martes, 1 de noviembre de 2016

Jesús y el Espíritu Santo como símbolos - La revelación

Pregunta: ¿Con quién hay que observar al ego, con Jesús, o con el Espíritu Santo?; ¿a quién hay que entregarle las emociones, a Jesús o al Espíritu Santo?; ¿a quién hay que pedirle ayuda, a Jesús o al Espíritu Santo?; ¿es indiferente, ambos símbolos son lo mismo, o no exactamente? Si Dios no conoce este mundo ilusorio, porque Él no está dormido, imagino, que eso hace imposible una comunicación directa sin intermediarios, ¿o por el contrario, sí es viable la comunicación directa con Él?

Respuesta: Jesús y el Espíritu Santo son símbolos del recuerdo de la verdad en el interior de tu mente. Simbolizan lo mismo en cuanto al contenido (amor, verdad), pero obviamente no son exactamente iguales con respecto a la forma: tú los ves diferentes y por lo tanto es posible que te sientas más cómodo con un símbolo o con el otro. Puedes usar el que prefieras. Otras personas prefieren usar otros símbolos, como Buda, Shankara, Krishna, Shiva, o el símbolo que sea. Cada uno puede ver cuál le resuena más. El Curso nos propone dos símbolos principales en su línea, que son Jesús y el Espíritu Santo. Si tienes una mentalidad que le gusta lo abstracto, tal vez entonces prefieras al Espíritu Santo. Y si a tu mentalidad le gusta más lo concreto, entonces preferirás a Jesús, que adopta una forma personal semejante a como te consideras a ti mismo y eso puede facilitar el que confíes en él como en un amigo sabio, un hermano despierto y amoroso con el que puedes establecer una relación personal de amor y confianza.

En cuanto a la comunicación directa con Dios, sí es posible y el Curso llama a eso conocimiento, revelación. Hay una sección del Manual para el maestro dedicada concretamente a ese tema: M.26: «¿Es posible llegar a Dios directamente?».

Como Dios está despierto y no reconoce el sueño o dualidad, comunicarse con Él es simplemente volver nuestra atención a la verdad pura. Ahí no hay percepción, ni palabras, ni consejos para un mundo que no existe. Esta "comunicación" (más bien reconocimiento) no sucede dentro del sueño, ni dentro del tiempo. Es intemporal. Es conocimiento puro sin formas. Es puro gozo. En palabras se ha aludido a esto como "comunicación con Dios", pero eso son solo indicaciones con palabras; en realidad ahí solo hay UNO. Es Unicidad. Si lo llamamos "comunicación", es una comunicación o gozo del Uno Consigo Mismo.

La comunicación con Dios es directa, es conocimiento puro, y no utiliza palabras. No es forma, sino contenido puro: experiencia, éxtasis. No es aplicable al mundo, por lo que el antídoto para despertar del sueño dual no es el conocimiento, sino la percepción correcta (C.4.3.1-2). No obstante, la experiencia de la revelación puede dar mucho ánimo para persistir en la práctica de la percepción correcta, pues al vislumbrarse la meta final del conocimiento, uno está más motivado a despertar. Sin embargo, el camino rápido para despejar de obstáculos el reconocimiento de la verdad, es la percepción de mentalidad correcta. El conocimiento es intemporal, mientras que la percepción correcta opera dentro del tiempo, deshaciéndolo, acortándolo.

Algunas citas sobre el tema (cuando se habla de "milagro", se refiere al perdón):

Los milagros son un modo de liberarse del miedo. La revelación produce un estado en el que el miedo ya ha sido abolido. Los milagros son, por lo tanto, un medio, y la revelación un fin. (T.1.I.28)

Cuando retornes a la forma original de comunicación con Dios por revelación directa, los milagros dejarán de ser necesarios. (T.1.I.46.3)

El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese sentido es intemporal. (T.1.I.47)

El milagro es el único recurso que tienes a tu inmediata disposición para controlar el tiempo. Sólo la revelación lo transciende al no tener absolutamente nada que ver con el tiempo. (T.1.I.48)

La revelación produce una suspensión completa, aunque temporal, de la duda y el miedo. Refleja la forma original de comunicación entre Dios y Sus creaciones, la cual entraña la sensación extremadamente personal de creación que a veces se busca en las relaciones físicas. La proximidad física no puede proporcionarla. Los milagros, en cambio, son genuinamente interpersonales y conducen a un auténtico acercamiento a los demás. La revelación te une directamente a Dios. Los milagros te unen directamente a tu hermano. (T.1.II.1.1-6)

La revelación es algo intensamente personal y no puede transmitirse de forma que tenga sentido. De ahí que cualquier intento de describirla con palabras sea inútil. La revelación induce sólo a la experiencia. Los milagros, por otra parte, inducen a la acción. Por ahora resultan más útiles debido a su naturaleza interpersonal. (T.1.II.2.1-5)

La revelación es literalmente inefable porque es una experiencia de amor inefable. (T.1.II.2.7)

La revelación puede, de vez en cuando, revelarte cuál es el fin, pero para alcanzarlo, los medios son necesarios. (T.1.VII.5.11)

El conocimiento es el resultado de la revelación y genera sólo pensamiento. (T.3.III.5.10)

Nadie que haya experimentado la revelación de esto puede volver a creer completamente en el ego otra vez. (T.4.III.3.7)

Sólo la mente sana puede experimentar una revelación de efectos duraderos porque la revelación es una experiencia de pura dicha. (T.5.I.1.3)

Y la verdad te será revelada, por haber elegido que los símbolos del amor ocupen el lugar del pecado. (T.27.VI.8.6)

Allí donde todos los conceptos del yo han sido abandonados, la verdad se revela tal como es. (T.31.V.17.4)

Dios Mismo ha prometido que ésta le será revelada a todo aquel que la pida. (L.94.4.2)

Y la verdad se pide mediante el perdón.

La revelación de que el Padre y el Hijo son uno alboreará en toda mente a su debido tiempo. (L.158.2.8)

Cuándo ha de llegar esta revelación es irrelevante, pues no tiene nada que ver con el tiempo. (L.158.11.1)

Él [el Espíritu Santo] reconoció todo lo que el tiempo encierra, y se lo dio a todas las mentes para que cada una de ellas pudiera determinar, desde una perspectiva en la que el tiempo ha terminado, cuándo ha de ser liberada para la revelación y la eternidad. (L.169.8.2)

Sea cual sea el momento que la mente haya fijado para la revelación ello es completamente irrelevante para lo que no puede sino ser un estado constante, eternamente como siempre ha sido, y como ha de seguir siendo eternamente. (L.169.9.2)

Cuando la revelación de tu unidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente. Pero por ahora es mucho lo que aún nos queda por hacer (...) (L.169.10.2-3)

Lo que "aún nos queda por hacer" es, obviamente, perdonar.

El perdón elimina las distorsiones y revela el altar a la verdad que se hallaba oculto. (L.336.1.4)

El conocimiento no es el remedio para la percepción falsa, puesto que al proceder de distintos niveles, jamás pueden encontrarse. La única corrección posible para la percepción falsa es la percepción verdadera. Ésta no perdurará. Pero mientras dure, su propósito será sanar. La percepción verdadera es un remedio que se conoce por muchos nombres. El perdón, la salvación, la Expiación y la percepción verdadera son todos una misma cosa. Son el comienzo de un proceso cuyo fin es conducir a la Unicidad que los transciende a todos. La percepción verdadera es el medio por el que se salva al mundo de las garras del pecado, pues el pecado no existe. Y esto es lo que la percepción verdadera ve. (C.4.3)

Iluminación, enfermedad y periódicos

Pregunta: ¿Por qué crees que Ramana leía el periódico, si para él este mundo es ilusorio?

