sábado, 5 de septiembre de 2020

El agobio del mundo (I): La pesada carga de un trabajo insoportable

Tema adaptado de una conversación por email. Postearé mis 3 emails de respuesta en 3 posts diferentes, uno por email. En este post inicial copio también parte del email de mi interlocutor donde plantea el problema. Elimino las partes más personales y detalles innecesarios.

Comentario inicial:

Mi hijo anoche se sentía muy mal triste y ansioso, casi siempre se siente mal, anoche me decía que a no quiere trabajar más preferiría trabajar poniendo ladrillos, gana mucho dinero muchísimo más que yo, de esa manera nos permite poder vivir, antes vivíamos con mis padres pero esa casa está muy destruida y se está por vender además y la convivencia era sumamente dificultosa, me decía anoche mi hijo que tiene la cabeza muy cansada, que querría hacer otro tipo de trabajo, tiene mucho padecimiento mental, más que esta todo el día en mi casa sin salir casi, y estas tres semanas está haciendo cambio de trabajo y hace dos trabajos a las vez , espero que la semana que viene se sienta más descongestionado, pero en la empresa que estaba el trabajo que venía haciendo se sentía siempre mal, no sé si cambiara algo ahora, la verdad que no sé qué decirle con mi sueldo no alcanza para nada menos ahora que no lo han actualizado está más desvalorizado todavía, además toma un remedio ´psiquiátrico porque tenía ataques de pánico no se si eso lo hace sentir mal, me dijo que la psiquiatra estaba por sacárselo pero no se lo saco porque está cambiando de trabajo de todas maneras anoche tuvo que tomar otro remedio más, no sé qué decirle como ayudarlo,

Bueno Toni, ya que te hayas tomado el trabajo de leerlo y compartas conmigo, te agradezco que estés siempre para ayudarme a perdonar el lio de este mundo.

☼☼☼

Respuesta de Toni:

Eso que cuentas se parece a cosas que he visto y que me han contado algunos amigos (por ejemplo uno que vi en mi paseo de ayer por la tarde, que no hablamos mucho pero sí me contó que estaba superando una crisis y que había tenido que dejar el trabajo por problemas con una jefa "loca" que le hacía la vida imposible, y mi amigo tuvo que acudir hace meses al psiquiatra y todo eso pero al final se vio tan mal que recientemente ha dejado el trabajo también).

Y ya lo dice el Curso que el mundo es un lugar muy loco y muy cansado.

     El mundo está muy cansado porque es la idea del cansancio. (T-5.II.10:6)

Sabemos por el Curso que el mundo es la idea de un ataque contra Dios. Es una idea de separación y asesinato. Esta creencia trae muy malas sensaciones y emociones desagradables, como la culpa, la desesperanza, la tristeza y la depresión, aparte de todos los demás problemas.

Pero el Espíritu Santo nos enseña a percibir el mundo de otra manera y así ver la brillante luz del mundo real donde todos somos colaboradores y hermanados en una misma Familia. En esta percepción sanada las cosas son amables e inofensivas, ligeras y agradables, y todo encaja amablemente para compartir el amor:

     Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. (T-4.V.1:1)

Mientras cambiamos de la percepción errónea a la percepción sanada, pasamos por una percepción intermedia que podríamos llamar la percepción sanadora o percepción del perdón (el proceso de despertar o de la confianza), donde el mundo es un aula donde aprendemos a reconocer la Voluntad de Dios y a reconocer la unión.

De todos modos ya sabemos que lo mejor que podemos hacer por los demás es estar en paz nosotros mismos aceptando la Expiación para uno mismo:

     La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. (T-2.V.5:1)

Y así encontramos la paz y los demás encontrarán también nuestra felicidad, al verla reflejada en nuestro rostro y en nuestro corazón. Así todos acabamos aceptando la oferta de amor y plenitud que nos ofrece Jesús:

     Traigo a vuestros cansados ojos una visión de un mundo diferente, tan nuevo, depurado y fresco que os olvidaréis de todo el dolor y miseria que una vez visteis. (T-31.VIII.8:4)

He perdonado lo que me contó mi amigo, y el pesar de tu hijo, y tu propia preocupación y también mi percepción de todo ello. Así dejamos de dar importancia a las sombras inexistentes, y nos relajamos para poder disfrutar la luz en la que estamos viviendo en cada instante:

     Él [DIOS] es lo único que te rodea. (T-18.VI.10:6)

Amén.

