jueves, 25 de marzo de 2021

La purificación del pensamiento distorsionado

Todas las ilusiones pueden ser purificadas si se las entregamos al Espíritu Santo para que Él las reinterprete haciendo posible que nuestra percepción se tranforme en conocimiento, a través del puente que va desde la percepción errada o distorsionada hasta la percepción verdadera o correcta, la cual es un reflejo perceptual del conocimiento y por lo tanto esta percepción purificada no pone obstáculos al conocimiento.
 
Toda ilusión implica percepción, y toda percepción implica algún grado de distorsión, por lo que sólo el conocimiento está completamente libre de distorsiones. Si la percepción implica distorsión, esto quiere decir que todas las percepciones pueden ser purificadas, o dicho de otro modo, percibidas correctamente de tal modo que la percepción sea tan nítida que el grado de "distorsión" sea irrelevante, en cuyo caso la percepción puede ser transformada en conocimiento.

Primero vamos a ver las dos citas que motivaron este post:
 
     Hemos dicho anteriormente que el Espíritu Santo evalúa, y tiene que hacerlo. El Espíritu Santo separa lo verdadero de lo falso en tu mente, y te enseña a juzgar cada pensamiento que dejas que se adentre en ella a la luz de lo que Dios puso allí. El Espíritu Santo, con vistas a reforzar el Reino en ti, conserva lo que está de acuerdo con esa luz, y acepta y purifica lo que está parcialmente de acuerdo con esa luz. Mas lo que está en completo desacuerdo lo rechaza juzgando contra ello. Así es como Él mantiene la perfecta consistencia del Reino y su perfecta unificación. (T-6.V.C.1:1-6)

     Es imposible compartir pensamientos que se oponen entre sí. Sólo puedes compartir los pensamientos que proceden de Dios, los cuales Él conserva para ti. El Reino de los Cielos se compone de pensamientos de esa clase. Todos los demás permanecerán contigo hasta que el Espíritu Santo los haya reinterpretado a la luz del Reino, haciendo que sean también dignos de ser compartidos. Cuando se hayan purificado lo suficiente Él te permitirá compartirlos. La decisión de compartirlos es lo que los purifica. (T-5.IV.3:7-12)
 
Superficialmente podría parecer que hubiera una pequeña contradicción entre ambas citas, en las partes que he destacado en negrita. En la primera se dice que hay pensamientos que están de acuerdo con el conocimiento, otros que están parcialmente de acuerdo y por tanto pueden ser purificados, y finalmente otros que están en completo desacuerdo con el conocimiento y por tanto el Espíritu Santo los rechaza juzgando contra ellos. En la segunda cita se mencionan simplemente dos tipos de pensamiento, los que se pueden compartir porque proceden de Dios, y el resto son todos dignos de ser compartidos pero sólo después de que hayan sido purificados, es decir, reinterpretados por el Espíritu Santo. Ambas citas de hecho se complementan y no se contradicen, pues es simplemente una cuestión de énfasis. El Espíritu Santo puede reinterpretar todas las percepciones. Pero algunas de ellas tienen tan poca luz, que al reinterpretarlas se podría decir que se tratase prácticamente de una idea diferente, por lo que es como si en cierto modo la idea original hubiera sido rechazada. En realidad no hay ninguna percepción que sea totalmente rechazada, todas son purificables porque el ego no es capaz de producir una distorsión que carezca por completo de luz. El ego siempre contiene división y por tanto siempre hay algo de la mentalidad recta. El ego no puede producir una total obscuridad o una distorsión que carezca totalmente de ninguna luz, pues eso sería el tenebroso vacío absoluto, lo cual es imposible.

Veamos algunas citas que ilustran esto último de que la oscuridad pura es una imposibilidad:

     Puedes fabricar un armazón vacío, pero es imposible que no puedas expresar nada en absoluto. Puedes esperar, demorarte, paralizarte o reducir tu creatividad a casi nada, pero no puedes abolirla. (T-1.V.1:4-5)

     Es imposible concebir la luz y la obscuridad, o todo y nada, como posibilidades compatibles. Estos conceptos son o completamente verdaderos o completamente falsos. Es esencial que te des cuenta de que tu pensamiento seguirá siendo errático hasta que te comprometas firmemente con la luz o con la obscuridad. No obstante, un compromiso firme con la obscuridad o con la nada, es imposible. No hay nadie que haya vivido que no haya experimentado alguna luz o alguna cosa. Nadie es capaz, pues, de negar completamente la verdad, aunque piense que puede. (T-3.II.1:3-8)

