((T.22.III.6.7)). Una persona puede estar muriéndose de una enfermedad terminal y aún así estar perfectamente en paz y en la mentalidad correcta. Por lo tanto, en una relación conflictiva en la que estés practicando el perdón sin experimentar un cambio para mejor en la forma, igualmente puedes sentir aún así paz; ¿esa es simplemente la misma idea a nivel psicológico? 

Sí.

¿Así que nunca deberíamos buscar en la forma evidencias de ningún tipo de sanación? 

Correcto.

He estado escuchando también tu colección de CDs "No expulses ((o excluyas)) a nadie" y el tema completo de "hazlo por ellos" que has estado propugnando. Yo tenía mucha resistencia a eso. Pensaba que sabía de qué estabas hablando, pero lo que vino en mi aula de clases fue la conciencia de lo mucho que no quiero hacerlo por ellos; que quiero hacerlo por mí. Y entonces tú dices: "hazlo por ellos, pero no seas un felpudo". ((El tema de esta pregunta va sobre algo escuchado en esos CDs en inglés, los cuales no he visto; deduzco que eso de "hazlo por ellos, pero no seas un felpudo" es un lema sobre ser serviciales con los demás, pero sin dejarnos pisar, sin sacrificarnos tampoco a nosotros mismos; este lema puede funcionar como una especie de antídoto contra una tendencia bastante frecuente a sacrificar a los demás, o usar a los demás, en beneficio de uno mismo; la idea es darle la vuelta a eso y ser serviciales, pero sin pasar del sacrificar a otros a sacrificarse a uno mismo, pues ningún sacrificio es necesario: o todos ganamos, o todos perdemos; la idea de "uno o el otro", que es la idea del sacrificio y del conflicto, es una ilusión)) Y a mi feminista interior le gustaría dejar claro que toda mi vida me enseñaron (como a muchas mujeres) a hacerlo por todos los demás ((más o menos equivalente a: sacrificarme por todos los demás)) y finalmente estoy haciendo de nuevo eso y aquí está otra vez. Así que, ¿cómo hacer eso sin ser un felpudo o una traidora al feminismo?

La idea de hacerlo por ellos ((vaya jajaja, al final lo va a contextualizar él, si llego a traducir esta parte antes de comentar me hubiera ahorrado la aclaración intuitiva del párrafo anterior; pero la dejo allí; lo hecho, hecho está, y no vendrá mal leerlo con palabras diferentes jejeje)) es una corrección para el ego, que siempre quiere que haga las cosas por mí. Ya sabes, la idea de que tú tienes ese algo especial, yo lo necesito, y voy a conseguirlo de ti, así que voy a parecer amable, desinteresado y comprensivo, pero en realidad estoy canibalizándote ((comiéndote como el caníbal que soy)) y seduciéndote por cualquier medio para conseguir de ti eso que quiero. Eso es el especialismo. Así que decir "hazlo por ellos" es la corrección para eso y no tiene nada que ver con ser un felpudo ni con verte a ti misma como sin importancia ((o como que los demás sean más importantes)). Se trata solo de verse a uno mismo como sin importancia en cuanto que ego.

Por lo tanto lo que es útil es que en lugar de estar siempre pensando en satisfacer mis necesidades, pienso en ti. En lugar de ser yo el foco de atención, hago que seas tú el foco de atención. Creo que dije también en esa clase ((charla))  que eso termina en que si lo hago por ti, estoy en realidad haciéndolo por nosotros. No es una cuestión de uno o el otro. Si lo hago realmente por ti —lo cual significa que estoy corrigiendo mi egoísmo y el estar siempre pensando que tú existes únicamente para servirme— te veo como una persona. Y nos veo a ti y a mí como iguales, como lo mismo. De esa manera, estoy haciéndolo por nosotros.

Sería hacerlo por la sanación de la única mente, la cual compartimos.

Sí, es no vernos como separados. Pero cada uno tiene que empezar en el punto en el que está, así que todos empezamos en una relación en la que nuestra manera de mirar es en plan "todo por mí". Incluso si eres un felpudo en una relación, estás obteniendo algo de ella. Porque así es como mantienes la relación ((si no estuvieras consiguiendo algo a través de la relación, no estarías tan interesado en continuarla, ni en ser un felpudo o sacrificarte a ti mismo para "comprar" la continuidad de esa relación, pagando ese precio de dejarte pisar o sacrificarte, con tal de seguir adelante con esa relación)). Así que en cierto sentido eso viene también de la posición en que me veo a mí mismo no como un ego que está lleno de escasez o un ego que viene desde un lugar de necesidad; me veo como una mentalidad correcta que está experimentando ese amor —eso es lo que significa hacerlo por la otra persona. No es solo una corrección para mi egocentrismo y para mi egoísmo, sino que también representa un cambio según el cual me veo a mí mismo como alguien capaz de ser cariñoso y amoroso.

Independientemente de lo que la otra persona parezca estar haciendo. 

Sí. Tiene que ver con cambiar mi actitud desde querer ser el centro de atención debido a que hay tal carencia en mí que tengo que llenarla, hasta la actitud de ahora ver que no estoy necesitado. Y eso me libera para pensar en ti.

Y eso también significa no arrastrar el pasado a tu relación. Llegar sin necesidades a cada momento de la relación. Hace poco he vivido un auténtico cambio en una escabrosa relación especial en la que las cosas se estaban poniendo cada vez peor y llegué al punto de simplemente dejar ir todos los problemas pasados y tratarle a él como a un amigo o como a alguien de quien no tenía ninguna expectativa. Y parecía haber un cambio real al sentir que de alguna manera todo estaba realmente bien. Estábamos ambos en el mismo lado. Haciéndolo por nosotros, supongo; como has dicho antes. 

Eso está muy bien.

Una pregunta relacionada es qué hacer en una relación conflictiva cuando sientes la urgencia del ego de tomar algún tipo de decisión a nivel de la forma. Recientemente tuve esa experiencia, en la que me mantuve pidiendo ayuda para ver con la mentalidad correcta que el problema es mi decisión inconsciente de culpar a otra persona por mi falta de paz. Pero estuve pidiendo ayuda también para recibir claridad sobre qué hacer a nivel de la forma, a pesar de que sé que nunca se trata realmente de la forma. No recibí una respuesta a nivel de la forma. Lo que recibí fue precisamente de lo que te estaba hablando antes. Simplemente sé amable momento a momento y trata a la persona como a un amigo. Así que he llegado a un punto en el que si me he vuelto a la mentalidad correcta y aún no obtengo una respuesta, entonces no hago nada. Podría hacer algo, pero no tengo necesariamente que hacerlo. ¿Es eso correcto?

Sí, totalmente, Susan. Es una buena regla general —a menos que las circunstancias lo hagan imposible— no hacer nada si no estás segura de qué hacer. Simplemente trata como tu decías de volverte a la mentalidad correcta y cuando sea el momento adecuado, sea cual sea este, sabrás qué hacer. Y quizás no hagas nada, lo cual es también una decisión. A veces es imposible no actuar, pero aún así puedes obrar con una mentalidad tan correcta como te sea posible. De alguna manera, al mismo tiempo que tienes que prestar atención a la decisión en la forma, otra parte de ti se da cuenta de que pase lo que pase puedo estar tranquilo. Eso es lo que siempre te conviene hacer, y no darle al mundo el poder de afectar a esa paz. Y después confía en que la respuesta llegará. Pero el foco no debería estar en lo que el cuerpo hace, sino en qué maestro estás eligiendo realmente en tu mente.

Por lo tanto, si algo está sucediendo en este preciso momento, ¿es solo mi plan de estudios con mis lecciones y una oportunidad para aprender lo que realmente quiero saber? 

Sí, suena como un aula de clases realmente tangible, una realmente importante. Así que quieres serle fiel a tu maestro, lo cual significa que quieres estar en paz, lo cual significa que no quieres justificar tu ira ni tu culpabilidad.

En la sección del capítulo 17 "La relación que ha sanado" ((T.17.V)), Jesús habla de que ofrezcamos nuestra relación al Espíritu Santo, dándole nuestra relación para que Él la guíe. Pero después continúa diciendo que una vez que hacemos eso, la relación puede volverse muy alterada porque ahora su objetivo original de demostrar la separación se está dejando de lado y ahora la relación no está en armonía con su antiguo propósito ni tampoco está todavía consolidada en su nuevo propósito ((T.17.V.2.7; 3.1-9)). Así que la pregunta es, ¿cómo confías en que todo está yendo bien cuanto todo parece estar cayéndose a pedazos? Los estudiantes que asisten a mis clases del Curso preguntarán esto y tal como se les describió eso ya puedo oír que ellos no parecen haber tenido aún una experiencia del Instante Santo, así que no conocen el amor eternamente presente y la paz que están esperándoles al otro lado. Yo no recuerdo cómo alcancé esa confianza por primera vez excepto que parecía que tuviera que haber una mejor manera de relacionarme aquí y yo estaba lista para encontrarla. Pero ¿cómo pueden tener las personas esa paciencia cuando todavía no saben que en la mente hay algo más esperando, que les ofrece todo lo que ellos realmente quieren?

Es una cuestión de fe y esa sección dice: "Ahora es el momento en que hay que tener fe" ((T.17.V.6.1)). Y en realidad se trata de tener fe en el proceso. A veces digo a las personas que están pasando por un período tormentoso que es como si estuvieras en un barco y se desata una tormenta, y simplemente atraviesas la tormenta confiando en que tu barco no se volcará; que estará bien. Simplemente cabalga sobre las olas y llegarás a aguas tranquilas; simplemente confía en eso.

Lo que ayuda al menos intelectualmente es darse cuenta de que esto es un viaje y que es un viaje mental, un viaje en la mente. Y mientras ocurren cosas en el mundo, el ancla es que realmente todo esto está en mi mente y que podría ver paz en lugar de esto ((L.34)). Y simplemente cabalgas las olas confiando en que tu barco no se hundirá, y si quieres llevar la metáfora más lejos, confía en el capitán del bote, ese tipo de cosas. Porque cuando estás en una crisis —independientemente de si se trata de una crisis matrimonial, de una crisis de trabajo, de una crisis de salud— eso se vuelve el centro de atención. Y es útil que al menos en algún momento sepamos que esto parece estar ahí fuera pero que el auténtico drama está desarrollándose en el interior de la mente y que podría estar tranquilo incluso con todas estas cosas sucediendo.

Al igual que esta guerra entre mis yoes ((seres, identidades)) en oposición y en conflicto, me parece estar experimentando ira.

