viernes, 5 de marzo de 2021

¿El tiempo todo lo cura?

¿El tiempo todo lo cura?

(Post adaptado a partir de comunicaciones por email)

Pregunta:

Abro este nuevo hilo para exponer una inquietud: ese dicho popular "el tiempo todo lo cura" ¿hasta qué punto también perdona el paso del tiempo? Quiero decir, que sin aparente práctica del perdón, muchas veces el propio tiempo hace que le quites peso a cosas que inicialmente perturbaron. Por ejemplo: tuve un cliente-jefe con el que trabajé durante 2 años, fue muy muy difícil trabajar con él, le daban ataques de ira brutales... no sé cómo llegué a aguantar tanto... en ese tiempo dimitieron más de 5 secretarias que se iban dando un portazo entre lágrimas y no lo digo de forma metafórica. Es uno de los millonarios que he conocido, pobre infeliz... Terminamos mal, de hecho yo también terminé yéndome cabreadísima sin que me pagara el último mes de mi trabajo. Pasados más de 10 años, en el 2017 (ahora que lo pienso poco antes de mi revelación-proyector) me lo encontré en la calle y no sé por qué narices me salió saludarle con una sonrisa, charlamos un rato de pie hasta que él decidió invitarme a tomar algo en un bar cercano... y ahí me contó cómo salió de la vida de millonario estresado después de un ataque al corazón... pero bueno, lo asombroso de todo es que me noté a mí misma calmada, risueña y sin rencor, si acaso le sugerí lo difícil que fue aguantarle, pero en tono divertido... ¿Cómo es esto? Parece claramente perdón, pero no de una forma voluntaria o consciente... yo ni siquiera conocía el Curso. ¿Hasta qué punto el tiempo todo lo cura?

Respuesta:

Sólo el perdón cura. El tiempo puede parecer curar tal como se ha apuntado en estos emails, debido a que los efectos de la ilusión son temporales, las heridas parecen sanar, etc., pero los errores simplemente reaparecen tarde o temprano con otra forma.

Puedes haber perdonado a una persona de manera espontánea. También puedes simplemente haber retirado provisionalmente la proyección de ira debido a que ya no interaccionas con una persona con la intensidad que te molestaba antaño. Tal vez la estés proyectando en otra parte, o la tengas congelada a la espera de una buena ocasión jejeje. Pero en caso de haberlo perdonado, esto implica que has retirado definitivamente esa proyección, es decir, la has deshecho y por tanto no volverá a reproyectarse ni contra esa persona ni contra nada ni nadie. En "fuegos lentos" este deshacimiento puede desarrollarse muy lentamente a medida que vamos perdonando fragmentos de ira/culpa.

El perdón —la verdadera sanación— implica que has vuelto la mente hacia dentro, no importa la manera en que lo hagas ni lo informalmente que lo hayas hecho. El perdón no implica necesariamente usar palabras del Curso (ni saber que estás perdonando: el resto de las personas también perdonan aunque no conozcan el Curso, aunque como no saben hacerlo sistemáticamente ni de manera consistente el proceso puede alargarse enormemente). El perdón implica que tu mente se relaja, se vuelve hacia dentro, deja de aferrarse al conflicto y elige la paz. Esto no lo puede hacer una persona por sí sola, pero sí la mente que se une al Espíritu Santo (al Recuerdo interno de Dios, a la inspiración interna).

Este tema se redondea con unos comentarios que hice en el blog en 2017, en la serie de posts sobre los refranes populares. Resulta que uno de los refranes era ese. En la parte VI se encuentra ese refrán. Te recomiendo los comentarios al refrán. No se trata del post entero. El refrán que dices está cerca del final, pero es mejor leer desde el refrán anterior, "El tiempo es oro", ya que a partir de ahí todos los comentarios y refranes estan relacionados entre sí. El siguiente ya es "El tiempo todo lo cura", pero es mejor seguir leyendo hasta el final del post, pues todo se complementa entre sí desde "El tiempo es oro" hasta el final del post.

Link a ese post: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/07/refranes-populares-la-luz-de-ucdm-vi.html

Pregunta:

Ayer comentaste entre bromas que había que superar una gran traición para conseguir la iluminación, sé que esa gran traición es mi propia supuesta traición a Dios y toda la culpa inconsciente y que, generalmente, no se libera de sopetón, pero la idea de "tener que perdonar/superar una gran traición" me dio pereza/miedo, aunque sepa que cuento con gran ayuda, pero sigo aferrada a las reacciones mundanas... y me acordé de esa frase ((el tiempo todo lo cura)) como una forma de refugio, de que no necesariamente tendría que superar/perdonar más penurias para despertar... que el tiempo por sí solo... en fin, constantemente hay que volver a enfocarse porque el desenfoque es una inercia...

Respuesta:

Sí, y bueno, el tiempo, a la larga podemos decir (y es relajante) que todos acabarán iluminándose, incluso si no perdonan, porque incluso si no perdonan, perdonarán. De hecho todo el mundo está perdonando en cierto modo, solo que unos con rapidez y consistencia, y otros con lentitud y muy fragmentadamente con toneladas de excepciones en su perdón (un perdón muy disperso). Sin embargo, a medida que más personas perdonan con consistencia y entran en la mentalidad recta o incluso en la iluminación, más inspirados y magnéticamente atraídos se sentirán los demás por la verdad debido a la resonancia de la "cadena eslabonada del perdón", de modo que los que antes perdonaban con lentitud comienzan a perdonar más intensamente conforme van despertando a la inspiración. Al despertar uno, beneficia a todos los demás porque todos somos uno, las mentes están unidas.

Moraleja: incluso en plan vago (sin perdonar nada sistemáticamente) todos despertaremos a la larga, pero si alguien quiere librarse antes de los sufrimientos y experimentar antes la plenitud, tiene la posibilidad de elegir volver la mente adentro y perdonar/despertar ;-)

Complemento:

Estoy releyendo el Curso en inglés y hoy he encontrado un pasaje que ilustra en parte lo que estábamos hablando de que la iluminación llegará de todos modos, porque "el tiempo todo lo cura" y el perdón acaba brillando de un modo u otro, sea más rápidamente o más lentamente. Lo que he dicho en mi anterior email me resuena con lo que he encontrado hoy en el Curso, en este fragmento que copio del capítulo 2 del Texto, que además da algunas pistas adicionales:

     El que todos acepten la Expiación es sólo cuestión de tiempo. Tal vez parezca que esto contradice su libre albedrío, dada la inevitabilidad de la decisión final, pero en realidad no es así. Puedes aplazar lo que tienes que hacer y eres capaz de enormes dilaciones, pero no puedes desvincularte completamente de tu Creador, Quien fija los límites de tu capacidad para crear falsamente. Una voluntad aprisionada engendra una situación tal, que, llevada al extremo, se hace completamente intolerable. La resistencia ((tolerance: tolerancia)) al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo ((turning point: un punto de inflexión.)) en la vida de cada persona ((en inglés la frase acaba con "turning point".)). Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. Este alternar entre los dos niveles de percepción se experimenta normalmente como un conflicto que puede llegar a ser muy agudo. Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios.

