miércoles, 10 de agosto de 2016

Facimoutreach P-966

¿A qué se refiere: "Los milagros que no se te ha pedido que hagas"?

P-966: «Los milagros que no se te ha pedido que hagas no dejan de tener valor» (T.1.III.8.3). Parece que no consigo captar el significado de esta cita, aunque percibo el significado del texto que sigue en los párrafos 8 y 9. 

((La respuesta parece enfocada como si la cita también significara: "Los milagros que no se te han concedido no dejan de tener valor" (el verbo "conceder" se usa también un par de frases después, en T.1.III.8.5). O sea, que nuestro perdón no siempre tiene resultados visibles para nosotros, pero sin embargo siempre está funcionando, independientemente de que seamos conscientes o no del resultado. Ver por ejemplo T.1.I.35 y T.1.I.45.1-2))

Respuesta: La idea básica es que el contenido está siempre ahí en nuestra mente; puede que no se exprese justo ahora, pero nunca se pierde. Hay una reproducción de algo parecido a esta idea posteriormente, en el capítulo 5, el primero de este tipo en Un Curso de Milagros: «He salvaguardado todas tus bondades y cada pensamiento amoroso que jamás hayas tenido. Los he purificado de los errores que ocultaban su luz, y los he conservado para ti en su perfecta luminiscencia. Se encuentran más allá de la destrucción y de la culpabilidad. Procedieron del Espíritu Santo en ti, y sabemos que lo que Dios crea es eterno» (T.5.IV.8.3-6).

((En algunas de las preguntas se tocó el mismo tema o temas relacionados con la misma sección del Texto, por ejemplo puede ser interesante echar un vistazo a P-670P-997P-1357; y también puede ser clarificadora aunque en un contexto más general la pregunta P-407))

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions195.htm#Q966

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-964

¿Qué pasa con la perspectiva filosófica de que la paz eterna es aburrida y sin sentido?

P-964: Estoy teniendo un pequeño dilema filosófico que espero que podáis ayudarme a resolver. Un punto de vista contemporáneo afirma que el propósito de este mundo relativo es que seamos capaces de experimentar nuestra naturaleza divina, en vez de sólo conocerla; y que sólo teniendo la posibilidad de algo opuesto es como se puede experimentar lo que uno realmente es. Esto parece implicar que este mundo, aunque es un sueño de separación, sigue siendo de alguna manera necesario para que Dios "se conozca experimentalmente a Sí Mismo". Soy consciente de que esto contradice lo que enseña Jesús en Un Curso de Milagros, que es el que mundo es totalmente carente de sentido y no tiene absolutamente ningún propósito, pero esta explicación alternativa parece tener sentido. Me refiero a que si el Cielo es paz y alegría eternas, y nada más que paz y alegría, por siempre inmutable, ¿no se volvería entonces muy pronto sin sentido, ya que no habría nada con lo que compararlo? Por ejemplo, si en baloncesto encestas un triple desde tu propio campo al primer intento, eso puede ser estimulante. Pero si únicamente lanzas triples que siempre encestas y siempre pasa lo mismo, acabaría siendo aburrido, convirtiéndose en algo sin sentido y vacío. Por lo tanto, ¿no es este mundo ilusorio en realidad una cosa "buena" —siempre que sepamos que es sólo una ilusión y que lo estamos usando para conocernos a nosotros mismos como el Hijo de Dios? ¿No es de hecho necesario que nos experimentemos como Eso? 

