¿Cómo puedo evitar juzgar a mis amigos por sus creencias acerca de los medicamentos homeopáticos?
P-1372: Tengo muchos amigos que fervientemente prefieren la medicina homeopática a la medicina alopática. Yo he estado mucho tiempo sin problemas con eso, ya que entiendo que cualquier magia es solo magia, sin importar si se trata de una droga farmacéutica o una cápsula de hierbas. Pero recientemente me he dado cuenta de que percibo que los homeópatas se consideran a sí mismos como más "iluminados" que los alópatas. Y esto me molesta. Soy consciente de que esto es sobre mí, no sobre ellos, porque soy yo a quien le importa lo que ellos piensan. ¿Cómo puedo resolver esto?
Respuesta: En primer lugar, es importante haber reconocido que "cualquier magia es solo magia". Esto pone sobre el tapete el principio central de Un Curso de Milagros de que no hay jerarquía entre las ilusiones. Ambas formas de medicina son mágicas, en la medida en que se utilizan para corregir las afecciones del cuerpo, ya sean psicológicas o físicas.
Sentirse molesto por el hecho de que otras personas reivindiquen su superioridad refleja generalmente una proyección de la culpa o del odio hacia uno mismo por una actitud similar que mantienes tú mismo. Jesús nos instruye sobre esto en la lección 134: «Cuando te sientas tentado de acusar a alguien de algún pecado, no permitas que tu mente se entretenga en lo que tú piensas que esa persona hizo, pues eso es engañarse uno a sí mismo. Pregúntate, en cambio: ¿Me acusaría a mí mismo de eso?» (L.134.9). Esto tiene que ver con el contenido, no con la forma. En otras palabras, tú podrías preguntarte: "¿De qué se trata realmente el que ellos estén haciendo eso que me molesta?". Trata de captar el significado del sentimiento superior que ellos te ofrecen —lo que desencadena eso en ti. Sea lo que sea, te estarás acusando a ti mismo de hacerlo, aunque muy probablemente de una forma diferente. Si no te surge nada, está bien. Simplemente sé consciente de que te sientes molesto por su actitud debido únicamente a algo que hay en ti que tú odias o algo de lo que te avergüenzas y quieres mantenerlo oculto, y por tanto imperdonable.
Es importante que te enfoques en el juicio que estás haciendo y te des cuenta de que ese es el problema, no el comportamiento de las otras personas. Tú no te sentirías molesto por eso si no hubieras ya elegido en tu mente contra el amor y luego te hubieras juzgado a ti mismo por ello. Trata de aceptar que cualquier decisión egoica por la que te acuses a ti mismo por haberla tomado, nunca será más que un simple error —y los errores requieren corrección, no condenación. Por lo tanto, si no logras identificar el "pecado" concreto que hay en ti y que está siendo proyectado y odiado en esas otras personas, todavía puedes a pesar de eso cambiar tu mente con respecto a la interpretación que haces de eso. Todavía puedes pedirle ayuda a Jesús para ver con él que el pecado y la culpa no son nada más que juguetes con los que los niños juegan hasta que un día se cansan de ellos y los dejan de lado para siempre (T.29.IX.5). Entonces mirarás a través de los ojos de Jesús y no verás motivos para juzgar, sino que únicamente verás motivos para la compasión a medida que te das cuenta de que tus intereses son compartidos por todas las demás personas. Finalmente, puedes sentir gratitud por esta oportunidad que ha surgido para que puedas tratar con la culpa que habría seguido oculta si no hubieras estado dispuesto a asumir la responsabilidad de tus percepciones.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions299.htm#Q1372
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
viernes, 5 de febrero de 2016
jueves, 4 de febrero de 2016
Facimoutreach P-1234
¿Podrían ser las múltiples informaciones diferentes de la historia todas correctas?
