viernes, 27 de enero de 2017

Sobre el hacedor y la elección

Este tema surgió de una pregunta de Codorníu en el foro Concordia y plenitud, concretamente en este hilo: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t131-si-la-cabeza-ya-esta-dentro

Copio aquí también el tema:

Hola, Codorníu. ¡Interesante tema! Pero vamos primero a lo que dices al final, ya que en realidad tú mismo has dado en la tecla práctica, en lo realmente fundamental:

codorníu escribió: Yo, por ahora, ante estos atascos intelectuales, confieso que me quedo desconcertado. Entonces me digo: "A ver Codorníu...  dedícate a perdonar cuando pierdas la Paz y punto".
Pero con todo y con eso, no me quedo muy satisfecho.

Necesitaría una ayudita...

Esto que dices (simplemente seguir practicando el perdón) es la verdadera respuesta a tu pregunta, y a toda pregunta que podamos hacernos, y es la única que realmente te va a conducir a sentirte satisfecho: practicar el perdón (o quien siga otra tradición, volver la mente adentro, con el procedimiento que sea). Dices que no te quedas muy satisfecho, pero la satisfacción total y definitiva es el final del proceso. En el "durante", experimentaremos "vaivenes", subidas y bajadas, oscilaciones, y la respuesta a estas movidas sigue siendo el perdón hasta el final.

Y ahora vayamos a lo que preguntas, y supongo que me puede salir un comentario largo, cuyo cometido es simplemente aplacar las dudas de la mente para tranquilizarla y que se aquiete, pero repito y es muy importante, recuerda que la verdadera respuesta no son las palabras que me surjan (o para el caso, las palabras de los libros de Gary Renard, de Kenneth Wapnick o del propio Curso), sino que la verdadera respuesta es la que has dicho al final de tu comentario: practicar el perdón.

codorníu escribió: Cada vez resuena en mí con más claridad que, como Codorníu (como imagen egoica), no hago nada. ¿Cómo habría de ser el hacedor de algo si soy tan solo una apariencia, una marioneta, un personaje de película sin libre albedrío?

A veces resuena en mí que esto de la "entrega" no está para nada en mis manos (como Codorníu). O que como diría Ramana M: "La cabeza ya está dentro de las fauces del tigre".

De ahí que eso de confiar y permitir sea algo que tiene un aroma contradictorio. Si el proceso ya está en marcha, y si como ego no hago nada que no esté ya hecho, grabado y acabado...  incluso los verbos confiar y permitir, serían demasiado hacer. ¿No os parece?

Estoy seguro que, desde UCDM, tiene que haber una explicación que deshaga este nudo.

Bueno, en primer lugar, este tema se solapa muchíiiiiisimo con lo que estuvimos conversando recientemente en este otro hilo del foro:

La libre elección: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t125-la-libre-eleccion

Y lo menciono porque supongo que mi primer comentario en ese hilo sirve también de respuesta a lo que preguntas aquí. Evidentemente aquí no voy a repetirlo todo, por lo que quien quiera profundizar en el tema podría volver a ese hilo y releer, pues es un tema con mucha miga. Luego se puede reflexionar en estas ideas, interiorizarlas, dejarnos empapar por ellas... otro día puede surgir otro refuerzo al leer el Curso o a Gary Renard, etc, y poco a poco vamos pasando de ver borrosamente a vislumbrar cada vez más nítidamente el meollo del asunto. En el Curso debe haber cientos de citas relacionadas con este asunto.

Aquí voy a ampliar un poco más lo dicho. Puede que me repita un poco (o un poco bastante demasiado mucho jejeje), pero creo que lo siguiente podría entenderse mejor tras haber leído el comentario que digo del otro hilo del foro y teniéndolo fresco en la memoria.

Ah, ahora recuerdo que en ese hilo del foro luego hice un par de comentarios relacionados más (las metáforas), y además posteé todo junto en un post, y una cosilla, el post es un pelín más completo porque contiene un parrafo más al final como resumen, un resumen que no había hecho en el foro. Así que el tema completo podéis encontrarlo aquí:

http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/01/somos-libres-o-somos-marionetas.html

Bien, pues vamos al tema. A veces llamo a esto el tema del "hacedor", por mis tiempos cuando estaba más centrado en el Advaita. Muchos gurus nos han indicado que no somos el hacedor. En esto coinciden Ramana Maharshi, Un Curso de Milagros, Ramesh Balsekar, etc. Pero es un tema que hay que comprenderlo debidamente, pues es fácil confundirse. La idea de que "no eres el hacedor" va dirigida a nuestra identificación con el cuerpo, o con el individuo/personalidad, o Ramesh Balsekar lo llamaba el "mecanismo cuerpo-mente". El personaje no puede ser el hacedor, pues es simplemente un efecto, un reflejo, una sombra, como queramos decirlo. El personaje no decide nada, simplemente es un reflejo de lo que ocurre en el interior de lo que Un Curso de Milagros llama "mente". Recordad que lo que el Curso llama mente no coincide con lo que en Advaita u otras tradiciones llaman mente (lo digo para que no nos liemos en este tema donde estoy mencionando tanto el Curso como un poco de Advaita). Como dice Ken Wapnick, nosotros (por lo general) ni siquiera sabemos que tenemos una mente. Y lo que usualmente es llamado mente (la mente humana, la personalidad, etc) para el curso sigue siendo parte de lo que él denomina "cuerpo" o "mundo", o a veces lo llama "cerebro", y como dije en mi comentario en el otro hilo del foro, "El cerebro no decide nada" (ver ese otro hilo para más detalles).

Bien, pues a nivel del cuerpo (y de la mente humana), no somos el hacedor. Pero no podemos dejar esto así, pues es solo un paso y los siguientes son igual de importantes. Así que sigamos. El cuerpo no es el hacedor, pero nosotros no somos un cuerpo. Si fuésemos un cuerpo y no fuésemos el hacedor, entonces sería perfecto para el ego: seríamos una víctima de las circunstancias porque no podríamos decidir nada, ni siquiera podríamos elegir perdonar o despertar. Pero no somos un cuerpo. Somos una mente (en el sentido de UCDM), o conciencia (en el sentido del Advaita, aunque no coincide del todo con lo que UCDM llama mente).

El mundo es ilusorio y no existe, pero en términos prácticos, puesto que lo percibimos, diremos que de "algún sitio" ha debido surgir tal ilusión. Una de las cosas importantes para UCDM es que nos demos cuenta de que el "hacedor" del mundo no es Dios. Es la mente dividida... es decir, nosotros mismos (¡por lo tanto no somos víctimas!). El hacedor somos nosotros mismos, no como humanos, no como mentes individuales, sino como el Ego Global o la mente dividida mayor (podríamos llamarlo el Proyector). En el Advaita, algunos dirían que es una proyección de Ishvara (el Señor), y hay dos tendencias en el Advaita con respecto a esto. Para algunos, Ishvara es real y por lo tanto el mundo ilusorio es una proyección de la Divinidad (esto no coincide con el punto de vista de UCDM). Lo cual puede ser un pasito aceptable siempre que no se tome como verdad absoluta; puede ser aceptable si nos ayuda a sentirnos más tranquilos, sabiendo que todo está en Manos de Ishvara y que al final todo será para bien, etc. Pero los grandes maestros del Advaita van más lejos, y llegan a indicar que incluso Ishvara (entendido como Mente Cósmica y proyectora del mundo ilusorio) es en ese aspecto ilusorio. Y estos grandes maestros nos indican que la verdad absoluta es que no hay mundo. Por ejemplo:

«No hay creación ni disolución, ni nacimiento ni muerte, ni esclavo ni liberado. Ésta es la verdad absoluta». Gaudapada (en Karika, II, 32)

Esto fue afirmado también por muchos otros gurus, como Ramana Maharshi, y podéis ver algunos ejemplos más en este post:

http://jugandoalegremente.blogspot.com/2011/12/la-verdad-absoluta-segun-gaudapada-y.html

Por lo tanto, si no hay mundo (no hubo creación, ni habrá disolución, tanto a nivel individual como a nivel de la totalidad del universo ilusorio), entonces el Proyector es igualmente ilusorio.

Pero dejemos a un lado la verdad absoluta (que se experimenta tras despertar del sueño de la dualidad, o temporalmente en una experiencia de revelación) y vayamos a lo práctico para nosotros que aún percibimos y creemos que aún hay que despertar.

Según el Curso, el "Hacedor" del mundo ilusorio es la mente dividida mayor, la cual contiene tanto la mentalidad errada (ego) como la mentalidad recta en la que brilla el recuerdo de la verdad o Espíritu Santo. Además, el Curso añade que todo el mundo proyectado fue fabricado a la vez (todas las épocas y lugares están contenidas en un simple "parpadeo" de proyección originaria). Todas las situaciones fueron diseñadas en ese instante ontológico ilusorio inicial, y ahora ya no hay elección a nivel del mundo, sólo en la mente sí podemos elegir qué partes o "vídeos" vamos a revisar, y sobre todo, elegir el perdón/despertar. Como dice el Curso, nuestra experiencia en el mundo no es más que reproducir lo que ya pasó, como si viésemos un vídeo que ya fue rodado.

Nuestra capacidad de elegir es fundamental, pero a nivel del individuo humano no hay elección posible (¡pero nosotros no somos un humano!, aunque pensemos que lo somos). Sin embargo el Curso nos invita a elegir, incluso si aún nos identificamos con el humano. Y aquí hay que tener fresco lo que comenté en el otro hilo del foro y que no voy a repetir ahora (podéis releerlo). Es decir, cuando hablamos de "mente", para nosotros es confuso, porque por un lado nos referimos a nuestra experiencia de la mente humana, y por otro se nos dice que la mente es más profunda y es en ese nivel profundo donde realmente estamos tomando las decisiones (qué vídeo reproducir, si despertar o seguir durmiendo, etc). Y ni siquiera sabemos en qué medida estamos identificados con la mente humana o en qué medida vamos contactando con la mente ontológica. Sin embargo, todo es mente ontológica (incluso lo que llamamos mente humana, o incluso el cuerpo, pues no es físico sino que es una fantasía mental en la mente ontológica). Por suerte, podemos guiarnos por los reflejos en el mundo y así saber qué estamos eligiendo a nivel ontológico (ver el otro hilo del foro para más detalles). Y en la práctica basta con practicar el perdón, independientemente de que creamos que lo hacemos a nivel humano o a nivel ontológico. Lo que creamos o pensemos humanamente no afecta al funcionamiento del perdón, siempre que sigamos practicándolo.

Cuando reconocemos que tenemos una mente capaz de tomar decisiones, podemos elegir despertar (perdonar, etc). Hay que elegir. Siempre estamos eligiendo. Uno no puede esconderse (como quisiera el ego que hiciéramos) y decir: "No tengo que elegir: dejo que las decisiones simplemente ocurran". Esto no es práctico de momento (tras la iluminación sí porque entonces no hay mente errónea ni elección), porque siempre estamos eligiendo, seamos conscientes de ello o no. Y si no elegimos conscientemente (el perdón), entonces estaremos eligiendo siguiendo los hábitos de costumbre (eligiendo desde la mente errónea o ego).

Hay que elegir, o de lo contrario vamos a seguir siendo efecto en vez de causa. Y el Curso no se cansa de repetirnos que no somos víctimas de nada porque somos causa (mente) y no efecto (cuerpo, mundo, espacio/tiempo). Si no elegimos al Espíritu Santo, entonces simplemente estamos eligiendo al ego, aunque seamos inconscientes de ello.

Ramesh Balsekar mismo (del Advaita) decía que no somos el hacedor, pero no lo dejaba ahí:

"Ha de actuar en la vida como si usted fuera el hacedor, sabiendo que no lo es".

"El entendimiento es que todo es ilusorio y que no tenemos libre albedrío, pero en la vida hemos de actuar como si lo tuviéramos".

Ramesh Balsekar cita a Ramakrishna, quien dijo (las negritas son mías): «Has de saber que tú como individuo no eres el hacedor, pero en la vida has de actuar como si lo fueras» (Ramakrishna).

