domingo, 7 de febrero de 2016

Facimoutreach P-594

¿Debería dejar de preocuparme por mi cuerpo?

P-594: Soy consciente de que el contenido es más importante que la forma, aunque en este sueño de la forma tengo que tener alguna forma en la que aparecer; así que, puesto que la dualidad no tiene sentido —enfermedad/salud, abundancia/pobreza, felicidad/infelicidad, etc.—, ¿es incorrecto desear una opción sobre otra mientras estoy en el camino hacia el despertar? Aunque hace cinco años yo estaba en las últimas, hundido, arrastrándome de un lado a otro enfermo emocionalmente y también con una grave carencia financiera, siendo la contemplación espiritual la última cosa para la que tenía tiempo, en cambio en los tres últimos años he estado en una relación en la que no he tenido que trabajar, y en consecuencia descubrí Un Curso de Milagros y pude pasar cinco o seis horas al día dedicado a aprenderlo. Así que elegir abundancia y salud me ha ayudado a acelerar mi ascenso por la escalera de la Expiación. Pero ahora me pregunto si debería dejar de desear conscientemente estas condiciones y enfocarme sólo en el contenido de la mente y ni siquiera preocuparme de mi cuerpo, mi estilo de vida, etc., y simplemente saber que a medida que sano mi mente cada vez más, todo lo que contribuya a mi más elevado bien se manifestará de un modo u otro. ¿Se supone que debemos llegar al punto de no tener ningún pensamiento sobre nada relacionado con la identidad que pensamos que somos en este cuerpo?

Respuesta: Arriba del todo de la escalera sabes que no eres un cuerpo y que el cuerpo no es nada; por consiguiente, al no ser nada, el cuerpo no tendrá para ti ningún atractivo en absoluto. Sin embargo, a medida que vas recorriendo tu camino subiendo por la escalera espiritual para llegar a ese nivel, no tienes que negar las necesidades físicas y psicológicas que experimentas como reales. En estos niveles intermedios la dualidad no se experimenta como que no tiene sentido, aunque intelectualmente sí pienses que es así. Por lo tanto es importante ser honesto sobre eso, que aceptes en qué peldaño estás de la escalera espiritual y que no te resistas luchando contra eso. No sería espiritualmente provechoso que simplemente te frenaras a ti mismo de querer que tu vida en el mundo sea de una determinada manera. Eso te llevaría al sacrificio, el cual nunca es amoroso, tal como Jesús nos ayuda a darnos cuenta. El problema es la culpa oculta que hay en tu mente, no tu cuerpo ni tu estilo de vida. Esa culpa no se va a ir sólo porque tú renuncies al deseo de tener un cuerpo sano y seguridad financiera. Ni tampoco será reforzada ((la culpa)) si continúas deseando tales cosas, siempre que estés dispuesto a aprender que ninguna de esas cosas puede darte la paz de Dios. Podrías considerar también la abundancia y la salud que llegaron a tu vida como un reflejo de la decisión que tomaste de no atacarte más a ti mismo. Eso te ayudaría a entrar en contacto con el contenido de tu mente y a que estés menos inclinado a considerar la salud y la abundancia como cosas que tienen sentido por sí mismas. A medida que recorres tu camino de ascenso hacia lo alto de la escalera espiritual, irás experimentando paz como lo que tú eres en tanto que creación de Dios, y ese estado interior no tiene nada que ver con las condiciones externas. Pero mientras tanto está bien desearlas aún. Juzgarte a ti mismo por desear un cuerpo sano y seguridad financiera es el único error que puedes cometer; y puedes evitar la tentación del ego aprendiendo a sonreírte a ti mismo y procurando no convertir tu camino hacia la Expiación en algo tan serio. La amabilidad y la bondad hacia ti mismo será siempre el mejor enfoque que puedes adoptar.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions105.htm#Q594

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

sábado, 6 de febrero de 2016

Facimoutreach P-1038

¿Cuál es la diferencia entre "mente" y "espíritu"?

P-1038: Al comienzo de Un Curso de Milagros, Jesús habla de la mente y el espíritu. Si pudieras explicar, ya que yo pensé siempre que el espíritu era la mente... pero cualquiera de las dos, la mente errada o la mente correcta.

