¿Por qué debo preguntarle a Jesús antes de realizar un milagro?
P-1357: En el Texto de Un Curso de Milagros Jesús
nos dice que le preguntemos antes de obrar un milagro (T.1.III.4.3). No
entiendo qué podría hacer yo que fuese necesario que le preguntara a
Jesús si debería hacerlo. ¿Hay otro proceso que estaré haciendo en el
futuro y que todavía no entiendo?
Respuesta: El tema central de los primeros principios y del primer capítulo del Texto al que tú te refieres es que los milagros cambian nuestra percepción, y que es por eso por lo que sanan. Sin embargo el foco de nuestra atención está casi siempre en nuestros cuerpos: nuestra planificación y nuestras actividades están casi siempre centradas en lo que es bueno o malo para los cuerpos. Por eso, justo al principio del Texto Jesús empieza a entrenarnos a enfocarnos de una manera diferente: no en nuestros cuerpos, sino en las decisiones que tomamos en nuestras mentes, porque estas decisiones son la raíz tanto de nuestros problemas como de su solución. Así que más adelante él nos insta: «No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él» (T.21.introd.1.7).
El principal medio para cambiar nuestro enfoque de lo externo a lo interno en las primeras etapas de nuestro trabajo con el Curso es aprender a pedirle ayuda a Jesús antes de actuar. Esto nos libra gradualmente del hábito de suponer que sabemos qué es mejor para nosotros mismos o para otros —en otras palabras, que sabemos qué milagros conviene realizar. Por consiguiente, no se trata tanto de hacer algo, sino de aprender gradualmente a enfocarnos en el propósito que hemos elegido a nivel de nuestra mente con respecto a lo que estemos haciendo. Jesús nos enseña que lo que hacemos no es importante en términos de nuestro viaje espiritual; lo importante es la decisión que hemos hecho en nuestra mente de qué maestro va a guiarnos con respecto a lo que hacemos. Esa decisión y solamente esa, es la que nos va a mantener dormidos en el sueño de estar separados de Dios o la que va a ayudarnos a darnos cuenta de que somos los soñadores de ese sueño, lo cual nos llevará en su momento a despertar de él completamente.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions296.htm#Q1357
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
domingo, 15 de noviembre de 2015
Facimoutreach P-997
¿Por qué dice Jesús que los milagros son para aquellos que pueden usarlos en beneficio de sí mismos?
P#997: Hacia el principio del Texto, Jesús dice que los milagros se dirigen directamente hacia aquellos que pueden usarlos para beneficio propio ((T.1.III.9.1)), y también comenta que sólo él está en posición de saber dónde pueden concederse ((T.1.III.8.5)). Lo que no entiendo es: ¿No se necesitan en todas partes? ¿No podrían todos aquellos que caminan con dolor en esta tierra usar los milagros para sí mismos? Jesús parece insinuar que solo algunas personas necesitan de los milagros. ¿Puedes explicarlo?
Respuesta: Al leer Un Curso de Milagros es muy útil que recordemos que Jesús nos está hablando frecuentemente de una manera simbólica, poética. Tomadas fuera de contexto, sus palabras a veces puede parecer que contradicen el mensaje general del Curso. Sin embargo, cuanto más estudiamos el Curso, más claro resulta que él no se contradice, sino que más bien lo que hace es reafirmar una y otra vez los mismos temas con algunas ligeras variaciones, esperando que, en algún momento, captaremos lo que él está tratando de decirnos. Teniendo esto en cuenta, echemos un vistazo ahora a las dos cuestiones que mencionaste.
Ambas frases vienen en el capítulo 1, cuando Jesús está explicando lo que él quiere decir con la palabra "milagro". La mayoría de nosotros siempre hemos pensado en los milagros como un evento extraordinario en el mundo externo o físico. Jesús nos indica que en el contexto del Curso, un milagro es únicamente un cambio de la percepción del sistema de pensamiento del ego (basado en el pecado, la culpa y el miedo), hacia el sistema de pensamiento de perdón del Espíritu Santo. En otras palabras, un milagro es un evento enteramente interno que sucede únicamente en la mente y que no tiene nada que ver con el mundo. Puede parecer que los milagros ofrecen resultados en este mundo, pero eso es un reflejo del milagro, o del pensamiento cambiado (cambio de mentalidad), no el milagro en sí mismo.
Tienes razón en que cualquier persona que piense que está aquí, podría hacer uso de un milagro. De hecho, es exactamente eso lo que Jesús está tratando de decirnos. Cuando dice: «Los milagros son selectivos únicamente en el sentido de que se canalizan hacia aquellos que los pueden usar en beneficio propio» (T.1.III.9.1), él no quiere decir que los milagros estén disponibles únicamente para algunas personas. De hecho, lo que él quiere decir es exactamente lo contrario cuando al principio de la frase dice: "(...) únicamente en el sentido (...)". Nos está diciendo que hay un único sentido en el que los milagros no son universales, y eso es en cuanto a la forma que toma el milagro o la corrección dentro de nuestra mente.
Aunque el contenido de un milagro es siempre el cambio desde los pensamientos que proyectan culpa hasta los pensamientos que extienden amor, el pensamiento corrector concreto se mostrará siempre en nuestra mente de una manera idealmente apropiada para remediar el pensamiento concreto que hizo que la corrección fuese necesaria. Por ejemplo, puede que yo tenga que perdonar a un padre abusivo y en cambio tú tengas que perdonar a un socio por el cual te sientes traicionado. Ambos, dado nuestro dolor, podemos recurrir a Jesús o al Espíritu Santo en nuestra mente y pedirles que nos ayuden a ver las cosas de otra manera. Así ambos encontraríamos la inspiración de los pensamientos de perdón, los cuales aplicaríamos a nuestra situación concreta. Si quisiéramos expresar esta idea más técnicamente (con más precisión), podríamos decir que incluso dentro de nuestro propio pensamiento, la forma que la corrección parece tomar es realmente el reflejo del milagro o del cambio de pensamiento, no el milagro mismo. Pero eso es técnicamente más preciso que lo que a Jesús le convenía para expresar la idea en esta parte del Texto.