Lo externo está en conflicto ((en guerra; guerrea)) desde el punto de vista de tu percepción. Así que lo que tienes que hacer es darte cuenta de que en tu mente también hay calma. Conoces esa frase que dice: "Tú no eres dos seres en conflicto" ((T.16.III.6.1)). Tú pareces serlo ((dos seres en conflicto)), todos parecemos serlo, y eso es lo que se proyecta. Pero no somos dos seres en conflicto. Y todo el viaje consiste en aprender eso. Así que puedes aprender a atravesar una crisis matrimonial, una crisis financiera, una crisis vocacional, una crisis de salud, y aún así estar tranquila y no ver la ley de los cuerpos como un enemigo. Míralo desde la perspectiva de la mente y no la del cuerpo. Es como dije esta mañana y digo siempre, que no puedes leer el Curso como un cuerpo porque si lo haces así lo interpretarás todo mal. Es inevitable que hagamos eso, pero eso no significa que sea acertado. Así no se va a entender lo que el Curso dice.

Así que simplemente te mantienes observando y preguntando ((en el contexto de la enseñanza del Curso, quedarse preguntando significa preguntarle al Espíritu Santo cuál es la realidad de lo que percibimos, qué significa en realidad, o sea, es la actitud de pedir ayuda al Espíritu Santo para que nos enseñe a ver la situación de otra manera, para que Él nos ofrezca su visión, su manera de ver, reconociendo que lo externo es una proyección que refleja el ilusorio conflicto interno, y que en ese nivel mental interno podemos elegir la paz de la unidad; con esta actitud pueden llegarnos inspiraciones en el momento oportuno, etc))

Y no confíes en tus pensamientos y sentimientos a menos que sean completamente calmados y todo el mundo esté incluido en esa paz.

Muchas veces hablas de lo importante que es ver la horrible naturaleza del mundo, y me he vuelto realmente buena en eso. 

Tienes que verlo, pero sin darle poder.

Cierto. Pero ayer hablaste también de la sección "Desarrollo de la confianza" ((M.4.I.A)), en el Manual para el maestro, y ahí se menciona esa realmente agradable cuarta etapa ((M.4.I.A.6)) que a mí me parece que o me la he saltado o aún no he llegado, seguida de la quinta etapa en la que el infierno se desata. ((La quinta etapa, llamada un "período de inestabilidad" (M.4.I.A.7), y finalmente la sexta etapa, el "período de logros" (M.4.I.A.8), que abarca la iluminación/resurrección, el definitivo despertar a la paz; la quinta etapa es una etapa de inestabilidad, inquietud, pero no es necesario que sea un infierno, de hecho, a medida que vamos comprendiendo y practicando el proceso del perdón, esa quinta etapa acaba siendo incluso cada vez más dulce))

Eso no es lineal. ((Las 6 etapas descritas en esa sección no son un proceso lineal en el que esas etapas se suceden linealmente una tras otra, sino que podemos estar atravesando varias de estas etapas casi a la vez, con recaídas, avances, retrocesos, etc, aunque una de estas etapas puede ser la predominante e incluso la única en un determinado período de nuestra vida, hasta llegarse al objetivo final, la etapa 6))

Lo sé. Pero me parece haber gastado muy poco tiempo en esa cuarta etapa y una cantidad desproporcionada de tiempo en la quinta etapa. Así que supongo que mi pregunta es, ¿cuántas noches oscuras del alma me va a llevar sanar mi mente? Sé que es el ego el que está preguntando esto, pero es que a veces parece interminable. 

Las seis etapas se dan simplemente para dar a las personas una idea de en qué consiste el proceso de dejar ir ((el proceso de despertar es un proceso que puede llamarse de muchos modos: de deshacimiento, de desapego, de dejar ir, de soltar, etc. Y ayudados por el discernimiento lo que dejamos ir es la separación, la dualidad, el conflicto, nuestro especialismo, la identidad que creemos ser pero que es una mera ilusión)). Así que no son seis etapas distintas que tú las haces y se acabó. La última etapa es el mundo real, pero antes de eso experimentas una especie de ir de aquí para allá avanzando y retrocediendo, dando vueltas, con avances y recaídas, oscilando entre dudas. Las tres primeras etapas son sobre aprender a dejar ir, la cuarta etapa es relativamente tranquila, y en la quinta etapa todo el infierno se desata cuando te das cuenta de lo que el Curso está diciendo realmente ((que es realmente cierto: ¡el mundo no existe, el cuerpo no existe, la individualidad a la que tan aferrados estamos no es más que un espejismo y no existe! Y una parte de nosotros se resiste a reconocer esto, y es esta resistencia la que puede convertir nuestro proceso en un "infierno". La solución para salir del laberinto: el proceso del perdón. Practicar el perdón es decir "no" a las ilusiones)).

¿Sobre el ser que vemos al mirarnos en el espejo? 

Eso es. Pero todo esto es circular, siempre seguimos dando vueltas y más vueltas alrededor de estas etapas, pero las seis etapas nos dan una idea de a qué se semeja este proceso; es dejarlo todo de lado ((dejar irlo todo, desapegarse de todo)), pensar que he hecho un buen trabajo ((en el tema de dejar ir)), y luego de repente te das cuenta de que lo que realmente tengo que dejar ir o dejar de lado es a mí mismo.

Tu enseñanza sobre hacerlo por ellos me ayudó realmente mucho después de que yo me sintiera molesta contigo por eso, y creo que he sido cada vez más capaz de practicar esa bondad momento-a-momento y esa renuncia a mi necesidad momento-a-momento, y he tenido muchas oportunidades de aplicarlo en muchas situaciones diferentes, lo cual me ayudó a ver que todo es lo mismo. Hubo personas que aparentemente me pedían determinadas cosas y vi que mi primera reacción siempre era no querer hacer lo que me pedían, que así no era como yo quería que las cosas fueran. Pero entonces me volví a la mentalidad-correcta y vi que lo que se me pedía no era para tanto. ¿Qué necesidad tenía de que las cosas se hicieran a mi manera a costa de la paz interior? Lo que ahora estoy viendo es mi apego a la maldad secreta de Susan. Como a muchos estudiantes, me resulta mucho más difícil ser amable conmigo misma, perdonarme a mí misma. ¿Puedes darnos alguna intuición o entendimiento sobre esto? 

No dejes de hacer lo que estás haciendo. Ten fe en lo que estás haciendo y en el proceso. Estoy seguro que la última vez te lo dije también, pero sé amable y paciente contigo misma. Uno de tus grandes handicaps ((desventajas, dificultades, obstáculos)) es que no eres amable contigo misma.

Siento que me resulta más fácil experimentarme a mí misma como inocente cuando estoy enseñando el Curso o escribiendo sobre el Curso, pero el resto del tiempo no es tan fácil.

Pero esa es la respuesta. Llevar lo que cuando enseñas o escribes sabes que es cierto a todas las áreas de tu vida, especialmente a tus relaciones. Pero no eres amable contigo misma, ese es tu gran escollo ((obstáculo, dificultad)). Así que date cuenta de que sí, evidentemente hay miedo. No tienes que separarte o disociarte de lo que sabes y sientes que es cierto cuando enseñas o escribes; eso es lo que tienes que aprender a no hacer. Y aprendes a no hacerlo simplemente al desearlo y al volverte más consciente cuando estás con otra persona de que quieres aprender realmente cómo encarnar la verdad —que tú sabes que es cierta cuando enseñas y escribes— en esa relación. Y sé tan amable como puedas contigo misma, a medida que sigues aprendiendo.

Fuente: http://www.foraysinforgiveness.com/a-conversation-with-ken-wapnick-be-gentle-with-yourself

domingo, 13 de septiembre de 2015

El perdón al estilo-UCDM: ¡No es para tanto! (Entrevista a Ken Wapnick)

Entrevista de Susan Dugan a Ken Wapnick. Dada a conocer en octubre de 2011.

El perdón al estilo-UCDM: ¡No es para tanto!

Por: Susan Dugan

((Nota de Toni: el título de esta entrevista se refiere a que el perdón al estilo de UCDM se parece a la siguiente actitud: cuando veamos algo que nos preocupe, nos disguste, nos asuste o nos moleste de cualquier manera, en vez de verlo como algo real y amenazador, recordemos que es una simple ilusión y que no es algo tan serio ni tan importante como parece... como si dijésemos: «Vaya, es una ilusión y realmente no tiene importancia; a fin de cuentas... ¡No es para tanto!»))

Recientemente tuve la suerte de sentarme para entrevistar a Ken Wapnick una vez más, mientras asistía a un taller de FACIM ((Foundation for a Course in Miracles - Fundación para Un curso de milagros)) en Temecula, California. Sentí más que nunca el resplandor de la fe inquebrantable de Ken en una inocencia que nos incluye a todos y a todo, incluso a este caos de estudiante del Curso. :-) Sus respuestas a mis balbuceantes preguntas llegaron mucho más allá de su forma hasta el contenido fundamental, el cual siempre es alguna versión de "¿por qué no puedo dejar de deshacerme del amor?". Su respuesta, en todas las circunstancias, para todos los estudiantes del Curso, sigue siendo la misma. Tú tienes, tú puedes, y tú eres. Simplemente deja de golpearte a ti mismo y de hacer una gran cosa de eso ((no darle importancia a lo sucedido, no tomar las cosas demasiado en serio)); ¡no es para tanto! Simplemente haz lo que el Curso dice lo mejor que puedas cada día con cualquier cosa que parezca surgir en el aula de clases de tu vida. Y luego perdónate a ti mismo cuando te olvidas o te resistes. El resto cuidará de sí mismo.

Recientemente me he dado cuenta de que puedo practicar el perdón en situaciones "normales" —dentro del contexto de mi estructurada vida diaria o aula de clases— pero no tanto cuando las cosas parecen abrumadoras. Durante los últimos dos meses mi suegra murió de forma inesperada, mi hija se iba a la universidad por primera vez, y tuvimos que mudar a mi suegro a Denver, entre otras cosas. Hubo un montón de eventos y decisiones estresantes y emotivas, e incertidumbre sobre el futuro. Así que me sentí muy fuera del momento ((desubicada, desconcertada, fuera de onda, en definitiva, des-sintonizada del momento eterno o instante santo; en otras palabras, inquieta en lugar de en paz)) y noté que me parecía no poder seguir centrada en el perdón y entonces me volvía muy crítica conmigo misma. ¿Qué debería hacer? 

