lunes, 25 de julio de 2016

Facimoutreach P-856

¿Cuál es exactamente el significado de "Expiación"?

P-856: Dadme una buena definición de Expiación. Sé que significa Aunamiento ((Este significado se ha sacado de jugar a descomponer la palabra en inglés: Atonement [la palabra usada en el Curso, en español Expiación], si separamos la palabra en dos partes, así: At-onement, se podría entender entonces como "Aunamiento", "Unión"; pero en el Curso no se usa At-onement de esta forma separada, y además el término "aunamiento" o "unión" sugiere algo diferente a la Unidad, pues la Unidad es algo homogéneo, único [no una mezcla o combinación], mientras que un aunamiento o unión puede sugerir la idea de la unión entre seres diferentes, lo cual no es lo que enseña el Curso. Pese a todo, como las palabras son neutras en sí, podríamos elegir entender "Aunamiento" o "Unión" como el reconocimiento de la Unidad, la cual nunca ha sido separada y por lo tanto no necesita volver a unirse realmente, sino simplemente reconocerse)), no-separación, pero necesito una explicación más convincente.

Respuesta: Aunamiento ((At-onement)) no es un término usado en Un Curso de Milagros para definir la Expiación ((Atonement)). Tampoco Expiación tiene el significado que el cristianismo tradicional le da a esa palabra, que es el de una reparación/compensación por el pecado. En una palabra, el Curso le da un nuevo significado al término Expiación: impecabilidad ((sinlessness; impecabilidad, en el sentido de ausencia e imposibilidad del pecado. Recordemos: la separación nunca ocurrió)). A pesar de lo simple que es esto, es de hecho un mensaje muy fuerte para el ego, cuyo sistema de pensamiento se basa enteramente en la creencia de que el Hijo de Dios es culpable por haber tomado en serio la idea de la separación. Aceptar la Expiación significa escuchar la Voz del Espíritu Santo, Quien habla en favor de Dios y nos dice que la idea de la separación no sólo no es un pecado, sino que ni siquiera ocurrió. Esto es el corazón de la enseñanza del Espíritu Santo de la Expiación en el Curso. Aceptar esta verdad es un proceso por el cual se renuncia a la culpa por medio del perdón, el cual es la corrección que provee el Espíritu Santo para la creencia errónea en la separación. En el "Glosario-índice para Un Curso de Milagros" Kenneth Wapnick define la Expiación como "el plan de corrección del Espíritu Santo para deshacer el ego y sanar la creencia en la separación". Nuestra función en este plan, y lo que lo hace tan significativo en nuestras vidas diarias, es la práctica del perdón: «El perdón es la única función que tiene sentido en el tiempo» (T.25.VI.5.3).

Expiación, por lo tanto, no es sólo un concepto intelectual que tenga que ser entendido. Tiene vida y se convierte en nuestra vida, en cualquier grado en que estemos dispuestos a aplicar el principio del perdón en nuestras relaciones. Esto significa ver en cada juicio la proyección de nuestra culpa por la decisión de la mente en favor de la separación. Esa es nuestra única responsabilidad en el proceso de la Expiación: «La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo [aprender el completo perdón]» (T.2.V.5.1). Puesto que la decisión en la mente en favor de la separación es la causa de lo que sentimos, nada ni nadie externo a la mente puede ser culpado. Liberar a los demás de esta manera es como aprendemos que también nosotros estamos libres de pecado. Con ese reconocimiento se logra la Expiación.

Lo que convierte a la Expiación en un proceso son las densas capas de culpabilidad que acompañan a la decisión en favor del ego y bloquean la luz del Espíritu Santo. «[La Expiación] es perfectamente clara porque existe en la luz. Únicamente los intentos de ocultarla en las tinieblas han hecho que sea inaccesible para aquellos que eligen no ver» (T.3.I.6.6-7). En la retorcida manera de pensar del ego, la culpa es la justificación para no aceptar la Expiación. Al ego le gustaría hacernos creer que no somos dignos de ser el inocente Hijo de Dios, y que por lo tanto estamos condenados a seguir siendo formas desconectadas de nuestra Fuente. Lo que el ego no nos dice es que este es el medio mediante el cual se mantiene la idea de la separación, se protege al ego y se perpetúa la culpa. Este círculo vicioso del ego únicamente se deshace mediante la decisión de la mente de elegir al Espíritu Santo, Cuyo mensaje es que la creencia en la separación no ha tenido ningún efecto y el Hijo de Dios es inocente. Esto se afirma de manera muy simple en el Curso: «Todo el mundo tiene un papel especial en la Expiación [aceptarla para uno mismo], pero el mensaje que se le da a cada uno es siempre el mismo: El Hijo de Dios es inocente» (T.14.V.2.1). Cada encuentro es una oportunidad para elegir entre el juicio y el perdón. A medida que el perdón se convierte en el objetivo de cada relación, el círculo inclusivo de Expiación del Espíritu Santo reemplaza gradualmente al egoico círculo vicioso de culpa de separación y exclusión. Jesús pone esta decisión ante nosotros en la sección "El círculo de la Expiación": «A todo aquel que ves, o bien lo ubicas dentro del santo círculo de la Expiación o bien lo dejas fuera, juzgándolo como que merece ser crucificado o redimido. Si lo incluyes dentro del círculo de pureza, descansarás allí con él. Si lo excluyes, te quedas fuera con él» (T.14.V.11.1-3).

