domingo, 29 de agosto de 2021

Duda sobre una cita del capítulo 25 (T-25.VII.4:1)

Traduzco del foro de Reddit sobre Un curso de milagros en inglés:
 
Escrito por Angelhippie:

Confundido acerca de esta oración del capítulo 25:

"Justificar uno solo de los valores que el mundo apoya es negar la cordura de tu Padre y la tuya". Capítulo 25.VII.4. (T-25.VII.4:1)

O sea que el amor de un padre por su hijo niega la cordura... el deseo de proporcionar un hogar amoroso para un perro abandonado es una locura... cuidar a los padres ancianos es una locura...

Estoy confundido. ¿Qué significa realmente esta oración? Hay algunos "valores" que se sostienen de manera bastante universal en este mundo y que no parecen "negar la cordura de tu Padre y la tuya".

Cuando pienso en otros "valores" que tienen algunas personas, esta frase sí tiene sentido: venganza, castigo, ganar, tener mucho dinero.

¿Pero no hay "buenos" valores?

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Comentario de Toni:

Cualquier idea amorosa va en la dirección correcta, pero si seguimos acarreando la creencia de que estamos separados y de que existe un verdadero mundo de separación, eso es señal de que todavía estamos soñando y de que, por lo tanto, aún no estamos completamente cuerdos.

Es hermoso amar a los seres queridos o ayudar a un perro o a alguien que lo necesita, pero si creemos que el mundo está realmente ahí, que estamos separados de aquellos a quienes amamos o ayudamos, entonces aún no estamos cuerdos, aunque muy bien pudiéramos estar en el buen camino para restaurar la cordura.

La cordura no sólo implica tener pensamientos amorosos o bienintencionados, sino que además debemos dejar de lado todo pensamiento oscuro que alberguemos contra alguien.


    ¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar. (L-132.6:2-3)

     No confíes en tus buenas intenciones, pues tener buenas intenciones no es suficiente. (T-18.IV.2:1-2)
 
     Percibir la bondad no es conocimiento, mas negar lo opuesto a la bondad te permite reconocer una condición en la que los opuestos no existen. Y ésta es la condición del conocimiento. (T-11.VII.4:1-2)
 
En otras palabras, no tengas miedo del bien, pero no creas arrogantemente que puedes hacer el bien por tu cuenta a partir de tu propio criterio individual. En vez de eso, lo más sensato es recordar al Espíritu Santo y dejarlo todo en Sus manos, dejando que Él dirija incluso nuestras acciones bondadosas y guíe la forma en que el bien se expresa a través de nosotros, sin que nuestra personalidad individual interfiera con sus distorsiones egocéntricas.
 
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Traduzco otros dos comentarios de otros usuarios:

Comentario de Littlewillingness:

El resto de ese párrafo se explica a sí mismo. Estar cuerdo es ver y pensar como Dios porque Dios nos creó como Él, lo que significa que sería una locura pensar y ver de manera diferente a Él. Y tal como Dios lo ve, no hay mundo porque la separación nunca sucedió. Si creyéramos que el mundo es real en cualquier nivel, como hacemos al justificar sus valores, estaríamos pensando de manera diferente a Dios, lo cual es la negación de nuestra propia cordura.

     T-25.VII.4: Justificar uno solo de los valores que el mundo apoya es negar la cordura de tu Padre y la tuya. Pues Dios y Su Hijo bienamado no piensan de manera diferente. Y es esta concordancia en el pensamiento lo que hace que el Hijo sea un co-creador con la Mente cuyo Pensamiento lo creó a él. De modo que si elige creer en un solo pensamiento que se oponga a la verdad, habrá decidido que él no es el Hijo de su Padre porque el Hijo está loco, y la cordura tiene que ser algo ajeno al Padre y al Hijo. Esto es lo que crees. No pienses que esta creencia depende de la forma en que se manifieste. El que de alguna manera crea que el mundo es cuerdo, que algunas de las cosas que piensa están justificadas o que está sustentado por algún tipo de razón, cree que eso es cierto. El pecado no es real porque ni el Padre ni el Hijo son dementes. Este mundo no tiene sentido porque se basa en el pecado. ¿Quién podría crear lo inmutable si ello no estuviese basado en la verdad? (T-25.VII.4)
 
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Comentario de LSR1000:
 
«el deseo de proporcionar un hogar amoroso para un perro abandonado es una locura... cuidar a los padres ancianos es una locura...»

El Curso no se refiere al deseo o al acto de proporcionar un hogar amoroso, sino a su justificación. Eso es pensar que tal acto me convierte en una buena persona y en una persona amorosa. Somos libres de pecado y amorosos por lo que somos, no por lo que hacemos.
 