Finalmente, Ramesh Balsekar comenta que:

"Hemos de actuar. De hecho, no podemos evitarlo. El organismo cuerpo-mente ha de reaccionar a un acontecimiento. Ha de tomar decisiones y hacerlo como si fueran propias".

"Que tu entendimiento intelectual sea que no eres el hacedor y continúa actuando como si lo fueras". (Todas estas citas de Ramesh Balsekar las he extraído de su libro "Habla la Consciencia"; en mi ejemplar aparecen entre las páginas 365-367, aunque mi ejemplar es del año 2004 y en nuevas reediciones puede que hayan cambiado la numeración de las páginas).

En definitiva, que no conviene escondernos de la toma de decisiones. De lo contrario podríamos bloquearnos, como quienes dudaban que la autoindagación recomendada por Ramana (otro modo de volver la mente hacia dentro) pudiéramos practicarla porque... ¡como no soy el hacedor, no puedo elegirla! O lo mismo con el perdón. Pero cualquiera que sea honesto, sabe que puede autoindagar o perdonar. E incluso si lo hace identificado con lo humano (lo cual es inevitable), acabará funcionando, pues esto en realidad no lo estamos decidiendo como humanos, aunque parezca así (recordemos de nuevo lo que dijimos en el otro hilo del foro).

En realidad no somos efecto, sino causa. Y aunque no entendamos esto intelectualmente, no es preciso que lo entendamos. Basta con que practiquemos el perdón hasta el final, y acabaremos experimentándolo directamente.

Todavía estás convencido de que tu entendimiento constituye una poderosa aportación a la verdad y de que hace que ésta sea lo que es. Mas hemos subrayado que no tienes que comprender nada. La salvación es fácil de alcanzar precisamente porque no te pide nada que no puedas dar ahora mismo. (T.18.IV.7.5-7)

Todo ha ocurrido ya. Incluso nuestra iluminación es un "vídeo" de una decisión que ya fue tomada por el Espíritu Santo en nuestro nombre. Y podemos elegir reproducir ese vídeo en cualquier instante, en lugar de los vídeos de conflicto y juicios del ego. El perdón es lo que nos ayuda a disipar nuestra resistencia a elegir reproducir el vídeo en que aceptamos la Expiación (es decir, el vídeo de la iluminación). La resistencia se debe al miedo a perder nuestra identidad individual, pero el perdón nos permitirá reconocer que en realidad perder lo ilusorio no es perder nada, y lo que se "gana" es maravilloso, glorioso, el valor infinito, lo que realmente somos, el verdadero Ser, el Uno en paz inmutable, que jamás sufre, libre de las formas y de la muerte, libre de todo conflicto, completo, pleno, e indiscriptible en palabras, por más que usemos algunas para insinuarlo.

Y pensarás, con feliz asombro, que a cambio de todo esto renunciaste a lo que no era nada. (T.16.VI.11.4)

Y puesto que el tiempo no tiene significado, se te está dando todo a cambio de nada. (L.98.6.3)

Todo ha ocurrido ya, y el perdón (no los comentarios en palabras) es lo que nos va a permitir reconocer experiencialmente (directamente) esto.

Negarnos a elegir —negarnos a practicar el perdón para volver la mente adentro— no cambia nuestra verdadera naturaleza, aunque retrasa el despertar, pues el perdón es un atajo para "acelerar" el despertar: para reconocer lo que siempre es.

Si no perdonamos, acabaremos despertando igualmente, aunque por un camino más largo y penoso, lo cual en realidad no importa tanto en el sentido de que las penas y el tiempo son ilusorios, pero si uno se harta de sufrir, es muy sensato volver la mente hacia dentro y despertar "antes". Esto no sucede por sí solo (la aceleración o perdón), sino que proviene de nuestra elección consciente (el Curso nos enseña a ello). De lo contrario, la mente acabará perdonando de todos modos (pues el recuerdo de la verdad en nuestro interior no dejará de ir aumentando), pero más despacito y, en términos lineales, la espera podría parecer medirse en "miles de años" o "millones de años". Esto puede acortarse mediante el discernimiento, el perdón, el dejar de juzgar y volver la mente hacia dentro. Todo esto se elige, aunque la elección sea ilusoria en último término.

Tienes que elegir entre la libertad absoluta y la esclavitud absoluta, pues éstas son las únicas alternativas que existen. (T.15.X.9.3)

Pero sí puedes elegir; de hecho, tienes que hacerlo. (L.133.3.4)

Mas es cierto que hay que contemplar el mundo de otra manera, si es que se han de aceptar Sus promesas. Lo que el mundo es, ya ha sido determinado. Tú no puedes elegir lo que debe ser. Pero sí puedes elegir cómo lo quieres ver. De hecho, eso tienes que elegirlo. (M.11.1.8-12)

Ese "cómo lo quieres ver" se refiere al perdón (o a la única alternativa: el juicio del ego).

En este mundo hay que tomar decisiones, y hay que tomarlas tanto si son ilusorias como si no. (S.1.I.2.4) (Pág. 8 de El Canto de la Oración, en la edición publicada por Grano de Mostaza)

La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. Aun así, dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusiones, incluida ella. (T.26.III.6.4) (Pág. 615)

Este es el mundo de los opuestos. Y tienes que elegir entre ellos a cada instante mientras el mundo siga siendo real para ti. No obstante, debes aprender cuáles son las alternativas que verdaderamente tienes (...). (S.2.I.10.1-3) (Pág, 25)

Elegir implica que la mente está dividida. El Espíritu Santo es una de las alternativas que puedes elegir. (T.5.II.6.6-7)

La única manera de escaparse del error es decidiendo que no tienes nada que decidir. (T.7.X.6.8)

Se refiere a decidir practicar el perdón, pues el perdón implica reconocer que en última instancia la decisión es innecesaria, pues no estamos aquí sino en el Cielo y no hay alternativa al Cielo (el ego —así como su mundo ilusorio— nunca surgió). Pero mientras nos experimentemos en el reino de la percepción, tenemos que elegir, y la única verdadera elección es el perdón, que significa elegir contra la creencia de que alguna vez hubo elección (concretamente la elección de separarnos de la Unidad, pues eso nunca ocurrió, tal como nos enseña Un Curso de Milagros).

El poder de decisión es la única libertad que te queda como prisionero de este mundo. (T.12.VII.9.1)

De lo único que dispones es del poder de decisión. (T.14.III.4.3)

¿Qué es lo que mantiene al mundo prisionero sino tus propias creencias? ¿Y qué puede salvar al mundo excepto tu propio Ser? El poder de las creencias es ciertamente formidable. Los pensamientos que albergas son poderosos, y los efectos que las ilusiones producen son tan potentes como los efectos que produce la verdad. Los locos creen que el mundo que ven es real, y así, no lo ponen en duda. No se les puede persuadir cuestionando los efectos de sus pensamientos. Sólo cuando se pone en tela de juicio la fuente de éstos alborea finalmente en ellos la esperanza de libertad. (L.132.1)

La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es solamente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. (T.2.VI.2.6)

Las malas decisiones no tienen ningún poder porque no son verdaderas. (T.8.III.7.9)

Él (el Espiritu Santo) te enseñará cómo usar en tu favor tu poder de decisión, que tú concebiste para substituir tu poder creador. (T.14.VI.5.6)

Tú que concebiste el poder de decisión para crucificarte a ti mismo, tienes que aprender del Espíritu Santo cómo utilizarlo en beneficio de la santa causa de la restauración. (T.14.VI.5.7)

Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. (T.21.II.3.6)

Atención a esa sección, titulada: Somos responsables de lo que vemos. (T.21.II)

Ninguna decisión que se haya tomado y que cuente con el respaldo del poder del Cielo puede ser revocada. (T.22.IV.2.3)

Y se te ha concedido poder tomar otra decisión y usar la percepción para un propósito diferente. (T.24.VII.11.12)

Este curso sólo intenta enseñarte que el poder de decisión no radica en elegir entre diferentes formas de lo que aún sigue siendo la misma ilusión y el mismo error. (T.31.IV.8.3)

El poder de su decisión se lo ofrece tal como él lo pide. En esto estriba el Cielo o el infierno. Al Hijo durmiente de Dios sólo le queda este poder. Pero es suficiente. Las palabras que emplea son irrelevantes. (M.21.3.5-9)

La única libertad que aún nos queda en este mundo es la libertad de elegir, y la elección es siempre entre dos alternativas o dos voces. La Voluntad no está involucrada en la percepción a ningún nivel, y no tiene nada que ver con el proceso de elegir. (C.1.7.1-2)

La arrogancia es la negación del amor porque el amor comparte y la arrogancia no. Mientras ambas cosas te parezcan deseables, el concepto de elección, que no procede de Dios, seguirá contigo. Si bien esto no es verdad en la eternidad, en el tiempo lo es, de modo que mientras el tiempo perdure en tu mente te verás obligado a elegir. El tiempo en sí es algo que tú elegiste. Si quieres recordar la eternidad, debes contemplar sólo lo eterno. Si permites que lo temporal te preocupe, estarás viviendo en el tiempo. Como siempre, tu elección estará determinada por lo que valores. El tiempo y la eternidad no pueden ser ambos reales porque se contradicen entre sí. Sólo con que aceptes lo intemporal como lo único que es real, empezarás a entender lo que es la eternidad y a hacerla tuya. (T.10.V.14)

Buf, y podría seguir y seguir... el Curso prácticamente se basa en esto. Hay muchísimas citas más sobre el tema, y podéis investigar también las secciones donde aparecen estas citas, pues algunas de ellas ahondan en el tema, así como otras como T.25.III, T.26.III, L.138, L.152, etc, y por supuesto T.31.VIII, "Elige de nuevo", que no es casual que sea justamente la última sección del último capítulo del Texto, dada la central importancia que en la enseñanza del Curso tiene el elegir el perdón.

En definitiva, que podemos elegir practicar el perdón, aunque no comprendamos exactamente cómo funciona. Nuestro entendimiento no es necesario para despertar. Pero nuestro perdón (retirar las proyecciones y volver la mente hacia dentro) sí es necesario. Y de hecho sucederá. Pues no podremos retrasarlo definitivamente, pues a medida que el recuerdo de la verdad va despuntando en nuestra conciencia, todos tarde o temprano acabaremos despertando. ¿Pero por qué no aceptar el perdón ya? Esto es decisión nuestra (no del humano, pero no importa tampoco que aún nos identifiquemos con el humano, eso es normal y el perdón mismo lo disolverá). Aunque no comprendas con exactitud el perdón, aunque no comprendas exactamente qué eres (humano, mente ontológica, o finalmente Ser), practica el perdón y el propio proceso del perdón se irá afinando a sí mismo, pues el Espíritu Santo es como un GPS guiándonos constantemente hacia la verdad, a pesar de que constantemente nos desviamos, pero el GPS instantáneamente nos sigue corrigiendo el rumbo (metáfora empleada en los libros de Gary Renard).

Perdona y te liberas. No importa si crees que es posible perdonar o no, o si crees que esa decisión viene de la mente ontológica o del yo humano, simplemente practica el perdón y te liberarás. Y la liberación, que es el reconocimiento de lo que ya es porque siempre es, es la respuesta a toda posible pregunta que podamos tener. El perdón, por lo tanto, es la respuesta, o lo que abre camino a la Respuesta.

Perdona y te liberas. (L.198.2.2)

El perdón es lo que te libera de todas las ilusiones, y por eso es por lo que es imposible perdonar sólo parcialmente. (T.24.III.1.3)

No importa que lo llames perdonar, o permitir, o entregar, o autoindagar, o volver la mente hacia dentro, etc, simplemente hazlo y libérate, si quieres acelerar el deshacimiento de la ilusión del mundo/sufrimiento/dualidad.

El Curso dice que "No tienes que hacer nada" (T.18.VII), pero se refiere a que no es necesario hacer nada a nivel del mundo, excepto perdonar, que es más bien a nivel de la mente. No tienes que hacer nada, excepto perdonar.

