¿Cómo podemos superar el miedo a la pérdida del ser y de nuestra identidad?
P-832: En el índice hay muchas preguntas sobre la pérdida de la individualidad/identidad. Creo que lo que la gente quiere escuchar es que a pesar de que ellos no seguirán existiendo como un individuo, aun así existirán. Tuve un sueño en el que estaba esperando en la cola de una oficina para renovar mi carnet de conducir. Yo estaba ocioso, sin hacer nada, mirando a la multitud de personas que esperaban junto conmigo, a los funcionarios tras las ventanillas, etc. De repente me di cuenta de que el aire estaba cargado y conforme miraba la cara de las personas me percaté de que todos éramos lo mismo, una persona, aunque aún tuviéramos diferentes características físicas. Mi sensación de identidad, a pesar de que yo ya no era sólo yo, no disminuyó. Sentía como que me expandía, completamente seguro, completamente pleno, porque no había sensación de separación. Pero todavía había una sensación de ser.
Mi pregunta es esta: ¿Es este sentido de unidad de ser, pero todavía de ser, lo que se entiende por renunciar a la identidad separada del propio ego de uno? Si es así, puedo decir que no se pierde nada... porque tenemos una única identidad y nos pertenece a todos. No perdemos nada al compartirla.
¿Se deduce entonces que sólo el ego puede temer la pérdida, debido a que sólo él equipara ser con tener, y con tener un cuerpo? De manera que cuando tienes miedo a perder tu identidad, ¿es sólo el ego entrando en pánico en su dualismo, y en realidad no tienes nada que perder? ¿De hecho no puedes perder tu identidad, porque existes, no sólo como la persona que piensas que eres?
Respuesta: Puedes considerar tu sueño como un símbolo útil que refleja la unidad del espíritu. Por supuesto, es difícil para nosotros entender lo que significa ser espíritu mientras los pensamientos corporales predominan tanto en nuestra conciencia, pues al fin y al cabo por supuesto que ese es su propósito. Los pensamientos corporales están ahí únicamente por nuestra decisión, para ratificar una identidad falsa y negar nuestra verdadera Identidad. Así que los símbolos como los de tu sueño nos ofrecen un vislumbre tranquilizador de la realidad que hay más allá de la ilusión.
Sí, sólo el ego puede temer la pérdida, porque él es la creencia de que la pérdida es posible y él es, de hecho, el deseo de experimentar pérdida. Pues el ego fue originado por la creencia en la separación, basada en que podemos sacar/tomar únicamente lo que nos interesa de Dios —nuestro ser ("yo") separado e individual— rechazando el "Todo" que Él nos está ofreciendo. Y eso es una decisión en favor de la limitación, la cual es pérdida —la pérdida de Todo lo que hemos excluido de nuestro ser ("yo") individual. Es en el Cielo donde tener y ser se equiparan, pues no hay diferencia entre ellos (T.4.VII.5.7). Por el contrario, el ego afirma que tenemos únicamente lo que hemos tomado —una dinámica claramente detallada en la cuarta ley del caos (T.23.II.9) —como si hubiera alguien diferente de nosotros mismos de quien pudiéramos tomar algo. Así que, irónicamente, el final de la limitación, que es en realidad una expansión de nuestra conciencia, se experimenta como una pérdida del ser (del "yo") mientras sigamos identificados con el ego. Y no se trata simplemente del cuerpo, sino de la personalidad y de todas las muchas maneras en que nos definimos a nosotros mismos como diferentes, especiales y únicos, que forman parte del falso ser (o "yo") que soltamos cuando nos identificamos con nuestro verdadero Ser.
Si consideras la naturaleza subyacente de tu sueño, puedes ver que en realidad no es diferente de cualquier otro sueño, excepto en que tuviste una experiencia (muy semejante a la de un soñador lúcido) de lo que realmente estaba pasando, incorporada en el sueño mismo. Pues en nuestros sueños todos los personajes son uno mismo —es nuestra mente dormida la que los está soñando a todos ellos y la que está dándoles su aparente existencia. Pero únicamente hay un sueño y un soñador. Y el ser (o "yo") que tú pensabas que eras en el sueño era tan imaginario —una fantasía de tu mente— como todos los demás personajes del sueño. Por lo tanto, no son las figuras o personajes del sueño las que son uno y comparten una única identidad, sino que es la mente que está dormida y soñando a todas las figuras la que es una y tiene una única identidad. Y cuando despertamos, nada se pierde y nada real es quitado.
Y lo mismo ocurre con nuestros sueños de vigilia, que es como Jesús se refiere a nuestras vidas (T.18.II.5). Todos los aparentes individuos separados que parecen personas en este mundo soñado, incluido aquel al que consideramos "nosotros mismos" (el personaje/individuo con el que nos identificamos), son en realidad las proyecciones de la única y dormida mente del Hijo, de la cual todos somos parte. Así que no es el ser que nosotros pensamos que somos el que despierta, sino la mente que está dormida y soñando que es una figura/personaje en el mundo. Y sí, su ser/existencia ((de esa mente)) no depende de tener un cuerpo.