Jesús también afirma: «El hecho de que el milagro pueda tener efectos en tus hermanos de los que ni siquiera eres consciente no debe preocuparte. (...) dado mi absoluto conocimiento del plan en su totalidad, yo debo controlar su ejecución. La naturaleza impersonal de la mentalidad milagrosa asegura tu gracia, pero sólo yo estoy en posición de saber dónde pueden concederse» (T.1.III.8.1,4-5). Él no está queriendo decir que haya personas que no necesiten de los milagros. Simplemente nos está diciendo que aunque el milagro es un cambio en nuestra mente, no deberíamos tratar de controlar los milagros, decidir cuándo son necesarios o determinar la manera en que se van a expresar. Sino que deberíamos preguntarle a él, como nuestro más sabio maestro interior, para tomar tales decisiones.
Una vez más, Un Curso de Milagros es mucho más fácil de entender si lo abordamos como la poesía o una sinfonía, en lugar de como un meticuloso informe científico. Cuando nos centramos con demasiada insistencia en las palabras, el Curso puede parecer (por tomar metáforas de Jesús) como no más que "unas cuantas notas sueltas". Pero cuando nos unimos con él ((con Jesús)), yendo más allá de sus palabras para conectar con el amor que las inspira, vemos cómo esas notas sueltas forman un coro todo-abarcador (T.31.VIII.11.5).
Link al original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions203.htm#Q997
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P#997: Hacia el principio del Texto, Jesús dice que los milagros se dirigen directamente hacia aquellos que pueden usarlos para beneficio propio ((T.1.III.9.1)), y también comenta que sólo él está en posición de saber dónde pueden concederse ((T.1.III.8.5)). Lo que no entiendo es: ¿No se necesitan en todas partes? ¿No podrían todos aquellos que caminan con dolor en esta tierra usar los milagros para sí mismos? Jesús parece insinuar que solo algunas personas necesitan de los milagros. ¿Puedes explicarlo?
Respuesta: Al leer Un Curso de Milagros es muy útil que recordemos que Jesús nos está hablando frecuentemente de una manera simbólica, poética. Tomadas fuera de contexto, sus palabras a veces puede parecer que contradicen el mensaje general del Curso. Sin embargo, cuanto más estudiamos el Curso, más claro resulta que él no se contradice, sino que más bien lo que hace es reafirmar una y otra vez los mismos temas con algunas ligeras variaciones, esperando que, en algún momento, captaremos lo que él está tratando de decirnos. Teniendo esto en cuenta, echemos un vistazo ahora a las dos cuestiones que mencionaste.
Ambas frases vienen en el capítulo 1, cuando Jesús está explicando lo que él quiere decir con la palabra "milagro". La mayoría de nosotros siempre hemos pensado en los milagros como un evento extraordinario en el mundo externo o físico. Jesús nos indica que en el contexto del Curso, un milagro es únicamente un cambio de la percepción del sistema de pensamiento del ego (basado en el pecado, la culpa y el miedo), hacia el sistema de pensamiento de perdón del Espíritu Santo. En otras palabras, un milagro es un evento enteramente interno que sucede únicamente en la mente y que no tiene nada que ver con el mundo. Puede parecer que los milagros ofrecen resultados en este mundo, pero eso es un reflejo del milagro, o del pensamiento cambiado (cambio de mentalidad), no el milagro en sí mismo.
Tienes razón en que cualquier persona que piense que está aquí, podría hacer uso de un milagro. De hecho, es exactamente eso lo que Jesús está tratando de decirnos. Cuando dice: «Los milagros son selectivos únicamente en el sentido de que se canalizan hacia aquellos que los pueden usar en beneficio propio» (T.1.III.9.1), él no quiere decir que los milagros estén disponibles únicamente para algunas personas. De hecho, lo que él quiere decir es exactamente lo contrario cuando al principio de la frase dice: "(...) únicamente en el sentido (...)". Nos está diciendo que hay un único sentido en el que los milagros no son universales, y eso es en cuanto a la forma que toma el milagro o la corrección dentro de nuestra mente.
Aunque el contenido de un milagro es siempre el cambio desde los pensamientos que proyectan culpa hasta los pensamientos que extienden amor, el pensamiento corrector concreto se mostrará siempre en nuestra mente de una manera idealmente apropiada para remediar el pensamiento concreto que hizo que la corrección fuese necesaria. Por ejemplo, puede que yo tenga que perdonar a un padre abusivo y en cambio tú tengas que perdonar a un socio por el cual te sientes traicionado. Ambos, dado nuestro dolor, podemos recurrir a Jesús o al Espíritu Santo en nuestra mente y pedirles que nos ayuden a ver las cosas de otra manera. Así ambos encontraríamos la inspiración de los pensamientos de perdón, los cuales aplicaríamos a nuestra situación concreta. Si quisiéramos expresar esta idea más técnicamente (con más precisión), podríamos decir que incluso dentro de nuestro propio pensamiento, la forma que la corrección parece tomar es realmente el reflejo del milagro o del cambio de pensamiento, no el milagro mismo. Pero eso es técnicamente más preciso que lo que a Jesús le convenía para expresar la idea en esta parte del Texto.
Jesús también afirma: «El hecho de que el milagro pueda tener efectos en tus hermanos de los que ni siquiera eres consciente no debe preocuparte. (...) dado mi absoluto conocimiento del plan en su totalidad, yo debo controlar su ejecución. La naturaleza impersonal de la mentalidad milagrosa asegura tu gracia, pero sólo yo estoy en posición de saber dónde pueden concederse» (T.1.III.8.1,4-5). Él no está queriendo decir que haya personas que no necesiten de los milagros. Simplemente nos está diciendo que aunque el milagro es un cambio en nuestra mente, no deberíamos tratar de controlar los milagros, decidir cuándo son necesarios o determinar la manera en que se van a expresar. Sino que deberíamos preguntarle a él, como nuestro más sabio maestro interior, para tomar tales decisiones.
Una vez más, Un Curso de Milagros es mucho más fácil de entender si lo abordamos como la poesía o una sinfonía, en lugar de como un meticuloso informe científico. Cuando nos centramos con demasiada insistencia en las palabras, el Curso puede parecer (por tomar metáforas de Jesús) como no más que "unas cuantas notas sueltas". Pero cuando nos unimos con él ((con Jesús)), yendo más allá de sus palabras para conectar con el amor que las inspira, vemos cómo esas notas sueltas forman un coro todo-abarcador (T.31.VIII.11.5).
Link al original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions203.htm#Q997
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Facimoutreach P-407
¿Podemos realizar milagros? ¿Cómo les "ofrecemos milagros a los demás"?
