sábado, 5 de marzo de 2016

Desesperanza y suicidio

Comparto una conversación por mail, principalmente sobre la desesperación y el suicidio. Dejo claro que la respuesta es mía para que no se confunda con las preguntas&respuestas de Kenneth Wapnick que estoy posteando por estas fechas, ya que en el caso de las respuestas de Kenneth, la precisión está garantizada por tratarse de alguien que probablemente estaba iluminado. De hecho, en mi respuesta, cito también una respuesta de Ken respondiendo sobre el tema del suicidio.

Pregunta: 

Título del mail: De repente

Hola Toni

Cuando todo va más o menos "normal", de repente entra en tu vida un problema inesperado en escena y todo se desequilibra. Se ve tan nítido como la vida es precaria, débil, inestable... Entra la ansiedad, la angustia, la tristeza, el pesimismo, la desesperanza y comienzan otros días de oscuridad. Y, a veces, uno se harta, se cansa, se hastía, se deprime y ya no quisiera seguir porque siempre es lo mismo o volvemos a lo mismo (cómo un péndulo que vuelve al otro lado).

Quisiera uno desaparecer y ya no seguir viviendo. Inevitablemente se viene la idea del suicidio como solución de no seguir en esto, porque siempre es lo mismo, siempre se vuelve a lo mismo, una vez y otra vez. Pero la idea se va, aunque queda el sentimiento de renuncia, de renunciar a la vida.

Pero, cómo renunciar a la vida y seguir viviendo?

Respuesta (de Toni):

Muchas veces en nuestras vidas suceden cosas repentinas que parecen interponerse entre nosotros y nuestra felicidad, como si se nos retara. Otras veces los problemas parecen aproximarse progresivamente. Cuando vienen de repente, es un reflejo de lo mismo de siempre, del instante original de separación del Ser. Como señala el Curso:

Los que creen estar separados siempre temen cambiar porque no pueden concebir que los cambios sean un paso hacia adelante en el proceso de subsanar la separación. Siempre los perciben como un paso hacia una mayor separación, debido a que la separación fue su primera experiencia de cambio. (T.4.I.2.2-3)

Así que los cambios repentinos nos asustan fácilmente, porque nuestra primera experiencia de cambio (a nivel de la mente "metafísica" más allá del mundo de espacio y tiempo) fue una experiencia extraordinariamente dolorosa: el cambio de pasar de vivir en la dulcísima comodidad de Dios, a vivir separados de esa gozosa plenitud; un cambio que se percibió como si de repente hubiésemos cometido un pecado imperdonable que nos hubiera conducido a un infierno. Esa posibilidad no existe, pero nuestra mente olvidó reírse de esa idea tan absurda, y desde entonces nos aferramos a la dualidad, la cual aprendemos a soltar mediante el proceso del perdón que nos lleva a despertar y así retornar a la dulcísima comodidad y gozo del Cielo/Ser.

Por lo tanto nos asustan los cambios per se, no importa que sean cambios progresivos o que sean repentinos, o que sean cambios que podrían ser agradables o desagradables. Siempre tememos el cambio, porque tememos que incluso si pudiera haber un cambio agradable, hay el riesgo de que no sea así, y que sea en parte desagradable. De ahí viene el refrán "Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Una parte de nuestra mente, asustada, teme tanto los cambios que incluso si puede haber cambios favorables, prefiere no cambiar nada por si acaso se cuela algún susto entre los cambios. Siempre se teme que el cambio, al final, acabe siendo desagradable, incómodo. Debido a eso que indica el Curso: nuestra primera experiencia de cambio fue de lo más desagradable. Así que detestamos el cambio. (Antes de dormirnos en la dualidad, vivíamos en el estado mental del Ser inmutable, o sea, sin cambios, lo cual es una perfecta, dulcísima y comodísima paz, que es nuestro verdadero ser y lo que experimentamos al despertar del sueño dual).

Así que nos asustan los cambios. Y si además se trata de cambios repentinos y desagradables, podemos llegar a percibir la situación como una auténtica tragedia, pasando por alto la oportunidad de transcender el símbolo y usarlo como trampolín hacia el despertar (mediante el uso del perdón).