No haces nada excepto decir "estoy haciéndolo lo mejor que puedo. Se trata de una etapa desafiante y trataré de recordar tan rápidamente como pueda", y eso es todo. Y el problema, como sabes muy pero que muy bien, no es la diminuta y alocada idea ((T.27.VIII.6.2)), sino el tomarla en serio. Así que el problema no es que te estás olvidando, ni salir del momento y quedar atrapada en los momentos del mundo, el problema es el autojuicio ((juzgarse uno a sí mismo)). Esa es la línea de fondo ((lo esencial, el resumen, la conclusión)).

Siempre cito la línea sobre practicar el instante santo: que el instante santo no requiere que no tengas pensamientos que no sean puros, sino que no tengas ninguno que desees conservar ((T.15.IV.9.1-2)). En otras palabras, vas a tener pensamientos impuros ((en el contexto de UCDM, pensamientos "impuros" se refiere a los juicios: pensamientos de crítica, de condena, de necesidades, comparaciones, culpa, etc)), y vas a olvidarte ((de perdonar; de que eso que te preocupa es solo una ilusión; de la onda del despertar)), y vas a quedar atrapada en el mundo, pero si tú juzgas eso, si te sientes culpable, entonces estás conservándolo. Y tener una relación con Jesús o el Espíritu Santo significa únicamente eso. Si puedes mirar al asunto sin juicio entonces dices: "Estoy haciéndolo lo mejor que puedo. Todavía me siento tentada por mi ego, y aún estoy usando el mundo como una defensa, pero eso no me convierte en una persona pecadora". Y eso es todo lo que haces.

OK, esta es una pregunta relacionada. Al final de ese fin de semana en el que estuve otra vez en Maryland para el funeral de mi suegra y ayudando a vaciar la casa, las continuas actividades y emociones de las personas que me rodeaban no perturbaron realmente mi sensación de paz interior. Solo pensaba: "Todo está bien; reconectaré e iré dentro de mí cuando pueda". Pero después, en el camino a casa, tuvimos otro vuelo realmente turbulento llegando a Denver y me inundó el terror otra vez y empecé a negociar con Jesús. Le decía: "Mira, yo sé lo que el Curso dice. No hay mundo. No hay cuerpo. Pero casi no he dormido y he tenido un montón de asuntos que tratar". Yo le daba todas estas excusas mundanas. Y dije: "Sé que tú no estás aquí en la ilusión, pero necesito sentir como que estuvieras aquí ahora mismo. Te necesito aquí para que me ayudes ahora mismo". Y entonces, auténticamente no experimenté la turbulencia. ¿Pero es correcto hacer eso? Me siento como si me estuviera lanzando de vuelta hacia abajo por la escalera de la oración de la que se habla en el Anexo El Canto de la Oración.

No, no, no; por supuesto que eso está bien; no pasa nada. Este es el asunto: mientras pienses que eres Susan necesitarás un símbolo de alguien que no esté loco como Susan. Jesús es el mejor símbolo que podrías tener, así que ¿qué hay de malo en eso? Sí, a la larga él es un símbolo y Susan es un símbolo y todo eso es cierto. Pero eso es en lo alto de la escalera. Y mientras pienses que te sientes cansada, estresada y asustada por turbulencias, eso significa que aún crees que eres un cuerpo. Estás en un cuerpo y la peor cosa que puedes hacer es negarlo. Mientras pienses que eres una persona necesitarás un símbolo de una persona sin ego y sin juicios, y Jesús es perfecto. Y puedes tener conversaciones con él y una relación con él y hacer cualquier cosa que quieras. A la larga, todo desaparece.

Siento que le necesito más cuando estoy menos amorosa, más asustada. 

Sí, y no solo no hay nada malo en eso, sino que es del todo correcto porque no es conveniente saltar pasos ((no es conveniente autoengañarnos pensando que ya hemos llegado de un salto a lo alto de la escalera del despertar sin haber pasado por todos los peldaños)).

He dejado marchar un montón de ira en una de mis relaciones especiales y eso es un trabajo en progreso y siento mucha gratitud por el aula de clases ((de la vida)). Pero por otro lado no me siento como que esté realmente feliz en el sentido mundano ((en el sentido del mundo, o sea, desde el punto de vista que suele verse la felicidad a nivel del mundo)), en el sentido de (obtener) placer de la relación. Me parece que no es importante, que lo realmente importante es mi mente que está siendo sanada y aprendiendo a ser amable. 

Sí, pero si una persona ha vivido una vida de infelicidad, sufrimiento, dolor, depresión, etc., entonces es muy de la mentalidad correcta tener una vida en la que seas feliz en el sentido mundano. Tal como he dicho durante años, la ira no es una emoción humana básica, la ira no es el ser y el fin de todo, pero si tú has vivido una vida en la que has reprimido tu ira, entonces un estado provisional de sentirte cómoda estando enfadada es muy útil. Es normal, y no solo normal, es una corrección basada en la mentalidad correcta porque antes de que puedas dejar marchar tu ira tienes que aprender a no tener miedo de ella. Y la manera de no tener miedo de ella si tú has tenido toda tu vida miedo de ella, es aprender a expresarla y decir: "Bueno, no ocurren cosas terribles si me enfado". Y así, eso es útil.

Aún tengo miedo de eso a veces. Crecí con eso. 

Está bien. De modo que, si te enfadas, tienes que ser capaz de decirte a ti misma que "esto no es un pecado". No hagas caso ((literalmente: no escuches)) a las voces de las figuras con las que creciste. Sí, es una reacción egoica ((enfadarse)), pero no es el fin del mundo. Yo como tres o cuatro veces al día, respiro, bebo agua. No hagas una gran cosa de ello; no es para tanto.

Ves, es ahí donde puedes quedar atrapada. Y yo creo que las personas que me escuchan pueden quedar particularmente atrapadas porque yo hago hincapié en la metafísica y la verdad de que el mundo es una ilusión. Pero también hago hincapié en que aún creemos que somos cuerpos. En cuanto a esa pregunta que me hiciste anteriormente sobre Jesús: sí, Jesús es una ilusión y todo lo de aquí es una ilusión, pero somos cuerpos. Dentro de la ilusión nos identificamos como cuerpos. Así que, mientras estés aquí, aprendes a ser amable. No niegas tu cuerpo, no niegas tus necesidades corporales, no niegas tus necesidades psicológicas; pero no haces una gran cosa de ellas, porque sabes que no es para tanto, así que no les das excesiva importancia. Esa es la corrección; no darles importancia a esas cosas porque no son para tanto.

No es diferente de algo que también digo: que mucho de esto está escrito en un lenguaje simbólico. Y cuando el Curso dice que Dios te echa de menos ((T.2.III.5.11)), que él está incompleto sin ti ((por ejemplo en T.9.VII.8.2; T.9.VIII.9.8; evidentemente, también se dice lo contrario cuando se habla más propiamente, como por ejemplo en T.11.I.5.6)), que él llora ((en T.5.VII.4.5 aunque se tradujo "weeps" por "se lamenta", en lugar de "llora", pues significa ambas cosas)); bueno, obviamente eso es un símbolo. No es cierto. Pero es una corrección de la mentalidad correcta para la creencia del ego de que Dios está enfadado. Así que hay un mito del ego y como respuesta Jesús nos ofrece ahora su mito. Así que antes de que puedas ser consciente de que Dios no sabe nada acerca de ti como persona individual, es muy útil tener la experiencia de que Dios no está enfadado contigo. Dios me perdona y me ama. Y a la larga eso no es literalmente cierto, pero no puedes ir desde aquí hasta allá sin dar los pasos intermedios.

Por lo tanto, no solo se trata de ser amable ((bueno)) con otras personas, se trata de ser amable ((bueno)) con uno mismo. El término "bondad" ((kindness significa bondad pero también amabilidad)) no aparece en el Manual para el maestro entre las características de los maestros de Dios, pero el término "mansedumbre" ((gentleness)) sí aparece ((M.4.IV)). Y ambos términos, bondad/amabilidad ((kindness)) y mansedumbre ((gentleness)) van de la mano ((para entender esto bien puede ser útil saber que en inglés los términos kindness y gentleness, aunque tengan matices diferentes, ambos comparten un matiz de significado: ambos implican amabilidad)). Y es precisamente una cuestión de ser bueno ((o amable, kind)) y dulce ((o gentil, y también amable, gentle)) con uno mismo. Y así precisamente darme cuenta de que aún no estoy allí, pero voy de camino. Y lo que te acelerará en tu viaje es no darle importancia a tu ego ((no hacer gran cosa del ego; no hacer del granito de arena que es el ego una amenazadora montaña; a fin de cuentas, no es para tanto, es una mera ilusión)); eso es lo fundamental.

Y eso nos lleva a un par de cuestiones relacionadas. Yo soy uno de esos estudiantes del Curso que han hecho la primera parte del Libro de ejercicios ((hasta la lección 200, o hasta la 220 si contamos las del último repaso)) tal vez diez veces. Pero la segunda parte del Libro de ejercicios parece que estuviera escrita en árabe. Hago lecturas para empezar una clase o algo, porque el lenguaje de esa parte es tan hermoso, pero no tengo una experiencia directa de Dios. Creo que eso me está volviendo cada vez más consciente del miedo que le tengo a Dios. ¿Es eso parte del objetivo de la segunda parte del Libro de ejercicios? Sé que en realidad se supone que esa parte trata sobre la revelación.

Bueno, en parte es para intentar hacer a Dios más accesible. Pero muchas de esas lecciones tienen contenido real. Yo creo que se te da una visión general de lo que sucederá cuando realmente dejes de lado tu ego cada vez más. Por eso el énfasis del Libro de ejercicios (como se indica en la primera línea del Epílogo) es que "Este curso es un comienzo, no un final", así que puedes pasar el resto de tu vida practicándolo. La parte II te muestra cómo es más adelante ((te muestra cómo es la vivencia en momentos posteriores, cuando el ego está bastante más deshecho)). Yo no me preocuparía sobre eso. Sí, todavía tienes mucho miedo, pero estás trabajando en dejar ir las causas del miedo. Estás aprendiendo a practicar la bondad-amabilidad ((kindness)) con los demás y contigo misma. Estás aprendiendo a no hacer de tu ego un gran problema, a no hacer de tu miedo un gran problema ((not a big deal: algo sin importancia, que no es problema, que no es para tanto)). No te preocupes sobre la otra parte ((la segunda parte del Libro de ejercicios; y lo que ella simboliza: los avances en el proceso del despertar)). Ella cuidará de sí misma.

Pienso que en el instante santo tengo una experiencia más directa de nuestra plenitud, donde me siento verdaderamente amada por primera vez; y realmente amorosa. Así que eso también es ((es lo que buscamos, es un vislumbre de la verdad, de nuestro verdadero ser, de la plenitud de la unidad)), ¿verdad?

