lunes, 4 de marzo de 2013

Sobre la Voluntad de Dios (un extenso repaso al tema)

Copiado de un mail escrito en enero de 2013:

¡Hola Amiga! Me alegra "verte" por aquí y poder compartir juntos algunas palabras e ideas, aunque tal como sabemos, incluso sin palabras, más allá de las palabras estamos siempre unidos y compartiendo un mismo Ser, una misma Vida, una misma Mente, un mismo Corazón y Gozo. Pero también son bienvenidas las palabras, porque mientras percibimos podemos entendernos también en el lenguaje de las palabras y con las maneras de la percepción ;-)

Efectivamente «La Voluntad de Dios es lo único que existe» (C.3.6.1) (Página 90), o como dice un poco antes en el Manual del maestro: «La Voluntad de Dios es una y es lo único que existe» (M.20.6.9) (Página 58).

Por lo tanto no estamos donde creemos (o percibimos) que estamos, sino que estamos donde la Voluntad de Dios nos mantiene por siempre: vivimos en el Corazón de Dios, en el Cielo, pacíficamente mimados en la bondadosa Mente de Dios. Y puesto que la Voluntad de Dios es que estemos felices eternamente en Su Ser, entonces así es, porque Su Voluntad es solamente una; Él no quiere unas veces que seamos felices y otras veces que suframos carencias en la dualidad, sino que lo que Él dispone para nosotros es siempre lo mejor, lo ilimitado: el Cielo que es Su Ser, el cual es nuestro Ser también porque Él lo comparte con nosotros. Ésa es Su única Voluntad: nuestra eterna felicidad.

Cualquier cosa, experiencia o idea que contradiga lo anterior, es ilusión. Las ilusiones nos "dicen" que no somos quienes somos (el ilimitado e inmortal Hijo de Dios) y que no estamos donde estamos (en el Cielo). Pero tenemos la sartén por el mango porque las ilusiones no son nada y se deshacen en cuanto ya no las deseamos y dejamos de apoyarlas. Por eso las ilusiones son un sueño del cual lo único sensato es elegir despertar. Una vez que hemos elegido despertar y ponemos en práctica los medios que el Espíritu nos proporciona (el perdón, la práctica de las lecciones que el Espíritu Santo nos recomienda) ya hemos hecho nuestra parte, el resto seguirá por sí solo al ritmo adecuado, al ritmo de nuestra práctica del perdón.

La Voluntad de Dios es el Cielo, la Felicidad perfecta sin interrupción, y no existe otra cosa que Su Voluntad. Por lo tanto, hablar de que la Voluntad de Dios se cumple tanto en la tierra como en el Cielo es decir algo que a veces podría requerir una aclaración adicional: la Voluntad pura de Dios es lo que explicaba más arriba (el Cielo puro, el cual es nuestra Herencia así como nuestro permanente Hogar incluso ahora, aunque parece que nos hayamos olvidado de Él). El Cielo es Su Voluntad. Sin embargo Un Curso de Milagros es un curso práctico y reconoce nuestras aparentes necesidades desde nuestro punto de vista. Por eso se puede hablar de que la Voluntad de Dios se cumple también en la tierra, y dicha información ayuda a alejar los miedos, porque eso quiere decir que incluso dentro del mundo perceptual (en el sueño de la dualidad) seguimos protegidos por la Voluntad de Dios. Pero lo que llamamos "la Voluntad de Dios cumplida en la tierra" es una especie de "traducción" o adaptación de la verdadera Voluntad, la cual digamos que se adapta a nuestras necesidades  en el sueño mientras el sueño parezca continuar. ¿Qué dice esa "Voluntad traducida"? Las Leyes de Dios establecen el Cielo, pero las Leyes de Dios se "traducen" o funcionan dentro del sueño de la siguiente manera: garantizan el despertar [y la invulnerabilidad del amor (garantizan la invulnerabilidad de nuestro verdadero Ser)]. ¿Y cómo lo garantizan el despertar? Simplemente porque realmente el Hijo ama tanto al Padre como es amado por Él, así que debido a este infinito amor el Hijo no puede mantener indefinidamente el jueguecito de soñar en la imposible separación, pues se siente infaliblemente atraído por el Padre. En la práctica lo que sucede dentro del sueño es que el Espíritu Santo nos provee de toda la Ayuda que sea valiosa para despertar.