☼☼☼

Parte 2: El agobio del mundo (II): Y lo demás vendrá por añadidura

Parte 3: El agobio del mundo (y III): Arenas movedizas

viernes, 4 de septiembre de 2020

Sobre el consejo de Ken Wapnick: «Sé normal»

Kenneth Wapnick aconsejó en diversas ocaciones a quienes le leían o escuchaban con las simples palabras "be normal": sé normal. Es un lema que a mí siempre me ha parecido útil usado en el contexto adecuado.

En el siguiente vídeo de David Hoffmeister se desmonta bastante el consejo de "sé normal". Sin embargo, para hacerlo se recurre principalmente a otro significado de "normal", distinto al que le daba Ken en sus ejemplos. Sin embargo estos matices son válidos e interesantes en su propio contexto:

¿Puedo practicar el curso y seguir siendo "Normal"? UCDM, David Hoffmeister y Frances Xu: https://www.youtube.com/watch?v=FVwuoNx0Jo8

El vídeo está subtitulado en español. Si no están activados los subtítulos podéis hacer el click pertinente para activarlos.

Una vez visto el vídeo, como en mi sentimiento no ha quedado bien reflejada la manera en que usaba ese consejo Ken Wapnick, para complementar el tema hago unas aclaraciones sobre el otro sentido en que puede usarse la palabra "normal":

(Comentario de Toni, al hilo de algunos de los comentarios de David vistos en el anterior vídeo):

Sin embargo, la palabra "normal" tiene también otros sentidos que sí son compatibles con la enseñanza del Curso. En español la palabra "normal" también significa "que se halla en su estado natural", y también significa "habitual u ordinario". Este último significado es aproximadamente lo opuesto al especialismo del ego, ya que lo "normal" es lo que compartimos con todos o con la mayoría, es decir, lo que nos une en vez de lo que nos separa.

Tal vez ese sea el mensaje que nos quería dar Kenneth Wapnick con su consejo "be normal" (sé normal). Ken lo enfocaba en un contexto de no dejarnos llevar por el deseo del ego de considerarnos mejores o peores que los demás. El especialismo del ego se fija en lo que parece separarnos (superioridad, inferioridad, excepcionalidad), pero ser normal es ser sencillo y aceptar lo que nos une, en vez de tratar de destacar (lo cual sería el deseo de ser especial).

Tres ejemplos pueden ilustrar a qué se refería Ken con "sé normal":

1) Un amigo está hospitalizado por cáncer y nosotros en vez de empatizar con él con palabras o silencio, le decimos orgullosamente: "No te quejes, no eres un cuerpo. Eres libre, simplemente aún no has comprendido el significado del Curso" (y esa persona podría no ser ni siquiera estudiante del Curso).

2) En un entierro, en vez de empatizar, le soltamos a la viuda: "No llores, tu marido no ha muerto, no es un cuerpo. El espíritu es inmortal, y la inmortalidad es un estado permanente". Bellas palabras del Curso, pero que no han de ser usadas arrogantemente como un martillo contra quienes necesitan un tiempo de luto.

3) Nuestro hijo pequeño está asustado porque una avispa se ha colado por la ventana de su cuarto y le ha picado en el brazo, y nosotros en vez de mostrarnos amables con él le increpamos orgullosamente con la enseñanza del Curso: "El mundo no existe, las avispas no existen, no llores porque no ha pasado nada, y lo pasado ya pasó". O alguien entra en casa e intenta agredir al niño y en vez de defenderle decimos en voz alta la enseñanza del Curso: "Si me defiendo he sido atacado" (L-135) o "En mi indefensión radica mi seguridad" (L-153).

En todos esos ejemplos Ken Wapnick diría que nos dejemos de especialismos orgullosos y simplemente seamos normales. Es decir, que no intentemos destacar, que no finjamos que estamos más adelantados de lo que realmente estamos, ni exijamos a los demás que también lo estén.