P-1234: En mi opinión el mundo físico, en tanto que ilusorio, puede compararse con una novela, lo cual para mí significa que podríamos hablar cuanto menos de una realidad relativa (el contenido de la novela), el objeto de estudio de los científicos, los historiadores, etc. De modo que, por ejemplo, habría un sentido preciso para cualquier afirmación sobre el "Jesús histórico". Así que estoy preocupado por las diferentes informaciones sobre el Jesús histórico, que se contradicen unas con otras (las de la Biblia, las de los libros de Seth, las de las lecturas de Cayce, las de "La Desaparición del Universo", etc.). En mi opinión sólo una de estas versiones, si acaso, puede ser cierta (en el mundo ilusorio). Pero un comentario en el capítulo 1 del libro de Kenneth Wapnick "Una vasta ilusión", en el que se habla de "realidades probables o paralelas" en el sentido de los libros de Seth, parece indicar que esta interpretación es errónea, que una analogía mejor para el mundo físico sería toda una biblioteca llena de novelas diferentes. ¿Significa esto que las versiones contradictorias sobre el Jesús histórico podrían ser todas ciertas (en nuestro universo ilusorio) en algún sentido?
Respuesta: Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros la percepción está siempre basada en si estamos mentalmente identificados con el sistema de pensamiento del Espíritu Santo o con el del ego. «Ves lo que esperas ver y esperas ver aquello que invitas. Tu percepción es el resultado de tu invitación, y llega a ti tal como la pediste. ¿De quién son las manifestaciones que quieres ver? ¿De qué presencia quieres convencerte? Pues creerás en aquello que manifiestes, y tal como contemples lo que está fuera, así mismo verás lo que está dentro. En tu mente hay dos maneras de contemplar al mundo, y tu percepción reflejará el asesoramiento que hayas elegido» (T.12.VII.5). El egoico sistema de pensamiento de la separación se basa en la realidad del pecado, la culpa y el miedo; y en el núcleo de este sistema están el sacrificio, los juicios, el especialismo y el cuerpo. Por lo tanto, cualquier persona que se identifique con ese sistema de pensamiento, tendrá la necesidad de percibir a Jesús o a cualquier otro símbolo del amor y de la iluminación en esos términos de algún modo —y son posibles muchas variaciones y combinaciones. Por su parte, el sistema de pensamiento de la Expiación del Espíritu Santo se basa en la irrealidad del pecado, la culpa y el miedo; y en el núcleo de este sistema están el perdón, el amor todo-inclusivo, los intereses compartidos y los medios para llevarnos de vuelta a nuestra realidad como mente y espíritu. Por lo tanto Jesús será presentado (tal como se hace en Un Curso de Milagros) como un reflejo de la pura unidad del Amor: como desinteresado (sin ego), indefenso ((viviendo en la indefensión, pues no usa defensas porque no necesita defenderse de nada: el yo falso no tiene por qué ser defendido, y el ser auténtico es invulnerable; además los ataques son ilusiones)), con amor y compasión por todos sin excepción. Pero, tal como él nos dice en el Manual para el maestro: el mensaje universal del amor, representado por la presencia de Jesús en nuestro sueño, puede llegar de «muchas miles de otras formas» (M.1.4.2).
Una segunda consideración relevante es que un número significativo de eruditos bíblicos han concluido que se sabe muy, muy poco sobre el Jesús histórico —las informaciones del Nuevo Testamento sobre Jesús no puede confiarse en que reflejen una imagen precisa de su vida y su mensaje. Debido a esta falta de pruebas "objetivas", no hay manera de evaluar las versiones contradictorias del Jesús histórico —no hay nada fiable con lo que compararlas. En Un Curso de Milagros, Jesús menciona muchos dichos bíblicos y enseñanzas que se le han atribuido, y nos dice lo que realmente quería decir, y lo que él difícilmente pudo haber dicho.