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Para quien quiera leer los comentarios originales en inglés, o leer el resto de comentarios que no he traducido aquí, dejo el link original de este tema: https://www.reddit.com/r/ACIM/comments/pc4tcz/confused_about_this_sentence_in_chapter_25/

Saludos :-)

domingo, 22 de agosto de 2021

Me cuesta entender cómo es que no hay que juzgar a nadie

Del foro Reddit sobre Un curso de milagros (ver link más abajo para ver la fuente original en inglés, del cual este post es una traducción): 

Pregunta: Me cuesta entender cómo es que no hay que juzgar a nadie
 
Entiendo que este mundo no es real. Entiendo que solo el amor es real. Creo que entiendo el concepto de que no debemos juzgar a las personas. Sin embargo, no entiendo la aplicación práctica del principio de cómo no juzgar. ¿Es aceptable juzgar el comportamiento de alguien pero no juzgar a la persona por sí misma? Por ejemplo, digamos que alguien es un alcohólico destructivo. Debido a su adicción a la bebida, son abusivos y no pueden mantener su trabajo. En UCDM, ¿es aceptable juzgar el comportamiento de esa persona y decir: "Tu bebida está destruyendo tu vida y dañando a las personas que te rodean", pero no juzgar a la persona como una mala persona porque es un Hijo de Dios?

Comentario de Toni:
 
     Es necesario que el maestro de Dios se dé cuenta, no de que no debe juzgar, sino de que no puede. (M-10.2:1)

Juzgar por medio de nuestro limitado conocimiento personal implica la arrogancia de creer que sabemos qué es lo más conveniente. En realidad no somos conscientes de los múltiples aspectos que pueden estar influyendo en una determinada persona.
 
     Para poder juzgar cualquier cosa correctamente, uno tendría que ser plenamente consciente de una gama inconcebiblemente vasta de cosas pasadas, presentes y por venir. Uno tendría que reconocer de antemano todos los efectos que sus juicios podrían tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas en ellos. Y tendría que estar seguro de que no hay distorsión alguna en su percepción, para que sus juicios fuesen completamente justos con todos sobre los que han de recaer ahora o sobre los que hayan de recaer en el futuro. ¿Quién puede hacer eso? ¿Quién, excepto en delirios de grandeza, pretendería ser capaz de todo esto? (M-10.3:3-7)

Por tanto, lo más prudente es dejar el juicio en manos de Aquel que sabe. Así nos desaferramos de la capacidad de juzgar y dejamos que sea dirigida por el Espíritu Santo, a través de inspiraciones.

En la práctica, podemos percibir que al cruzar una calle vienen coches y es peligroso cruzar, o que una persona está teniendo un comportamiento que no es muy útil para sí mismo ni para los demás, pero no debemos confundir nuestras percepciones con una realidad indudable. Debemos admitir que podríamos estar equivocados en nuestra percepción. Si lo hacemos así, estaremos deshaciendo nuestros juicios.

Para profundizar un poco más en este tema, puede ser útil leer la sección del Manual del maestro titulada: "¿Cómo se deja de juzgar?" (UCDM, M-10)
 
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Para otros comentarios, o ver estos en su expresión original en inglés, esta tradución se ha traducido de aquí: https://www.reddit.com/r/ACIM/comments/p86jnp/i_am_having_difficulty_understanding_how_we_are/
 
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Posts relacionados:
 
 
Los dos principales sentidos de la palabra "juicio" en UCDM: https://hablemosdeucdm.blogspot.com/2021/03/los-dos-principales-sentidos-de-la.html

Hay más, pero a partir de estos se pueden encontrar los links de otros, o también se puede consultar el índice de temas en la sección "Juicios".

miércoles, 30 de junio de 2021

¿Cuál es la diferencia entre la magia y los milagros?

Pregunta: De acuerdo con Un curso de milagros, ¿cuál es la diferencia entre magia y milagro? ¿A qué se refiere el Curso con "magia"? ¿Y con "milagro"?
 
Comentario: El Curso llama "magia" a la creencia de que tanto los problemas (el odio especial) como las satisfacciones (el amor especial) se encuentran en el mundo en lugar de ser simplemente un reflejo de lo que hay en la mente. Cuando se reconoce que el verdadero origen o fuente del problema está en la mente (al creer en la separación de Dios), nos abrimos a la verdadera y única solución y eso se llama "milagro" o "relación santa" (que puede reflejarse en el mundo como una relación con una persona, con una sustancia, etc).

Un par de ejemplos, el primero en el ámbito de las personas y el otro en el ámbito de las sustancias:

Si piensas que para ser feliz necesitas a una persona que llene el vacío que sientes en ti, eso es magia, porque haces especial a esa persona al creer que lo que buscas está fuera de ti. Por el contrario, si reconoces que tu pareja o las personas en general no son la causa de cómo te sientes, sino que simplemente te reflejan como un espejo lo que has elegido en tu mente, entonces dejas de engañarte a ti mismo, dejas de creer que el mundo es la causa de algo y así dejas de usar el mundo como un disfraz proyectado para esconder la culpa inconsciente de la mente. Al ver las cosas así, como las ve Jesús, pasas de la magia al milagro: ahora te has abierto a establecer una relación santa con esa persona, que reflejaría la relación santa en tu mente con el sistema de pensamiento de Jesús o el Espíritu Santo. Parafraseando la lección 5 del Libro de Ejercicios, nunca me siento completo por la razón que creo. No es el mundo lo que me completa, sino la luz que brilla dentro de mi mente.

Si crees que el aire que respiras es lo que te hace sentir vivo y animado, pensar así es magia. Así estableces una relación especial con el aire. Pero si corriges esa creencia y reconoces que la verdadera causa por la que te sientes bien o mal no está en la proyección (el mundo) sino en tu mente, entonces has entrado en la sintonía del milagro: has establecido una relación santa con el aire. Y así con todo.