Respuesta: Los términos Mente y espíritu se refieren a la verdadera identidad del Hijo de Dios, y se usan en contraste con la identidad del cuerpo basada en el sistema de pensamiento del ego. Aunque ambos términos ((Mente y espíritu)) se usan en oposición al cuerpo, hay una ligera diferencia entre ellos tal como se usan en el Curso: «Todo lo que es verdadero [nuestra identidad como espíritu] es eterno y no puede cambiar ni ser cambiado. El espíritu es, por lo tanto, inalterable porque ya es perfecto, pero la mente puede elegir a quién desea servir» (T.1.V.5.1-2). Por lo tanto, espíritu se refiere a nuestra verdadera identidad como el Hijo único de Dios, que es inmutable y que permanece inalterada ante la aparente escapada de la mente hacia la locura de la separación. En realidad, el Hijo de Dios, cuya única realidad es espíritu (T.1.III.5.5), no puede escindirse y estar separado de su Fuente (T.7.V.6.15).

Sin embargo, el término mente se utiliza para ayudarnos a entender la aparente separación. Se nos dice que una «diminuta y alocada idea» (T.27.VIII.6.2) entró en la mente de la Filiación y fue tomada en serio. Cuando la mente eligió creer que la separación había sido posible, se dividió en una mente correcta, una mente errada y el poder de elegir entre ellas. Esta es la explicación que da el Curso para un evento que nunca sucedió (M.2.2), según la cual creemos que podemos tener una identidad (el cuerpo) diferente de la que Dios nos dio. Uno de los objetivos importantes del Curso es enseñarnos que somos mente/espíritu, y que ninguno de los dos se encuentra en el cuerpo ((ni la mente ni el espíritu)). Por eso la frase más frecuentemente repetida en el Curso es: «No soy un cuerpo» (L.84.1.4). Es evidente que Jesús está señalando algo importante. De hecho, la práctica del perdón se basa en que aprendamos a ver toda experiencia como un reflejo de la decisión de la mente de creer en la separación del ego (la mente errada) o en la unidad del Espíritu Santo (la mente correcta). Es sólo para practicar el perdón de esta manera por lo que en el Curso se les da ese significado a los términos. Cada vez que se pone en práctica este entrenamiento mental que nos enseña el Libro de ejercicios, se está infundiendo vida a nuestra identidad olvidada —como espíritu. Finalmente, llegará el día en que el cuerpo será olvidado, la mente habrá sanado y únicamente permanecerá el espíritu.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions213.htm#Q1038

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

viernes, 5 de febrero de 2016

Facimoutreach P-1372

¿Cómo puedo evitar juzgar a mis amigos por sus creencias acerca de los medicamentos homeopáticos?

P-1372: Tengo muchos amigos que fervientemente prefieren la medicina homeopática a la medicina alopática. Yo he estado mucho tiempo sin problemas con eso, ya que entiendo que cualquier magia es solo magia, sin importar si se trata de una droga farmacéutica o una cápsula de hierbas. Pero recientemente me he dado cuenta de que percibo que los homeópatas se consideran a sí mismos como más "iluminados" que los alópatas. Y esto me molesta. Soy consciente de que esto es sobre mí, no sobre ellos, porque soy yo a quien le importa lo que ellos piensan. ¿Cómo puedo resolver esto?

Respuesta: En primer lugar, es importante haber reconocido que "cualquier magia es solo magia". Esto pone sobre el tapete el principio central de Un Curso de Milagros de que no hay jerarquía entre las ilusiones. Ambas formas de medicina son mágicas, en la medida en que se utilizan para corregir las afecciones del cuerpo, ya sean psicológicas o físicas.