Finalmente, también relevante para tu interesante pregunta es el principio del Curso que dice: «Todo pensamiento produce forma en algún nivel» (T.2.VI.9.14). Esto quiere decir que para cada pensamiento hay una realidad correspondiente. Por lo tanto, cualquier pensamiento que tenga cualquier mente sobre Jesús tendría alguna expresión en el mundo de la física cuántica. Desafortunadamente, en el Curso no se dice nada sobre la física cuántica; así que debemos dejarlo aquí.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions264.htm#Q1234
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P-1234: En mi opinión el mundo físico, en tanto que ilusorio, puede compararse con una novela, lo cual para mí significa que podríamos hablar cuanto menos de una realidad relativa (el contenido de la novela), el objeto de estudio de los científicos, los historiadores, etc. De modo que, por ejemplo, habría un sentido preciso para cualquier afirmación sobre el "Jesús histórico". Así que estoy preocupado por las diferentes informaciones sobre el Jesús histórico, que se contradicen unas con otras (las de la Biblia, las de los libros de Seth, las de las lecturas de Cayce, las de "La Desaparición del Universo", etc.). En mi opinión sólo una de estas versiones, si acaso, puede ser cierta (en el mundo ilusorio). Pero un comentario en el capítulo 1 del libro de Kenneth Wapnick "Una vasta ilusión", en el que se habla de "realidades probables o paralelas" en el sentido de los libros de Seth, parece indicar que esta interpretación es errónea, que una analogía mejor para el mundo físico sería toda una biblioteca llena de novelas diferentes. ¿Significa esto que las versiones contradictorias sobre el Jesús histórico podrían ser todas ciertas (en nuestro universo ilusorio) en algún sentido?
Respuesta: Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros la percepción está siempre basada en si estamos mentalmente identificados con el sistema de pensamiento del Espíritu Santo o con el del ego. «Ves lo que esperas ver y esperas ver aquello que invitas. Tu percepción es el resultado de tu invitación, y llega a ti tal como la pediste. ¿De quién son las manifestaciones que quieres ver? ¿De qué presencia quieres convencerte? Pues creerás en aquello que manifiestes, y tal como contemples lo que está fuera, así mismo verás lo que está dentro. En tu mente hay dos maneras de contemplar al mundo, y tu percepción reflejará el asesoramiento que hayas elegido» (T.12.VII.5). El egoico sistema de pensamiento de la separación se basa en la realidad del pecado, la culpa y el miedo; y en el núcleo de este sistema están el sacrificio, los juicios, el especialismo y el cuerpo. Por lo tanto, cualquier persona que se identifique con ese sistema de pensamiento, tendrá la necesidad de percibir a Jesús o a cualquier otro símbolo del amor y de la iluminación en esos términos de algún modo —y son posibles muchas variaciones y combinaciones. Por su parte, el sistema de pensamiento de la Expiación del Espíritu Santo se basa en la irrealidad del pecado, la culpa y el miedo; y en el núcleo de este sistema están el perdón, el amor todo-inclusivo, los intereses compartidos y los medios para llevarnos de vuelta a nuestra realidad como mente y espíritu. Por lo tanto Jesús será presentado (tal como se hace en Un Curso de Milagros) como un reflejo de la pura unidad del Amor: como desinteresado (sin ego), indefenso ((viviendo en la indefensión, pues no usa defensas porque no necesita defenderse de nada: el yo falso no tiene por qué ser defendido, y el ser auténtico es invulnerable; además los ataques son ilusiones)), con amor y compasión por todos sin excepción. Pero, tal como él nos dice en el Manual para el maestro: el mensaje universal del amor, representado por la presencia de Jesús en nuestro sueño, puede llegar de «muchas miles de otras formas» (M.1.4.2).
Una segunda consideración relevante es que un número significativo de eruditos bíblicos han concluido que se sabe muy, muy poco sobre el Jesús histórico —las informaciones del Nuevo Testamento sobre Jesús no puede confiarse en que reflejen una imagen precisa de su vida y su mensaje. Debido a esta falta de pruebas "objetivas", no hay manera de evaluar las versiones contradictorias del Jesús histórico —no hay nada fiable con lo que compararlas. En Un Curso de Milagros, Jesús menciona muchos dichos bíblicos y enseñanzas que se le han atribuido, y nos dice lo que realmente quería decir, y lo que él difícilmente pudo haber dicho.
Finalmente, también relevante para tu interesante pregunta es el principio del Curso que dice: «Todo pensamiento produce forma en algún nivel» (T.2.VI.9.14). Esto quiere decir que para cada pensamiento hay una realidad correspondiente. Por lo tanto, cualquier pensamiento que tenga cualquier mente sobre Jesús tendría alguna expresión en el mundo de la física cuántica. Desafortunadamente, en el Curso no se dice nada sobre la física cuántica; así que debemos dejarlo aquí.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions264.htm#Q1234
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miércoles, 3 de febrero de 2016
Facimoutreach P-327
¿Cómo puede la unidad ser compatible con los seres individuales?