     La visión espiritual literalmente no puede ver el error, y busca simplemente la Expiación. Todas las soluciones que los ojos del cuerpo buscan se desvanecen. La visión espiritual mira hacia adentro e inmediatamente se da cuenta de que el altar ha sido profanado y de que necesita ser reparado y protegido. Perfectamente consciente de la defensa apropiada, la visión espiritual pasa por alto todas las demás y mira más allá del error hacia la verdad. Debido a la fuerza de su visión, pone a la mente a su servicio. Esto re-establece el poder de la mente y hace que las demoras le resulten cada vez más intolerables al darse cuenta de que lo único que hacen es añadir dolor innecesario. Como resultado de ello, la mente se vuelve cada vez más sensible a lo que antes habría considerado sólo pequeñas molestias.

Los Hijos de Dios tienen derecho al perfecto bienestar que resulta de tener perfecta confianza. Hasta que no logran esto, se agotan a sí mismos y desperdician sus verdaderos poderes creativos en fútiles intentos de obtener un mayor bienestar valiéndose de medios inadecuados. Sin embargo, los medios reales ya les han sido provistos y no requieren esfuerzo alguno por su parte. (T-2.III.3:1—5:3)

Es decir, que es cuestión de qué queremos realmente. Los medios están a nuestra disposición para liberarnos en cuanto lo deseemos y al ritmo que marque nuestra voluntad. E incluso si preferimos hacernos los remolones perezosamente, el final feliz está garantizado para todos a la larga, aunque en ese caso nos demoremos algún tiempo más en el ilusorio mundillo de los sustos y sufrimientos. ¿Qué es un milloncejo de años más, si el tiempo es ilusorio? jejeje... Pero si queremos acortar ese tiempo, tenemos la puerta abierta de los milagros :-)

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jueves, 4 de marzo de 2021

Sobre la relación de amor especial

Sobre la relación de amor especial

(Post adaptado a partir de comunicaciones por email)

Pregunta:

...Porque por ejemplo, estas pataletas que tengo/tenemos se mitigan mucho o totalmente cuando uno se siente enamorado (siempre y cuando no proyectamos los agravios en nuestro amado/a), sería como decirse uno mismo para sus adentros: "este gilipollas no me entiende pero me da igual, tengo a mi amado/a que me comprende siempre porque ya estoy completo con él/ella"... habría que cambiar esa frase-sentimiento por algo como: "proyecto esta confusión pero tengo al E.S. como mi complemento comprensivo, sustento, apoyo incondicional... así que me importa un pepino (no importa!)"

Por cierto, ahora que releeo lo escrito, ¿serviría como perdón el "esta proyección me da igual porque tengo mi relación especial que me comprende"? ¿o en ese caso sería un: quito peso de aquí (el agravio de un 3º) pero lo pongo allá (la relación especial)?
Cuando digo "relación especial" me refiero a la del autoengaño, a lo que comúnmente llama el Curso relación especial.

Respuesta:

Interesante esto:

sería como decirse uno mismo para sus adentros: "este gilipollas no me entiende pero me da igual, tengo a mi amado/a que me comprende siempre porque ya estoy completo con él/ella"... habría que cambiar esa frase-sentimiento por algo como: "proyecto esta confusión pero tengo al E.S. como mi complemento comprensivo, sustento, apoyo incondicional... así que me importa un pepino (no importa!)"

Sí, se trata de eso exactamente (de la reinterpretación que haces), y al final importa un pepino lo que mi hermano no ha hecho jejeje. Lo expreso de otro modo con otras palabras porque es interesante también incluir explícitamente el siguiente matiz para asegurarnos de que empleamos la idea de un modo intenso de mentalidad recta (de cualquier modo, todo lo que ayude a quitarle importancia a lo ilusorio es en alguna medida mentalidad recta o al menos un paso en sintonizarla), y el matiz se basa en que ahí mencionas al Espíritu Santo, y aprovechando que el Espíritu Santo está en todas las mentes, podemos entender la frase entrecomillada de la siguiente manera: "este gilipollas ((el ego)) no me entiende pero me da igual, tengo a mi amado/a ((el Espíritu Santo en esa misma persona, no exclusivamente en otra "más especial")) que me comprende siempre porque ya estoy completo con él/ella". Recordemos algunas indicaciones:

     Si le señalas a tu hermano los errores de su ego, tienes forzosamente que estar viendo a través del tuyo porque el Espíritu Santo no percibe sus errores. (T-9.III.3:1)

     Reaccionar ante cualquier error, por muy levemente que sea, significa que no se está escuchando al Espíritu Santo. Él simplemente pasa por alto todos los errores, y si tú les das importancia, es que no lo estás oyendo a Él. Si no lo oyes, es que estás escuchando al ego, y mostrándote tan insensato como el hermano cuyos errores percibes. Esto no puede ser corrección. Y como resultado de ello, no sólo se quedan sus errores sin corregir, sino que renuncias a la posibilidad de poder corregir los tuyos. (T-9.III.4)

Las dos citas anteriores pertenecen a la sección T-9.III, "La corrección del error", que es muy instructiva sobre este tema y que debo haberla recomendado más de una vez.

     Cada hermano con quien te encuentras se convierte en un testigo de Cristo o del ego, dependiendo de lo que percibas en él. (T-11.V.18:1)

En cuanto a la segunda parte de la pregunta:
 
Por cierto, ahora que releo lo escrito, ¿serviría como perdón el "esta proyección me da igual porque tengo mi relación especial que me comprende"? ¿o en ese caso sería un: quito peso de aquí (el agravio de un 3º) pero lo pongo allá (la relación especial)?
Cuando digo "relación especial" me refiero a la del autoengaño, a lo que comúnmente llama el Curso relación especial.
 
Eso parece un truco del ego, que siempre hace eso, separar en vez de unir, en este caso separar entre la persona "culpable" o "gilipollas" o que "no me entiende" (relación de odio especial) y la persona que "me comprende" (generalmente porque nos COMPLACE de algún modo jeje), que es la relación de amor especial. Lo que comenté arriba ayuda a deshacer este truco, porque al recurrir al Espíritu Santo (que está en todas las mentes) estamos incluyendo en vez de excluyendo, estamos uniendo en vez de separarnos, y ya no hay gilipollas sueltos por el mundo, sino peticiones de ayuda y amor :-)

Nunca podremos aceptar una sanación genuina si es a expensas de alguien. Dios no sabe de sacrificios. Recurrir a un amor especial como línea de defensa ante un mundo percibido como hostil se parece a lo que dice el Curso aquí:

     La relación de amor especial es un intento de limitar los efectos destructivos del odio, tratando de encontrar refugio en medio de la tormenta de la culpabilidad. Dicha relación no hace ningún esfuerzo por elevarse por encima de la tormenta hasta encontrar la luz del sol. Por el contrario, hace hincapié en la culpabilidad que se encuentra fuera del refugio, intentando construir barricadas contra ella a fin de mantenerte a salvo tras ellas. La relación de amor especial no se percibe como algo con valor intrínseco, sino como un enclave de seguridad desde donde es posible separarse del odio y mantenerlo alejado. La otra persona envuelta en esta relación de amor especial es aceptable siempre y cuando se ajuste a ese propósito. El odio puede hacer acto de presencia, y de hecho se le da la bienvenida en ciertos aspectos de la relación, pero la relación se mantiene viva gracias a la ilusión de amor. Si ésta desaparece, la relación se rompe o se vuelve insatisfactoria debido a la desilusión. (T-16.IV.3) (y en cuanto a desenmascarar la relación de amor especial, muy útil repasar esta sección entera)

Unas citas sobre lo alejado que está Dios de la idea del sacrificio:

     El sacrificio es una noción que Dios desconoce por completo. (T-3.I.4:1)