Sentirse molesto por el hecho de que otras personas reivindiquen su superioridad refleja generalmente una proyección de la culpa o del odio hacia uno mismo por una actitud similar que mantienes tú mismo. Jesús nos instruye sobre esto en la lección 134: «Cuando te sientas tentado de acusar a alguien de algún pecado, no permitas que tu mente se entretenga en lo que tú piensas que esa persona hizo, pues eso es engañarse uno a sí mismo. Pregúntate, en cambio: ¿Me acusaría a mí mismo de eso?» (L.134.9). Esto tiene que ver con el contenido, no con la forma. En otras palabras, tú podrías preguntarte: "¿De qué se trata realmente el que ellos estén haciendo eso que me molesta?". Trata de captar el significado del sentimiento superior que ellos te ofrecen —lo que desencadena eso en ti. Sea lo que sea, te estarás acusando a ti mismo de hacerlo, aunque muy probablemente de una forma diferente. Si no te surge nada, está bien. Simplemente sé consciente de que te sientes molesto por su actitud debido únicamente a algo que hay en ti que tú odias o algo de lo que te avergüenzas y quieres mantenerlo oculto, y por tanto imperdonable.

Es importante que te enfoques en el juicio que estás haciendo y te des cuenta de que ese es el problema, no el comportamiento de las otras personas. Tú no te sentirías molesto por eso si no hubieras ya elegido en tu mente contra el amor y luego te hubieras juzgado a ti mismo por ello. Trata de aceptar que cualquier decisión egoica por la que te acuses a ti mismo por haberla tomado, nunca será más que un simple error —y los errores requieren corrección, no condenación. Por lo tanto, si no logras identificar el "pecado" concreto que hay en ti y que está siendo proyectado y odiado en esas otras personas, todavía puedes a pesar de eso cambiar tu mente con respecto a la interpretación que haces de eso. Todavía puedes pedirle ayuda a Jesús para ver con él que el pecado y la culpa no son nada más que juguetes con los que los niños juegan hasta que un día se cansan de ellos y los dejan de lado para siempre (T.29.IX.5). Entonces mirarás a través de los ojos de Jesús y no verás motivos para juzgar, sino que únicamente verás motivos para la compasión a medida que te das cuenta de que tus intereses son compartidos por todas las demás personas. Finalmente, puedes sentir gratitud por esta oportunidad que ha surgido para que puedas tratar con la culpa que habría seguido oculta si no hubieras estado dispuesto a asumir la responsabilidad de tus percepciones.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions299.htm#Q1372

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

jueves, 4 de febrero de 2016

Facimoutreach P-1234

¿Podrían ser las múltiples informaciones diferentes de la historia todas correctas?

P-1234: En mi opinión el mundo físico, en tanto que ilusorio, puede compararse con una novela, lo cual para mí significa que podríamos hablar cuanto menos de una realidad relativa (el contenido de la novela), el objeto de estudio de los científicos, los historiadores, etc. De modo que, por ejemplo, habría un sentido preciso para cualquier afirmación sobre el "Jesús histórico". Así que estoy preocupado por las diferentes informaciones sobre el Jesús histórico, que se contradicen unas con otras (las de la Biblia, las de los libros de Seth, las de las lecturas de Cayce, las de "La Desaparición del Universo", etc.). En mi opinión sólo una de estas versiones, si acaso, puede ser cierta (en el mundo ilusorio). Pero un comentario en el capítulo 1 del libro de Kenneth Wapnick "Una vasta ilusión", en el que se habla de "realidades probables o paralelas" en el sentido de los libros de Seth, parece indicar que esta interpretación es errónea, que una analogía mejor para el mundo físico sería toda una biblioteca llena de novelas diferentes. ¿Significa esto que las versiones contradictorias sobre el Jesús histórico podrían ser todas ciertas (en nuestro universo ilusorio) en algún sentido?

