¿Cómo ve el Curso la "posesión" demoníaca y los "estigmas"?
P-219: ¿Cómo ve Un Curso de Milagros los temas de la posesión demoníaca que algunas organizaciones religiosas consideran tan real? ¿Afirma realmente el Curso que el mal no existe? ¿Afirma el Curso que no hay una batalla entre el Bien y el Mal? Y estoy seguro de que en alguna parte del Curso se afirma, si mi memoria no me falla, que nosotros no curamos sino que es Dios Quien lo hace. ¿Cómo, entonces, explica el Curso a los sanadores por la fe? Me refiero a casos legítimos apoyados por la Iglesia Católica, casos de individuos que tuvieron estigmas. Si la crucifixión no es importante, entonces ¿por qué personas como estas se ven afectadas con las heridas/llagas de la crucifixión?
Respuesta: Una de las diferencias fundamentales entre la teología cristiana y Un Curso de Milagros es que el Curso enseña que el pecado no es real. En el cristianismo, la creencia de que el pecado es real está en la raíz de la totalidad de su sistema de creencias; es sinónimo del mal. Son, por lo tanto, enseñanzas que se excluyen entre sí, y las creencias y prácticas que se derivan de ellas también son mutuamente excluyentes. En el cristianismo, la idea del pecado adopta diferentes expresiones en la forma, una de las cuales es la posesión demoníaca. En el pensamiento cristiano, tanto el pecado como el mal representan la existencia de una voluntad en oposición a la de Dios. Tal es la naturaleza del pecado. El Curso, por el contrario, enseña que el pecado no existe y que no es posible ninguna oposición a la Voluntad de Dios: «(...) el pecado no es real, y todo lo que crees que inevitablemente ha de ocurrir como consecuencia de él [por ejemplo la posesión demoníaca] jamás podrá suceder, pues carece de causa. Acepta la Expiación con una mente receptiva que no abrigue la creencia de que has hecho del Hijo de Dios un demonio. El pecado no existe» (L.101.5.2-4). «Lo que se opone a Dios no existe» (L.137.11.3).
Es obvio que lo que no existe no puede luchar con lo que es real. De acuerdo con el Curso, únicamente Dios es real. Lo que parece batallar en el mundo son ideas imaginarias del ego: la idea inventada por el ego de lo que es "bueno", en conflicto con la idea inventada del ego de lo que es "malo". Este es el campo de batalla que es el hogar del sistema de pensamiento del ego, pero el Curso nos dice que no es real. La enseñanza del Curso con relación a esto puede resumirse así: el pecado no es real, así que no puede haber ningún demonio que personifique al pecado; el mal no existe, así que no puede haber una batalla entre el bien y el mal.
Para un creyente cristiano, la crucifixión y las heridas del Jesús crucificado son muy reales. Inspirada por la devoción a estas creencias, una persona con un deseo muy profundo de compartir los sufrimientos de la crucifixión como una manera de identificarse con el Jesús histórico podría experimentar la manifestación física de las heridas de la crucifixión, conocidas como estigmas. Sin embargo, incluso la Iglesia Católica admite que estas marcas físicas pueden ser causadas por un intenso estado psicológico, no por intervención divina. Esto no niega ni demuestra la devoción de la persona. Los estigmas han sido experimentados por personas que estaban psicológicamente desequilibradas, así como por personas que son consideradas santas —como por ejemplo San Francisco de Asís. Como con todo, el Curso lleva nuestro enfoque hacia el contenido, nunca hacia la forma. Toda forma, incluidos los estigmas, puede ser el resultado de la decisión del ego de separar, o de la decisión de unirnos en la mente con el Espíritu Santo, Quien refleja el amor de Dios en el sueño. El Curso no dice que la crucifixión no fue importante; la reinterpreta: «El mensaje de la crucifixión fue precisamente enseñar que no es necesario percibir ninguna forma de ataque en la persecución, pues no puedes ser perseguido» (T.6.I.4.6). El cristianismo enseña que el Hijo inocente de Dios, Jesús, murió para expiar los pecados de la humanidad y de este modo reabrió las puertas del Cielo que fueron cerradas cuando Adán y Eva cometieron el pecado original. El Curso enseña que las puertas del Cielo nunca se cerraron y que el pecado no existe. El Hijo único de Dios se compone de toda la Filiación, incluyendo a Jesús (no exclusivamente Jesús). Este único Hijo no puede ser dañado, no puede sufrir y no puede morir. De acuerdo con Un Curso de Milagros todo esto es cierto porque la separación nunca ocurrió, y el mundo y el cuerpo no son reales. Los eventos que ocurrieron en la vida del Jesús histórico fueron reinterpretados por quienes escribieron los evangelios y por los líderes de las instituciones religiosas, de acuerdo con su sistema de creencias. Nosotros que nos identificamos con el cuerpo y creemos en el sufrimiento y en la muerte, vemos la crucifixión de Jesús a la luz de nuestras creencias. Hacemos suposiciones basándonos en lo que sería cierto para nosotros si fuésemos crucificados, y damos por hecho que eso fue así también para él —que se sintió traicionado y victimizado, sufrió una agonía y murió. Puesto que Jesús no se identificaba con el cuerpo, y conocía su verdadera identidad como un Hijo de Dios, su experiencia de la crucifixión no fue así.