     Pues Dios ha decretado que no se pueda pedir ni hacer ningún sacrificio. (T-31.III.7:4)

     Exigir que te sacrifiques es exigirle un sacrificio a Dios, y Él no sabe nada de sacrificios. (P-3.I.1:9)

Y la sección T-14.V, "El círculo de la Expiación", tiene semejanzas con la cita que he puesto sobre la relación de amor especial (T-16.IV.3), así que es útil de leer, copio algunos fragmentos:

     Y con cada hermano que incluyas dentro de los confines de seguridad y perfecta paz de dicho círculo, tu confianza de que estás incluido y a salvo dentro del mismo aumentará. (T-14.V.7:7)

     ¡Que la paz sea, pues, con todos los que se convierten en maestros de paz! Pues la paz es el reconocimiento de la pureza perfecta, de la que nadie está excluido. Dentro de su santo círculo se encuentran todos los que Dios creó como Su Hijo. El júbilo es su atributo unificador, y no deja a nadie afuera solo, sufriendo el dolor de la culpabilidad. El poder de Dios atrae a todos hacia la seguridad que ofrece su regazo de amor y unión. Ocupa quedamente tu puesto dentro del círculo, y atrae a todas las mentes torturadas para que se unan a ti en la seguridad de su paz y de su santidad. Mora a mi lado dentro de él, como maestro de la Expiación y no de la culpabilidad. (T-14.V.8)

     Yo estoy dentro del círculo, llamándote a que vengas a la paz. (T-14.V.9:4)

     A todo aquel que ves, o bien lo ubicas dentro del santo círculo de la Expiación o bien lo dejas afuera, juzgándolo como que merece ser crucificado o redimido. Si lo incluyes dentro del círculo de pureza, descansarás allí con él. Si lo excluyes, te quedas afuera con él. No juzgues, excepto desde una quietud que no emana de ti. Niégate a aceptar que alguien pueda estar exento de la bendición de la Expiación y condúcelo a ésta bendiciéndolo. La santidad tiene que ser compartida, pues en ello radica todo lo que la hace santa. Ven gustosamente al santo círculo y contempla en paz a todos los que creen estar excluidos. No excluyas a nadie del círculo porque en él se encuentra lo que tu hermano y tú estáis buscando. Ven, unámonos a él en el santo lugar de paz en el que nos corresponde estar a todos, unidos cual uno solo dentro de la Causa de la paz. (T-14.V.11)

Una cita más sobre la relación de amor especial, complementaria de la primera que he puesto —la de (T-16.IV.3)— porque de hecho es el primer párrafo de esa misma sección:

     Pues la relación de amor especial, en la que el significado del amor se halla oculto, se emprende solamente para contrarrestar el odio, no para abandonarlo. Tu salvación se perfilará claramente ante tus ojos abiertos a medida que examines esto. No puedes limitar el odio. La relación de amor especial no lo contrarrestará, sino que simplemente lo ocultará donde no puedas verlo. Mas es esencial que lo veas, y que no trates de ocultarlo. Pues el intento de equilibrar el odio con el amor es lo que hace que el amor no tenga ningún significado para ti. (T-16.IV.1)

Es interesante la sección T-15.VII, sobre el tema del sacrificio pero también con interesantísimos matices sobre la comunicación.

Es bastante impresionante el Curso... uno encuentra ahí la respuesta a todas las dudas prácticas que puedan surgirnos. ¡Mira que le voy a subir la nota! :-)

Otra cita pertinente para acabar este post, que sirve casi como resumen de todas las otras anteriores sobre la relación de amor especial:

     Creer que las relaciones especiales, con un amor especial, pueden ofrecerte la salvación, es creer que la separación es la salvación. (T-15.V.3:3)

Esto es todo. Si alguien se siente inclinado a repasar muy a fondo el tema de las relaciones especiales (tanto las de amor especial como las de odio especial) puede echar un vistazo a este post que tiene el tamaño de un pequeño libro sobre las relaciones:

Las relaciones especiales y sus mecanismos de proyección e introyección: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2017/09/las-relaciones-especiales-y-sus.html 

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martes, 2 de marzo de 2021

Sobre el karma

(Adaptado de una comunicación por email)

Pregunta:

...Aquí viene lo que quisiera preguntar: una de las leyes más relevantes que me enseñaron en una corriente budista fue la ley de causa-efecto (lo que recibes es lo que haces), que en combinación con la ley de karma nos asegura que deberemos -sufrir/experimentar- lo mismo que hemos hecho a otras personas. De esta manera logramos crecer o entender que no debemos obrar igual en el futuro.

Por UCDM he aprendido que esta mirada es de tipo dualista, al considerar las almas/espíritus separados, cosa que no es así. Asimismo, que cuando se trata de atacar a un hermano, lo único que hago finalmente es atacarme a mí mismo, y que Dios no tiene nada que ver en esto (Lección 196). En esta lección se aclara que al final -Es únicamente a mí mismo a quien crucifico-. ¿ Hay alguna relación entre esta lección y la ley de causa-efecto (lo que recibes es lo que haces) ?. ¿ Existe la ley de causa-efecto (lo que recibes es lo que haces) como tal, o solo es una mala interpretación de los efectos del ego ?.

Quizás es una pregunta un poco confusa, pero tu ayuda sería muy bienvenida.


Respuesta:

Podemos considerar la "ley de causa y efecto" como sinónimo de "ley del karma", al menos así lo he considerado yo siempre, tal vez no veo diferencias porque no me metí demasiado a fondo en el budismo. Pero en plan coloquial, para nuestra conversación, no debería haber problema en considerarlos equivalentes. Así a veces puedo referirme a ella con una sola breve palabra: karma. Creo que en la Biblia también se hace referencia a esa idea, en alguna frase del tipo de "lo que siembres, eso cosecharás".

Creo que el Budismo y el Advaita son caminos muy interesantes y válidos, UCDM no es el único. No considero erróneo hablar de karma, o de otros conceptos como por ejemplo la reencarnación. Es cierto que son conceptos en última instancia ilusorios, pero tienen aspectos útiles y no tiene nada malo que el Budismo, el Advaita o incluso UCDM puedan utilizar a veces, en el nivel que corresponde, conceptos que en último término son ilusorios o duales. Pero que en su ámbito pueden tener cierta validez. Cualquier concepto se puede usar para apoyar la liberación o para reforzar al ego. Lo mismo sucede con el karma, la reencarnación, etc.

El karma es ilusorio pero tiene cierta validez en el nivel lineal. No es algo a temer, porque no es una sentencia de muerte escrita en piedra, de hecho es una ilusión. Una silla es también una ilusión, y la reencarnación, etc. El mundo en sí es también una ilusión. Pero lo percibimos. Y en ese sentido parece haber cosas y temas en él. El Curso nos ayuda a elevarnos por encima de esas ilusiones. No hay ningún karma que temer. El Curso nos enseña que en nivel más profundo, el de la verdad, la única Causa es Dios, el Ser. Y puesto que Dios es Amor, lo único que puede venir de Él, el único Efecto posible, es igualmente Amor. Sólo existe el Amor, así que lo único que podemos experimentar es Amor.

Pero la mente (nosotros, la mente revoltosa) eligió jugar a tonterías, y en vez de reconocer que Dios es la Causa, se inventó una nueva causa: "yo". Y como ese yo es la mente dual, se invirtió la realidad de la Causa-Efecto como Uno, y ahora la causa pasó a ser el "yo" y Dios quedó desaparecido, o desfigurado, reducido a un dios imaginario, convertido en un efecto de nuestros propios juicios (de ahí el concepto del Dios castigador que nos expulsa del Paraíso, etc).