Correcto, sí. Simplemente no te compliques; no te preocupes; tómatelo con calma; hazlo fácil, no seas exigente contigo misma.

Eso no es realmente mi fuerte, Ken.

Bueno, estás mejorando en eso. Pero simplemente acuérdate de que el problema no es el ego, es tomarlo en serio.

Creo que tal vez mencionaste eso antes. ((Sobre todo en la anterior entrevista que le hizo, que posteé aquí: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/he-mencionado-que-eres-demasiado-serio.html))

:-) (Sonríe)

Sé que experimento paz cuando me dirijo de nuevo de regreso a la mentalidad correcta. Y ahora soy muy consciente casi todo el tiempo de que soy el tomador-de-decisiones. Pero a veces me siento simplemente paralizada a la hora de tomar una decisión. Como si yo fuera un espectador observándome a mí misma en la escena de un accidente, simplemente fascinada con la ilusión e incapaz de elegir. ¿Así que se trata de lo mismo? Simplemente esperar hasta que pase. No tomarlo en serio. 

Te voy a dar un cosquilleo de plumas antes de que dejes de acordarte de eso. Así que sientes que estás atascada, ¿y qué? El problema es cuando de algún modo te culpas a ti misma ((mortificándote; comiéndote la cabeza; dándole vueltas a eso)) por estar enfadada, o con miedo, o atascada. Entonces eso se solidifica. De lo contrario se disuelve lentamente.

OK. Tú usas la analogía de los DVDs para describir las películas de nuestras vidas que parecemos estar proyectando ahí fuera e involucrándonos con ellas. Últimamente me he experimentado a mí misma reproduciendo el mismo DVD una y otra vez en una relación especial. Es el mismo argumento. Y entonces me detengo, me vuelvo hacia la mentalidad correcta en busca de una interpretación diferente y entender lo que realmente está sucediendo y siento paz y liberación, pero luego, unos días o semanas más tarde, me encuentro reproduciendo el mismo DVD. Supongo que este tema es parecido al de la pregunta anterior. ¿Es solo mi miedo? 

Sí. No es gran cosa (( = no es para tanto; no es importante)). Lo que es importante es no tomar eso en serio, y no darle más poder es precisamente también darme cuenta de que estoy eligiendo esto porque tengo miedo del amor. Tengo miedo de lo que sucedería si dejara ir completamente mi ira, mis problemas y mi miedo. Así que simplemente me detengo ((porque no tenemos demasiadas ganas de encontrarnos tan pronto con el amor jejeje, así que nos paramos y repetimos los DVDs del ego, lo cual, como dice Ken, no tiene nada de malo ni tiene importancia)). Conoces la línea que cité ayer sobre mirar el problema tal como es, y no de la manera en que lo has urdido ((supongo que se refiere a la cita de: T.27.VII.2.2)). Eso es todo lo que necesitas hacer. No seas tan seria.

Así que es como esa parte del Manual titulada: "¿Debe repetirse la curación?" ((M.7)). Estoy buscando evidencias ((en la forma, como en el ejemplo que se desprende de lo que ha citado de M.7, cuando buscamos en la forma evidencias de que la curación ha tenido realmente lugar, cuando en realidad lo importante es la curación de la mente, veamos efectos de ello en la forma o no)) de que estoy en la mentalidad correcta. Qué tontería.

Sí, y después quieres estar libre de ego y eso será la prueba. Lo que te mostrará tu progreso espiritual con el Curso no es estar libre de ego; es no convertirlo ((al ego y sus aparentes consecuencias)) en algo importante.

Simplemente más de esa ligereza ((jovialidad, desenfado, etc; lightness en inglés)), esa dulzura ((recordemos que gentleness: dulzura, amabilidad, gentileza, mansedumbre con uno mismo y los demás)).

Sí.

¿Es posible pescarnos a nosotros mismos antes de volvernos desagradables con nosotros mismos o con los demás, antes de proyectar nuestra culpa sobre alguna persona o sobre alguna cosa que aparentemente están ahí fuera, o sobre el cuerpo en el que creemos que vivimos y con el que nos identificamos?

Claro; esa es la meta. Por lo general todo el mundo está jugando a pescar ((a pillarse proyectando la culpa; en otras palabras, corrigiendo mediante el perdón en cuanto se "pescan" o se dan cuenta)). Pero la idea es que el tiempo de reacción, el tiempo que pasa entre que proyectas y te das cuenta de la proyección, comenzará a reducirse, de manera que en vez de tomar un día tomará una hora, en lugar de una hora tomará un minuto o segundos. Y finalmente atraparás el pensamiento ((en la mente, antes incluso de proyectarse)). Y el pensamiento no es mi enfado contigo; el pensamiento es mi miedo al amor que estoy sintiendo. Y una vez que sucede eso, llega la culpa, y después llega la proyección.

Digamos que estás sentada en la clase (en la Fundación) y estás fluyendo con lo que se dice y te sientes muy ligera, y de repente surge el miedo. Entonces de lo que se trata es de pescar ((atrapar, ser consciente de)) eso. De repente te sientes nerviosa, o tensa, o pensando sobre la cena, o pensando sobre tu familia. En cuanto eso empieza a suceder, te dices "no estoy molesta a causa de esto" ((relacionado con L.5)). Mi mente no está distraída debido a esto ((mi mente no está molesta a causa de la cena por ejemplo, sino debido al miedo al amor del que habla Ken)). Me he asustado del hecho de que realmente he oído lo que se estaba diciendo ((se supone que era una charla sobre espiritualidad)) y estaba fluyendo con esto, lo cual significaba que no había ego ((y eso es precisamente lo que nos asusta: al no haber ego, fluye el amor, y al tener miedo del amor, usamos alguna de las triquiñuelas para rechazarlo)). Cuanto más puedes hacer esto —y no tomas al ego en serio— más fácil te será acercarte más y más a ese pensamiento ((el pensamiento de miedo al amor)) hasta que seas capaz de pescarlo justo cuando suceda. Pero conforme avanzas en el camino eso se vuelve cada vez más natural.

Y el tiempo que se necesita para redirigirse disminuye ((obviamente se refiere a redirigirse a la mente, a la causa, al meollo de todo el asunto, a volvernos conscientes de ese miedo al amor)). Veo que no puedo mantener la proyección por mucho tiempo, principalmente porque me resulta muy dolorosa. Tengo mucha más conciencia y no tengo tantos filtros ((filtros, o defensas, que suavicen o disimulen lo absurdo de las ilusiones, y por este motivo parecen provisionalmente molestar más, lo cual es un aliciente para terminar de deshacerlas y por fin disfrutar de una constante paz)).

Eso es maravilloso. Porque cuanto más doloroso es ese pensamiento y cuanto más dolorosas se vuelven las proyecciones, más fácil es volver hasta el pensamiento original y decir: "Ya no quiero esto". Y sucederá así, Susan.

He notado cuando doy clases —a pesar de que la mayor parte del tiempo Susan está desaparecida y por eso me siento tan bien— que a veces cuando los asistentes me hacen preguntas me pongo a pensar si estaré explicándolo adecuadamente y entonces regreso al ego y me siento fatal.

Por lo tanto, simplemente sé consciente de eso. Y la cuestión no es que en tus clases expliques las cosas incorrectamente. El problema es que empezaste a dudar de ti misma, lo cual es una decisión. Así que ese es el "principio de Pedro", ¿sabes? (San Pedro caminó sobre las aguas un momento, hasta que le entraron dudas y su fe flaqueó). De repente te pones a decir: "Dios mío, si estoy enseñando, estoy caminando sobre el agua". Y entonces tienes miedo. Llega la duda y te preguntas si estás respondiendo correctamente las cuestiones que te plantean, si estás dando la respuesta correcta. Y eso se convierte después en el hecho. Pero el verdadero hecho es que simplemente tuviste miedo de ese mundo sin ego.

En el taller de ayer estuviste hablando de que Helen decidió no hacer lo que el Curso dice a pesar de que ella sabía que es la verdad, y hablaste también de que ella era una maestra de sabiduría muy avanzada. Así que, ¿por qué ella no eligió hacer lo que el Curso dice? Tú dijiste que eso era simplemente el disfraz de Helen. ¿Qué significa eso? 

Pienso que fue un disfraz. Si ella hubiera vivido lo que el Curso dice, eso hubiera desplazado al Curso. Habrían surgido personas que hubieran hecho de Helen una diosa, una persona santa; y eso habría sido terrible. Yo creo que el propósito de la llegada de Helen fue traer el Curso al mundo. No enseñarlo. No convertirse en un ejemplo de la enseñanza del Curso, sino traerlo al mundo. Y si ella hubiera sido quien ella era realmente, eso no habría sucedido ((porque el Curso podría haberse echado a perder, disminuido ante el culto a la personalidad de Helen, eclipsado tras el mito que harían de Helen sus admiradores)). Me refiero a que ella habría traído el Curso al mundo, pero el Curso habría quedado apartado del mundo.

Ella se habría convertido en la protagonista. 

Eso comenzó a suceder de todos modos, pero ella no hizo nada para fomentar eso; de hecho, ella desaprobaba de manera activa esa actitud. Y las personas que llegaron a conocerla y que hablaron con ella decían ((sorprendidos)): "¿Es esta la señora que ha escrito esto?". Y yo solía decirle a ella: "¿Es este el rostro que lanzó mil cursos?". Porque ella no actuaba como la persona que uno podría pensar que habría puesto por escrito esto ((el Curso)).

Y sin embargo tú siempre hablas de ella como alguien que oraba con los demás. 

Ella nunca rechazaba la petición de ayuda de nadie. Ella era increíblemente servicial y esto venía siendo así desde años antes del Curso. Ella era una persona muy reservada y tenía en alta estima su tiempo a solas con su marido en el apartamento donde vivían, pero si alguien necesitaba ayuda ella salía de su ruta. Entonces ella veía a la persona en cuestión, hacía llamadas telefónicas, se ocupaba de esa persona; ella era increíble. De hecho en su funeral —puesto que no se me permitió hablar del Curso porque Louis ((su marido)) no quería nada directamente religioso— hice referencia a las muchas personas presentes a las que Helen había ayudado. Así que ella se sentía cómoda haciendo eso. Sus cosas de ego —su disfraz— no se interponían en el camino. Ella era muy servicial, muy sabia. Ella no era una terapeuta en el sentido usual de la palabra. Ella simplemente te decía cuál era el problema. Haz algo sobre eso. Perdona a esta persona. Ella era muy buena en ayudar a la gente a perdonar a sus familias. Pero ella no trabajaba con la gente en el sentido habitual.