En tu pregunta pareces utilizar las palabras existir ((existing)) y ser ((being)) de manera intercambiable (como sinónimos). En un par de secciones del Texto de Un Curso de Milagros, Jesús establece una distinción entre ambas palabras, con existencia ((existence)) perteneciendo al ego y ser ((being)) al espíritu:
((Antes de copiar las citas del Curso, una aclaración: una dificultad de traducción es que en inglés, generalmente "being" y "existence" funcionan como sinónimos y se traducen al español con la palabra "existencia", pero en el contexto de un lenguaje espiritual como sucede con el Curso, a veces conviene distinguirlos y otras veces no es necesario. Cuando conviene distinguirlos, una manera es traducir "being" como "seidad" o como "estado de ser" o cosas parecidas. En las citas siguientes del Curso, se tradujo varias veces "being" por "estado de ser". No siempre se traduce de esta misma manera, ni siquiera a lo largo del Curso, por lo que en última instancia siempre debemos tener en cuenta el contexto concreto de lo que estemos leyendo, para entender el significado correcto de cada pasaje. Sobre todo porque hay más líos cuando además —en otros pasajes— conviene distinguir entre "self" y "being" en contextos en que ambas palabras suelen traducirse en español como "ser"))
«El ego surgió como resultado de la separación, y la continuidad de su existencia depende de que tú sigas creyendo en la separación. El ego tiene que ofrecerte algún tipo de recompensa para que sigas abrigando esta creencia. Lo único que puede ofrecerte es una sensación de existencia temporal que se origina con su propio comienzo y termina con su propio final. Te dice que esa vida es tu existencia porque es la suya propia. Frente a esta sensación de existencia temporal, el espíritu te ofrece el conocimiento de la permanencia y de la inmutabilidad del estado de ser. (...) Tanto la existencia como el estado de ser se basan en la comunicación. La existencia, sin embargo, es específica en cuanto a qué, cómo y con quién vale la pena entablar comunicación. El estado de ser carece por completo de estas distinciones. Es un estado en el que la mente está en comunicación con todo lo que es real. (...) Recuerda que la diferencia que hay entre tener y ser en la existencia, en el Reino no existe. En el estado de ser la mente siempre lo da todo» (T.4.III.3.2-6; T.4.VII.4.1-4; 5.7-8).
En otras palabras, nuestro verdadero ser ((being)) permanece siempre inafectado, pero cuando nos despertemos no pareceremos seguir existiendo tal como nos experimentamos ahora. Tu sueño, aunque no representa el ser ((being; refiriéndose en este caso a la "seidad", la "existencia" no-dual)), refleja sin embargo un puente útil entre las dos experiencias, una ilusoria y la otra real. Pues ((su sueño)) todavía se experimentó en el ámbito de la conciencia ((consciousness; en este caso, referido a la conciencia dual de sujeto/objeto)), que es un estado del ego, y la experiencia de ser ((being)) está más allá de toda conciencia dualista. (Para leer más sobre la naturaleza egoica de la conciencia ((consciousness)), ver las preguntas P-27, P-127 y P-636).
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions161.htm#Q832
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
domingo, 24 de julio de 2016
sábado, 23 de julio de 2016
Facimoutreach P-825
Sobre el ego, la paz, la mente y el cerebro
P-825: (Las siguientes tres preguntas fueron planteadas por la misma persona):
P-825-(1): ¿Cómo podemos aplicar las enseñanzas de Jesús sin reforzar inadvertidamente al ego? ¿Cómo podemos aplicar las enseñanzas de Jesús en nuestra vida diaria (trabajo, hogar, familia, amigos, relaciones sociales, etc.) sin ser atrapados por el ego, en el sentido de reforzar inconscientemente el objetivo de especialismo del ego?
Respuesta: ¡Una buena pregunta! Se requiere de una gran cantidad de esfuerzo durante un cierto número de años para tomar conciencia de los tortuosos/astutos medios que usamos para defender el especialismo. En cierto sentido, es casi más seguro suponer que estamos haciendo esto casi todo el tiempo que creer que estamos más allá de tal autoengaño —especialmente en las primeras etapas de nuestro trabajo con Un Curso de Milagros. Para el ego, el especialismo es como el oxígeno: déjalo y... ¡ya no hay ego! Por lo tanto, en la medida en que todavía nos identificamos con el ego, desprendernos del especialismo es como desprendernos de nuestro suministro de oxígeno. Uno se siente como si no fuera a sobrevivir. Por eso Jesús tiene que tranquilizarnos diciendo que «la muerte del especialismo no es tu muerte, sino tu despertar a la vida eterna. No haces sino emerger de una ilusión de lo que eres a la aceptación de ti mismo tal como Dios te creó» (T.24.II.14.4-5).
Lo que sería útil es recordarnos a nosotros mismos con frecuencia el propósito del especialismo, que es sustituir nuestra verdadera Identidad tal como Dios nos creó por una identidad falsa; el especialismo tiene el propósito de ahogar la Voz en nuestras mentes que está llamándonos a regresar a Dios. Estos son temas de importancia en las secciones del Texto sobre el especialismo, pero especialmente en las dos primeras secciones del capítulo 24 (T.24.I; II). En segundo lugar, también tienes que ver cómo «tratar de ser especial es siempre a costa de la paz» (T.24.II.2.1). Se siente tan bien ser especial... Pero implica un tremendo coste, que tenemos que estar dispuestos a permitirnos ver y sentir. Si tomas conciencia de la carga del especialismo, estarás más motivado a estar atento a las formas en que te aferras a él.
P-825-(2): ¿Podría alguien estar libre del miedo y sin embargo no tener perfecta paz? ¿Es posible estar libre de miedo y al mismo tiempo no estar en perfecta paz?