No tengo que hacer nada, excepto no interferir. (T.16.I.3.12)

Ese "no interferir" significa perdonar. En otras palabras: Perdona y haz lo que quieras. Aunque no lo comprendas, funciona.

Perdonad también (jejeje) que me haya alargado tanto con tantas citas del Curso. Podría haberlas sustituido por un breve consejo de repasar todo el Curso, pero parecía interesante reflejar mediante un buen número de citas hasta qué punto es este tema clave en el sistema de pensamiento del Curso. Seguir estudiando y practicando el Curso nos ayudará enormemente a entender mejor esto. Y el propio proceso acaba cobrando vida y ocupándose de todo, cuando lo permitimos. Pero hay que permitirlo jejeje.

Podemos tener ya "la cabeza dentro del tigre". Pero eso no significa que debamos dejar de perdonar. Ramana Maharshi mismo decía que hay que autoindagar (meter la mente hacia dentro) hasta que el proceso se complete del todo. Tener la cabeza metida en la boca del tigre significa, en términos del perdón, que ya hemos llegado tan lejos que ya no hay marcha atrás. Podemos tener nuestros momentos más o menos inspirados, y experimentar ocasionales conflictos o aparentes "retrocesos", pero si en líneas generales tenemos claro que el perdón es nuestro camino y lo practicamos con frecuencia, ya tenemos la cabeza en las fauces del tigre. El resto vendrá por sí solo. No hay que hacer nada más.

Como esto ha sido un largo comentario, quiero acabar con algo breve (recordando lo que dijimos arriba del todo): En la práctica, la respuesta a todo es practicar el perdón.

Finalizo recordando el post que ya cité antes, donde comenté algunas claves en las que no he ahondado aquí:

¿Somos libres o somos marionetas? http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/01/somos-libres-o-somos-marionetas.html

Porque lo que he comentado ahora, aunque sea largo, es simplemente un complemento de lo que escribí de manera más breve y detallada el otro día.

miércoles, 25 de enero de 2017

¿Quién soy/somos? ¿Dios?

Copio unos emails muy recientes:

Pregunta:

Tengo una duda.. estoy en el libro de la desaparición del universo, para entender un curso de milagro... pero me ha surgido una duda... 

Lo único que existe es Dios... 

Dios, Mente, Amor, Espíritu, Eternidad... Todo eso es UNIDAD... 

Vale... y mi pregunta es, Si todo es UNIDAD, ¿Nosotros somos Dios? , es decir, Dios es yo y yo soy dios? ¿Verdad?. Yo soy, El yo soy... es que no tiene sentido pensar que esta la energía de Dios y luego diferentes energías dentro de el, por que eso sería dualismo...

Respuesta:

Lo que en un principio creemos ser (un cuerpo —físico, astral o del tipo que sea—, o un "alma" o individualidad) no es nada... ni siquiera existe (no está dentro de Dios, ni en ninguna parte... pero esto para nosotros es absurdo, pues creemos estar experimentándolo... todo se aclara tras despertar; mientras tanto, no es más que información intelectual, que podemos creer o no).

Lo que verdaderamente somos, es Dios. Pero esto no podemos comprenderlo tampoco con la mente humana, pues está más allá del sueño y más allá de las palabras. Pero es lo que experimentaremos tras despertar.

Todas estas informaciones, que para nuestro intelecto parecen raras, absurdas o incluso imposibles, se irán aclarando conforme avancemos en nuestro proceso de despertar. Vamos poquito a poco, pues difícilmente lo vamos a comprender todo los primeros días. Este proceso suele durar años, y en algunas tradiciones se habla de vidas y vidas (en algunas ramas del budismo se habla de miles o millones de años, miles de reencarnaciones). Con el procedimiento del Curso, si uno es sincero y dedicado, el proceso de despertar puede acortarse a unos pocos años, tanto como para lograrse en una sola vida (esta de ahora) o dos. Pero hay que tener paciencia, porque de todos modos no se logra en un par de días, excepto algún raro caso excepcional que ya viniera casi iluminado de su vida anterior.

Re-pregunta:

Hola toni, gracias por responder.

Dices: Lo que en un principio creemos ser (un cuerpo —físico, astral o del tipo que sea—, o un "alma" o individualidad) no es nada... ni siquiera existe (no está dentro de Dios, ni en ninguna parte... pero esto para nosotros es absurdo, pues creemos estar experimentándolo... todo se aclara tras despertar; mientras tanto, no es más que información intelectual, que podemos creer o no).

Entonces en esa frase estas queriendome decir que, Si, que somos el Mismisimo Dios en Unidad... ¿verdad?. Me gustaría que me lo dijeras con una afirmación o negación por que me cuesta algunas veces comprenderte.

Date cuenta, que me cuesta mucho asimilar todo esto:

Mira:

Está la MENTALIDAD ERRADA y está LA MENTALIDAD CORRECTA, pero estas PERCEPCIONES son en ultimo termino ILUSORIAS ¿hasta aquí todo bien verdad?
y luego en otra perspectiva esta LA MENTE, que es lo REAL...

Vale esa MENTE UNO, es Dios? si tu respuesta es afirmativa, eso quiere decir, que DIOS es UNIDAD... hasta aquí todo bien... si Dios es UNIDAD eso quiere decir que Todos mis hermanos, tu,yo,los animales, enfín todas las cosas somos UNIDAD y somos el mismisimo Dios o Dios esta por delante de nosotros pero pertenecemos a la misma fuente?

Es decir: Yo soy el Mismisimo Dios o Pertenezco solamente a la misma Fuente pero NO SOY DIOS....? Se me entiende ahora?

No me refiero como CUERPOS, si no mas bien imagina que nada ha sucedido, y que nos encontramos en aquella fuente (Dios) ahora mismo...

Respuesta:

¿Eres Dios? La respuesta a esta pregunta depende de lo que creas que eres. Si cuando dices "yo" (o "nosotros", o "somos"), te refieres a un cuerpo, al humano, entonces no, no eres Dios. Pero si te refieres a lo que realmente eres (lo cual actualmente no estás experimentando, pues es algo que hemos reprimido en nuestro más profundo inconsciente), entonces sí, eso que realmente eres en esencia, es Dios.

Ahora escribo tus palabras en color violeta y mis comentarios van en color azul:

Está la MENTALIDAD ERRADA y está LA MENTALIDAD CORRECTA, pero estas PERCEPCIONES son en ultimo termino ILUSORIAS, ¿hasta aquí todo bien verdad? ((Sí, todo bien; la mentalidad errada y la mentalidad correcta son recursos para ayudarnos a despertar, pero cuando despertemos veremos que en realidad no hay nada excepto Dios, y Dios no tiene mentalidad errada, ni siquiera mentalidad correcta, pues la mentalidad correcta es simplemente la corrección de la mentalidad errada, siendo ambas ilusorias porque en realidad Dios no se ha dormido)) y luego en otra perspectiva esta LA MENTE, que es lo REAL... ((Sí; y podríamos llamarla Mente pura, o Mente Divina o de Dios, para distinguirla de la mente dividida o mente dualista))

Vale; esa MENTE UNO, es Dios? ((Sí)) si tu respuesta es afirmativa, eso quiere decir, que DIOS es UNIDAD... hasta aquí todo bien... ((Todo bien)) si Dios es UNIDAD eso quiere decir que Todos mis hermanos, tu, yo, los animales, en fin todas las cosas somos UNIDAD y somos el mismísimo Dios... o Dios esta por delante de nosotros pero pertenecemos a la misma fuente? ((Somos Uno, el Mismísimo Dios; no somos individuos divinos dentro de Dios y compartiendo la misma Fuente, sino que somos la Fuente en sí: Dios, lo Uno... pero todo esto son palabras; lo único que nos satisfará no son las respuestas en palabras, sino experimentarlo directamente: despertar; para eso disponemos del proceso de despertar))

Es decir: Yo soy el Mismisimo Dios o Pertenezco solamente a la misma Fuente pero NO SOY DIOS....? Se me entiende ahora? ((Tras despertar, eres Dios; pero antes de haber despertado, es mejor que pienses humildemente en ti mismo como el Hijo de Dios, pues facilita el despertar))

No me refiero como CUERPOS, si no mas bien imagina que nada ha sucedido, y que nos encontramos en aquella fuente (Dios) ahora mismo... ((En la realidad sólo existe Dios, y Dios es únicamente UNO, no muchos unidos como uno, por lo tanto, lo que realmente somos es Dios, pero para experimentarlo, antes tenemos que despertar del sueño de que no somos Dios: de la dualidad))



Como complemento (esto no está en los emails), algunas citas del Curso relacionadas con el tema, ya que este tema se toca pocas veces en el Curso en este nivel tan profundo de explicitar la unidad de Identidad entre Padre e Hijo, ya que por lo general el Curso se enfoca en niveles más flexibles, considerándonos como Hijo y necesitando despertar, pues este enfoque tiene más sentido para nosotros y es ahí donde conviene poner el énfasis para acelerar el despertar, así que solamente en una minoría de citas se insinúa suavemente la verdad absoluta, de manera muy sutil, como si no quisiera molestarnos ni que nos distraigamos de lo relevante en la práctica: el perdón.

El Cielo no es un lugar ni tampoco una condición. Es simplemente la conciencia de la perfecta unicidad y el conocimiento de que no hay nada más: nada fuera de esta unicidad, ni nada adentro. (T.18.VI.1.5-6)

Es decir, que Dios/Uno no es un conjunto de Seres Divinos. Es Uno y no hay nada más que Ello. 

La Unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es", y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que Ella, simplemente es. (L.169.5)

Dios comparte Su Paternidad contigo que eres Su Hijo, pues Él no hace distinciones entre lo que Él es y lo que sigue siendo Él Mismo. Lo que Él crea no está separado de Él, y no hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience como algo separado. (L.132.12.3-4) 

(...) [E]l Padre y el Hijo son Uno (...). (L.169.4.1)

Hay algunas citas más relacionadas, pero ahora mismo no las recuerdo. En cualquier caso, este tema no es lo importante. Lo importante es volver la mente hacia dentro (mediante el perdón o como sea) y así despertar, y entonces experimentar directamente Eso que no puede ser descrito mediante las palabras.

Venga, una más, que ha salido sola porque estaba al lado de una de las anteriores y la he visto casi de reojo:

No podemos hablar, escribir, ni pensar en esto en absoluto. Pues aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. Ello hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. El eterno presente yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, del perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo jamás ha tenido lugar. La eternidad permanece como un estado constante. (L.169.6)

El Hijo desaparece en el Padre y el Padre en el Hijo porque en la verdad absoluta ya no hay necesidad de metáforas. "Padre" es una metáfora. "Hijo" es una metáfora. En la Unidad no hay Padre e Hijo, no hay dos, sino Uno. Por eso podemos decir que las metáforas desaparecen: el Padre desaparece en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es otra forma de decir lo que decía una cita anterior con otras palabras: "No hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience como algo separado". Y en otra de las citas expresaba lo mismo con otras palabras: "perfecta unicidad", sin "nada fuera de esta unicidad, ni nada adentro". O, como dice una de las citas más directas del Curso, que ya hemos citado: "La Unidad es simplemente la idea de que Dios es". Por eso en los libros de Gary Renard se dice que las palabras "Dios es" son una forma de expresar brevemente la verdad absoluta, la cual no puede realmente expresarse en palabras. Dios es... esto implica que sólo existe Dios, no hay nada más (ni "dentro" ni "fuera"). Dios es... y nada más es.

Hay quienes prefieren interpretar el Curso de otras maneras (y están en su derecho). Las citas que he localizado son algunos ejemplos (hay algunos más, aunque pocos) de en qué partes del Curso se puede vislumbrar (aunque las palabras, incluso las del Curso, siempre son discutibles para la mente) que en última instancia es correcto darle al Curso una interpretación puramente no-dual.