La magia y el milagro no dependen de la forma, sino del contenido o propósito de nuestra manera de pensar. Por lo tanto puede haber magias aparentemente grandes y pequeñas, y milagros aparentemente grandes o pequeños, pero la forma, la silueta o el tamaño son irrelevantes. Lo que determina si algo es magia o milagro es el contenido de nuestro pensamiento: si estamos haciendo que el mundo sea real para nosotros al creer que es causativo (lo cual es magia), o si en cambio estamos reconociendo que el mundo es sólo una proyección de la mente sin ningún poder causal en sí, porque la única causa reside en la mente (y reconocer esto es un milagro).


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Nota: Tanto la pregunta como el comentario originales ocurrieron en inglés, aquí:
 

Aquí en el blog lo compartimos en español como breve recordatorio de qué es el milagro para el Curso. La pregunta ha sido muy resumida. Quien quiera leer la extensa pregunta original puede leer la versión en inglés, que incluye también otros comentarios de otros usuarios de ese foro/red social.

domingo, 28 de marzo de 2021

¿Qué soy?

La pregunta básica para la liberación, la madre de todas las preguntas, la indagación acerca del ser (volviendo la mente hacia dentro, retirando la adicción a proyectar/juzgar y en vez de eso volverse hacia dentro hacia el ser), es un tema que puede resultar familiar a quienes han explorado el Advaita o a maestros espirituales como Ramana Maharshi o Adyashanti, entre otros muchos. Ramana enfatizaba la relevancia de ahondar en "¿quién soy?". Muchos maestros (como Adyashanti) han utilizado tanto la forma ¿quién soy? como la forma ¿qué soy?, ambas apuntan a lo mismo. Generalmente, cuando uno empieza a explorar sobre esta indagación del ser o autoindagación, se suele resonar más con la forma ¿quién soy? porque el principiante suele identificarse en gran medida con un cuerpo humano, con una nacionalidad, edad, personalidad, determinadas características, etc. Conforme se le va enseñando a autoindagar, va aprendiendo que todo eso que cambia no es la verdadera Identidad, por lo tanto uno empieza a vislumbrar y experimentar cada vez más claramente que uno no es un cuerpo ni una personalidad. Se empieza a ver que uno es más un "qué" que un "quién", en el sentido usual del vocabulario que relaciona los "quién" con personas humanas y los "qué" con un espectro de posibilidades mucho más amplio: algo, tal vez algo que momentáneamente parecemos haber olvidado, pero algo hemos de ser... y uno finalmente acepta la revelación y la experiencia directa de que lo que uno es no es un cuerpo ni nada limitado, sino mente... consciencia... y en última instancia, lo que está mucho más allá de la mente y de la conciencia conocidos en el mundo, Aquello que no puede definirse en palabras, el puro Ser (Dios, la Plenitud no-dual). 
 
Para permitir que Eso se nos revele debemos tener la humildad de primero reconocer que estábamos equivocados al creernos un cuerpo, reconociendo que en realidad no sabemos lo que somos, permitiéndonos así ser receptivos para que la Gracia nos lo revele. El ego teme que seamos así de receptivos porque aceptar la Gracia conduce a la disolución de las ilusiones, incluida la ilusión llamada "ego", por lo tanto el ego trata de inducirnos a sustituir la receptividad por la arrogancia de creer que sabemos muy bien quiénes somos (lo cual creemos cuando nos decimos que sabemos que somos un cuerpo, sin darnos cuenta de que el cuerpo es simplemente un símbolo, de hecho una ilusión). Por tanto el Curso comenta en la importante sección T-31.V, titulada "El concepto del yo frente al verdadero Ser":

No busques tu Ser en símbolos ((como por ejemplo el cuerpo)). No hay concepto que pueda representar lo que eres. (...) No hay afirmación que el mundo ((el ego)) tema oír más que ésta: «No sé lo que soy, por lo tanto, no sé lo que estoy haciendo, dónde me encuentro, ni cómo considerar al mundo o a mí mismo». Sin embargo, con esta lección nace la salvación. Y Lo que eres te hablará de Sí Mismo. (T-31.V.15:1-2; 17:6-9; negritas mías; cursivas del propio Curso)

Por lo tanto, el ego teme que empecemos a cuestionarle y a ponerle en duda con la simple pregunta, ¿quién o qué soy?

Un curso de milagros también hace uso de esta perspectiva de la autoindagación, y el Curso adopta la forma "¿qué soy?" para tan fundamental cuestionamiento, y le da un lugar relevante en su enseñanza, por ejemplo destaca esta pregunta al situarla como título de la última de las secciones de la segunda parte del Libro de ejercicios, la sección 14 titulada ¿Qué soy?, con la que se corona el Libro de ejercicios. Pero esta pregunta también es mencionada en otros pasajes del Curso, tanto en el Texto como en otras lecciones. Voy a incluir a continuación unas citas donde el Curso menciona esta pregunta. La respuesta a tal pregunta, por cierto, no son palabras sino una experiencia revelatoria, conocimiento puro del Ser, pero el Curso nos da también algunas palabras como pista para nuestra intuición.