((Aunque en esta respuesta no se ha mencionado de manera explícita, es interesante la cita del principio del Texto: «"Expiar" significa "deshacer"» (T.1.I.26.2), pues esto condensa en 3 palabras la esencia de la Expiación. Se trata de deshacer la falsa creencia en la separación, y así reconocer lo que siempre ha sido y sigue siendo verdad. Algunas citas relacionadas con Expiar = deshacer: T.1.I.26.2-3; T.1.III.5.7; T.2.III.2.3; T.2.IV.2.1; T.2.VI.7.1; T.5.IV.6.1; y en general, cualquiera de las frases en las que se habla del deshacimiento del error. Pues no se trata de que consigamos algo nuevo que no hubiera antes [ni de unir algo que realmente se haya separado], sino simplemente de reconocer lo que siempre es, para lo cual primero debemos deshacer la ignorancia [la negación de la verdad], que es creer en cualquiera de los aspectos de la falsa creencia en la separación-culpa-miedo))

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions167.htm#Q856

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-854

¿Cómo puedo llegar a Dios, tal como describe la lección 41?

P-854: Vengo de unos antecedentes totalmente no religiosos y nunca me "interesé" en Dios de ninguna manera, modo o forma hasta que me "encontré" con Un Curso de Milagros (por el cual me siento agradecido). Estoy "atascado" en la lección 41, "Dios va conmigo dondequiera que yo voy". He estado haciendo esta lección diariamente alrededor de una semana debido a que el concepto me fascina en gran manera, pero a pesar de practicar diligentemente lo que esa lección describe, no he "llegado" a Dios en ningún sentido, aunque el Curso me dice que es perfectamente posible lograrlo ((L.41.8.1-7)). También dice: «El camino quedará despejado, si crees que es posible» (L.41.8.4). Quiero creer, pero ¿cómo hace uno eso?

Respuesta: Otra manera de enunciar el contenido de esta lección es: "La separación nunca ocurrió, y seguimos estando con Dios". En realidad no podemos estar en ninguna otra parte, y por eso Dios está con nosotros. Sin embargo, hay un mensaje muy importante en la primera frase del quinto párrafo: «Comprendemos que no creas nada de esto» (L.41.5.1). Con esta simple declaración, Jesús explica el "atasco" que casi todo el mundo experimenta al practicar el Libro de ejercicios. El primer objetivo de la lección, por lo tanto, es ayudarnos a darnos cuenta de que no creemos lo que dice. Por el contrario, aprendemos lo mucho que creemos al ego y lo poco que creemos al Espíritu Santo, que es uno de los objetivos importantes del Libro de ejercicios. Una parte necesaria del proceso de aprendizaje es llegar precisamente al dilema que describes: el mensaje del Curso nos inspira, pero a pesar de practicar diligentemente no parece suceder nada, aunque se nos asegura que puede lograrse. La utilidad de esta situación es que aprendamos a apreciar la intensidad de nuestra resistencia y el completo alcance de nuestra adhesión o apego al sistema de creencias del ego. Sin este claro reconocimiento, el progreso real es imposible porque el juego preferido del ego es la negación. Su vida depende de que creamos que el cuerpo es nuestra verdadera identidad, que a su vez se basa en la negación de la existencia de la mente, por no mencionar también la negación de su poder de elegir. Jesús nos dice al principio del Texto: «Son muy pocos los que aprecian el verdadero poder de la mente, y nadie permanece totalmente consciente de él todo el tiempo. No obstante, si esperas librarte del miedo [culpa, separación] hay algunas cosas que debes comprender, y comprender plenamente. La mente es muy poderosa y jamás pierde su fuerza creativa» (T.2.VI.9.3-5).