De esa inversión de causa y efecto erróneos surgió el mundo de las formas. En ese mundo aún sigue habiendo causas y efectos aparentes (karma, etc). Incluso esto podemos aprender a percibirlo de un modo que nos ayude a recordar la verdad. El concepto de karma puede ser usado beneficiosamente o erróneamente. Es un concepto erróneo o inútil cuando lo usamos por ejemplo para generar miedo. Pero es un concepto útil si lo utilizamos como una manera de recordar la verdad. En cierto modo, la ley de causa-efecto o del karma es una especie de reflejo de la ley verdadera. La verdadera vendría a decir: "Lo que eres, lo extiendes". O: "Como eres Amor, sólo siembras Amor y sólo recibes Amor". Eso es cierto a nivel del puro Ser. Pero al nivel "terrenal" o lineal, esa ley se adapta y podemos decir que toma la forma siguiente: "Lo que siembras, eso cosecharás". No es una amenaza, es solo una ayuda para tomar conciencia. Otro modo de decirlo sería: "Lo que das, lo recibes". O como tú indicas, del Curso: «Es únicamente a mí mismo a quien crucifico». Esto tiene varias connotaciones. Nos dice que no somos víctimas, porque: «Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño» (L-281). Nos dice también que no somos culpables, porque no podemos victimizar a nadie: sólo existe uno. Esto no quiere decir nada solipsista, porque ese uno no es tu individualidad —algo separado de los demás—, sino la mente que compartimos con todos.

Es muy simple en realidad. Si vamos por la vida con amabilidad, percibiremos amabilidad por todas partes. Si en cambio vamos dando cabezazos a todo el mundo, percibiremos chichones y moratones y dolores de cabeza (eso es karma).

En un nivel lineal puede ser cierto que si cometes una fechoría, recibas una fechoría similar (en ese mismo día, o en esa misma vida, o en "otra vida"). Y que si haces alguna buena obra, se te devuelva tarde o temprano si aún no has perdonado o cambiado de actitud. Pero el tiempo lineal es una construcción mental. Y puede anularse si así lo elegimos (por ejemplo mediante el perdón no dual). Hay otra perspectiva del tiempo en donde se considera el tiempo como simultáneo: todo está ocurriendo simultáneamente en un mismo instante. ¿Dónde quedaría ahí el karma? El karma que depende del tiempo desaparece conforme el tiempo se desvanece mediante el perdón. (El concepto de tiempo simultáneo es también una ilusión, pero refleja una visión más elevada que la ilusión del tiempo lineal).

El perdón no dual, o volver la mente hacia dentro hasta el instante presente, deshace el karma. Lo único que va a quedar es amor, plenitud. No hay necesidad de percibir sufrimientos, por muy malas que parezcan nuestras acciones del pasado. El perdón nos libera.

Además, la manera en que nos sentimos (en paz o en sufrimiento) no depende de los acontecimientos externos (se les llame "karma" o no), sino que el estado de nuestra mente depende de nuestra propia elección en favor de la verdad (paz) o de las ilusiones (sufrimiento).

En última instancia no hay karma, pero puede ser útil tomar conciencia de que si tratamos de perjudicar a alguien, como en la mente somos todos uno, en realidad estamos perjudicándonos a nosotros mismos, y esto lo podemos percibir como "karma" o como "efecto de lo que hice" (porque nuestra mente inconsciente sí sabe que todos somos uno, y por tanto se siente culpable al atacar a otro, porque en el fondo sabe que se ataca a sí misma, y esa culpabilidad que siente la puede proyectar ilusoriamente en forma de "karma"). Repito que es algo muy, muy simple. Si voy por la calle y empujo a alguien llamándole idiota, no puedo esperar nada bueno de eso. Y el mismo principio se activa a veces en respuestas lentas que tardan años o vidas en coagular. Pero si uno ha perdonado, se libera de ello y no surgirá el efecto o reacción de lo que hicimos en el pasado, porque hemos reconocido que nunca hicimos nada: el mundo no existe. O si surge algo, por ejemplo algo que a nivel del mundo se consideraría una agresión, no nos incomodaría, ni de haber heridas nos dolerían lo más mínimo (por haberse perdonado). Lo que parece ocurrir a nivel de la forma, aunque solemos creer que afecta a nuestra comodidad, en realidad no afecta en nada a nuestra mente. Es como la pantalla del cine: pasan cosas pero no tienen que ver con nosotros. Y sin embargo sufrimos si nos identificamos con lo que ocurre en la película. En la película pueden estar crucificando a alguien, pero eso no implica que sus heridas tengan que dolerte a ti, el espectador. Cuando nos sucede eso —percibimos dolor—, es porque nos hemos identificado con el personaje ilusorio que está proyectado en la pantalla.

Una interpretación positiva del karma podría ser acordarnos de amar. Sembremos únicamente amor, y sólo experimentaremos amor. Seamos amables, inspiremos paz y amabilidad a los demás, y así será nuestra experiencia. Como dice el Curso: «Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es» (T-6.V.B).

Lo importante es no dejarnos caer en el miedo. El karma no es nada que temer. Es simplemente que si sueltas un vaso en el aire, se va a caer. Y que si das un puñetazo a alguien, se puede liar la cosa. Pero cualquiera que sea nuestro "karma pendiente" procedente del pasado, se disuelve en el instante en que lo perdonemos. No hay deudas que pagar, porque el pasado no existe. Es una creencia que podemos soltar.

La dinámica: puede que en un hipotético pasado lineal, te pareció agredir a alguien (por ejemplo, el cuerpo con el que te identificabas pareció atacar a otro cuerpo). Pero todo eso son símbolos. En realidad eso refleja la creencia en tu mente profunda de que te has atacado a ti mismo (y que has roto el Cielo, has partido la Unidad, etc). No es verdad. Fue una simple suposición errónea. Una creencia falsa. La separación (o agresión) nunca ocurrió. Eres inocente. Y cuando eres inocente, desaparece el karma. O el karma se vuelve únicamente plenitud y amor. El karma negativo es un mito porque tu único karma es que lo que eliges en este instante, lo tienes.

La lección 152 del Libro de ejercicios, titulada "Tengo el poder de decidir", tiene un primer párrafo que ilustra esto:

     Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación. (L-152.1)

En el fondo esto significa lo mismo que la lección que dice: «No soy víctima del mundo que veo» (L-31).

Además, el Curso nos sintetiza la esencia de su enseñanza en la introducción del Texto:

Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios.

¿Qué cabida puede tener el karma cuando nos damos cuenta de que lo real no puede ser amenazado, y de que lo irreal (lo que supuestamente podría sufrir el karma) no existe?

Resumen: si no hay pasado, entonces tampoco hay karma. Lo que depende del tiempo es temporal jejeje (y al ser temporal es ilusorio, y al ser ilusorio desaparece cuando se perdona, cuando se reconoce su ilusoriedad). La idea de un karma de sufrir es un efecto de la culpabilidad. Y la culpabilidad no es una verdadera causa. Así que no puede producir efectos verdaderos. Sufrimos cuando nos creemos culpables. Pero la culpabilidad es una creencia, es ilusoria. El sufrimiento nunca está justificado. Nunca es necesario sufrir. Podemos anular cualquier karma o culpabilidad en el instante presente, simplemente reconociendo que la culpabilidad es falsa y que lo verdadero es nuestra inocencia, compartida por todos.