Por lo tanto la palabra "normal" es útil en el contexto de expresar lo contrario al especialismo del ego, parecido a cuando el Curso dice que "Los maestros de Dios han aprendido a ser sencillos" (M-4.A.VI.1:1), es decir sencillez, humildad, normalidad, reconocer nuestra inherente igualdad con los demás. No la arrogancia de creernos excepcionales, ya sea superiores o inferiores, sino la sencillez de vernos unidos a los demás, compartiendo lo que nos une, en vez de centrándonos en lo que creemos que nos separa.

En otro sentido, la palabra "normal" es justo lo contrario de lo que generalmente expresamos los estudiantes del Curso o los seguidores de la espiritualidad no-dual, porque ser normal en el mundo es lo opuesto a lo que el Espíritu Santo nos enseña, ya que Él nos enseña a desaprender la normalidad del ego. En este sentido son muy útiles los comentarios y matices que en este vídeo nos comparte David Hoffmeister.

Por tanto podríamos decir que la palabra "normal" es en sí misma neutra, pues dependiendo del uso que le demos será un concepto útil o un obstáculo para nuestro proceso de despertar. Al igual que el tiempo o el cuerpo (T-26.VIII.3:7), la palabra "normal" es también neutra y depende del propósito o contexto que le asignemos.

Saludos :-)

viernes, 14 de agosto de 2020

Lo siguiente es un comentario que me hizo un amigo hace años

Un amigo es aquel con quien puedes estar en silencio
sin la obligación de rellenar ese hueco de tiempo con palabras.

viernes, 7 de agosto de 2020

Aceptación. Este Momento es Dios

Cualquier término puede tener múltiples significados según el contexto en el que se utilice. Así ocurre también con la palabra «aceptación».

En un sentido, solo se puede aceptar lo que existe, lo que es verdad. En este sentido solo lo que viene de Dios es aceptable.

En otro sentido, el término aceptar se refiere a una actitud perdonadora de indefensión y mansedumbre, en la que no se rechaza o se lucha sino que se aprecia el reflejo de la verdad que podemos hallar en todas las cosas cuando las miramos con los ojos del perdón.

Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones, salvo a juicio del ego. (T-4.V.1:1-2)

En este sentido todas las cosas son aceptables, pues no son sino reflejos de nuestro verdadero ser, si las sabemos mirar con ojos amorosos. Hay otras citas del Curso que resuenan con esta aplicación de una universal aceptación, ya que todo es uno y rechazar un fragmento del Hijo de Dios sería atacarlo y por tanto perderlo de vista, pero al aceptarlo conseguimos unificarnos y reconocernos:

El ego analiza; el Espíritu Santo acepta. Sólo por medio de la aceptación se puede llegar a apreciar la plenitud, pues analizar significa fragmentar o separar. (T-11.V.13:1-2)

Para lograr este objetivo tenemos que reemplazar el ataque por la aceptación. Mientras sigamos atacando, no podremos entender cuál es el plan de Dios para nosotros. Estaremos, por lo tanto, atacando lo que no reconocemos. (L-72.10:2-4)

Pero en el otro sentido que mencioné, no se puede aceptar lo que no existe en absoluto. No se puede aceptar, por ejemplo, la creencia del ego de que la mentira es verdad, o que el especialismo nos aporta algo valioso. Porque el uso que hace el ego de la aceptación no es verdadera aceptación.

Recuerda no obstante, que lo que el Espíritu Santo rechaza el ego lo acepta. (T-6.V.C.1:7)

Si no le prestases atención a la voz del ego, por muy ensordecedora que parezca ser su llamada; si no aceptases sus míseros regalos que no te aportan nada que realmente quieras, y si escuchases con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación, podrías entonces oír la poderosa Voz de la verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes. (L-106.1)

Es decir, que la aceptación no es aplicable al contenido del ego (creencias erróneas), pero sí es aplicable universalmente a todas las formas, pues en sí mismas son neutras y todas ellas pueden mirarse con los ojos del perdón, de manera que tal aceptación bondadosa nos recuerda la ya mencionada cita de que «Todas las cosas obran conjuntamente para el bien».