Respuesta: Puesto que el miedo es una barrera a la paz, si estás completamente sin miedo, no habría nada impidiéndote estar completamente tranquilo. Ahora bien, el miedo del que se habla en Un Curso de Milagros no es el miedo del que habla el mundo, como por ejemplo el miedo a volar, el miedo al cáncer, el miedo a ser criticado, etc. En realidad es el miedo lo que sostiene la totalidad del sistema de pensamiento del ego, y por lo tanto nuestra existencia como individuos. Es el profundo miedo en nuestras mentes de que hemos robado la vida de Dios y ahora Él viene a por nosotros, siguiéndonos los pasos para castigarnos y recuperarla. Este miedo se ramifica de muchas formas, pero en definitiva es el miedo de que nuestras defensas no son suficientemente buenas para poder protegernos para siempre, y de que tarde o temprano seremos atrapados, castigados y dolorosamente reducidos a cenizas, reducidos a la nada/vacío. Es el miedo de que en este preciso momento nuestra existencia no tiene sentido —que nosotros no tenemos propósito, significación ni importancia. Cuando nos liberemos de ese nivel de miedo, nos habremos liberado también de lo que condujo a él: la falsa creencia de que atacamos a Dios al separarnos de Él; y al habernos liberado de todo esto, estaremos en paz.
P-825-(3): ¿Cómo puedo escapar de la idea de que la mente y el cerebro son lo mismo? ¿Por qué todavía siento que la actividad de la mente está conectada con la actividad del cerebro? ¿Es esto normal? ¿Cómo podemos superar esta ilusión?
Respuesta: Sí, es normal sentirse así. Es extremadamente difícil romper esa conexión, pues lo que en realidad estás haciendo es cambiar tu identificación desde el cuerpo hasta la mente, lo cual se consigue de forma gradual conforme te vas separando de tu ego mediante la práctica del perdón. Si pasas algún tiempo imaginando lo que se siente al tener la identidad de una mente que está fuera del tiempo y del espacio, empezarás a entrar en contacto con tu resistencia. Tu sentido de "tú" cambiaría radicalmente, y eso se percibiría obviamente como amenazador. Percibir tu cuerpo junto con su cerebro como simplemente una marioneta o muñeco no es por lo general una percepción bienvenida. Es por este motivo que este proceso no se lleva a cabo de manera repentina o de la noche a la mañana, y por lo que te debes tomar tanto tiempo como necesites para efectuar este cambio.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions159.htm#Q826
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-824
¿Es el Curso compatible con la idea de la "programación positiva"?
P-824: ¿De qué modo entiende el Curso la programación o el tratamiento para obtener resultados positivos?
Respuesta: El entrenamiento mental que el Curso enseña no es lo mismo que el uso de afirmaciones, o reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos para conseguir resultados positivos. Un Curso de Milagros enseña que tenemos que mirar lo negativo, la oscuridad del ego, con la luz del Espíritu Santo para que disipe eso: «Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las examine, pues no examinarlas es la manera de protegerlas. No hay necesidad de sentirse amedrentado por ellas, pues no son peligrosas. Estamos listos para examinar más detenidamente el sistema de pensamiento del ego porque juntos disponemos de la lámpara que lo desvanecerá (...)» (T.11.V.1.1-3). Mirar/examinar significa reconocer la decisión de la mente en favor del ego y el propósito de esa decisión. Es este reconocimiento de la responsabilidad por una decisión deliberada tomada en la mente lo que distingue a la enseñanza del Curso. El Curso no está dirigido a mejorar nuestra experiencia en el sueño con pensamientos positivos buscando resultados positivos. El objetivo del Curso es conducirnos totalmente fuera del sueño por medio del deshacimiento del pensamiento de la separación. Cambiar los pensamientos dentro del sistema de pensamiento del ego no nos llevará a este despertar. ((Una metáfora oriental tradicional refleja una idea semejante: si hay un incendio y la casa donde estamos arde por todas partes, es inútil dedicarnos a cambiar esforzadamente los muebles de sitio dentro de la casa, con la esperanza de que las cosas mejoren. Hacer eso no apaga el fuego ni resuelve nuestros problemas. Lo que hay que hacer para salvar la vida es salir de la casa. En esta metáfora, la casa nos sirve para representar el sistema de pensamiento del ego: el sueño/dualidad))
La programación para obtener resultados positivos, si se utiliza sin reconocer la decisión activa (deliberada) en la mente en favor del ego, conduce a que se reprima todavía más la culpa que dio origen inicialmente a los pensamientos negativos. Eso apoya la creencia de que el cuerpo es real y de que en el mundo puede encontrarse la felicidad si damos con la programación correcta. Aunque es cierto que puede parecer más agradable tener resultados positivos que negativos, lo mejor que el ego tiene para ofrecer no nos librará de los devastadores efectos de creer que la separación de Dios ha sido lograda. En caso de que nos sintamos tentados a minimizar el efecto de elegir el mundo, Jesús lo dice bien clarito para nosotros: «La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda, y sobrepasa en tal manera cualquier intensidad o frenesí que jamás te hayas podido imaginar, que no tienes ni idea de toda la devastación que ello ha ocasionado» (L.153.4.3).
El entrenamiento de los pensamientos del cuerpo para evitar el dolor y el conflicto funciona como un alivio temporal. No curará el verdadero origen del problema, que es la decisión errónea de la mente de creer en el ego y en la identidad con el cuerpo. Esta decisión produce culpa, la cual entonces es proyectada en el mundo en una multitud de formas, ninguna de las cuales es verdaderamente positiva. La corrección a eso es elegir el programa de estudios de perdón del Espíritu Santo, que nos invita a mirar a los pensamientos y juicios negativos ocultos que subyacen al sistema de pensamiento del ego. Este entrenamiento conduce más allá del cuerpo (de sus emociones, psique, intelecto y "pensamientos") hasta la mente. Si no vemos cómo todo en nuestras vidas está diseñado para servir al objetivo de separación del ego, y el alto precio que pagamos para estar en este mundo, no elegiremos contra él ni regresaremos a nuestro verdadero hogar, que es el resultado positivo definitivo. Por eso Jesús nos invita a mirar con él al ego: «La "dinámica" del ego será nuestra lección por algún tiempo, pues debemos primero examinarla para poder ver más allá de ella, ya que le has otorgado realidad. Juntos desvaneceremos calmadamente este error, y después miraremos más allá de él hacia la verdad» (T.11.V.1.5-6).