Se podría escribir un libro sobre este tema, pero ¿de qué serviría? Ningún discurso sobre qué es Dios podrá darnos una idea verdadera de qué es realmente. Por eso no es conveniente que nos obsesionemos demasiado con las palabras, con las teorías o teologías o filosofías, con las divagaciones intelectuales. Y por eso el Curso nos dice:

El ego exigirá muchas respuestas (...). El ego puede preguntar (...) de muchas maneras. Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase. (C.introd.4)

Lo importante es volver la mente hacia dentro (por ejemplo mediante el perdón), despertar (la última de las ilusiones, puesto que en realidad lo Uno nunca se ha dormido) y entonces comprobar directamente qué es Eso que no puede ser descrito con exactitud mediante las palabras.

lunes, 23 de enero de 2017

¿Somos libres o somos marionetas?

El siguiente tema es del foro Concordia y plenitud. Lo copio aquí porque es una duda que puede ser común a muchas personas en determinada etapa del viaje espiritual. Quien quiera ver el hilo original del foro (por si en un futuro se actualiza con algún matiz complementario más), puede verlo aquí: La libre elección: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t125-la-libre-eleccion

Pregunta: Si el personaje que creo ser como figura humana del sueño no puede elegir porque el guion está escrito. ¿Quién es el que elige cuando perdono? ¿La idea que emerge en mi cabeza de perdonar es un reflejo siempre de la mente ontológica o es un pensamiento del cerebro? 

Reflexionaba sobre ello pensando que si Javi (yo) solo es una sombra en un sueño y soy manejado como una marioneta por mi mente ontológica realmente no puedo decidir nada. Solo puedo esperar a que mi mente decida cambiar de guion. O sea que por muchos planes que haga como persona ninguno será nada porque lo que estoy haciendo es solo creer que planeo cuando solo sigo las huellas que mi mente ontológica me ha marcado. Estoy ahora en un patrón obsesivo que viene y va, hay veces que siento que está ya superado y de repente zas!! caída mas aguda todavía. Es como si no pudiese evitarlo cuando estoy dentro del conflicto, es duro porque cuando estoy en medio del conflicto parece que nunca voy a salir de él, y al de un rato vienen pensamientos o los busco para calmar la situación y se suaviza el proceso y hasta siento una calma preciosa que hay veces que me cuesta aceptar por que siento que no está solucionado el tema. Pero sin esa calma que dura muy poco no tendría sentido nada. No sé de dónde viene esa calma. 

Quizá me podéis comentar algo al respecto. 

Un abrazote querid@s amig@s.

Comentario en respuesta:
Javier.E escribió: Si el personaje que creo ser como figura humana del sueño no puede elegir porque el guion está escrito. ¿Quién es el que elige cuando perdono?
El personaje es simplemente un reflejo, proyectado en el espejo del mundo. La decisión se toma en la mente (aquí la estamos llamando "mente ontológica" para no confundirla con lo que llamamos "mente humana"; Kenneth Wapnick también llama a eso "tomador de decisiones"). Lo que experimentas como personaje (básicamente: paz o falta de paz) es un reflejo de lo que estás eligiendo como mente ontológica. Tú eres la mente ontológica, y todo lo que piensas es en la mente ontológica, pero al estar identificado con el cuerpo experimentas todo centrado en el cuerpo, que en realidad es un reflejo y ni siquiera es físico (sigue siendo una fantasía de la mente ontológica).

Javier.E escribió: ¿La idea que emerge en mi cabeza de perdonar es un reflejo siempre de la mente ontológica o es un pensamiento del cerebro?
El cerebro es parte del cuerpo, así que es también un reflejo. El cerebro no decide nada, aunque en el mundo sí parece ser el "panel de control" o "centro de decisiones", y parece ser así porque el cuerpo/mundo ha sido diseñado para que parezca así. A nivel del mundo, las decisiones parece tomarlas el cerebro. Pero eso es una ilusión. El cerebro no existe, excepto como una fantasía mientras queremos seguir experimentándonos como cuerpos individuales.

La idea de perdonar cosas a nivel del mundo es un reflejo de que a nivel de la mente ontológica tu mente está perdonando la creencia en la separación de la Unidad/Dios, y esa decisión perdonadora se refleja entonces en el espejo del cuerpo/cerebro/mundo.

Javier.E escribió: Reflexionaba sobre ello pensando que si Javi (yo) solo es una sombra en un sueño y soy manejado como una marioneta por mi mente ontológica realmente no puedo decidir nada. Solo puedo esperar a que mi mente decida cambiar de guion.
No tienes que esperar a que tu mente decida cambiar de decisión. Tu mente eres tú. No tienes que esperar a cambiar de decisión: puedes hacerlo cuando quieras. Incluso ahora, a pesar de ser en gran medida inconsciente de las profundidades de tu mente ontológica, aún así puedes utilizar aquello de lo que sí eres consciente (el cuerpo, el mundo, las relaciones con las personas y con las circunstancias del mundo) para acceder indirectamente a la mente ontológica, lo cual haces al practicar el perdón tal como el Curso te lo enseña. Y aunque en tu experiencia te parece que estás perdonando a nivel humano (te parece así debido a tu identificación con el cuerpo/individualidad humana), en realidad estás haciéndolo todo a nivel ontológico, y lo que percibes como "cosas humanas" es el reflejo de lo que estás eligiendo en la mente ontológica. Pero como no eres consciente del nivel ontológico de tu experiencia, puedes seguir usando el truco que te ofrece en el Curso el Espíritu Santo: haces como que perdonas humanamente (tomando conciencia de que no estás disgustado por la razón que crees, de que podrías elegir paz en lugar de conflicto, de que no tienes que hacer nada para deshacer lo que no es nada, sino que basta con observar sin juzgar: observar sin juzgarte y sin juzgar a otros o a la situación, es decir, no juzgar nada por tu cuenta), y al practicar ese perdón (aparentemente "a nivel humano") todo irá bien, pues de hecho eso ya es el reflejo de que a nivel ontológico estás eligiendo también el perdón en primer lugar, y luego se refleja en lo que percibes humanamente.

Una metáfora que tiene alguna semejanza. Eres como un cirujano realizando una operación "a distancia": el paciente se encuentra en un hospital de Sevilla, y el cirujano puede estar en otra ciudad, como por ejemplo Nueva York. El cirujano no ve directamente al paciente (el paciente representa lo que se elige a nivel ontológico), pero se ayuda de pistas indirectas: dispone de un monitor, conectado por internet o por algún tipo de red al hospital donde se encuentra el paciente, donde la operación está siendo filmada y enviada (retransmitida en directo) adonde se encuentra el cirujano (a la imagen en el monitor). Lo que el cirujano ve en el monitor son las imágenes de lo que ya ha ocurrido (un reflejo), pero como son acciones más o menos simultáneas, le sirve para elegir dónde mover el bisturí, dónde cortar, dónde curar, dónde coser, etc, y entonces una especie de robot o "bisturí automático accionado a distancia" efectúa la operación "in situ" (en el propio paciente, lo que representa el nivel ontológico), siguiendo las indicaciones del cirujano (en nuestro caso, esas indicaciones las damos a nivel ontológico también, aunque lo experimentemos como si fuese a nivel humano). El cirujano opera basándose en el monitor (en el reflejo: representando a nuestra experiencia corporal del mundo), pero eso funciona para lograr operar con éxito al paciente (representando que la mente ontológica está siendo sanada, lo cual puede verse también en el reflejo). También en nuestro proceso de despertar, lo ontológico y su reflejo en el sueño del mundo son en realidad simultáneos, pues como dice el Curso, todo ya ocurrió y terminó. En el mismo instante en que pareció ocurrir la separación, llegó también la corrección del Espíritu Santo y en menos que un parpadeo todo volvió a la normalidad. El Cielo nunca se vio interrumpido realmente. Como nosotros insistimos en creer lo contrario, ahora revisamos los vídeos que ya fueron rodados por así decir. Y todos esos pensamientos ya ocurrieron, tanto los de separación como los de perdón. Cuando elegimos revisar los de perdón, estamos eligiendo despertar. Y cuando vemos eso reflejado a nivel humano, es un indicio de que a nivel ontológico ya estamos eligiendo el perdón y despertando.

Si por Javi te refieres al cuerpo o persona humana, Javi es solo un reflejo en el sueño del mundo, pero puedes usar ese reflejo para tomar conciencia de si estás eligiendo el perdón o no (Javi/cuerpo es el monitor, y tú eres el cirujano/mente). Y como estás tan identificado con Javi, sigue perdonando como si perdonaras "desde Javi", pero con el tiempo irás tomando conciencia de que en realidad estás practicando el perdón a nivel más profundo (como la mente ontológica), y luego ves en Javi el reflejo de ello. El Curso en realidad se hace en la mente ontológica, y el mensaje del Curso se dirige a ti como mente ontológica y no a ti como humano. Pero durante un buen tramo del proceso, hacemos la práctica como si fuésemos humanos, debido a nuestra fuerte identificación con la figura del sueño. No importa: este perdonar desde la figura en el sueño es el reflejo de que estamos perdonando correctamente desde lo que somos a nivel ontológico. Y con el tiempo, iremos tomando cada vez más conciencia de que no somos la figura soñada (el cuerpo), sino que somos el soñador (la mente ontológica). Esta toma de conciencia ocurre gracias al perdón, que nos permite volver la mente hacia dentro.

Todo lo hace (=decide) siempre la mente ontológica. Al principio la mente ontológica sueña ser un cuerpo humano y perdona como un cuerpo, y finalmente, cerca del final del proceso, uno toma conciencia de que se es el soñador y no el sueño. Pero esa toma de conciencia ocurre cuando ya hayamos practicado muchísimo el perdón, aunque a nosotros nos parezca que lo estamos haciendo "a nivel humano".

En última instancia, cuanto más nos identificamos con el personaje/cuerpo, más marioneta somos. Y cuanto más volvemos la mente hacia dentro para identificarnos con el soñador, menos marioneta somos porque estamos tomando más conciencia de nuestra capacidad para tomar decisiones como mente. Pero todo el tiempo (incluso cuando en la práctica vivimos casi como marionetas) somos la mente tomadora de decisiones, por lo que en realidad nunca somos una marioneta. Sentirnos marionetas es otra forma de decir que nos sentimos víctimas por lo que nos está haciendo alguien o algo externo a nosotros. El perdón implica darnos cuenta de que no existe nada externo a nosotros, por lo que es imposible que seamos marionetas. En otras palabras, somos el soñador y no el sueño; y en última instancia se reconoce que tampoco somos el soñador, sino que somos únicamente la plenitud del Uno, que es inmutable, nunca duerme y nunca pierde su indescriptible paz.
Javier.E escribió: (...) al de un rato vienen pensamientos o los busco para calmar la situación y se suaviza el proceso y hasta siento una calma preciosa que hay veces que me cuesta aceptar por que siento que no está solucionado el tema. Pero sin esa calma que dura muy poco no tendría sentido nada. No sé de dónde viene esa calma.
Esa calma viene de que a nivel ontológico has elegido el perdón, y ahora lo ves reflejado también en tu experiencia humana.

Post-data:

En mi comentario anterior, en el ejemplo que he puesto del cirujano realizando una operación "a distancia", un ejemplo que es relativamente válido si se entiende bien, pero tal vez hubiera sido más fácil la metáfora del simple espejo: cuando te afeitas ante el espejo, lo que ves en el espejo es simplemente un reflejo, pero no se te ocurre quejarte de que como es un reflejo es imposible afeitarte jejeje. Como la imagen en el espejo es casi simultánea con lo que haces en tu propio lado ("ontológico"), el reflejo en el espejo te sirve para conseguir afeitarte correctamente. Con el perdón de las ilusiones es parecido. Vemos su reflejo en el mundo/cuerpo, pero ese reflejo nos sirve para que a nivel ontológico podamos elegir lo correcto. Y cuando en el reflejo percibimos perdón (en las relaciones humanas, del mundo, etc), eso nos está diciendo que estamos haciéndolo bien en el nivel ontológico. El nivel ontológico viene primero (al igual que al afeitarnos ante el espejo, las acciones de nuestra mano con la maquinilla vienen primero), y luego, casi simultáneamente (en realidad incluso sin el "casi") podemos ver el reflejo, y podemos guiarnos por lo que vemos en el espejo para hacernos una idea de lo que está sucediendo en el "otro lado". Si fuésemos directamente conscientes de nuestra cara (del nivel ontológico) podríamos afeitarnos sin fijarnos en el reflejo (podríamos perdonar desde más allá del cuerpo/individuo), pero puesto que estamos tan identificados con el cuerpo y solamente miramos a eso, ahora el Espíritu Santo nos enseña cómo usar el reflejo para regresar igualmente al perdón ontológico, y no hay necesidad de hacer otra cosa que mirar el reflejo para tomar conciencia de nuestras decisiones, enseñados por el Espíritu Santo.