Encontrar difícil experimentar a Dios contigo es una manera de entrar en contacto con la decisión en la mente de creer en la realidad de la separación e identificarse con el sistema de pensamiento del ego. Esta decisión ha hecho reales al cuerpo y al mundo en nuestra experiencia, haciendo de este modo irreal a Dios. La mente no puede mantener el pensamiento de la separación y el pensamiento de Dios al mismo tiempo. Por lo tanto, identificarse con el ego/cuerpo y con la culpa resultante de esta decisión bloquea de nuestra conciencia el recuerdo de Dios. De hecho, es un ataque sobre Dios: «Si el ego es el símbolo de la separación, es también el símbolo de la culpabilidad. La culpabilidad es más que simplemente algo ajeno a Dios. Es el símbolo del ataque contra Dios» (T.5.V.2.8-10). Cuando la culpa se va, Dios está ahí.

Renunciamos a la culpa por medio del proceso del perdón, que empieza con la voluntad de mirar al ego en nuestras vidas a la luz del principio de la proyección de la culpa. Este importante principio del Curso nos dice que todo lo que experimentamos en el mundo es el resultado de la proyección de la culpa de la mente por haber elegido estar separada e identificarse con el cuerpo. Esto significa que nada externo a nuestra mente es responsable por lo que sentimos. Aprender a mirar toda relación de esta manera requiere de una práctica paciente, porque no es la manera en que nos hemos enseñado a nosotros mismos a interpretar nuestras relaciones o nuestras experiencias en el mundo. Al hacer eso, nos enseñamos que los demás no son culpables por nuestra condición: son inocentes. Ver a los demás como inocentes es como aprendemos que nosotros también somos inocentes, lo cual despeja el camino para que recordemos que somos el Hijo de Dios y Él va con nosotros: «A menos que seas inocente no puedes conocer a Dios, Cuya Voluntad es que Lo conozcas. (...) A Dios no se Le puede conocer sin Su Hijo, cuya inocencia es la condición en la que se Le puede conocer» (T.14.IV.7.1,4).

Las intrucciones para la práctica del Libro de ejercicios no nos piden que creamos las lecciones, ni que las practiquemos perfectamente. Lo único que se nos pide es que las hagamos (L.introd.8-9). Es importante que reconozcamos honestamente que no nos las creemos, y que entonces nos perdonemos por tener miedo de la verdad del Curso. Si supiéramos realmente que Dios está con nosotros, no necesitaríamos el Libro de ejercicios, y lo que es más, tampoco el Curso. El hecho de que te has vuelto consciente de que esta verdad no es tu experiencia significa que has alcanzado uno de los objetivos importantes de las lecciones del Libro de ejercicios: apreciar el contraste entre lo que has aprendido del ego y lo que el Espíritu Santo te está enseñando en el Curso. Entonces te das cuenta de lo mucho que necesitas la ayuda del Espíritu Santo para desaprender/olvidar al ego y en su lugar aprender las lecciones del Espíritu Santo. La práctica de cada lección diaria tan sinceramente como puedas es suficiente para hacer un progreso constante, pues eso es lo único que se te pide hacer. Así es como se despeja el camino, ya que esta práctica refleja y fortalece la parte de la mente que cree en esto.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions167.htm#Q854

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-852

Si Jesús renunció a su ego, ¿por qué no lo hicimos todos?

P-852: En referencia a que «La redención es una» (L.295.1.4), me pregunto cómo Jesús o cualquier "individuo" puede estar fuera del sueño mientras el resto de nosotros estamos dentro del sueño. Parece que el éxito de Jesús en renunciar a su "ego" se debería haber logrado para todos nosotros. Pero nosotros seguimos aquí en el sueño.

Respuesta: Sí, "nosotros seguimos aquí en el sueño" mientras elijamos seguir dormidos. Mientras tanto, la verdad es que todos estamos despiertos con Jesús, quien representa la parte de la mente que está "fuera del sueño". La diferencia para él, es que él se identifica únicamente con esa parte de la mente, mientras que los que duermen se identifican con el ego. Además, no hay un "individuo" que se despierta, porque despertar significa aceptar la unidad del Hijo de Dios. Es una decisión en favor de la verdad de la unidad, en vez en favor de la separación del ego. Ni tampoco hay nadie "dentro del sueño" en realidad. Por ejemplo, aunque puedes soñar que recorres las colinas de la Toscana (Italia) durante un sueño nocturno, cuando te despiertas sabes que no estuviste en la Toscana en absoluto. El problema no es que soñamos, sino que nos identificamos con el personaje del sueño y con todos los acontecimientos del sueño. Esto es una elección deliberada, cuyo objetivo es estar separado y ser especial, lo que refleja la decisión de la mente de decir "no" a la Identidad que Dios le dio a Su Hijo.