Todas las cosas de este mundo se vuelven "positivas", ya que le son útiles al Espíritu Santo. De este modo se nos libera de tener que juzgar por nosotros mismos qué es positivo o negativo. Tal como Jesús nos dice en el Texto, lo mejor es dejar que el Espíritu Santo decida por nosotros: «No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos» (T.18.V.1.5-6). El perdón es la única "programación" que el Curso ofrece, y aplicarlo a nuestras vidas es nuestra única función y nuestra única necesidad, que nos conduce a la paz. Hasta que despertemos completamente del sueño de la separación, el verdadero resultado positivo es una paz que no puede ser perturbada por nada de este mundo, positivo o negativo.
Ver también las preguntas relacionadas con el perdón.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions159.htm#Q824
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-824: ¿De qué modo entiende el Curso la programación o el tratamiento para obtener resultados positivos?
Respuesta: El entrenamiento mental que el Curso enseña no es lo mismo que el uso de afirmaciones, o reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos para conseguir resultados positivos. Un Curso de Milagros enseña que tenemos que mirar lo negativo, la oscuridad del ego, con la luz del Espíritu Santo para que disipe eso: «Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las examine, pues no examinarlas es la manera de protegerlas. No hay necesidad de sentirse amedrentado por ellas, pues no son peligrosas. Estamos listos para examinar más detenidamente el sistema de pensamiento del ego porque juntos disponemos de la lámpara que lo desvanecerá (...)» (T.11.V.1.1-3). Mirar/examinar significa reconocer la decisión de la mente en favor del ego y el propósito de esa decisión. Es este reconocimiento de la responsabilidad por una decisión deliberada tomada en la mente lo que distingue a la enseñanza del Curso. El Curso no está dirigido a mejorar nuestra experiencia en el sueño con pensamientos positivos buscando resultados positivos. El objetivo del Curso es conducirnos totalmente fuera del sueño por medio del deshacimiento del pensamiento de la separación. Cambiar los pensamientos dentro del sistema de pensamiento del ego no nos llevará a este despertar. ((Una metáfora oriental tradicional refleja una idea semejante: si hay un incendio y la casa donde estamos arde por todas partes, es inútil dedicarnos a cambiar esforzadamente los muebles de sitio dentro de la casa, con la esperanza de que las cosas mejoren. Hacer eso no apaga el fuego ni resuelve nuestros problemas. Lo que hay que hacer para salvar la vida es salir de la casa. En esta metáfora, la casa nos sirve para representar el sistema de pensamiento del ego: el sueño/dualidad))
La programación para obtener resultados positivos, si se utiliza sin reconocer la decisión activa (deliberada) en la mente en favor del ego, conduce a que se reprima todavía más la culpa que dio origen inicialmente a los pensamientos negativos. Eso apoya la creencia de que el cuerpo es real y de que en el mundo puede encontrarse la felicidad si damos con la programación correcta. Aunque es cierto que puede parecer más agradable tener resultados positivos que negativos, lo mejor que el ego tiene para ofrecer no nos librará de los devastadores efectos de creer que la separación de Dios ha sido lograda. En caso de que nos sintamos tentados a minimizar el efecto de elegir el mundo, Jesús lo dice bien clarito para nosotros: «La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda, y sobrepasa en tal manera cualquier intensidad o frenesí que jamás te hayas podido imaginar, que no tienes ni idea de toda la devastación que ello ha ocasionado» (L.153.4.3).
El entrenamiento de los pensamientos del cuerpo para evitar el dolor y el conflicto funciona como un alivio temporal. No curará el verdadero origen del problema, que es la decisión errónea de la mente de creer en el ego y en la identidad con el cuerpo. Esta decisión produce culpa, la cual entonces es proyectada en el mundo en una multitud de formas, ninguna de las cuales es verdaderamente positiva. La corrección a eso es elegir el programa de estudios de perdón del Espíritu Santo, que nos invita a mirar a los pensamientos y juicios negativos ocultos que subyacen al sistema de pensamiento del ego. Este entrenamiento conduce más allá del cuerpo (de sus emociones, psique, intelecto y "pensamientos") hasta la mente. Si no vemos cómo todo en nuestras vidas está diseñado para servir al objetivo de separación del ego, y el alto precio que pagamos para estar en este mundo, no elegiremos contra él ni regresaremos a nuestro verdadero hogar, que es el resultado positivo definitivo. Por eso Jesús nos invita a mirar con él al ego: «La "dinámica" del ego será nuestra lección por algún tiempo, pues debemos primero examinarla para poder ver más allá de ella, ya que le has otorgado realidad. Juntos desvaneceremos calmadamente este error, y después miraremos más allá de él hacia la verdad» (T.11.V.1.5-6).
Todas las cosas de este mundo se vuelven "positivas", ya que le son útiles al Espíritu Santo. De este modo se nos libera de tener que juzgar por nosotros mismos qué es positivo o negativo. Tal como Jesús nos dice en el Texto, lo mejor es dejar que el Espíritu Santo decida por nosotros: «No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos» (T.18.V.1.5-6). El perdón es la única "programación" que el Curso ofrece, y aplicarlo a nuestras vidas es nuestra única función y nuestra única necesidad, que nos conduce a la paz. Hasta que despertemos completamente del sueño de la separación, el verdadero resultado positivo es una paz que no puede ser perturbada por nada de este mundo, positivo o negativo.