P-327: Agradecería alguna aclaración del concepto de unidad y del siguiente extracto del Texto de Un Curso de Milagros: «Dios, que abarca todo lo que existe, creó seres que lo tienen todo individualmente» (T.4.VII.5.1).
Respuesta: Jesús está simplemente usando las palabras de nuestro sistema de pensamiento dualista y simbólico para asegurarnos que al soltar nuestra inversión y nuestra identificación con el ego no habrá ningún tipo de pérdida real o significativa. El concepto de holograma puede ser útil aquí, pues lo que Jesús está diciendo, en esencia, es que el todo está contenido en cada parte. En realidad, cualquier experiencia de unidad tiene que estar más allá de todos los conceptos que pudiéramos usar para intentar describirla. Es simplemente una experiencia de amor total que no conoce límites, ni diferencias, ni percepción de ningún otro. Que eso no abarca a la individualidad en ningún sentido real se vuelve evidente en palabras posteriores de Jesús en el Curso:
«La Unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es", y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que Ella, simplemente es» (L.169.5).
Pero Jesús es también consciente de nuestro desesperado deseo de aferrarnos a un sentido de identidad separada, así que nos asegura: «No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad» (T.16.VI.8.1). En otras palabras, cualquier cambio dirigido a desprendernos del ego es completamente decisión nuestra. Si no fuera así, seríamos víctimas de fuerzas más allá de nuestro control, una situación totalmente opuesta a las suaves enseñanzas del Curso sobre el perdón.
Véase la pregunta P-17 para una discusión relacionada sobre liberarnos de nuestro sentido de individualidad.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions60.htm#Q327
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-327: Agradecería alguna aclaración del concepto de unidad y del siguiente extracto del Texto de Un Curso de Milagros: «Dios, que abarca todo lo que existe, creó seres que lo tienen todo individualmente» (T.4.VII.5.1).
Respuesta: Jesús está simplemente usando las palabras de nuestro sistema de pensamiento dualista y simbólico para asegurarnos que al soltar nuestra inversión y nuestra identificación con el ego no habrá ningún tipo de pérdida real o significativa. El concepto de holograma puede ser útil aquí, pues lo que Jesús está diciendo, en esencia, es que el todo está contenido en cada parte. En realidad, cualquier experiencia de unidad tiene que estar más allá de todos los conceptos que pudiéramos usar para intentar describirla. Es simplemente una experiencia de amor total que no conoce límites, ni diferencias, ni percepción de ningún otro. Que eso no abarca a la individualidad en ningún sentido real se vuelve evidente en palabras posteriores de Jesús en el Curso:
«La Unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es", y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que Ella, simplemente es» (L.169.5).
Pero Jesús es también consciente de nuestro desesperado deseo de aferrarnos a un sentido de identidad separada, así que nos asegura: «No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad» (T.16.VI.8.1). En otras palabras, cualquier cambio dirigido a desprendernos del ego es completamente decisión nuestra. Si no fuera así, seríamos víctimas de fuerzas más allá de nuestro control, una situación totalmente opuesta a las suaves enseñanzas del Curso sobre el perdón.
Véase la pregunta P-17 para una discusión relacionada sobre liberarnos de nuestro sentido de individualidad.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions60.htm#Q327
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
martes, 2 de febrero de 2016
Facimoutreach P-17
Una pregunta sobre deshacer la separación
P-17: He oído que en el mundo real se ve la separación, pero los intereses separados no. ¿Es eso cierto? ¿Qué significa eso en realidad? ¿Qué vino primero, la separación o la culpa? (Me imagino que la separación). ¿Puede la culpa ser deshecha sin deshacer la separación o están atadas juntas? Puedes ver que me gustaría mucho deshacerme de la culpa... y ver los intereses de mis hermanos como los míos propios suena bien, ya que pone fin a la terrible sensación de conflicto y competición... pero perder mi individualidad no me parece un precio que yo esté dispuesto a pagar. En vez de eso, preferiría ser un individuo inocente, no conflictivo, no competitivo, no asustado, y feliz. ¿Es eso posible?
Respuesta: En primer lugar, estás en lo correcto al concluir que la separación vino antes que la culpa —la culpa es simplemente la experiencia psicológica del pecado, es el sentimiento que resulta de considerarse pecaminoso.