Sobre la pregunta en sí:
 
     El ego planteó entonces la primera pregunta que jamás se hizo, pregunta que él jamás podrá contestar. La pregunta: "¿Qué eres?" representó el comienzo de la duda. Desde entonces el ego jamás ha contestado ninguna pregunta, aunque ha hecho muchas. Las actividades más ingeniosas del ego no han hecho más que enmarañar la pregunta, pues dispones de la respuesta y el ego te tiene miedo.(T-6.IV.2:6-9)
 
     Simplemente le preguntaron con un leve susurro: "¿Qué eres?". Y Aquel que cuida de toda percepción les respondió. No aceptes los juicios del mundo como la respuesta a la pregunta: "¿Qué soy?". (...) No le preguntes a ese transeúnte ((al ego)): "¿Qué soy?". Él es la única cosa en todo el universo que no lo sabe. Sin embargo, es a él a quien se lo preguntas, y es a su respuesta a la que deseas amoldarte. Este pensamiento torvo y ferozmente arrogante, y sin embargo tan ínfimo y carente de significado que su pasar a través del universo de la verdad ni siquiera se nota, se vuelve tu guía. A él te diriges para preguntarle el significado del universo. Y a lo único que es ciego en todo el universo vidente de la verdad le preguntas: "¿Cómo debo contemplar al Hijo de Dios?". (T-20.III.6:5-7; 7:5-10)
 
En el Libro de ejercicios tenemos también algunas referencias:
 
     Mas yo no soy un cuerpo. ¿Qué soy? (L-91.6:4-5)
 
He preferido traducirlo tal como está en inglés, eliminando la palabra superflua "entonces" en la pregunta que fue traducida como "¿Qué soy entonces?". En inglés:

     But I am not a body. What am I?
 
Y en esa misma sección añade (elimino también los "entonces" superfluos en las preguntas): 
 
La pregunta con la que finaliza esta declaración es crucial para los ejercicios de hoy. Lo que piensas que eres es una creencia que debe ser erradicada. Pero lo que realmente eres es algo que tiene que serte revelado. La creencia de que eres un cuerpo necesita ser corregida, ya que es un error. (...) Si no eres un cuerpo, ¿qué eres? (...) Si no eres un cuerpo, ¿qué eres? Hazte esta pregunta honestamente... (L-91.6:6-9; 7:1; 8:1-2)
 
Vemos que incluso repite la misma frase con la misma pregunta al inicio de los párrafos 7 y 8. 
 
En la lección 136 tenemos otro recordatorio de este importante tema:
 
     He olvidado lo que realmente soy, pues me confundía mí mismo con mi cuerpo. (...) Mas yo no soy un cuerpo. (L-136.20:3,5)
 
Y en otra lección posterior, toda la lección 139 va relacionada con este tema, voy a citar solo este fragmento:

     ¿Y qué es elegir sino tener incertidumbre con respecto a lo que somos? No hay duda que no esté arraigada en esto. No hay pregunta que no sea un reflejo de ello. No hay conflicto que no entrañe la simple pregunta: ¿Qué soy? Mas ¿quién podría hacer esta pregunta sino alguien que se ha negado a reconocerse a sí mismo? (L-139.1:3-6; 2:1)

Algunas pistas en palabras para insinuar por dónde van los tiros de la Respuesta, la cual es la Experiencia de la Verdad:
 
     "Aquiétate y sabe que Yo soy Dios". Estas son palabras inspiradas porque reflejan conocimiento. (T-4.introd.2:2-3)

     No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó. (L-199 y L-201, entre otras lecciones)

     Soy espíritu. (L-97)
 
     Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo. (L-171 entre otras)
 
     Dios, al ser Amor, es también felicidad. (L-103)
 
     Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor, no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida. (L-191.7:3-4)
 
     Soy tal como Dios me creó. Su Hijo no puede sufrir. Y yo soy Su Hijo. (T-31.VIII.5:2-4 y también en L-110.6:2-4; negritas y cursivas en el original)

    Se te ha dado el conocimiento de que eres una mente, de que te encuentras en una Mente y de que no eres sino mente, por siempre libre de pecado y totalmente exento de miedo al haber sido creado del Amor. No has abandonado tu Fuente, por lo tanto, sigues siendo tal como fuiste creado. Esto se te dio en forma de un conocimiento que no puedes perder. Ese conocimiento se les dio asimismo a todas las cosas vivientes, pues sólo mediante él viven. (L-158.1:2-5)
 
     La Unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es", y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que Ella, simplemente es. 
 
No podemos hablar, escribir, ni siquiera pensar en esto en absoluto. Pues aflorará en toda mente cuando el reconocimiento total de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. Ello hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. El eterno presente yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, del perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo jamás ha tenido lugar. La eternidad permanece como un estado constante. (L-169.5-6)
 
     Soy el Hijo de Dios, Su único y eterno amor. (L-318.1:7)
 
Y finalmente en la sección 14 (y la última) de la 2ª parte del Libro de ejercicios, , titulada ¿Qué soy?, se dice:

¿Qué soy? Soy el Hijo de Dios, pleno, sano y completo, resplandeciente en el reflejo de Su Amor. En mí Su creación se santifica y se le garantiza vida eterna. En mí el amor alcanza la perfección, el miedo es imposible y la dicha se establece sin opuestos. Soy el santo hogar de Dios Mismo. Soy el Cielo donde Su Amor reside. Soy Su santa Impecabilidad Misma, pues en mi pureza reside la Suya Propia. (L-PII.Preg14.1)

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viernes, 26 de marzo de 2021

Puedes iluminarte esta misma tarde

Simplemente indicar un post que toca el tema tanto del despertar instantáneo como del despertar gradual, que he posteado recientemente en otro de mis blogs pero que menciono aquí porque es un post en el contexto de la enseñanza de UCDM.