Ver también las preguntas relacionadas con el perdón.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions159.htm#Q824
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
viernes, 22 de julio de 2016
Facimoutreach P-822
¿Qué similitudes hay entre el documental "¿¡Y tú qué sabes!?" y el Curso?
P-822: Vi la nueva película/documental "What the Bleep do You Know" ((traducida al español con títulos como "¿¡Y tú qué sabes!?", o "¿Qué rayos sabemos?")). Me pareció que estaba presentada de manera muy poderosa, y me sorprendió que sonaba de manera muy parecida a las enseñanzas de Un Curso de Milagros. ¿Podríais comentar un poco?
Respuesta: Hay una gran similitud entre las teorías presentadas en la película y lo que enseña el Curso. Ambos dicen que el mundo de la materia es un producto del pensamiento. La diferencia, sin embargo —y es una diferencia decisiva— es que Un Curso de Milagros dice que ¡el pensamiento mismo es ilusorio! Que nosotros sepamos, ningún físico ha llegado nunca a dar este paso, y probablemente no podría desde su posición de científico. La integración de esta teoría de que la materia es un producto del pensamiento con la vida práctica en el mundo es una de las mayores contribuciones del Curso.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions158.htm#Q822
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-822: Vi la nueva película/documental "What the Bleep do You Know" ((traducida al español con títulos como "¿¡Y tú qué sabes!?", o "¿Qué rayos sabemos?")). Me pareció que estaba presentada de manera muy poderosa, y me sorprendió que sonaba de manera muy parecida a las enseñanzas de Un Curso de Milagros. ¿Podríais comentar un poco?
Respuesta: Hay una gran similitud entre las teorías presentadas en la película y lo que enseña el Curso. Ambos dicen que el mundo de la materia es un producto del pensamiento. La diferencia, sin embargo —y es una diferencia decisiva— es que Un Curso de Milagros dice que ¡el pensamiento mismo es ilusorio! Que nosotros sepamos, ningún físico ha llegado nunca a dar este paso, y probablemente no podría desde su posición de científico. La integración de esta teoría de que la materia es un producto del pensamiento con la vida práctica en el mundo es una de las mayores contribuciones del Curso.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions158.htm#Q822
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-820
Si no hay grados de dificultad en los milagros, ¿no enseñan todas las lecciones lo mismo?
P-820: El primer principio de los milagros del Curso es que "no hay grados de dificultad en los milagros" ((T.1.I.1.1)). ¿No implica eso que si yo hiciera de manera "adecuada" el Libro de ejercicios, sería capaz de alcanzar la "iluminación" con todas y cada una de las lecciones/ejercicios que estoy haciendo en el Curso (por lo tanto 365 oportunidades de alcanzar a Dios)? ¿No implican todas ellas lo mismo (es decir, apuntar hacia el mismo destino indescriptible al cual el Curso no puede sino conducirnos, pero que no se puede expresar de manera explícita con palabras)? Las lecciones 70-75 me parecen cruciales, ¿qué más hay para aprender después de que "la luz ha llegado" y de que puedo celebrar el "desenlace del largo sueño de desastres"? ((L.75.2.1)) Una vez que he perdonado al mundo completamente (aunque teóricamente), ¿no desaparece el mundo, y con la visión de Dios en mí... por qué no es este pasaje el final del Libro de ejercicios?
Respuesta: Si hicieras una sola lección perfectamente, habrías completado el objetivo del Curso.
Sin embargo, la razón de que haya 31 capítulos y 365 lecciones se resume de manera simple en una de las lecciones: «Decir estas palabras [de cualquier lección] no es nada. Pero decirlas de corazón lo es todo. Si pudieras decirlas de corazón, aunque sólo fuera por un instante, jamás volverías a sentir pesar alguno, en ningún lugar o momento. Recobrarías la plena conciencia del Cielo, el recuerdo de Dios quedaría completamente reinstaurado y la resurrección de toda la creación plenamente reconocida» (L.185.1.1-4). Si no hemos tenido la experiencia descrita en este pasaje, podemos concluir que no hemos dicho (aceptado) de todo corazón estas palabras, ni siquiera por un instante. El compromiso es todavía débil, la resistencia es fuerte, y la voluntad fluctúa, vacila, oscila. En otras palabras, tenemos miedo de despertar a la verdad. Así que tenemos al menos 365 mil oportunidades para aprender a aceptar que estamos en el hogar en Dios. En el viaje hay vislumbres de la luz que ha llegado, y si la luz fuera lo único que quisiéramos, sí, sería suficiente. Sin embargo, la atracción por la culpa y el apego al especialismo hacen caer un velo que oscurece la luz, con el fin de que la luz no reemplace a la autonomía individual, que es todavía apreciada. Por eso hay más lecciones después de las lecciones 70-75, y por eso el Libro de ejercicios acaba diciéndonos que sólo acabamos de comenzar: «Este curso es un comienzo, no un final» (L.ep.1.1).