El ego también trata de convencernos de que hay cambios más "graves" o "enormes" que otros, pero eso es otro engaño, pues como dice el Curso, no hay una "jerarquía de ilusiones", pues todas las ilusiones son básicamente lo mismo: ilusorias, sin importar su aparente forma. Un sueño de un cuerpo resfriado es básicamente lo mismo que un sueño de un cuerpo con enormes problemas (cáncer, accidentes, problemas de todo tipo), y es lo mismo también que un sueño donde un cuerpo gana en la lotería, etc. Sea cual sea la forma del sueño, sigue siendo un sueño, y por lo tanto irrelevante, en el sentido de que lo único relevante es despertar y experimentar la dulcísima Realidad, más allá de todo sueño. Debido a que las ilusiones son todas ilusorias (sea cual sea su aparente forma), el perdón puede aplicarse por igual a cualquier ilusión, sin importar la aparente gravedad o levedad de cada problema determinado.

Dicho esto, cuando nos encontramos ante un cambio ya consumado, y que experimentamos como desagradable, intentamos en la medida de lo posible escapar de él. Y si no se puede, o si llegamos al punto de que debido a nuestra experiencia durante años de ver cómo en este mundo las cosas buenas son periódicamente eclipsadas por las cosas desagradables, podemos entonces llegar al punto de decepcionarnos del mundo y querer escapar de él.

Y querer escapar del mundo es una intuición correcta, de hecho, ya que en este mundo ilusorio no se encuentra la felicidad. El problema, es que debido a nuestra falta de discernimiento, intentamos escapar del mundo usando métodos equivocados, que en lugar de alejarnos del problema, nos hacen quedarnos atados al problema.

El ego nos propone los diversos medios populares de escapar del mundo: desde el materialismo, o las drogas, las adicciones, el dinero, la fama, el éxito, el sexo, e incluso como último recurso, cuando todo lo demás parece fallar, el ego nos propone el suicidio. ¿Qué mejor modo de escapar del mundo?, nos susurra el ego.

Y si esos métodos (drogas, sexo, suicidio, etc) funcionaran, entonces no sería mala idea usarlos, sería una alternativa tan buena como cualquier otra.

Centrándonos en el ejemplo que mencionas, el suicidio: si el suicidio funcionara, sería una opción sensata a tener en cuenta. Pero el suicidio no funciona, pues no es más que una engañifa del ego. Tampoco es que el suicidio sea "malo", pues todo lo ilusorio es neutro: ni bueno ni malo. Por tanto, el suicidio es neutro: ni nos beneficia ni nos perjudica. Ni nos aleja del problema, ni nos puede hacer verdadero daño, pues no afecta a nuestro ser real.

El suicidio no hace nada. Pues en el mejor de los casos podría diferir el problema (al menos en la forma en que lo estamos experimentando ahora), pero sería un simple aplazamiento y volveremos a encontrarnos con el problema, en alguna otra forma, en el momento oportuno. Y en el peor de los casos, el suicidio —si lo llevamos a cabo llenos de los miedos/creencias del ego— podría agudizar temporalmente nuestro miedo, lo cual podría experimentarse como una pesadilla desagradable durante el tiempo que tardemos en calmarnos en el periodo de entre-vidas (lo mismo nos sucede cualquier noche en nuestros sueños convencionales en la cama), y luego cada mente se experimenta de acuerdo con sus condicionamientos internos (creencias inconscientes, etc), teniendo experiencias diversas unas de otras, hasta que finalmente se produce una aparente reencarnación igual de ilusoria que ya era la anterior, naciendo de nuevo y reproduciéndose otra vez los problemas, adoptando nuevamente formas más convencionales (de nuevo problemas físicos, con un cuerpo físico, etc).

En realidad el suicidio no cambia nada sustancial (ni a mejor ni a peor), pues nosotros experimentamos el reflejo de nuestras creencias y actitudes internas, y tanto si parecemos estar encarnados en una vida física como si parecemos estar en un alma en un período entre-vidas o soñando por la noche en nuestra cama, en todos los casos experimentamos lo que hemos aceptado interiormente en nuestra mente. Como dice el Curso, el mundo, o lo que experimentamos:

Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. (T.21.introd.1.5)

Si bien el suicidio no soluciona nada (aunque tampoco perjudica realmente), lo que sí soluciona el problema es el perdón. Pues el suicidio no nos despierta de la pesadilla de la dualidad, pero el perdón sí nos despierta.