El Curso enseña que la verdadera curación es de la mente y sólo de la mente. Esta se logra a través del perdón, y conduce al deshacimiento de la creencia en la separación. Esta curación dará lugar a la paz, y puede que adopte o que no adopte alguna manifestación en la forma. Si se produce una verdadera curación de esta naturaleza, lo que suceda en la forma se vuelve irrelevante. La mente que elige creer en la separación y en la realidad del cuerpo puede elegir también que el cuerpo enferme. El Curso nos enseña que también es posible tomar otra decisión —la mente puede elegir contra la enfermedad. Cuando una persona, para curarse, busca la ayuda de un sanador por la fe y el cuerpo se cura, es debido a que en la mente se ha tomado una decisión en favor de la curación. Esa persona entonces se une con el sanador-por-fe compartiendo ambos el propósito de sanar. Esto es cierto incluso en los casos en los que no se produce contacto físico (M.5.II.2-4; III.1-2). Para cualquier curación que ocurra, la única explicación es la decisión en la mente del individuo. La curación definitiva es despertar del sueño de la separación, lo cual se logra al deshacer nuestra creencia en la separación. En realidad no ocurre nada excepto que ya no estaremos dormidos y nos conoceremos a nosotros mismos en nuestra verdadera identidad como el Hijo único de Dios. A esto es a lo que se refiere el Curso cuando dice: «La curación no procede directamente de Dios, Quien sabe que Sus creaciones gozan de perfecta plenitud. Aún así, la curación sigue siendo parte del ámbito de Dios porque procede de Su Voz y de Sus leyes» (T.7.IV.1.4-5). Lo que procede de Su Voz y de Sus leyes es la verdad de lo que somos. Es curación en el sentido de que la mente ya no estará enferma o demente por el pensamiento de separación.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions42.htm#Q219
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
viernes, 27 de mayo de 2016
Facimoutreach P-862
¿Cuál es el significado de "Salvación" y qué es el cuerpo?
P-862: ¿Cuál es el significado de la salvación tal como se usa el término en Un Curso de Milagros? ¿Qué es lo que se entiende por el cuerpo?
Respuesta: El Curso utiliza el término salvación para referirse a la corrección del Espíritu Santo para el sistema de separación del ego. Pronto en el Texto, Jesús nos define la salvación: «La salvación no es otra cosa que "mentalidad recta", que aunque no es la Mentalidad-Uno del Espíritu Santo, se debe alcanzar antes de que la Mentalidad-Uno pueda ser reinstaurada» (T.4.II.10.1). Cuando la mente de la Filiación elige la separación, se divide a sí misma y se experimenta a sí misma en conflicto entre el pensamiento de la separación (el ego) y el recuerdo de la verdad (el Espíritu Santo). Estas dos partes de la mente son también nombradas como la mente-errada y la mente-correcta. Uno de los objetivos importantes del Curso es enseñarnos que tenemos una mente, con el poder de elegir entre estos dos pensamientos. Como nos dice el pasaje de arriba, la salvación radica en elegir la mentalidad recta ((=mente-correcta)), y aprender a hacer eso sana gradualmente a la mente de la idea de la separación, lo cual es el objetivo final del Curso. En realidad, la salvación ya se ha logrado porque la separación nunca sucedió. No obstante, se experimenta como un proceso porque la mente sigue eligiendo creer en la ilusión de la separación. De modo que somos "salvados" cada vez que estamos dispuestos a elegir al Espíritu Santo o mentalidad recta. Cuando ya no se elige más al ego, se restaura la unidad de la mente.
Para definir al cuerpo, Jesús nos ofrece diversas declaraciones: «No es nada. Es el resultado de una diminuta y alocada idea de corrupción que puede ser corregida» (T.19.IV.C.5.5-6). «El cuerpo es una aislada mota de obscuridad; una alcoba secreta y oculta, una diminuta mancha de misterio que no tiene sentido, un recinto celosamente protegido, pero que aún así no oculta nada» (T.20.VI.5.2). Y aún más al grano: «No hay ni un solo instante en el que el cuerpo exista en absoluto» (T.18.VII.3.1). Sin embargo, esa no es nuestra experiencia porque junto con la decisión en favor de la separación, e imprescindible para defenderla, viene la decisión de identificarnos con el cuerpo. En respuesta a la pérdida de identidad que sufre la mente cuando decide separarse a sí misma de su Fuente, el ego proclama: "Soy un cuerpo". Es importante recordar que aunque eso no puede lograrse realmente ((la separación; convertirse en un cuerpo)), el poder de la mente hace que lo imposible parezca verdad. La mente busca escapar de la culpa que proviene de haber elegido la separación al negar su verdadera Identidad. La mente se convence a sí misma de que la separación es real, ya que el cuerpo —el cual la mente convenientemente olvida haberlo fabricado— es obviamente real. Así funciona la "lógica" del ego. Por lo tanto, la mente dividida es la fuente ((la causa)) de que nos encontremos en cuerpos, preguntándonos cómo hemos llegado aquí. Ella es también la auténtica respuesta a la pregunta de qué es el cuerpo, más allá de la obvia composición física. Tal como nos dice Jesús en el Curso: «Aunque eres un solo Ser, te percibes a ti mismo como si fueses dos: bueno y malo, lleno de amor y lleno de odio, mente y cuerpo. Esta sensación de estar dividido en dos estados opuestos da lugar a un constante y agudo conflicto, y conduce a desesperados intentos de reconciliar los aspectos contradictorios de esa auto-percepción. Has buscado muchas de estas soluciones reconciliatorias, pero ninguna de ellas te ha dado resultado. Los opuestos que percibes en ti jamás serán compatibles. Tan sólo uno de ellos existe» (L.96.1; cursivas añadidas). Ese "uno" (("único")) que existe es la mente. Y solo ella es la fuente de todo lo que el cuerpo parece experimentar.