Puesto que la tierra no existe, en ese sentido podría parecer incorrecto hablar de la Voluntad de Dios cumpliéndose sobre la tierra. Pero puesto que mientras soñamos la tierra parece existir (aunque sea una simple ilusión), entonces el Amor de Dios se traduce/refleja también dentro del sueño, estableciendo una traducción de las Leyes de Dios, adaptadas al sueño en la forma de ayudas para el despertar. Pues, dicho así, la Voluntad de Dios mientras creemos que soñamos es que despertemos y así reconozcamos el amor.

Siempre se nos da lo que pedimos. En el Cielo solamente "pedimos" la Verdad, y es nuestra Vida infinitamente gozosa. Pero en el sueño podemos pedir aparentemente dos cosas: despertar o soñar. También podríamos decirlo con otras palabras: amor o miedo; perdonar o juzgar; etc. De estas parejas de elecciones (que son todas una misma elección) solamente una de las opciones es real. La opción del amor, del despertar.

Dice en el Texto:

     El Espíritu Santo es el vehículo mediante el cual la Voluntad de Dios se cumple así en la tierra como en el Cielo. (T.5.II.8.4) (Página 84)

Así pues, la Bondad de Dios nos protege incluso mientras nos parece que estamos soñando. Incluso dentro del sueño se nos da siempre exactamente lo que pedimos. Pedimos la verdad o el autoengaño. Pedimos el "mundo real" (es el sueño feliz, la antesala del "retorno" al Cielo) o el mundo del ego. Cada día, en nuestra vida cotidiana, ante cualquier acontecimiento que percibimos disponemos de la capacidad de elegir: o decidimos usar dicho suceso para despertar (por ejemplo perdonando lo sucedido) o en caso contrario decidimos seguir alimentando las ilusiones, las cuales sólo parecerán continuar mientras las deseemos (aunque las deseemos sólo parcialmente).

Se nos da lo que pedimos. Si no perdonamos, estaremos pidiendo la confusión del ego. UCDM dice que el mundo que vemos representa nuestros deseos y actitudes interiores. El mundo que vemos es una representación de nuestro estado mental. Lo dice de varias maneras, por ejemplo así:


La proyección da lugar a la percepción. El mundo que ves se compone de aquello con lo que tú lo dotaste. Nada más. Pero si bien no es nada más, tampoco es menos. Por lo tanto, es importante para ti. Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tal como el hombre piense, así percibirá. No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él. La percepción es un resultado, no una causa. (T.21.IN.1.1-8) (Página 497)

Así que podemos elegir nuestra actitud en cada acontecimiento que percibamos. Por ejemplo si alguien parece ofendernos, podemos elegir seguir la interpretación que nos da el Espíritu Santo y considerarlo como una petición de ayuda, o podemos elegir ignorar la guía del Espíritu Santo y caer deliberadamente en dar alas a nuestra ira, creyendo que se trata de un ataque del que justamente debemos defendernos. Pero si confiamos en el Espíritu Santo y decidimos perdonar, entonces estamos reconociendo nuestra propia voluntad unida a la Voluntad de Dios, y dicha voluntad consiste básicamente en reconocer nuestra felicidad, nuestro verdadero ser de amor.

Se puede decir también que la Voluntad de Dios se cumple sobre la tierra porque incluso en la tierra (en el sueño) somos libres: somos libres para elegir perdonar o no perdonar. Podemos elegir despertar o no despertar. Podemos elegir entre amor o miedo, y consecuentemente daremos apoyo a uno de los dos mundos visibles en el sueño: o apoyaremos al mundo del ego, o al mundo real.

     El mundo real es el estado mental en el que el único propósito del mundo es perdonar. (T.30.V.1.1)

Tal actitud nos conduce a despertar, y así gozar plenamente de nuestra verdadera Vida, del Cielo que somos todos unidos.