Respuesta: También respondía si le hacían preguntas sobre espiritualidad, aunque los preguntadores y las preguntas fuesen también ilusorias (en la Realidad no hay preguntas, ni sueño, ni nadie que necesite respuestas o que necesite despertar). Un despierto "con cuerpo" puede respirar, comer, beber, leer periódicos, tener sexo e incluso morir crucificado. Puesto que son ilusiones, qué más da. Los iluminados a veces incluso se aficionan a algo bastante concreto, como algún deporte o al chocolate, coleccionar algo, etc, pues sin algún ancla que los enraice en lo terrenal, el conocimiento podría disolver esa vida/cuerpo/encarnación. Es difícil mantener el cuerpo si uno no consigue suavizar la intensidad del conocimiento puro. El cuerpo de alguien en samadhi constante moriría pronto (M.26.3.8). Leer el periódico o cosas así puede ser un modo de no dejarse llevar del todo por el samadhi. Puede ser también un modo de comunicar algún mensaje a los demás (de normalidad, por ejemplo). Si el iluminado va a quedarse un tiempo más prolongado (algunos no suelen vivir mucho tras la iluminación), puede ser conveniente encontrar algún ancla, y así podrá quedarse más tiempo para ayudar a inspirar a otras mentes.

Pregunta: Tengo entendido que las enfermedades son conflictos (creencias erróneas) no resueltos. Si esto es así, ¿por qué Ramana y Ken Wapnick tuvieron cáncer, si se supone que estaban iluminados?

Respuesta: En primer lugar, no sabemos si estaban iluminados o no. En segundo lugar, los iluminados pueden desprenderse del cuerpo de cualquier modo usual: enfermedad, vejez, accidente, o incluso de maneras poco usuales, como mediante la desintegración instantánea, o crucifixión, etc. La forma no importa: el interior es total paz.

De hecho, evitar un cáncer sería más lógico en no iluminados que en iluminados, puesto que los iluminados no sienten ni sufrimiento ni dolor físico, y por consiguiente no sienten necesidad de cambiar el guión. Simplemente se usa lo que se vea conveniente para inspirar. Y esto es diferente en cada caso concreto. Este tema se toca de pasada en La Desaparición del Universo (mencionando el ejemplo concreto del cáncer).

La enfermedad refleja un conflicto interno: el del ego global original. El cuerpo (incluso "sano") refleja también ese mismo conflicto interno original. Cuando alguien se ilumina, ya no hay conflicto en su mente, pero el guión ya está escrito desde el principio, reflejando el conflicto original del ego. Al iluminado esto no le afecta. Él sabe que no hay cuerpo. No siente dolor ni problema. Sabe que el cuerpo es ilusorio, pero si se decide mantenerlo un tiempo (por motivos de ayuda para alguien), el cuerpo tendrá algún guión que desempeñar: puede respirar, comer, beber, incluso haber alguna enfermedad (toda la gama de DVDs sigue estando disponible, según convenga). El Curso no se centra en las formas (lo externo), sino en el contenido (lo interno), y el contenido que experimenta un iluminado es una constante paz inmutable, sin importar la apariencia externa. Quienes se preocupan por lo externo son los no iluminados, no el iluminado.

Pregunta: No he entendido bien cuando UCDM dice que el guión ya está escrito. ¿Eso quiere decir que existe un destino que no se puede cambiar? ¿O quiere decir que todos los caminos están escritos, pero que dependiendo de con qué maestro nos guiemos llegaremos antes a la iluminación?

Respuesta: Si te he entendido bien, se parece más a lo segundo que dices. El guión del sueño está escrito (Ramana decía que incluso un estornudo, o un pensamiento, cada respiración, están predeterminados). Pero el sueño no es lineal: contiene muchas líneas temporales aparentes y podemos elegir cuál de ellas experimentar. Así que en la práctica, actúa con normalidad. Puede que en una línea temporal vas al cine, en otra te quedas en casa. En una línea te casas, en otra permaneces soltero. En una línea mueres de cáncer a los 30 años, en otra mueres de viejo a los 80. Si uno practica el perdón, algunas líneas temporales parecerán ser borradas y no se experimentarán (a veces esto implica no llegar a experimentar líos, o enfermedades, que estaban programados, pero de esto difícilmente nos vamos a dar cuenta, pues rara vez uno sabe lo que "iba a pasar"). El perdón es el único verdadero elegir, en el sentido que explica el Curso y "La Desaparición del Universo" (libro que siempre viene bien releer). El macroguión contiene una enorme cantidad de variantes de guión, como subguiones. Se ha comparado esto como una colección de DVDs o películas. Todas nuestras películas ("vidas") están ya filmadas. Pero nuestra mente puede elegir cuál de ellas visionar. Una de ellas es la de la iluminación. El proceso del perdón nos ayuda a borrar el resto de cintas y dejar solamente la de la iluminación: las escenas en que estamos iluminados. Esto puede dar la impresión, desde nuestra perspectiva lineal, de que la iluminación nos llega "antes", a pesar de que en realidad eso es relativo, pues no hay "antes" ni "después": el tiempo no existe realmente. Pero puesto que en nuestra experiencia parece haber tiempo y sufrimiento, es mejor que nos parezca que dejamos de sufrir "cuanto antes" jejeje...

Finalmente, incluso el DVD de iluminación acabará dejándose a un lado cuando ya no sea útil para inspirar a ningún hermano. Lo absoluto no está en ningún DVD. Está más allá de las formas, pero el DVD de la percepción correcta definitiva (iluminación) conduce a lo que está más allá de ese reflejo, y pasamos del reflejo llamado "iluminación" (la última de las ilusiones) a la verdad pura, que no es un reflejo, sino que ES. En otras palabras, pasamos de la percepción correcta al conocimiento puro.

Pregunta: Leyendo esta frase tuya («Finalmente, incluso el metafórico "DVD de iluminación" acabará dejándose a un lado cuando ya no sea útil para inspirar a ningún hermano») he pensado que una respuesta a ¿por qué Ramana y Ken Wapnick tuvieron cáncer, si se supone que estaban iluminados? sería que el E.S. puede utilizar la enfermedad para inspirar a algunas personas, para que deshagan el ego. Poniendo un ejemplo inventado, Ken Wapnick, teniendo esa muerte, pudo ayudar a su mujer a que soltara capas de su ego.

Respuesta: Sí, es así. La biografía de los iluminados no es por bien de ellos, sino para inspirar a otros a despertar. Y sus cuerpos podrían simplemente desaparecer en el aire, desintegrarse instantáneamente. ¿Pero con qué propósito harían eso? Puede que en alguna ocasión la "salida" de algún iluminado haya sido de ese modo espectacular, pero normalmente no es así. Se trata de inspirar, no de fastidiar. En nuestro mundo, por lo general, si dejamos el mundo sin dejar un cuerpo de "señal", puede ser molesto para los seres queridos. Miedo, dudas... ¿habrá sido secuestrado? Por no hablar de problemas legales con la herencia: las autoridades pueden no dar por muerto a alguien si no hay pruebas: ¡un buen cadáver! Los iluminados no pretenden añadir más problemas a los que ya hay en la sociedad. Así que simplemente "eligen" un modo que funcione, dentro de las opciones disponibles en el guión.

Pregunta: Ramana dice: «El cuerpo no es más que una mera proyección de la mente, y la mente no es más que un pobre reflejo del Corazón radiante». ¿Por qué dice que la mente [que entiendo que es la Mente única, eso que se separó de Dios y que proyecta el universo] es un pobre reflejo del Corazón radiante [que entiendo que es Dios]?

Respuesta: Dios es. "Corazón Radiante" es una manera poética de decir "Absoluto", o en lenguaje del Curso, "Dios". Todo lo demás es ilusorio. Lo ilusorio es un reflejo de lo real. Las ilusiones pueden ser reflejos muy distorsionados (sistema de pensamiento del ego) o pueden ser reflejos más fieles (percepción correcta, el mundo real, etc). El reflejo patrocinado por el ego es un pobre reflejo de la verdad, o sea, un reflejo distorsionado. El mundo real que menciona el Curso es un reflejo inspirador, aunque sigue siendo ilusorio. En el fondo, ningún reflejo puede compararse a la Verdad pura, pero el reflejo que nos ofrece el perdón nos conduce al estado mental en que dejamos de rechazar la verdad. La mente dividida, aun la mente global dividida, es un pobre reflejo, pues contiene ambos sistemas de percibir: el del Espíritu Santo, pero también el del ego.