El hecho de que «No soy un cuerpo» (Lecciones 84, 91, 136, 199, 201-220) sea la frase que se repite con más frecuencia en el Curso (47 veces) nos da un indicio de nuestro intenso apego al cuerpo y de la necesidad de desaprender esta identidad al aprender a identificarnos con la mente. Esto se logra por medio de la voluntad de ver en nuestro cuerpo, y en todas las relaciones con otros cuerpos, el reflejo de la decisión de la mente de identificarse ya sea con el ego o con el Espíritu Santo. El cuerpo, que de por sí no es nada, se convierte así en un instrumento para comunicar el mensaje del ego o el del Espíritu Santo. (Ver: El cuerpo como un medio de comunicación, T.8.VII). A través de su dolor, "alegrías", sufrimiento y muerte, el cuerpo es usado por el ego para demostrar que la separación se llevó a cabo, que fue lograda. Para el Espíritu Santo, el cuerpo es el medio por el cual la mente es sanada de la idea de la separación, por medio de la práctica del perdón. Así que lo que el ego fabricó para mantenernos separados de nuestra Fuente y a los unos de los otros, puede ser utilizado por el Espíritu Santo para deshacer la separación. La mente, por medio de su decisión a favor o en contra del ego, impregna al cuerpo con el propósito: «El cuerpo parecerá ser aquello que constituya el medio para alcanzar el objetivo que tú le asignes. Sólo la mente puede fijar propósitos, y sólo la mente puede discernir los medios necesarios para su logro, así como justificar su uso. Tanto la paz como la culpabilidad son estados mentales que se pueden alcanzar» (T.19.IV.B.10.7-9). Al darse cuenta de los efectos negativos de elegir la separación (la culpa) experimentados a través del cuerpo, la mente encuentra la motivación para elegir al Espíritu Santo (la paz) en vez de eso. Cuando la mente elige ver en todo una oportunidad de tomar otra decisión, el cuerpo se convierte en un instrumento para la salvación.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions169.htm#Q862
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
jueves, 26 de mayo de 2016
Facimoutreach P-217
¿Es realmente cierto que "el mundo que veo no me ofrece nada que yo desee"?
P-217: Dado que la prosa de Un Curso de Milagros no siempre es lógica como un tratado científico, y que el lector debe estar dispuesto a "descifrar" —por decirlo así— la ambigüedad deliberada —e incluso las aparentes contradicciones— de su mensaje, a veces tengo problemas hasta para entender los principios básicos de su enseñanza. A saber, la lección 128, "El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee". ¿Debo tomar esto de manera literal o no? Y si resulta que sí, ¿debo entenderlo como que en este plano no tengo nada de lo que aprender ni de lo que beneficiarme? ¿No me beneficio de ver la bondad, humildad y compasión de los demás Hijos de Dios? Si, tal como se afirma en la tercera frase del segundo párrafo, «el único propósito digno de tu mente que este mundo tiene es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna», entonces ¿por qué simplemente no nos suicidamos todos en masa y "pasamos"/"escapamos" a Su palacio, por así decir? Y si no hay que tomarlo literalmente, entonces parece haber un enigma o paradoja al decirnos que "pasemos"/"escapemos", a pesar de estar atrapados en esta existencia tridimensional. ¿Seríais tan amables de explicar esto un poco?
Respuesta: Esta es una de esas afirmaciones en las que Jesús se expresa muy literalmente. Cuando dice que pasar el mundo de largo es el único propósito digno de nuestras mentes, simplemente está afirmando un hecho, pues Jesús tiene nuestras mentes en más alta estima de la que tenemos nosotros mismos. Y cuando nos dice que no hay ninguna esperanza en el mundo, él está de nuevo simplemente afirmando un hecho —si tratamos de encontrar nuestra felicidad en el mundo, entonces nosotros mismos nos estamos configurando de tal manera que acabemos una y otra vez en el fracaso y en la depresión. Al decir esto no se pretende en modo alguno coaccionarnos ni avergonzarnos para que renunciemos al mundo, aunque al ego le gustaría que percibiéramos las palabras de Jesús de ese modo. Se trata simplemente de que Jesús no puede ofrecernos ninguna componenda que de cualquier forma honre o dé validez al ego y sus efectos, pues Jesús ve a través de todos sus falaces engaños y sabe el resultado desolado y desesperado que viene de seguir los dictados del ego. Esto es sólo bondad por su parte ((por parte de Jesús, avisarnos de eso)), incluso si todavía no lo percibimos de esa manera. Jesús señala hacia la verdad, pero él siempre reconoce el poder de nuestras mentes para decidir por nosotros mismos si aceptamos sus palabras o no. Y Jesús no nos juzga si no lo hacemos (T.8.IV.6).