Por eso, quienes disponen del suficientemente discernimiento, usan el perdón, en lugar de los escapes que ofrece el ego. Sin discernimiento, el proceso de despertar se vuelve tan lento que a veces puede parecer desesperadamente largo; pero con discernimiento, o usando el perdón, el proceso de despertar se va dulcificando y se acelera enormemente a medida que vamos permitiéndonos sentirnos cada vez más en paz.

Ese es el motivo de que el perdón sea tan útil y recomendable, porque es lo único que realmente funciona para poder disolver nuestros aparentes problemas.

El mundo y sus problemas no es lo que parece. Es un reflejo de algo que se cuece por dentro en nuestra mente. Refleja nuestra creencia/decisión por la separación. Si tomamos el mundo como real, puede llegar a convertirse en desesperante (como reflejo que es de una situación mentalmente desesperante de separación de Dios), pero el perdón corrige esa falsa creencia, al corregir nuestra decisión de separarnos y sustituirla por nuestra decisión de aceptar la verdad tal como es. Esto es un proceso y lleva tiempo, pero cuanto más practicamos el perdón, más disminuye la desesperación y más aumenta la paz.

Guiados por el ego, tendemos a percibirnos como víctimas en un mundo cruel. El perdón nos ayuda a corregir esa falsa suposición, pues no somos víctimas de un mundo que ni siquiera existe, y a fin de cuentas todo depende de nuestra decisión (en nuestro estado actual, nuestra decisión es simplemente la decisión entre practicar el perdón o no querer practicarlo: la decisión entre proyectar o volvernos hacia dentro a transcender la falsa causa y reconocer la paz interior).

Leer y releer el Curso (y ante todo, practicarlo) y "La Desaparición del Universo", nos proporciona numerosos elementos que aumentan nuestro discernimiento y elevan nuestro ánimo, recordándonos lo beneficioso que es practicar el perdón para así elegir despertar del sueño. El perdón es la única solución que resuelve realmente el problema. Todo esfuerzo que hagamos para informarnos bien del perdón y para practicarlo, nos ahorra toneladas de sufrimientos, o como dice el Curso, nos ahorra "miles de años" de ilusorios disgustos duales, como una especie de "atajo" hacia el despertar a la paz/felicidad de nuestro auténtico Ser.

Este proceso lo vamos recorriendo poco a poco, ya que es poco a poco como vamos aprendiendo a practicar más y mejor el perdón, con lo que aumenta su eficacia. El perdón perfecto se produce solamente al final del proceso, pues conlleva automáticamente la iluminación. Teóricamente es posible perdonar todo completamente de golpe, pero ese perdón tan perfecto raramente sucede en la práctica, debido a nuestro miedo a despertar (nuestra identificación con la identidad individual que nos ofrece el ego es aún tan intensa, que debido a este apego nos da miedo renunciar a esta identidad falsa y despertar). Pero poco a poco, vamos practicando el perdón y la parte de nuestra mente que teme despertar se va disolviendo, quedando solamente nuestra parte verdadera que es paz.

En las preguntas&respuestas que traduzco en el blog, Ken Wapnick respondió a algunas preguntas sobre el suicidio, aquí: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/12/facimoutreach-p-135.html

La vida en el mundo no es nuestra verdadera Vida, sino una pesadilla dual. La manera de soltar la vida ilusoria y retornar al Hogar de la Vida verdadera es simplemente practicar el perdón con frecuencia. El perdón es nuestro pasaporte para salir de las tierras de la amargura y despertar donde verdaderamente estamos: en el Hogar de la plenitud ilimitada. No somos víctimas de un mundo ilusorio, porque aunque nos percibimos todavía aquí en el mundo, incluso aquí "en el mundo" nada puede impedirnos elegir entre perdonar o no perdonar. Por lo tanto no somos víctimas, ya que tenemos la sartén por el mango. La decisión de perdonar o no perdonar no la puede tomar el mundo, sino uno mismo. Y somos libres de elegir perdonar. Por lo tanto estamos salvados, ya que poco a poco el perdón nos va a revelar que en realidad nuestro único problema (la separación), es simplemente algo imaginario, algo aparente y que además ya ha sido resuelto por el Espíritu Santo. Nosotros simplemente tenemos que aceptar esta solución que ideó el Espíritu Santo. Y la aceptamos cada vez que practicamos el perdón. Estamos salvados.