P#407: Las dos preguntas siguientes son acerca de los milagros y serán respondidas conjuntamente:
i. Jesús hizo muchos milagros cuando estuvo aquí en la tierra, tales como resucitar a los muertos, hacer que los ciegos vieran, etc. ¿Podemos nosotros, Hijos de Dios, hacer también milagros en este mundo?
ii. ¿Qué quiere decir Un Curso de Milagros cuando dice que deberíamos ofrecerles milagros a los demás?
Respuesta: Los estudiosos de las escrituras difieren en su entendimiento de la veracidad histórica de los eventos de los Evangelios acerca de lo que Jesús hizo en su tiempo de vida. Sin embargo, independientemente de la veracidad de los Evangelios, el Curso enseña un significado diferente de los milagros. A lo que el Curso llama milagro es a un cambio de mentalidad. Es un curso de milagros porque es un curso para aprender a cambiar nuestra mentalidad de pensar con el ego a pensar con el Espíritu Santo. Es un proceso de deshacimiento del ego por medio del aprendizaje de una nueva perspectiva que invierte la manera que el ego tiene de ver a todo y a todos. El ego nos dice que somos cuerpos, separados de Dios y los unos de los otros, sujetos a cambios impuestos por fuerzas externas. El Espíritu Santo nos dice que somos mentes, uno con nuestro Padre y unidos los unos a los otros, susceptibles al cambio únicamente por medio del poder de nuestra mente para elegir. Nosotros aceptamos los milagros para nosotros mismos en la medida en que aceptemos esta enseñanza y la apliquemos a todos los eventos, situaciones y experiencias de nuestras vidas. Les ofrecemos milagros a otros a medida que reconozcamos que sus mentes tienen el mismo poder de elegir. Tal como Jesús nos dice en el Texto: "El milagro se extiende sin tu ayuda, pero tú eres esencial para que pueda dar comienzo. Acepta el milagro de curación y se extenderá por razón de lo que es. Su naturaleza es extenderse desde el instante en que nace. Y nace en el instante en que se ofrece y se recibe. Nadie puede pedirle a otro que sane. Pero puede permitirse a sí mismo ser sanado, y así ofrecerle al otro lo que él ha recibido" (T.27.V.1.2-7).
Una extensión más de este principio es el proceso del perdón, por medio del cual reconocemos que nada externo a nuestras mentes puede ser la causa de que sintamos algo positivo o negativo y, por consiguiente, nadie es responsable de cómo nos sentimos. Eso es lo que significa la invitación de Jesús: "Procura estar dispuesto a perdonar al Hijo de Dios por lo que él no hizo" ((T.17.III.1.5)). De este modo, el perdón es el milagro que les ofrecemos a nuestros hermanos. Al reconocer que nuestra experiencia es el resultado de una decisión en nuestras mentes de identificarnos con el ego o con el Espíritu Santo, todos nuestros hermanos son liberados de la culpa, y su inocencia viene a nuestra conciencia. Este es el milagro de sanar la mente, dado y recibido.
Link al original aquí (en inglés).
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P#407: Las dos preguntas siguientes son acerca de los milagros y serán respondidas conjuntamente:
i. Jesús hizo muchos milagros cuando estuvo aquí en la tierra, tales como resucitar a los muertos, hacer que los ciegos vieran, etc. ¿Podemos nosotros, Hijos de Dios, hacer también milagros en este mundo?
ii. ¿Qué quiere decir Un Curso de Milagros cuando dice que deberíamos ofrecerles milagros a los demás?
Respuesta: Los estudiosos de las escrituras difieren en su entendimiento de la veracidad histórica de los eventos de los Evangelios acerca de lo que Jesús hizo en su tiempo de vida. Sin embargo, independientemente de la veracidad de los Evangelios, el Curso enseña un significado diferente de los milagros. A lo que el Curso llama milagro es a un cambio de mentalidad. Es un curso de milagros porque es un curso para aprender a cambiar nuestra mentalidad de pensar con el ego a pensar con el Espíritu Santo. Es un proceso de deshacimiento del ego por medio del aprendizaje de una nueva perspectiva que invierte la manera que el ego tiene de ver a todo y a todos. El ego nos dice que somos cuerpos, separados de Dios y los unos de los otros, sujetos a cambios impuestos por fuerzas externas. El Espíritu Santo nos dice que somos mentes, uno con nuestro Padre y unidos los unos a los otros, susceptibles al cambio únicamente por medio del poder de nuestra mente para elegir. Nosotros aceptamos los milagros para nosotros mismos en la medida en que aceptemos esta enseñanza y la apliquemos a todos los eventos, situaciones y experiencias de nuestras vidas. Les ofrecemos milagros a otros a medida que reconozcamos que sus mentes tienen el mismo poder de elegir. Tal como Jesús nos dice en el Texto: "El milagro se extiende sin tu ayuda, pero tú eres esencial para que pueda dar comienzo. Acepta el milagro de curación y se extenderá por razón de lo que es. Su naturaleza es extenderse desde el instante en que nace. Y nace en el instante en que se ofrece y se recibe. Nadie puede pedirle a otro que sane. Pero puede permitirse a sí mismo ser sanado, y así ofrecerle al otro lo que él ha recibido" (T.27.V.1.2-7).
Una extensión más de este principio es el proceso del perdón, por medio del cual reconocemos que nada externo a nuestras mentes puede ser la causa de que sintamos algo positivo o negativo y, por consiguiente, nadie es responsable de cómo nos sentimos. Eso es lo que significa la invitación de Jesús: "Procura estar dispuesto a perdonar al Hijo de Dios por lo que él no hizo" ((T.17.III.1.5)). De este modo, el perdón es el milagro que les ofrecemos a nuestros hermanos. Al reconocer que nuestra experiencia es el resultado de una decisión en nuestras mentes de identificarnos con el ego o con el Espíritu Santo, todos nuestros hermanos son liberados de la culpa, y su inocencia viene a nuestra conciencia. Este es el milagro de sanar la mente, dado y recibido.
Link al original aquí (en inglés).