La mayoría de los estudiantes llegan a este mismo callejón sin salida que tú describes. Lo que sientes es muy normal y comprensible, dada la intensidad de nuestra identificación con nuestra existencia como individuos concretos. Por lo general, no conocemos otra manera de ser, y nos resulta muy difícil —por decirlo suave— integrar la enseñanza de Jesús de que esta identidad es un sustituto de nuestra verdadera Identidad tal como Dios nos creó. Así que a lo largo del Curso Jesús hace hincapié en que esto es un proceso suave y gradual, y en que podemos tomarnos todo el tiempo que queramos para completarlo con él. Él nos conforta diciéndonos que: «No temas que se te vaya a elevar y a arrojar abruptamente a la realidad» (T.16.VI.8.1), porque él sabe que estamos aterrorizados ante la posibilidad de dejar ir esta identidad.
A medida que elegimos perdonar cada vez más —al dejar ir los resentimientos— nos sentiremos mejor con nosotros mismos y por lo tanto querremos hacer eso cada vez más. Y conforme este proceso prosigue, empezaremos a identificarnos cada vez más con la manera de Jesús de pensar y abordar nuestras vidas, lo cual significa que el punto de referencia de nuestra vida cambiará gradualmente de simplemente querer tener nuestras necesidades satisfechas a darnos cuenta de que todos compartimos un interés común, tanto en nuestra mente errada como en nuestra mente correcta. A medida que nos volvemos cada vez menos interesados en usar el mundo y a las demás personas para satisfacer nuestras necesidades —es decir, a medida que vemos el propósito de nuestra vida de una manera diferente— nuestro concepto de nosotros mismos empezará a cambiar, sin siquiera tener que concentrarnos directamente en eso.
Cuando lleguemos a estar totalmente identificados con la manera de pensar de Jesús, lo único por lo que nos sentiremos atraídos será su amor. Y cuando todo nuestro pensamiento y nuestras percepciones fluyan desde ese amor, nuestro sentido de individualidad sólo será significativo en la medida en que pueda servir como un medio para extender el amor sanador de Jesús a otras mentes que están clamando por él. Ese es el estado mental conocido como "el mundo real". Es el resultado natural de practicar el perdón. Así que cuando alcancemos esa avanzada etapa, ya no pensaremos más en nosotros mismos como personas con necesidades y objetivos que tienen que cumplirse. Percibiremos desde un punto de vista ventajoso "por encima del campo de batalla" ((T.23.IV)) únicamente a personas que están pidiendo amor, y que no saben que son simples figuras en un sueño que ellas mismas están soñando.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions6.htm#Q17
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
lunes, 1 de febrero de 2016
Facimoutreach P-1179
¿Se refiere a nosotros el término "Hijo de Dios"?
P-1179: Leí el término Hijo de Dios, ¿eso se relaciona con nosotros también? Porque algunas de las declaraciones de Un Curso de Milagros sobre el Hijo de Dios son confusas para mí.
Respuesta: Tu pregunta toca el corazón del dilema de la separación: la confusión de identidad. En realidad lo único que existe es la Unidad de Dios y Su Hijo, definido en el Glosario como la segunda Persona de la Trinidad. Esta es nuestra verdadera Identidad, nuestro verdadero Ser, mencionado siempre en el Curso como el Hijo de Dios. Esta Identidad se mantiene inalterable, inafectada por la "diminuta y alocada idea" de la separación que se deslizó en la mente del Hijo de Dios. La confusión se establece cuando la mente decide creer que esta loca idea es verdadera. Entonces parece haber un hijo/yo/ser que está separado del Padre, fragmentado en innumerables identidades individuales a las que llamamos "nosotros". La fragmentación es, pues, la esencia de la separación —cada parte diferenciada de la siguiente. La mente está ahora dividida entre la identidad de la separación (el ego), y la del recuerdo (el Espíritu Santo) de su unidad con el Padre: «En una mente escindida, la identidad no puede sino dar la impresión de que está dividida» (T.27.II.11.1).