Respuesta: Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros la percepción está siempre basada en si estamos mentalmente identificados con el sistema de pensamiento del Espíritu Santo o con el del ego. «Ves lo que esperas ver y esperas ver aquello que invitas. Tu percepción es el resultado de tu invitación, y llega a ti tal como la pediste. ¿De quién son las manifestaciones que quieres ver? ¿De qué presencia quieres convencerte? Pues creerás en aquello que manifiestes, y tal como contemples lo que está fuera, así mismo verás lo que está dentro. En tu mente hay dos maneras de contemplar al mundo, y tu percepción reflejará el asesoramiento que hayas elegido» (T.12.VII.5). El egoico sistema de pensamiento de la separación se basa en la realidad del pecado, la culpa y el miedo; y en el núcleo de este sistema están el sacrificio, los juicios, el especialismo y el cuerpo. Por lo tanto, cualquier persona que se identifique con ese sistema de pensamiento, tendrá la necesidad de percibir a Jesús o a cualquier otro símbolo del amor y de la iluminación en esos términos de algún modo —y son posibles muchas variaciones y combinaciones. Por su parte, el sistema de pensamiento de la Expiación del Espíritu Santo se basa en la irrealidad del pecado, la culpa y el miedo; y en el núcleo de este sistema están el perdón, el amor todo-inclusivo, los intereses compartidos y los medios para llevarnos de vuelta a nuestra realidad como mente y espíritu. Por lo tanto Jesús será presentado (tal como se hace en Un Curso de Milagros) como un reflejo de la pura unidad del Amor: como desinteresado (sin ego), indefenso ((viviendo en la indefensión, pues no usa defensas porque no necesita defenderse de nada: el yo falso no tiene por qué ser defendido, y el ser auténtico es invulnerable; además los ataques son ilusiones)), con amor y compasión por todos sin excepción. Pero, tal como él nos dice en el Manual para el maestro: el mensaje universal del amor, representado por la presencia de Jesús en nuestro sueño, puede llegar de «muchas miles de otras formas» (M.1.4.2).

Una segunda consideración relevante es que un número significativo de eruditos bíblicos han concluido que se sabe muy, muy poco sobre el Jesús histórico —las informaciones del Nuevo Testamento sobre Jesús no puede confiarse en que reflejen una imagen precisa de su vida y su mensaje. Debido a esta falta de pruebas "objetivas", no hay manera de evaluar las versiones contradictorias del Jesús histórico —no hay nada fiable con lo que compararlas. En Un Curso de Milagros, Jesús menciona muchos dichos bíblicos y enseñanzas que se le han atribuido, y nos dice lo que realmente quería decir, y lo que él difícilmente pudo haber dicho.

Finalmente, también relevante para tu interesante pregunta es el principio del Curso que dice: «Todo pensamiento produce forma en algún nivel» (T.2.VI.9.14). Esto quiere decir que para cada pensamiento hay una realidad correspondiente. Por lo tanto, cualquier pensamiento que tenga cualquier mente sobre Jesús tendría alguna expresión en el mundo de la física cuántica. Desafortunadamente, en el Curso no se dice nada sobre la física cuántica; así que debemos dejarlo aquí.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions264.htm#Q1234

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

miércoles, 3 de febrero de 2016

Facimoutreach P-327

¿Cómo puede la unidad ser compatible con los seres individuales?

P-327: Agradecería alguna aclaración del concepto de unidad y del siguiente extracto del Texto de Un Curso de Milagros: «Dios, que abarca todo lo que existe, creó seres que lo tienen todo individualmente» (T.4.VII.5.1).

Respuesta: Jesús está simplemente usando las palabras de nuestro sistema de pensamiento dualista y simbólico para asegurarnos que al soltar nuestra inversión y nuestra identificación con el ego no habrá ningún tipo de pérdida real o significativa. El concepto de holograma puede ser útil aquí, pues lo que Jesús está diciendo, en esencia, es que el todo está contenido en cada parte. En realidad, cualquier experiencia de unidad tiene que estar más allá de todos los conceptos que pudiéramos usar para intentar describirla. Es simplemente una experiencia de amor total que no conoce límites, ni diferencias, ni percepción de ningún otro. Que eso no abarca a la individualidad en ningún sentido real se vuelve evidente en palabras posteriores de Jesús en el Curso:

«La Unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es", y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que Ella, simplemente es» (L.169.5).

Pero Jesús es también consciente de nuestro desesperado deseo de aferrarnos a un sentido de identidad separada, así que nos asegura: «No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad» (T.16.VI.8.1). En otras palabras, cualquier cambio dirigido a desprendernos del ego es completamente decisión nuestra. Si no fuera así, seríamos víctimas de fuerzas más allá de nuestro control, una situación totalmente opuesta a las suaves enseñanzas del Curso sobre el perdón.