Se nos da lo que pedimos. Incluso de manera instantánea si lo pedimos plenamente, sin nuestros deseos divididos. Generalmente nuestros deseos están divididos tratando de ser fieles a dos señores, o tratando de montar a la vez dos caballos, por eso necesitamos persistir cada vez más en el "caballo real", y esto lo hacemos al renunciar a las ilusiones y perdonar. Dice UCDM:

 Recordarás todo en el instante en que lo desees de todo corazón, pues si desear de todo corazón es crear, tu voluntad habrá dispuesto el fin de la separación, y simultáneamente le habrás devuelto tu mente a tu Creador y a tus creaciones. (T.10.I.4.1) (Página 202)

Para reforzar la idea, repasemos algunas citas más:

     Lo único que necesitas hacer es ofrecerle tu atención indivisa. (T.12.V.9.4) (Página 251)

De la anterior cita es inspirador leer el párrafo completo:

Tu potencial para aprender, debidamente entendido, es ilimitado porque te conducirá hasta Dios. Puedes enseñar el camino que conduce a Dios y aprenderlo, si sigues al Maestro que conoce el camino que conduce a Él y que sabe cómo se aprende Su programa de estudios. El programa está desprovisto de toda ambigüedad porque Su objetivo no está dividido y los medios y el fin están en completo acuerdo. Lo único que necesitas hacer es ofrecerle tu atención indivisa. Todo lo demás se te proveerá, pues la verdad es que quieres aprender debidamente y nada puede oponerse a la decisión del Hijo de Dios. Lo que él puede aprender es tan ilimitado como él mismo. (T.12.V.9)

Otra cita oportuna:

          Ves la salvación como algo que tendrá lugar en el futuro, pero no ves resultados inmediatos. (T.26.VIII.2.7) Sin embargo, la salvación es inmediata. (T.26.VIII.3.1) (Página 628)

Esa sección (de la cita anterior) se titula «La inminencia de la salvación» y es muy inspiradora leerla entera.

En otra parte dice:

     El instante en que la grandeza ha de descender sobre ti se encuentra tan lejos como tu deseo de ella. Mientras no la desees, y en su lugar prefieras valorar la pequeñez, ésa será la distancia a la que se encontrará de ti. En la medida en que la desees, en esa misma medida harás que se aproxime a ti. No pienses que puedes ir en busca de la salvación a tu manera y alcanzarla. Abandona cualquier plan que hayas elaborado para tu salvación y substitúyelo por el de Dios. Su plan te satisfará. No hay nada más que pueda brindarte paz, pues la paz es de Dios y de nadie más que de Él. (T.15.IV.2.2-8) (Página 343)

La pequeñez de la que habla son las ilusiones o ídolos del ego, mientras que la grandeza es nuestro verdadero Ser y también es la Voluntad de Dios para nosotros: que recordemos lo que somos y seamos conscientes de nuestra inalterable felicidad. Seguir Su plan significa en la práctica estar dispuestos a seguir la guía del Espíritu Santo y perdonar.

Un poco más adelante en esa misma sección dice:

     Se te da en el momento en que la desees. (T.15.IV.9.4) (Página 345)

Esta vez se refería a la inocencia, pero igualmente nos vale para la salvación, para el instante santo, para el amor y la paz.

En el capítulo 13 dice:

      Gozarás de paz porque Su paz fluye todavía hacia ti desde Aquel Cuya Voluntad es la paz.  Dispones de ella en este mismo instante. (T.13.XI.8.4-5) (Pág. 297)

En otro capítulo dice directamente:

     La liberación se te concede en el instante en que la desees. (T.18.VII.4.3) (Página 433)

Aprovecho para opinar que me parece que la sección de la cita anterior es una muy potente aclaración. Dicha sección (T.18.VII) se titula «No tengo que hacer nada» y me parece buenísima, me gusta muchísimo. Yo creo que puede ser muy inspirador leer esa sección completa, que abarca desde la página 432 a la 434 (la sección anterior también es muy buena; es un gran capítulo el 18).

Obviamente si creemos todavía estar viviendo en el mundo de la dualidad (y es obvio que así es, pues nos parece haber nacido, y no hubiésemos proyectado esta apariencia de "una nueva vida encarnada" si ya hubiésemos desechado por completo todas las ilusiones) entonces nos conviene ser prácticos. No tenemos que agobiarnos pensando que no lo hacemos bien para despertar. Aunque el despertar es inmediato cuando lo deseamos con un corazón indiviso, en la práctica tenemos nuestros deseos aún "divididos" en apariencia, pero disponemos de toda la Ayuda que podamos necesitar. El Ayudante no nos exige grandes cosas, no nos exige nada difícil, por eso se habla de que nuestro papel consiste en poner de nuestra parte simplemente una pequeña dosis de buena voluntad. Por ejemplo se puede expresar esto así:

     La salvación, perfecta e íntegra, sólo pide que desees, aunque sea mínimamente, que la verdad sea verdad; que estés dispuesto, aunque no sea del todo, a pasar por alto lo que no existe; y que abrigues un leve anhelo por el Cielo como lo que prefieres a este mundo, donde la muerte y la desolación parecen reinar. (T.26.VII.10.1) (Pág. 624)

Debido a que todavía estamos apegados a algunas ilusiones eso hace que no deseemos todavía experimentar el Cielo (con un deseo indiviso), sino que aún nos reservamos algunos aspectos de la dualidad que quisiéramos conservar. Esto forma parte del proceso típico de quienes vamos despertando, y no debe agobiarnos, simplemente basta con que pongamos en marcha nuestra voluntad, aunque sea una pequeña dosis de buena voluntad. Una forma de expresar que confiamos en esta buena voluntad de despertar, es practicar el perdón. Mediante la práctica del perdón, tanto el ego como nuestros apegos a las ilusiones van deshaciéndose. Si persistimos pacientemente en perdonar día tras día, llega un momento en que el ego desaparece por completo y solamente experimentaremos paz (sin interrupción de la paz). En teoría esto podría lograrse en un instante (si desecháramos de golpe todas las ilusiones al darnos cuenta de su inutilidad e irrealidad), pero generalmente nuestro apego a las ilusiones va disminuyendo poco a poco, por eso el proceso de perdonar lo vamos practicando a lo largo del aparente tiempo. Como dice Ken Wapnick, es como si el iceberg de la culpa/miedo/ilusión lo partiéramos a trocitos y lo fuéramos derritiendo cubito por cubito de manera más fácil y suave. Cada vez que perdonamos, estamos deshaciendo/derritiendo uno de esos "cubitos" de ilusión, del iceberg si nos gusta esa metáfora del iceberg.

Concluyendo, vivimos en la Mente de Dios, en el Corazón de Dios, gozando de perfecta plenitud e ilimitadamente cuidados y compartiendo un mismo Ser entre nosotros el Cual es el mismo Ser de nuestro Creador. Eso es nuestra Realidad, el Cielo. Incluso mientras parecemos soñar en realidad nada nos impide elegir el perdón y el mundo real para despertar. El mundo real o mundo perdonado podemos considerarlo como el puente que nos conduce a recordar a Dios, recordando así nuestro Ser, el Cielo. Dice:

     El puente a través del cual Él quiere llevarte en Sus brazos, te lleva del tiempo a la eternidad. Despierta del tiempo, y sin miedo alguno contesta la llamada de Aquel que te hizo eterno cuando te creó. A este lado del puente que conduce hacia la intemporalidad no entiendes nada. Pero conforme lo cruces con paso ligero, sostenido por la intemporalidad, se te conducirá directamente al Corazón de Dios. Y ahí, y sólo ahí, en el centro de Su Corazón, estarás a salvo para siempre porque gozarás de compleción eternamente. No hay velo que el Amor de Dios en nosotros no pueda descorrer. El camino a la verdad está despejado. Recórrelo conmigo. (T.16.IV.13.4-11) (Pág. 378)

Otra cita hermosa dice:

Y aún eres tal como Dios te creó. No puedes atenuar la luz de tu perfección. En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo. Él te aprecia porque tú eres Él. Eres digno de toda gratitud por razón de lo que eres.

Da gracias según las recibes. No abrigues ningún sentimiento de ingratitud hacia nadie que complete tu Ser. Y nadie está excluido de ese Ser. Da gracias por los incontables canales que extienden ese Ser. Todo lo que haces se le da a Él. Lo único que piensas son Sus Pensamientos, ya que compartes con Él los santos Pensamientos de Dios. Gánate ahora la gratitud que te negaste al olvidar la función que Dios te dio. Pero nunca pienses que Él ha dejado de darte las gracias a ti.
(L.197, desde 8.3 hasta 9.8, ambos párrafos en la página 410 del Libro de ejercicios).