Un abrazo, y ánimo, y confía en el Mensaje de la Esperanza, en el mensaje esperanzador de perdón del Espíritu Santo, pues es un Mensaje que resuena desde dentro de ti, que es reconocido por parte de tu mente, y que el perdón te revelará cuán dichoso y esperanzador es tal Mensaje. Es el Mensaje en el que todos somos invitados a reconocer que nunca hemos salido de nuestro verdadero Hogar, donde vivimos dentro del Corazón de Paz de Dios.


(Fin del mail)

Hasta ahí llegaba ese mail-respuesta. Pero resulta interesante también leer como complemento este otro post de otro de mis blogs, de Rupert Spira, donde Rupert comenta algo que tiene relación con la desesperanza y la búsqueda de la paz y de la felicidad, así como con la búsqueda espiritual:

http://jugandoalegremente.blogspot.com/2016/03/el-arte-de-la-paz-y-la-felicidad-rupert.html (el contenido de este post se lo envié también como complemento, en un mail posterior, al amigo con el que intercambié esta serie de mails).

Saludos

Facimoutreach P-293

Más sobre el tema de "no tengo que hacer nada" frente a la "realidad práctica"

P-293: En el Texto de Un Curso de Milagros se dice: «Una vez que aceptes Su plan como la única función que quieres desempeñar, no habrá nada de lo que el Espíritu Santo no se haga cargo por ti sin ningún esfuerzo por tu parte» (T.20.IV.8.4); y en otra parte dice: «Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos [del Espíritu Santo]. Él las colmará sin darles ninguna importancia» (T.13.VII.13.1-2); y en el Manual: «Se te proveerá de toda la ayuda que estés dispuesto a aceptar, y toda necesidad que tengas será satisfecha» (M.26.4.8). He estado esforzándome por entender esto en el contexto del mundo, en el cual yo no puedo hacer que los clientes llamen, que los estudiantes se inscriban en mis talleres, o que mis libros se vendan, y sin embargo necesito aumentar mis ingresos. El reto está en la necesidad de "no hacer nada", tal como se expresa en el lenguaje del Curso; dejar mis necesidades al Espíritu Santo y confiar en que "sólo" mediante el perdón y la voluntad de estar en paz mis facturas serán pagadas, sobre todo teniendo en cuenta que estoy rodeado de personas que trabajan como esclavos durante 40 horas a la semana o más. ¿Estoy evadiendo la responsabilidad o escaqueándome al dejar que el Espíritu Santo se ocupe de mis necesidades, me envíe clientes o venda mis libros, mientras yo me dedico a meditar y a ser feliz?

Respuesta: Hay otros caminos espirituales que enseñan y defienden ese enfoque, pero eso no es lo que enseña el Curso, a pesar de las palabras que has citado, las cuales si se toman literalmente sí parecen decir eso. La idea clave es concentrarse en el contenido, no en la forma. El contenido es que lo que hay en nuestra mente es una presencia amorosa y reconfortante que nos cuida servicialmente, y no el punitivo Juicio Divino del que nos han hablado las religiones, ni una presencia del estilo del mago Merlín que conceda milagros a aquellos que considere como merecedores de ellos. Al final de la Clarificación de términos, en la sección sobre el Espíritu Santo, Jesús nos ayuda a dar un paso más allá de eso —al igual que lo hace en decenas de otros lugares del Curso— al enseñarnos a distinguir entre la forma y el contenido, entre la experiencia y la realidad, y entre el símbolo y la realidad: «Él parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesitas. Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesidades que creas tener. Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. De ellas es de las que quiere liberarte. De ellas es de las que quiere ponerte a salvo» (C.6.4.6-10).

Se trata, pues, de definirnos a nosotros mismos y a nuestras necesidades, y siempre seremos engañados y atrapados si nuestro punto de partida es que realmente existimos como cuerpos en un mundo físico. Sin embargo, si recordamos que nuestra aparente vida corporal es una identidad falsa que tiene el propósito de ocultar nuestra verdadera Identidad como espíritu, entonces definiremos nuestras necesidades de un modo diferente. Reconoceremos que nuestra única necesidad real es despertar del sueño de la separación y reunirnos con nuestro verdadero Ser en el Cielo, y que toda la ayuda necesaria para conseguirlo se encuentra ya presente dentro de nosotros. Entonces el perdón se convierte en nuestra única función significativa (con sentido) mientras todavía creemos que estamos aquí (T.25.VI.5.3); y la única oración significativa que jamás podamos pronunciar será la del perdón, porque tal como nos dice Jesús: «los que han sido perdonados lo tienen todo» (T.3.V.6.3).