((Nota: como se trata de un argumento relativamente típico, ha sido planteado en numerosas ocasiones en las diversas tradiciones. En otro de mis blogs posteé sobre este mismo tema, centrando la respuesta principalmente en comentarios de los libros de Gary Renard. En el mismo post también se menciona brevemente la postura de Ramana Maharshi al respecto. Si a alguien le interesa leerlo (es un poco largo), es el post titulado: ¿Es necesaria la dualidad para que el Absoluto pueda experimentarse a Sí Mismo? Uno de los aspectos de este tema lo comenté en otro post de ese blog: el asunto de si la Verdad puramente no-dual podría llegar a ser algo aburrido. Esta vez las citas que usé como complemento se centraron en las enseñanzas de Nisargadatta Maharaj, y el post al que ahora me estoy refiriendo es este: Creación inmutable: El Ser no es una especie de Gran Cubito de Hielo Aburrido. Ambos posts forman parte de la colección de links incluida al final del post titulado: Síntesis del perdón))

Respuesta: Tal punto de vista es de hecho común y corriente en la teología del proceso, de la que Alfred North Whitehead es un notable representante. (("la teología del proceso", al igual que "la filosofía del proceso", son conocidas y pueden encontrarse algunos comentarios en la Wikipedia en español, en la biografía de Alfred Whitehead, aunque para entender esta respuesta no es necesario conocer los detalles))

Hay dos niveles aquí que hay que considerar por separado ((este párrafo se centra en el nivel de la verdad absoluta; el siguiente párrafo habla de lo inconveniente que es mezclar ambos niveles intentando imponer los parámetros de nuestra percepción dualista para evaluar la experiencia no-dualista; mientras que el párrafo final se centra en nuestra experiencia dentro del ilusorio mundo dual)). Un Curso de Milagros enseña que en el Cielo no hay un ser separado o mente separada que pueda evaluar su estado en relación a otro ser o estado: «Lo que Él crea no está separado de Él, y no hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience como algo separado» (L.132.12.4). Por definición, no puede haber carencia en la Perfección infinita, así que no hay nada que aprender ni ningún potencial que tenga que ser completado. De igual modo, estar aburrido o cansado de ver la misma cosa presupone la existencia del tiempo y del espacio, y Dios y el Cielo transcienden completamente las limitaciones del tiempo y del espacio. Para el ego, la paz es aburrida, y el conflicto y los desafíos le parecen estimulantes, pues el ego busca constantemente hacer real su propio mundo de separación y de diferencias. Por lo tanto, en la medida en que nos identifiquemos con el ego, nos parecerá que la vida sin contrastes y sin opuestos es inconcebible y ciertamente muy poco atractiva.

La perfecta y eterna Unidad del Cielo está más allá de nuestra comprensión, no teniendo nada en común con la experiencia dualista de nuestro mundo, que consiste en individuos separados e imperfectos, limitados por el espacio y el tiempo. No se pueden tomar los principios de la experiencia dualista y aplicarlos a la experiencia no-dualista. Son estados mutuamente excluyentes. El error que muchos de nosotros cometemos es usar nuestra experiencia humana como punto de referencia para entender el reino del puro espíritu —Dios y el Cielo. Esto es parte de la estrategia del ego para aniquilar al verdadero Dios y fabricar otro Dios que dé validez a su propio sistema de pensamiento; y por consiguiente nos olvidamos de que los seres humanos son el efecto de la decisión de la mente separada de borrar la verdad de su conciencia, y sustituirla por otro sistema de pensamiento completo —falso de principio a fin— que ocupe su lugar. Si esa es nuestra base, ¿cómo entonces íbamos a poder entender alguna cosa? Eso es lo que Jesús está tratando de decirnos en su Curso —que estamos confundidos con respecto a todo: «Cuando hiciste que lo que no es verdad fuese visible, lo que es verdad se volvió invisible para ti» (T.12.VIII.3.1). Así que tenemos que ser extremadamente cautelosos al sacar conclusiones de nuestra experiencia —aparte de eso hemos estado completamente equivocados, y tiene que haber un camino mejor.