Estamos salvados. Por eso se dice que incluso en la tierra se cumple la Voluntad de Dios, convertida en el sueño en el sueño feliz o camino del despertar. Y así el Hijo de Dios despierta riendo felizmente y:

     Y al ver las puertas del Cielo abiertas ante él, entrará y desaparecerá en el Corazón de Dios. (L.PII.Preg14.5.5) (Página 513)

Porque incluso el sueño feliz (también llamado en UCDM mundo real) desaparecerá finalmente para dejar su lugar a lo único que existe, la perfecta felicidad del incomparable Cielo. El sueño feliz ya habrá cumplido su función de ayudarnos a despertar, y la Voluntad de Dios en la tierra habrá quedado satisfecha. Entonces volveremos a recordar la verdadera felicidad, la verdadera Vida, la pura Voluntad de Dios como Voluntad pura de felicidad en el Cielo, la cual produce gozos, sorpresas bellísimas y una riqueza tan inmensa que es imposible en palabras describirlo.

El Espíritu Santo dice sobre el Hijo:

     Santo eres, eterno, libre e íntegro, y te encuentras para siempre en paz en el Corazón de Dios. (M.15.1.11) (Página 43)

El éxito está garantizado, porque la Voluntad de Dios es lo único que existe. En cierto modo (aunque no para nuestra percepción lineal) todo ya sucedió y acabó: el despertar ya triunfó. La Voluntad de Dios es lo único que existe y Su Voluntad es bondadosísima:

     ¿Qué dispone la Voluntad de Dios? Dispone que Su Hijo lo tenga todo. Y Él garantizó esto cuando lo creó para que fuese todo. Es imposible perder nada, si lo que tienes es lo que eres. (T.26.VII.11.1) (Pág. 625)

Todo lo dicho hasta ahora era necesario para establecer y reforzar claramente la base: la Voluntad de Dios es lo único que existe. Las preguntas encaminadas a interrogar sobre cómo es posible que el ego domine el mundo de la dualidad, no es realmente una pregunta sino una afirmación disfrazada de pregunta, porque da por hecho que el ego (o la dualidad) es realmente algo. Pero el ego no es nada ni domina nada. Ni la dualidad tampoco es nada. El ego ni siquiera existe. Es el término que usamos para referirnos a nuestro "jugueteo" del autoengaño. Pero ese tipo de pregunta es muy típica y casi todos nos la hemos hecho alguna vez. También puede plantearse así: "Vale que la dualidad sea un sueño, pero ¿por qué Dios permitió que Su Hijo soñara?". Sin embargo es una pregunta trampa, ya que empuja la falsa-respuesta en lugar de realmente ver lo que es. En realidad el Hijo de Dios, Cristo, nunca se ha dormido. Al creer que estamos esclavizados por la dualidad, estamos como si dijéramos jugando a imaginar que somos un ego que vive en un mundo limitado. Pero no es así y por eso no somos esclavos de ningún ego ni de ninguna dualidad limitada. La prueba de esto es que podemos deshacer al ego/dualidad en cualquier momento en que así lo elijamos. Eligiendo el perdón vamos cambiando de mentalidad y eligiendo así el despertar. Una vez que nuestra mentalidad haya cambiado por completo, despertaremos y nos daremos cuenta de que en realidad nunca nos hemos dormido: nunca hemos olvidado nuestro Ser. Nunca hemos dejado de conocer nuestro Sí Mismo que es Uno con el Sí Mismo de Dios. Nunca hubo adormecimiento, ni despertar, ni camino hacia el despertar, excepto como una especie de jugueteo insignificante. Lo que somos nunca duerme (aunque para expresarnos ahora sí hablemos de un despertar):

 A medida que percibas a los santos compañeros que viajan a tu lado, te darás cuenta de que no hay tal viaje, sino tan sólo un despertar. El Hijo de Dios, que nunca ha estado dormido, no ha dejado de tener fe en ti, al igual que tu Padre. No hay ningún camino que recorrer ni tiempo en el que hacerlo. Pues Dios no espera a Su Hijo en el tiempo, ya que jamás ha estado dispuesto a estar sin él. Y, por lo tanto, así ha sido siempre. Permite que el fulgor de la santidad del Hijo de Dios disipe la nube de culpabilidad que nubla tu mente, y al aceptar como tuya su pureza, aprende de él que es tuya. (T.13.I.7) (Página 264)