Así que Jesús no nos está diciendo que debemos renunciar al mundo —él sabe que aún no estamos listos para soltarlo, aunque no por las razones que nosotros creemos que todavía lo queremos. Es sólo que desde la perspectiva de Jesús, hacia la cual él está intentando conducirnos suavemente, el mundo, como proyección ilusoria de un pensamiento ilusorio de culpa y ataque en la mente, no puede tener valor en sí mismo. Su único valor proviene del propósito que nosotros le damos. Así que mientras sigamos creyendo que nuestra realidad se encuentra en este ilusorio plano de existencia, el mundo puede servir al propósito de proporcionarnos nuestras lecciones de perdón, pues fue fabricado a partir de la culpa proyectada en nuestras mentes, culpa que ahora vemos fuera de nosotros mismos.
En tu pregunta has sugerido que hay valor en ver los actos de bondad, humildad y compasión de un hermano, y eso está de acuerdo con el punto de vista del Curso de que mientras pensemos que somos cuerpos, ellos serán los medios que pareceremos tener para comunicarnos los unos con los otros. Pero, sin embargo, ver los actos de tu hermano como bondadosos, humildes o compasivos es una interpretación que tú das a sus intenciones y no es algo intrínseco a las conductas en sí mismas. Otra persona podría observar las mismas conductas y percibirlas de un modo completamente diferente —el punto a remarcar es que es nuestra intención lo que afecta a la forma en que vemos el mundo. La única comunicación real sucede entre mentes, al contrario de lo que nuestra experiencia parece decirnos (T.8.VII.2-4). Siempre, el objetivo de Jesús es alejarnos del enfoque en el mundo y conducirnos de regreso a la mente, que es donde está sucediendo todo, puesto que las ideas no abandonan su fuente (T.26.VII.4.7-9; L.132.10.3).
En cuanto al suicidio colectivo o suicidios en masa como una manera de dejar el mundo, el Curso deja claro que la muerte no es una respuesta, puesto que la "vida" en el cuerpo dentro del mundo no es el problema —el problema es la culpa en la mente (puedes ver la pregunta P-135 para una discusión mucho más en profundidad del suicidio desde la perspectiva del Curso). Así que Jesús siempre intenta dirigir nuestra atención hacia la mente y sus creencias. Pues no hay otra trampa que la que hemos urdido nosotros para entramparnos a nosotros mismos, por medio de nuestras falsas creencias sobre lo que somos. Y al practicar el perdón —hacia el mundo y hacia nosotros mismos— podemos, con el tiempo, liberarnos de las cadenas que parecemos haber fabricado para encarcelarnos a nosotros mismos.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions42.htm#Q217
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-217: Dado que la prosa de Un Curso de Milagros no siempre es lógica como un tratado científico, y que el lector debe estar dispuesto a "descifrar" —por decirlo así— la ambigüedad deliberada —e incluso las aparentes contradicciones— de su mensaje, a veces tengo problemas hasta para entender los principios básicos de su enseñanza. A saber, la lección 128, "El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee". ¿Debo tomar esto de manera literal o no? Y si resulta que sí, ¿debo entenderlo como que en este plano no tengo nada de lo que aprender ni de lo que beneficiarme? ¿No me beneficio de ver la bondad, humildad y compasión de los demás Hijos de Dios? Si, tal como se afirma en la tercera frase del segundo párrafo, «el único propósito digno de tu mente que este mundo tiene es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna», entonces ¿por qué simplemente no nos suicidamos todos en masa y "pasamos"/"escapamos" a Su palacio, por así decir? Y si no hay que tomarlo literalmente, entonces parece haber un enigma o paradoja al decirnos que "pasemos"/"escapemos", a pesar de estar atrapados en esta existencia tridimensional. ¿Seríais tan amables de explicar esto un poco?
Respuesta: Esta es una de esas afirmaciones en las que Jesús se expresa muy literalmente. Cuando dice que pasar el mundo de largo es el único propósito digno de nuestras mentes, simplemente está afirmando un hecho, pues Jesús tiene nuestras mentes en más alta estima de la que tenemos nosotros mismos. Y cuando nos dice que no hay ninguna esperanza en el mundo, él está de nuevo simplemente afirmando un hecho —si tratamos de encontrar nuestra felicidad en el mundo, entonces nosotros mismos nos estamos configurando de tal manera que acabemos una y otra vez en el fracaso y en la depresión. Al decir esto no se pretende en modo alguno coaccionarnos ni avergonzarnos para que renunciemos al mundo, aunque al ego le gustaría que percibiéramos las palabras de Jesús de ese modo. Se trata simplemente de que Jesús no puede ofrecernos ninguna componenda que de cualquier forma honre o dé validez al ego y sus efectos, pues Jesús ve a través de todos sus falaces engaños y sabe el resultado desolado y desesperado que viene de seguir los dictados del ego. Esto es sólo bondad por su parte ((por parte de Jesús, avisarnos de eso)), incluso si todavía no lo percibimos de esa manera. Jesús señala hacia la verdad, pero él siempre reconoce el poder de nuestras mentes para decidir por nosotros mismos si aceptamos sus palabras o no. Y Jesús no nos juzga si no lo hacemos (T.8.IV.6).