Sin embargo es aquí donde Un Curso de Milagros se vuelve tan útil. Aunque nos dice que hemos inventado este mundo «como un ataque contra Dios» (L.PII.Preg3.2.1), y que «el cuerpo no fue hecho por el amor» (T.18.VI.4.7), también nos dice que en nuestras mentes divididas retenemos el recuerdo de la verdad, y por lo tanto podemos usar el mundo y el cuerpo para restaurar esa verdad a nuestra conciencia eligiendo contra el propósito de mentalidad-errada del ego de reforzar la separación, eligiendo en vez de eso el propósito de mentalidad-recta del Espíritu Santo de deshacer nuestra creencia en la separación. En este nivel, el mundo sirve para un importante propósito: puede llevarnos de regreso desde el estado de estar sin-mente ((mindlessness)) hasta el poder de nuestra mente para elegir la verdad en vez de la mentira del ego. Y en este nivel, nuestro aprendizaje se lleva a cabo principalmente por medio del contraste: «Los contrastes y las diferencias son recursos de aprendizaje necesarios, pues gracias a ellos aprendes lo que debes evitar y lo que debes procurar. Cuando hayas aprendido eso, encontrarás la respuesta que elimina la necesidad de las diferencias. La verdad viene por su cuenta a encontrarse consigo misma. Cuando hayas aprendido que tú le perteneces a la verdad (...) no necesitarás ningún contraste que te ayude a comprender que eso, y sólo eso, es lo que quieres» (T.13.XI.6.3-7). Por lo tanto, cuando la cordura y la verdad hayan sido restauradas en nuestra mente, el mundo se disolverá en la nada de donde provino ((M.13.1.2; C.4.4.5)), pues no tiene valor en sí mismo: «(...) si tal como lo contemplo no veo nada de valor en el mundo, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces éste se alejará de mí. Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones» (L.226.1.4-5).

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions194.htm#Q964

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-963

¿Por qué estudiar el Curso hace que me irrite con Dios?

P-963: He estado estudiando Un Curso de Milagros durante poco más de dos meses. No sólo no veo cambios apreciables en mi actitud ante la vida, sino que cada vez soy más consciente de sentimientos de irritación y de depresión. A veces estos sentimientos no son sobre nada en particular, pero últimamente me estoy sintiendo especialmente agitado cuando hago los ejercicios del Libro de ejercicios. Creo en todo lo que leo sobre los regalos/dones que Dios me ofrece, y en lugar de sentirme agradecido me siento inquieto y molesto (irritado, disgustado, enfadado), y deseo que Dios me deje en paz (que me deje solo, tranquilo). Por supuesto que en realidad no deseo que Él me deje solo. Estoy bastante seguro de que mi experiencia no es tan inusual, ¿pero qué puedo hacer concretamente para atravesar esta etapa y no darme por vencido?

Respuesta: Tienes toda la razón en que tu experiencia no es inusual. La mayoría de nosotros somos atraídos inicialmente a Un Curso de Milagros porque cuando lo leemos, sentimos que está hablándonos una presencia amorosa. Reconocemos que el camino que Jesús establece para nosotros ofrece una verdadera esperanza de escapar de las condiciones dolorosas con las que estamos acostumbrados a vivir. Pero un componente crucial del plan de estudios de Jesús es que nos volvamos muy conscientes de lo infelices que somos realmente en este mundo. A fin de cuentas, ¿por qué habríamos de estar motivados a aceptar que este mundo es sólo un sueño —por no hablar de hacer el desafiante trabajo interior que conduce a despertar de él— a menos que nos demos cuenta de que es una pesadilla?

Y así, entre las muchas bellas e inspiradoras palabras del Curso, Jesús aprovecha cada oportunidad para hacernos saber que este es «un mundo árido y polvoriento, al cual criaturas hambrientas y sedientas vienen a morir» (L.PII.Preg13.5.1). En el primer día del Libro de ejercicios, él pide que nos concentremos en la idea de que nada de lo que vemos significa nada (L.1). Dado el hecho de que hasta este momento hemos pasado toda nuestra vida creyendo que este mundo contiene muchas cosas que queremos y creyendo que nuestras percepciones son muy significativas, ¿cómo no nos íbamos a sentir irritados y depresivos con lo que Jesús nos está contando?