Y para quienes sí lo hayan visto, avisar también que lo he actualizado para añadirle un complemento con otro fragmento citado más.


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jueves, 25 de marzo de 2021

La purificación del pensamiento distorsionado

Todas las ilusiones pueden ser purificadas si se las entregamos al Espíritu Santo para que Él las reinterprete haciendo posible que nuestra percepción se tranforme en conocimiento, a través del puente que va desde la percepción errada o distorsionada hasta la percepción verdadera o correcta, la cual es un reflejo perceptual del conocimiento y por lo tanto esta percepción purificada no pone obstáculos al conocimiento.
 
Toda ilusión implica percepción, y toda percepción implica algún grado de distorsión, por lo que sólo el conocimiento está completamente libre de distorsiones. Si la percepción implica distorsión, esto quiere decir que todas las percepciones pueden ser purificadas, o dicho de otro modo, percibidas correctamente de tal modo que la percepción sea tan nítida que el grado de "distorsión" sea irrelevante, en cuyo caso la percepción puede ser transformada en conocimiento.

Primero vamos a ver las dos citas que motivaron este post:
 
     Hemos dicho anteriormente que el Espíritu Santo evalúa, y tiene que hacerlo. El Espíritu Santo separa lo verdadero de lo falso en tu mente, y te enseña a juzgar cada pensamiento que dejas que se adentre en ella a la luz de lo que Dios puso allí. El Espíritu Santo, con vistas a reforzar el Reino en ti, conserva lo que está de acuerdo con esa luz, y acepta y purifica lo que está parcialmente de acuerdo con esa luz. Mas lo que está en completo desacuerdo lo rechaza juzgando contra ello. Así es como Él mantiene la perfecta consistencia del Reino y su perfecta unificación. (T-6.V.C.1:1-6)

     Es imposible compartir pensamientos que se oponen entre sí. Sólo puedes compartir los pensamientos que proceden de Dios, los cuales Él conserva para ti. El Reino de los Cielos se compone de pensamientos de esa clase. Todos los demás permanecerán contigo hasta que el Espíritu Santo los haya reinterpretado a la luz del Reino, haciendo que sean también dignos de ser compartidos. Cuando se hayan purificado lo suficiente Él te permitirá compartirlos. La decisión de compartirlos es lo que los purifica. (T-5.IV.3:7-12)
 
Superficialmente podría parecer que hubiera una pequeña contradicción entre ambas citas, en las partes que he destacado en negrita. En la primera se dice que hay pensamientos que están de acuerdo con el conocimiento, otros que están parcialmente de acuerdo y por tanto pueden ser purificados, y finalmente otros que están en completo desacuerdo con el conocimiento y por tanto el Espíritu Santo los rechaza juzgando contra ellos. En la segunda cita se mencionan simplemente dos tipos de pensamiento, los que se pueden compartir porque proceden de Dios, y el resto son todos dignos de ser compartidos pero sólo después de que hayan sido purificados, es decir, reinterpretados por el Espíritu Santo. Ambas citas de hecho se complementan y no se contradicen, pues es simplemente una cuestión de énfasis. El Espíritu Santo puede reinterpretar todas las percepciones. Pero algunas de ellas tienen tan poca luz, que al reinterpretarlas se podría decir que se tratase prácticamente de una idea diferente, por lo que es como si en cierto modo la idea original hubiera sido rechazada. En realidad no hay ninguna percepción que sea totalmente rechazada, todas son purificables porque el ego no es capaz de producir una distorsión que carezca por completo de luz. El ego siempre contiene división y por tanto siempre hay algo de la mentalidad recta. El ego no puede producir una total obscuridad o una distorsión que carezca totalmente de ninguna luz, pues eso sería el tenebroso vacío absoluto, lo cual es imposible.

Veamos algunas citas que ilustran esto último de que la oscuridad pura es una imposibilidad:

     Puedes fabricar un armazón vacío, pero es imposible que no puedas expresar nada en absoluto. Puedes esperar, demorarte, paralizarte o reducir tu creatividad a casi nada, pero no puedes abolirla. (T-1.V.1:4-5)

     Es imposible concebir la luz y la obscuridad, o todo y nada, como posibilidades compatibles. Estos conceptos son o completamente verdaderos o completamente falsos. Es esencial que te des cuenta de que tu pensamiento seguirá siendo errático hasta que te comprometas firmemente con la luz o con la obscuridad. No obstante, un compromiso firme con la obscuridad o con la nada, es imposible. No hay nadie que haya vivido que no haya experimentado alguna luz o alguna cosa. Nadie es capaz, pues, de negar completamente la verdad, aunque piense que puede. (T-3.II.1:3-8)