En realidad no hay distinción entre Jesús y "el resto de nosotros". La unidad es unidad y ahí moramos todos. Lo que nos impide tomar conciencia de esto es la decisión de creer que la separación ofrece «algo que sea más que lo que lo es todo, como si una parte de ese todo estuviese separada y se encontrase donde el resto no está» (T.29.VII.2.3). El "algo" es el especialismo. Eso es lo que es elegido, apreciado y preferido más que la redención, y lo que nos distingue de Jesús. No es que él renunciara de hecho al ego. Más bien, él es el nombre que le damos a la parte de la mente de la Filiación que desde el principio nunca se tragó la idea de la separación: «El hombre [Jesús] era una ilusión, pues parecía ser un ser separado que caminaba por su cuenta, dentro de un cuerpo que aparentemente mantenía a su ser separado del Ser, como hacen todas las ilusiones. (...) vio lo falso y no lo aceptó como verdad» (C.5.2.3,5). Cuando la «diminuta y alocada idea» (T.27.VIII.6.2) pareció suceder, parte de la mente sabía desde el comienzo que era imposible. Esta parte de la mente no fue anulada por el sueño de la separación. Por eso Jesús nos dice: «Cuando dije: "Estoy siempre con vosotros", lo dije en un sentido muy literal. Jamás me aparto de nadie en ninguna situación» (T.7.III.1.7-8). Por lo tanto, volviendo al ejemplo del sueño nocturno en la Toscana, tú llevas dentro del sueño un sentido (recuerdo) de lo que eres. No sueñas que eres Napoleón vagando por las colinas, ni abandonas tu cama para hacer tal viaje. En realidad no sucede nada, aunque durante el sueño parece muy real: «Reconoces por experiencia propia que lo que ves en sueños lo consideras real mientras duermes. Mas en el instante en que te despiertas te das cuenta de que todo lo que parecía ocurrir en el sueño en realidad no había ocurrido. Esto no te parece extraño, si bien todas las leyes de aquello a lo que despiertas fueron violadas mientras dormías» (T.10.I.2.3-5). Nuestra analogía termina con la significativa distinción de que el sueño de separación es el resultado de una decisión en la mente, y de la proyección de la culpa por esa decisión. Para defender su decisión por la separación, la mente niega su propio poder, al fabricar un cuerpo en el que agentes externos parecen ser la causa de todo lo que ocurre desde el nacimiento hasta la muerte. El guión del sueño, por lo tanto, empieza con el llanto: "No sé cómo llegué aquí, ¡pero no es mi culpa que esté aquí!". El mensaje de Jesús desde fuera del sueño es decirnos, primero de todo, que no estamos realmente aquí, y en segundo lugar que es nuestra decisión creer que aquí estamos. Es la resistencia a escuchar y aceptar su mensaje lo que nos lleva a divagaciones de distracción, como por ejemplo la "injusticia" de la envidiable posición de Jesús como el primero en salir del sueño, dejándonos atrás. Probablemente él es consciente de la "leve irritación" que sentimos hacia él por esto, así que nos dice: «No hay nada con respecto a mí que tú no puedas alcanzar. No tengo nada que no proceda de Dios. La diferencia entre nosotros por ahora es que yo no tengo nada más» (T.1.II.3.10-12). Nuestro objetivo, por lo tanto, es unirnos con Jesús en nuestra unidad al deshacer nuestra creencia de que tenemos lo que no procede de Dios, es decir, separación/especialismo. Su amoroso mensaje en Un Curso de Milagros de que la mente que eligió la separación puede elegir de manera diferente es toda la ayuda que necesitamos para ir más allá del sueño hasta la verdad de nuestro despertar. Jesús silencia todo miedo de que nos hayamos quedado fuera de su redención: «Mi mente será siempre como la tuya porque fuimos creados iguales. Fue sólo la decisión que tomé lo que me dio plena potestad tanto en el Cielo como en la tierra. El único regalo que te puedo hacer es ayudarte a tomar la misma decisión» (T.5.II.9.1-3).

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions166.htm#Q852

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

domingo, 24 de julio de 2016

Facimoutreach P-849

¿Está la mente en el cuerpo, o viceversa?

P-849: En el libro "Las preguntas más comunes en torno a Un Curso de Milagros", se dice en diversos lugares que la mente nunca está en el cuerpo y que es imposible responder "dónde está". Esto es muy confuso para mí. ¿No reside la mente temporalmente en un cuerpo mientras éste está animado (vivo) y en el que estamos aprendiendo nuestras lecciones? ¿No es la mente la que anima al cuerpo? ¿No es la fuerza vital uno y lo mismo que la mente? Y si no, ¿QUÉ es lo que anima a un cuerpo durante un tiempo hasta que fallece? ¿No es la mente la que elige habitar un cuerpo para fines pedagógicos (para el aprendizaje)?