Conciencia pura, perdón, ayahuasca, etc

Pregunta: Por ejemplo, tampoco sé a que se refiere Ramana con Conciencia Pura, supongo que a Dios: «La Consciencia Pura es indivisible, sin partes. No tiene ni forma ni diseño, ni dentro ni fuera, ni izquierda ni derecha. La Consciencia Pura, que es el Corazón, incluye todo y nada está fuera o aparte de ella. Ésta es la última Verdad» (Ramana Maharshi)

Respuesta: Muchas veces vale la siguiente distinción (dos usos para la palabra "conciencia"):

1) Conciencia: suele referirse a la conciencia dual, de sujeto/objeto. Tanto a nivel del mundo (personaje del sueño), como a nivel del soñador.

2) Conciencia pura: podemos considerarla equivalente a lo que el Curso llama conocimiento.

Este significado de estas palabras podemos usarlo así entre nosotros. Son solo palabras. Otras personas pueden darles otro sentido a esas mismas palabras.

Pregunta: Ahora me viene a la mente Sergi Torres, no se si habrás visto sus conferencias. Él se enfoca mucho en sentir el presente, sea de la forma en la que se presente (dolor, enfermedad, sufrimiento...). Siento que esto sana, pero creo que no deshace el ego del todo, ya que pienso que es clave la entrega al E.S.. ¿Qué opinas al respecto?

Respuesta: El Curso dice:

Pues el presente es perdón. (T.17.III.8.2)

Pero como comenta Gary Renard en alguno de sus libros, la popular práctica de "observar el presente", sin perdonarlo, no es suficiente, aunque relaja. En parte debido a que quienes practican "observar el presente", no captan el verdadero presente. El perdón despeja el camino para retornar al verdadero presente.

Por cierto, el perdón puede practicarse en formas diversas, sin aludir al Espíritu Santo o hacer una "entrega" formal al Maestro interior. Por ejemplo, si uno toma conciencia de que algo es ilusorio, que simboliza un conflicto interior, y que ya no quiere ese conflicto, confiando en el proceso, eso es una modalidad correcta del perdón. La entrega al Espíritu Santo se ha producido de manera implícita (al "no seguir queriendo" ese conflicto interior simbolizado en lo externo, y al confiar en el proceso). Al dejar de proyectar se siente confianza, y de ahí paz, lo cual significa que ya se ha entregado correctamente al Espíritu Santo. Entregar algo al Espíritu Santo significa aceptar la percepción de mentalidad correcta de ese asunto. Si uno está en paz, entonces está entregado al Espíritu. Si uno deja de juzgar, está en sintonía con el Espíritu Santo.

Pregunta: Llegado a este punto, también me viene otra pregunta a la cabeza: Cuando tengo un conflicto y aplico el perdón, en el paso de la entrega al E.S. ¿basta con entregarle el conflicto, o es necesario ser consciente de cuál es la creencia o pensamiento erróneo ESPECÍFICO y entregárselo? Aunque el error original es siempre la creencia en la separación, no se si basta con decirle: estoy viendo este conflicto debido a mi creencia en la separación, por lo que te entrego dicha creencia.

Respuesta: No es necesario saber los detalles concretos. Basta con querer dejar de sufrir, reconociendo que "no estoy disgustado por la razón que creo" (L.5) y estando dispuesto a que eso (la apariencia de conflicto, la ilusoria causa interna) deje de ser así.

Pregunta: ¿Conoces la ayahuasca? ¿Qué opinas de ella como ayuda para el conocimiento de uno mismo?

Respuesta: Todas las cosas ilusorias son neutras, por lo que lo importante es el propósito para el que las usamos (con miedo o con paz, con apego o con fluidez). La iluminación no depende de nada externo: de por sí, lo externo ni beneficia, ni perjudica.

Pregunta: Ya me dijiste que no has tenido ninguna Revelación, ¿pero has tenido alguna experiencia "mística", fuera de lo normal? Si es así, estaría encantado de que me hablaras de ella.

Respuesta: No he tenido experiencias místicas. Mi camino ha sido alfombrado de intuición y de paz. Tanto la intuición como la paz son más relevantes de lo que pueda parecer.

Pregunta: ¿Por qué algunos maestros iluminados dicen que no hace falta hacer nada, y que la iluminación llega cuando llega? Si esto es así, practicar UCDM no serviría para nada...

Respuesta: ¡Y el Curso también nos sale con esas jajaja! Como ejemplo, la sección del Texto titulada "No hay que hacer nada" (T.18.VII). Pero este tipo idea hay que entenderla correctamente, de lo contrario nos parecerá que los maestros dicen cosas contradictorias. Por ejemplo, Ramana Maharshi mismo decía a veces que no hay que hacer nada, excepto eliminar el pensamiento "no estoy realizado":

La propia duda: «¿Puedo yo alcanzar la Realización?», o bien la sensación: «Yo no he alcanzado la Realización», son los obstáculos para la Realización. La Realización no es algo a alcanzarse de nuevo. El Sí Mismo ya está realizado. Lo único que es necesario es eliminar el pensamiento «yo no he realizado». (Ramana Maharshi)

Pero el mismo Ramana, en otras ocasiones, daba mucha importancia a que el aspirante a la realización se esforzara intensamente, poniendo la típica comparación oriental de desear la realización tanto como desea respirar alguien cuya cabeza ha sido sumergida y sujetada por la fuerza bajo el agua.

El Curso, igualmente, dice que no hay que hacer nada, pero se debe entender como "no es necesario hacer nada, aparte de la práctica del proceso del perdón".

No tengo que hacer nada, excepto no interferir. (T.16.I.3.12)

O en lenguaje "ramaniano" podríamos decir: "No tienes que hacer nada, excepto autoindagar". O: "excepto eliminar lo falso". Pero resulta que para lograr ese "eliminar lo falso", o para "no interferir", es necesaria la sadhana o práctica espiritual (discernimiento, perdón, autoindagación).

La comprensión correcta de esta idea es que aunque nuestro ego quiere resolver los problemas en el nivel externo, haciendo cosas en el mundo (por ejemplo pedir explicaciones a quien nos ofende; o ir al médico; o tratar de reprimir un pensamiento o emoción, etc), pero lo único que hay que hacer es volver la mente hacia dentro, ya sea mediante el enfoque de la autoindagación o mediante el enfoque del perdón, o dejando de juzgar como uno mejor vea.

Si uno confunde niveles, mezclando el ámbito del espacio/tiempo con el ámbito interno (la mente), no entenderá en qué sentido podemos hacer algo para despertar o no.

Un ejemplo oriental: "Si tu casa está ardiendo, no pierdas tiempo en cambiar los muebles de sitio: ¡sal de la casa de inmediato!". En esta parábola, el "cambiar los muebles de sitio" simboliza los intentos de solucionar las cosas desde el sistema de pensamiento del ego (eso es "hacer": tratar de solucionar un problema donde realmente no está el problema: en la proyección), mientras que el "salir de inmediato de la casa" simboliza el proceso del perdón o autoindagación: retirar la proyección y volver la mente hacia dentro (lo único que hay que hacer es eso, pero en realidad es un hacer sin hacer, ya que el perdón no es un hacer del personaje, sino corrección a nivel de la mente, y de hecho se parece más a ser que a hacer).

Pregunta: Dices: «El Curso, igualmente, dice que no hay que hacer nada, pero se debe entender como "no es necesario hacer nada, aparte de la práctica del proceso del perdón"». Es lo mismo que dice Ramana pero con otras palabras. Me da envidia que Ramana se iluminara espontáneamente y nosotros tengamos que hacer el proceso del perdón (que a veces cuesta bastante, aunque supongo que eso es porque aun no tengo apenas práctica), pero supongo que antes de la iluminación espontánea habría limpiado muchas capas de su ego. ¿Qué opinas sobre esto?

Respuesta: En lenguaje lineal, se podría usar la metáfora de que Ramana había avanzado mucho en su camino en vidas anteriores. La iluminación, la verdadera, no ocurre por casualidad. De un modo u otro, esa mente ha tenido que estar retirando sus proyecciones y volviéndose hacia dentro.