En resumen, si puedes afeitarte sin verte la cara "real", es decir, simplemente mirando la cara reflejada del espejo, entonces puedes hacer lo mismo con el perdón: puedes perdonar sin ver directamente la mente ontológica. Ya la estás viendo indirectamente al prestar atención a su reflejo. Eso es todo. Perdona en el espejo y en realidad estarás perdonando en la mente ontológica (igual que si el "Javi" del espejo se está afeitando, eso significa que el Javi del otro lado del espejo se está afeitando primeramente).

Nueva post-data:

Ah, siguiendo con la metáfora de afeitarnos ante un espejo, podemos decir que cuando tratamos de solucionar cosas en el mundo, (que es lo que hemos estado haciendo casi siempre), en la metáfora eso equivale a ver nuestra cara en el espejo y entonces tratar de afeitar la cara del espejo, en vez de la nuestra propia. O con boceras o restos de comida: sería como intentar limpiar nuestras cara manchada o boceras en el espejo, en vez de limpiar nuestra propia cara. Si limpiamos en el espejo, veremos que el reflejo sigue sin arreglarse (simplemente chocamos contra el espejo: conflicto). Pero si utilizamos el reflejo para limpiar nuestra propia cara, entonces veremos que la cara reflejada queda limpia también, sin necesidad de hacer nada en el espejo.

Este tipo de ejemplos son clásicos en las tradiciones no-duales. Por ejemplo, Ramana Maharshi usaba la metáfora de ver una película en una pantalla de cine, estando el proyector a nuestras espaldas. Si la imagen de la pantalla se estropea (se desenfoca, etc), si intentamos arreglar eso en la propia pantalla no lograremos nada: la imagen seguirá desenfocada. Pero si aprovechamos el "reflejo" (la imagen en la pantalla) que vemos desenfocado para tomar conciencia de que algo anda mal en el proyector (que representa el nivel ontológico), podemos volvernos hacia atrás hacia el proyector, ajustarlo para enfocar la imagen, y entonces podremos ver en la pantalla que la imagen ya está arreglada. Igualmente, el perdón lo estamos haciendo en la mente ontológica, pero al mirar los reflejos en el sueño del mundo podemos tomar conciencia de si estamos perdonando o no en el nivel ontológico.

El perdón lo practicamos a nivel de las relaciones corporales (circunstancias en el mundo, incluidos nuestros pensamientos y sentimientos humanos, sensaciones, etc), pero al practicarlo en lo que a nosotros nos parece el personaje/mundo, automáticamente el perdón ocurre en el nivel ontológico, porque está diseñado así por el Espíritu Santo, como un proceso mental que se dirige automáticamente a lo ontológico sin que nosotros tengamos que hacer nada en especial, simplemente perdonar el reflejo que percibimos como que nos molesta, sabiendo lo que representa. Lo importante es que funciona.

Resumen: Esto no lo dije en el foro, pero es una forma de resumir el tema en pocas palabras: No eres el títere o marioneta, sino el titiritero que maneja la marioneta. No eres el personaje del sueño, sino el soñador que lo sueña. No eres una víctima/cuerpo, sino la mente que tiene la sartén por el mango (el que decide). Tú eres quien elige. Siempre eliges tú. Pero estás confundido con respecto a lo que eres, así que crees ser un cuerpo y reprimes el recuerdo de ser el decididor (la mente), ya no digamos el recuerdo de ser el Cristo/Uno, que es un recuerdo sepultado (reprimido) todavía más profundamente en tu mente. Al dar el primer paso de desidentificarte del personaje del sueño e identificarte con el soñador (la mente tomadora de decisiones), una vez ahí podrás dar el paso final de desidentificarte también del soñador y elegir desde ahí el perdón: reconocer que la separación nunca ocurrió (este proceso es automático si uno practica el perdón lo mejor que sepa, tal como lo enseña el Curso; o si uno vuelve la mente hacia dentro mediante cualquier otro procedimiento). Entonces se completa la desidentificación con el soñador y despiertas a tu verdadera Identidad como Cristo o Uno (es lo mismo que Dios), y ahí no hay más que risa y plenitud, pues se reconoce que el Uno nunca ha estado ni podría quedarse dormido.

Actualización: En el foro Concordia y plenitud surgió otro hilo sobre el mismo tema, que complementa este post e incluso se puede considerar casi una continuación de éste. Quien esté interesado, lo encontrará aquí: Sobre el hacedor y la elección: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/01/sobre-el-hacedor-y-la-eleccion.html

sábado, 21 de enero de 2017

jueves, 15 de diciembre de 2016

Algunos recordatorios del perdón

Una pregunta en el foro Concordia y Plenitud da pie a recopilar algunos de los resúmenes de la dinámica del perdón que ofrece el propio Curso. Voy a copiar en primer lugar la pregunta y mi comentario en el foro, añadiendo a continuación algunas referencias más sobre el perdón.

Pregunta: Kenneth Wapnick dice que tenemos que ser inflexibles en no considerar como causa a nada externo.
 

Si por ejemplo me cabrease con alguien y le gritase o le dijese algo que sé que le puede hacer daño y después me sintiese mal por mi comportamiento, ¿esto también se supone que entra dentro de no considerarlo como causa de mi malestar? ¿O sea que si le hago sentir mal a alguien eso sería la percepción de lo que ya ha ocurrido en mi mente? Digamos que en realidad yo no me siento mal por atacar a esta persona sino que debería mirar más allá y ver que realmente me siento mal por sentirme separado.

Respuesta:

Javier.E escribió: Digamos que en realidad yo no me siento mal por atacar a esta persona sino que debería mirar más allá y ver que realmente me siento mal por sentirme separado.

Exactamente. La causa no está nunca en el mundo, sino en tu mente. El mundo es solo la sombra o proyección de lo que has aceptado como cierto en tu mente (la creencia en la separación de Dios). Si rectificas lo que has elegido creer en tu mente, la proyección de eso sobre el mundo deja de afectarte, lo que te demuestra que en realidad eso no era la causa de tu malestar.

Repasemos algunos recordatorios:

La proyección da lugar a la percepción. El mundo que ves (...) es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tal como el hombre piense, así percibirá. No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él. La percepción es un resultado, no una causa. (T.21.introd.1.1-2,5-8) (Pág. 497)

Basta con poner causa y efecto en su verdadera secuencia con respecto a algo para que el aprendizaje se generalice y transforme al mundo. (M.5.II.4.4)

Causa: la decisión de aceptar una creencia en la mente. Efecto: el mundo. "Transforme el mundo": se refiere a que cambia nuestra percepción del mundo; puede que externamente veamos lo mismo, pero ahora sin miedo, pues al haber cambiado de mentalidad estamos en paz.

Y el dúo de lecciones cuyos títulos nos sirven de recordatorio básico del perdón:

L-5: Nunca estoy disgustado por la razón que creo.
L-34: Podría ver paz en lugar de esto.


Y finalmente, copiemos uno de los resúmenes que hace el propio Curso, resumiendo la dinámica del perdón:

Tomar esta decisión no puede ser algo difícil. Esto es obvio, si te percatas de que si no te sientes completamente dichoso es porque tú mismo así lo has decidido. Por lo tanto, el primer paso en el proceso de deshacimiento es reconocer que decidiste equivocadamente a sabiendas, pero que con igual empeño puedes decidir de otra manera. Sé muy firme contigo mismo con respecto a esto, y mantente plenamente consciente de que el proceso de deshacimiento, que no procede de ti, se encuentra no obstante en ti porque Dios lo puso ahí. Tu papel consiste simplemente en hacer que tu pensamiento retorne al punto en que se cometió el error, y en entregárselo allí a la Expiación en paz. Repite para tus adentros lo que sigue a continuación tan sinceramente como puedas, recordando que el Espíritu Santo responderá de lleno a tu más leve invitación:

Debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz.
Yo mismo tomé esa decisión, por lo tanto, puedo tomar otra.
Quiero tomar otra decisión porque deseo estar en paz.
No me siento culpable porque el Espíritu Santo, si se lo permito, anulará todas las consecuencias de mi decisión equivocada.
Elijo permitírselo, al dejar que Él decida en favor de Dios por mí.
(T.5.VII.6) (Pág. 99)

Hasta aquí lo copiado del foro. Como complemento, además de las citas ya mencionadas, en el Curso hay algunos otros recordatorios o resúmenes de la dinámica básica del perdón. Citaré los que tengo localizados:

Cuando alguna cosa te parezca ser una fuente de miedo, cuando una situación te llene de terror y haga que tu cuerpo se estremezca y se vea cubierto con el frío sudor del miedo, recuerda que siempre es por la misma razón: el ego ha percibido la situación como un símbolo de miedo, como un signo de pecado y de muerte. Recuerda entonces que ni el signo ni el símbolo se deben confundir con su fuente, pues deben representar algo distinto de ellos mismos. Su significado no puede residir en ellos mismos, sino que se debe buscar en aquello que representan. Y así, puede que no signifiquen nada o que lo signifiquen todo, dependiendo de la verdad o falsedad de la idea que reflejan. Cuando te enfrentes con tal aparente incertidumbre con respecto al significado de algo, no juzgues la situación. Recuerda la santa Presencia de Aquel que se te dio para que fuese la Fuente del juicio. Pon la situación en Sus manos para que Él la juzgue por ti, y di: 

Te entrego esto para que lo examines y juzgues por mí. 
No dejes que lo vea como un signo de pecado y de muerte, ni que lo use para destruir. 
Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada. (T.19.IV.C.11)

Podemos encontrar otro de los recordatorios del proceso del perdón, esta vez en el Libro de ejercicios, en la lección 23, titulada "Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque", donde en el párrafo 5 se comentan brevemente los 3 pasos del perdón:

El mundo que ves es un mundo vengativo, y todo en él es un símbolo de venganza. Cada una de las percepciones que tienes de la "realidad externa" no es más que una representación gráfica de tus propios pensamientos de ataque. Uno podría muy bien preguntarse si a esto se le puede llamar ver. ¿No es acaso "fantasía" una mejor palabra para referirse a ese proceso, y "alucinación" un término más apropiado para su resultado?

Ves el mundo que has fabricado, pero no te ves a ti mismo como el que fabrica las imágenes. (...) 

La idea de hoy introduce el pensamiento de que no estás atrapado en el mundo que ves porque su causa se puede cambiar. Este cambio requiere, en primer lugar, que se identifique la causa ((paso 1: discernimiento)) y luego que se abandone ((paso 2: desapego)), de modo que pueda ser reemplazada ((paso 3: la gracia; se facilita con la confianza en el Espíritu Santo, dejando en Él los detalles o resultados)). Los primeros dos pasos de este proceso requieren tu cooperación. El paso final, no. Tus imágenes ya han sido reemplazadas. Al dar los dos primeros pasos, comprobarás que esto es cierto. 

(...)

Durante las sesiones de práctica, asegúrate de incluir tanto los pensamientos de ataque contra otros como los de ser atacado. Los efectos de ambos son exactamente lo mismo, puesto que ambos son exactamente lo mismo. (L.23.3; 4.1; 5; 7.1-2) (Págs. 39 y 40)

Como vemos en estas citas, el perdón es básicamente una decisión: algo propio de la mente, en vez de ser algo basado en acciones a nivel de la forma (por eso a veces se dice eso de "no hagas nada", pues no hay necesidad de reaccionar ante los símbolos proyectados si los observamos sin juzgarlos y recordamos que solo son símbolos y que podemos cambiar tranquilamente su causa en nuestra propia mente).