Una vez tuve una experiencia en la que mi mente (¿o era mi conciencia?) dejó aparentemente el cuerpo y se fundió con lo que se sentía como la Totalidad, donde me sentía pleno y no había necesidad de más preguntas. Ya no me sentía como un "yo", sino que sentía una indescriptible sensación de "neutralidad", como nada y todo a la vez. ¿Qué era eso? ¿Tenía algo que ver con la mente?

Respuesta: El cuerpo es simplemente una proyección ilusoria de la mente, pero sigue siendo un pensamiento dentro de la mente, animado por el deseo de la mente de que dicho pensamiento parezca estar vivo, al igual que en un sueño (por ejemplo T.27.VIII.1.1-2; L.PII.Preg5.3.1). De hecho, el paralelismo con nuestros sueños nocturnos puede ser muy iluminador. Cuando sueñas por la noche, ¿habita tu mente el cuerpo del personaje que piensas que eres mientras estás soñando? No, el personaje soñado es simplemente un pensamiento desplegándose a través de la pantalla de la mente, mientras tu mente elija seguir durmiendo y soñando. El cuerpo del personaje soñado no está vivo, sólo aparenta estar vivo y ser real mientras sigues soñando (T.27.VIII.4). Al despertar, se desvanece, como si nunca hubiera existido en absoluto, aunque pueda mantenerse en tu recuerdo, tal vez durante sólo un momento fugaz. Jesús nos está diciendo que nuestra "vida" de vigilia es tan soñada (ilusoria, un sueño) como nuestros sueños de cuando dormimos en la cama, y que el ser que pensamos que somos es un personaje tan imaginario como el ser que aparece en nuestros sueños de dormidos en la cama, existiendo sólo en nuestra mente (T.10.I.2; T.18.II.5). Vale que puede que esto no sea nuestra experiencia, pero tampoco es nuestra experiencia mientras seguimos soñando por la noche, creyendo que somos esa figura de nuestro sueño.

Lo que se experimenta como una experiencia fuera del cuerpo, tal como la que describes, usando nuevamente la metáfora del sueño sería similar a algún tipo de reconocimiento fugaz (un vislumbre), mientras aún estás soñando, de que tú no eres el personaje del sueño sino que eres la mente (o la conciencia: son lo mismo) que está soñando la totalidad del sueño, y de que todo lo que hay dentro del sueño es tu proyección y por lo tanto te estás identificando con la totalidad, en vez de con alguno de los aparentes fragmentos dentro del sueño que aparentemente tienen sus propios intereses separados, en conflicto con los otros fragmentos y fuerzas dentro del sueño (T.28.II.7.1-4). Así que, identificado con el soñador y su proyección completa en vez de con los personajes dentro de la proyección, no puede haber preguntas ni necesidades, siendo reemplazadas por una sensación de neutralidad o de paz, puesto que no hay que tomar partido con respecto a nada. Esta totalidad sigue siendo un símbolo dentro de la mente dividida, pero si no se está usando como una defensa contra la culpa que hay en la mente, puede simbolizar la plenitud que es nuestra verdadera realidad más allá de la mente dividida.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions165.htm#Q849

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-848

¿Entender el Curso depende de un cierto nivel de evolución?

P-848: Nuestra creencia en el tiempo, dentro del egoico marco de referencia de la separación, implica que experimentamos un despliegue no sólo de nuestras vidas, sino también de la historia (el proceso histórico o paso de los siglos) en su totalidad, lo que nos hace parecer dependientes de los logros y de los fracasos de nuestros antepasados. El Curso enseña que el tiempo no existe en la Mente de Dios (y por lo tanto que no existe en absoluto), pero sin embargo se inserta a sí mismo en el proceso histórico, es decir, temporal, secuencial —ilustrado por el hecho, que vosotros habéis señalado en alguna ocasión, de que el "enfoque psicológico" del Curso está "fuertemente basado en los discernimientos/intuiciones de Freud sobre la psique humana". Esto se remarca incluso más explícitamente en uno de los artículos de la revista Lighthouse ((El Faro, donde Kenneth Wapnick escribió muchos artículos)), el cual pregunta: "¿Por qué este miedo demente a la verdad?". Y responde: "Una de las contribuciones importantes de Un Curso de Milagros al mundo de la espiritualidad es que el Curso provee la respuesta de una manera que el famoso problema de San Pablo, por ejemplo, nunca realmente respondió —una respuesta, por cierto, que no podía entenderse o aceptarse en la era pre-freudiana". ¿No sugiere esto que la conciencia humana evoluciona a lo largo de la historia, y que el mensaje desde la eternidad que es Un Curso de Milagros depende en cierta manera de esa evolución?