De modo que las palabras en sí no contienen la verdad. Y que lo que señalan sea útil o no dependerá del sentido que les estemos dando a las palabras en un contexto dado:

Estrictamente hablando, las palabras no juegan ningún papel en el proceso de curación. (...) No olvidemos, no obstante, que las palabras no son más que símbolos de símbolos. Por lo tanto, están doblemente alejadas de la realidad. (M-21.1:1,9-10)

Dicho esto, comentemos unas líneas más sobre un uso significativo del concepto de «aceptación». Hay maestros de no dualidad (incluso en la línea del Curso, como David Hoffmeister) que han hablado favorablemente de la utilidad de la aceptación. Ellos hablan de la aceptación en el sentido siguiente (afín a lo que ya hemos comentado sobre el aspecto útil del término):

¿Qué es la ACEPTACIÓN?

Fluir intuitivamente con alegría y espontaneidad, sin hacer una montaña de un grano de arena. Reconocer la ilusoriedad e irrelevancia del mundo. Lo único relevante es que todo es útil para despertar. Esto es aceptación y paz.

ACEPTAR = PERDONAR

Y otros significados relacionados acordemente:

Indefensión. No luchar. No tratar de controlar el mundo externo, ni defenderse del pasado o el futuro, o buscar resultados en el mundo.

No insistir en que lo importante sea cambiar las cosas externas. Por lo tanto todas las cosas son aceptables, pues en sí mismas no son relevantes ni significan nada y por lo tanto ninguna de ellas es una amenaza. Lo que no es peligroso no nos amenaza y en ese sentido es aceptable, debido a su inofensividad:

La realidad de todas las cosas es totalmente inocua porque la condición de su realidad es la inocuidad total. (T-8.IX.2:2)

Al aceptar, en vez de cambiar lo externo somos capaces de ir adentro de nuestra mente y cambiar nuestros puntos de vista erróneos, es decir, soltando nuestros juicios.

Lo que no existe no se puede aceptar directamente, pues no está ahí para ser aceptable intrínsecamente. Pero podemos dejar de luchar contra ello. Podemos perdonarlo. Y en este sentido todo es aceptable, pues nada hay que sea indigno de nuestro perdón. Al dejar de luchar contra ello, dejamos de verlo como real. Y así desaparece, dejando el sitio para que la paz ocupe su lugar. En este sentido todo es aceptable, pues una de dos: 1) o algo es real, o bien 2) es ilusorio y al perdonarlo vemos en ello un reflejo de la verdad que nos ayuda a despertar.

Recuerda que solo te ves a ti mismo. Que solo ves a Dios, aunque a menudo deformado por tus juicios, miedos, creencias, proyecciones e interpretaciones. ¿Acaso no es Dios aceptable? ¿Acaso no es aceptable tu propio Ser?

     No hay nada externo a ti. (T-18.VI.1:1)

     Él [Dios] es lo único que te rodea. (T-18.VI.10:6)

     Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo mientras perdure la percepción. (T-7.VII.3:9)

     Lo único que ves en cada hermano es el reflejo de lo que elegiste que él fuese para ti. (T-25.V.4:7)

Tal como veas a tu hermano te estarás viendo a ti mismo en lo profundo de tu mente. Y tu hermano puede ser una persona, un ambiente con sus circunstancias, lo que sea que percibas en el mundo. Aceptarlo no significa considerar que las formas son reales, sino simplemente dejar de luchar mientras al mismo tiempo abres tu mente receptivamente para ver el regalo que toda situación contiene para ti. Si sonríes (aceptas) lo que verás será tu propia sonrisa reflejada.