La mente elige dividirse a sí misma cuando elige inventar sus propios niveles. Pero no puede separarse completamente del espíritu, ya que de éste es de donde deriva todo su poder para fabricar o para crear. Aun en la creación falsa la mente está afirmando su Origen, pues, de otro modo, simplemente dejaría de existir. Esto último, no obstante, es imposible, ya que la mente le pertenece al espíritu que Dios creó, y que, por lo tanto, es eterno. (T-3.IV.5:8-11)

Por lo tanto la percepción es siempre algo dividido (con excepción de la percepción sanada) y esto quiere decir que cualquier percepción del ego puede ser purificada o reinterpretada, ya que todas las percepciones del ego están divididas entre la mentalidad errada y la mentalidad recta, entre la oscuridad y la luz, y el Espíritu Santo puede reconocer hasta la más pequeña gota de luz en las más tenebrosas distorsiones de la percepción del ego.

Y en consecuencia todo lo relativo al mundo, al cuerpo, a cualquier ilusión o pensamiento del ego, por muy distorsionado que esté sigue siendo posible entregárselo al Espíritu Santo para que nos lo reinterprete y nos devuelva únicamente la luz que pueda contener.

Una vez hecha esta aclaración, veamos otras citas que complementen este tema de la purificación del pensamiento, de la reinterpretación de la percepción:

     Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesaria una purificación. (T-1.I.7:1)
 
     Los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados. (T-1.VII.1:3)
 
En la cita anterior, "mal canalizados" significa "sin purificar", es decir, "distorsionados".
 
     Los apetitos son mecanismos para "obtener" que representan la necesidad del ego de ratificarse a sí mismo. Esto es cierto tanto en el caso de los apetitos corporales como en el de las llamadas "necesidades más elevadas del ego". El origen de los apetitos corporales no es físico. (T-4.II.7:5-7)
 
     La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de Dios. Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. (T-1.VI.2:1-2)
 
     Tus percepciones distorsionadas producen una densa envoltura alrededor de los impulsos milagrosos, dificultándoles el que lleguen a tu conciencia. La confusión de los impulsos milagrosos con los impulsos físicos es una de las distorsiones básicas de la percepción. Los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados. (T-1.VII.1:1-3)
 
      La función interpretativa de la percepción, que es una forma de creación distorsionada, te permitió entonces llegar a la conclusión de que tú eres tu cuerpo, en un intento de escapar del conflicto que tú mismo habías provocado. (T-3.IV.6:3)
 
     Son muchos los casos que demuestran cómo lo que deseas distorsiona tu percepción. (T-8.VIII.8:3)
 
     (...) lo único que puede estar distorsionado es la percepción. (T-8.IX.1:6)
 
     Puede ((el Espíritu Santo)), por consiguiente, llevar a cabo la función de reinterpretar lo que el ego forja, no mediante la destrucción, sino mediante el entendimiento. (T-5.III.7:4)
 
     Todos los pensamientos no amorosos tienen que ser deshechos, palabra ésta que el ego ni siquiera puede entender. Para el ego, deshacer significa destruir. El ego no será destruido porque forma parte de tu pensamiento, pero como no es creativo, y es, por consiguiente, incapaz de compartir, será reinterpretado de otra manera para así liberarte del miedo. (T-5.VI.9:2-4)

     El propósito de la Expiación es conservar del pasado únicamente aquello que ha sido purificado. (T-5.V.7:11)
 
     El Espíritu Santo te ayudará a reinterpretar todo lo que percibes como temible, y te enseñará que sólo lo que es amoroso es cierto. (T-5.IV.1:3)

     Todo tu pasado, excepto su belleza, ha desaparecido, y no queda ni rastro de él, salvo una bendición. He salvaguardado todas tus bondades y cada pensamiento amoroso que jamás hayas abrigado. Los he purificado de los errores que ocultaban su luz, y los he conservado para ti en su perfecta luminiscencia. Se encuentran más allá de la destrucción y de la culpabilidad. Procedieron del Espíritu Santo en ti, y sabemos que lo que Dios crea es eterno. (T-5.IV.8:2-6)

     Existen muchos ejemplos que muestran la forma en que las interpretaciones del ego son engañosas, pero con unos pocos bastará para mostrar cómo el Espíritu Santo puede reinterpretarlas bajo Su Propia Luz. (T-5.VI.5:1)

     Todo pensamiento amoroso que el Hijo de Dios jamás haya tenido es eterno. Los pensamientos amorosos que su mente percibe en este mundo constituyen la única realidad de éste. Siguen siendo percepciones porque él todavía cree estar separado. Mas son eternos porque son amorosos. Y al ser amorosos son semejantes al Padre, y, por lo tanto, no pueden morir. El mundo real ciertamente se puede percibir. Lo único que ello requiere es que estés dispuesto a no percibir nada más. Pues si percibes tanto el bien como el mal, estarás aceptando lo falso y lo verdadero, y no estarás distinguiendo claramente entre ellos.
 