La mente elige dividirse a sí misma cuando elige inventar sus propios niveles. Pero no puede separarse completamente del espíritu, ya que de éste es de donde deriva todo su poder para fabricar o para crear. Aun en la creación falsa la mente está afirmando su Origen, pues, de otro modo, simplemente dejaría de existir. Esto último, no obstante, es imposible, ya que la mente le pertenece al espíritu que Dios creó, y que, por lo tanto, es eterno. (T-3.IV.5:8-11)

Por lo tanto la percepción es siempre algo dividido (con excepción de la percepción sanada) y esto quiere decir que cualquier percepción del ego puede ser purificada o reinterpretada, ya que todas las percepciones del ego están divididas entre la mentalidad errada y la mentalidad recta, entre la oscuridad y la luz, y el Espíritu Santo puede reconocer hasta la más pequeña gota de luz en las más tenebrosas distorsiones de la percepción del ego.

Y en consecuencia todo lo relativo al mundo, al cuerpo, a cualquier ilusión o pensamiento del ego, por muy distorsionado que esté sigue siendo posible entregárselo al Espíritu Santo para que nos lo reinterprete y nos devuelva únicamente la luz que pueda contener.

Una vez hecha esta aclaración, veamos otras citas que complementen este tema de la purificación del pensamiento, de la reinterpretación de la percepción:

     Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesaria una purificación. (T-1.I.7:1)
 
     Los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados. (T-1.VII.1:3)
 
En la cita anterior, "mal canalizados" significa "sin purificar", es decir, "distorsionados".
 
     Los apetitos son mecanismos para "obtener" que representan la necesidad del ego de ratificarse a sí mismo. Esto es cierto tanto en el caso de los apetitos corporales como en el de las llamadas "necesidades más elevadas del ego". El origen de los apetitos corporales no es físico. (T-4.II.7:5-7)
 
     La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de Dios. Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. (T-1.VI.2:1-2)
 
     Tus percepciones distorsionadas producen una densa envoltura alrededor de los impulsos milagrosos, dificultándoles el que lleguen a tu conciencia. La confusión de los impulsos milagrosos con los impulsos físicos es una de las distorsiones básicas de la percepción. Los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados. (T-1.VII.1:1-3)
 
      La función interpretativa de la percepción, que es una forma de creación distorsionada, te permitió entonces llegar a la conclusión de que tú eres tu cuerpo, en un intento de escapar del conflicto que tú mismo habías provocado. (T-3.IV.6:3)
 
     Son muchos los casos que demuestran cómo lo que deseas distorsiona tu percepción. (T-8.VIII.8:3)
 
     (...) lo único que puede estar distorsionado es la percepción. (T-8.IX.1:6)
 
     Puede ((el Espíritu Santo)), por consiguiente, llevar a cabo la función de reinterpretar lo que el ego forja, no mediante la destrucción, sino mediante el entendimiento. (T-5.III.7:4)
 
     Todos los pensamientos no amorosos tienen que ser deshechos, palabra ésta que el ego ni siquiera puede entender. Para el ego, deshacer significa destruir. El ego no será destruido porque forma parte de tu pensamiento, pero como no es creativo, y es, por consiguiente, incapaz de compartir, será reinterpretado de otra manera para así liberarte del miedo. (T-5.VI.9:2-4)

     El propósito de la Expiación es conservar del pasado únicamente aquello que ha sido purificado. (T-5.V.7:11)
 
     El Espíritu Santo te ayudará a reinterpretar todo lo que percibes como temible, y te enseñará que sólo lo que es amoroso es cierto. (T-5.IV.1:3)

     Todo tu pasado, excepto su belleza, ha desaparecido, y no queda ni rastro de él, salvo una bendición. He salvaguardado todas tus bondades y cada pensamiento amoroso que jamás hayas abrigado. Los he purificado de los errores que ocultaban su luz, y los he conservado para ti en su perfecta luminiscencia. Se encuentran más allá de la destrucción y de la culpabilidad. Procedieron del Espíritu Santo en ti, y sabemos que lo que Dios crea es eterno. (T-5.IV.8:2-6)

     Existen muchos ejemplos que muestran la forma en que las interpretaciones del ego son engañosas, pero con unos pocos bastará para mostrar cómo el Espíritu Santo puede reinterpretarlas bajo Su Propia Luz. (T-5.VI.5:1)

     Todo pensamiento amoroso que el Hijo de Dios jamás haya tenido es eterno. Los pensamientos amorosos que su mente percibe en este mundo constituyen la única realidad de éste. Siguen siendo percepciones porque él todavía cree estar separado. Mas son eternos porque son amorosos. Y al ser amorosos son semejantes al Padre, y, por lo tanto, no pueden morir. El mundo real ciertamente se puede percibir. Lo único que ello requiere es que estés dispuesto a no percibir nada más. Pues si percibes tanto el bien como el mal, estarás aceptando lo falso y lo verdadero, y no estarás distinguiendo claramente entre ellos.
 
El ego tal vez vea algo bueno, pero nunca ve sólo lo bueno. Esa es la razón de que sus percepciones sean tan variables. No rechaza la bondad por completo, pues eso sería inaceptable para ti. Pero siempre añade a lo real algo que no es real, confundiendo así la ilusión con la realidad.
 