En el Curso, Jesús habla de la mente dividida del Hijo separado, quien ya no sabe quién es, al haberse identificado con un cuerpo y aparentando existir en un mundo basado en la forma. Muy pronto en el Texto Jesús presenta el credo de la separación, dirigiéndose a esta mente dividida: «(...) Crees que tu mente puede cambiar lo que Dios creó. (...) Crees que lo que es perfecto puede volverse imperfecto o deficiente. (...) Crees que puedes distorsionar las creaciones de Dios, incluido tú. (...) Crees que puedes ser tu propio creador y que estás a cargo de la dirección de tu propia creación» (T.2.I.1.9-12). En esa cita, "tú" ((el pronombre implícito en cada "tú crees que...")) se refiere a todos los que se identifican con el pensamiento de la separación (la mayoría de nosotros, la mayor parte del tiempo). En el Curso también se encuentran muchos pasajes en los cuales Jesús habla de nuestra verdadera Identidad: «El Hijo de Dios es inocente» (T.14.V.2.1), «El Hijo de Dios es Uno» (T.17.III.7.2), «El Hijo de Dios es perfecto, ya que de otro modo no podría ser el Hijo de Dios» (T.30.VI.9.1), «Te encuentras en la luz, firme en la impecabilidad en la que fuiste creado y en la que permanecerás por toda la eternidad» (L.94.2.6). En estos pasajes, el "tú" ((implícito)) se refiere al verdadero Ser que es uno con Dios y que no sabe de partes separadas ni de una mente dividida. En cualquiera de los dos casos, "tú" se refiere al Hijo de Dios pues no hay nadie más. Es importante entender esta distinción; de lo contrario la confusión de identidad se verá agravada por la creencia de que Jesús le está hablando al cuerpo (a la figura en el sueño). Y ese nunca es el caso.
Uno de los objetivos importantes del Curso es enseñar al Hijo confundido y separado de Dios que él no es un ser, sino un Ser. «Tu meta es descubrir quién eres, al haber negado tu Identidad atacando a la creación y a su Creador. Ahora estás aprendiendo a recordar la verdad» (L.62.2.3-4). El proceso implica aprender a distinguir cuándo Jesús se está dirigiendo al ser y cuándo nos está recordando nuestro verdadero Ser. Es un importante proceso de desidentificarnos del cuerpo con el fin de identificarnos con la mente dividida, y posteriormente con la mente correcta, la cual refleja al Ser. El primer paso es prestar una cuidadosa atención a los trastornos y conflictos, sean grandes o pequeños, que se presentan cada día. Ellos reflejan la decisión de la mente de negar su identidad como mente/Hijo de Dios, y de identificarse con el cuerpo en su lugar. Estar dispuesto a hacer este simple reconocimiento supone la identificación del problema en su fuente (la mente), que es donde se puede encontrar la corrección. Así se le recuerda a la mente su poder de elegir. Este es un paso muy importante en el regreso de la mente al reconocimiento de su Identidad como Hijo de Dios. En el aparente sueño de la separación, el poder de elegir une al Hijo con el poder creativo que comparte con el Padre. Cada paso de este proceso de decidir lleva al Hijo más cerca de la plena aceptación de su Identidad, y con el tiempo deshará toda creencia en la extraña identidad de un ser separado. Entonces la respuesta definitiva a la crisis de identidad sonará verdadera: «Tú eres el Hijo de Dios» (L.199.8.1).
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions248.htm#Q1179
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
domingo, 31 de enero de 2016
Facimoutreach P-900
¿Es el Curso precisamente una forma de solipsismo?
P-900: ¿Qué pasa con el solipsismo [la teoría de que nada existe o es real excepto el ser]? Mi mayor temor es ese de la soledad cósmica. A veces me despierto sintiendo: "¡Es cierto! No hay nadie más". Los filósofos divagaron sobre el "lenguaje privado", pero sus argumentos no hacen frente a la experiencia, el horror y la condena. Un Curso de Milagros habla mucho de la unificación y de cómo lo dividido volverá a ser unido y completo. ¿No suena eso a una especie de soledad? ¿Por qué "nosotros"? ¿Por qué no "yo"? Si estoy soñando el mundo que percibo, ¿por qué no podría estar yo soñando también a las otras personas? Cuando suceda la unificación, el "Retornar" como dicen en el Zen, ¿por qué debería eso ser bueno? ¿Por qué no horrible? ¿Es porque la felicidad es una emoción no-dual, al contrario que cualquier tipo de miedo (que es dualista)? Eso puede que sea cierto, excepto que el miedo que llamamos "horror" tiene una sensación helada asociada a él, una especie de resignación.