Así que Jesús no nos está diciendo que debemos renunciar al mundo —él sabe que aún no estamos listos para soltarlo, aunque no por las razones que nosotros creemos que todavía lo queremos. Es sólo que desde la perspectiva de Jesús, hacia la cual él está intentando conducirnos suavemente, el mundo, como proyección ilusoria de un pensamiento ilusorio de culpa y ataque en la mente, no puede tener valor en sí mismo. Su único valor proviene del propósito que nosotros le damos. Así que mientras sigamos creyendo que nuestra realidad se encuentra en este ilusorio plano de existencia, el mundo puede servir al propósito de proporcionarnos nuestras lecciones de perdón, pues fue fabricado a partir de la culpa proyectada en nuestras mentes, culpa que ahora vemos fuera de nosotros mismos.
En tu pregunta has sugerido que hay valor en ver los actos de bondad, humildad y compasión de un hermano, y eso está de acuerdo con el punto de vista del Curso de que mientras pensemos que somos cuerpos, ellos serán los medios que pareceremos tener para comunicarnos los unos con los otros. Pero, sin embargo, ver los actos de tu hermano como bondadosos, humildes o compasivos es una interpretación que tú das a sus intenciones y no es algo intrínseco a las conductas en sí mismas. Otra persona podría observar las mismas conductas y percibirlas de un modo completamente diferente —el punto a remarcar es que es nuestra intención lo que afecta a la forma en que vemos el mundo. La única comunicación real sucede entre mentes, al contrario de lo que nuestra experiencia parece decirnos (T.8.VII.2-4). Siempre, el objetivo de Jesús es alejarnos del enfoque en el mundo y conducirnos de regreso a la mente, que es donde está sucediendo todo, puesto que las ideas no abandonan su fuente (T.26.VII.4.7-9; L.132.10.3).
En cuanto al suicidio colectivo o suicidios en masa como una manera de dejar el mundo, el Curso deja claro que la muerte no es una respuesta, puesto que la "vida" en el cuerpo dentro del mundo no es el problema —el problema es la culpa en la mente (puedes ver la pregunta P-135 para una discusión mucho más en profundidad del suicidio desde la perspectiva del Curso). Así que Jesús siempre intenta dirigir nuestra atención hacia la mente y sus creencias. Pues no hay otra trampa que la que hemos urdido nosotros para entramparnos a nosotros mismos, por medio de nuestras falsas creencias sobre lo que somos. Y al practicar el perdón —hacia el mundo y hacia nosotros mismos— podemos, con el tiempo, liberarnos de las cadenas que parecemos haber fabricado para encarcelarnos a nosotros mismos.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions42.htm#Q217
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-213
Cómo deshacer el odio a otra persona
P-213: Tengo dificultades con alguien. Sé que el odio que siento hacia ella es una proyección de la culpa y el auto-odio en mi mente, y sé que ambos somos partes de un todo mayor. Sé que esta situación me permite ver el odio que hay en mi mente. He pedido ayuda a Jesús para poder verla de otra manera, pero no pasa nada. Entonces pido ayuda para hacer frente a mi resistencia a verla de otra manera y a veces experimento un cambio, pero el odio regresa más tarde nuevamente. Se siente como una sólida roca en mi corazón. Puedo sentir mi resistencia a dejarlo ir. Sé que este proceso requiere tiempo y sigo trabajando con ello, pero mientras tanto estoy teniendo problemas a la hora de contener mi odio y hostilidad hacia ella en el nivel de la forma. ¡Ayuda!
Respuesta: Tienes un buen entendimiento intelectual de al menos parte del proceso, pero hay un paso o dos que te convendría reconsiderar. Tú te mantienes pidiendo ayuda para cambiar tu percepción de esa otra persona, pero ese no es el problema real. El cambio para el que realmente necesitas ayuda es para cambiar tu percepción de ti mismo. Pues el odio que continuamente desvías o proyectas fuera de ti mismo hacia esa persona, es un odio que realmente está dirigido hacia ti mismo. Pero antes de que te permitas reconocer y aceptar esto, seguirás tratando de dirigir el odio fuera de ti mismo y no estarás dispuesto a ver a la otra persona de un modo diferente.
Una vez que hayas reconocido dónde radica el verdadero problema —en la culpa dentro de tu propia mente— la otra persona habrá servido al propósito del Espíritu Santo de conducirte de vuelta a dentro de ti mismo y ya no será tu preocupación. Te odias a ti mismo por lo que te acusas de hacer. Crees que has atacado y destruido al amor totalmente por tu propio interés, quedando abandonado, sin esperanza y privado del amor. Y es con este auto-odio con el que realmente necesitas ayuda.
Volviendo a esa presencia de amor interior —Jesús o el Espíritu Santo, si usamos los símbolos de Un Curso de Milagros— es como tendrás que empezar a deshacer tu autoacusación. Pues ¿cómo podrías haber destruido el amor si aún está ahí dentro de ti? Así que, por medio de unirte con ese amor, empezarás a cuestionar la justificación de tu auto-odio por haber destruido el amor. Ese es el cambio de percepción para el cual necesitas ayuda, pues no puedes llevarlo a cabo por tu cuenta. Y a medida que el auto-odio dentro de tu propia mente empiece a disolverse, no seguirás necesitando proyectarlo. Y entonces verás a los demás —aparentemente fuera de ti— como seres atrapados en sus propios intentos de proyectar fuera de sí mismos su propio auto-odio. Pero ahora, en lugar de reaccionar empujado por tu propia culpa, si has liberado la culpa entonces únicamente vas a responder con compasión, amabilidad, bondad. Si no consigues mirar dentro, no estarás abordando el origen de la resistencia a soltar tus juicios y tu actitud de condenar. La clave es que lo que ves en primer lugar dentro de ti, es lo que verás después fuera de ti mismo, así que, en cuanto a qué cambiar, te conviene concentrarte en el cambio interno —dentro de ti, en tu propia mente.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions41.htm#Q213
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-864
¿Por qué no me siento mejor después de pedirle ayuda al Espíritu Santo?