En este taller me he dado cuenta de que estás siendo realmente muy directo desafiándonos tal vez a pasar al siguiente nivel en la práctica del perdón. No sé cómo decirlo, pero tengo la sensación de un cambio.

Es verdad. Creo que he estado haciendo eso en el último año. No es algo que yo haya decidido conscientemente. No planeo lo que voy a hacer. Pero ciertamente me he dado cuenta desde hace varios meses que estoy intensificando la enseñanza. En la Escuela "sobre la muerte y el moribundo" (efectuada en la última primavera) y en el seminario inmediatamente anterior hablé sobre el "¡Que la paz ponga fin a semejantes necedades!" de la lección 190 del Libro de ejercicios ((L.190.4.1)), y lo comparé con la historia de mi nieto sobre "Pon fin al asunto del bebé".

¿Puedes contar esa historia otra vez? 

Hace aproximadamente un año Gloria y yo estuvimos visitando a nuestro nieto, que en ese momento tenía cuatro años, y lo recogimos de la guardería. Y él nos contaba esta historia sobre este matón de la clase llamado Becket. Y Becket estaba burlándose de las personas porque él era un año mayor o así. Él estaba llamando "bebé" a otros niños. Finalmente el profesor le llevó aparte y le dijo: "Pon fin al asunto del bebé, Becket". Pero la manera en que mi nieto lo dijo era tan adorable, y no dejaba de repetirlo. Y hablamos de eso. Eso le causó una gran impresión a nuestro nieto. Básicamente, eso es lo que le he estado diciendo a la gente desde entonces.

Creo que si nos fijamos en mi enseñanza a lo largo del tiempo, más de 30 años, es como una escalera. Y aunque no estoy diciendo nada diferente, la presentación es diferente. Y soy consciente de que eso es una manera de decir: "OK; ya es suficiente". Es el mismo concepto que "Que la paz ponga fin a tanta necedad" ((L.190.4.1)), solo que un poco más atractivo. Pero soy consciente de que mi enseñanza se ha intensificado en ese sentido. He estado diciéndole a la gente que si eres realmente serio sobre este Curso —y prácticamente todo el que viene aquí lo es— entonces tienes que realmente empezar a ponerlo en práctica.

Y he estado haciendo hincapié en dos cosas: la bondad ((o amabilidad - kindness)), de la cual siempre he hablado; y la idea de que eres una mente, y no un cuerpo. Y tal como estuve diciendo ayer, tienes que pensar realmente en lo que el Curso dice y empezar a sacar las conclusiones lógicas. No hay mundo, ni cuerpo, ni problema, y todo eso es una invención. Por tanto, sí, soy consciente (de un cambio). No sé exactamente cuándo empezó, yo no lo planeo, pero sí, está sucediendo y no sé a qué llevará eso.

Bueno, el tiempo no existe, pero dentro del sueño, en un vídeo donde salía Bill Thetford recuerdo una referencia a una "aceleración celestial". (("aceleración celestial" es la traducción literal de "celestial speedup", que en algunos libros también se ha traducido como "prisa celestial", y que evidentemente también podría expresarse con otras expresiones de significado similar, como "emergencia celestial", "apresuramiento celestial", etc))

Eso no está en el Curso. Ese es uno de los mitos del Curso. Helen escribió —y ella nunca dijo que lo dijera Jesús— que había una aceleración celestial. Y algún tiempo después de eso, Jesús le dijo a Helen: "No creas en nada que forme parte de un marco temporal"; lo cual pienso que estaba destinado a incluir la idea de una "aceleración celestial". Él habla de que el Curso ahorra tiempo en términos de que un individuo puede ahorrar miles de años ((por ejemplo en T.1.II.6.7 y en L.123.7.3 y en M.1.2.13)) en su camino de expiación al perdonar, al elegir el milagro. Pero no hay un plan; eso es una trampa. Y la gente ha tomado eso fuera de contexto y entonces ellos pasan a ser la gente especial que forma parte de la aceleración. Y así uno se siente bendecido por ser estudiante del Curso en esta época, y es todo tan especial. Pero, ¿cómo puede haber una aceleración celestial cuando todo está ya acabado? No hay un plan. Pero, repito, Helen nunca dijo que Jesús le hubiera dicho eso a ella. Creo que ella dijo que eso venía de ella, o algo así. Muchas de las cosas que Helen escuchó en aquellas primeras semanas y meses son simplemente inexactas. ((Sobre la "aceleración celestial", quien tenga a mano el libro «Ausencia de felicidad", escrito por Ken Wapnick y publicado en español por la editorial El Grano de Mostaza, encontrará referencias concretas más detalladas en ese libro, sobre todo en las páginas 204 y 205, y algunas páginas más donde se toca el tema de forma más o menos directa; el resto de páginas están señaladas al final del libro en el "Índice de Helen Schucman", en la pág. 549 del libro, en la columna de la derecha, referenciado con el nombre de "prisa celestial")) 

¿Sus defensas ((de Helen)) estaban todavía ahí?

Sus defensas estaban ahí aún, su equipo de emisión y recepción estaba aún un poquito sucio. La metáfora es que si viajas lejos de tu casa por un tiempo y cuando vuelves le das al grifo, el agua sale oxidada. Tienes que dejar correr el agua un rato hasta que vuelve a salir limpia. Así que bueno, la capacidad de Helen para sintonizar y escribir lo recibido estaba un poco oxidada. Esto resulta obvio cuando lees el material más temprano ((los primeros meses, creo recordar, hasta aproximadamente el capítulo 5 del Texto, que es el motivo por el que posteriormente Jesús la ayudó a corregir esa parte, como explicó Ken en su artículo sobre los manuscritos: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/05/ken-wapnick-la-historia-de-los.html)). Por supuesto que el Urtext (la edición original sin editar) se ha divulgado ((como decía, para más detalles léase el link que acabo de indicar en mi nota anterior, el del artículo de Ken sobre la historia de los manuscritos de UCDM, donde explica un poco sobre la causa de los errores en el Urtext y sobre muchos temas relacionados)); lo cual es lamentable porque la gente cree que eso procede de Jesús, lo cual es una absoluta tontería: un montón de eso procede de las interferencias de Helen ((como se explica en el artículo que ya he mencionado dos veces —con esta tres jejeje— en este párrafo)). Y eso cambió tras el cuarto capítulo o así, cuando el lenguaje se volvió más puro y más hermoso, y puedes sentirlo.

Así que esa idea de la aceleración celestial llegó realmente pronto ((en la fase temprana de recepción, cuando Helen todavía no se había afinado por completo como receptora)). Y Helen fue influenciada por Edgar Cayce y fueron a visitar la A.R.E. (Association for Research and Enlightenment) ((Asociación para la Investigación y la Iluminación)) y ella fue influida por Cayce ((de nuevo, esta anécdota se amplía con más detalles y otras anécdotas en el artículo de Ken sobre los manuscritos de UCDM)). Parte del lenguaje temprano era como el de Cayce. Un Espíritu Santo espiritualizado; eso es una cosa tomada de Cayce; "los (individuos, seres) separados" es una frase de Cayce —eran "caycismos". La idea de una aceleración celestial es absolutamente una cosa del estilo de Cayce.

Bueno, gracias por eso; porque aún hay tanto que hablar de cosas como esa en la comunidad del Curso.

Bueno, por eso hago hincapié en que el Curso fue escrito por una persona.

¿No eran seis? 

Eso era la referencia de Helen a las cinco o seis personas que lo entendían.

¿Puedo ser una de ellas? ¡Por favor! 

(Risas) Pero lo que Helen decía es que este Curso había sido escrito para muy pocas personas porque la gente no iba a entenderlo.

Las personas quieren entenderlo; pero simplemente tienen miedo de él ((del Curso; de lo que enseña)).

Sí, están aterradas. Por tanto las personas empequeñecen el Curso, tratando de bajarlo a su tamaño ((se trata de nuestra manía de distorsionar la enseñanza, a lo cual el Curso se refiere a veces como la tentación del ego de llevar la verdad a la ilusión, en lugar de lo correcto que es llevar la ilusión a la verdad, o el error a la luz)). Así que supongo que en cierto sentido lo que estoy diciendo es que tú tienes que crecer dentro del Curso; no trates de bajarlo a tu tamaño (("tamaño" viene a referirse a nuestro actual nivel de comprensión: o sea, no tratar de convertir la enseñanza del Curso en algo del mundo, en algo dual, sino que lo beneficioso es al contrario: tratar de elevarnos nosotros al nivel de comprensión del Curso)). Sí, puedes decir que le tienes miedo; eso es realmente honesto y legítimo, pero no te conviene cambiar el Curso para que estés más cómodo con él. Y la idea de la aceleración celestial solo engendra especialismo. Esa idea hace real el mundo, hace real la salvación, hace que los números sean reales, y hace que la gente sea especial; y eso debería decirte que esa idea no puede ser válida.

Tengo una pregunta relacionada que probablemente solo sea un análisis más del ego. Pero yo amo verdaderamente el Curso. Amo todo de él: el lenguaje, la enseñanza. Incluso amo ((la sección llamada)) "Los obstáculos a la paz" ((T.19.IV)), lo cual me convierte en una especie de psicótica cuando consideramos lo que esa sección dice sobre la persona que lee el libro. Así que a veces me preocupa que puedo estar desarrollando una relación especial con el Curso.

No vayas ahí, Susan. Habla con Jesús, ama la escritura, ama el Curso, ama lo que este dice. Y luego perdónate a ti misma por tener miedo.

OK. ¿Tienes algún tipo de práctica espiritual que haces tú mismo o que recomiendas? ¿El Curso habla (en las "Reglas para tomar decisiones" (((T.30.I))) y en el Manual) ((por ejemplo en M.29, sobre todo en los párrafos 3 y 5)) de poner al Espíritu Santo a cargo de nuestro día o de hacer que aprender del maestro interior del perdón sea nuestro principal objetivo cada mañana y recordarlo frecuentemente a lo largo del día?

Claro. He recomendado eso a muchas personas, cuando sentía que les ayudaría. No es necesario, excepto en el contexto del Libro de ejercicios. (Pienso que es importante hacer el Libro de ejercicios más o menos como él mismo indica). Pero hay personas que realmente se benefician de eso y yo creo que puede ser muy, muy útil. A lo que animo, en el caso de las personas que meditan y que sienten que eso es una experiencia enriquecedora, es a que hagan del día completo una meditación. No solo cuando ellos están sentados en silencio. Sino captar esa tranquilidad y permitir que se extienda a través de ellos aunque ellos pasen a estar muy, muy ocupados. Así que, en ese sentido, la meditación puede ser muy útil.