La buena noticia, no obstante, es que lo que él nos está diciendo sólo es irritante y depresivo para el ego. Y al contrario de lo que hemos creído hasta ahora, el ego no es la totalidad de lo que somos. Es sólo uno de los dos maestros internos disponibles en nuestra mente. En cualquier momento, podemos acudir a Jesús o al Espíritu Santo para que nos guíe. Cuando hacemos esto, entramos en contacto con el hecho de que el Amor de Dios está aún disponible para nosotros y no se ha visto afectado ni en lo más mínimo por la aparente oscuridad y aflicción de este mundo. Al trabajar con el Curso, esto significa que le pidamos a uno de ellos que nos ayude a simplemente observar toda la resistencia que tenemos hacia el Curso (como por ejemplo nuestra irritación o depresión) sin hacer juicios.

Jesús y el Espíritu Santo residen en la parte de nuestra mente que sabe que nosotros hemos imaginado toda esta oscuridad y aflicción precisamente para ocultar el Amor que ahora se nos insta a abrazar. Ellos son conscientes, no obstante, de que aunque Jesús nos dice que el perdón nos ofrece todo lo que deseamos (L.122), nosotros pensamos que el perdón nos llevará a nuestra destrucción. Ellos ven que las numerosas emociones negativas que nos surgen durante nuestro recorrido al trabajar con el Curso están todas ellas simplemente encubriendo el terror que se apodera de nosotros cuando nos planteamos regresar a Dios, Quien nosotros pensamos que está lleno de ira contra nosotros —un terror que hace que sea inevitable que deseemos que Él sencillamente se vaya. Pero Jesús y el Espíritu Santo saben que Dios no está enfadado con nosotros. Así que ellos ven nuestro terror simplemente como un error ridículo. Como estudiantes del Curso debemos pedirles que nos ayuden a que nosotros podamos también cultivar esa actitud —ver nuestra irritabilidad y depresión como reacciones comprensibles al miedo, y no darles tanta importancia. Son simplemente indicadores de que aún tenemos bastante miedo de aceptar el Amor de Dios y de estar en paz. Este es un miedo que no podemos esperar que desaparezca simplemente tras dos meses —o cualquier plazo particular de tiempo— de estar trabajando con el Curso. Sin embargo, se disipará gradualmente si estamos dispuestos a simplemente dejarlo estar y tenemos fe en que Jesús está guiándonos a que atravesemos nuestro dolor porque sabe que al otro lado hay algo mucho mejor para nosotros.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions194.htm#Q963

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

martes, 9 de agosto de 2016

Facimoutreach P-962

¿Cómo puede curar la psicoterapia?

P-962: A menudo animáis a la gente a que busque alguna forma de asesoramiento o psicoterapia cuando siente malestar o depresión, al mismo tiempo que se trabaja con el Curso, para regresar atrás/adentro a la auténtica fuente de la inquietud, que es la culpa en la mente. ¿Cómo logra esto un terapeuta?

Respuesta: Creo que puedes haberlo entendido mal. La terapia es como una buena aspirina, o como alguna forma de intervención médica, o como un paseo meditativo por el bosque. Todo eso es magia, pero en el nivel del mundo puede ser muy útil. Así que, a veces, cuando las personas están luchando con diversos asuntos de sus vidas, puede ser beneficioso para ellas tener la oportunidad de explorar otra perspectiva, en los términos del mundo, con respecto a lo que les está sucediendo, y tal vez aprender algunas técnicas que las capacite para desatascarse o liberarse del dolor. Pero no es que el terapeuta logre nada para el paciente. El terapeuta puede señalar e incluso ayudar a abrir puertas, pero es decisión del paciente o cliente elegir si atravesará o no esas puertas.