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sábado, 14 de noviembre de 2015
Facimoutreach P-1077
Me siento desconectado de la corriente de mis pensamientos, pero todavía me siento como un cuerpo
P-1077: He estado observando mis pensamientos recientemente y ahora parece como que ellos estén casi pensándose por sí solos —casi como si no tuvieran nada que ver conmigo. Simplemente fluyen, y cuando me acuerdo trato de observarlos: es decir, no estoy pensándolos en absoluto; simplemente suceden dentro de mí. Ellos simplemente aparecen, aunque en general son bastante negativos y a menudo me identifico con ellos y me dejo atrapar de nuevo en ellos. Y todavía me veo como un cuerpo teniendo estos pensamientos separados que presencio, en lugar de como una mente presenciándolos. Aunque es obvio que muchos de estos pensamientos están relacionados con el cuerpo e influyen en cómo se siente el cuerpo y en lo que el cuerpo (o yo) quiere hacer. Sri Nisargadatta Maharaj dijo que la personalidad no es más que una corriente de recuerdos. Eso es lo que me parece al observar los pensamientos surgiendo en mí, pero aún los veo como si fueran yo mismo.
Respuesta: Nuestro trabajo con Un Curso de Milagros apunta a devolvernos la plena conciencia de nosotros mismos como mentes tomadoras-de-decisiones para que podamos ver claramente que estamos siempre eligiendo entre uno de dos pensamientos: el del ego o el del Espíritu Santo. La aparentemente interminable corriente de pensamientos que experimentamos son en realidad variaciones de estos dos pensamientos fundamentales. Por eso Jesús pone tanto énfasis en el contenido de nuestro pensamiento, y pide que aprendamos a poner menos énfasis en las formas en nuestra vida. De modo que conforme observas tus pensamientos puedes también reconocer —llevando cuidado de no juzgarte a ti mismo— que estás eligiendo identificarte con un ser corporal separado, un ser corporal especial, un cuerpo que vive en el tiempo y en el espacio, un ser corporal repleto de temores, etc. El tú que está tomando esta decisión no puede ser el cuerpo.
Entonces lo que surge muy rápidamente es por qué tú, como una mente, elegirías identificarte con el cuerpo. Tu pensar, así, puede dirigirse hacia el propósito: tiene que haber un propósito o utilidad que el cuerpo está cumpliendo para que tú estés tan arraigado a él. Pero como estamos tan fuertemente defendidos contra vernos a nosotros mismos como mentes, este proceso de movernos del cuerpo a la mente puede requerir bastante tiempo. No sucede de la noche a la mañana. Y con su característica dulzura, Jesús nos dice que no tenemos que dejar ir esta identificación más que un instante: «No se te pide que dejes que eso ocurra por más de un instante; sin embargo, en ese instante es cuando se produce el milagro de la Expiación. Después verás el cuerpo de nuevo, pero nunca como lo veías antes» (T.18.VII.2.3-4).
Por lo tanto, centrarte en el propósito que cumple el cuerpo te ayudará a progresar en el proceso de desidentificarte de él. El cuerpo fue inventado por nuestro ego —siempre centrado en sus propios intereses— para convencernos de que estamos verdaderamente separados, pero que no somos responsables de eso, como lo demuestran las experiencias de ser una "víctima inocente" que impregnan nuestra vida. A medida que practicas el ver la dinámica de ese funcionamiento en tu vida diaria, puedes recordar que el cuerpo puede servir a un propósito diferente al elegir a Jesús como tu maestro, en vez del ego. Entonces usarás el cuerpo para aprender más sobre los intereses que todos compartimos y tenemos en común. Al practicar esto, gradualmente irás cambiando tu identificación de tu cuerpo a tu mente.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions222.htm#Q1077
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-1077: He estado observando mis pensamientos recientemente y ahora parece como que ellos estén casi pensándose por sí solos —casi como si no tuvieran nada que ver conmigo. Simplemente fluyen, y cuando me acuerdo trato de observarlos: es decir, no estoy pensándolos en absoluto; simplemente suceden dentro de mí. Ellos simplemente aparecen, aunque en general son bastante negativos y a menudo me identifico con ellos y me dejo atrapar de nuevo en ellos. Y todavía me veo como un cuerpo teniendo estos pensamientos separados que presencio, en lugar de como una mente presenciándolos. Aunque es obvio que muchos de estos pensamientos están relacionados con el cuerpo e influyen en cómo se siente el cuerpo y en lo que el cuerpo (o yo) quiere hacer. Sri Nisargadatta Maharaj dijo que la personalidad no es más que una corriente de recuerdos. Eso es lo que me parece al observar los pensamientos surgiendo en mí, pero aún los veo como si fueran yo mismo.
Respuesta: Nuestro trabajo con Un Curso de Milagros apunta a devolvernos la plena conciencia de nosotros mismos como mentes tomadoras-de-decisiones para que podamos ver claramente que estamos siempre eligiendo entre uno de dos pensamientos: el del ego o el del Espíritu Santo. La aparentemente interminable corriente de pensamientos que experimentamos son en realidad variaciones de estos dos pensamientos fundamentales. Por eso Jesús pone tanto énfasis en el contenido de nuestro pensamiento, y pide que aprendamos a poner menos énfasis en las formas en nuestra vida. De modo que conforme observas tus pensamientos puedes también reconocer —llevando cuidado de no juzgarte a ti mismo— que estás eligiendo identificarte con un ser corporal separado, un ser corporal especial, un cuerpo que vive en el tiempo y en el espacio, un ser corporal repleto de temores, etc. El tú que está tomando esta decisión no puede ser el cuerpo.
Entonces lo que surge muy rápidamente es por qué tú, como una mente, elegirías identificarte con el cuerpo. Tu pensar, así, puede dirigirse hacia el propósito: tiene que haber un propósito o utilidad que el cuerpo está cumpliendo para que tú estés tan arraigado a él. Pero como estamos tan fuertemente defendidos contra vernos a nosotros mismos como mentes, este proceso de movernos del cuerpo a la mente puede requerir bastante tiempo. No sucede de la noche a la mañana. Y con su característica dulzura, Jesús nos dice que no tenemos que dejar ir esta identificación más que un instante: «No se te pide que dejes que eso ocurra por más de un instante; sin embargo, en ese instante es cuando se produce el milagro de la Expiación. Después verás el cuerpo de nuevo, pero nunca como lo veías antes» (T.18.VII.2.3-4).