Respuesta: La soledad cósmica es probablemente una buena definición del infierno. Sin embargo, la "soledad" implica un yo que se experimenta a sí mismo como un yo, al igual que el miedo. Y eso no es lo que Un Curso de Milagros quiere decir con los términos unidad o unicidad, que es un estado en el que transcendemos la conciencia todos juntos. Jesús nos dice que en nuestro estado presente no hay manera de que podamos entender «una Unidad unida como Una» (T.25.I.7.1-2). Pero él nos asegura a menudo en el Curso que cuando nuestra mente esté sanada de todos los pensamientos de separación, estaremos indescriptiblemente felices y llenos de paz, como exclama por ejemplo aquí: «¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! Santificado sea vuestro Nombre y el Suyo, pues se unen ahí, en ese santo lugar. Ahí Él se inclina para elevaros hasta Él, liberándoos de las ilusiones para llevaros a la santidad; liberándoos del mundo para conduciros a la eternidad; liberándoos de todo temor y devolviéndoos al amor» (C.4.8.1-3). ¡Ningún solipsista ha hablado jamás de esa manera! El amor sin-ego y el solipsismo son mutuamente excluyentes: «La función del amor es unir todas las cosas en sí mismo, y mantenerlas unidas extendiendo su plenitud» (T.12.VIII.7.11).
Tenemos que aprender —a través del proceso del perdón— que somos los soñadores de nuestros propios sueños, para que podamos recuperar el poder de elegir de nuestra mente. Cuando hayamos retornado hasta ese punto ((hasta la mente tomadora de decisiones con su poder de elegir)), veremos claramente contra qué habíamos estado eligiendo —un amor que abarca a toda la creación como una— a fin de poder tener nuestra existencia individual. También nos daremos cuenta del dolor que implica el mantener esa existencia ((individual)) mediante la negación y la proyección, y ese reconocimiento hará que cada vez nos sintamos menos atraídos por ella, sobre todo porque habremos recordado que fue una decisión basada en premisas ficticias (el mito del ego que explica el Curso).
Al principio de la lección 107, Jesús utiliza nuestro lenguaje y la experiencia que nos es familiar para darnos una idea de lo que nos espera cuando nuestra mente esté sanada:
«¿Puedes imaginarte lo que sería un estado mental en el que no hubiese ilusiones? ¿Qué sensación te produciría? Trata de recordar algún momento —quizá un minuto, o incluso menos— en el que nada vino a perturbar tu paz; en el que te sentiste seguro de ser amado y de estar a salvo. Trata entonces de imaginarte cómo sería si ese momento se pudiera extender hasta el final del tiempo y hasta la eternidad. Luego deja que la sensación de quietud que sentiste se multiplique cien veces, y luego cien veces más.
Entonces tendrás un atisbo, que no es más que un leve indicio del estado en el que tu mente descansará una vez que haya llegado la verdad. Sin ilusiones no puede haber miedo, dudas o ataque. (...) todo dolor se ha acabado (...)» (L.107.2; 3.1-3).
La práctica del perdón conduce al reconocimiento de cuán doloroso es existir en un estado de separación, un dolor que hemos estado negando. A medida que eso se vuelve más claro para nosotros, nuestro apego a la separación disminuye, al darnos cuenta de que es un estado extremadamente innatural, y entonces nos sentimos cada vez más atraídos a nuestro estado natural como la extensión del Amor de Dios. No sacrificamos nada, sintiendo únicamente gratitud por estar en casa por fin.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions179.htm#Q900
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
sábado, 30 de enero de 2016
Facimoutreach P-1327
Me siento muy solo y perdido con respecto al sueño
P-1327: ¡Estoy confundido! Jesús nos dice que no somos reales, que la separación nunca ocurrió, que no existe el ego, ni el cuerpo, ni el mundo, ni siquiera el sueño es real; pero nosotros experimentamos mucho dolor, aflicción, pérdida, etc. Así que, ¿a qué conciencia pertenecemos? ¿De qué modo somos responsables de todo lo que experimentamos? ¿Quién somos en definitiva? Simplemente no entiendo nuestra esencia; si no somos reales, si no existimos, si Dios ni siquiera sabe que estamos aquí, ¿qué somos? Si esto es el sueño de Jesús, ¿cómo podemos ser responsables de todas nuestras experiencias dolorosas, las cuales no parecen tener fin? ¿¡Somos simplemente marionetas de teatro en un sueño, ya que aparentemente no podemos despertar de esta pesadilla!? Me siento increíblemente solo desde que leí que Dios no sabe que existimos.