Ahora bien, podría haber ocasiones en las que un terapeuta ayude a un paciente a descubrir fuentes enterradas de culpa escondidas en los recovecos de la mente del paciente, pero en casi todos los casos, estas seguirían relacionadas con los recuerdos pasados de esta vida. Es muy poco probable que la mayoría de los terapeutas ayuden al paciente a entrar en contacto con la culpa ontológica, pues ese no es su propósito. Y eso tampoco es necesario para el propósito por el que se les ha recomendado la terapia a algunos participantes de este foro. Si el terapeuta es abierto y sin prejuicios (sin actitud juzgadora), dispuesto a unirse con el paciente para encontrar una manera mejor de hacer frente a los problemas emocionales y psicológicos, eso es suficiente (P.2.II.8; P.2.V.4; P.3.II.6). Hay una unión y una sanación en esa apertura/franqueza que está siendo ofrecida al paciente, si el paciente está dispuesto y por lo tanto elige aceptarla.

Y el paciente puede usar las sesiones de terapia para identificar las proyecciones de la culpa ontológica enterrada, independientemente de la conciencia o intención del terapeuta, quien es posible que no sepa nada de Un Curso de Milagros —ni lo necesita. A fin de cuentas es el paciente el que decide a qué propósito servirá todo lo que hay en su vida, y si el paciente tiene alguna comprensión del propósito y práctica de los principios de perdón del Curso, entonces cualquier situación (incluyendo la terapia, pero no solo ella) puede servir para ese propósito.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions194.htm#Q962

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-961

¿Mis sueños nocturnos reflejan mi verdadero estado mental?

P-961: En vuestra respuesta a la pregunta P-673 con respecto a los sueños, citasteis: «Lo único que es diferente entre los sueños que tienes cuando duermes y los que tienes cuando estás despierto ((en el estado de vigilia normal)) es la forma que adoptan, y eso es todo» (T.18.II.5.13). Si resulta que el "contenido" de mis sueños nocturnos (cuando duermo) es menos perdonador, con más miedo, etc., ¿se deduce que eso refleja mi verdadero estado mental con más precisión que el contenido de mi sueño de vigilia durante el día? Durante mis sueños de vigilia parezco ser capaz de tomar decisiones en favor de perdonar y de escuchar al Espíritu Santo; parezco ser más consciente de lo que hago y, de hecho, tengo elección. En otras palabras, ¿hasta que llegue a gobernar mis sueños nocturnos con la misma capacidad de elegir que ejercito durante el día en la vigilia, no estaré llegando a la raíz de la culpa ni logrando curar mi mente?

Respuesta: Tus sueños nocturnos podrían estar diciéndote simplemente que hay aún algo de culpa enterrada que todavía no ha llegado a la superficie —que aún queda más trabajo por hacer. Pero probablemente ya sabías eso. Aun así, puede ser útil entender esa especie de pequeño codazo que te viene de los sueños, ya que podemos relajarnos con demasiada facilidad en la creencia de que somos bastante buenos en este asunto del perdón y no nos queda mucho camino por recorrer. Sin embargo, en realidad tenemos un profundo miedo de ver cómo llegamos hasta el final del proceso, porque "el final" es un estado de ausencia-de-ser ((pues no existe el ser individual que actualmente creemos ser)), en el que tenemos que dejar de lado el ser que pensábamos que éramos: un ser que elige perdonar. Este conflicto que hay en nuestras mentes —queriendo seguir adelante, pero aterrados de hacerlo— puede ponerse de manifiesto en los sueños como batallas, luchas, tormento, etc. No es necesario analizar los sueños, basta con tener una idea de lo que significan —lo cual tú pareces haber captado muy bien. A medida que te pongas cada vez más en contacto con tu miedo a recorrer la totalidad del camino del perdón, te volverás más consciente del conflicto que hay en tu mente. Entonces, a medida que mires esa resistencia calmadamente y sin juzgarte a ti mismo, tus sueños reflejarán ese nuevo estado mental.

((Nota: probablemente haya algunas preguntas útiles muy relacionadas en la sección "Sueños" del índice. Por ejemplo: P-41P-160P-671))

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions194.htm#Q961

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-960

Si yo despertara del sueño, ¿qué podrían experimentar otras personas?