     Aunque dormía, la visión de Cristo nunca lo abandonó. Y ésa es la razón de que pueda convocar a los testigos que le muestran que él nunca estuvo dormido. (T.13.VI.13.8) (Página 280)

Nuestro papel es simplemente estar dispuestos a perdonar, porque:

     Desde el mundo perdonado el Hijo de Dios es elevado fácilmente hasta su hogar. Y una vez en él sabrá que siempre había descansado allí en paz. Incluso la salvación se convertirá en un sueño y desaparecerá de su mente. Pues la salvación es el final de los sueños, y dejará de tener sentido cuando el sueño finalice. ¿Y quién, una vez despierto en el Cielo, podría soñar que aún pueda haber necesidad de salvación? (T.17.II.7.1) (Pág. 393)

     Escindido de tu Ser, el Cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. (L.PI.68.2.1) (Pág. 123)

Cristo nunca duerme. Por eso se dice que parece que duerme, porque en realidad no es así.

     Y entonces el mundo real aparecerá ante tu vista, pues Cristo nunca ha estado dormido. (T.12.VI.5.4) (Pág. 253)

El sueño es un ilusorio autoengaño, pero no es nada serio (ni real ni preocupante):

     Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios. (T.26.VII.13.6) (Pág. 626)

Y en la lección 167 (titulada «Sólo hay una vida y ésa es la vida que comparto con Dios») lo expresa también bastante directamente (notemos el lenguaje un poco paradójico del primer párrafo, con un final así para poder expresar bien las ideas), en la página 341:

     La mente puede pensar que duerme, pero eso es todo. No puede cambiar su estado de vigilia. No puede hacer un cuerpo, ni tampoco habitar en un cuerpo. Lo que es ajeno a la mente no existe porque no tiene una fuente. La mente crea todas las cosas que existen, pero no puede otorgarles los atributos que no posee, ni tampoco cambiar su propio estado eterno de plena conciencia. No puede dar lugar a lo físico. Lo que parece morir no es sino la señal de que la mente está dormida. (L.PI.167.6.1)

     Mas la mente es mente, tanto si está despierta como dormida. No es lo opuesto a nada que ella misma haya creado, ni a lo que parece hacer mientras cree estar dormida. (L.PI.167.7.4)

Pero UCDM no siempre es tan puntilloso ni dice siempre esos avisos de que la mente "cree estar dormida", o de que "parece que se va a dormir". Porque otras veces, por el bien del lenguaje más fluido, habla de manera más coloquial sin esos puntillismos, ya que lo ha explicado en las partes donde sí lo expresa puntillosamente.

En la misma lección insiste, en el inicio de los dos párrafos siguientes:

     Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus creaciones no pueden poseer algo que Él no les confiera, ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. (L.PI.167.8.1-2)

     Lo que parece ser lo opuesto a la vida es meramente un sueño. Cuando la mente elige ser lo que no es y asumir un poder que le es ajeno y que no posee, un estado foráneo al que no puede adaptarse o una condición falsa que no forma parte de su Fuente, simplemente parece que se va a dormir por un rato. (L.PI.167.9.1-2)

¿Adónde apuntan todas estas ideas? A que estamos salvados. Incluso si estamos percibiendo un mundo de percepciones, incluso si creemos estar soñando, podemos estar tranquilos de que la Voluntad de Dios es solamente el Bien, y por lo tanto: 1) Realmente estamos en el Cielo pues la separación nunca ha ocurrido. 2) Incluso aunque nos parezca estar soñando algo opuesto al Bien, el reflejo (por así decir) de la Voluntad de Dios nos provee de todo lo necesario para darnos cuenta de nuestra Realidad. Si estamos de acuerdo con estas ideas, disponemos de "vía libre" eligiendo el camino del perdonar (que es lo que nos sugiere el Espíritu Santo para que descubramos la Verdad más rápidamente). Cuanto más entrenemos nuestra capacidad de perdonar, más cerca estaremos de la iluminación, la cual después de todo no es algo nuevo sino simplemente el reconocimiento de la verdad, y la verdad nunca se había ido: simplemente nosotros habíamos decidido jugar a hacer como si la verdad no existiera.