Respuesta: Mientras sigamos creyendo que estamos en el tiempo, seguiremos necesitando usar los símbolos del tiempo, tanto para ayudarnos a entender las relaciones (que en realidad no son temporalmente lineales, sino que desde nuestra perspectiva parecen desplegarse en cierta secuencia lógica a lo largo del tiempo), como para comunicarnos con los demás, quienes todavía no entienden y ni siquiera cuestionan la realidad del tiempo y del espacio (L.184.9). Pero sería un error dar a las explicaciones basadas en el tiempo una mayor realidad que la que le damos a cualquier otro aspecto del sistema de pensamiento del ego. El tiempo es un ilusorio filtro conceptual a través del cual procesamos cambios en nuestra comprensión de lo que sucede en la mente que está fuera del tiempo y del espacio, mientras todavía queremos creer que el mundo y nuestros seres individuales son reales.

Si tenemos en cuenta que en realidad no existe el tiempo lineal y que todas las cosas que pueden suceder en el mundo del tiempo y del espacio existen todas simultáneamente en la mente como experiencia potencial que ya está terminada (T.26.V.3), entonces podemos empezar a entender que no puede haber una verdadera relación causal entre los acontecimientos "en el tiempo". Si consideramos la mente como holográfica, entonces cualquier momento del tiempo representa simplemente la totalidad de los pensamientos que estamos eligiendo permitir dentro de nuestra conciencia en ese momento dado. Y cada momento del tiempo tal como nuestra mente egoica lo ha configurado parece contener recuerdos de lo que ha sucedido antes, una experiencia de lo que está sucediendo ahora, y pensamientos y cavilaciones acerca de lo que podría suceder en el futuro. Pero estas distinciones son simplemente trucos de la mente egoica para hacer que el pecado, la culpa y el miedo parezcan tener una realidad multidimensional como pasado, presente y futuro (el audio de Ken Wapnick "From Time to Timelessness" ((Desde el tiempo hasta la intemporalidad)) explica detalladamente esta traducción entre los conceptos de la mente egoica hasta la aparentemente externa realidad del mundo del tiempo y del espacio). Pues el pecado se basa en la creencia en un pasado que ya ha terminado, que está teniendo consecuencias en el presente, con la certeza de un infierno aún peor en el futuro (T.15.I.6). Y sin embargo es sólo la decisión en la mente en el momento presente la que hace que todo esto nos parezca real, y esa es una decisión que con la misma facilidad puede ser deshecha en el presente al preguntar por un Maestro diferente en nuestra mente (T.15.I.8-9).

Volviendo a los temas específicos planteados en tu pregunta a la luz de esta comprensión de la naturaleza holográfica, no-temporal y no-espacial de la mente —hay un momento experimentado en el tiempo que incluye la idea de que hubo un distante pasado en el que Jesús caminaba sobre la tierra, y también la idea de un pasado menos distante en el que Freud elaboró su comprensión de la naturaleza de la mente, incluidas sus defensas de la negación y la proyección. Pero estos acontecimientos no existen en el pasado como antecedentes causales del día presente del Curso, sino que son sólo pensamientos que albergamos en nuestra mente ahora para explicar de una manera menos temible en el tiempo cómo parecemos estar llegando a la comprensión de los principios del perdón que están reflejados en el Curso.

Jesús permanece siempre fuera del tiempo y del espacio, ofreciendo la corrección para el sistema de pensamiento del ego, pero nosotros interponemos filtros conceptuales, incluyendo el tiempo, entre nosotros mismos y su mensaje de puro amor, para mantenernos a una distancia segura de él y su amor. El holograma de la mente bien podría con la misma facilidad/probabilidad contener un pensamiento de un momento presente que incluye un pasado reciente en el que Jesús ha explicado todo lo que necesitamos saber sobre nuestros bloqueos a su amor y en el que nosotros hemos abrazado de buena gana su enseñanza, perdonando a todos nuestros hermanos y aceptando la Expiación para nosotros mismos, sin el pensamiento de un distante pasado con un Jesús crucificado, sin el pensamiento de un pasado más reciente con las brillantes intuiciones de un Sigmund Freud, y sin el pensamiento de un libro llamado Un Curso de Milagros. ¡La salvación no depende de nada de lo que sucede en el tiempo! Sólo depende de nuestra voluntad de mirar y dejar ir los bloqueos a la conciencia de la presencia del amor a los que nos seguimos aferrando en este preciso momento en nuestras mentes. Y las formas en las que podemos elegir experimentar eso sólo reflejan los símbolos que son personalmente más significativos para nosotros justo ahora en nuestro proceso de deshacimiento, y nada más (M.2.3).