En definitiva, que si perdonas (dejas de lado los juicios, y te vuelves hacia dentro al momento presente), se acabaron todos los karmas y tu experiencia será únicamente de paz, amor, plenitud y todo aquello que va más allá de las palabras.

¡Un abrazo!

jueves, 25 de febrero de 2021

Sólo puedes dar lo que eres: lo eterno

No se trata de lo que has recibido, sino de lo que has dado. Lo has recibido todo, pero no serás consciente de ello hasta que lo hayas compartido plenamente.

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jueves, 7 de enero de 2021

Pequeño desliz en T-2.IV.4:1-3

Acabo de explicarlo en el foro, así que aquí simplemente voy a copiar lo que he escrito allí:

Parece haber un pequeño desajuste del significado en (T-2.IV.4:1-3), sin embargo la traducción al español es correcta, el error ocurrió al modificarse la versión de la edición en inglés. Por lo tanto vamos a citar aquí ambas versiones en inglés, y la traducción oficial al español, seguida de la sugerencia de traducción con el error corregido a partir de la versión más antigua en inglés, antes de que ocurriera el error de edición.

Primero cito las versiones oficiales, en inglés y en español, ambas con el error incluido:

Tercera edición de ACIM (en inglés), de la FIP (Foundation for Inner Peace):

All material means that you accept as remedies for bodily ills are restatements of magic principles. This is the first step in believing that the body makes its own illness. It is a second misstep to attempt to heal it through non-creative agents. (T-2.IV.4:1-3)

Edición oficial en español (tanto la primera como la segunda edición revisada):

Todos los remedios materiales que aceptas como medicamento para los males corporales son re-afirmaciones de principios mágicos. Éste es el primer paso que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades. El segundo paso en falso es tratar de curarlo por medio de agentes no-creativos. (T-2.IV.4:1-3)

Versión antigua-original en inglés (sin el error, sacada de las notas de Helen o del Urtext):

All material means which man accepts as remedies for bodily ills are simply restatements of magic principles. It was the first level of the error to believe that the body created its own illness. Thereafter, it is a second mis-step to attempt to heal it through non-creative agents. (T-2.IV.4:1-3)

Sugerencia de traducción de la versión antigua:

Todos los medios materiales que el hombre acepta como remedio para los males corporales son simplemente reafirmaciones de principios mágicos. El primer nivel del error fue creer que el cuerpo creó su propia enfermedad. Partiendo de ahí, intentar curarlo a través de agentes no-creativos es un segundo paso en falso. (T-2.IV.4:1-3 de la versión antigua)

Traducción depurada siguiendo el criterio de Helen y Bill para ese tipo de frases:

Todos los medios materiales que aceptas como remedio para los males corporales son simplemente reafirmaciones de principios mágicos. El primer nivel del error es creer que el cuerpo es el causante de su propia enfermedad. Partiendo de ahí, intentar curarlo a través de agentes no-creativos es un segundo paso en falso. (T-2.IV.4:1-3 basada en la versión antigua)

En esta última traducción se aprecia nítidamente el significado de la cita. Habla de dos errores, el primero consiste en la creencia de que el cuerpo puede causarse a sí mismo enfermedades, y el segundo error proviene del primero y tiene sentido en la secuencia explicada, ya que una vez que se percibe enfermedad, si se cree que el cuerpo (lo material) pudo ser la causa del mal, entonces se cree también que alguna otra cosa corpórea o material podría servir como remedio, y por tanto se recurre a los "medios materiales" o "agentes no-creativos", como por ejemplo los medicamentos, la cirugía, etc.

En la versión oficial, en cambio, cuando editaron la cita se cometió un desliz que enturbia el significado, pues sobre todo se ha cambiado el significado a la segunda frase poniéndola un poco del revés: Éste es el primer paso (recurrir a medios corporales) que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades. Y luego se dice que el segundo paso es también básicamente lo mismo: tratar de curarlo por medio de agentes no-creativos. Es como si los dos pasos o errores fuesen el mismo, repetido. En el original, en cambio, no hay lío y están claros los dos errores: el primero es creer que el cuerpo puede dañarse a sí mismo, y el segundo tratar de curarlo mediante agentes no-creativos.

Esa segunda frase de la versión oficial está al revés en cierto modo, porque en vez de decir «Éste es el primer paso que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades», tendría más sentido que dijera «Éste es un paso/error que proviene de la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades». Pero aún más claro queda en la versión antigua, y por lo tanto con la traducción sugerida al español. En resumen:

Todos los medios materiales ((medicamentos, operaciones quirúrgicas, etc.)) que aceptas como remedio para los males corporales son simplemente reafirmaciones de principios mágicos. El primer (nivel del) error es creer que el cuerpo es el causante de su propia enfermedad. Partiendo de ahí, intentar curarlo a través de agentes no-creativos ((medicamentos, cirugía, etc.)) es un segundo paso en falso. (sugerencia para T-2.IV.4:1-3)

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PD: Normalmente este "informe" lo hubiera incluido como actualización en el post sobre las erratas del Curso, pero por problemas para actualizar ese post (tal como explico en los comentarios de ese post), he tenido que postearlo aquí como post aparte, y por supuesto que también en el post del foro dedicado al tema, como de costumbre.

La atención interior es salvación

La atención interior, o la conciencia/mente vuelta hacia dentro, es la salvación o iluminación, pues acelera enormemente el proceso de reconocimiento de la paz.

Volver la mente hacia dentro es dejar que la atención repose en el instante presente. El instante presente es la puerta a la eternidad (la intemporalidad). Pero el ser humano se distrae constantemente del momento presente, perdiendo así de vista la plenitud y la paz. La atención correcta (hacia dentro, hacia Dios, a favor del proceso de despertar) nos lleva de vuelta a disfrutar de lo que en realidad nunca hemos perdido. Al volvernos hacia dentro al momento presente, reaceptamos la paz, y junto con ella recuperamos la conciencia de que no somos un limitado ser humano. Somos Espíritu, o lo que es lo mismo, la intemporalidad, la eternidad.

Uno de los aspectos útiles del Libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM) es que la dinámica de sus lecciones nos permite tomar conciencia de nuestra resistencia a la verdad, o lo que es lo mismo, de nuestra distracción del momento presente o del amor de Dios. El antídoto contra la distracción es la atención (y el mero hecho de tomar conciencia de habernos distraído indica que ya hemos vuelto a la atención). Y por lo tanto UCDM subraya en el Texto la relevancia de estar atentos, y nos ayuda en el Libro de ejercicios a entrenar nuestra mente para que nuestra atención no se desvíe del perdón, es decir, del instante presente.

Esto es un asunto muy práctico y enormemente relevante, pues cuando nos damos cuenta de que el caos que percibimos es simplemente el resultado ficticio de nuestro propio autosabotaje, vemos lo simple que es recuperar la paz que creíamos haber perdido. Y entendemos cómo podemos mantenerla, si bien esto requiere que ejercitemos nuestra atención, dado que tenemos la fea costumbre de deshacernos de la paz (T-19.IV.A). ¡Y es tan fácil recuperarla! Simplemente prestando atención y volviendo la mente hacia dentro, o hacia el instante presente. 