Por lo tanto, centrarte en el propósito que cumple el cuerpo te ayudará a progresar en el proceso de desidentificarte de él. El cuerpo fue inventado por nuestro ego —siempre centrado en sus propios intereses— para convencernos de que estamos verdaderamente separados, pero que no somos responsables de eso, como lo demuestran las experiencias de ser una "víctima inocente" que impregnan nuestra vida. A medida que practicas el ver la dinámica de ese funcionamiento en tu vida diaria, puedes recordar que el cuerpo puede servir a un propósito diferente al elegir a Jesús como tu maestro, en vez del ego. Entonces usarás el cuerpo para aprender más sobre los intereses que todos compartimos y tenemos en común. Al practicar esto, gradualmente irás cambiando tu identificación de tu cuerpo a tu mente.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions222.htm#Q1077
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viernes, 13 de noviembre de 2015
Facimoutreach P-1370
¿Cómo ve el Advaita Vedanta los temas de la separación, el dolor y la culpa?
P-1370: Ramana Maharshi, Nisargadatta Maharaj, y el co-discípulo de Nisargadatta, Ranjit Maharaj ((Ranjit y Nisargadatta eran ambos discípulos de un mismo maestro, Siddharameshwar Maharaj, y por lo tanto Ranjit y Nisargadatta pueden ser llamados "co-discípulos" entre sí, con respecto a Siddharameshwar)) eran todos maestros hindúes del Advaita Vedanta que fueron considerados seres completamente realizados. Mi pareja le preguntó una vez a Ranjit Maharaj una cuestión sobre la enseñanza que da Un Curso de Milagros de que Dios no creó el universo fenoménico y que en última instancia nunca ocurrió nada en absoluto. Ranjit respondió que la posición del Curso era correcta. Indico esto para mostrar que la enseñanza de este linaje, en el nivel más alto, parece corresponder (al menos en el contenido) con la posición puramente no-dualista del Curso.
A Ramana y a Nisargadatta les preguntaron frecuentemente sobre la cuestión del dolor. Sus respuestas fueron similares: que había un gran dolor pero nadie experimentándolo. Sin embargo, si, como dice el Curso, todo dolor está en la mente y es una extensión de la culpa, entonces parecería que estos seres realizados estaban experimentando culpa en algún nivel. Una simple pregunta adicional es: ¿quién está experimentando culpa cuando no hay conciencia de la identidad del ego como una entidad separada? Si en verdad no hay ningún hacedor (libre albedrío, volición, voluntad separada) dónde situaría el Curso la conciencia de separación en estos maestros? Ramana decía que "no hay creación ni destrucción" y que "nada nace y nada muere". De acuerdo con el Advaita, esta "experiencia de conocimiento" tiene lugar cuando el ego cesa sin esfuerzo y entonces brilla la realización de que el ego y el pensamiento de separación literalmente nunca ocurrieron. Por favor, comente.
Respuesta: Una de las conclusiones a las que llegamos en la pregunta 933 cuando discutimos las enseñanzas del Advaita Vedanta fue que "a pesar de usar palabras diferentes que parecen apuntar a prácticas diferentes, el Curso y el Advaita están realmente diciendo lo mismo". Nuestra discusión hizo hincapié en la importancia de reconocer los dos niveles en que está escrito el Curso, una cuestión que es pertinente en esta discusión sobre el dolor.
Hablando a nivel de la verdad absoluta (Nivel 1), el Curso dice que el dolor no es real (L.190.3.3-4). Una mente sanada —es decir, una mente fuera del sueño pero todavía consciente de otras mentes que sueñan estar existiendo en un mundo separado de Dios— puede percibir el dolor experimentado por las figuras del sueño, aunque al mismo tiempo sabe que el dolor es real únicamente en los sueños de las mentes que están en el proceso del despertar o de lo contrario todavía eligiendo no despertar. La mente sanada no puede sentir ese dolor. Este es el segundo nivel de discusión que usa el Curso.
Por otra parte, una mente sanada podría aparecer en la forma como una ayuda para aquellos que buscan despertar, pero esto sería simplemente un símbolo o representación en la forma del recuerdo de la plenitud y de la invulnerabilidad que todos tenemos en nuestras mentes correctas. Quizás es esto lo que Ramana Maharshi y Nisargadatta Maharaj estaban diciendo. Esta forma podría aparecer con algunas de las limitaciones, discapacidades y enfermedades comunes entre los humanos, pero la experiencia del dolor y de la enfermedad sería radicalmente diferente porque no habría identificación con el dolor y la enfermedad. La mente que ha sanado sabe con certeza que el cuerpo no es su identidad, así que el dolor no tendría ninguna importancia para esa mente. En este sentido, hay dolor, pero no significa nada. Por lo tanto, en este caso, el dolor no proviene de la culpa sino del amor que aparece en una forma que nosotros podamos reconocer y aceptar. Esto está en contraste con la mente no-sanada, la cual está aún muy identificada con el cuerpo y un "yo" individual. Para este "yo", por lo tanto, el dolor tiene una enorme importancia: todavía hay un "yo" que está en el dolor y muy amenazado por él.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions298.htm#Q1370
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-1370: Ramana Maharshi, Nisargadatta Maharaj, y el co-discípulo de Nisargadatta, Ranjit Maharaj ((Ranjit y Nisargadatta eran ambos discípulos de un mismo maestro, Siddharameshwar Maharaj, y por lo tanto Ranjit y Nisargadatta pueden ser llamados "co-discípulos" entre sí, con respecto a Siddharameshwar)) eran todos maestros hindúes del Advaita Vedanta que fueron considerados seres completamente realizados. Mi pareja le preguntó una vez a Ranjit Maharaj una cuestión sobre la enseñanza que da Un Curso de Milagros de que Dios no creó el universo fenoménico y que en última instancia nunca ocurrió nada en absoluto. Ranjit respondió que la posición del Curso era correcta. Indico esto para mostrar que la enseñanza de este linaje, en el nivel más alto, parece corresponder (al menos en el contenido) con la posición puramente no-dualista del Curso.