Perdonar al mundo teóricamente, no logra el objetivo del Curso de eliminar los obstáculos a la presencia del amor (T.introd.1.7). El mundo tiene que ser verdaderamente perdonado, lo que significa no ver en él la causa de nada de lo que experimentamos en el sueño de la separación. Y tienes razón: en esto no hay jerarquía o grados de dificultad. Por lo tanto, en el Curso se nos enseña a «cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje» (T.24.introd.2.1-2; cursivas añadidas). Los valores y creencias que apoyan al sistema de pensamiento del ego están, en su mayor parte, ocultos bajo capas de negación. Por consiguiente se requiere tiempo, lecciones, arranques y paradas, para traerlos a la luz. El proceso es suave y gradual porque la resistencia y el miedo son intensos: «A la mente no entrenada le resulta difícil creer que lo que aparentemente contempla no está ahí. Esta idea puede producir gran inquietud, y toparse con gran resistencia, la cual puede manifestarse de muchas maneras» (L.9.2.1-2). Un breve repaso de cuán reales parecen ser el mundo, el cuerpo y el drama de la vida, revela la intensidad de esta resistencia. Ese es el motivo de que todavía quede trabajo que hacer, lecciones de perdón que han de ser aprendidas. El libro de ejercicios se hace de manera "adecuada" siguiendo las instrucciones, que sencillamente nos dicen que simplemente hagamos las lecciones (L.introd.9). Se nos dice que lo único necesario es la pequeña dosis de buena voluntad. Lo más probable es que Jesús dice eso porque sabe que haremos "torpemente" (imperfectamente) las lecciones, y él nos asegura que nuestra práctica imperfecta no es un problema: «Su tarea [del Espíritu Santo] es expiar tu renuencia mediante Su perfecta fe, y es Su fe la que tú compartes con Él en el instante santo. Como resultado de reconocer que no estás dispuesto a ser liberado, se te ofrece la perfecta buena voluntad de la que Él goza» (T.16.VI.12.4-5). Por lo tanto, cada aplicación sincera de los principios del perdón en nuestras relaciones, independientemente de lo imperfecta que pueda ser, nos lleva más cerca del final del sueño. Nuestro cometido al practicar el Curso, por lo tanto, es estar atentos a cada mota de oscuridad (juicios) y a cada ilusión que elegimos hacer real, para que puedan ser cuestionadas y entendidas como sin valor (sin significancia; reconocer que no dan la talla y no merecen que las persigamos/valoremos). Hasta que no estemos convencidos de que ninguna de ellas podrá jamás satisfacer nuestra necesidad real de aceptar la verdad sobre nosotros mismos en vez de las mentiras del ego, necesitaremos las lecciones del Libro de ejercicios y las muchas páginas del Texto para acudir a ellas en busca de orientación, enseñanza y consuelo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions158.htm#Q820
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-820: El primer principio de los milagros del Curso es que "no hay grados de dificultad en los milagros" ((T.1.I.1.1)). ¿No implica eso que si yo hiciera de manera "adecuada" el Libro de ejercicios, sería capaz de alcanzar la "iluminación" con todas y cada una de las lecciones/ejercicios que estoy haciendo en el Curso (por lo tanto 365 oportunidades de alcanzar a Dios)? ¿No implican todas ellas lo mismo (es decir, apuntar hacia el mismo destino indescriptible al cual el Curso no puede sino conducirnos, pero que no se puede expresar de manera explícita con palabras)? Las lecciones 70-75 me parecen cruciales, ¿qué más hay para aprender después de que "la luz ha llegado" y de que puedo celebrar el "desenlace del largo sueño de desastres"? ((L.75.2.1)) Una vez que he perdonado al mundo completamente (aunque teóricamente), ¿no desaparece el mundo, y con la visión de Dios en mí... por qué no es este pasaje el final del Libro de ejercicios?
Respuesta: Si hicieras una sola lección perfectamente, habrías completado el objetivo del Curso.
Sin embargo, la razón de que haya 31 capítulos y 365 lecciones se resume de manera simple en una de las lecciones: «Decir estas palabras [de cualquier lección] no es nada. Pero decirlas de corazón lo es todo. Si pudieras decirlas de corazón, aunque sólo fuera por un instante, jamás volverías a sentir pesar alguno, en ningún lugar o momento. Recobrarías la plena conciencia del Cielo, el recuerdo de Dios quedaría completamente reinstaurado y la resurrección de toda la creación plenamente reconocida» (L.185.1.1-4). Si no hemos tenido la experiencia descrita en este pasaje, podemos concluir que no hemos dicho (aceptado) de todo corazón estas palabras, ni siquiera por un instante. El compromiso es todavía débil, la resistencia es fuerte, y la voluntad fluctúa, vacila, oscila. En otras palabras, tenemos miedo de despertar a la verdad. Así que tenemos al menos 365 mil oportunidades para aprender a aceptar que estamos en el hogar en Dios. En el viaje hay vislumbres de la luz que ha llegado, y si la luz fuera lo único que quisiéramos, sí, sería suficiente. Sin embargo, la atracción por la culpa y el apego al especialismo hacen caer un velo que oscurece la luz, con el fin de que la luz no reemplace a la autonomía individual, que es todavía apreciada. Por eso hay más lecciones después de las lecciones 70-75, y por eso el Libro de ejercicios acaba diciéndonos que sólo acabamos de comenzar: «Este curso es un comienzo, no un final» (L.ep.1.1).