P-960: En referencia a una afirmación que hicisteis en la respuesta a la pregunta P-372: "Estás en lo cierto, el mundo no mejorará cuando dejemos de creer que el pensamiento de la separación de Dios es real; simplemente desaparecerá de nuestra conciencia". Esta es mi pregunta: Cuando este sueño del mundo desaparezca de mi conciencia, ¿qué experimentarán con respecto a mí quienes están conmigo en el sueño? Creo que hay una persona, si no varias, que están "realmente" aquí conmigo, compartiendo mi sueño. Para ellas, ¿yo simplemente me desmaterializaré y desapareceré, o pareceré morir, o qué? ¿O tengo la opción del sueño lúcido, en otras palabras, seguir colaborando aquí para ayudar a otros fragmentos a despertar, al mismo tiempo que soy plenamente consciente y despierto en Dios? Ciertamente esta pregunta es prematura, ya que no espero alcanzar ese estado a corto plazo, pero detestaría trabajar tan duro para acabar llegando a un punto en el que les brindaría tanto dolor y tristeza a quienes me aman.

Respuesta: Una frase del Libro de ejercicios sirve como base para responder a tu pregunta: «El mundo no existe aparte de tus ideas porque las ideas no abandonan su fuente, y tú mantienes el mundo intacto en tu mente mediante tus pensamientos» (L.132.10.3). La aplicación concreta está clara si entendemos "mundo" como incluyendo al cuerpo, el tuyo y el de todos los demás. Este es el principio fundamental de Un Curso de Milagros que subyace en su enseñanza de que el mundo y el cuerpo no existen (por ejemplo L.132.6.2; T.18.VII.3.1). Esto significa que no puedes desmaterializarte porque nunca te has materializado, del mismo modo que los personajes que ves en tus sueños nocturnos no se materializan en tu habitación mientras duermes. Es la insistencia en que la ilusión del sueño es real la que hace que los personajes soñados parezcan tener vida fuera de la mente del soñador. Las "reglas" de especialismo del sueño de la separación no se aplican al despertar, por el mero hecho de que el sueño requiere que se esté dormido. Una opción descarta la otra.

La mente que elige seguir dormida e identificarse con el personaje del sueño se ha disociado de su verdadera identidad como mente. Esta disociación causa la confusión de identidad en la que el personaje soñado (el cuerpo) piensa que él es el soñador (la mente) y que de alguna manera despertará y desaparecerá de su sueño y del sueño de todos los demás. Jesús nos dice en el Texto: « [la mente] eres el soñador del mundo de los sueños» (T.27.VII.13.1). Por lo tanto, cuando despiertas completamente, al dejar de elegir la separación, el mundo desaparecerá al igual que cuando despiertas de un sueño nocturno las imágenes de tu sueño desaparecen. Esto sucede cuando no se le concede ni un gramo de credibilidad a la «diminuta y alocada idea» de la separación (T.27.VIII.6.2). Mientras tanto, el viaje hacia el despertar se basa en la práctica del perdón, en la que al cuerpo no le sucede nada porque el perdón sucede en la mente.

Quienes comparten tu sueño son las relaciones especiales que se entremezclan en el sueño colectivo de la mente de la Filiación. Estas relaciones están diseñadas de acuerdo con el sistema de pensamiento del ego para apoyar la creencia en la separación. La "prueba" del ego de que los cuerpos son reales es que pueden verse afectados por otros de manera positiva y negativa, negándose de este modo el poder de la mente y dándoselo al cuerpo. Y así otros parecen ser los responsables de la manera en que uno se siente. Esta es la mejor estrategia defensiva del ego para convencerse de que el sueño es realidad, la separación ocurrió y el mundo es real. Para este sistema de pensamiento es esencial el egoico tema de la victimización, lleno de cuentos de traición, abandono y trato injusto. En estas relaciones la muerte, el abandono definitivo, es inevitable, como lo son los sentimientos de pérdida y de tristeza que la acompañan. La mente está dormida soñando con "vida" y "muerte", dolor y pérdida. Dentro de este sueño nadie se escapa de la pena de muerte. La liberación del dolor y de la tristeza se encuentra únicamente al permitir que la mente sea curada de todos los pensamientos de identidad corporal, y conocerse a sí misma como una mente con el poder de elegir la ilusión del mundo (el sueño de la muerte), o la verdad de la unidad con Dios (despertar del sueño). En eso radica la única manera de escapar del dolor de la muerte y de toda conciencia del mundo.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions193.htm#Q960