(...) De todo lo que has fabricado, el mundo real es lo único que el Espíritu Santo ha conservado para ti, y la salvación consiste en percibir únicamente eso, ya que es el reconocimiento de que la realidad es únicamente lo que es verdad. (T-11.VII.2; 3:1-4; 4:9)

     Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. (T-11.VIII.3:2)

     Perdonar no es otra cosa que recordar únicamente los pensamientos amorosos que diste en el pasado, y aquellos que se te dieron a ti. Todo lo demás debe olvidarse. (...) Si se ha olvidado todo, excepto los pensamientos amorosos, lo que queda es eterno. Y el pasado transformado se vuelve como el presente. El pasado deja de estar en conflicto con el ahora. (T-17.III.1:1-2; 5:3-5)

     No guardes ningún secreto tenebroso que Él no pueda usar, antes bien, ofrécele los pequeños regalos que Él puede extender para siempre. Él aceptará cada uno de ellos y los convertirá en una fuerza potente en favor de la paz. El Espíritu Santo no dejará de bendecir ni uno solo de los regalos que le haces ni los limitará en forma alguna. Los infundirá de todo el poder que Dios le ha conferido, a fin de hacer de cada uno de ellos un manantial de curación para todos. (T-22.VI.9:5-8)
 
Finalmente incluimos algunos pasajes de la lección 151 del Libro de ejercicios, «Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios», cuyo título mismo está haciendo referencia implícitamente a esta purificación o reinterpretación que es la base del perdón: ver la luz que la oscuridad parecía ocultar, una luz o eco que se encuentra absolutamente en todas las percepciones, sin que ni una sola quede excluida. Estos pasajes ilustran muy bien el tema, de modo que nos despedimos con ellos:

     Él ((el Espíritu Santo)) eliminará todo vestigio de fe que hayas depositado en el dolor, los desastres, el sufrimiento y la pérdida. Él te concede una visión que puede ver más allá de estas sombrías apariencias y contemplar la dulce faz de Cristo en todas ellas. Ya no volverás a dudar de que lo único que te puede acontecer a ti a quien Dios ama, son cosas buenas, pues Él juzgará todos los acontecimientos y te enseñará la única lección que todos ellos encierran.
 
Él seleccionará los elementos en ellos que representan la verdad, e ignorará aquellos aspectos que sólo reflejan sueños fútiles. Y reinterpretará desde el único marco de referencia que tiene, el cual es absolutamente íntegro y seguro, todo lo que veas, todos los acontecimientos, circunstancias y sucesos que de una manera u otra parezcan afectarte. Y verás el amor que se encuentra más allá del odio, la inmutabilidad en medio del cambio, lo puro en el pecado y, sobre el mundo, únicamente la bendición del Cielo.
 
(...) Así es como verás la santa faz de Cristo en todo, y como oirás en todo únicamente el eco de la Voz de Dios.

(...) Después observaremos nuestros pensamientos, apelando silenciosamente a Aquel que ve los elementos que son verdad en ellos. Deja que Él evalúe todos los pensamientos que te vengan a la mente, que elimine de ellos los elementos de sueño y que te los devuelva en forma de ideas puras que no contradicen la Voluntad de Dios.

Ofrécele tus pensamientos, y Él te los devolverá en forma de milagros que proclaman jubilosamente la plenitud y la felicidad que como prueba de Su Amor eterno Dios dispone para Su Hijo. Y a medida que cada pensamiento sea así transformado, asumirá el poder curativo de la Mente que vio la verdad en él y no se dejó engañar por lo que había sido añadido falsamente. Todo vestigio de fantasía ha desaparecido. Y lo que queda se unifica en un Pensamiento perfecto que ofrece su perfección por doquier. (L-151.10; 11; 12:4; 13:3-4; 14:1-4)

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domingo, 21 de marzo de 2021

Los dos principales sentidos de la palabra "juicio" en UCDM

He mencionado más de una vez que no deberíamos aferrarnos demasiado a un significado fijo de las palabras, por ejemplo aquí: «Sobre la comunicación». Veamos otro breve ejemplo.

La palabra «juicio» tiene dos significados principales en Un curso de milagros (UCDM). En muchos pasajes se refiere a los pensamientos que provienen de la mentalidad errónea del ego basada en la creencia en la separación. Un ejemplo de este significado:
 
No tienes idea del tremendo alivio y de la profunda paz que resultan de estar con tus hermanos o contigo mismo sin emitir juicios de ninguna clase. (T-3.VI.3:1)

El otro significado de la palabra «juicio» en UCDM es para valoraciones en general, tanto las de mentalidad errada como las de mentalidad recta. En ese sentido solamente hay dos juicios posibles, el del sistema de pensamiento del ego de rechazo, diferencias y separación, y el del sistema de pensamiento del Espíritu Santo de perdón, igualdad y unión. Ambos sistemas de pensamiento se encuentran en nuestra mente ontológica y, cada vez que elegimos uno de ellos, lo elegido se refleja a nivel del mundo de las formas en forma de una diversidad de pensamientos o "juicios" correspondientes. La clave es que regresemos a nuestra mente y ahí elijamos el perdón del Espíritu Santo (el principio de la Expiación que nos recuerda que la separación nunca ha ocurrido) y una vez que hemos elegido esto hemos abierto la puerta a la paz y nuestra elección se expresará en diversos reflejos en la apariencia del mundo: sentimientos de hermandad con nuestros hermanos, etc.