Así que aceptar el propósito del Espíritu Santo significa ver cada aspecto de nuestra vida como un aula en la que podemos aprender a detectar qué estamos haciendo para bloquear nuestra conciencia de la presencia del amor, y entonces pidamos ayuda a nuestro Maestro para tomar otra decisión. Al compartir Su propósito, lidiarás responsablemente con las obligaciones y los pormenores de tu vida, mientras aprendes al mismo tiempo que la paz de Dios dentro de ti no puede ser afectada por nada de lo que suceda externamente. Atender los pormenores de nuestra vida diaria nos ofrece un sinfín de oportunidades para ir más allá de la forma de nuestra vida y aprender que todos compartimos los mismos intereses; todos compartimos el mismo sistema de pensamiento del ego, así como su corrección en nuestra mente correcta. Esta es nuestra función especial, y debido a la manera en que hemos montado nuestra vida, es el camino más efectivo para deshacer en nuestra mente el sistema de pensamiento de la separación, que es en última instancia la causa de toda nuestra miseria e infelicidad. Pedirle al Espíritu Santo que arregle lo que está mal en nuestra vida física/psicológica es abdicar de nuestra responsabilidad por nuestra infelicidad, y por consiguiente privarnos del único medio que tenemos para deshacer nuestro error y reunirnos con el glorioso Ser de Cristo que todos somos.

Las secciones del Anexo "El canto de la oración" podrían resultarte también útiles, sobre todo la primera, "La verdadera oración". Hemos abordado también temas similares en las preguntas P-72, P-116, P-259 y P-266.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions55.htm#Q293

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

viernes, 4 de marzo de 2016

Facimoutreach P-289

¿Qué quiere decir que "no tengo que hacer nada"?

P-289: He escuchado una y otra vez que tengo que mantener una actitud de "no tengo que hacer nada". Creo que es para permitirle al Espíritu Santo que Él se haga cargo de todo. ¿Puedo quedarme en la cama y ser un santo, o solamente es correcto estar en la cama cuando estoy durmiendo? 

((Nota [de Toni]: La frase «I need do nothing» (T.18.VII), que da nombre a esa sección del Texto y suele ser traducida como «No tengo que hacer nada», es en el mismo sentido que decir "No necesito hacer nada", o sea, que "no tengo por qué hacer nada obligatoriamente", por lo que no se refiere a una actitud pasiva de mantener el cuerpo inmóvil "sin hacer nada", sino que se refiere a que no es necesario hacer nada de manera obligada para solucionar los problemas en la pantalla del mundo/proyección, ya que el problema no está en el mundo-pantalla, sino en la mente-proyector... e incluso el problema original de la mente es ilusorio y ya se "solucionó", etc. Por lo tanto, lo mismo se podría decir "no tengo que hacer nada, excepto discernir/perdonar", o lo que es lo mismo, «no tengo que hacer nada, excepto no interferir» (T.16.I.3.12); o sea, que lo único que cabría hacer es perdonar y perdonar, hasta que la mente esté totalmente sanada, y entonces una vez despiertos, incluso el perdón deje de ser necesario. Otro punto para entenderlo, tal como indica Ken más abajo, es que se trata de que no hagamos nada por nuestra cuenta: sin contar con el Espíritu Santo o mentalidad-correcta... porque en ese caso, estaríamos actuando desde la influencia del ego, que nos llevaría a mantenernos en caminos de sufrimientos y falta de paz))

Respuesta: El punto principal de "no tengo que hacer nada" es ayudarnos a cambiar el patrón de nuestro pensamiento. Creemos prácticamente todo el tiempo que sabemos cuáles son nuestros problemas, y entonces nos ponemos a intentar resolverlos por nuestra cuenta. Definimos tanto el problema como la solución. Le decimos al Espíritu Santo cómo tiene que ayudarnos. Jesús nos está ayudando a adiestrar/entrenar nuestra mente de un modo diferente, para que seamos capaces de recordar de un modo estable que todos los problemas que tenemos en el mundo y con nuestro cuerpo son fabricados por nuestra mente tomadora-de-decisiones para distraer nuestra atención del problema "real", que es nuestra decisión de que el ego sea nuestro maestro en lugar de Jesús. No podemos llevar a cabo este cambio si no nos detenemos y pedimos ayuda para percibir nuestra vida y a nosotros mismos de una manera diferente. Por consiguiente, "no tengo que hacer nada" porque no hay ningún problema ((sobre la pantalla del mundo proyectado)) que necesite atención.