El libro de Kenneth Wapnick, Una vasta ilusión, ofrece explicaciones mucho más extensas de la naturaleza y el uso del tiempo, desde la perspectiva de los dos maestros de nuestra mente (el ego y el Espíritu Santo). ((El título completo de ese libro es: A Vast Illusion: Time According to A Course in Miracles [Una vasta ilusión - El tiempo de acuerdo con Un Curso de Milagros], pero a día de hoy no está traducido al español))

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions165.htm#Q848

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-847

¿Es el alma una unidad de Cristo?

P-847: ¿Es el alma una unidad/parte/porción de Cristo?

Respuesta: Un Curso de Milagros no usa el término alma excepto en referencia a la Biblia: «No se usa el término "alma" excepto en citas directas de la Biblia (...). En cualquier caso, sería un equivalente de "espíritu", entendiéndose que, al formar parte del ámbito de Dios, es eterna y nunca nació» (C.1.3.2-3). El Curso usa también el término mente para referirse a la verdadera Identidad del Hijo de Dios. En esta Mente, Dios y Su Hijo, Quien es el Cristo, son uno: «Cristo es el Hijo de Dios que no está en modo alguno separado de Su Padre y cuyos pensamientos son tan amorosos como el Pensamiento de Su Padre, mediante el cual fue creado» (T.11.VIII.9.4).

En el Curso se nos enseña que el sueño de la separación empezó cuando: «Una diminuta y alocada idea [la separación], de la que el Hijo de Dios olvidó reírse, se adentró en la eternidad [la mente eterna], donde todo es uno» (T.27.VIII.6.2). Cuando la idea de la separación es tomada en serio, el Hijo cae dormido y sueña un sueño de separación en el cual parecen haber fragmentos individuales del único Hijo. Esta parte escindida de la mente, que parece tener una existencia separada, podría considerarse "una unidad de Cristo". En realidad Cristo es una totalidad que no puede ser dividida en unidades separadas. Al elegir identificarnos con el pensamiento de la separación, sin embargo, la totalidad de la Identidad de Cristo es "olvidada", pero no se ha roto. Por lo tanto, aunque parte de la mente duerme y sueña que es un cuerpo, hay una parte que recuerda la verdad.

Mientras tanto, cada aparente "unidad" es responsable de reconocer la decisión que toma la mente de seguir dormida cuando elige identificarse con el cuerpo en el sueño de separación. Al enseñarnos que tenemos que pagar un alto precio por esta decisión (perder la conciencia de nuestra verdadera Identidad como Cristo), Jesús nos está motivando para que aprendamos a tomar una decisión diferente. Esto se aprende gradualmente a través de la práctica del perdón, mediante la que aprendemos a ver en cada experiencia del sueño el reflejo de la decisión de la mente de identificarse con la separación (el ego) o con la verdad (el Espíritu Santo).

Cuando se tome la decisión definitiva de identificarnos únicamente con el Espíritu Santo, la separación será olvidada y la plenitud/totalidad de Cristo se recordará. Esto ocurrirá cuando toda ilusión haya sido perdonada y cuando se haya renunciado a toda creencia de que hay algo fuera de la unidad. Con este despertar el sueño finalizará, y la plenitud/totalidad de Cristo será restaurada a la conciencia ((awareness: o sea, que volveremos a ser conscientes, como Uno, de la plenitud del Cristo/Uno)).

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions165.htm#Q847

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

Facimoutreach P-833

¿Es de ayuda la meditación para el estudio del Curso?

P-833: He empezado las lecciones de Un Curso de Milagros. Mi pregunta es: ¿es bueno hacer algún tipo de meditación durante este tiempo en el que estoy haciendo el Curso? La semana pasada fui a un grupo de meditación y desde entonces tengo dolor de espalda, como si tuviera un cuchillo ahí, dentro de mi cuerpo. ¿Cómo puedo llevarle el dolor al Espíritu Santo, o hay alguna cosa más que deba hacer o no hacer? ¿El Curso me lleva automáticamente al presente para quedarme todo el rato inconsciente (sin-mente)? A veces siento como que algo de fuera de mí —se siente como una energía mala/perjudicial— se interna dentro de mi cuerpo. En esos momentos el miedo aparece siempre en mi mente. ¿Es eso normal? En esos momentos también, me viene a la mente otra persona, a la que quiero culpar de esos ataques. ¿Qué debería hacer en esos momentos para estar tranquilo y practicar el perdón?