También en el Libro de ejercicios (esta vez en la Segunda parte, en la Pregunta 1: ¿Qué es el perdón?) encontramos estos destellos finales sobre el perdón:

El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. Simplemente ve que no hubo pecado. Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios. 

(...) 

El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. Simplemente observa, espera y no juzga. (...)

No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios. (L.PII.Preg1.1; 4.1-3; 5) (Pág. 434)

Fin de las citas. En definitiva, que el problema nunca está en el mundo (que es una simple proyección mental), sino en la decisión que hemos aceptado en la mente de tomarnos en serio la creencia de la separación. La mente es muy poderosa en este sentido, pues reaccionamos no ante el mundo realmente, sino ante nuestras interpretaciones, pero sin darnos cuenta del truco (creemos que es el mundo lo que nos molesta, sin darnos cuenta de que lo que realmente nos perturba son simplemente nuestras interpretaciones mentales de lo que percibimos).

Hay un relato oriental que ilustra esto hasta cierto punto. Copio de un email donde lo describí así:

La mente es muy poderosa, y si dejamos que las interpretaciones mentales nos influyan, nos sentimos mal o como sea. Hay un relato de la tradición zen que ilustra esto. En un pequeño pueblo del lejano oriente, donde vivían familias muy pobres, dos familias vieron partir cada una al mayor de sus hijos, ambos en busca de mejor suerte en el extranjero. Al cabo del tiempo, llegaron noticias sobre lo que el destino había deparado a ambos muchachos. Uno de ellos se había hecho rico y ya iba camino de regreso al pueblo, en busca de sus familiares para compartir su riqueza con ellos. El otro muchacho había fallecido en una trifulca, y había muerto tan pobre como era al partir de su pueblo. Pero he aquí que la persona que informó a ambas familias se había confundido de nombres, y a la familia del muchacho vivo y rico les había contado que su hijo era el que había fallecido lleno de pobreza. Y a la familia del muchacho fallecido, les contó que su hijo se había hecho rico y pronto regresaría al pueblo con ellos, cargado de riquezas. 

Así, en la familia del chico muerto estaban felices, no cabían en sí de gozo, pues pensaban que eran ricos y pronto verían a su muchacho. Y la familia del chico rico (que ya estaba en camino, con sus riquezas) lloraban desconsolados, pensando que su muchacho había muerto. 

Esto ilustra que unos estaban alegres no por causas externas, sino por sus propias interpretaciones mentales: su hijo había fallecido, pero ellos estaban repletos de felicidad porque pensaban (interpretación mental) que todo iba genial. 

Lo mismo con la otra familia: estaban deprimidos y llorando no por causas externas realmente (a fin de cuentas su hijo era rico y ya estaba en camino hacia el pueblo), sino porque ellos creían erróneamente que había muerto (lloraban, entonces, por sus propias interpretaciones mentales).

Eso mismo nos pasa a todos. No paramos de hacer interpretaciones, y pensamos que nuestras alegrías y tristezas se deben a causas externas. En realidad, mentalmente elegimos cómo reaccionar. Podemos elegir que las ilusiones no nos afecten. 

A veces nos sentimos preocupados, deprimidos, porque pensamos que hay motivos para ello, pero simplemente desconocemos que somos ricos en la Realidad de nuestro estado natural.

Fin del relato/comentario copiado.

Esta dinámica de reconocer que el mundo no es la causa de nuestras sensaciones es aplicable no solamente a las sensaciones desagradables, sino también a las agradables. El mundo no solo no es la causa de nuestros pesares, sino que tampoco es la causa de nuestras alegrías ni de nuestros placeres, a pesar de las apariencias. Pues es siempre en nuestra propia mente donde elegimos cómo sentirnos, y luego proyectamos eso sobre el mundo, autoengañándonos al creer que el mundo es causa en vez de ser simplemente un efecto o reflejo (el cual sigue estando en la mente y sigue siendo mente). Por esto el Curso nos dice cosas como:

Nada externo a ti puede hacerte temer o amar porque no hay nada externo a ti. (T.10.introd.1.1) (Pág. 201)

Esto significa también que es imposible que seamos víctimas. No somos cuerpos limitados, viviendo en un mundo externo. Somos mente ilimitada, la cual es libre de elegir qué creer y por consiguiente cómo sentirse. Esta capacidad de creer en la verdad o en ilusiones, que fue lo que aparentemente nos metió en problemas, es también el camino de salida del sueño: tomando conciencia de esto, ahora podemos elegir despertar, en vez de dormir. Vivir, en vez de jugar a morir. Gozar, en vez de sufrir.

La iluminación o despertar (y por consiguiente, el perdón) es para la mente, no para el cuerpo ni para el espíritu. El cuerpo es solo un reflejo de la mente. Y el espíritu, lo que realmente somos, nunca se ha quedado dormido. La paradoja imposible se encuentra únicamente en la mente, por eso ahí radica el perdón. Pero la mente no puede cambiar lo que es (espíritu). Puede —aparentemente— reprimirlo, negarlo, fingir que no recuerda su Ser. Pero la verdad sonríe y espera a que nos cansemos de jugar al juego de agarrar dolorosas espinas. La mente puede negar lo que ella es, pero no puede cambiarse a sí misma, pues Dios estableció el Ser como inmutable. Así pues, la única salida al imposible dilema será volver a aceptar lo que aparentemente había sido negado. Una vez reconocida la verdad, las ilusiones se desvanecen en una sonrisa, pues el espíritu sabe que las ilusiones nunca han existido.

Para aquellos interesados en profundizar en el proceso del perdón, veamos algunas ayudas:

1) Por supuesto, profundizar en el Curso en sí, pues todo él es una profundización del proceso del perdón, abordándolo desde numerosas perspectivas (especialismo, negación, proyección, resistencia, tendencia al conflicto, etc).

2) Los libros de Gary Renard, especialmente el primero: "La desaparición del universo".

3) "El mensaje de Un Curso de Milagros", de Kenneth Wapnick.

4) Y quien quiera comenzar con un pequeño aperitivo para principiantes, el resumen que escribí en otro de mis blogs, titulado "Síntesis del perdón", puede aportar una primera lectura para comenzar a relacionarse uno con este proceso: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2010/06/sintesis-del-perdon-sobre-el-perdon.html  (( Actualizo para incluir otro link potencialmente inspirador sobre este tema: Otro resumen y aclaraciones del proceso del perdón: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/03/otro-resumen-y-aclaraciones-del-proceso.html ))

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Breve resumen de la enseñanza
(de la introducción del propio Curso)
Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios.
(T.introd.2.2-4)

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viernes, 9 de diciembre de 2016

La incomparable alegría del Cielo (nuestro estado natural)

Lo siguiente es un comentario que he hecho en este foro: http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?t=711 (en el comentario que voy a copiar se tocan brevemente un par de temas):

Delfín escribió:

P.D./ He abierto un nuevo hilo sobre este mismo tema :-D


Perfecto. De momento a mí no se me ocurren más cosas sobre este tema, es como si con los comentarios anteriores hubiera expresado prácticamente todas las reflexiones o intuiciones que se me han ocurrido con respecto a este tema. Puedo tener mis aciertos y mis errores en mis intuiciones, pero igualmente se comparte, por si alguno de los aciertos le sirve a alguien más jejeje

Sobre la metáfora que mencionas del teatro/cine y estar en la butaca como espectador, eso me recuerda a una sección del Curso que se refiere a lo mismo pero con otras palabras: "Por encima del campo de batalla" (T.23.IV). Estar por encima del campo de batalla es no identificarnos con el personaje de la escena, sino con el espectador sentado en la butaca y que está a salvo de las ocurrencias ilusorias del guión de la obra teatral (en lenguaje del Curso, no identificarnos con los cuerpos o personajes soñados —el personaje o "héroe" del sueño—, sino en vez de eso identificarnos con la mente o soñador, o en el lenguaje de Kenneth Wapnick, el "tomador de decisiones"; pues el Curso se centra en invertir eso a lo que le dimos la vuelta: causa y efecto; y entonces devolvemos de nuevo la causa a la mente, reconociendo que los cuerpos son solo un reflejo o efecto, al contrario de lo que el ego nos dice: para el ego, los cuerpos o formas son la causa de nuestras experiencias en el mundo).

Finalmente, sobre el tema que comentas al final: 



Delfín escribió:
Te confieso que a veces, este sueño me hace experimentar tanta felicidad, que cuando pienso que la obra termine y atravesemos las puertas del cielo y adquiramos conocimiento, me da algo así como vértigo. Pues no puedo ni imaginarme como será la sorpresa cuando nuestro Padre nos reciba en su seno. Asumo que la fiesta de bienvenida que nos tiene preparada será de tal magnitud, que sobradamente compensará la pérdida de la felicidad que ahora siento en el "sueño feliz".


El Curso alude a eso en algunas ocasiones. No sabría localizar todas esas citas, pero sí he encontrado una que tal vez sea de las más directas:

¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! (C.4.8.1)

Y esta cita me recuerda a su vez otra que leí de Gary Renard, en la que se dice:

Es una existencia gloriosa, Gary. No existen la carencia, los problemas, la muerte ni la soledad. Hay plenitud y totalidad. Es completo. ¡Y el amor es casi excesivo! Tu copa rebosa. Si supieras la alegría que te espera, ahora mismo te pondrías a dar saltos arriba y abajo. (Cita copiada de "El Amor no ha olvidado a nadie", cerca del final del capítulo 9).

Ah, y ahora esta cita me recuerda otra más del Curso:

No obstante, nada que él pueda hacer puede compararse en lo más mínimo con la gloriosa sorpresa de recordar Quién es. (M.25.1.5)

En fin, como se dice en términos coloquiales en otro de los libros de Gary (en "La desaparición del universo"):

En el Cielo no hay obstáculos y es jubiloso; mientras que en la Tierra, lo que se denomina vida es poco más que una constante carrera de obstáculos.

Una de las cosas que me gusta de Gary es que es tan gráfico para expresar estas cosas coloquialmente. En otra parte de "La desaparición del universo", cerca del principio del libro se compara nuestro estado natural con una especia de orgasmo constante, aunque muchísimo más intenso, ya que es ilimitado:

La siguiente cita es un fragmento del comienzo del capítulo 1 de “La Desaparición del Universo”, de Gary Renard:

PURSAH: En el Cielo no hay diferencias ni cambios. Todo es constante. Sólo así puede ser fiable en lugar de caótico.

GARY: ¿Y eso no resulta un tanto aburrido?

PURSAH: Deja que te pregunte algo, Gary. ¿Es aburrido el sexo?

GARY: No en mi opinión.

PURSAH: Bien, imagina el clímax del perfecto orgasmo sexual, sólo que ese orgasmo no se detiene nunca. Sigue adelante eternamente, sin reducir su poderosa e inmaculada intensidad.

GARY: Tienes mi atención.

PURSAH: El acto sexual físico ni siquiera se acerca a la increíble dicha del Cielo. Sólo es una pobre imitación de la unión con Dios. Es un falso ídolo, hecho para fijar tu atención en el cuerpo y en el mundo, que ofrece una compensación suficiente para que sigas volviendo a por más. Es muy similar a un narcótico. El Cielo, por otra parte, es un éxtasis perfecto e indescriptible que nunca cesa.

Pero todas estas citas son simplemente palabras (son metáforas; más o menos acertadas, pero metáforas). La práctica del perdón es lo que nos ayuda a que eso, que realmente es indescriptible en palabras, se convierta en nuestra experiencia permanente. Es lo que ya somos, pero al haberlo reprimido creemos que eso ya no es nuestra experiencia. El perdón nos ayuda a poner las cosas en su sitio, pues la verdad sigue siendo verdad.

¡Saludos! 


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PD: Más comentarios relacionados con los temas de estos dos últimos posts, podrían surgir también en este otro hilo de ese mismo foro: http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?t=713

jueves, 8 de diciembre de 2016

La famosa pregunta (Pseudo-preguntas II)

Ya escribí en 2013 sobre las "pseudo-preguntas", que vienen en forma de pregunta pero que en realidad son una afirmación camuflada. El ego disfraza sus afirmaciones como preguntas, tratando de darles realidad, tratando de que se las confirme.