Un ejemplo de este segundo significado de la palabra «juicio»:

Los juicios, al igual que cualquier otra defensa, se pueden utilizar para atacar o para proteger, para herir o para sanar. (T-4.IV.8:7)

Dije una vez (por email y citado en un post):
 
Resumen de cuándo algo se puede considerar un juicio y cuándo una simple preferencia: si te quita la paz entonces has hecho algún juicio; si no te quita la paz entonces es una simple preferencia :-)

Esto se refiere al primer significado que he mencionado de la palabra «juicio», es decir, hablamos de los juicios del ego: juicios destructivos o de mentalidad errada. Se reconocen porque eclipsan la paz. Y tal como nos dice el Curso, podemos reconocer qué sistema de pensamiento hemos elegido (el del ego o el del Espíritu Santo) juzgando eso a través de nuestros sentimientos. ¿Sentimos paz? ¿Nos sentimos contentos, felices? Si no es así, es síntoma de que hemos elegido al ego como nuestro guía... y el Maestro interior nos invita a elegir de nuevo. 

Juzga por tus sentimientos cuán bien has hecho esto, pues ése es el único uso acertado del juicio. (T-4.IV.8:6)

Se habla también de esto en la sección T-14.XI, «El test de la verdad», o «La prueba de la verdad»:

Hay una prueba —tan infalible como Dios— con la que puedes reconocer si lo que has aprendido es verdad. Si no tienes miedo de absolutamente nada, y todos aquellos con los que estás o que simplemente piensen en ti comparten tu perfecta paz, entonces puedes estar seguro de que has aprendido la lección de Dios y no la tuya. (T-14.XI.5:1-2)

Eso es juzgar adecuadamente qué es lo que estamos eligiendo. Y reconocerlo nos permite cambiar de elección cuando hayamos elegido mal y hayamos perdido la paz. Siempre podemos elegir de nuevo.
 
Dejo un par de ejemplos más de citas de UCDM donde se relaciona lo que sentimos con qué hemos elegido en el fondo de nuestra mente:
 
Es el resultado natural de haber elegido acertadamente, y da testimonio de tu felicidad, la cual procede de haber elegido estar libre de toda culpa. (T-14.III.5:3)

Conviértete en la prueba viviente de lo que el toque de Cristo puede ofrecerle a todo el mundo. Dios te ha confiado todos Sus dones. ¡Que tu felicidad dé testimonio de la gran transformación que experimenta la mente que elige aceptarlos y sentir el toque de Cristo! (L-166.15:2-4)

Las dos citas anteriores se refieren al resultado de elegir la mentalidad recta (el resultado de la cual es: reconocer la paz y felicidad en nuestra mente), y tal elección es algo que no es para el futuro, sino que esta paz y felicidad es algo que siempre podemos elegir justo ahora, en este preciso instante:
 
La liberación se te concede en el instante en que la desees. (T-18.VII.4:3)
 
Si nuestro deseo es total e inequívoco (sin resistencia o división en nuestra mente) experimentaremos la liberación total e inmediata, mientras que si nuestro deseo es parcial experimentaremos un alivio temporal, por ejemplo la paz resultante de elegir la mentalidad recta, la cual está disponible para nosotros en un sentido práctico y accesible en todo momento. Es útil recordar que este tipo de deseo no nace de la carencia porque estamos deseando simplemente lo que ya tenemos y somos, y cuando nuestro deseo por ello es total se convierte en certeza y experimentamos plenamente nuestra Realidad.
 
Otra manera de decir lo mismo la vemos reflejada en esta otra cita:

No te contentes con la idea de una felicidad futura. (...) Pues hay causa para ser libre ahora. (T-26.VIII.9:1,3)
 
Esto es válido tanto para disfrutar de la paz de la mentalidad recta (disfrutar de cierta paz mientras aún nos experimentamos en el mundo de la percepción, convirtiéndonos en un "alumno feliz") como también para elegir la iluminación definitiva, en caso de que nuestra mente se sienta preparada al haber abandonado toda resistencia a despertar. En cualquier caso nos sentiremos bien, porque el medio coincide con la meta final: la paz nos lleva a la Paz... la felicidad nos conduce a la Felicidad. Y disfrutamos de esta paz con dulce paciencia y sin sensación de prisas, porque el tiempo se endulza y acelera, se desvanece en éxtasis... la sensación de estar en el tiempo se disuelve más y más, a medida que aumenta nuestra felicidad, similarmente a como la oscuridad se va disolviendo a medida que aumenta la luz. Para los niños felices no existe el tiempo mientras juegan felizmente. Igualmente el tiempo desaparece para aquel que ha elegido en su mente la felicidad.

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Si alguien está interesado en más comentarios sobre el tema de los juicios, dejo unos links a unas series de posts sobre eso (indico en cada serie la primera parte, el resto de las partes aparecen ahí mismo en cada post de cada serie):
 

 
 
En cuanto al tema de la comunicación y la flexibilidad o desapego que deberíamos tener con las palabras, hay más comentarios en el siguiente post (que incluye links a otros):
 

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