Perdonar al mundo teóricamente, no logra el objetivo del Curso de eliminar los obstáculos a la presencia del amor (T.introd.1.7). El mundo tiene que ser verdaderamente perdonado, lo que significa no ver en él la causa de nada de lo que experimentamos en el sueño de la separación. Y tienes razón: en esto no hay jerarquía o grados de dificultad. Por lo tanto, en el Curso se nos enseña a «cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje» (T.24.introd.2.1-2; cursivas añadidas). Los valores y creencias que apoyan al sistema de pensamiento del ego están, en su mayor parte, ocultos bajo capas de negación. Por consiguiente se requiere tiempo, lecciones, arranques y paradas, para traerlos a la luz. El proceso es suave y gradual porque la resistencia y el miedo son intensos: «A la mente no entrenada le resulta difícil creer que lo que aparentemente contempla no está ahí. Esta idea puede producir gran inquietud, y toparse con gran resistencia, la cual puede manifestarse de muchas maneras» (L.9.2.1-2). Un breve repaso de cuán reales parecen ser el mundo, el cuerpo y el drama de la vida, revela la intensidad de esta resistencia. Ese es el motivo de que todavía quede trabajo que hacer, lecciones de perdón que han de ser aprendidas. El libro de ejercicios se hace de manera "adecuada" siguiendo las instrucciones, que sencillamente nos dicen que simplemente hagamos las lecciones (L.introd.9). Se nos dice que lo único necesario es la pequeña dosis de buena voluntad. Lo más probable es que Jesús dice eso porque sabe que haremos "torpemente" (imperfectamente) las lecciones, y él nos asegura que nuestra práctica imperfecta no es un problema: «Su tarea [del Espíritu Santo] es expiar tu renuencia mediante Su perfecta fe, y es Su fe la que tú compartes con Él en el instante santo. Como resultado de reconocer que no estás dispuesto a ser liberado, se te ofrece la perfecta buena voluntad de la que Él goza» (T.16.VI.12.4-5). Por lo tanto, cada aplicación sincera de los principios del perdón en nuestras relaciones, independientemente de lo imperfecta que pueda ser, nos lleva más cerca del final del sueño. Nuestro cometido al practicar el Curso, por lo tanto, es estar atentos a cada mota de oscuridad (juicios) y a cada ilusión que elegimos hacer real, para que puedan ser cuestionadas y entendidas como sin valor (sin significancia; reconocer que no dan la talla y no merecen que las persigamos/valoremos). Hasta que no estemos convencidos de que ninguna de ellas podrá jamás satisfacer nuestra necesidad real de aceptar la verdad sobre nosotros mismos en vez de las mentiras del ego, necesitaremos las lecciones del Libro de ejercicios y las muchas páginas del Texto para acudir a ellas en busca de orientación, enseñanza y consuelo.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions158.htm#Q820
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-819
¿Podrías aclarar sobre nuestro supuesto estado de sueño?
P-819: Una pregunta sobre la metafísica de Un Curso de Milagros, por favor. Mi entendimiento de la enseñanza es que: 1) Estamos "en nuestro hogar en Dios, soñando con el exilio..." ((T.10.I.2.1)) (o todavía repasando e identificándonos con el sueño, que no duró sino un instante y ya acabó hace mucho) ((por ejemplo: T.26.V.4.1-5; 5.1,-2,6-7; 6.6; 10.1; 13.1-4; 14.1,4; T.28.I.1.5-8; M.2.3.2-4; C.ep.2.5-6; 3.1-2)). 2) Dios no sabe nada "acerca de" este sueño, ya que por definición es irreal. Mi pregunta es: ¿Dios no sabe ni siquiera que hubo un sueño, y que nosotros —en el Cielo y en el hogar con Él— seguimos involucrados (repasando e identificándonos) con ese sueño, a pesar de que Él no sabe nada de todas las maquinaciones de pecado-culpa-miedo del sueño mismo? La imagen que sigo teniendo es que somos una especie de "desaparecido en combate", si quieres decirlo así; en el hogar en Dios, pero no plenamente ahí —dormidos. ¿Sabe Dios que estamos dormidos, pero no lo que soñamos mientras dormimos? ¿O somos "nosotros" una parte dormida de una Filiación más grande, estando la otra parte "plenamente presente" (despierta) en el canto de la oración con Dios?
Respuesta: No hay sueño; el Hijo nunca se quedó dormido. Esto expresa el absoluto no-dualismo del Curso, un no-dualismo que no admite concesiones. El Cielo (la realidad) es «la conciencia de la perfecta Unidad y el conocimiento de que no hay nada más: nada fuera de esta Unidad, ni nada adentro» (T.18.VI.1.6). Si incluso una parte de la Filiación se hubiera dormido, entonces la perfecta Unidad ya no sería perfecta Unidad; la imperfección coexistiría con la Perfección, y la limitación con la Plenitud/Totalidad/infinitud. Desde el punto de vista del Curso, eso es imposible. Así que, por humillante y desconcertante que esto pueda ser para nosotros, es totalmente imposible que el Hijo —ni siquiera por un solo instante— pueda estar sin compartir la Perfección de Su Padre y Fuente. Por lo tanto, decir que «Dios sabe que parte de la Filiación está "dormida"», es dar realidad a un estado dualista. Eso sería incompatible con el estricto no-dualismo de Un Curso de Milagros.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions158.htm#Q819
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
Facimoutreach P-818
¿Hay oraciones concretas que puedan ayudarme a curar mi cáncer?
P-818: El diagnóstico preliminar es que tengo un tumor maligno en el esófago, donde el esófago entra en el estómago. El resultado es una constricción severa que hace que tragar me resulte muy difícil. He leído preguntas sobre la oración y sobre aliviar o eliminar dolencias. Mi pregunta es: ¿qué oraciones debo usar para aliviar y eliminar el tumor? Mi esposa me ayudará a orar.
Respuesta: Lo primero de todo, te interesa continuar buscando y seguir cualquier consejo y tratamiento médico que esté disponible para ayudarte con tu condición. Es importante tener claro que nunca se trata de elegir entre las intervenciones médicas y Un Curso de Milagros, una opción o la otra (porque se pueden utilizar ambas opciones a la vez, sin que una excluya a la otra). Y entonces deberías utilizar cualquier oración que te traiga consuelo y te tranquilice en que no es la Voluntad de Dios que tú sufras ni experimentes dolor o miedo, usando palabras que sean personalmente significativas para ti y tu esposa. Las palabras concretas no son tan importantes como la decisión que tomes de permitir a tu mente unirse con la de tu esposa en un propósito compartido de curación.