Pregunta: ¿Cuántos años duró tu "etapa de Advaita"?

Respuesta: No ha acabado. Prefiero no hacer distinciones tajantes entre el Curso y el Advaita. La palabra "Advaita" significa no-dualidad. Y en realidad nadie sigue al pie de la letra el Curso, ni el Advaita, ni el Budismo, etc. Simplemente encontramos diversos reflejos, espejos, y cada uno interpreta los reflejos a su manera, a través de la distorsión mayor o menor de sus filtros, y ayudado tanto por su ego como por el Maestro interior jejeje

domingo, 30 de octubre de 2016

Estoy perdonando, pero el sueño sigue igual...

Pregunta: Buenos días, Toni.
 

Me pongo en contacto contigo para consultarte algo. Te pondré en antecedentes de los hechos superficiales:

En mi casa vivimos mi mujer y yo, y desde hace varios años, mi padre que se quedó viudo.
Desde poco tiempo después de llegar, mi mujer y mi padre ya se vio que iban a llevarse mal. Te ahorro detalles, que puedes imaginar fácilmente. En la actualidad, mi padre tiene 105 años. Está bien de salud; sobre todo de cabeza, que se dice.


El caso es que no cruzan ni una palabra desde hace muchos años. Tan solo unos escuetos "Hola" o "Buenos días". Eso es todo. 


Mi mujer y yo tenemos enfrentamientos "kármicos" a cada poco. De resultas estamos bastantes días sin mediar palabra entre nosotros, sin hacer cosas comunes, ni siquiera dar un vuelta por la tarde. 

Yo lo vivo emocionalmente muy mal: me siento intranquilo, lleno de desasosiego, etc. Si asistiera a un psicoanalista, estoy seguro que me diría que experimento una vivencia de abandono. Y a ese nivel superficial, no digo yo que no. 

Pero, como sabes, desde hace bastantes meses -y gracias a ti- he conocido UCDM. 

En los momentos más "fuertes", aplico el perdón a mi mujer, la perdono, perdono esa mujer mala que me sube enseguida a la cabeza y al pecho. Me repito una y mil veces que es completamente inocente, que se trata de una mera proyección conceptual, un personaje del sueño. Perdono las circunstancias, me repito que también son meras apariencias. Me recuerdo a mí mismo que no gozan de autoría alguna, que al igual que "quien yo creo ser" ningún elemento tiene ninguna responsabilidad en el guión de esta película... En fin, creo que no es preciso exponer más reflexiones de las que me hago. 

Después, en referencia a la masa emocional que siento en pecho y boca de estómago, me digo que se trata de una proyección en "este mundo imaginario" del miedo a Dios, del castigo divino, etc. derivado del pensamiento-sentimiento de culpa por tomar la decisión de dar por buena la separación de Dios, una fantasía en la que elegí creer en un estadío primordial, algo que nunca se ha producido ni se ha de producir en la práctica real verdaderamente existente. 

Por último, como ya sabes, hago entrega al Espíritu Santo de tal equívoca decisión con la que produzco la fantasía de mi mujer y nuestras circunstancias. También le entrego lo que siento emocionalmente, tanto si son culpas como intranquilidades o desasosiegos, a sabiendas de que se tratan de proyecciones del miedo a Dios. 

Por último me encomiendo al Espíritu Santo para que por su infinita bondad, fuerza y sabiduría queden deshechos todo aquello que conforma la entrega anterior en la mente subconciente. 

Hasta ahí, creo que no cometo errores significativos en esta práctica, que llevo a cabo desde que la conocí a través de ti, ya hace muchos meses. 

Y ahora viene lo que realmente quiero decirte: 

Toni, no se produce ningún cambio en esta vida mundanal, en esta pesadilla. Seguimos cometiendo los mismos errores, las mismas meteduras de pata, sufriendo todos como fieras... 

Yo me repito siempre al comienzo de la práctica lo afortunado que soy por seguir experimentando esto, la gran oportunidad que es poder verlo a la luz del perdón. 

Pero hoy tengo el día flojito, y la fe en el Espíritu Santo se me oculta por detrás de la fe en el ego. 

Discúlpame por el desahogo.

Respuesta: Hola, ya lo haces bastante bien. Recuerda que esto es un proceso, con frecuencia va poco a poco. Además de seguir practicando la toma de conciencia que ya haces, resumida en "Nunca estoy disgustado por la razón que creo" (L.5) y "podría ver esto de otra manera, podría dejar de elegirlo" ("Podría ver paz en vez de esto", L.34), una vez tomamos conciencia de eso, simplemente procuramos relajarnos. Ya hemos entregado el tema al Espíritu Santo. Ahora simplemente observamos, sin implicarnos. Puedes observar las escenas, incluidas tus emociones. Ante todo tus juicios y emociones (ya que no son las circunstancias las que son conflictivas, sino nuestra manera de interpretarlas). El mero hecho de observar nuestras reacciones, sin alimentarlas más, las deja sin más alimento, por lo que a la larga se irán desinflando.

Al observar tus emociones, desde esa perspectiva que comentas (que la escena externa no es el verdadero motivo del conflicto, y que tu escozor emocional se debe no a la escena externa sino a la decisión interna que estamos aprendiendo a dejar de lado), lo externo, incluso la emoción "interna", va perdiendo poder sobre nosotros.

Aunque estemos perdonando algo, es posible que no percibamos resultados visibles del perdón, debido a que nuevas capas de culpa inconsciente brotan a la superficie y pueden canalizarse a través de los mismos medios que estaban expresando la culpa ya perdonada. Por lo tanto puede parecer que no hay grandes cambios: las asperezas interpersonales pueden seguir ahí en apariencia, y nuestras emociones conflictivas podemos seguir sintiéndolas. Una cosa y otra, incluida la emoción de disgusto, sigue siendo la expresión de la culpa inconsciente. Al seguir observándola sin juzgarla, mediante la misma toma de conciencia que describías en tu email y que he vuelto a resumir brevemente en este email, se van a seguir perdonando más capas de culpa inconsciente. Es posible que finalmente percibas algún cambio externo o interno, pero en realidad ni siquiera es necesario. Lo relevante es que tarde o temprano te permitirás sentir paz: puede que notes que cosas que antes te afectaban, luego te afectan menos, o que te sientes más relajado pese a todo.

Potencialmente, incluso si la situación externa parece seguir igual, e incluso si sigues percibiendo en ti emoción de molestia, si las observas de ese modo, sabiendo que el disgusto no se debe a lo que parece a primera vista, sino que es el "detector automático de culpa inconsciente" haciendo "bip-bip" avisándote de que hay más culpa que puedes perdonar/procesar (observar sin implicarte), podrás llegar, con el tiempo, al punto en que conseguirás sentirte en paz incluso en presencia de la emoción de "disgusto". Es como que percibes tu disgusto, pero al mismo tiempo intuyes un fondo más profundo de ti, donde sigues estando en paz. Cuando aprendas a instalarte en ese "centro tranquilo", en el tranquilo "ojo del huracán" (mediante el perdón), acabarás pudiendo estar tranquilo incluso si tus emociones externas están un poco alborotadas. Esto es posible porque a medida que te identificas menos con los acontecimientos externos y con tus emociones de conflicto, te identificarás más con el nivel más profundo de paz, que siempre está ahí, nunca desaparece, aunque debido a nuestra identificación con los niveles más superficiales podemos creer que se nos va la paz. La paz siempre sigue ahí, aun cuando la pasemos por alto. El perdón nos ayudará a recordar dónde está nuestra paz.

La paz está siempre presente, y solamente podemos taparla mediante la decisión de rechazarla. Eso quiere decir que tenemos la paz siempre a un solo paso: el paso de decidir aceptarla en lugar de rechazarla. Independientemente de las circunstancias, cada vez que no sientes paz, puedes enfocar eso como una oportunidad para perdonarte por la decisión inconsciente en tu mente en favor de rechazar la paz y quedarte con la separación/individualidad. De este modo, conviertes la percepción de falta de paz en algo más útil: una oportunidad más para perdonar. Con la práctica, acabarás cansándote de seguir rechazando la paz, por lo que irás aceptándola gradualmente e irás sintiéndote cada vez más tranquilo, incluso en presencia de emociones "amargas".