Sin embargo, el punto no es estar inactivos, sino más bien cambiar el propósito de todo lo que hacemos, intercambiando el propósito del ego por el del Espíritu Santo. Lo que queremos es entrenarnos para pensar en el nuevo propósito de nuestra vida, el cual es aprender a percibir nuestros intereses como los mismos que los de todos los demás —concentrarnos en el contenido, no en la forma de lo que hacemos. Nuestras interacciones con el prójimo nos proveen muchas oportunidades de practicar esto, y nos reflejan de vuelta si hemos elegido deshacer la separación o reforzarla. Así que retirarnos de estas interacciones y de las actividades no es algo que suela ser ventajoso. Aunque cabe la posibilidad de que tengas que permanecer alejado durante un tiempo de determinadas personas en concreto, o de determinados grupos, al igual que una persona adicta a las drogas podría tener que hacer algunos cambios de comportamiento al principio. Así que "no hacer nada" significa también no hacer nada por tu cuenta. No supongas de manera automática que tu percepción de tus problemas es la correcta.

Cuando te identificas con el reflejo de la verdad en tu mente correcta, es posible que todavía seas muy activo en el mundo, pero no te experimentarás a ti mismo como el que está actuando ((como la figura en el sueño)). El amor que está en tu mente correcta fluirá a través de ti, constituyendo la fuente de todo lo que haces, y experimentarás a todos como iguales, tanto en el nivel del ego como en el de la Expiación ((todos nos equivocamos igual y sufrimos las aparentes consecuencias cuando elegimos al ego o mentalidad errada; y todos nos liberamos igual cuando elegimos al Espíritu Santo o mentalidad-correcta del despertar)).

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions54.htm#Q289

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

jueves, 3 de marzo de 2016

Facimoutreach P-307

¿Cuál es la explicación para un zumbido o vibración que siento mientras medito?

P-307: Hace ahora más de un año que estoy estudiando Un Curso de Milagros. Durante los últimos meses he estado teniendo una sensación extraña y maravillosa —mi cuerpo empieza a vibrar físicamente durante mis meditaciones de la mañana y de la noche. Siento como que algo dentro de mí está a punto de despegar, como un avión, una especie de ingravidez interior. Después de la meditación me siento muy bien y lleno de energía. Pero en algún momento, esta sensación que estoy experimentando me hace pensar y volver a pensar, dándole vueltas a la cabeza. Me pregunto si otros estudiantes están teniendo o han tenido el mismo tipo de experiencia que yo. También me pregunto si está bien sentir eso.

Respuesta: Aunque se podrían dar diversas explicaciones para la experiencia que tienes con tu cuerpo, lo único que necesitas saber es que nuestra propia mente traduce cualquier experiencia del amor abstracto —tales como las que podemos experimentar en la meditación— a una forma que nosotros podamos aceptar, ya que nuestra mente, al estar identificada con el ego, teme lo abstracto. A veces la forma puede ser, tal como tú estás experimentando, sensaciones en tu cuerpo que te resultan agradables, incluso placenteras. Lo que te será más útil de recordar cuando tengas tales experiencias es que lo que tú quieres es estar dispuesto a dejar ir cualquier juicio que puedas tener sobre ellas, por ejemplo si es una experiencia buena o no lo es. O cualquier pensamiento de convertir esa experiencia en algo importante o especial (dejas de lado todos esos juicios). Si disfrutas de la experiencia, indudablemente no hay nada malo con eso. Simplemente no la pongas en un altar como por ejemplo idealizarla y buscarla ansiosamente una y otra vez, porque por muy maravillosa que pueda parecer, aún está muy lejos de lo que Jesús nos ofrece en su Curso. Pues tal experiencia es todavía únicamente un símbolo concreto, una forma temporal, mediante la cual te estás permitiendo sentir su confort sanador y su ilimitado amor.