Como ejemplo de en qué sentido es útil la aceptación, puedes aplicarla a situaciones como las siguientes: digamos que es invierno y hace frío, o es verano y hace mucho calor, o simplemente llueve. La aceptación no consistiría en aceptar que el invierno es real o que el verano, la lluvia, el frío o el calor son reales, sino que la aceptación simplemente abre el corazón a experimentar el momento presente sin quejas ni victimismo, sin proyecciones ni juicios, con una actitud de refrescante perdón. Si obramos así, no nos sentiremos molestos ni con el frío ni con el calor, pues seremos conscientes de que las circunstancias externas del mundo no significan nada y que lo único que realmente nos afecta es nuestra propia mente, nuestros juicios e interpretaciones. El significado que le hemos dado a la situación. Y fácilmente podemos dar un significado aceptable a cualquier situación, y disfrutar incluso de una intensa lluvia sin siquiera disponer de paraguas. ¡Una danza divertida!

No hay nada más bello que la aceptación incondicional del momento presente. Eso es el instante santo y es paz, pues significa que hemos elegido el perdón que abre paso al reconocimiento de la paz.

Podemos danzar con alegría en mitad de una estruendosa lluvia tormentosa, o sentirnos sin miedo y en paz incluso ante un diagnóstico médico que normalmente nos habría resultado amenazador. Y con esta alegre aceptación del momento presente a menudo las apariencias externas también resuenan con nuestra apertura y cambian consecuentemente para reflejar nuestra alegría y aceptación, aunque esto ni siquiera nos resulta necesario porque ya estamos contentos desde antes del principio, debido a nuestra actitud de feliz aceptación. En otras palabras, a veces dejará de "llover", pero incluso si sigue lloviendo, simplemente danzaremos alegremente bajo la apariencia de lluvia.

Para ser claros, aceptar una enfermedad no significa luchar contra ella ni tampoco resignarnos a padecerla (estos dos extremos son actitudes erróneas que dan realidad a la ilusión de enfermedad), significa simplemente que vemos a través de la ilusión de enfermedad, por encima del campo de batalla, donde no podemos ser dañados, y desde ahí somos un observador feliz que sabe de su invulnerabilidad: ya no somos el personaje del sueño, sino el soñador que es libre de despertar de esa ilusión de enfermedad. No somos cuerpo (nada irreal existe), sino mente (nada real puede ser amenazado).

La aceptación, por tanto, es simplemente dejar de insistir en que tenemos razón y a cambio invitar al Espíritu Santo a que juzgue la situación por nosotros, lo cual Él hará con sabiduría y bondad para guiarnos a despertar.

El que acepta no pelea, y por tanto está relajado y en paz. Donde hay unidad no hay dos que puedan entrar en conflicto o pelear. En este sentido la aceptación es una luz que disipa las sombras y nos permite reconocer que en realidad no hay problema porque lo único que hay es luz en todas partes y esta luz es nuestro ser. Entendida de este modo, la aceptación es equivalente al perdón tal como lo enseña el Curso (porque ya sabemos que las palabras en sí no son nada y otras tradiciones usan el término "perdón" de otro modo que a veces no tiene que ver con el amor ni con la no-dualidad).

Como mini-complemento dejo un par de links a dos posts breves que pueden ayudar a profundizar en algunos matices relacionados con el tema de la aceptación:

Si me defiendo la lío, pero en mi indefensión descubro mi total seguridad: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2020/08/si-me-defiendo-la-lio-pero-en-mi.html

El quid: https://jugandoalegremente.blogspot.com/2020/08/el-quid.html

El segundo post, el más breve de los dos («El quid»), nos ayuda a entender por qué siempre estamos en el momento oportuno, en el lugar oportuno y experimentando lo que es oportuno. Lo cual es otra forma más de decir que todo momento es igual de aceptable. Pues no hay ningún momento excluido de la apacible bendición de Dios.

Al final del proceso de despertar llega la verdarera Aceptación total donde se reconoce que en realidad todos los momentos son un mismo Momento eterno, y este Momento tan puro, pleno y apacible es Dios.

☼☼☼

miércoles, 5 de agosto de 2020

Si me defiendo la lío, pero en mi indefensión descubro mi total seguridad

*
Lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano.
George Orwell

Es decir, lo que cuenta no es defenderse de —o sobrevivir a— los supuestos peligros de un ilusorio mundo dual, sino ser amoroso.