P-864: ¿Por qué no me siento diferente después de pedirle al Espíritu Santo ayuda para ver mi ira a través de Sus ojos? Todavía siento las mismas emociones de enfado que sentía antes de pedirle ayuda. Mi enfado no parece mejorar, no desaparece. Todos los días es lo mismo, sintiéndome muy enfadado, pidiéndole ayuda al Espíritu Santo, pero entonces todavía sigo sintiendo toda la ira y la perturbación emocional que sentía antes de pedirla. No parece haber ningún alivio de mi ira ni de mis emociones negativas. Todas las promesas de Un Curso de Milagros no parecen tener ningún valor práctico. Por lo que parece, estudiar el Curso es una manera muy incómoda, molesta y mentalmente insana de ir por la vida.
Respuesta: Ver tu ira a través de los ojos del Espíritu Santo significa, por encima de todo, que no te sientes culpable por no ser capaz de soltarla. Al estar molesto por tu ira y por tus emociones negativas le estás dando al ego un poder que en realidad no tiene. Sí, la ira es algo del ego, pero Jesús no dice en ninguna parte del Curso que no deberías enfadarte; lo único que nos pide es que no justifiquemos el enfado ((«La ira nunca está justificada», por ejemplo en M.17.8.6; T.30.VI.1.1)). Así que practicar el Curso significa aprender a ser más amable contigo mismo cuando te das cuenta de que no consigues dejar ir los resentimientos. ¡Tienes un montón de acompañantes en este asunto! No es fácil, y no se nos pide hacerlo perfectamente. Tu voluntad de soltar tu ira es lo que es útil espiritualmente. Que haya "sombras" rodeándola ((rodeando a tu buena voluntad)) es normal y esperable (T.18.IV.2). Si pudieras hacer todo lo que el Curso te pide al instante y de manera perfecta, no necesitarías realmente el Curso.
Todos tenemos una resistencia tremenda a dejar ir los resentimientos porque ellos sirven al propósito del ego de ocultar el amor que está en la otra parte de nuestra mente, del mismo modo que cualquier forma de preocupación corporal tiene el objetivo de bloquear nuestra conciencia de nosotros mismos como espíritu. Tenemos un intenso miedo del amor puro que hay en nuestra mente y de nuestra verdadera identidad como espíritu porque sabemos que aceptar eso significa el final de nuestra identidad como individuos. Así que Jesús nos lleva lentamente y con dulzura a lo largo de su camino, que se centra en reducir nuestra culpa y miedo tanto como seamos capaces en cada momento dado. Por eso es tan importante que no seas duro contigo mismo —o con Jesús y su Curso— por el hecho de que todavía estés enfadado. Invitar a Jesús o al Espíritu Santo a mirar eso contigo te ayudará a estar menos frustrado y molesto. Ese es el objetivo —simplemente observar al ego en acción sin estar trastornado o molesto por él. Esto debería conducir a una mayor paz y confort interior, pues estarás pasando tu tiempo en presencia de alguien cuyo amor por ti no depende de que dejes de lado tu ira.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions169.htm#Q864
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-864: ¿Por qué no me siento diferente después de pedirle al Espíritu Santo ayuda para ver mi ira a través de Sus ojos? Todavía siento las mismas emociones de enfado que sentía antes de pedirle ayuda. Mi enfado no parece mejorar, no desaparece. Todos los días es lo mismo, sintiéndome muy enfadado, pidiéndole ayuda al Espíritu Santo, pero entonces todavía sigo sintiendo toda la ira y la perturbación emocional que sentía antes de pedirla. No parece haber ningún alivio de mi ira ni de mis emociones negativas. Todas las promesas de Un Curso de Milagros no parecen tener ningún valor práctico. Por lo que parece, estudiar el Curso es una manera muy incómoda, molesta y mentalmente insana de ir por la vida.
Respuesta: Ver tu ira a través de los ojos del Espíritu Santo significa, por encima de todo, que no te sientes culpable por no ser capaz de soltarla. Al estar molesto por tu ira y por tus emociones negativas le estás dando al ego un poder que en realidad no tiene. Sí, la ira es algo del ego, pero Jesús no dice en ninguna parte del Curso que no deberías enfadarte; lo único que nos pide es que no justifiquemos el enfado ((«La ira nunca está justificada», por ejemplo en M.17.8.6; T.30.VI.1.1)). Así que practicar el Curso significa aprender a ser más amable contigo mismo cuando te das cuenta de que no consigues dejar ir los resentimientos. ¡Tienes un montón de acompañantes en este asunto! No es fácil, y no se nos pide hacerlo perfectamente. Tu voluntad de soltar tu ira es lo que es útil espiritualmente. Que haya "sombras" rodeándola ((rodeando a tu buena voluntad)) es normal y esperable (T.18.IV.2). Si pudieras hacer todo lo que el Curso te pide al instante y de manera perfecta, no necesitarías realmente el Curso.