Se convierte en el otro lado de la espada de doble filo cuando esa práctica se convierte en un Dios por derecho propio ((cuando se la idolatriza)) y no hay una continuidad a lo largo del día. Tener una maravillosa experiencia por la mañana y luego salir fuera y detestar a esta o aquella persona que han hecho que me ponga nervioso o temeroso. ((Por ejemplo, si idealizamos la meditación y la convertimos en un ídolo —en un momento ESPECIAL—, de manera que nos sentimos cómodos y tranquilos cuando meditamos pero nos sentimos peor o como que nos falta algo en el resto del día cuando no estamos sentados meditando; esa tendencia de especialismo se va depurando conforme tomamos conciencia de que la tranquilidad o la meditación es algo que sucede durante todo el día si nos lo proponemos, y que aunque en los ratos de meditación formal nos puede resultar más fácil estar tranquilos, podemos aprender a llevar esa tranquilidad al resto de situaciones del día, como dice Ken Wapnick, y cuando nos resulte difícil eso, entonces acordarnos de que hemos elegido mal y perdonar esa mala decisión. Este tema, que aparece implícitamente en muchas partes del Curso, por ejemplo muchas de las veces que se habla del instante santo, se puede ver también en la sección T.18.VII: "No tengo que hacer nada", donde se menciona la meditación, pero sobre todo al final se habla del centro tranquilo, o el tranquilo centro, que es referido al tema que estamos tratando aquí))

Entonces es cuando se disocia. ((Se refiere a cuando nos separamos de los demás, y de nuestro propio Ser, del cual los demás en la forma son símbolos, y de quienes nos disociamos cuando proyectamos sobre ellos nuestro conflicto interior)) 

Sí, y hay pasajes en el Manual que hablan de cómo deberían pasar el día los maestros de Dios ((especialmente en M.16)), y una especie de advertencia sobre eso ((también en M.16, así como en la sección T.18.VII que he mencionado en la respuesta anterior)). Pero yo pienso que la meditación es maravillosa si se trata de una experiencia confortable y enriquecedora. Pero si es una tortura, no la hagas.

Y no necesitas un montón de tiempo para ir dentro. ((Referido a las meditaciones largas o "maratónicas" en el sentido formal))

No, no lo necesitas. Se trata de la voluntad de cuestionar tus proyecciones. Una vez más, como he estado diciendo recientemente ((por ejemplo en una de las entrevistas anteriores que le hizo Susan Dugan, la titulada: "El Curso realmente funciona")), basta con que hagas dos lecciones del Libro de ejercicios, la 5 y la 34: "Nunca estoy disgustado por la razón que creo" y "Podría ver paz en lugar de esto". Podrías llevar las ideas de estas dos lecciones contigo a lo largo de todo tu día y eso es lo que sería la meditación, la práctica. Empiezo a sentirme molesto o disgustado, nervioso, temeroso, y digo: "No estoy disgustado por la razón que creo" y "en este momento dado podría sentir paz en lugar de lo que estoy sintiendo". El "no estoy disgustado por la razón que creo" me trae del mundo a mi mente, y es la mente tomadora de decisiones la que puede elegir la paz, en lugar del conflicto. Y de eso se trata; no tienes que hacer nada más.

Porque entonces la sanación ha sucedido —independientemente de si sientes inmediatamente la paz o no. 

Sí. Eso es. Esa es la práctica.

Fuente: http://www.foraysinforgiveness.com/forgiveness-acim-style-no-big-deal

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿He mencionado que eres demasiado serio? (Entrevista a Ken Wapnick)

Traducción de otra de las entrevistas que hizo Susan Dugan a Ken Wapnick; esta fue realizada en torno a 2011 (publicado en inglés en marzo de 2011, por lo que la entrevista fue anterior a esa fecha).

Una conversación con Ken Wapnick: ¿He mencionado que eres demasiado serio?

Por: Susan Dugan

El renombrado psicólogo, profesor y autor Kenneth Wapnick, doctor en Psicología, ha estado estudiando, enseñando y escribiendo sobre Un curso de milagros desde 1973, y trabajó en estrecha colaboración con la escriba del Curso, Helen Schucman, y su colaborador Bill Thetford, en la preparación del manuscrito final ((comentarios y anécdotas de Ken al respecto, aquí)). Junto a su esposa, Gloria, es presidente y co-fundador de la Fundación para Un curso de milagros (FACIM) en Temecula, California.

Vale, tengo que admitir que acaparé buena parte de la conversación cuando Ken Wapnick una vez más accedió generosamente a responder algunas preguntas sobre practicar el perdón y mirar con Jesús. Junto con las otras características de los maestros de Dios mencionadas en el Manual para el maestro, él también demostró honestidad, definida en Un curso de milagros como congruencia ((M.4.II.1.5)). Encontré su respuesta —a mis excesivamente complicadas preguntas— nuevamente humilde y aleccionadora. "No lo tomes seriamente", contestaba, en respuesta a cada pregunta. Él ha dicho esto antes y probablemente tendrá que repetirlo porque con el tiempo empezamos a tratar de convertir el despertar en una meta y ya no estamos sonriendo con Jesús sino apretando los dientes con el ego, una vez más buscando sin hallar nunca a nuestro ser ((recordemos el lema del ego: "Busca, pero no halles" (T.12.IV.1.4), (T.12.V.7.1), etc)). Gracias, Ken, por recordarnos que dejemos de trabajar tan duro y que simplemente sonriamos. :-)

Hablas mucho del perdón como un proceso del tomador-de-decisiones mirando con Jesús/nuestra-mentalidad-correcta. Al practicar el perdón he notado últimamente que lo que realmente quiero es que Jesús mire conmigo, en vez de mirar yo con él. 

Oh, eres bastante resbaladiza. Y yo que pensaba que eras una buena persona.

Nop ((=No, pero más informal, en este caso en tono de humor, siguiendo la broma que ha hecho Ken)). Creo que necesito un repaso porque eso es lo que he estado haciendo y lo que eso me muestra es lo reacia que soy a mirar verdaderamente. ¿Podrías comentar sobre el proceso de mirar, y tal vez hablar de nuestra tendencia a engañarnos a nosotros mismos sobre lo que estamos haciendo realmente? 

Bueno, la entera idea de mirar tiene sentido cuando te das cuenta de que es la corrección para el no-mirar del ego. Eso es realmente el pan y la sal (( = lo básico)) del sistema de pensamiento del ego porque, si no miras, eso quiere decir que eres sin-mente ((que estás privado de la mente; que no tienes acceso a la conciencia; que te quedas como el personaje soñado dentro del sueño, en lugar de acceder al soñador que es el que puede elegir despertar)). Si miras, te conviertes en una mente en lugar de un cuerpo, y si no miras, nunca podrás ver que el ego no es realmente nada. El perdón, definido en términos de mirar, en realidad es solo la corrección para el "no mires" que te dice el ego.

Cuando quieres que Jesús mire contigo, entonces quieres que él mire a tu cuerpo y tus experiencias como un personaje del sueño. Mirar con él significa que miras al mundo y lo ves como una proyección de una condición interna ((recordemos la definición que el Curso hace del mundo: "Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna" (T.21.introd.1.5), en un párrafo que comienza diciendo algo sobre la proyección: "La proyección da lugar a la percepción")), lo cual quiere decir que te vuelves a la mente. Esa es la clave. Por eso nadie quiere hacerlo así.

Bueno, lo que yo quiero es que él vea concretamente lo mal que me está tratando la gente. 

Él solo sonríe a eso. Entonces es cuando recibo una llamada de teléfono y él me dice: "¿Sabes lo que ella me acaba de decir?". Y después él simplemente se echa a reír.

Sabía que ibas a decir eso. 

Bueno, me alegra que no te decepcioné.

He estado practicando el perdón en una relación especial cada vez que el conflicto surge, y experimento un profundo consuelo cuando miro con mi mente correcta a lo que realmente está pasando, pero tarde o temprano me siento atacada una vez más. Me desanimo, y supongo que soy impaciente al preguntar si alguna vez voy a sanar mi mente con respecto a esta relación. 

Eso es lo que te hace tropezar justo ahí. En ese momento estás haciendo que eso se convierta en algo serio y real e imposible, cuando en realidad lo único que tienes que hacer es simplemente mirar a tu ego y sonreírle. No intentes soltar tu ego. A veces digo en broma que Jesús odia a la gente seria y que él odia especialmente a los estudiantes serios de Un curso de milagros porque lo único que ellos quieren hacer es soltar sus egos. Y si alguien está tan encabezonado ((obsesionado, empecinado, obstinado, terco)) con soltar su ego nunca lo soltará porque el ego no es el problema.

¿Así que la impaciencia que siento debería ponerme al tanto de que es eso lo que estoy haciendo?

Exactamente correcto.

Me sorprende lo rápidamente que puedo pasar de la mentalidad correcta a sentirme real y auténticamente atacada y completamente fuera de mi mente. A pesar de que entiendo lo que el Curso dice y de que estoy comprometida a practicar el perdón, a veces me siento como en una emboscada. ¿Alguna vez se vuelve esto más fácil?

Sí, cuando dejas de tomarlo tan en serio. Eres una persona muy agradable, Susan, pero eres tan condenadamente seria. Es eso lo que te hace tropezar. Esto no se volverá más fácil hasta que no renuncies a la idea de que hay un "esto" que tiene que volverse más fácil.

Así que el problema sigue siendo la idea de tener que hacer esto correctamente. 

Sí.

Ese es un hábito difícil de romper. 

Sí, lo es. Pero toda la idea es vivir jovialmente ((con alegría, ligereza, suavidad; sin seriedad)). Como cito constantemente, el problema no era la diminuta y alocada idea sino que el Hijo de Dios olvidó reírse de ella ((T.27.VIII.6.2)). El problema no es nada del ego; el problema es que nos lo tomamos en serio.

Así que cuando nos descubrimos tomándolo en serio, ¿la respuesta es mirar con Jesús, quien solo sonríe? 

Eso es lo que significa mirar con Jesús. Y él está sonriendo a la tontería de alguna vez haber pensado que esto es importante, lo cual es la tontería.

Así que se trata de no unirnos al ataque del ego, y simplemente dejar que todo eso pase.

Dejar que todo pase, lo cual no significa necesariamente que no vayas a actuar ((literalmente: que no vayas a tener una respuesta conductual)), pero significa que no te sientes molesta por eso y no necesitas cambiarlo.

Y no quieres estar molesto contigo mismo cuando te sientes molesto por algo. ((Otra forma de decirlo: "Y no necesitas disgustarte contigo mismo cuando te has disgustado por algo"))

Sí, absolutamente.