Para leer una discusión relacionada, se puede ver la pregunta P-181.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions57.htm#Q307

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

miércoles, 2 de marzo de 2016

Unas preguntas y respuestas con David Hoffmeister

El siguiente vídeo, de más de una hora de duración, presenta un encuentro con David Hoffmeister en el momento en que le hacían algunas preguntas. Hablan en inglés pero el vídeo sale subtitulado en español.

https://www.youtube.com/watch?v=jRAdPIcEjyU

La duración del vídeo es de 1 hora y 22 minutos.

Facimoutreach P-181

¿Es malo experimentar el Amor de Dios de una manera sensual?

P-181: Cuando trabajaba con las lecciones de la 2ª Parte del Libro de ejercicios de UCDM, mi experiencia del Amor de Dios era muy profunda. Lo sentía como algo muy sensual. Incluso ahora, a veces, durante la meditación, experimento los mismos sentimientos cálidos y sensuales. Y acabo sintiéndome culpable. ¿Es incorrecto experimentar el Amor de Dios como sensual?

Respuesta: Si bien es cierto que cualquier experiencia genuina del Amor de Dios está más allá de todos los sentimientos, sensaciones, pensamientos y símbolos, hay un par de cosas que siguen siendo ciertas mientras todavía nos vemos a nosotros mismos como existiendo aparte de ese Amor:

Por un lado nuestra mente, que aún cree que somos algo específico y concreto, va a querer contener esa experiencia ilimitada mediante una forma o experiencia con la que podamos identificarnos, para evitar que nos sintamos abrumados por la inmensidad de tal experiencia. Así que es posible que nuestra mente traduzca esa experiencia a algo que nos resulte familiar y confortable, o incluso placentero, tal como describes. Al inicio del Texto Jesús habla de «la confusión de los impulsos milagrosos con los impulsos físicos» y añade que «todo placer real procede de hacer la Voluntad de Dios» (T.1.VII.1.2,4).

Y otra cosa que es cierta es que nuestro ego se vale de cualquier cosa que pueda sabotear la experiencia del amor y de la paz, y va a intentar sembrar semillas de conflicto. Pero eso lo hace únicamente porque se siente amenazado por la infinitud del amor, en la cual él deja de tener cualquier tipo de existencia.

Así que lo más sabio es simplemente no juzgar lo que está sucediendo, reconocer que tu ego puede tener su agenda o propósito para tu experiencia, pero que no necesitas solicitar su consejo. Permítete vivir tus experiencias sin juzgarlas, sin convertirlas de ningún modo en algo problemático o en algo especial o importante. Y recuerda que la experiencia de Dios puede y debe ser la experiencia más natural que podrías tener. Y si no estamos teniéndola, ¡desde luego que no es porque Él esté reteniendo nada!

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions36.htm#Q181

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

martes, 1 de marzo de 2016

Facimoutreach P-665

¿Qué se entiende por "forma" y "contenido"?

P-665: ¿Qué quiere decir Un Curso de Milagros cuando usa los términos "forma" y "contenido"? ¿Cómo puede alguien saber que está experimentando el Amor de Cristo o la Respuesta del Espíritu Santo? He estado trabajando con Un Curso de Milagros durante 10 años y me siento un poco frustrado por la falta de progreso. Simplemente no puedo pensar en nadie o nada más para perdonar. Creo sinceramente que soy santo ((por ejemplo L.36.1.2; L.95.13.2; L.97.7.2; etc.)) y "veo" la ilusión en la cual habito. Sin embargo el Cielo me elude, no consigo alcanzarlo. ¿Hay que morir físicamente para poder morar en el Cielo prometido? Estoy realmente interesado en escuchar cómo otras personas están experimentando el Amor.

Respuesta: Lo primero que tenemos que entender con respecto a la forma y el contenido es que son parte del sueño del Hijo de Dios, así que no existen en realidad. El Hijo, mientras duerme, parece tener una mente separada de la de Dios. Esta mente sólo tiene dos posibles "contenidos" o pensamientos: el pensamiento de separación, o el recuerdo de la unidad con Dios. Y tiene sólo una actividad: el poder de elegir entre estos dos pensamientos. Una vez que la mente elige uno de estos dos pensamientos, el pensamiento toma forma. La forma puede ser un comportamiento concreto, un "pensamiento" o un juicio que expresa el pensamiento original. Tal como nos dice el Curso, al principio del Texto: «Todo pensamiento produce forma en algún nivel» (T.2.VI.9.14). Cuando el contenido de la mente es la decisión en favor del Espíritu Santo, Quien representa el recuerdo del Amor de Dios en la mente, lo que se haga o no se haga en la forma será un reflejo de ese Amor. El Amor/contenido es comunicado a través de alguna forma, ya que ha sido elegido. Por el contrario, si el contenido de la mente es la decisión en favor de la separación, entonces la mente está gobernada por el ego. Y por consiguiente, sin importar cuán dulce o amorosa parezca ser la forma, se tratará de un ataque porque expresa la egoica negación de Dios.