Véase la pregunta P-17 para una discusión relacionada sobre liberarnos de nuestro sentido de individualidad.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions60.htm#Q327

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

martes, 2 de febrero de 2016

Facimoutreach P-17

Una pregunta sobre deshacer la separación

P-17: He oído que en el mundo real se ve la separación, pero los intereses separados no. ¿Es eso cierto? ¿Qué significa eso en realidad? ¿Qué vino primero, la separación o la culpa? (Me imagino que la separación). ¿Puede la culpa ser deshecha sin deshacer la separación o están atadas juntas? Puedes ver que me gustaría mucho deshacerme de la culpa... y ver los intereses de mis hermanos como los míos propios suena bien, ya que pone fin a la terrible sensación de conflicto y competición... pero perder mi individualidad no me parece un precio que yo esté dispuesto a pagar. En vez de eso, preferiría ser un individuo inocente, no conflictivo, no competitivo, no asustado, y feliz. ¿Es eso posible?

Respuesta: En primer lugar, estás en lo correcto al concluir que la separación vino antes que la culpa —la culpa es simplemente la experiencia psicológica del pecado, es el sentimiento que resulta de considerarse pecaminoso.

La mayoría de los estudiantes llegan a este mismo callejón sin salida que tú describes. Lo que sientes es muy normal y comprensible, dada la intensidad de nuestra identificación con nuestra existencia como individuos concretos. Por lo general, no conocemos otra manera de ser, y nos resulta muy difícil —por decirlo suave— integrar la enseñanza de Jesús de que esta identidad es un sustituto de nuestra verdadera Identidad tal como Dios nos creó. Así que a lo largo del Curso Jesús hace hincapié en que esto es un proceso suave y gradual, y en que podemos tomarnos todo el tiempo que queramos para completarlo con él. Él nos conforta diciéndonos que: «No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad» (T.16.VI.8.1), porque él sabe que estamos aterrorizados ante la posibilidad de dejar ir esta identidad.

A medida que elegimos perdonar cada vez más —al dejar ir los resentimientos— nos sentiremos mejor con nosotros mismos y por lo tanto querremos hacer eso cada vez más. Y conforme este proceso prosigue, empezaremos a identificarnos cada vez más con la manera de Jesús de pensar y abordar nuestras vidas, lo cual significa que el punto de referencia de nuestra vida cambiará gradualmente de simplemente querer tener nuestras necesidades satisfechas a darnos cuenta de que todos compartimos un interés común, tanto en nuestra mente errada como en nuestra mente correcta. A medida que nos volvemos cada vez menos interesados en usar el mundo y a las demás personas para satisfacer nuestras necesidades —es decir, a medida que vemos el propósito de nuestra vida de una manera diferente— nuestro concepto de nosotros mismos empezará a cambiar, sin siquiera tener que concentrarnos directamente en eso.

Cuando lleguemos a estar totalmente identificados con la manera de pensar de Jesús, lo único por lo que nos sentiremos atraídos será su amor. Y cuando todo nuestro pensamiento y nuestras percepciones fluyan desde ese amor, nuestro sentido de individualidad sólo será significativo en la medida en que pueda servir como un medio para extender el amor sanador de Jesús a otras mentes que están clamando por él. Ese es el estado mental conocido como "el mundo real". Es el resultado natural de practicar el perdón. Así que cuando alcancemos esa avanzada etapa, ya no pensaremos más en nosotros mismos como personas con necesidades y objetivos que tienen que cumplirse. Percibiremos desde un punto de vista ventajoso "por encima del campo de batalla" ((T.23.IV)) únicamente a personas que están pidiendo amor, y que no saben que son simples figuras en un sueño que ellas mismas están soñando.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions6.htm#Q17

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

lunes, 1 de febrero de 2016

Facimoutreach P-1179

¿Se refiere a nosotros el término "Hijo de Dios"?

P-1179: Leí el término Hijo de Dios, ¿eso se relaciona con nosotros también? Porque algunas de las declaraciones de Un Curso de Milagros sobre el Hijo de Dios son confusas para mí.