Todos tenemos una resistencia tremenda a dejar ir los resentimientos porque ellos sirven al propósito del ego de ocultar el amor que está en la otra parte de nuestra mente, del mismo modo que cualquier forma de preocupación corporal tiene el objetivo de bloquear nuestra conciencia de nosotros mismos como espíritu. Tenemos un intenso miedo del amor puro que hay en nuestra mente y de nuestra verdadera identidad como espíritu porque sabemos que aceptar eso significa el final de nuestra identidad como individuos. Así que Jesús nos lleva lentamente y con dulzura a lo largo de su camino, que se centra en reducir nuestra culpa y miedo tanto como seamos capaces en cada momento dado. Por eso es tan importante que no seas duro contigo mismo —o con Jesús y su Curso— por el hecho de que todavía estés enfadado. Invitar a Jesús o al Espíritu Santo a mirar eso contigo te ayudará a estar menos frustrado y molesto. Ese es el objetivo —simplemente observar al ego en acción sin estar trastornado o molesto por él. Esto debería conducir a una mayor paz y confort interior, pues estarás pasando tu tiempo en presencia de alguien cuyo amor por ti no depende de que dejes de lado tu ira.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions169.htm#Q864
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Facimoutreach P-211
¿Puede afectarnos una enfermedad si no tenemos miedo ni conocimiento de ella?
P-211: ¿Es posible que alguien contraiga una enfermedad si no tiene conocimiento de su existencia y por lo tanto no la teme?
Respuesta: Sí, lo es. Y si piensas en ello, puedes ver que ocurre todo el tiempo, por ejemplo en los primeros casos de nuevas enfermedades como lo fueron en su día el SIDA o el SARS ((Síndrome respiratorio agudo y grave)), antes de que estas enfermedades fueran identificadas en los medios de comunicación, o por ejemplo en el caso de las enfermedades que afectan a los niños congénitamente o muy temprano en la vida, antes de que pudieran tener algún "conocimiento" de tal enfermedad. Así que, ¿cómo sucede esto a la luz de la enseñanza de Un Curso de Milagros con respecto a cómo elegimos nuestra enfermedad?
Todas las dolencias y enfermedades del cuerpo son efectos de una decisión tomada en la mente (L.136.2-5), no en el cerebro. Al igual que todas las demás decisiones acerca de lo que nos sucede en nuestra vida, estas decisiones se toman fuera del tiempo y del espacio. El cerebro, al que nosotros consideramos equivocadamente como la sede de la conciencia y de la toma de decisiones, es en realidad tan sólo un efecto. Gran parte de los contenidos de la mente permanecen fuera de nuestro conocimiento consciente, pero a un nivel más profundo sí que conocemos todos sus contenidos. Sin embargo, es el miedo al poder de nuestra mente el que mantiene ocultos todos esos contenidos (T.2.VI.9), para que así nuestras defensas funcionen y no parezcamos ser responsables de las cosas que nos suceden —y podamos vernos como víctimas de fuerzas que están más allá de nuestro control. De ese modo, el dolor que proviene de nuestra decisión de elegir el pensamiento de la separación parece, en cambio, proceder de las cosas que otros nos hacen. Y nuestra culpa por la separación permanece enterrada (oculta) y protegida, junto con el pensamiento de la separación.
Dicho esto, hay que tener claro también que el objetivo no es volvernos conscientes de lo inconsciente para que podamos tomar mejores decisiones para la salud y el bienestar de nuestro cuerpo. En realidad no es el miedo a la propia enfermedad lo que hace que la elijamos, sino que queremos la enfermedad por su valor como defensa. Nuestro objetivo es que con el tiempo aprendamos a perdonarnos por la ilusoria culpa por la separación. Pues es esta culpa la que creemos que reclama castigo, el cual a su vez demuestra que la culpa y la separación son serias y reales. Y ese castigo puede adoptar muchas formas diferentes, siendo la enfermedad sólo una entre muchas posibilidades. Así que el problema no es el castigo, sea cual sea la forma que pueda tomar, sino nuestra errónea creencia en la culpa. Y es de eso de lo que queremos volvernos conscientes. Pues es ahí donde puede ocurrir la única verdadera curación.
Para un comentario relacionado, puede leerse la pregunta P-117.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions41.htm#Q211
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-211: ¿Es posible que alguien contraiga una enfermedad si no tiene conocimiento de su existencia y por lo tanto no la teme?
Respuesta: Sí, lo es. Y si piensas en ello, puedes ver que ocurre todo el tiempo, por ejemplo en los primeros casos de nuevas enfermedades como lo fueron en su día el SIDA o el SARS ((Síndrome respiratorio agudo y grave)), antes de que estas enfermedades fueran identificadas en los medios de comunicación, o por ejemplo en el caso de las enfermedades que afectan a los niños congénitamente o muy temprano en la vida, antes de que pudieran tener algún "conocimiento" de tal enfermedad. Así que, ¿cómo sucede esto a la luz de la enseñanza de Un Curso de Milagros con respecto a cómo elegimos nuestra enfermedad?