Me he descubierto a mí misma quejándome mucho mentalmente de todas las exigencias externas que parecen robarme tiempo para pasar tiempo de calidad con Jesús. Eso me hace reír porque, a pesar de que entiendo que Un curso de milagros es un camino de relaciones, aún así deseo retirarme de las relaciones y simplemente estar con mi mente correcta, estar con Jesús. ¿Me convierte eso en una estudiante realmente mala? 

Eso te convierte en una estudiante realmente mala si no te ríes de ti misma.

Porque hacer eso ((escapar de las relaciones)) es en realidad un intento de apartarse del plan de estudios, ¿verdad? Así que... ¿no hagas eso?

No a menos que quieras conseguir que me enfade contigo. Jesús se reirá de ti y yo te gritaré y te llamaré la atención.

Es solo este deseo de tener un poco de tiempo de descanso ((literalmente: "para respirar", en lugar de "de descanso")) entre las lecciones de perdón. Porque a veces parece como si solo hubiera este incesante bombardeo sucesivo de lecciones que simplemente nunca se irán. 

Henri Nouwen (sacerdote y autor internacionalmente reconocido) dijo algo como esto: yo seguía siendo interrumpido en mi trabajo y después me di cuenta de que las interrupciones eran mi trabajo. Así que si quieres pasar tiempo con Jesús, entonces contempla a Jesús en todos; esa es la respuesta. ((Nota de Toni: este puede ser un buen momento para recordar que, a fin de cuentas, nunca se trata de las acciones a nivel de la forma, sino del contenido en la mente. Por ejemplo, no se trata de si vivir una vida más retirada o no —como surja estará bien y tendremos buenas oportunidades para perdonar—; podemos tener alguna preferencia sobre eso y no es pecado que hagamos lo que en un momento dado nos parezca más conveniente, ni importará si nuestra preferencia finalmente no podemos llevarla a cabo, porque era solamente una preferencia, no algo necesario ni importante. Pero por ejemplo, igual que las relaciones no son el problema —de hecho el Curso nos enseña a despertar más rápidamente por medio de un uso consciente de las relaciones—, igualmente retirarnos de las relaciones tampoco es un problema, aunque tampoco es la solución —la solución siempre es volver a la mente y elegir de nuevo—, e incluso si alguien se retira "del todo", por ejemplo yéndose a vivir al desierto, huyendo de las relaciones —o por motivos de la mente correcta, pues nada es malo o bueno de por sí—, incluso allí en el desierto se encontrará ante sus narices con las relaciones. La culpa inconsciente seguirá proyectándose y surgirán relaciones de conflicto. Tal vez allí no haya personas sobre las que proyectar simbólicamente nuestro conflicto interno, pero tendremos relación tal vez con los insectos, con las condiciones climáticas, con nuestro propio cuerpo —frío, calor, la salud, etc— y por supuesto con nuestras propias emociones y pensamientos de conflicto)) 

A veces tengo miedo de que alguna lección de perdón auténticamente catastrófica esté acechando a la vuelta de la esquina. Sé que no hay una jerarquía de ilusiones ((T.23.II.2.3)), pero a veces parece que las lecciones se vuelven más desafiantes.

Es cierto que las lecciones se vuelven cada vez más desafiantes porque te estás volviendo cada vez más seria. Así que los asuntos egoicos que tú (por lo general de manera inconsciente) te guardas ((las cosas que tratamos —consciente o inconscientemente— de ocultar o mantener fuera del alcance de Jesús o de la luz)); ahora estás diciendo que no podemos conseguirlo a menos que miremos todos estos puntos de oscuridad ((lo que hemos ocultado o reprimido)). Así que estas son las cosas con las que asociamos más miedo y culpa y por tanto nuestra experiencia es que ellas se vuelven más difíciles.

¿Así que todas ellas tienen que subir a la superficie y estas son simplemente aquellas de las que estamos más asustados?

Sí. Al principio le decimos a Jesús: miraré esta cosa contigo, y esa otra cosa contigo, pero no sé nada sobre esta otra ((o sea, que tratamos de ocultar algun asunto a la luz/Jesús)). Y después de un tiempo dices: bueno, mejor empiezo a mirar también a esta porque está empezando a ser realmente un problema.

Hace poco estuve volando de vuelta a Denver, había turbulencias y de repente me descubrí a mí misma pidiendo disponer de un Jesús encarnado que me tomara de la mano y me protegiera. Sé que tú dices que tenemos que madurar como estudiantes del Curso en lugar de ser dependientes de Jesús porque de otro modo nunca llegaremos a ver que somos uno con él. Pero cuando estoy realmente asustada todavía necesito ese pensamiento de una mano amiga que me sostiene. ¿Está eso bien? 

Sí, por supuesto. En realidad eres demasiado estricta contigo misma. ¿Te he dicho que eres demasiado seria? Simplemente haz tus cosas diarias, sé tan normal como puedas y trata de no tomarte en serio ni a tu ego ni al ego de otros. Sé paciente contigo misma. Sé amable contigo misma. Mirar con Jesús en realidad solo significa compartir esa dulce sonrisa, compartir esa sonrisa consciente, esa sonrisa cómplice con Jesús. Eso es lo que significa. Él no se toma en serio nada de lo de aquí, porque no hay nada aquí. Y cuando te pones seria por algo, especialmente si es con algo relativo al Curso, entonces estás perdiendo completamente el punto.

Esa es una gran trampa; ponernos demasiado serios con respecto al Curso.

Oh, Dios; esa es la peor trampa. Es por eso por lo que ya tenemos la regurgitación del cristianismo con el Curso; ya está sucediendo.

Sí. Quería preguntarte sobre la proliferación de versiones de Un curso de milagros canalizadas, abreviadas, nuevas y mejoradas, que están surgiendo constantemente. Yo ni siquiera he mirado ninguna de ellas porque llegué a este camino después de mucho buscar y no creo que pueda haber nada más rápido, simple y amoroso que el Curso.

Creo que eso es muy cierto.

¿Puedes hablar de todo ese impulso por mejorar lo que ya es perfecto? 

Es cosa del ego. Al principio ((en aquel instante primero y original)) lo que "hicimos" es que tratamos de reescribir el Cielo y aún estamos intentándolo ((ahora en el simbólico mundo de las formas)). Si el Curso es un reflejo de la verdad de Dios y del amor del Cielo, lo cual es, entonces las personas están tratando de reescribirlo también. Y esa es precisamente otra forma de pensamiento mágico del que se habla en el Manual para el maestro ((se habla sobre esto en M.17 y en M.18)). La idea es no enfadarnos por eso, a fin de cuentas eso es lo que la gente hace ((tratar de "mejorar" o reescribir el Curso, o cualquier cosa que nos enoje)) y no hay nada malo en que estén haciéndolo.((Sobre este tema de los "Cursos alternativos", hay varios posts relacionados que podrían leerse: 1) Unos fragmentos de los libros de Gary Renard donde toca este tema y temas muy relacionados: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2014/10/cursos-alternativos-ucdm.html 2) En la entrevista que Susan Dugan hizo a Gary Renard, le preguntó también sobre este tema: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/hablando-con-gary-renard-susan-dugan.html 3) El largo artículo de Ken Wapnick sobre la historia de los manuscritos de UCDM, que ya cité antes y relinkeo aquí: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/05/ken-wapnick-la-historia-de-los.html))

Frecuentemente hablas de que no hay necesidad de enseñar Un curso de milagros, pero, ¿hay algo malo en enseñar el Curso? ((Sobre esto habló también Gary Renard en la ya mencionada entrevista que le hizo Susan Dugan, aquí: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/hablando-con-gary-renard-susan-dugan.html pero en este caso es más breve y voy a copiar aquí lo que dijo, en color azul las palabras de Gary: «No creo que enseñar el Curso sea algo necesariamente conveniente porque pienso que eso dificulta hacer el Curso, ya que entonces estás tratando de dar un determinado mensaje a la gente ((recordemos que no hay nadie ahí fuera)). Si realmente quieres hacer el Curso, yo recomendaría que quien quiera hacerlo se concentre simplemente en hacerlo y no en corregir a otras personas»; eso no es todo lo que dice al respecto, pero sí el comienzo y lo principal))

No, creo que yo lo hago. La idea es no identificarte con tu papel de ser un maestro y saber también que la auténtica enseñanza es demostrar lo que el Curso dice, y la enseñanza formal es solo otra manera de demostrarlo. Y con eso es con lo que te quieres identificar. Si empiezas a ponerte seria sobre tu enseñanza entonces sabes que vas a quedar atrapada en la trampa. Simplemente no te lo tomes en serio, eso es todo.

Lo que es realmente importante al practicar el Curso o enseñar el Curso es no trabajar en él. Si te pones a trabajar en él nunca lo conseguirás. Lo que tú quieres hacer en este punto es no trabajar en él durante el día, lo que significa no trabajar en tu ego, no trabajar en el ego de nadie más; simplemente mantente pidiéndole a Jesús que te acuerdes de reír. El final del capítulo 27 es maravilloso porque es todo sobre la importancia de reír y sonreír. Cuando lees eso, sin embargo, lo lees con seriedad.

Un curso de milagros, capítulo 27, titulado «La curación del sueño», sección VIII, titulada «El "héroe" del sueño», párrafo 5, en la página 660 del Texto:

¿Cuán dispuesto estás a escaparte de los efectos de todos los sueños que el mundo jamás haya tenido? ¿Es tu deseo no permitir que ningún sueño parezca ser la causa de lo que haces? Examinemos, pues, el comienzo del sueño, ya que la parte que ves no es sino la segunda parte, cuya causa se encuentra en la primera. Nadie que esté dormido y soñando en el mundo recuerda el ataque que se infligió a sí mismo. Nadie cree que realmente hubo un tiempo en el que no sabía nada de cuerpos y en el que no habría podido concebir que este mundo fuese real. De otro modo, se habría dado cuenta de inmediato de que estas ideas son una mera ilusión, tan ridículas que no sirven para nada, excepto para reírse de ellas. ¡Cuán serias parecen ser ahora! Y nadie puede recordar aquel entonces cuando habrían sido motivo de risa e incredulidad. Pero lo podemos recordar, sólo con que contemplemos directamente su causa. Y al hacerlo, veremos que son motivo de risa, no de temor. 