A Ramana y a Nisargadatta les preguntaron frecuentemente sobre la cuestión del dolor. Sus respuestas fueron similares: que había un gran dolor pero nadie experimentándolo. Sin embargo, si, como dice el Curso, todo dolor está en la mente y es una extensión de la culpa, entonces parecería que estos seres realizados estaban experimentando culpa en algún nivel. Una simple pregunta adicional es: ¿quién está experimentando culpa cuando no hay conciencia de la identidad del ego como una entidad separada? Si en verdad no hay ningún hacedor (libre albedrío, volición, voluntad separada) dónde situaría el Curso la conciencia de separación en estos maestros? Ramana decía que "no hay creación ni destrucción" y que "nada nace y nada muere". De acuerdo con el Advaita, esta "experiencia de conocimiento" tiene lugar cuando el ego cesa sin esfuerzo y entonces brilla la realización de que el ego y el pensamiento de separación literalmente nunca ocurrieron. Por favor, comente.
Respuesta: Una de las conclusiones a las que llegamos en la pregunta 933 cuando discutimos las enseñanzas del Advaita Vedanta fue que "a pesar de usar palabras diferentes que parecen apuntar a prácticas diferentes, el Curso y el Advaita están realmente diciendo lo mismo". Nuestra discusión hizo hincapié en la importancia de reconocer los dos niveles en que está escrito el Curso, una cuestión que es pertinente en esta discusión sobre el dolor.
Hablando a nivel de la verdad absoluta (Nivel 1), el Curso dice que el dolor no es real (L.190.3.3-4). Una mente sanada —es decir, una mente fuera del sueño pero todavía consciente de otras mentes que sueñan estar existiendo en un mundo separado de Dios— puede percibir el dolor experimentado por las figuras del sueño, aunque al mismo tiempo sabe que el dolor es real únicamente en los sueños de las mentes que están en el proceso del despertar o de lo contrario todavía eligiendo no despertar. La mente sanada no puede sentir ese dolor. Este es el segundo nivel de discusión que usa el Curso.
Por otra parte, una mente sanada podría aparecer en la forma como una ayuda para aquellos que buscan despertar, pero esto sería simplemente un símbolo o representación en la forma del recuerdo de la plenitud y de la invulnerabilidad que todos tenemos en nuestras mentes correctas. Quizás es esto lo que Ramana Maharshi y Nisargadatta Maharaj estaban diciendo. Esta forma podría aparecer con algunas de las limitaciones, discapacidades y enfermedades comunes entre los humanos, pero la experiencia del dolor y de la enfermedad sería radicalmente diferente porque no habría identificación con el dolor y la enfermedad. La mente que ha sanado sabe con certeza que el cuerpo no es su identidad, así que el dolor no tendría ninguna importancia para esa mente. En este sentido, hay dolor, pero no significa nada. Por lo tanto, en este caso, el dolor no proviene de la culpa sino del amor que aparece en una forma que nosotros podamos reconocer y aceptar. Esto está en contraste con la mente no-sanada, la cual está aún muy identificada con el cuerpo y un "yo" individual. Para este "yo", por lo tanto, el dolor tiene una enorme importancia: todavía hay un "yo" que está en el dolor y muy amenazado por él.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions298.htm#Q1370
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
jueves, 12 de noviembre de 2015
Facimoutreach P-933
¿Pueden las enseñanzas del Advaita Vedanta reconciliarse con el Curso?
P-933: Sé que no se fomenta en absoluto que los estudiantes del Curso mezclen enfoques, así que espero que tengas paciencia conmigo y veas la sinceridad de mi pregunta. Es esta: el Advaita Vedanta, un enfoque también no-dualista, parece insistir en que no tengo opciones: lo que va a suceder, va a suceder cuando corresponda y de la manera que corresponda. El "objetivo" de este enfoque es la realización final de la ausencia de elección: ver que no hay nadie para ejercer la elección. Un Curso de Milagros también parece dirigirse hacia este punto, pero su práctica principal consiste en elegir repetidamente en favor del perdón hasta que nos demos cuenta de que el acto de elegir es ilusorio, pero para entonces ya ha efectuado su trabajo y nos ha lanzado a las puertas del cielo, donde, presumiblemente, la ausencia de elección es la regla. ¿Hay alguna forma de reconciliar estos dos puntos de vista? ¿Implicaría esto que el perdón no depende de mí sino que sucederá cuando tenga que suceder? Y si es así, entonces ¿qué implicaciones tiene esto para los estudiantes del Curso? ¿Tal vez somos meros testigos del despertar, en vez de hacedores del tipo que sea?
Respuesta: El Curso está escrito en dos niveles, como se ha discutido en otras preguntas (por ejemplo en P-3, P-291, P-612, P-710, P-782i): el nivel de la verdad no-dual, donde únicamente el Amor es verdadero y nada más es real, y un segundo nivel dualista, en el que la percepción del Espíritu Santo, aunque ilusoria, es verdadera (un reflejo de la verdad), y la percepción del ego, basada en la creencia en el pecado, la culpa y el miedo, es falsa. Esto hace al Curso único entre los caminos espirituales que hay en el mundo, pues al tiempo que proviene del más alto nivel, al igual que las enseñanzas del Advaita, sin embargo reconoce lo que erróneamente consideramos como cierto, y nos provee de un marco de referencia en el que podemos usar los egoicos símbolos del pecado, el ataque y la culpa —ilusorios y sin embargo muy reales en nuestra experiencia— para un propósito diferente (por ejemplo, T.14.VII.5 ; T.24.IV.3). Esto nos permite disminuir nuestra experiencia del pecado, la culpa y el miedo, mientras aún seguimos identificados con el sistema de pensamiento dualista del ego —lo cual, de hecho, hace del Curso una enseñanza muy compasiva. Porque aunque todo nuestro sufrimiento es ilusorio, lo cierto es que todavía nos parece muy real. Así que una enseñanza que puede ayudarnos a minimizar el dolor mientras seguimos creyendo que tenemos elección sobre nuestra experiencia —y que al mismo tiempo nos señala algo que se encuentra más allá de estas falsas creencias— puede ser de mucha más ayuda que simplemente tratar de convencernos a nosotros mismos insistiéndonos en que eso no es real.
Un posible peligro para muchos estudiantes de una práctica como el Advaita Vedanta —y este es un error que cometen muchos estudiantes del Curso también, que no consiguen distinguir entre los dos niveles del Curso— es que puede conducir a la negación de lo que estamos experimentando porque no es real, reprimiendo las creencias y los sentimientos de los que somos conscientes y expulsándolos de nuestra consciencia, lo cual simplemente prolonga en el tiempo (por muy irreal que sea el tiempo en última instancia) nuestra experiencia de la dualidad (T.26.V.2). Ahora bien, al final, reconoceremos que el poder de elección carece de sentido (por ejemplo T.5.II.6.4 ; T.27.III.7), si las opciones son Todo y nada. Y el resultado es inevitable, así que si negáramos la realidad de cualquier elección y simplemente presenciáramos todos los eventos que desde otro nivel hemos "elegido" experimentar, llegará el tiempo en el que el tiempo se acabará (T.29.VI).