No te juzgues por tus reacciones o emociones. Simplemente obsérvalas sin juicio, tomando conciencia de qué cosa son reflejo (de lo de siempre: la condición interna). Y si te juzgas, entonces no te juzgues por haber juzgado. Esto pone fin en algún punto a la cadena de juicios, y al dejar de juzgar en algún punto, comienza la cadena de la inocencia.

Puedes estar haciendo grandes progresos sin saberlo, así que no puedes juzgar por ti solo cómo va tu proceso. Como dice el Curso:

No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos. (T.18.V.1.5-6)

Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables. (T.1.I.35.1)

Así que puedes no estar percibiendo resultados tangibles temporalmente, y sin embargo el perdón está deshaciendo capas y capas de culpa inconsciente, por lo que tarde o temprano la paz se abrirá camino: ya está ahí, aunque tenemos la inercia a rechazarla, y esta actitud será deshecha por el perdón.

En el foro hubo algún tema con relación a esto, tal vez en este encuentres alguna idea más que te sirva:

http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t14-una-pregunta-sobre-la-practica-del-perdon

((Nota: Finalmente copié ese tema del foro también al blog: ¿Por qué sigo sin paz tras haber perdonado? Así quien prefiera leerlo en un sitio u otro, puede hacerlo, o lectores del futuro pueden revisar ambos links por si en alguno de los dos han surgido nuevos comentarios. Para el tema de la fe/confianza, puede echarse un vistazo a "Pedir o fortalecer fe", que no se mencionó explícitamente aquí porque este tema era el más reciente del blog en el momento de ese email, y quien escribió ya parecía haberlo leído, dado que la penúltima línea de su email alude indirectamente al tema de ese post sobre la fe))

Pregunta: Gracias, Toni. Me queda un matiz: 

Dices: "...las asperezas interpersonales pueden seguir ahí en apariencia, y nuestras emociones conflictivas podemos seguir sintiéndolas. Una cosa y otra, incluida la emoción de disgusto, sigue siendo la expresión de la culpa inconsciente". 

Yo cuando me siento intranquilo y desasosegado no lo relaciono con la culpa inconsciente, sino con el miedo al castigo divino (o miedo a Dios). Más adelante sí, más adelante ya relaciono el miedo a Dios con la culpa incosciente. 

Yendo a un ejemplo emocional: en la proyección "angustia de abandono", rastreo antes el miedo a Dios. No entro directamente a relacionar la emoción con la culpa sin pasar antes por el miedo. No sé si me explico.

Respuesta: Sin problema: al final acabas en lo mismo (dependiendo de cuántas palabras usemos para sintetizar el asunto, lo diremos de un modo u otro, o hablaremos de culpa o miedo, etc). Al final de todo, la ilusoria causa primigenia de todos nuestros problemas es la culpa inconsciente por la creencia en la separación (nuestra mente cree haberle arrancado un trozo a Dios, haber roto el Cielo, etc, lo cual sería el supuesto motivo de la culpa, llamado "pecado" por el Curso, queriendo decir lo seriamente que se lo toma nuestra mente inconsciente). Esta culpa inconsciente genera la cadena de secuencias de la que si has leído a Kenneth Wapnick habrás leído a menudo: pecado-culpa-miedo (miedo a ser castigados por "tan abominable pecado").

El "pecado" (obviamente ilusorio) se refiere a la creencia en la separación. La culpa es la consecuencia de ese pecado. Y el miedo al castigo es la consecuencia de la culpa: si soy culpable de haber roto el Cielo, o en otras palabras, de haberle arrancado un trozo a Dios, ¡entonces Dios debe estar muy enfadado conmigo, ME VA A CASTIGAR!

Así piensa nuestra ilusoria mente ontológica. Otra manera de decirlo: "Uy, he matado a Dios, qué mal me siento!!" (carencia, culpa por el "pecado" de la separación), pero de repente: "Uy, no lo maté del todo, DIOS HA REVIVIDO Y ESTÁ SEDIENTO DE VENGANZA!!! ¿Y AHORA DÓNDE ME ESCONDO?" (miedo al castigo, a consecuencia del cual finalmente nos escondimos: proyectando un mundo del espacio/tiempo, etc).

De modo que si te resulta cómodo entrar en contacto con el miedo al castigo divino, pues genial, así está bien. Ese miedo te lleva aún más atrás hacia la ilusoria culpa que es la que genera el miedo... y una vez que ves que la causa de esa culpa, el pecado de la separación, en realidad no ocurrió (T.6.II.10.7), entonces al desaparecer el pecado (dejando de creer en él... esto es el perdón) dejamos de creer también en la culpa, y al reducirse la culpa se reduce también el miedo que ésta causaba. Como consecuencia de la reducción del miedo/culpa, esto afecta también a nuestra percepción del "escondite" que habíamos proyectado (el mundo de las formas), y entonces los acontecimientos externos nos afectan menos (cada vez menos, a medida que cada vez vamos creyendo menos en el pecado, culpa y miedo), porque las proyecciones son menos necesarias como "chivo expiatorio" cuando dejamos de tener tanta culpa/miedo en la mente. Cuando hay culpa/miedo, la mente, asustada, trata de desembarazarse de eso, proyectándolo en el mundo de las formas... pero cuando vamos dejando de creer en la culpa/miedo, se va reduciendo también la necesidad de proyectar, por lo que empezamos a usar las formas para proyectar inocencia, en lugar de odio/miedo/culpa ((Nota: utilizo las palabras "proyectar inocencia" aunque eso no es estrictamente una proyección, en el sentido de que al ser la percepción correcta no implica separación, y en el lenguaje del Curso se podría haber dicho "extender inocencia"; sin embargo, he preferido utilizar la palabra "proyectar" para no confundir el otro uso que el Curso hace del término "extensión": referido al ámbito de la pura realidad: el Cielo o conocimiento del Ser)). Tanto si las escenas externas parecen cambiar como si no, al proyectar ahora inocencia sobre ellas, podemos estar en paz. Y esto facilita el despertar, porque a medida que en la mente ontológica elegimos la inocencia en vez de la culpa, ya no veremos motivos para huir de la verdad y sentiremos paz y alegría de reaceptar lo que realmente somos. Pues Dios no es un Asesino que busca venganza contra nosotros, sino el Amor de nuestro verdadero Ser, nuestra propia plenitud. 

¿Por qué sigo sin paz tras haber perdonado?

Del foro: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t14-una-pregunta-sobre-la-practica-del-perdon

Una pregunta sobre la práctica del perdón

Pregunta: Hay algun tiempo requerido para centrarse en la sensacion de perdida de paz o simplemente al notarla ya la entregas y te olvidas aunque sigas sintiendote mal?
Muchas veces la sensacion de resistencia o de perdida de paz me dura mucho y a ratos vuelvo a ella y la siento y vuelvo a repetir los pasos del perdon. Me podeis aconsejar algo amigos? muchas gracias


Respuesta: Cuando detectas la falta de paz (sensación de conflicto, sea cual sea la forma que adopte), y aplicas el perdón, con ese perdón ya has tenido éxito, ya has perdonado y el perdón funciona. Si sigues sintiendo falta de paz, el conflicto que sientes no es más que nuevos fragmentos de la culpa inconsciente, que emergen a la superficie de tu conciencia para darte la oportunidad de que los perdones también. Pero cada vez que has aplicado el perdón, ha funcionado. Incluso si no ves los resultados, en tu mente inconsciente ha sido deshecho algún fragmento del ego (y esto tiene consecuencias muy prácticas, aunque no las veas o sientas). Repito, esto es así aunque no veas los resultados. Veamos un par de los "principios de los milagros", de la primera sección del Texto:

Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables. (T.1.I.35.1)

Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces, y producir cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente. (T.1.I.45.1-2)

Recordemos que para el Curso las palabras "milagro" y "perdón" son sinónimas, pues en su significado principal el milagro no es algo externo (aunque pueda reflejarse en lo externo) sino algo interno (nuestro cambio mental o de perspectiva: el perdón). Así que aunque el Curso se llama Un Curso de Milagros, se refiere al perdón que despeja el camino para volver a sentir la paz interior.