Por otro lado, tenemos la "famosa pregunta" (por ejemplo: ¿cómo surgió el ego"?), la cual, en su diversidad de variantes, es según Kenneth Wapnick la pregunta más frecuente en los estudiantes del Curso, al menos la que más preguntaban en sus seminarios.

Aquí voy a copiar algunas intervenciones surgidas en el foro Un Curso de Milagros. Como las intervenciones se han alargado y además en este blog comparto mi propias intuiciones y no las de otros, solamente copio la pregunta inicial de un usuario, y a continuación los diversos comentarios que hasta el momento he realizado en ese hilo de ese foro. Si queréis leer las intervenciones completas de todos los participantes, podéis hacerlo en el hilo original, aquí:

http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?t=711

Y a quien eso le sepa a poco, antes de esa conversación hubo otra en otro hilo de ese mismo foro, con un tema relacionado, aquí: http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?t=707

Dicho esto, copio la pregunta inicial y mis ocurrencias al respecto:

Pregunta: ¿Se concibe la decisión de separarse como un error, como una torpeza de la que lo normal es arrepentirse? O, por el contrario ¿Se concibe la separación como una experiencia tan necesaria como inevitable, como conditio sine qua non para elevar nuestro nivel de conciencia y acceder al conocimiento?

Comentario de Toni: En este tema mis intuiciones me llevan a centrarme en el significado de esta frase de Curso:

Tener plena conciencia de la Expiación es, por lo tanto, reconocer que la separación nunca tuvo lugar. (T.6.II.10.7)

Leer el párrafo completo no estaría nada mal. En definitiva, yo diría que la verdad absoluta es que la separación nunca ha ocurrido (Dios es -L.169.5.1- [y no hay nada más... en realidad no hay ilusiones, a pesar de que nos empeñamos en creer y "demostrar" lo contrario]), pero usamos la metáfora de hablar del error de la separación, debido a que en nuestra experiencia parece haber sucedido, sin embargo no deja de ser una creencia, nunca un hecho.

Esto se parece a cuando los maestros orientales comentaban que cuando uno despierta del sueño de la dualidad, se da cuenta de que nunca hubo sueño dual: el Ser nunca estuvo dormido. Se compara el despertar/iluminación a pasar una puerta (la de la iluminación) y una vez la hemos traspasado, se sabe que nunca hubo puerta. O se compara con una barca que usamos para cruzar hasta la orilla del "río del despertar", o con una escalera que nos conduce arriba al estado despierto, pero una vez hemos culminado esos procesos metafóricos, la realidad absoluta es que nunca hubo un río con dos orillas separadas, ni barca, ni escalera: porque Dios es, y nada más es.

Y no solo dicen cosas así los maestros orientales. En el Curso encontramos también insinuaciones relacionadas con estas ideas, por ejemplo cuando habla de la iluminación (despertar) no como un hecho real novedoso, sino simplemente como el reconocimiento de lo que siempre es, aunque de momento no lo veamos porque nos negamos a verlo (debido a nuestra resistencia, en gran medida inconsciente). Y por eso el Curso dice cosas como:

La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. (L.188.1.4)

Saludos


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Comentario de Toni: Sigo teniendo la impresión (es simplemente mi percepción de nuestra conversación, puedo estar equivocado) de que no has interpretado correctamente mi comentario. Pareciera que sigues insistiendo en que el error realmente sucedió (simplemente le cambias el nombre llamándolo "irreal", pero sigues convencido de sus efectos sobre ti, es decir, sigues creyendo en su realidad aunque en palabras podrías decir lo contrario). Es también mi caso, no creas que me libro jajaja, pues mientras me perciba como un cuerpo, eso me indica que sigo creyendo en la realidad del error. Pero intelectualmente, incluso intuitivamente, lo que entiendo es que en realidad no hubo error.

Es decir, mi comentario decía que nunca hubo (en términos absolutos) error, mientras que el tuyo parece decir que sí lo hubo pero que es irreal. Lo que yo afirmo no tiene sentido para el ego, y por eso el Curso dice que no hay una respuesta (en palabras, intelectualmente) para ese dilema del ego, sólo una experiencia (por ejemplo la experiencia de la revelación, o mejor aún, la iluminación definitiva).

En mi opinión, el Curso habla (como dice Ken Wapnick) en dos niveles, uno a nivel de la realidad (la verdad absoluta) y otro a nivel del sueño. A nivel de la verdad absoluta (lo que es verdad realmente), nunca hubo error: Dios no duerme y nunca crea mentes dormidas, pues Él crea a Semejanza de Sí Mismo.

Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creaciones no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. (L.167.8.1-2)

¿Entonces por qué el Curso habla tanto del error? Pues porque habla en dos niveles (para sernos útil), y puesto que nosotros creemos estar experimentando lo que es imposible, el Curso nos habla del sueño, y habla de error simplemente como una manera de ayudarnos, como un primer paso, a no ver lo "sucedido" (lo que nosotros creemos que ha sucedido, el error) como un pecado (como algo grave, digno de temer, con efectos sobre nuestra vida), sino como un simple error que podemos deshacer al dejar de creer en él (eligiendo de otra manera).

Pero al final del proceso, cuando despertemos completamente, será obvio que ni siquiera hubo error.

Así al menos es como entiendo este asunto, a nivel intelectual e intuitivo. Naturalmente, hay otras opiniones, y somos libres de ir aprendiendo el Curso cada uno a nuestro propio ritmo; yo sigo el mío, todos siguen cada uno sus intuiciones, y el Espíritu Santo nos va ayudando poco a poco a que todos lleguemos a despertar del todo. Incluso si estamos equivocados (que en parte lo estamos todos, o ya estaríamos iluminados).

Te copio algo que escribí en otro foro relacionado con este mismo tema, es solo un trozo, y si lo que lees te interesa y quieres leer el resto de explicaciones (especialmente una serie de links de comentarios de Ken Wapnick sobre el tema), podrás hacerlo en el link que dejaré al final, del foro CONCORDIA Y PLENITUD, que no es exclusivamente sobre Un Curso de Milagros pero es ahí donde respondí a varias preguntas sobre temas relacionados con este.

Copiando un fragmento:

Dios ES. Nada más es. El Curso lo dice a veces de manera bastante directa, por ejemplo:

Tener plena conciencia de la Expiación es, por lo tanto, reconocer que la separación nunca tuvo lugar. (T.6.II.10.7)

La dualidad no existe. Pero dado que insistimos en que esto no es nuestra experiencia, el Curso tiene que descender un poco hasta llegarnos en un nivel que tenga sentido para nosotros, y entonces nos propone que nos hemos quedado dormidos y que podemos despertar. Esto no es verdad (Dios nunca duerme, y solamente existe Dios), pero para nosotros es útil como herramienta para despertar. Cuando despertemos, sin embargo, sabremos que en realidad nunca estuvimos dormidos. El Hijo de Dios nunca tuvo la diminuta y alocada idea. Ni siquiera hay un Hijo separado del Padre. Sólo existe Dios, en perfecta plenitud y gozoso bienestar eterno.

De todos modos la pregunta que haces es muy normal, Kenneth Wapnick decía que es la pregunta que hacen más frecuentemente los estudiantes del Curso. Un Curso de Milagros comenta:

Si alguien te pide que definas al ego y expliques cómo se originó, es porque cree que el ego es real e intenta, por definición, asegurarse de que su naturaleza ilusiva quede oculta tras las palabras que parecen otorgarle realidad.

Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad.
(C.2.2.5; 3.1).

El ego exigirá muchas respuestas que este curso no provee. El curso no reconoce como preguntas aquellas que sólo tienen la apariencia de preguntas, pero que son imposibles de contestar. El ego puede preguntar: "¿Cómo sucedió lo imposible?", "¿A qué le ocurrió lo imposible?", y lo puede preguntar de muchas maneras. Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase. (C.introd.4).

Lo cual responde a tu pregunta final:

Antonio.F escribió:
¿Existe una respuesta?



Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase. (C.introd.4).

"Buscar esta experiencia", en términos del Curso significa perdonar, porque el perdón es el medio que nos conduce hasta la experiencia de la verdad.

Fin de lo copiado.

Link donde está el resto: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t69-existe-una-respuesta

Que conste que pongo esto simplemente por si te resuena algo de lo dicho, por si alguna cosa te fuese útil. Si no es así, siéntete libre de rechazarlo todo jejeje. Simplemente cada uno seguimos nuestras intuiciones, pues mientras aún percibimos, estamos aún interpretando, y frecuentemente nos confundimos, pero poco a poco el Espíritu Santo nos va llevando a Casa a todos.


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Comentario de Toni: Solo por aclarar un poco más brevemente:

Podemos abordar el tema desde la verdad absoluta, o desde el nivel práctico en que creemos encontrarnos (soñando).

A nivel de la verdad absoluta no hay concesiones: el mundo dual no existe en modo alguno, ni siquiera como un sueño. No está sucediendo, ni ha sucedido, ni tiene sentido, ni como "realidad" ni como "ilusión".

Pero como eso es imposible de tragar por el ego, con quien todavía nos identificamos, las enseñanzas espirituales han de hablarnos en un segundo nivel:

A nivel práctico de nuestra experiencia en el mundo dual, lo más sensato y que nos conducirá a despertar es considerar esta dualidad como un sueño. Lo cual es una metáfora (no es verdad realmente), pero como decía Ramana Maharshi, un clavo saca otro clavo, y una vez estemos liberados (despiertos) ambos clavos serán desechados.

Así que todo depende de en cuál de estos niveles tratas de abordar tu pregunta. 1) Si es a nivel de la verdad absoluta, la pregunta ni siquiera tiene sentido, pues se pregunta por qué parece existir (aunque sea ilusoriamente) algo que en realidad no existe en modo alguno. 2) Si preguntas a nivel práctico, todo lo que se da a este nivel son metáforas, por tanto no es la verdad. Simplemente usa la metáfora que sientas que más te ayuda a despertar. Un clavo saca otro clavo. Unas metáforas serán más útiles para despertar que otras, pero ninguna de ellas es verdad. La única verdad es Dios, en Su Verdad Absoluta, lo cual será lo único que reconoceremos cuando despertemos (entonces no habrá pregunta, ni la habrá habido, sobre qué sentido podría tener lo que nunca ha existido).

Lo anterior resume el tema tal como yo lo veo, y así lo comparto. Gracias por el intercambio, y un saludo ;-)


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Comentario de Toni: Otra metáfora (que trata de facilitarnos un despertar más "rápido", si bien en última instancia la noción de despertar es también ilusoria) sería la que se deduce de estas líneas del Curso:

El ego puede aceptar la idea de que es necesario retornar porque puede, con gran facilidad, hacer que ello parezca difícil. (T.6.II.11.1)

Sin embargo, el Espíritu Santo te dice que incluso el retorno es innecesario porque lo que nunca ocurrió no puede ser difícil. (T.6.II.11.2)

Mas tú puedes hacer que la idea de retornar sea a la vez necesaria y difícil. (T.6.II.11.3)

Es decir, al identificarnos con el ego nos convencemos de que estamos realmente "aquí" (de que la dualidad es real, o al menos una proyección ilusoria que realmente estamos experimentando o soñando). El Espíritu Santo sabe que lo único cierto es que Dios ES, pero puesto que nosotros estamos obsesionados con que estamos aquí, eso no es de momento tan útil para nosotros, pues no estamos tan receptivos a la verdad. Así que el Espíritu Santo nos da un mensaje que resulte útil para nosotros, es un mensaje metafórico (un "clavo" ilusorio útil, para extraer con él el clavo del ego), y entonces nos dice que eso que el ego dice que hicimos y que es tan terrible (el PECADO de separarnos de Dios), no es un pecado (no es irreversible) sino que se trata de un simple error (una fantasía que podemos corregir en un simple instante). Así nace el proceso del perdón, igualmente ilusorio pero que en vez de reforzar el sueño, conduce a despertar (y en sí mismo es también una ilusión, pues en realidad no hay sueño). Pero nosotros, identificados con el ego, tendemos a convertir esa simple decisión (de reconocer que esto no es verdad y que no estamos aquí) en un largo proceso, porque nos resistimos a despertar, nos resistimos a desprendernos de la individualidad/separación. Y así convertimos en difícil un proceso de regresar a Dios, cuando en realidad ese proceso ni siquiera es necesario pues nunca hemos salido de Dios.