     La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. (L.PI.188.1.4) (Pág. 382)

Como complemento final, una de estas dudas relacionadas con el tema le fue preguntada a Gary Renard y él le pasó la pregunta a Arten y Pursah, pasando a formar parte del capítulo 11 de su segundo libro «Tu Realidad Inmortal». No recuerdo si tienes ese libro, así que te copio esa parte, que en el mío aparece en las páginas 287 a 289:

GARY: Tengo una pregunta difícil. No es mía, sino de otra gente.

ARTEN: El sistema de pensamiento del Espíritu Santo no te deja con preguntas sin responder. Pregunta.

GARY: Hay un par de personas que han sugerido que la idea de que Dios permite a Su Hijo seguir soñando una pesadilla no es muy amorosa, y también que debería despertar a Su Hijo inmediatamente. Asimismo, el hecho de que permitiera que hubiera una "pequeña idea loca" tampoco es particularmente amoroso. ¿Qué pensáis?

Nota: lo de "pequeña idea loca" se refiere al sueño de la separación, que se menciona a veces con esas palabras debido al lenguaje usado en el Texto: «Una diminuta y alocada idea, de la que el Hijo de Dios olvidó reírse, se adentró en la eternidad, donde todo es uno». (T.27.VIII.6.2) (Página 660, usando el frecuente lenguaje de UCDM hablando informalmente en ocasiones así). Sigo con la cita del libro de Gary Renard:

ARTEN: La pregunta pasa por alto lo que el Curso enseña y quiere afirmar que Dios conoce la pequeña idea loca y sabe que Su Hijo está soñando, lo cual no es así. Si Él lo supiera, eso lo haría real. El principal punto que afirma el Curso es que no es real. De modo que, para hacerlo breve y dulce, te quedaste dormido y empezaste a soñar, y cuando estés dispuesto a despertar escuchando a tu recuerdo de Dios, el Espíritu Santo, en lugar de escuchar al ego, entonces despertarás. Es tu sueño, de modo que sólo puedes despertarte a ti mismo. En realidad el Espíritu Santo es tu propio Yo Superior. Pero, recuerda, Dios no envió al Espíritu Santo. Él estuvo siempre contigo, porque, aunque pudiste negar la verdad, nunca pudiste perderla. Una vez más: si el sueño hubiese sido creado por Dios y Él pudiera despertarte de él, sería real. Sería una realidad impuesta sobre ti por una fuerza externa. Pero no lo es. Dios sigue siendo perfecto amor, y tu trabajo es despertar y retornar tu conciencia adonde verdaderamente estás.

GARY: Tiene sentido para mí, pero me siguen planteando preguntas cómo: ¿Cómo pudo haber una pequeña idea loca en la perfección? ¿No significa eso que hubo un fallo en la perfección?

ARTEN: Un sueño de imperfección no es una verdadera imperfección. Un sueño es un sueño, no una parte defectuosa de la realidad. Dios no creó el sueño; tú te creaste a ti mismo dentro de tu propio sueño. Después, como te parece real, preguntas: «¿Por qué Dios hizo real este sueño?», o «¿Por qué Dios me dejó soñar?». La respuesta es que Él no hizo ni lo uno ni lo otro, y que en realidad no está ocurriendo, de modo que no tiene sentido preguntarse cómo podría haber ocurrido, ¡porque no ha ocurrido! Simplemente no es. Cuando despiertas de una ilusión, simplemente desaparece, y tú puedes seguir adelante con tu vida, en este caso con tu verdadera vida. Tal como dice J: «Desde el mundo perdonado el Hijo de Dios es elevado fácilmente hasta su hogar. Y una vez en él sabrá que siempre había descansado allí en paz».

La cita final que menciona Arten forma parte de una de las que elegí antes más arriba para ilustrar el tema del dormir/despertar. Ramana Maharshi también decía a veces cosas como que "la ignorancia no existe", y cuando le preguntaban que entonces cómo era posible que la gente se sintiese ignorante del Ser, entonces Ramana decía cosas como: «Simplemente realice la Verdad y vea por usted mismo». En sus consejos esto implicaba practicar la autoindagación. En la onda del Espíritu Santo, lo mismo podría decirse pero usando el perdón, como si el Espíritu Santo nos dijera: «Ya eres libre, y si quieres experimentarlo, simplemente perdona y verás claramente por ti mismo el Significado de Mi Mensaje».

Incluso dentro del sueño no somos esclavos sino libres, pues nada en el mundo puede impedirnos que elijamos el perdón en lugar de la condenación de los juicios del ego. Y el perdón nos conduce a la paz y al recuerdo de Dios.