Pero incluso simplemente presenciar los acontecimientos representa una decisión en nuestro actual nivel de experiencia. Y aceptar el papel del testigo imparcial que observa sin juzgar es, de hecho, a lo que el Curso llama "perdón" —pues no hay nada que hacer, simplemente deshacer—, no somos hacedores en el proceso del perdón, el cual ocurre en la mente fuera del tiempo y del espacio. En palabras de Jesús, «El perdón (...) es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga» (L.PII.Preg1.4.1-3). La única elección significativa mientras pensemos que la elección es posible es la manera de ver los acontecimientos que estamos presenciando —ya sea con o sin juicio. El juicio refleja siempre una perspectiva dualista, en la que se ve la posibilidad entre un buen o un mal resultado, o entre algo deseable o indeseable. Basta con observar sin juzgar los reflejos de la realidad no-dualista. Así que la decisión de perdonar que nos propone el Curso no es otra cosa que la decisión de vernos como el testigo —la mente— y no como el hacedor —el cuerpo en el mundo. En ese sentido, a pesar de usar palabras diferentes que parecen apuntar a prácticas diferentes, el Curso y el Advaita están diciendo en realidad lo mismo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions187.htm#Q933
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-933: Sé que no se fomenta en absoluto que los estudiantes del Curso mezclen enfoques, así que espero que tengas paciencia conmigo y veas la sinceridad de mi pregunta. Es esta: el Advaita Vedanta, un enfoque también no-dualista, parece insistir en que no tengo opciones: lo que va a suceder, va a suceder cuando corresponda y de la manera que corresponda. El "objetivo" de este enfoque es la realización final de la ausencia de elección: ver que no hay nadie para ejercer la elección. Un Curso de Milagros también parece dirigirse hacia este punto, pero su práctica principal consiste en elegir repetidamente en favor del perdón hasta que nos demos cuenta de que el acto de elegir es ilusorio, pero para entonces ya ha efectuado su trabajo y nos ha lanzado a las puertas del cielo, donde, presumiblemente, la ausencia de elección es la regla. ¿Hay alguna forma de reconciliar estos dos puntos de vista? ¿Implicaría esto que el perdón no depende de mí sino que sucederá cuando tenga que suceder? Y si es así, entonces ¿qué implicaciones tiene esto para los estudiantes del Curso? ¿Tal vez somos meros testigos del despertar, en vez de hacedores del tipo que sea?
Respuesta: El Curso está escrito en dos niveles, como se ha discutido en otras preguntas (por ejemplo en P-3, P-291, P-612, P-710, P-782i): el nivel de la verdad no-dual, donde únicamente el Amor es verdadero y nada más es real, y un segundo nivel dualista, en el que la percepción del Espíritu Santo, aunque ilusoria, es verdadera (un reflejo de la verdad), y la percepción del ego, basada en la creencia en el pecado, la culpa y el miedo, es falsa. Esto hace al Curso único entre los caminos espirituales que hay en el mundo, pues al tiempo que proviene del más alto nivel, al igual que las enseñanzas del Advaita, sin embargo reconoce lo que erróneamente consideramos como cierto, y nos provee de un marco de referencia en el que podemos usar los egoicos símbolos del pecado, el ataque y la culpa —ilusorios y sin embargo muy reales en nuestra experiencia— para un propósito diferente (por ejemplo, T.14.VII.5 ; T.24.IV.3). Esto nos permite disminuir nuestra experiencia del pecado, la culpa y el miedo, mientras aún seguimos identificados con el sistema de pensamiento dualista del ego —lo cual, de hecho, hace del Curso una enseñanza muy compasiva. Porque aunque todo nuestro sufrimiento es ilusorio, lo cierto es que todavía nos parece muy real. Así que una enseñanza que puede ayudarnos a minimizar el dolor mientras seguimos creyendo que tenemos elección sobre nuestra experiencia —y que al mismo tiempo nos señala algo que se encuentra más allá de estas falsas creencias— puede ser de mucha más ayuda que simplemente tratar de convencernos a nosotros mismos insistiéndonos en que eso no es real.
Un posible peligro para muchos estudiantes de una práctica como el Advaita Vedanta —y este es un error que cometen muchos estudiantes del Curso también, que no consiguen distinguir entre los dos niveles del Curso— es que puede conducir a la negación de lo que estamos experimentando porque no es real, reprimiendo las creencias y los sentimientos de los que somos conscientes y expulsándolos de nuestra consciencia, lo cual simplemente prolonga en el tiempo (por muy irreal que sea el tiempo en última instancia) nuestra experiencia de la dualidad (T.26.V.2). Ahora bien, al final, reconoceremos que el poder de elección carece de sentido (por ejemplo T.5.II.6.4 ; T.27.III.7), si las opciones son Todo y nada. Y el resultado es inevitable, así que si negáramos la realidad de cualquier elección y simplemente presenciáramos todos los eventos que desde otro nivel hemos "elegido" experimentar, llegará el tiempo en el que el tiempo se acabará (T.29.VI).
Pero incluso simplemente presenciar los acontecimientos representa una decisión en nuestro actual nivel de experiencia. Y aceptar el papel del testigo imparcial que observa sin juzgar es, de hecho, a lo que el Curso llama "perdón" —pues no hay nada que hacer, simplemente deshacer—, no somos hacedores en el proceso del perdón, el cual ocurre en la mente fuera del tiempo y del espacio. En palabras de Jesús, «El perdón (...) es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga» (L.PII.Preg1.4.1-3). La única elección significativa mientras pensemos que la elección es posible es la manera de ver los acontecimientos que estamos presenciando —ya sea con o sin juicio. El juicio refleja siempre una perspectiva dualista, en la que se ve la posibilidad entre un buen o un mal resultado, o entre algo deseable o indeseable. Basta con observar sin juzgar los reflejos de la realidad no-dualista. Así que la decisión de perdonar que nos propone el Curso no es otra cosa que la decisión de vernos como el testigo —la mente— y no como el hacedor —el cuerpo en el mundo. En ese sentido, a pesar de usar palabras diferentes que parecen apuntar a prácticas diferentes, el Curso y el Advaita están diciendo en realidad lo mismo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions187.htm#Q933
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
miércoles, 11 de noviembre de 2015
Facimoutreach P-713
¿Quién o qué es el "tomador de decisiones"?