((Y la anterior cita, una vez vista, finaliza la entrevista)) ;-)

Fuente: http://www.foraysinforgiveness.com/a-conversation-with-ken-wapnick-did-i-mention-youre-too-serious

jueves, 10 de septiembre de 2015

L-34 Journey ... de Ken Wapnick

Como ya indiqué en el post índice, los comentarios de Ken Wapnick son los que he puesto en color verde:

Lección 34 — Podría ver paz en lugar de esto 

(1.1-3) La idea de hoy comienza a describir las condiciones que prevalecen en la otra manera de ver. La paz mental es claramente una cuestión interna. Tiene que empezar con tus propios pensamientos, y luego extenderse hacia afuera.

La paz mental es "una cuestión interna". El problema es que la mayor parte del tiempo creemos que se produce cuando el mundo exterior satisface nuestras necesidades. Sin embargo, Jesús enseña que la paz no tiene nada que ver con lo externo. Una vez más, las implicaciones de este hecho tienen que suscitar inquietud, porque Jesús nos está informando de que nada externo puede dañarnos ni tampoco darnos paz —el mundo exterior no nos amenaza, ni nos ataca, ni nos complace— ¡no hay nada fuera de nosotros! El desafío consiste en permitirnos a nosotros mismos volvernos cada vez más conscientes de esto sin caer en la negación. Lo que ayuda a que no caigamos en esta trampa del ego es darnos cuenta de que las implicaciones prácticas de esta idea son que a pesar de que podamos experimentar inquietud la cual atribuimos a causas externas, aún así podemos ir adentro con el Maestro de la verdad, Quien amablemente nos recuerda que la paz es una decisión que podemos tomar (y por lo tanto experimentar), independientemente de las circunstancias externas. Recuerdo que la primera vez que hice esta lección, sustituí la palabra "paz" por "Jesús". En otras palabras, cuando me sentía tentado a hacer real cualquier aspecto del error, siempre podía elegir a Jesús como mi maestro y recordar sonreír ante la tontería de creer que alguna vez pudiera haber algo en mi mente que no sea el amor de Jesús.

(1.4) Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacífica del mundo.

Esto es lo único importante, y todo el Curso de Milagros se dirige hacia eso: que percibamos el mundo de una manera pacífica [tranquila]. Jesús no está pidiendo que haya paz en el mundo, porque no hay un mundo objetivo fuera de nuestras mentes. Pedir que haya paz externa es haber hecho primero el conflicto real, ahí fuera. Una vez más, no hay un mundo aparte de la manera en que nosotros lo percibimos. Lo que me ha de importar como estudiante de este Curso es corregir la manera en que percibo, lo cual hago al corregir la manera como pienso. Esto se logra al corregir mi decisión errónea al elegir maestro [Jesús o el ego] —esto es siempre la línea de fondo. Por lo tanto, en esta lección en lugar de decir "Podría ver paz en lugar de esto" podrías decir, como mencioné más arriba, "Podría ver a Jesús en lugar de esto". Eso resaltaría todavía más el carácter personal de su enseñanza.

(2) Para los ejercicios de hoy se requieren tres sesiones de práctica largas. Se aconseja que lleves a cabo una por la mañana y otra por la noche, con una tercera adicional a intercalarse entremedias en el momento que parezca más conducente a ello. Todas las sesiones deben hacerse con los ojos cerrados. Es a tu mundo interno al que deben dirigirse las aplicaciones de la idea de hoy.

Por lo tanto se nos insta a practicar con los ojos cerrados, puesto que Jesús centra la atención en nuestros pensamientos, en la cuestión interna de estar en paz. Este es el prerrequisito para lo que sigue: hacer hincapié en el proceso de examinar cuidadosamente tu mente, un tema, como hemos dicho, que es central en Un curso de milagros. A medida que vas procesando este material, el nivel de miedo puede ponerse tan alto que estarías tentado de cubrir tus pensamientos egoicos y creer que no tienes que tratar con ellos porque —citando inapropiadamente algunas de las ideas metafísicas del Curso, tales como: tú eres santo y amado por Dios; además, nada ha sucedido y tú ni siquiera estás aquí— tú crees que hacer eso sería hacer la ilusión real. Al igual que en muchos otros lugares, Jesús nos insta aquí a que inspeccionemos nuestra mente en busca de pensamientos egoicos. Si crees que no tienes ninguno, Un curso de milagros es perfecto para ti puesto que enseña que sí tienes este tipo de pensamientos. De hecho, no podrías estar aquí si no los tuvieras. La idea es entrar en contacto con tus pensamientos de ataque, ya sean los que diriges contra ti mismo o contra otros, tal como vemos ahora: 

(3.1-2) Para cada una de estas sesiones largas se requieren alrededor de cinco minutos de búsqueda mental. Escudriña tu mente en busca de pensamientos de temor, situaciones que provoquen ansiedad, personas o acontecimientos "ofensivos", o cualquier otra cosa sobre la que estés abrigando pensamientos no amorosos.

No necesitas escarbar mucho en la superficie para encontrar uno de estos pensamientos. Es esencial que los busques cuando haces estas lecciones. Si no eres consciente de ellos, la idea de "ver paz en lugar de esto" deja de tener sentido. ¿Podría ver paz en lugar de qué? Si mi mente está llena únicamente de pensamientos amorosos, entonces ciertamente no necesito esta lección. Por lo tanto, la lección tiene un significado concreto cuando te permites entrar en contacto con los pensamientos no amorosos, los cuales vienen de tu maestro no amoroso. En este punto tiene sentido decir "Podría ver paz (o a Jesús) en lugar de esto". Aquí vemos reflejado el énfasis primordial que hace Jesús en su Curso sobre mirar a la oscuridad y traerla hasta la luz. Por citar solo un pasaje representativo, la primera de muchas citas así en esta serie: 

Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. (T.16.IV.6.1-2) 

(3.3) A medida que cada uno de estos pensamientos surja en tu mente, obsérvalo relajadamente [en el sentido de: desapegadamente, con indiferencia], repitiendo la idea de hoy muy despacio, y luego déjalo ir para que sea reemplazado por el siguiente.

Para reiterar este punto, no puedes dejar ir un pensamiento si no eres consciente de que lo tienes. Además, no puedes dejarlo ir a menos que realmente hayas elegido a Jesús o al Espíritu Santo como tu Maestro. Si no es así, no estás dejando ir los pensamientos. Elegir en contra de Ellos significa elegir a favor del ego, lo cual significa elegir la separación, por no hablar de la culpa, el miedo, y la ansiedad que es inevitable una vez que has elegido equivocadamente. "Obsérvalos relajadamente" quiere decir no darles importancia, lo cual es lo que quiere decir "mirar a tu ego con Jesús". No mirar demuestra que ya los hemos convertido en algo importante, porque si no los hubiéramos tomado tan en serio no hubieramos revestido estos pensamientos con la culpa que nos impide mirar.

La bondadosa mansedumbre de Jesús se hace evidente en el siguiente párrafo, a pesar de que nos insta a continuar nuestra práctica afrontando la ansiedad y la resistencia: 

(4) Si comienza a resultarte difícil pensar en temas específicos, continúa repitiendo la idea para tus adentros sin prisas y sin aplicarla a nada en particular. Asegúrate, no obstante, de no excluir nada específicamente.

Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera.

En los párrafos 5 y 6 Jesús repite de nuevo que hay que aplicar la lección cada vez que estemos angustiados, haciendo hincapié en la necesidad de permitirnos entrar en contacto con estos pensamientos: 

(5-6) Las aplicaciones cortas deben ser frecuentes, y hacerse siempre que sientas que de alguna forma tu paz mental se está viendo amenazada. El propósito de esto es protegerte de la tentación a lo largo del día. Si se presentase alguna forma específica de tentación en tu conciencia, el ejercicio deberá hacerse de esta forma: 
Podría ver paz en esta situación en lugar de lo que ahora veo en ella.
Si los ataques a tu paz mental se manifiestan en forma de emociones adversas más generalizadas, tales como depresión, ansiedad o preocupación, usa la idea en su forma original. Si ves que necesitas aplicar la idea de hoy más de una vez para que te ayude a cambiar de parecer con respecto a alguna situación determinada, trata de dedicar varios minutos a repetirla hasta que sientas una sensación de alivio. Te ayudará si te dices a ti mismo lo siguiente: 
Puedo substituir mis sentimientos de depresión, ansiedad o preocupación [o mis pensamientos acerca de esta situación, persona o acontecimiento] por paz. 
Por lo tanto, remarquemos esto una vez más: esta lección —y de hecho, todas las lecciones— no tendrá sentido para ti, ni te será de ninguna ayuda, a menos que primero admitas ante ti mismo estos pensamientos y sentimientos de depresión, ansiedad, preocupación, ataque, etc. No es que sea malo tenerlos; es que estás aquí porque los tienes. Por eso Jesús nos dice en el Texto, en el contexto de nuestra voluntad o disposición a elegir el instante santo:
Concéntrate sólo en ella [tu buena voluntad] y no dejes que el hecho de que esté rodeada de sombras te perturbe. Ésa es la razón por la que viniste. Si hubieses podido venir sin ellas no tendrías necesidad del instante santo. (T.18.IV.2.4-6) 
Por lo tanto, lo que es "malo" es hacer como que no los tienes, porque entonces Jesús no te será de ayuda y no puede serte de ayuda. Tienes que llevarle los pensamientos. Tal como él nos lo recuerda en el Texto, esa es nuestra función:
Tal vez te preguntes por qué es tan crucial que observes tu odio y te des cuenta de su magnitud. Puede que también pienses que al Espíritu Santo le sería muy fácil mostrártelo y desvanecerlo sin que tú tuvieses necesidad de traerlo a la conciencia. (T.13.III.1.1-2) 
Es debido a esta necesidad de traer a la conciencia estos pensamientos llenos de odio por lo que requerimos las frecuentes aplicaciones o prácticas que Jesús recomienda. La disciplina y la vigilancia son necesarias si queremos atrapar estos oscuros pensamientos y llevarlos a la luz sanadora y perdonadora de Jesús.

Las siguientes lecciones comienzan a mostrarnos las cosas maravillosas que se encuentran más allá de nuestros pensamientos egoicos: la otra cara que vemos cuando pedimos ayuda para elegir "otra manera de ver el mundo". Puede que recuerdes mi comentario de que uno de los propósitos del Libro de ejercicios es ayudarnos a reconocer que tenemos una mente dividida: el estado de mentalidad-errada del ego y el hogar de la mentalidad-correcta del Espíritu Santo. Solo mediante este reconocimiento podemos usar de manera significativa la parte tomadora-de-decisiones de nuestra mente para tomar la decisión correcta.

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Fuente: Journey Through the Workbook of a Course in Miracles, de Ken Wapnick.

Índice de capítulos traducidos en este blog, aquí: link-indice.