Girar la atención desde nuestras proyecciones hasta el instante presente es un proceso o entrenamiento que sólo puede hacerse coherentemente con ayuda de la intuición. Nuestra atención tiende a derramarse hacia afuera (al pasado, al futuro, o a suposiciones sobre innumerables circunstancias) y por lo tanto detener esta inercia o costumbre requiere algo de entrenamiento. Cuando mediante el entrenamiento de la atención tengamos el hábito de descansar en el momento presente, en lugar del hábito a divagar hacia el pasado o el futuro, nos mantendremos en paz de manera espontáneamente natural. Cuanto más afianzado esté el entrenamiento a atender al presente, más frecuente será que nos sintamos en paz. Sólo tendremos que corregir en los momentos puntuales en que nos hayamos distraído. Y una vez culminado el proceso de despertar ya ni siquiera habrá distracciones puntuales: la paz será permanente, eterna, tal como realmente es. 

Dada la relevancia de tomar conciencia de nuestras distracciones, así como de la importancia de mantenernos alerta en favor de la verdad, UCDM se apresura a dar indicaciones sobre esto desde muy pronto, por ejemplo:

Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condonas pasivamente sus creaciones falsas. (T-2.VI.4:6)

En realidad no hay problema con ello, porque nuestras divagaciones y distracciones son sólo ilusiones y por tanto no tienen ningún poder ni pueden hacernos ningún daño. Nuestro verdadero ser es inmutable. De modo que la actitud del Curso no es empujarnos a nada, ni decirnos que tengamos que hacer esto o aquello. Pero sí nos señala muy amablemente que no tenemos ninguna necesidad de seguir soñando que sufrimos. En cualquier momento podemos invitar a la paz. Y esto lo logramos simplemente mediante un giro de nuestra atención, desde la falsedad hacia la realidad.

Hay muchos modos de entrenar nuestra atención. Cualquier pequeño esfuerzo cuenta, y sirve de ayuda. Podemos simplemente ver nuestras emociones presentes, sin juzgarlas. O bien observar nuestros pensamientos, sin juzgarlos. O simplemente observar nuestras circunstancias presentes, de nuevo sin juzgarlas; por ejemplo a veces se ha recomendado atender a nuestras conversaciones situados desde la perspectiva del Testigo, sin juzgar nada de lo que se diga, simplemente constatando lo que ocurre, qué se dice, por qué se dice, quién interrumpe a quién, sentir si nos surgen ganas de dar una opinión antes de que la otra persona haya terminado de contarnos la suya (el deseo intenso de interrumpir a alguien puede reflejar nuestra tendencia de interrumpir al Maestro interior que constantemente trata de guiarnos y frecuentemente nos distraemos y no le escuchamos, interrumpiendo Su guía), o mirar atentamente qué emociones despierta en nosotros lo que la otra persona acaba de decir. Pero lo más importante de todo es recordar una y otra vez algo muy simple: que si sentimos haber perdido la paz, eso no se debe a la otra persona ni a las circunstancias; se debe únicamente a que nos hemos distraído de la verdad, o del puro momento presente.

Otra modalidad de esta práctica es estar atento a la guía interna en el momento presente, instante tras instante (o en principio con cierta frecuencia creciente), ahora. O lo que es lo mismo, estar atento a las intuiciones (lo cual al principio consiste en estar alerta a las ilusiones, a las distracciones). Y la intuición o guía interna siempre nos conduce al momento presente, y por tanto a la paz.

La esencia del Curso (UCDM) es básicamente este asunto de no distraernos de la verdad, del momento presente. Veamos algunas indicaciones que el propio Curso nos da, comenzando por la frase que ya hemos citado arriba pero situada en el párrafo del que viene, con un poco más de contexto. Veamos:

Deshacer el miedo ((o la falta de paz)) es tu responsabilidad. Cuando pides que se te libere del miedo, estás implicando que no lo es. En lugar de ello, deberías pedir ayuda para cambiar las condiciones que lo suscitaron. Esas condiciones siempre entrañan el estar dispuesto a permanecer separado. A ese nivel tú puedes evitarlo. Eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente, y condonas pasivamente sus creaciones falsas. El resultado particular no importa; lo que importa es el error fundamental. La corrección es siempre la misma. Antes de decidir hacer algo, pregúntame si tu elección está de acuerdo con la mía. Si estás seguro de que lo está, no tendrás miedo. (T-2.VI.4)

Podemos entrenar la atención desde muchas perspectivas equivalentes entre sí. Un modo muy simple es estar atentos a cuando no nos sentimos en paz. En cada momento podemos saber: ¿estoy en paz o no? Si notamos falta de paz, es el momento de perdonar, de volver al instante presente. 

El perdón (...) es tranquilo y sosegado, y no hace nada. (...) Simplemente observa, espera y no juzga. (L.PII.Preg1.4:1,3)

El Espíritu Santo estará contigo mientras observas y esperas. (L-75.7:5)

Es importante salirnos de la inercia victimista de creer que es normal continuar con tal falta de paz. Eso no tiene por qué ser así (T-4.IV, sección que en seguida citaremos). Basta con tomar conciencia (perdonar) y elegir reconocer nuevamente la paz. En la misma sección de T-2.VI de donde venía el párrafo que copié un poco antes, se dice también unos párrafos después cómo resolver de manera simple nuestra percepción errónea fruto de la distracción. El ejemplo viene como antídoto contra el miedo, pero la misma idea es aplicable a los otros aspectos del error, por ejemplo a la falta de paz, y en la cita voy a cambiar la palabra "miedo" por la expresión "falta de paz":

Original:

Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es miedo.

El miedo procede de una falta de amor.

El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.

El amor perfecto es la Expiación. (T-2.VI.7:5-8)

Adaptado a nuestro contexto:

Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es falta de paz.

La falta de paz procede de una falta de amor.

El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.

El amor perfecto es la Expiación. (adaptación de T-2.VI.7:5-8)

Donde dice amor, podríamos haber escrito también "atención verdadera", "interiorización", o "aceptación del instante presente", etc. 

El simple ejercicio de estar atentos a cuando no estamos en paz, acelera muchísimo nuestro proceso de despertar y es una invitación directa a la iluminación. El primer paso es simplemente darnos cuenta de nuestra distracción. Esta toma de conciencia es el comienzo de la atención, pues habernos dado cuenta significa que ya estamos atentos. Esta toma de conciencia se debe llevar a cabo siempre de manera suave, sin juicios, pues juzgar es en sí una falta de atención correcta. Juzgar implica proyección, mientras que la atención correcta implica interiorización. Juzgar implica recurrir al pasado o suposiciones de futuro, mientras que la atención correcta descansa apaciblemente en el instante presente.

Cuando notemos que nos hemos distraído y que no estamos en paz, basta entonces con simplemente recordar que esto no tiene por qué ser así. La sección T-4.IV se titula precisamente "Esto no tiene por qué ser así", y es útil de releer de vez en cuando porque expresa claramente con qué sencillez podemos corregir nuestros propios autosabotajes mentales. Extraigo sólo unas pocas citas de esa sección, que abordan directamente el tema que estamos tratando de la falta de atención:

El hábito de colaborar con Dios y Sus creaciones se adquiere fácilmente sí te niegas diligentemente a dejar que tu mente divague. No se trata de un problema de falta de concentración, sino de la creencia de que nadie, incluido tú, es digno de un esfuerzo continuo. Ponte de mi parte sistemáticamente contra este engaño, y no permitas que esa desafortunada creencia te retrase. (T-4.IV.7:1-3)

Ciertamente nuestras distracciones no son un pecado, pues son sólo ilusiones. Simplemente retrasan nuestra iluminación, aunque incluso eso es risible puesto que el tiempo es ilusorio, si bien tiene sentido evitarnos sufrimientos innecesarios, por muy ilusorios que sean. Nuestro ser está siempre en paz, pero nuestras percepciones pueden ser sufridas y aparentar falta de paz mientras sigamos creyendo en ellas. Lo bueno es darnos cuenta de que no somos víctimas, pues somos libres de elegir de nuevo la paz, y mediante la atención podemos recuperar rápidamente la paz, y finalmente al final del proceso encontrar la paz permanente, reconociendo la intemporalidad que nunca se fue.