El ego tal vez vea algo bueno, pero nunca ve sólo lo bueno. Esa es la razón de que sus percepciones sean tan variables. No rechaza la bondad por completo, pues eso sería inaceptable para ti. Pero siempre añade a lo real algo que no es real, confundiendo así la ilusión con la realidad.
 
(...) De todo lo que has fabricado, el mundo real es lo único que el Espíritu Santo ha conservado para ti, y la salvación consiste en percibir únicamente eso, ya que es el reconocimiento de que la realidad es únicamente lo que es verdad. (T-11.VII.2; 3:1-4; 4:9)

     Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. (T-11.VIII.3:2)

     Perdonar no es otra cosa que recordar únicamente los pensamientos amorosos que diste en el pasado, y aquellos que se te dieron a ti. Todo lo demás debe olvidarse. (...) Si se ha olvidado todo, excepto los pensamientos amorosos, lo que queda es eterno. Y el pasado transformado se vuelve como el presente. El pasado deja de estar en conflicto con el ahora. (T-17.III.1:1-2; 5:3-5)

     No guardes ningún secreto tenebroso que Él no pueda usar, antes bien, ofrécele los pequeños regalos que Él puede extender para siempre. Él aceptará cada uno de ellos y los convertirá en una fuerza potente en favor de la paz. El Espíritu Santo no dejará de bendecir ni uno solo de los regalos que le haces ni los limitará en forma alguna. Los infundirá de todo el poder que Dios le ha conferido, a fin de hacer de cada uno de ellos un manantial de curación para todos. (T-22.VI.9:5-8)
 
Finalmente incluimos algunos pasajes de la lección 151 del Libro de ejercicios, «Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios», cuyo título mismo está haciendo referencia implícitamente a esta purificación o reinterpretación que es la base del perdón: ver la luz que la oscuridad parecía ocultar, una luz o eco que se encuentra absolutamente en todas las percepciones, sin que ni una sola quede excluida. Estos pasajes ilustran muy bien el tema, de modo que nos despedimos con ellos:

     Él ((el Espíritu Santo)) eliminará todo vestigio de fe que hayas depositado en el dolor, los desastres, el sufrimiento y la pérdida. Él te concede una visión que puede ver más allá de estas sombrías apariencias y contemplar la dulce faz de Cristo en todas ellas. Ya no volverás a dudar de que lo único que te puede acontecer a ti a quien Dios ama, son cosas buenas, pues Él juzgará todos los acontecimientos y te enseñará la única lección que todos ellos encierran.
 
Él seleccionará los elementos en ellos que representan la verdad, e ignorará aquellos aspectos que sólo reflejan sueños fútiles. Y reinterpretará desde el único marco de referencia que tiene, el cual es absolutamente íntegro y seguro, todo lo que veas, todos los acontecimientos, circunstancias y sucesos que de una manera u otra parezcan afectarte. Y verás el amor que se encuentra más allá del odio, la inmutabilidad en medio del cambio, lo puro en el pecado y, sobre el mundo, únicamente la bendición del Cielo.
 
(...) Así es como verás la santa faz de Cristo en todo, y como oirás en todo únicamente el eco de la Voz de Dios.

(...) Después observaremos nuestros pensamientos, apelando silenciosamente a Aquel que ve los elementos que son verdad en ellos. Deja que Él evalúe todos los pensamientos que te vengan a la mente, que elimine de ellos los elementos de sueño y que te los devuelva en forma de ideas puras que no contradicen la Voluntad de Dios.

Ofrécele tus pensamientos, y Él te los devolverá en forma de milagros que proclaman jubilosamente la plenitud y la felicidad que como prueba de Su Amor eterno Dios dispone para Su Hijo. Y a medida que cada pensamiento sea así transformado, asumirá el poder curativo de la Mente que vio la verdad en él y no se dejó engañar por lo que había sido añadido falsamente. Todo vestigio de fantasía ha desaparecido. Y lo que queda se unifica en un Pensamiento perfecto que ofrece su perfección por doquier. (L-151.10; 11; 12:4; 13:3-4; 14:1-4)

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