Todas las dolencias y enfermedades del cuerpo son efectos de una decisión tomada en la mente (L.136.2-5), no en el cerebro. Al igual que todas las demás decisiones acerca de lo que nos sucede en nuestra vida, estas decisiones se toman fuera del tiempo y del espacio. El cerebro, al que nosotros consideramos equivocadamente como la sede de la conciencia y de la toma de decisiones, es en realidad tan sólo un efecto. Gran parte de los contenidos de la mente permanecen fuera de nuestro conocimiento consciente, pero a un nivel más profundo sí que conocemos todos sus contenidos. Sin embargo, es el miedo al poder de nuestra mente el que mantiene ocultos todos esos contenidos (T.2.VI.9), para que así nuestras defensas funcionen y no parezcamos ser responsables de las cosas que nos suceden —y podamos vernos como víctimas de fuerzas que están más allá de nuestro control. De ese modo, el dolor que proviene de nuestra decisión de elegir el pensamiento de la separación parece, en cambio, proceder de las cosas que otros nos hacen. Y nuestra culpa por la separación permanece enterrada (oculta) y protegida, junto con el pensamiento de la separación.
Dicho esto, hay que tener claro también que el objetivo no es volvernos conscientes de lo inconsciente para que podamos tomar mejores decisiones para la salud y el bienestar de nuestro cuerpo. En realidad no es el miedo a la propia enfermedad lo que hace que la elijamos, sino que queremos la enfermedad por su valor como defensa. Nuestro objetivo es que con el tiempo aprendamos a perdonarnos por la ilusoria culpa por la separación. Pues es esta culpa la que creemos que reclama castigo, el cual a su vez demuestra que la culpa y la separación son serias y reales. Y ese castigo puede adoptar muchas formas diferentes, siendo la enfermedad sólo una entre muchas posibilidades. Así que el problema no es el castigo, sea cual sea la forma que pueda tomar, sino nuestra errónea creencia en la culpa. Y es de eso de lo que queremos volvernos conscientes. Pues es ahí donde puede ocurrir la única verdadera curación.
Para un comentario relacionado, puede leerse la pregunta P-117.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions41.htm#Q211
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
miércoles, 25 de mayo de 2016
Facimoutreach P-209
Sintiendo la "presencia" de otros
P-209: Llevo un año estudiando Un Curso de Milagros. Hace poco tuve una experiencia perturbadora durante mi práctica y meditación matutina correspondiente a la lección del Libro de ejercicios que hice ese día. A veces siento la presencia de Jesús, tanto al meditar como en otras situaciones cotidianas. Pero esta vez sentí la presencia del Dalai Lama en vez de la de Jesús. El día antes había estado leyendo un libro del Dalai Lama, por lo que acabar pensando en él no debería haber sido sorprendente. Pero esa experiencia me asustó —no me atreví a explorarla más en profundidad. Después de eso decidí tomarme la práctica con calma —no haciendo lecciones, sólo meditando a la mañana y a la noche. Pero entonces, hace un par de días, mientras estaba viendo una película, me acordé de Marianne Williamson y sentí su presencia. Yo no quise explorar esto tampoco. Pienso que ninguno de estos incidentes fue cierto, en el sentido de que no creo que ni el Dalai Lama ni Marianne Williamson estuvieran realmente allí.
1) ¿Os habéis tropezado con este tipo de experiencia? ¿Qué puede significar? ¿Cómo manejarla?
2) Si siento esta necesidad (tal como de hecho la siento) de descartar estas "presencias" como fantasías, ¿por qué no debería descartar con la misma facilidad la presencia de Jesús? O sea, yo no hago eso, no realmente. Pero, aún así, siento que el hecho de descartar una experiencia es algo que se refleja sobre la otra, y no estoy segura de cómo manejar esta situación.
Respuesta: El problema no son tus experiencias, sino tu interpretación de que de alguna manera son antinaturales e indeseables, y es esta interpretación la que está causándote el problema. Se trata únicamente de que tu astuto ego está haciendo lo que cualquier ego egocéntrico e interesado va a querer hacer: socavar cualquier experiencia que pueda reflejar una realidad diferente. Y, por supuesto, intentando distraerte de tu práctica del Curso y sus lecciones del Libro de ejercicios.
Si, como enseña el Curso, todos somos pensamientos o ideas (T.15.VI.4.5), y todas las mentes está unidas (por ejemplo, T.18.VI.3.1; T.28.III.3.1; L.19.2.1), entonces todo el mundo está presente para nosotros todo el tiempo. Lo que es artificial y antinatural es la creencia de que somos cuerpos, separados por el tiempo y el espacio. Pero cuestionar o poner en duda esa suposición es empezar a cuestionar las suposiciones fundamentales del sistema de pensamiento del ego, que mantienen a este mundo en su sitio y, en última instancia, nos mantienen a nosotros privados de nuestra mente.
Y, por lo tanto, si experimentas la presencia de Jesús, del Dalai Lama, de Marianne Williamson o de quien sea, si has aceptado la guía del Espíritu Santo sabrás que, como símbolos de amor, todos ellos son lo mismo, pues todos son uno. En palabras de una de esas lecciones del Libro de ejercicios que has estado recientemente evitando, «Un hermano es todos los hermanos. Y en cada mente se encuentran todas las mentes, pues todas las mentes son una. Ésta es la verdad» (L.161.4.1-3).
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions41.htm#Q209
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
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