El enfoque del Curso está en la sanación de los pensamientos de falta de perdón que mantenemos contra nosotros mismos en nuestras mentes, y no en cambiar los síntomas de nuestros cuerpos, que se consideran como los efectos de esos pensamientos. Aun así, no hay nada malo en pedir ayuda con respecto al estado físico, y Jesús reconoce que para la mayoría de nosotros, todavía identificados con nuestros cuerpos, ese continuará siendo nuestro foco de preocupación (O.1.II.2). Tal vez estés dispuesto a considerar tus síntomas como la expresión externa de un pensamiento de enfermedad —el ego, para ser concretos— en tu mente. Entonces puedes llevar los pensamientos de miedo y dolor en tu mente a Jesús, o al Espíritu Santo, o a Dios, o a cualquier presencia amorosa que te parezca más tranquilizadora o reconfortante. El valor de que en tus oraciones te centres sobre los pensamientos de dolor, culpa o miedo en tu mente, además de en tus preocupaciones corporales, es que entonces estás incluyendo, desde la perspectiva del Curso, la causa subyacente del sufrimiento y del dolor, además de los efectos —los síntomas físicos.
Hay muchos pasajes en el Curso que pueden serte útiles y tranquilizadores a medida que encaras las ramificaciones de tu diagnóstico. Uno en particular, que reconoce el proceso por el que todos tenemos que pasar conforme nos comprometemos a poner en practica los principios de perdón del Curso, es la lección 284 del Libro de ejercicios, "Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor".
«Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Esta es la verdad, que al principio solo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas» (L.284.1, cursivas añadidas).
Estas palabras no están destinadas a usarse para negar o reprimir lo que puedas estar experimentando en tu cuerpo, sino más bien para ofrecerte la esperanza de que, como resultado de reconocer el dolor y el miedo en su origen más profundo en la mente, el auténtico potencial para sanar los pensamientos subyacentes se vuelve posible.
Hay una serie de preguntas, como señalas, que abordan los temas de la oración y de la curación. Dos que puede que sean particularmente relevantes para tus preocupaciones incluyen las preguntas P-149 y P-215*.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions157.htm#Q818
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
P-818: El diagnóstico preliminar es que tengo un tumor maligno en el esófago, donde el esófago entra en el estómago. El resultado es una constricción severa que hace que tragar me resulte muy difícil. He leído preguntas sobre la oración y sobre aliviar o eliminar dolencias. Mi pregunta es: ¿qué oraciones debo usar para aliviar y eliminar el tumor? Mi esposa me ayudará a orar.
Respuesta: Lo primero de todo, te interesa continuar buscando y seguir cualquier consejo y tratamiento médico que esté disponible para ayudarte con tu condición. Es importante tener claro que nunca se trata de elegir entre las intervenciones médicas y Un Curso de Milagros, una opción o la otra (porque se pueden utilizar ambas opciones a la vez, sin que una excluya a la otra). Y entonces deberías utilizar cualquier oración que te traiga consuelo y te tranquilice en que no es la Voluntad de Dios que tú sufras ni experimentes dolor o miedo, usando palabras que sean personalmente significativas para ti y tu esposa. Las palabras concretas no son tan importantes como la decisión que tomes de permitir a tu mente unirse con la de tu esposa en un propósito compartido de curación.
El enfoque del Curso está en la sanación de los pensamientos de falta de perdón que mantenemos contra nosotros mismos en nuestras mentes, y no en cambiar los síntomas de nuestros cuerpos, que se consideran como los efectos de esos pensamientos. Aun así, no hay nada malo en pedir ayuda con respecto al estado físico, y Jesús reconoce que para la mayoría de nosotros, todavía identificados con nuestros cuerpos, ese continuará siendo nuestro foco de preocupación (O.1.II.2). Tal vez estés dispuesto a considerar tus síntomas como la expresión externa de un pensamiento de enfermedad —el ego, para ser concretos— en tu mente. Entonces puedes llevar los pensamientos de miedo y dolor en tu mente a Jesús, o al Espíritu Santo, o a Dios, o a cualquier presencia amorosa que te parezca más tranquilizadora o reconfortante. El valor de que en tus oraciones te centres sobre los pensamientos de dolor, culpa o miedo en tu mente, además de en tus preocupaciones corporales, es que entonces estás incluyendo, desde la perspectiva del Curso, la causa subyacente del sufrimiento y del dolor, además de los efectos —los síntomas físicos.
Hay muchos pasajes en el Curso que pueden serte útiles y tranquilizadores a medida que encaras las ramificaciones de tu diagnóstico. Uno en particular, que reconoce el proceso por el que todos tenemos que pasar conforme nos comprometemos a poner en practica los principios de perdón del Curso, es la lección 284 del Libro de ejercicios, "Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor".
«Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben correctamente. El dolor es imposible. No hay pesar que tenga causa alguna. Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Esta es la verdad, que al principio solo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor. Y hoy deseo ir más allá de las palabras y de todas mis reservas, y aceptar plenamente la verdad que reside en ellas» (L.284.1, cursivas añadidas).
Estas palabras no están destinadas a usarse para negar o reprimir lo que puedas estar experimentando en tu cuerpo, sino más bien para ofrecerte la esperanza de que, como resultado de reconocer el dolor y el miedo en su origen más profundo en la mente, el auténtico potencial para sanar los pensamientos subyacentes se vuelve posible.
Hay una serie de preguntas, como señalas, que abordan los temas de la oración y de la curación. Dos que puede que sean particularmente relevantes para tus preocupaciones incluyen las preguntas P-149 y P-215*.
Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions157.htm#Q818
Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html
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