Si el Cielo nos elude, no estamos en paz; y si no estamos en paz, hay la oportunidad de practicar el perdón. Tal como nos dice Jesús en el Texto: «Siempre que no te sientes completamente dichoso es porque has reaccionado sin amor ((literalmente: "... has reaccionado con una falta de amor..."; lo menciono para que resulte más claro el siguiente comentario de Ken; las cursivas han sido mías para señalar las palabras que a continuación entrecomilla Ken)) ante una de las creaciones de Dios» (T.5.VII.5.1). La "falta de amor" original ocurre en la mente cuando elige identificarse con el ego, en vez de hacerlo con la parte de la mente que recuerda quiénes somos verdaderamente (el Hijo inocente de Dios). Esto es lo que el Curso nos enseña que es una falta de amor hacia uno mismo, al igual que lo es hacia todos nuestros hermanos quienes son junto a nosotros el Hijo único de Dios, y esa falta de amor (esa elección errónea) es lo que necesita ser perdonado.

El objetivo del Curso es enseñarnos a volvernos conscientes del contenido de nuestra mente para que pueda ser sanada del pensamiento de separación y podamos tomar otra decisión. Mientras tanto, debido a que nuestra mente sigue sin estar sanada, no somos la figura idónea para juzgar si verdaderamente estamos experimentando o expresando el contenido amoroso del Espíritu Santo. Tampoco estamos cualificados para evaluar nuestro progreso. Cuando nos sentimos desanimados sobre nuestro progreso es útil recordar el pasaje del final del Texto: «No sé lo que soy, por lo tanto, no sé lo que estoy haciendo, dónde me encuentro, ni cómo considerar al mundo o a mí mismo» (T.31.V.17.7). Jesús también nos dice: «Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos» (T.18.V.1.6). Esto puede que no parezca una buena noticia en un "buen" día en el que estamos teniendo un "buen momento", pero ciertamente nos libera de la carga de tener que evaluarnos a nosotros mismos. En el fondo es muy buena noticia porque no somos los miserables pecadores que pensábamos ser. No necesitamos saber nada, únicamente tenemos que estar dispuestos a hacer nuestra parte al prestar cuidadosa atención a cualquier clase de juicio que no sea amoroso, para que todos los juicios puedan ser sanados, y entonces «Lo que eres te hablará de Sí Mismo» (T.31.V.17.9), y esa será nuestra experiencia final.

El apego a nuestro ego es lo que nos impide tomar conciencia de que estamos en casa, con Dios, en el Cielo. Este bloqueo/obstáculo a nuestra conciencia no lo elimina la muerte, sino que se deshace cuando sanamos el pensamiento de separación. Puesto que el propio Curso es un reflejo de la parte de la mente que mantiene el recuerdo del Amor de Dios, el perdón que el Curso enseña es también una experiencia de amor: «El perdón [elegir al Espíritu Santo] es lo que sana la percepción de la separación. (...) Es cierto que no parece que todo pesar no sea más que una falta de perdón [elegir la separación]. No obstante, ese es el contenido que en cada caso se encuentra tras la forma. Esta uniformidad es lo que hace que el aprendizaje sea algo seguro, ya que la lección es tan simple que al final no se puede rechazar» (T.3.V.9.1; L.193.4.1-3). Aunque no sean la experiencia definitiva, esos pequeños destellos/vislumbres del reflejo del Amor, en los que dejamos ir los juicios contra los demás y contra nosotros mismos, nos llevarán a dicha experiencia final. Tal como se nos promete en el Texto: «Te estoy conduciendo a una nueva clase de experiencia que cada vez estarás menos dispuesto a negar» (T.11.VI.3.6). Tenemos una gran resistencia a esta sanación, lo cual es el motivo por el que el estudio de Un Curso de Milagros es un proceso para toda la vida. Nuestra paciente, persistente y suave práctica del perdón nos llevará a casa.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions120.htm#Q665

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html