P-713: He sondeado las otras dos Preguntas&Respuestas sobre el tomador de decisiones y me gustaría recibir algo más de información. Da la impresión de que tiene que tener alguna conexión con el Espíritu Santo, a fin de elegir el perdón por ejemplo, lo cual es elegir "contra" el ego. ¿Sería el tomador de decisiones algo equivalente a la conciencia de ambos: del ego y del Espíritu Santo? ¿Es neutral, y si fuera así, entonces hay una cosa neutral que es verdadera? Cuando la atención está en esta conciencia y el impulso se dirige a ver la inocencia de mi hermano, ¿por qué esto no podría ser el Espíritu Santo mediando en el sueño con su respuesta del perdón? Por ejemplo, ¿quién está leyendo Un Curso de Milagros en busca de ayuda para recordar que la libertad es mi estado natural? ¿Es este el "yo" de la indagación del Ser que Ramana Maharshi nos enseña al preguntar "quién soy yo" y seguir permitiendo que la atención de uno vaya ahondándose más y más profundamente en esa conciencia, sabiendo que la respuesta es, en última instancia, la iluminación? ¿Está resolviendo este misterio el gran Uno que nos da nuestra liberación definitiva? ¡Ayuda, por favor!
Respuesta: En primer lugar, el término "tomador de decisiones" no aparece en el Curso exceptuando una mención en el Manual, donde el término es usado en un contexto diferente (M.5.II.1.7). Pero es evidente a lo largo del Curso que Jesús está hablando de la capacidad de la mente que está fuera del tiempo y del espacio para elegir entre el ego y el Espíritu Santo —representada de varias maneras, por ejemplo: crucifixión y resurrección, asesinato y amor, culpabilidad e inocencia, separación y Expiación. El tomador de decisiones puede identificarse con cualquiera de los dos sistemas de pensamiento, pero nunca puede dejar de estar identificado —sea con uno o con el otro sistema de pensamiento. En ese sentido, nunca es neutral. Puede ser considerado como una tercera parte de la mente, lo cual es el punto que Jesús nos pide que reflexionemos: «¿Quién es el "tú" que está viviendo en este mundo?» (T.4.II.11.8). El "tú" que está "leyendo Un Curso de Milagros en busca de ayuda para recordar que la libertad es mi estado natural" es el tomador de decisiones que ha elegido identificarse con el contenido de su mentalidad correcta en la forma de ser un estudiante del Curso. El Espíritu Santo, en este contexto, puede ser considerado como el recuerdo en nuestras mentes de nuestro verdadero Ser. El impulso de perdonar, entonces, es un reflejo de nuestra decisión de recordar nuestra verdadera Identidad, lo cual hacemos al negar nuestra negación de Ella. El Espíritu Santo es un Mediador, pero solo en el sentido simbólico de que representa en nuestras mentes al Amor que decidimos rechazar, pero que permanece inafectado por nuestra decisión y está siempre invitándonos a unirnos de nuevo a nuestra unidad con Él.
Hay dos puntos importantes a tener en cuenta en cualquier debate de esta naturaleza: En primer lugar, estamos hablando de símbolos —se trata esencialmente de una descripción mitológica de un proceso que sucedió (no verdaderamente, por supuesto) antes de que hubiera cualquier intelecto o cerebro humano (que son los efectos de nuestro deseo de ser lo que no somos), y por lo tanto nuestros intentos de encajar este concepto en clasificaciones intelectuales humanas, aunque puede ser útil hasta cierto punto, jamás tendrá éxito. Además, debido a que la separación es irreal, lo que estamos describiendo es algo inherentemente ilusorio. En segundo lugar, el núcleo de la estrategia del ego es reprimir nuestra conciencia de que somos mentes fuera del espacio y del tiempo y en vez de eso mantenernos convencidos de que somos entidades físicas limitadas. Esto es importante porque significa que nuestros esfuerzos para obtener una comprensión más precisa de esta capacidad de tomar-decisiones no serán suficientes en la medida en que todavía estemos identificados con el ego —estaríamos luchando contra nosotros mismos. Por lo tanto, el foco de nuestro trabajo con el Curso debería ser deshacer esta identificación. Ese es el camino del Curso, en contraste con otros caminos. El entendimiento nos ocupa parte del camino, pero no es la meta de nuestro trabajo —no hay un "misterio que tenga que ser resuelto" en este sentido.
En vista de lo que se ha dicho hasta ahora, parece haber diferencias entre el Ser descrito por Ramana Maharshi y la noción del Curso del "tomador de decisiones", aunque hay algunas similitudes en tanto que el tomador de decisiones es también un "observador". Todos acabaremos en el mismo lugar, de eso podemos estar seguros, pero los caminos espirituales son diferentes, lo cual no implica que uno sea superior al otro. Las lecciones de la primera parte del Libro de ejercicios comienzan el proceso de restaurar nuestra conciencia de nosotros mismos como mentes tomadoras de decisiones, pero recobrar esa conciencia no es la iluminación desde el punto de vista del Curso. Tenemos que alcanzar ese nivel de conciencia de sí mismo para que podamos reconocer que siempre estamos eligiendo, qué estamos eligiendo y por qué lo estamos eligiendo. En síntesis, el objetivo de este proceso es que veamos claramente que en el fondo estamos eligiendo la locura, por qué estamos eligiéndola, y que hay una Alternativa que podemos elegir. A medida que nuestra confianza en Jesús se desarrolla, nos resultará más fácil elegir contra la locura: «¿A quién que esté respaldado por el Amor de Dios podría resultarle difícil elegir entre los milagros y el asesinato?» (T.23.IV.9.8). Cuando esa decisión se toma de una vez por todas —es decir, que ya no hay retorno al ego— entonces la capacidad de tomar decisiones deja de ser necesaria, y nuestra mente es restaurada a su estado natural de Mentalidad-Uno. Este es el Ser que está más allá de la individualidad y de la percepción —incomprensible para nosotros que aún estamos identificados con las cosas concretas.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions132.htm#Q713
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
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