Cuando dice que "un milagro nunca se pierde", significa que el perdón siempre funciona, aunque no veamos los resultados (efectos observables).

Lo de los "cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente" abarca tanto los cambios relativamente externos (en vidas paralelas, en otras épocas, en otras personas del mundo actual a las que conoces o no conoces personalmente, pero cuyos cambios no llegas a conocer, o cuando a veces algo conflictivo que ibas a experimentar porque estaba en tu guión, es eliminado ese fragmento del guión, por ejemplo no sufres un accidente o enfermedad que estaban programados, pero de eso nunca llegas a enterarte conscientemente, puesto que a nivel consciente no conoces el futuro, la totalidad del guión; cambios grandes y pequeños de cualquier tipo, etc, pero abarca también los importantísimos cambios del interior de la mente: la limpieza interior de la mente ontológica que el Espíritu Santo lleva a cabo en tu mente gracias a tu perdón, de la cual no eres consciente aunque podrás deducir que algo debió limpiarse adentro cuando sientas la paz que es el resultado natural de limpiar las creencias de conflicto).

Cuando tras perdonar sigues sintiendo conflicto, aun así el perdón ha funcionado, pero puesto que emerge nueva culpa inconsciente y te incomoda, puedes volver a perdonar cada vez que lo sientas oportuno. Déjate guiar por tu intuición. Permítete hacer una vida normal. Obviamente no vamos a estar perdonando cada segundo (excepto cuando tras años de práctica el perdón se convierte automático y sin palabras, pues es una actitud que habrá empapado toda nuestra vida), vas a trabajar o lo que sea, te comportas normal, pero de vez en cuando puedes recordar por un par de segundos que no tienes por qué sufrir. En momentos tranquilos del día, puedes aplicar el perdón con más detenimiento, usando las ideas de Un Curso de Milagros, usando cualquiera de las formas que puede adoptar el perdón.

Ciertamente que en el Manual para el maestro se dice: 

7. ¿Debe repetirse la curación? 

En realidad, esta pregunta se contesta a sí misma. La curación no puede repetirse. Si el paciente se ha curado, ¿qué queda por curar? Y si la curación siempre tiene lugar, como ya hemos dicho, ¿qué es lo que hay que repetir? Si un maestro de Dios se sigue preocupando por el resultado de una curación, no hace sino limitarla. (M.7.1.1-5)

Y en la misma sección, añade algunos comentarios muy relevantes en párrafos posteriores. Por ejemplo:

Cada vez que un maestro de Dios trató de ser un canal de curación tuvo éxito. De sentirse tentado de dudar de ello, no debería repetir su esfuerzo previo. Éste ya fue máximo, pues el Espíritu Santo así lo aceptó y así lo utilizó. El maestro de Dios tiene ahora ante sí sólo un camino a seguir. Tiene que hacer uso de su razón para decirse a sí mismo que le ha entregado el problema a Uno que no puede fallar; y debe reconocer que su propia incertidumbre no es amor, sino miedo, y, por consiguiente, odio. (M.7.2.1-5)

Una de las tentaciones más difíciles de reconocer es que dudar de la curación debido a que los síntomas siguen estando presentes es un error que se manifiesta en forma de falta de confianza. (M.7.4.1)

Dudar de uno mismo es la causa fundamental de que se dude del resultado de cualquier problema que se le haya entregado al Maestro de Dios para que lo resuelva. Y eso implica necesariamente que se ha puesto la confianza en un ser ilusorio, ya que sólo de un ser así se puede dudar. Esta ilusión puede adoptar muchas formas. (M.7.5.1-3)

Por lo tanto, la curación (el perdón) no se repite, pues siempre ha funcionado desde el principio. El Espíritu Santo ha hecho ya uso del perdón que le hemos entregado. Si persiste la falta de paz, simplemente está brotando a nuestra conciencia más culpa que antes era inconsciente, y podemos perdonarla. Eso no es repetir el perdón, puesto que la culpa perdonada no es la misma: son nuevos fragmentos de la culpa ontológica, de los que nos vamos volviendo conscientes.

Por otro lado, este proceso podemos llegar a realizarlo desde una sensación general de paz (esto es convertirnos en el "alumno feliz" del que habla el Curso). Pero debemos ser pacientes con nosotros mismos, y si todavía creemos no sentir paz, no nos juzguemos. Reconozcamos simplemente que todavía debe haber en nosotros resistencia inconsciente a la paz. Tal como se dice en la sección del Texto "Los obstáculos a la paz", lo presenta resumidamente en 4 obstáculos principales, del cual el primerito de todos es este:

El primer obstáculo que la paz debe salvar es tu deseo de deshacerte de ella. (T.19.IV.A.1.1)

Simplemente reconoce que una parte de ti rechaza la paz. Y este reconocimiento es un aspecto del perdón. Sigue eligiendo la paz desde la parte de ti que sí la quiere: esto se hace aplicando el perdón con asiduidad. Finalmente, poco a poco irás llegando a experimentar más paz, pues la resistencia a la paz se irá deshaciendo gradualmente.

Aprovecho para mencionar otra idea llena de perdón y que sirve como comodín para cualquier situación. Si sentimos cualquier tipo de conflicto (físico, mental, emocional, lo que sea), una forma de empezar a perdonarlo es acordarnos de que Dios es solo Amor, y si Dios es Amor, lo que contradiga eso tiene que ser ilusorio y sería bueno que empecemos a dudar de ello, que empecemos a dejar de creer en la realidad de la ilusión. Una forma de apuntar a esta actitud, la presenta Un Curso de Milagros así:

No hay más voluntad que la de Dios. (L.74)

Esto significa que solo existe la paz, el Amor, el Cielo. ¡El mundo que percibimos ni siquiera existe! Tampoco existe lo que está en el mundo: el cuerpo, nuestra personalidad individual, nuestra falta de paz, etc. Porque la Voluntad de Dios es que todo sea lo que ES: UNO. Y que todo sea puro Amor, Bienestar sin interrupciones. Otra forma de decir lo mismo es la idea que dice que seguimos siendo tal como Dios nos creó (somos Uno con Él, en el Cielo de nuestro verdadero estado natural de Unidad inmutable). Esta idea se puede practicar como otra forma de perdón, y una de las maneras en que el Curso la expone es así:

Soy tal como Dios me creó.
Su Hijo no puede sufrir.
Y yo soy Su Hijo.

(T.31.VIII.5.2-4)

Esto es una especie de "comodín" que podemos usar para practicar el perdón en cualquier circunstancia. Es una idea tan importante y útil para practicar el perdón, que aparece ahí, justo casi al final del Texto, y además la repite de nuevo en el párrafo 6 de la lección 110. Es un magnífico modo de perdonar. Podemos practicar las diversas variantes del perdón, ya que así poco a poco nuestra mente va tomando nota y se va quedando con las ideas de los diversos aspectos del perdón, lo que permite que practiquemos el perdón cada vez más profunda y eficazmente.

Así que, resumiendo, si persiste la sensación de falta de paz, simplemente reconozcamos nuestra resistencia, no nos juzguemos por ello (el no juzgarnos es perdón), y simplemente sepamos que el perdón ha funcionado, pero puesto que brotan más capas de culpa hasta nuestra conciencia, podemos ir perdonándolas también, al ritmo que nos resulte cómodo. Tarde o temprano, nuestra resistencia a sentir paz irá cediendo, y cada vez iremos sintiéndonos más livianos y en paz durante mayor tiempo. El proceso del perdón irá volviéndose cada vez más cómodo conforme lo practicamos. Y aunque el despertar completo del sueño o la iluminación sea el objetivo a largo plazo del Curso, debemos saber que a corto plazo, ya mismo, somos libres de elegir la paz. La paz, cuando se lo permitimos, puede aceptarse ya ahora, aunque no estemos iluminados. Por eso el Curso dice:

¿Por qué esperar al Cielo? Se encuentra aquí hoy. El tiempo es la gran ilusión de que el Cielo se encuentra en el pasado o en el futuro. (L.131.6.1-3)

¿Por qué esperar al Cielo? Los que buscan la luz están simplemente cubriéndose los ojos. La luz ya está en ellos. La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. (L.188.1.1-4)

Solo he copiado las primeras frases de esos dos párrafos, pero es recomendable leerlos enteros, y de paso leer también los títulos de esas dos lecciones, títulos que de manera resumida dicen las cosas bien claras. La paz ya está aquí. Simplemente hemos de reconocerla (dejando de negarla; es decir, perdonando).