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-955

¿Por qué el Curso menciona la mente pero nunca al corazón?

P-955: Muchos de los nuevos escritos de los maestros espirituales del mundo hablan de la importancia del corazón, del amor y de la compasión en el camino hacia la ascensión. Se habla mucho de "la sabiduría del corazón". Un Curso de Milagros en realidad sólo menciona la mente. Cuando el Curso habla de la mente, ¿cómo se relaciona eso con el concepto del corazón usado por otros autores?

Respuesta: El amor y la compasión, que se consideran atributos del corazón, reflejan la decisión de la mente de identificarse con el Espíritu Santo. Fluyen de manera natural, sin trabas por los juicios del ego, cuando la mente ya no está bloqueada por la culpa y el miedo que vienen de elegir la separación.

Tal como mencionas, el Curso nos dice que sólo existe la mente y que no hay nada fuera de ella, incluyendo a la sabiduría del corazón. El Curso es muy claro en esto, de hecho el fundamento de su enseñanza radica en este principio: «[La mente] no sale afuera. Dentro de sí misma es ilimitada, y no hay nada externo a ella. (...) Te abarca completamente: tú te encuentras dentro de ella y ella dentro de ti. No hay nada más en ninguna parte ni jamás lo habrá» (T.18.VI.8.7-8,10-11).

El corazón se usa simbólicamente en el Curso como un término con el que estamos más familiarizados y con el que nos relacionamos más fácilmente que con el término mente. Sin embargo, sólo puede ser entendido como refiriéndose a la mente. En los muchos pasajes en los que se utiliza el término corazón, se refiere a la parte de la mente que conserva el recuerdo del Amor de Dios. En un hermoso pasaje, Jesús utiliza la simbología del corazón y del cuerpo para describir el estado pleno de paz de la mente recta: «Pongo la paz de Dios en tus manos y en tu corazón para que la conserves y la compartas. El corazón la puede conservar debido a su pureza y las manos la pueden ofrecer debido a su fuerza. No podemos perder. Mi juicio es tan poderoso como la sabiduría de Dios, en Cuyo Corazón y Manos radica nuestra existencia» (T.5.IV.8.10-13).

En estos términos encontramos no sólo la verdadera condición de la mente cuando elige contra el ego, sino la extensión todo-inclusiva de esta verdad que es la verdadera compasión. La compasión que el Curso enseña es ver a todos a la luz del recuerdo de nuestra unidad con el Padre. Por lo tanto todos están incluidos en esta perspectiva compasiva y son vistos como recordadores u olvidadores, eligiendo la unidad o la separación, independientemente de cuál sea la forma. En esta sabiduría de la mente recta todas las demás interpretaciones, juicios y percepciones cesan. Esto se logra por medio de la práctica del perdón, que es tanto la sabiduría del corazón como la compasión tal como se enseña en el Curso. La sabiduría se entiende generalmente como buen juicio, pero como con todo lo que se entiende de manera habitual, Jesús da un paso más en el Curso. Él nos dice en el Manual: «La sabiduría no consiste en juzgar, sino en renunciar a juzgar» (M.10.4.5). Por lo tanto, en el Curso nos encontramos con la sabiduría del corazón a través del proceso del perdón. De hecho, el corazón del Curso es aprender la compasión del perdón, mediante el cual renunciamos a los juicios y nos volvemos verdaderamente sabios.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions192.htm#Q955

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html