Respuesta: Tu pregunta toca el corazón del dilema de la separación: la confusión de identidad. En realidad lo único que existe es la Unidad de Dios y Su Hijo, definido en el Glosario como la segunda Persona de la Trinidad. Esta es nuestra verdadera Identidad, nuestro verdadero Ser, mencionado siempre en el Curso como el Hijo de Dios. Esta Identidad se mantiene inalterable, inafectada por la "diminuta y alocada idea" de la separación que se deslizó en la mente del Hijo de Dios. La confusión se establece cuando la mente decide creer que esta loca idea es verdadera. Entonces parece haber un hijo/yo/ser que está separado del Padre, fragmentado en innumerables identidades individuales a las que llamamos "nosotros". La fragmentación es, pues, la esencia de la separación —cada parte diferenciada de la siguiente. La mente está ahora dividida entre la identidad de la separación (el ego), y la del recuerdo (el Espíritu Santo) de su unidad con el Padre: «En una mente escindida, la identidad no puede sino dar la impresión de que está dividida» (T.27.II.11.1).

En el Curso, Jesús habla de la mente dividida del Hijo separado, quien ya no sabe quién es, al haberse identificado con un cuerpo y aparentando existir en un mundo basado en la forma. Muy pronto en el Texto Jesús presenta el credo de la separación, dirigiéndose a esta mente dividida: «(...) Crees que tu mente puede cambiar lo que Dios creó. (...) Crees que lo que es perfecto puede volverse imperfecto o deficiente. (...) Crees que puedes distorsionar las creaciones de Dios, incluido tú. (...) Crees que puedes ser tu propio creador y que estás a cargo de la dirección de tu propia creación» (T.2.I.1.9-12). En esa cita, "tú" ((el pronombre implícito en cada "tú crees que...")) se refiere a todos los que se identifican con el pensamiento de la separación (la mayoría de nosotros, la mayor parte del tiempo). En el Curso también se encuentran muchos pasajes en los cuales Jesús habla de nuestra verdadera Identidad: «El Hijo de Dios es inocente» (T.14.V.2.1), «El Hijo de Dios es Uno» (T.17.III.7.2), «El Hijo de Dios es perfecto, ya que de otro modo no podría ser el Hijo de Dios» (T.30.VI.9.1), «Te encuentras en la luz, firme en la impecabilidad en la que fuiste creado y en la que permanecerás por toda la eternidad» (L.94.2.6). En estos pasajes, el "tú" ((implícito)) se refiere al verdadero Ser que es uno con Dios y que no sabe de partes separadas ni de una mente dividida. En cualquiera de los dos casos, "tú" se refiere al Hijo de Dios pues no hay nadie más. Es importante entender esta distinción; de lo contrario la confusión de identidad se verá agravada por la creencia de que Jesús le está hablando al cuerpo (a la figura en el sueño). Y ese nunca es el caso.

Uno de los objetivos importantes del Curso es enseñar al Hijo confundido y separado de Dios que él no es un ser, sino un Ser. «Tu meta es descubrir quién eres, al haber negado tu Identidad atacando a la creación y a su Creador. Ahora estás aprendiendo a recordar la verdad» (L.62.2.3-4). El proceso implica aprender a distinguir cuándo Jesús se está dirigiendo al ser y cuándo nos está recordando nuestro verdadero Ser. Es un importante proceso de desidentificarnos del cuerpo con el fin de identificarnos con la mente dividida, y posteriormente con la mente correcta, la cual refleja al Ser. El primer paso es prestar una cuidadosa atención a los trastornos y conflictos, sean grandes o pequeños, que se presentan cada día. Ellos reflejan la decisión de la mente de negar su identidad como mente/Hijo de Dios, y de identificarse con el cuerpo en su lugar. Estar dispuesto a hacer este simple reconocimiento supone la identificación del problema en su fuente (la mente), que es donde se puede encontrar la corrección. Así se le recuerda a la mente su poder de elegir. Este es un paso muy importante en el regreso de la mente al reconocimiento de su Identidad como Hijo de Dios. En el aparente sueño de la separación, el poder de elegir une al Hijo con el poder creativo que comparte con el Padre. Cada paso de este proceso de decidir lleva al Hijo más cerca de la plena aceptación de su Identidad, y con el tiempo deshará toda creencia en la extraña identidad de un ser separado. Entonces la respuesta definitiva a la crisis de identidad sonará verdadera: «Tú eres el Hijo de Dios» (L.199.8.1).

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions248.htm#Q1179

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html