Esas dos citas son útiles tanto viéndolas como referidas al objetivo final de la iluminación, como también referidas a nuestro día a día: la paz ya está con nosotros, ¿por qué esperar que se retrase a un futuro indeterminado? El tiempo es ilusorio, no es una barrera que nos impida ser lo que somos (paz), excepto que nos aferramos a lo contrario. Practicar el perdón ayuda a poner remedio a esta resistencia que tenemos a nivel inconsciente. Es una actitud en favor de la verdad, en favor del despertar; y esta actitud la confirmamos mediante nuestra práctica asidua del perdón.

Tengamos paciencia con nosotros mismos, porque esto es un proceso, y poco a poco el panorama se va aclarando y nos vamos permitiendo sentir más paz. En cierto modo es una cuestión de ir ganando confianza (lo cual el perdón va a facilitar). Nuestra confianza irá aumentando gradualmente conforme practicamos el perdón, y con ella la paz. Como dice el Curso:

El dolor es imposible. (...) Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas. (L.284.1)

Eso es aplicable a cualquier conflicto (creencia en la falta de paz). A medida que practiquemos el perdón, poco a poco tendremos más confianza en lo que enseña Un Curso de Milagros, e iremos permitiéndonos sentir cada vez más paz durante mayor tiempo.

Es un proceso. No hay prisas, pues nada nos amenaza realmente. Y en cuanto a las molestias que percibimos, tomen la forma que tomen, tenemos un remedio para practicarlo justo ahora: el proceso del perdón que nos permite reconocer que tales molestias no son más que ilusiones sin sentido. Pasito a pasito. La paz será el resultado inevitable de dejar de rechazar la paz, mediante el perdón.

La paz terminará siendo tan inmensa, que ningún suceso externo podrá afectarnos:

La inmutabilidad del Cielo se encuentra tan profundamente dentro de ti, que todas las cosas de este mundo no hacen sino pasar de largo, sin notarse ni verse. (T.29.V.2.3)

Para llegar a ese punto, el perdón es el camino. Pasito a pasito.

sábado, 29 de octubre de 2016

Pedir o fortalecer la fe

Del foro: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t30-pedir-o-fortalecer-la-fe

Pregunta: ¿Qué dice el Curso, de la falta de fe?; ¿Es con la practica del perdón, como se aumenta la fe? Para creer en Dios se necesita fe; pero... ¿para tener la experiencia de Dios (certeza), es necesaria la fe?; ¿es una argucia del ego, la falta de fe?

Respuesta: El perdón lo despeja todo, sí. Es lo único que necesitas.

La fe es necesaria, pero en realidad ya la tienes. Lo que pasa es que tal vez hemos puesto la fe en el ego, en vez de ponerla en la verdad. No necesitamos más fe; basta con que cambiemos de sitio la fe que ya tenemos en el ego. Hemos estado eligiendo inconscientemente al ego. Sin embargo el perdón corrige este error, y conforme nuestra fe vuelve a su hogar natural (a la verdad), nuestra confianza aumenta. Todo esto es obra del perdón. Por eso se dice que el Curso es algo muy simple: el perdón es la llave maestra que nos abre todas las puertas; es el antídoto que deshace todos nuestros problemas; la respuesta a todo es perdonar.

Complementemos el tema con unas citas relacionadas. En primer lugar, dos párrafos de la sección "La simplicidad de la salvación" (T.31.I):

Nadie que entienda lo que tú has aprendido, con cuánto esmero lo aprendiste, y los sacrificios que llevaste a cabo para practicar y repetir las lecciones una y otra vez, en toda forma concebible, podría jamás dudar del poder de tu capacidad para aprender [o de la intensidad de tu fe]. No hay un poder más grande en todo el mundo. El mundo se construyó mediante él, y aún ahora no depende de nada más. Las lecciones que te enseñaste a ti mismo las aprendiste con tanto esmero y se encuentran tan arraigadas en ti que se alzan como pesadas cortinas para nublar lo simple y lo obvio. No digas que no puedes aprender. Pues tu capacidad para aprender es tan grande que te ha enseñado cosas tan difíciles como que tu voluntad no es tu voluntad, que tus pensamientos no te pertenecen, e incluso, que no eres quien eres.

¿Quién podría afirmar que lecciones como éstas son fáciles de aprender? Sin embargo, tú has aprendido eso y más. Por muy difícil que haya sido, has seguido dando cada paso sin quejarte, hasta construir un mundo de tu agrado. Y cada una de las lecciones que configuran al mundo procede del primer logro de tu aprendizaje, el cual fue de tal enormidad que, ante su magnitud, la Voz del Espíritu Santo parece débil e inaudible. El mundo comenzó con una extraña lección, lo suficientemente poderosa como para dejar a Dios relegado al olvido y a Su Hijo convertido en un extraño ante sus propios ojos, exiliado del hogar donde Dios Mismo lo había ubicado. Tú que te has enseñado a ti mismo que el Hijo de Dios es culpable, no digas que no puedes aprender las sencillas lecciones que la salvación te enseña. (T.31.I.3-4)

Aunque ahí se hable del aprendizaje, la fe también está incluida, pues uno aprende aquello en lo que cree.

Veamos ahora unas citas del Manual para el maestro, en las que se habla de aprendizaje y confianza, teniendo ambos (tanto el aprendizaje como la confianza) mucho que ver con la fe:

¿Cuál es, entonces, la función del maestro de Dios con respecto a esta lección final? Simplemente tiene que aprender cómo considerarla y estar dispuesto a encaminarse en esa dirección. Necesita confiar simplemente en que si Dios le dice que ésta es una lección que él puede aprender, es porque la puede aprender. No juzga si es difícil o fácil. Su Maestro se la señala, y él confía en que Él le enseñará cómo aprenderla.

(...) Convertir el infierno en Cielo es la función de los maestros de Dios porque lo que enseñan son lecciones que reflejan el Cielo. Siéntate ahora por un momento con verdadera humildad y date cuenta de que puedes hacer todo lo que Dios desea que hagas [despertar del sueño de separación]. No seas arrogante ni digas que no puedes aprender Su programa de estudios. Su Palabra afirma lo contrario. Su Voluntad se hará. No puede ser de otra manera. Y da gracias de que así sea.
(M.14.4.4-8; 5.9-15)

Y también en el Manual, comentando sobre nuestra creencia en la muerte, podemos ver cuánta fe hemos depositado en lo ilusorio, en la muerte (como dice la frase popular del ego: "Lo único seguro es la muerte"), cuando con la misma facilidad podríamos creer en la VIDA:

La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilusiones. ¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y finalmente morir? Ya hemos planteado esta pregunta anteriormente, pero ahora debemos examinarla con mayor detenimiento. La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. Se considera que así es como "opera la naturaleza", y ello no se debe poner en tela de juicio [dada la fe que ponemos en la realidad de la muerte], sino que debe aceptarse como la ley "natural" de la vida. Lo cíclico, lo cambiante y lo incierto; lo inestable y lo inconstante; lo que de alguna manera crece y mengua siguiendo una trayectoria determinada, es lo que se considera la Voluntad de Dios. Y nadie se pregunta si un Creador benigno hubiese podido disponer algo así.

(...) Si la muerte es real para una sola cosa, la vida no existe. La muerte niega la vida. Pero si la vida es real, lo que se niega es la muerte. En esto no puede haber transigencia alguna. O bien existe un dios de miedo o bien Uno de Amor. [Nosotros elegimos en cuál depositar nuestra fe]

La "realidad" de la muerte está firmemente arraigada en la creencia de que el Hijo de Dios es un cuerpo. Y si Dios hubiese creado cuerpos, la muerte sería ciertamente real. Pero en ese caso Dios no sería amoroso. (...)

