sábado, 5 de marzo de 2016

Facimoutreach P-293

Más sobre el tema de "no tengo que hacer nada" frente a la "realidad práctica"

P-293: En el Texto de Un Curso de Milagros se dice: «Una vez que aceptes Su plan como la única función que quieres desempeñar, no habrá nada de lo que el Espíritu Santo no se haga cargo por ti sin ningún esfuerzo por tu parte» (T.20.IV.8.4); y en otra parte dice: «Deja, por lo tanto, todas tus necesidades en Sus manos [del Espíritu Santo]. Él las colmará sin darles ninguna importancia» (T.13.VII.13.1-2); y en el Manual: «Se te proveerá de toda la ayuda que estés dispuesto a aceptar, y toda necesidad que tengas será satisfecha» (M.26.4.8). He estado esforzándome por entender esto en el contexto del mundo, en el cual yo no puedo hacer que los clientes llamen, que los estudiantes se inscriban en mis talleres, o que mis libros se vendan, y sin embargo necesito aumentar mis ingresos. El reto está en la necesidad de "no hacer nada", tal como se expresa en el lenguaje del Curso; dejar mis necesidades al Espíritu Santo y confiar en que "sólo" mediante el perdón y la voluntad de estar en paz mis facturas serán pagadas, sobre todo teniendo en cuenta que estoy rodeado de personas que trabajan como esclavos durante 40 horas a la semana o más. ¿Estoy evadiendo la responsabilidad o escaqueándome al dejar que el Espíritu Santo se ocupe de mis necesidades, me envíe clientes o venda mis libros, mientras yo me dedico a meditar y a ser feliz?

Respuesta: Hay otros caminos espirituales que enseñan y defienden ese enfoque, pero eso no es lo que enseña el Curso, a pesar de las palabras que has citado, las cuales si se toman literalmente sí parecen decir eso. La idea clave es concentrarse en el contenido, no en la forma. El contenido es que lo que hay en nuestra mente es una presencia amorosa y reconfortante que nos cuida servicialmente, y no el punitivo Juicio Divino del que nos han hablado las religiones, ni una presencia del estilo del mago Merlín que conceda milagros a aquellos que considere como merecedores de ellos. Al final de la Clarificación de términos, en la sección sobre el Espíritu Santo, Jesús nos ayuda a dar un paso más allá de eso —al igual que lo hace en decenas de otros lugares del Curso— al enseñarnos a distinguir entre la forma y el contenido, entre la experiencia y la realidad, y entre el símbolo y la realidad: «Él parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesitas. Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesidades que creas tener. Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. De ellas es de las que quiere liberarte. De ellas es de las que quiere ponerte a salvo» (C.6.4.6-10).

Se trata, pues, de definirnos a nosotros mismos y a nuestras necesidades, y siempre seremos engañados y atrapados si nuestro punto de partida es que realmente existimos como cuerpos en un mundo físico. Sin embargo, si recordamos que nuestra aparente vida corporal es una identidad falsa que tiene el propósito de ocultar nuestra verdadera Identidad como espíritu, entonces definiremos nuestras necesidades de un modo diferente. Reconoceremos que nuestra única necesidad real es despertar del sueño de la separación y reunirnos con nuestro verdadero Ser en el Cielo, y que toda la ayuda necesaria para conseguirlo se encuentra ya presente dentro de nosotros. Entonces el perdón se convierte en nuestra única función significativa (con sentido) mientras todavía creemos que estamos aquí (T.25.VI.5.3); y la única oración significativa que jamás podamos pronunciar será la del perdón, porque tal como nos dice Jesús: «los que han sido perdonados lo tienen todo» (T.3.V.6.3).

Así que aceptar el propósito del Espíritu Santo significa ver cada aspecto de nuestra vida como un aula en la que podemos aprender a detectar qué estamos haciendo para bloquear nuestra conciencia de la presencia del amor, y entonces pidamos ayuda a nuestro Maestro para tomar otra decisión. Al compartir Su propósito, lidiarás responsablemente con las obligaciones y los pormenores de tu vida, mientras aprendes al mismo tiempo que la paz de Dios dentro de ti no puede ser afectada por nada de lo que suceda externamente. Atender los pormenores de nuestra vida diaria nos ofrece un sinfín de oportunidades para ir más allá de la forma de nuestra vida y aprender que todos compartimos los mismos intereses; todos compartimos el mismo sistema de pensamiento del ego, así como su corrección en nuestra mente correcta. Esta es nuestra función especial, y debido a la manera en que hemos montado nuestra vida, es el camino más efectivo para deshacer en nuestra mente el sistema de pensamiento de la separación, que es en última instancia la causa de toda nuestra miseria e infelicidad. Pedirle al Espíritu Santo que arregle lo que está mal en nuestra vida física/psicológica es abdicar de nuestra responsabilidad por nuestra infelicidad, y por consiguiente privarnos del único medio que tenemos para deshacer nuestro error y reunirnos con el glorioso Ser de Cristo que todos somos.

Las secciones del Anexo "El canto de la oración" podrían resultarte también útiles, sobre todo la primera, "La verdadera oración". Hemos abordado también temas similares en las preguntas P-72, P-116, P-259 y P-266.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions55.htm#Q293

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

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