Si me defiendo he sido atacado. (L-135)

En mi indefensión radica mi seguridad. (L-153)

Si creo necesitar defensas entonces estoy haciendo que los ataques sean reales en mi conciencia. Significa que estoy juzgando y de este modo produciendo apariencias que, aunque sean ilusorias, me molestarán porque las considero realidad.

Es muy significativo que una de las diez características que destaca el Curso de los maestros avanzados de Dios es la indefensión (M-4.VI) y que otra de esas características sobresalientes sea la mansedumbre (M-4.IV):

Cuando se abandonan las defensas no se experimenta peligro. Lo que se experimenta es seguridad. Lo que se experimenta es paz. Lo que se experimenta es dicha. Y lo que se experimenta es Dios. (M-4.VI.1:11-15)

Para los maestros de Dios el daño es algo imposible. No pueden infligirlo ni sufrirlo. El daño es el resultado de juzgar. (M-4.IV.1:1-3)

Y en el Texto se hace alusión a citas bíblicas relacionadas con esto:

Los mansos heredarán la tierra porque sus egos son humildes, y esto hace que su percepción sea más fidedigna. (T-4.I.12:4)

     Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.
Salmos 37:11

     Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Mateo 5:5
*

martes, 14 de julio de 2020

¿No es aburrido el Cielo?

Este tema surgió hace unos años en otro de mis blogs, aquí: Creación inmutable: El Ser no es una especie de Gran Cubito de Hielo Aburrido.

Ahora ha vuelto a surgir en el foro de Reddit sobre el Curso (en inglés aquí). Traduzco al español el intercambio (se puede considerar una versión resumida de lo que en esencia expresé en ese post del 2012):

¿Cómo es el Cielo / Realidad?

¿Cómo podría el Cielo no ser aburrido si ahí nada cambia? Me está costando motivarme para despertar a tal realidad.

Comentario (Toni):

El Cielo no es un cubito de hielo gigante aburrido. No se puede describir en palabras, pero digamos que es plenitud constante. El Cielo es siempre nuevo y además nunca cambia. Las palabras no pueden definirlo. En palabras podemos poetizar con insinuaciones y metáforas, por ejemplo, podemos decir que es como un río: su curso es inmutable pero el fluir del agua es enérgico y espléndido. De modo semejante, el Cielo es inmutable porque su felicidad nunca desaparece (su estado de felicidad nunca cambia) y además es infinitamente dinámico porque es constantemente nuevo y jamás se repite.

Pero las palabras no son la experiencia. Lo mejor de las palabras es servirnos de ayuda en el proceso de perdonar/despertar. Así vendrá la experiencia que pondrá fin a todas las dudas. El Cielo es maravilloso e incomparable. La Vida es Vida.


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Complemento reciente al mismo tema: ¿Cómo es el Cielo o la Unidad de la no-dualidad pura? ¿Hay diversión o es aburrido?: https://concordiayplenitud.foroactivo.com/t388-como-es-el-cielo-o-la-unidad-de-la-no-dualidad-pura-hay-diversion-o-es-aburrido#2800

La referencia antigua que ya mencioné al principio de este post: Creación inmutable: El Ser no es una especie de Gran Cubito de Hielo Aburrido.

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sábado, 20 de junio de 2020

Llévame a Casa

Hoy al despertar me ha surgido espontáneamente esta oración de perdón:

Llévame a Casa, Espíritu Santo. Gracias.

Y en realidad ya estamos todos ahí. Siendo Uno. El proceso espiritual es simplemente darnos cuenta.

Dentro de ti hay Algo que sabe el camino, que sabe la verdad. Durante el proceso de despertar es útil que concibas ese Algo como tu Maestro o Guía interior, como el Espíritu Santo o como te resuene llamarlo. Intelectualmente ya sabes que ese Algo eres en realidad tú mismo (tu Ser Despierto). Puedes comunicarte con Ello mediante la intuición, que será tanto más nítida cuanto más practiques el perdón o vuelvas la mente hacia dentro. Es la Voz del Momento. Es el aroma y reconocimiento de la paz. Una vez acabado el proceso de despertar sabrás inequívoca y experimentalmente que ese Algo es tu verdadera Identidad, es la Verdad, tu verdadera Vida, tu Ser gozando en la ilimitada plenitud.