"El último enemigo destruido será la muerte". ¡Por supuesto que sí! Sin la idea de la muerte no habría mundo. Todos los sueños acabarán con éste. Ésta es la meta final de la salvación, el fin de todas las ilusiones. Y todas las ilusiones nacen de la muerte. ¿Qué puede nacer de la muerte y tener vida? Por otra parte, ¿qué puede originarse en Dios y morir? Las inconsistencias, las transigencias y los ritos que el mundo fomenta en sus vanos intentos de aferrarse a la muerte y al mismo tiempo pensar que el amor es real, no son más que necios trucos mágicos que no tienen sentido ni eficacia. Dios es eterno, al igual que todas las cosas creadas en Él. ¿No ves que de no ser así, Él tendría un opuesto y el miedo sería tan real como el amor?

Maestro de Dios, tu única tarea puede definirse de la siguiente manera: no hagas ningún trato en el que la muerte sea parte integrante de él. No creas en la crueldad, ni permitas que el ataque oculte la verdad de ti. Lo que parece morir, tan sólo se ha percibido incorrectamente y se ha llevado al campo de las ilusiones. De ahí que tu tarea sea ahora permitir que las ilusiones sean llevadas ante la verdad. Mantente firme sólo en esto: no te dejes engañar por la "realidad" de ninguna forma cambiante. La verdad no cambia ni fluctúa, ni sucumbe ante la muerte o ante la destrucción. ¿Y cuál es el final de la muerte? Nada más que esto: el reconocimiento de que el Hijo de Dios es inocente ahora y siempre. Nada más que eso. Pero no olvides que tampoco es menos.
(M.27.1; 4.2-6; 5.1-3; 6; 7)

Es recomendable leer ese apartado (M.27: ¿Qué es la muerte?) entero.

En definitiva: le hemos dado tantísima credibilidad a la muerte y a las ilusiones... ¡cómo podemos entonces decir que no tenemos fe! Tenemos una fe abismal, así que simplemente tenemos que ponerla donde corresponde: No en lo indigno, sino en lo que es digno; no en lo que nos perjudica, sino en lo que nos despierta; no en el cuerpo, el mundo o la muerte, sino en la plenitud inmutable e intemporal; no en las ilusiones, sino en la verdad. Porque fe, lo que es fe... hemos demostrado tenerla de sobra, hasta el punto de haber conseguido, en apariencia, aprender lo imposible. Pero ahora podemos elegir empezar a poner nuestra confianza en lo contrario. En la inocencia, en vez de en la culpabilidad. En lo ilimitado, en vez de en lo concreto y separado.

Sobre los pensamientos

Del foro: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t29-una-pregunta-sobre-los-pensamientos

Pregunta: Toni nos podrias hablar sobre la diferencia entre los pensamientos del cerebro y los pensamientos de la mente que esta fuera del espacio-tiempo?
En la leccion 23 del libro de ejercicios que es una leccion que suelo escuchar bastante, Kenneth al explicar la leccion hace referencia a esta diferencia entre pensamientos,pero nunca acabo de entenderlo del todo.
Muchas gracias amigo


Respuesta: El único verdadero pensamiento es el Pensamiento de Dios, que es Uno. Poco puede decirse de Esto, pues es el conocimiento, no puede describirse en palabras, pero puede ser experimentado y el proceso del perdón nos conduce infaliblemente a esta experiencia.

A nivel de las ilusiones tenemos los otros dos tipos de pensamiento, a los que te refieres. En el Curso se habla de uno de estos dos tipos de pensamiento como "los pensamientos que piensas que piensas" (por ejemplo, en el primer párrafo de la lección 15). Así que, brevemente, los dos tipos de pensamiento ilusorio son:

1) "Los pensamientos que piensas que piensas" (o "pensamientos del cerebro"). Son los pensamientos y las percepciones de los que normalmente somos conscientes. Cualquier percepción y pensamiento humano cotidiano podría servir de ejemplo: (Ejemplos de PERCEPCIONES): ver un árbol, ver el mundo, los cuerpos, oír sonidos, percibir enfermedades, etc [todas estas percepciones o imágenes, que interpretamos como "cosas", en realidad son pensamientos en la mente que proyecta, y por eso el Curso nos dice en algunas lecciones que podemos aplicar la lección indistintamente a lo "externo" (percepciones) y a lo "interno" (pensamientos)]. (Ejemplos de PENSAMIENTOS): "Tengo hambre, voy a hacerme un bocadillo de jamón", "Lo que me ha dicho mi vecina iba con segundas", "Me pica la espalda", "Soy una persona humana", "Me llamo fulano, nací en tal año, etc". Este nivel de pensamiento no es nada, es ilusión montada sobre otra ilusión, es meramente un reflejo del nivel más profundo de pensamiento ilusorio:

2) El pensamiento de la separación. Este es el pensamiento o creencia que hay que perdonar, y que se refleja en todos los pensamientos del otro nivel, que ya hemos citado arriba (los pensamientos que pensamos que pensamos).

Los pensamientos del nivel 1 son la imagen externa de una condición interna: la condición interna es el pensamiento de nivel 2.

[El mundo que ves] es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.introd.1.5)

Cuando el Curso habla de "pensamiento de ataque", puede referirse a cualquiera de estos dos niveles, pues puede referirse a nuestros juicios a nivel humano contra otras personas, pero al mismo tiempo en el fondo siempre está el pensamiento de ataque primordial u original: la creencia en la separación (el resto de pensamientos de ataque son reflejos de este).

Así que el proceso es simple. Tomamos conciencia de "los pensamientos que pensamos que pensamos" (nivel 1), entonces recordamos que en realidad simplemente son el símbolo del pensamiento ontológico de ataque (el pensamiento de la separación, nivel 2), y al entregarle al Espíritu Santo nuestra decisión equivocada por la individualidad/separación, ya hemos perdonado. El resto fluye por sí solo, hasta que se deshaga el ego y se restaure en nuestra experiencia el verdadero Pensamiento: la Plenitud de Dios.

El proceso del perdón se centra en el pensamiento de separación (el que puse arriba como número 2).

Los pensamientos de nivel 1 son un truco del ego, pues elegir entre ellos no es elegir (por ejemplo, elegir si voy al cine o me quedo en casa, o si ceno carne o pescado, si leo el Curso o una revista porno, todo eso es irrelevante, aunque el ego trata de que veamos que una forma es mejor que otra en sí misma). El objetivo del ego es que el nivel 1 nos distraiga de recordar que existe el nivel 2, ya que el nivel 2 es el único nivel relevante para tomar la decisión de despertar, que es lo que el ego nunca quiere que hagamos.

El pensamiento de nivel 2 es la única elección que realmente tenemos (y el ego trata de que nos olvidemos de esto, de la mente): si elegimos condenar o liberar; rechazar o aceptar; separar o unir; juzgar o percibir inocencia.

El pensamiento de nivel 1 son las formas. El pensamiento de nivel 2 es el contenido. Y cuando elegimos el contenido del perdón de manera definitiva, recuperamos nuestra experiencia del Pensamiento de Dios.

El soñador (la mente que está fuera del espacio/tiempo) eres tú mismo. Cuando te identificas con los pensamientos de nivel 1, te conviertes en el personaje del sueño, al menos en tu experiencia. Cuando aplicas el perdón, pasas al pensamiento de nivel 2: del personaje al soñador. Al practicar el perdón estás contactando contigo mismo fuera del espacio/tiempo (la "mente ontológica", es otra manera de decir lo mismo). Desde este nivel del soñador, es desde donde podemos hacer la única elección útil: despertar y reconocer nuestro verdadero Ser, que está más allá de todas las ilusiones (más allá del personaje y también más allá del soñador). Más allá del nivel 1 y más allá del nivel 2. Y, como siempre, el perdón sigue siendo la única solución, la única respuesta con sentido.