Seguimos con citas de la misma sección, con unas indicaciones simples que ayuden a nuestra intuición a captar cómo proceder, mediante estos ejemplos:

Cuando te sientas triste, reconoce que eso no tiene por qué ser así. Las depresiones proceden de una sensación de que careces de algo que deseas y no tienes. Recuerda que no careces de nada, excepto si así lo decides, y decide entonces de otra manera. (T-4.IV.3)

Cuando te sientas culpable, recuerda que el ego ciertamente ha violado las leyes de Dios, pero no. (T-4.IV.5:1)

De la misma sección, de nuevo enfatizando sobre la atención:

Vigila tu mente contra las tentaciones del ego, y no te dejes engañar por él. (T-4.IV.6:1)

Y esto se relaciona, por supuesto, con muchas otras secciones del Curso, por ejemplo:

Acuérdate siempre del Reino, y recuerda que tú que formas parte de él, jamás te puedes perder. (T-5.VI.3:1)

Lo único que necesitas hacer es ofrecerle tu atención indivisa. (T-12.V.9:4)

Y por supuesto tenemos las muchas lecciones del Libro de ejercicios que ayudan a entrenar nuestra atención, o la indicación directa de la sección del Texto titulada:

Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino. (T-6.V.C)

Mantenernos atentos o alerta nos permitirá recuperar rápidamente la paz. La alerta es una ilusión útil, correctora, pero no es la pura realidad pues cuando uno está ya en paz no necesita ejercitar ninguna atención, simplemente es. Por eso el Curso nos dice:

Si tuvieras presente lo que el Espíritu Santo te ofrece, no podrías mantenerte alerta excepto en favor de Dios y de Su Reino. La única razón por la que te puede resultar difícil aceptar esto es porque tal vez aún creas que hay algo más. Las creencias no requieren vigilancia a menos que estén en conflicto. Si lo están, es que hay elementos conflictivos en ellas que han desencadenado un estado de guerra, haciendo que sea imprescindible mantenerse alerta. Cuando se está en paz no es necesario estar alerta. El estado de alerta es necesario contra las creencias que no son ciertas, y el Espíritu Santo nunca lo habría solicitado si tú no hubieses creído lo falso. Cuando crees en algo, haces que sea real para ti. Cuando crees en lo que Dios no conoce, tu pensamiento parece contradecir al Suyo y esto hace que parezca que lo estás atacando. (T-7.VI.7)

Cuando estamos en la mentalidad correcta o percepción verdadera disfrutamos de paz y confianza y sentimos claramente la verdad que expresan lecciones como la que dice que "La Voz de Dios me habla durante todo el día" (L-49) o la que dice que "Dios va conmigo dondequiera que yo voy" (L-41). Dios —nuestro verdadero Ser— nos acompaña a todas partes y nos habla todo el tiempo a través de nuestra intuición, pero... ¿y nosotros? ¿Le escuchamos? ¿O nos permitimos distraernos y divagar, saliéndonos del bendito instante presente y dejándonos deslizar hacia el pasado y el futuro?

Es muy fácil distraerse, pues es a lo que estábamos habituados. De ahí la necesidad de cierta cantidad de entrenamiento mental. Por eso el Libro de ejercicios insinúa sobre este tema de vez en cuando:

Déjalos que te vengan ((los pensamientos)) sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes. (L-42.5:3)

Repite la primera fase del ejercicio si notas que tu mente divaga, pero trata de pasar la mayor parte del tiempo escuchando sosegadamente aunque con mucha atención. (L.PI.Repaso2.introd.3:1)

El Curso nos asegura que somos capaces de superar nuestra tendencia a distraernos, aunque sea poco a poco, gradualmente a medida que entrenamos nuestra atención correcta:

Las distracciones del ego tal vez parezcan interferir en tu aprendizaje, pero el ego no tiene realmente ningún poder para distraerte a menos que tú se lo confieras. (T-8.I.2:1)

Sin embargo, se irá haciendo cada vez más fácil a medida que tu mente se vuelva más disciplinada y menos propensa a distraerse. (L-39.9:4)

Trata de llegar hasta lo más profundo de tu mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte. (L-41.6:6)

Si te distraes, repite la idea y añade: Deseo recordar esto porque quiero ser feliz. (L-62.5:6)

Pero el Curso no nos critica ni nos pide que nos culpabilicemos por distraernos y divagar. De hecho es muy amable y comprensivo con nosotros, recordándonos que es casi lo esperable dado nuestro anterior entrenamiento que reforzaba las distracciones del ego. Simplemente nos ayuda a ir entrenándonos poco a poco, incluso muy suavemente sobre todo en las etapas iniciales. Y se nos dice:

Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a practicar la idea del día te ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te encuentras ahora. Es muy difícil a estas alturas evitar que la mente divague si se la somete a largos períodos de práctica. Seguramente ya te habrás percatado de esto. Has visto cuán grande es tu falta de disciplina mental y la necesidad que tienes de entrenar a tu mente. Es necesario que reconozcas esto, pues ciertamente es un obstáculo para tu progreso. (L-95.4)

Simplemente se nos invita a comenzar por algo muy simple: ir dándonos cuenta de nuestra tendencia a las distracciones, de nuestra resistencia a despertar o a reconocer la verdad. Pues el mero hecho de darnos cuenta, junto con recordar que en realidad preferimos la paz, nos conduce de vuelta a recuperar la atención correcta y con ello a empezar a invitar a la paz para que vuelva. Nunca se fue. Simplemente tenemos que recordar que podemos reconocerla en este mismo instante.

El ego puede decirnos que parece arduo eso de tener que prestar "atención correcta", pero en realidad es toda una fiesta pues nos conduce a un proceso que es un camino de paz creciente, y cada momento de atención interiorizada nos llena espontáneamente de gozo. 

Todo aprendizaje requiere atención y estudio en algún nivel. (T-1.VII.4:2)

Si quieres recordar la eternidad, debes contemplar sólo lo eterno. (T-10.V.14:5)

Curar es hacer feliz. (T-5.introd.1:1)

La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad. (L-100.2:1)

Como ya dije en este blog (post: HOGAR):

Estás a salvo; simplemente no te vayas del momento presente.

En realidad es muy simple. Pero hay que repetirlo una y otra vez hasta que se convierta en un hábito. Es simplemente recordar lo que somos. Descansar en el instante presente. Empezando por algo tan simple como verificar: ¿estoy en paz ahora mismo o no? Y si es que no, seguir las sugerencias dadas. Llegará el día en que la paz será constante y no tendrá sentido plantearse la pregunta de si estamos en paz o no. La paz será tan evidente que jamás surgirán más preguntas. Sólo habrá paz, siempre. Sólo queda disfrutar y celebrar. Y eso es así ahora. Es el momento presente. Cuando dejemos de salirnos del presente para irnos de "víctimas" con el pasado o el futuro, la realidad será de nuevo el dulce latir del centro de nuestro corazón: nuestra dulce experiencia continua de paz y plenitud.