Repasando las citas anteriores, ahora juntas puesto que pertenecen a un mismo párrafo:

El ego puede aceptar la idea de que es necesario retornar porque puede, con gran facilidad, hacer que ello parezca difícil. Sin embargo, el Espíritu Santo te dice que incluso el retorno es innecesario porque lo que nunca ocurrió no puede ser difícil. Mas tú puedes hacer que la idea de retornar sea a la vez necesaria y difícil. Con todo, está muy claro que los que son perfectos no tienen necesidad de nada, y tú no puedes experimentar la perfección como algo difícil de alcanzar, puesto que eso es lo que eres. Así es como tienes que percibir las creaciones de Dios, de modo que todas tus percepciones estén en línea con la única manera de ver del Espíritu Santo. (T.6.II.11.1-5)

Y como dije al principio, esto sigue siendo una metáfora (no es literalmente cierto). Las diversas enseñanzas espirituales nos ofrecen diversas metáforas y podemos encontrar algunas que nos resuenen y nos sirvan de ayuda para agilizar nuestro despertar. Aún así, siguen siendo metáforas. No son literalmente ciertas. Agilizar el despertar no puede ser un proceso totalmente real, puesto que el dormir nunca ha ocurrido, por lo que el despertar nunca puede ser algo realmente necesario. Ilusoriamente, para nosotros en la práctica, sí lo es. Y en eso estamos jejeje... Pero una cosa es la verdad, y otras los truquitos o metáforas que usamos mientras aún estemos jugando a negar la verdad. El ego trata de convencernos de que concedamos algún grado de realidad al sueño. El Espíritu Santo nos guía a ser sensatos en el sueño, pero al mismo tiempo ayudándonos a reconocer que nada en él es verdad. Cuando despertemos, efectivamente, tal como dices en tu comentario, "sabremos" ("el día que recuperemos el conocimiento"). Todo estará claro. La Verdad ES. Ilusiones: ni una (ni las hubo en un inexistente pasado). Pero eso no es nuestro cometido ahora (mientras creemos que seguimos soñando). Nuestra única responsabilidad ahora es aceptar la Expiación: aprender a darle la bienvenida a la verdad. La verdad sabe cuidar de Sí Misma. Ocupémonos de nosotros. Y cuando hayamos aceptado el despertar, estará claro que nunca hemos salido de la Verdad.


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Comentario de Toni: Un pequeño apunte más. Se me ha ocurrido que podría malinterpretarse lo que he dicho, entendiendo que realmente hay dos niveles (uno real, otro ilusorio). Pero de lo que he dicho, se deduce que en realidad no hay dos niveles (lo de los niveles es también una metáfora pedagógica, oportuna debido a lo que creemos estar experimentando). Desde lo que es absolutamente Verdad, solo existe la Verdad Misma (no hay niveles). La Verdad es conocimiento, y el conocimiento no tiene niveles, pues en él no hay diferencias (podríamos hablar de "Niveles" en mayúscula, como hace el Curso en una ocasión [«Sólo los Niveles de la Trinidad gozan de Unidad». (T.3.IV.1.7)], pero sigue siendo una metáfora y en ese caso no implica aceptar ningún nivel de ilusoriedad).

Lo de los niveles que dije, es referido desde el punto de vista de lo que llamo a veces "segundo nivel" o percepción. Es en este nivel práctico (y todavía dual, es decir, ilusorio) en el que tiene sentido la metáfora de los niveles. Y puesto que nuestra experiencia es una de percepción, es lo que tiene más sentido (y de momento más utilidad) para nosotros.

Así que, desde el "nivel" de la percepción, sí parece haber niveles, y básicamente dos maneras de mirar las cosas (desde el sistema de pensamiento de mentalidad errada del ego, o desde el sistema de pensamiento de mentalidad recta o perdón del Espíritu Santo).

Pero cuando despertemos, ya no habrá niveles que valgan. Nunca los hubo. Mientras tanto, sin embargo, es muy oportuno tomar en consideración la metáfora de los niveles o cualquier metáfora suministrada por el Espíritu Santo. No son la verdad literal, pero son los "clavos" útiles que nos permitirán extraer los "clavos" dolorosos del sistema de pensamiento del ego.

Así que, aunque la metáfora de los niveles puede sernos muy útil, es interesante saber que aún así, el conocimiento puro está más allá de estas metáforas perceptuales. El conocimiento puro está más allá incluso de la percepción verdadera, la cual nos ofrece el Espíritu Santo y no es eterna porque no es verdad absoluta, pero no se opone al conocimiento, por lo que permitirá la transferencia a él. El conocimiento (la verdad absoluta) sí es eterno, de hecho es lo único que siempre ha habido y que siempre habrá. Hay unos comentarios muy oportunos sobre esto en la Clarificación de términos (C.4): La percepción verdadera — El conocimiento.

De ahí extraigo solamente un párrafo (por no copiar esa sección entera), como despedida de este comentario:

Y ahora el conocimiento de Dios, inmutable, absoluto, puro y completamente comprensible, entra en su reino. Ya no hay percepción, ni falsa ni verdadera. Ya no hay perdón, pues su tarea ha finalizado. Ya no hay cuerpos, pues han desaparecido ante la deslumbrante luz del altar del Hijo de Dios. Dios sabe que ese altar es el Suyo, así como el de Su Hijo. Y ahí se unen, pues ahí el resplandor de la faz de Cristo ha hecho desaparecer el último instante del tiempo, y ahora la última percepción del mundo no tiene propósito ni causa. Pues ahí donde el recuerdo de Dios ha llegado finalmente, no hay jornada, ni creencia en el pecado, ni paredes, ni cuerpos. Y la sombría atracción de la culpabilidad y de la muerte se extingue para siempre. (C.4.7)


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Comentario de Toni: He recordado que en 2013 escribí en mi blog sobre las pseudo-preguntas: preguntas que tienen la apariencia de pregunta pero que en realidad están estableciendo una afirmación.

Esto lo comento no solo por si te interesa a ti este matiz, Delfín, sino por si le parece una idea útil a quienes pasen por aquí a leer nuestras conversaciones algún día.

Todos hemos hecho pseudo-preguntas y las seguimos haciendo. En cierto modo, nuestra actitud constante (en este aparente mundo perceptual) es una continua pseudopregunta tratando de afirmar o hacer real este mundo. Esta pseudopregunta podría expresarse en una gran variedad de formas, por ejemplo, "¿Por qué estoy aquí?". O incluso si aceptamos este mundo como un sueño, entonces la pseudopregunta se adapta a esta nueva idea, pues nuestro ego es muy astuto, y ahora pregunta: "¿Por qué PAREZCO estar aquí?; "¿Por qué estoy soñando esto?"; ¿Qué sentido o propósito tiene este sueño?".

El ego siempre va a tratar de darle sentido a su invento, a la percepción dualista. Y va a tratar de convencernos de que intentemos comprender su sistema de pensamiento (su "mundo"), a pesar de que el Curso nos dice que el sistema del ego no puede ser comprendido, sino que simplemente hay que contemplarlo sin miedo y transcenderlo. Lo que el Curso sí nos invita es a "contemplar" el sistema de pensamiento del ego, es decir, a que veamos sin miedo su propósito, cuál es el fin para el que se ha inventado (negar la verdad). Un ejemplo de este tema en el Texto, al principio de la sección sobre las "Leyes del caos":

Puedes llevar las "leyes" del caos ante la luz, pero nunca las podrás entender. Las leyes caóticas no tienen ningún significado y, por lo tanto, se encuentran fuera de la esfera de la razón. No obstante, aparentan ser un obstáculo para la razón y para la verdad. Contemplémoslas, pues, detenidamente, para que podamos ver más allá de ellas y entender lo que son, y no lo que quieren probar. Es esencial que se entienda cuál es su propósito porque su fin es crear caos y atacar la verdad. Éstas son las leyes que rigen el mundo que tú fabricaste. Sin embargo, no gobiernan nada ni necesitan violarse: necesitan simplemente contemplarse y transcenderse. (T.23.II.1)

Dicho esto, y sin ánimo de pretender "fusilar" mi antiguo post aquí, copio un par de citas que ya incluí en el post que he citado:

La primera es del Texto:

Una pseudo-pregunta carece de respuesta, pues dicta la respuesta al mismo tiempo que hace la pregunta. Toda pregunta que se hace en el mundo es, por lo tanto, una forma de propaganda a favor de éste. De la misma manera en que los testigos del cuerpo son sus propios sentidos, así también las respuestas a las preguntas que el mundo hace están implícitas en las preguntas. Cuando la respuesta es lo mismo que la pregunta, no aporta nada nuevo ni se aprende nada de ella. Una pregunta honesta es un medio de aprendizaje que pregunta algo que tú no sabes. No establece los parámetros a los que se debe ajustar la respuesta, sino que simplemente pregunta cuál es la respuesta. Mas nadie que se encuentre en un estado conflictivo es libre para hacer esta clase de pregunta, pues no desea una respuesta honesta que ponga fin a su conflicto. (T.27.IV.5) (Págs. 647 y 648)

Y en la introducción de la Clarificación de términos también se toca este tema:

El ego exigirá muchas respuestas que este curso no provee. El curso no reconoce como preguntas aquellas que sólo tienen la apariencia de preguntas, pero que son imposibles de contestar. El ego puede preguntar: "¿Cómo sucedió lo imposible?", "¿A qué le ocurrió lo imposible?", y lo puede preguntar de muchas maneras. Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase. (C.introd.4) (Págs. 83 y 84)

Si hay alguien interesado en leer el post completo, el cual contiene algunas citas más del Texto sobre lo mismo, se encuentra aquí:

http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/pseudo-preguntas-preguntas-aparentes.html

Esto nos pasa a todos (los no iluminados). Es normal, ya que nuestra mente sigue dividida (aunque sepamos intelectualmente que todo esto es ilusorio, incluida la creencia en una mente dividida) y puede surgir la tendencia a querer que se nos responda en nuestros propios términos.

El sentido de compartir esto es simplemente recordar esta enseñanza del Curso, que nos invita a reflexionar en nuestra actitud, incluida nuestra actitud al elaborar una pregunta. O sea, reflexionar si realmente estamos haciendo una pregunta (receptivos ante la única Respuesta), o más bien estamos intentando que se nos dé la razón o que alguien nos confirme nuestra afirmación (la cual hemos planteado en forma de pregunta, tan hábilmente que incluso nosotros mismos pensamos que hemos hecho una pregunta y no una afirmación).

Es un tema con mucha miga, y por supuesto que es un asunto íntimo entre uno mismo y el Espíritu Santo en nuestro interior, Quien nos va guiando para aumentar nuestro discernimiento, y avisándonos de cuándo nuestra actitud puede mejorar en algún aspecto, lo cual nos sucede casi siempre jejeje

Saludos


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Y hasta aquí ha llegado el tema de momento. Este post ya se ha alargado mucho, aparte de que no se me ocurre qué más podría añadir sobre este tema. Así que lo dejamos así. Si surgiera algo más, podéis leerlo en el link que di de ese foro. Si vuelvo a copiar algo más aquí, tendría que ser en un nuevo post, para no alargar más este, que ya es suficientemente largo de por sí.

Como siempre en este blog, no hace falta decir que lo que comparto es siempre mi opinión o la de aquellos con quienes resueno. Otras opiniones pueden ser igualmente válidas, pero obviamente yo comparto las mías (al igual que comparto las mías, los demás podéis compartir las vuestras, ya sea en vuestros blogs, en webs, en foros dedicados a debatir sobre estos temas, o incluso aquí mismo en la zona de comentarios de este post). Saludos.