Respuesta: Basta con saber que el ego siempre está listo para dar batalla en cualquier momento en que tomemos la decisión de encontrar paz, usando cualquier forma que pueda distraernos de nuestro propósito. Por ejemplo mediante síntomas corporales y dolor, cambios energéticos y miedo, y pensamientos de ira y de culpa, tales como los que experimentaste. Todas estas cosas no son infrecuentes y son reacciones normales en cualquiera que esté todavía identificado con el ego —¡lo que nos incluye prácticamente a todos nosotros! Una vez que reconocemos de dónde deben estar viniendo estas distracciones, lo único que necesitamos hacer a continuación es reconocer que el ego es su fuente y, lo mejor que podamos, no preocuparnos demasiado por las formas de sus diversos ataques. Simplemente tenemos miedo de la paz y no va a ser útil que tratemos de luchar contra nosotros mismos, pues eso lo único que hace es darle poder a nuestro ego. Y el propósito del Curso es ayudarnos a aprender cómo retirarle ese poder al ego —ya que de por sí no tiene ninguno (por ejemplo T.4.IV.8.9; T.7.VIII.4.6; T.8.I.2.1).

En cuanto a practicar meditación mientras estás haciendo las lecciones del Libro de ejercicios, no hay nada malo en hacerlo si te resulta útil. Pero tampoco hay necesidad de ninguna práctica de meditación concreta aparte de los ejercicios semejantes a la meditación que se presentan en las propias lecciones del Libro de ejercicios. La práctica del Curso es el perdón —desprendernos de los juicios en el contexto de nuestras relaciones— y no la meditación (T.18.VII.4.9-11; 5.1-3). Los ejercicios "tipo-meditación" del Libro de ejercicios se ofrecen simplemente para ayudarnos a volvernos más conscientes de los dos tipos diferentes de contenidos presentes en nuestras mentes —el del ego y el del Espíritu Santo— para que consigamos tener más claro entre qué exactamente está el Curso invitándonos a elegir a medida que aprendemos a practicar el perdón (L.introd.3.1; 4.1).

El Curso en sí no hace nada automáticamente por nosotros —tampoco Jesús o el Espíritu Santo hacen nada. Todos ellos son símbolos que nos recuerdan la única decisión que nosotros podemos tomar para liberarnos del egoico pasado y llevar nuestra mente a la paz del instante presente (T.5.II.7.1-7). Este estado presente, por cierto, no sería llamado inconsciencia (sin-mente) en el Curso, pues el término "mente" tiene un significado diferente en el Curso que en otras enseñanzas espirituales que equiparan el ego con la mente finita y su constante charla ociosa ((Nota: para que se entienda la alusión a la mente, he añadido entre paréntesis "sin-mente" tanto en la frase anterior como en la pregunta inicial, tras las palabras "inconsciente" [en la pregunta] e "inconsciencia" [en este párrafo], pues en inglés pone "mindless" (inconsciente) y "mindlessness" (inconsciencia), y en nuestro idioma no se ve el "mind" (mente; a veces conciencia) de las palabras en inglés. Como además, en el lenguaje del Curso, "mente" no es lo mismo que "conciencia", lo mejor ha sido añadir esos paréntesis añadiendo "sin-mente" para que entendamos que luego se hable de la mente en la explicación que ha seguido y que aún sigue)). El Curso, por el contrario, utiliza el término "mente" (con "m" minúscula, puesto que "Mente" con "M" mayuscula se refiere a Dios o Cristo [C.1.1.2]) para referirse a todas las capacidades de la mente dividida, incluyendo la conciencia ((consciousness)), la percepción, y el tomador-de-decisiones o elección (T.3.IV.2). Desde la perspectiva del Curso, somos inconscientes ((sin-mente, mindless)) cuando estamos identificados con el ego, pues creemos que todos nuestros problemas provienen de nuestro cuerpo y del mundo que nos rodea, en vez de provenir de nuestra decisión en nuestra mente de identificarnos con el ego. Así que olvidamos que tenemos y somos una mente que tiene la posibilidad de elegir cómo mirar nuestras experiencias y empezar a elegir contra las percepciones falsas del ego en nuestra mente errada, permitiendo que tales percepciones sean reemplazadas en nuestra conciencia por las amables y curativas percepciones del Espíritu Santo en nuestra mente recta.

Así que sé amable contigo mismo a medida que procedes con tu estudio y práctica del Curso. El proceso puede ser muy simple, además de amoroso/suave, si no tratamos de forzar nada y simplemente aprendemos a dar un paso atrás y observar las bobadas de nuestro ego a medida que trata de convencernos de que sigamos tomando con seriedad nuestras vidas y a nosotros mismos. Conforme seamos capaces de desenganchar nuestra mente de las interminables manipulaciones y esfuerzos del ego, acabaremos sonriendo más veces (L.155.1.1-3), aunque sólo sea en nuestras mentes.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions161.htm#Q833

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html