Respuesta: Sí, este aspecto de la enseñanza del Curso puede ser muy inquietante y desorientador —muchas personas han sentido el mismo tipo de angustia que tú estás sintiendo. Pero, por fortuna, el propio Curso nos rescata de nuestra confusión, y de hecho nos da gran esperanza y consuelo mientras estamos lidiando con lo que ciertamente parece como una pesadilla. Lo que ayudará a calmar tu ansiedad es darte cuenta de que Un Curso de Milagros se presenta en dos niveles. El Nivel Uno nos enseña la verdad absoluta sobre la realidad —todas las declaraciones que dicen de una manera u otra que la separación de Dios nunca sucedió verdaderamente, y por lo tanto que ni el cuerpo ni nada del mundo es real. Pero puesto que ese nivel de la verdad absoluta apenas tiene sentido para nosotros, el Curso se presenta también en otro nivel. El Nivel Dos nos encuentra donde estamos (ver T.25.I.5,6,7) —como individuos que viven en un universo físico, que experimentan dolor, aflicción, pérdida, soledad, etc. En este nivel, Jesús nos enseña cómo usar todas estas experiencias para ayudarnos a entrar de nuevo en contacto con la verdad que está aún en nuestra mente, pero velada. Por lo tanto, el Nivel Dos nos enseña que podemos usar nuestros cuerpos y el mundo tanto para apoyar el propósito de la mentalidad errada como para el propósito de la mentalidad correcta; podemos elegir que el ego sea nuestro maestro o que lo sea Jesús (o el Espíritu Santo) a medida que recorremos nuestra vida diaria. Así que Jesús se relaciona con nosotros en el contexto de lo que nosotros experimentamos como real, y entonces nos ayuda a transformarlo de modo que lo que experimentamos sea de ayuda para nosotros y no perjudicial.
El objetivo de nuestro trabajo con el Curso, por lo tanto, es que nuestro pensamiento se vaya volviendo cada vez más acorde con la mentalidad correcta, lo cual significa dejar ir gradualmente la culpa, el miedo, el odio y todos nuestros juicios. Entonces seremos más amables con nosotros mismos y con los demás, y estaremos mucho más tranquilos con mucha más frecuencia. El punto clave del Nivel Dos de la enseñanza es que en nuestra mente tenemos el poder de elegir a qué maestro vamos a seguir (Jesús o el ego), y que siempre estamos eligiendo a uno o al otro, aunque no seamos conscientes de estar haciendo eso. Sin embargo, por medio de nuestro estudio y práctica de los principios del Curso nos volveremos gradualmente conscientes de que estamos tomando estas decisiones, y seremos capaces de deducir por nuestras experiencias cuál sistema de pensamiento es el que hemos elegido en nuestra mente.
Por lo tanto no somos marionetas ya que todos tenemos este poder de elegir, el cual el Curso nos recuerda una y otra vez. El objetivo de este entrenamiento de Jesús es volver a ponernos en contacto con nuestra auténtica fortaleza como mentes. Eso es lo que nos liberará de la horrible carga de sentirnos atrapados en lo que parece como una pesadilla interminable de dolor, conflicto y lucha. Él nos asegura que no podemos fracasar en esto, y que su presencia amorosa está siempre a nuestro lado, tal como dice en la lección 302: «Nuestro Amor nos espera conforme nos dirigimos a Él y, al mismo tiempo, marcha a nuestro lado mostrándonos el camino. Él es el Fin que perseguimos, así como el Medio por el que llegamos a Él» (L.302.2).
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions288.htm#Q1327
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
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