El Curso dice llanamente en una de sus lecciones:

«Este instante es el único tiempo que existe» (L-308)

Si esto nos parece demasiado tajante y alejado de nuestra experiencia directa, podemos empezar a practicarlo poco a poco:

Elige este preciso instante, ahora mismo, y piensa en él como si fuese todo el tiempo que existe. (T-15.I.9:5)

Como decía Ralph Waldo Emerson, y son palabras que sirven de recordatorio para este tema:

Este momento es tan bueno como cualquier momento de la eternidad.

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lunes, 4 de enero de 2021

Tu tarea sigue siendo decirle que tiene razón. (T-9.III.2:6)

La siguiente pregunta y respuesta surgieron originalmente en este foro en inglés: https://www.reddit.com/r/ACIM/comments/kpv3sn/telling_your_brother_he_is_right_even_if_you/

Quien prefiera leerlo en inglés, allí está la pregunta completa (era muy larga y aquí la resumo muy brevemente) junto con los diversos comentarios de los participantes de ese foro, mientras que aquí sólo traduzco el mío.

Pregunta

Me resulta difícil aplicar la frase del Curso que dice «Tu tarea, sin embargo, sigue siendo decirle que tiene razón» (T-9.III.2:6), por ejemplo tuve una pareja que mentía sobre mí y me resulta muy difícil darle la razón a alguien en circunstancias como esa. ¿Cómo llevar entonces a la práctica lo que el Curso dice aquí?:

Los errores pertenecen al ámbito del ego, y la corrección de los mismos estriba en renunciar al ego. Cuando corriges a un hermano le estás diciendo que está equivocado. Puede que en ese momento lo que esté diciendo no tenga sentido, y es indudable que si está hablando desde su ego no lo tiene. Tu tarea, sin embargo, sigue siendo decirle que tiene razón. No tienes que decírselo verbalmente si está diciendo tonterías. Necesita corrección en otro nivel porque su error se encuentra en otro nivel. Sigue teniendo razón porque es un Hijo de Dios. Su ego, por otra parte, está siempre equivocado, no importa lo que diga o lo que haga. (T-9.III.2:3-10)

Comentario de Toni:

Decirle a un hermano que tiene razón significa reconocer su verdadera esencia. Esto no requiere verbalización. Simplemente requiere que aprecies lo que realmente te une a tu hermano, lo que compartes con él y con todos. Por ejemplo, un hermano puede estar mintiendo sobre ti a nivel de la forma, pero lo que eso realmente significa es que quiere ser feliz y ve su salvación en mentir, ya sea por miedo o lo que sea, debido a su confusión, pero lo que en el fondo quiere es ser feliz, y eso es lo que tú quieres y lo que todos quieren, y eso es correcto, todos tienen razón en querer felicidad porque Dios quiere que Su Hijo sea feliz y Él solo comparte felicidad.

Un hermano puede estar expresando confusión a nivel de la forma, pero a nivel del contenido profundo siempre tiene razón, porque detrás del miedo y la culpa que lo confunden, lo que él y todos nosotros realmente queremos es trascender todo miedo y culpa y finalmente ser felices. Y ser feliz es lo más racional que se puede hacer. Quien quiera ser feliz tiene razón, porque nuestro verdadero Ser ya es felicidad. Solo estamos deseando/pidiendo lo que ya somos.

Esto es similar a lo que dice el Curso de que nuestro hermano solo puede expresar dos categorías de expresión: 1) Expresiones de amor. 2) Solicitudes de amor, llamadas/peticiones de ayuda. En ambos casos hay un contenido razonable. Expresar amor es la cosa más sana que existe. Pero si te sientes confundido, lo que estás haciendo es pedir ayuda/amor. Y pedir ayuda para amar es lo más razonable cuando uno se percibe en un mundo de sombras. Un hermano dormido simplemente está pidiendo ayuda para despertar en el Hogar en el Amor, aunque la forma de pedir ayuda sea una expresión muy distorsionada de su verdadero deseo, que es ser amado y amar.

La manera en que le dices a tu hermano que tiene razón no es necesariamente con palabras, sino con tu actitud. Y ya sea que uses palabras o no, esto se refiere a una actitud amable y amorosa en la que aprecias la esencia de tu hermano, fortaleciendo en él su mente recta que ambos compartís. Esta actitud amorosa os salva a ambos.

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Hasta aquí la traducción de mi comentario. Puedo añadir una sugerencia: es muy útil releer la sección de donde viene la cita (T-9.III), "La corrección del error", pues es una sección escrita muy claramente y que brinda poderosos insights sobre este tema. Pues se trata de qué pasa cuando percibimos errores en nuestros hermanos, y de darnos cuenta de que no tienen importancia y que si les damos importancia no podremos nunca señalarle esos errores de manera amorosa como podría hacerlo el Espíritu Santo, Quien al ver los errores por lo que son (no son nada) permite que reconozcamos que los errores ni siquiera están ahí, de modo que son disueltos. Dejo unas frases sueltas de esa sección como recordatorio (las primeras ya estaban citadas más arriba):

Los errores pertenecen al ámbito del ego, y la corrección de los mismos estriba en renunciar al ego. Cuando corriges a un hermano le estás diciendo que está equivocado. Puede que en ese momento lo que esté diciendo no tenga sentido, y es indudable que si está hablando desde su ego no lo tiene. Tu tarea, sin embargo, sigue siendo decirle que tiene razón. No tienes que decírselo verbalmente si está diciendo tonterías. (...) Sigue teniendo razón porque es un Hijo de Dios. Su ego, por otra parte, está siempre equivocado, no importa lo que diga o lo que haga. (T-9.III.2:3-10)

La vigilancia que el ego ejerce en relación con los errores de otros egos no es la clase de vigilancia que el Espíritu Santo quiere que mantengas. (T-9.III.1:1) 

Para el ego lo caritativo, lo correcto y lo apropiado es señalarles a otros sus errores y tratar de "corregirlos". (T-9.III.2:1)

Si le señalas a tu hermano los errores de su ego, tienes forzosamente que estar viendo a través del tuyo porque el Espíritu Santo no percibe sus errores. (T-9.III.3:1)

Reaccionar ante cualquier error, por muy levemente que sea, significa que no se está escuchando al Espíritu Santo. Él simplemente pasa por alto todos los errores, y si tú les das importancia, es que no lo estás oyendo a Él. (T-9.III.4:1-2)

Cuando un hermano se comporta de forma demente sólo lo puedes sanar percibiendo cordura en él. Si percibes sus errores y los aceptas, estás aceptando los tuyos. (T-9.III.5:1-2)

Tú no te puedes corregir ti mismo. ¿Cómo ibas a poder entonces corregir a otro? (T-9.III.6:1-2)

Los errores que tu hermano comete no es él quien los comete, tal como no eres tú quien comete los tuyos. Considera reales sus errores y te habrás atacado a ti mismo. (T-9.III.7:1-2)

El Espíritu Santo lo perdona todo porque Dios lo creó todo. No trates de asumir Su función, o te olvidarás de la tuya. (T-9.III.8:1-2)

La sección completa (T-9.III) contiene todas las aclaraciones y resulta muy reveladora.