Finalmente, anoto algunas citas más (la mayoría son breves) que nos eleven el ánimo:

     Todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones, salvo a juicio del ego. (T.4.V.1.1-2) (Página 72)

En la Biblia también dice algo parecido:

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)

     El objetivo del plan de estudios, independientemente del maestro que elijas, es: "Conócete a ti mismo". No hay nada más que buscar. Todo el mundo anda buscándose a sí mismo y buscando el poder y la gloria que cree haber perdido. (T.8.III.5.1) (Página 158)

     No creas que Él se ha olvidado de nadie en el propósito que te ha dado. (T.18.II.7.4) (Pág. 420)

Y Su propósito es básicamente el compartir plena y conscientemente la Vida inmortal que todos compartimos. Y mientras aún percibamos ilusiones, esto significa compartir el amor y el perdón día tras día hasta que nos descubramos, unidos, todos en el Cielo.

El mundo del dolor no existe, el mundo que vemos con nuestros ojos no existe. Lo que sí tiene valor es el sueño feliz (el mundo real) porque nos abriga y conduce al despertar.

     ¡El mundo no existe! (L.PI.132.6.2) (Página 258)

El cuerpo no existe...

     El cuerpo no existe, excepto como un recurso de aprendizaje al servicio de la mente. (T.2.V.1.9) (Página 26)

     Pero el cuerpo no existe. (T.18.VI.9.2) (Página 430)

     No hay ni un solo instante en el que el cuerpo exista en absoluto. (T.18.VII.3.1) (Página 432)

     El cuerpo es un sueño. (L.PII.Preg5.3.1) (Página 458)

     El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios se imagina haber erigido para separar partes de su Ser de otras partes. (L.PII.Preg5.1.1) (Página 458)

El tiempo no existe...

     El pasado no existe ni el futuro tampoco, y la idea de nacer en un cuerpo ya sea una o muchas veces no tiene sentido. (M.24.1.2) (Página 66)

     "Nadie viene al Padre sino por mí" no significa que yo esté en modo alguno separado de ti o que sea diferente, excepto en el tiempo, y el tiempo no existe realmente. (T.1.II.4.1) (Página 8)

     Es motivo de risa pensar que el tiempo pudiese llegar a circunscribir a la eternidad, cuando lo que ésta significa es que el tiempo no existe. (T.27.VIII.6.5) (Página 660)

La muerte no existe...

     Pero la muerte no existe. Lo que existe es la creencia en la muerte. (T.3.VII.5.11) (Página 55)

     Hermano, la muerte no existe. (T.27.II.6.8) (Página 640)

     La muerte no existe porque todo lo que vive comparte la función que su Creador le asignó. La función de la vida no puede ser morir. Tiene que ser la extensión de la vida, para que sea eternamente una para siempre y sin final. (T.29.VI.4.9-11) (Página 695)

     La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son uno. (L.PI.167.1.7) (Página 340)

     La muerte no existe porque el Hijo de Dios es como su Padre. No puedes hacer nada que pueda alterar el Amor Eterno. Olvida tus sueños de pecado y de culpabilidad, y en su lugar ven conmigo a compartir la resurrección del Hijo de Dios. Y trae contigo todos aquellos que Él te ha enviado para que cuides de ellos como yo cuido de ti. (C.5.6.9-12) (Página 96)

El miedo no existe...

     Todos los aspectos del miedo son falsos porque no existen en el nivel creativo y, por lo tanto, no existen en absoluto. (T.1.VI.5.1) (Página 15)

     Al elegir esto, me escaparé de todos los efectos del mundo del miedo porque estaré reconociendo que no existe. (L.PI.53.3.8)

     Si sigues siendo tal como Dios te creó, el miedo no tiene sentido, la maldad no es real y la aflicción y la muerte no existen. (L.PI.110.1.4) (Página 212)

     No hay hogar que pueda darle cobijo al amor y al miedo, pues no pueden coexistir. Si tú eres real, el miedo no puede sino ser una ilusión. Mas si el miedo es real, entonces eres tú el que no existe. (L.PI.160.4.5-8) (Página 324)

     El miedo es un síntoma de tu profunda sensación de pérdida. (...) El miedo y el amor son las únicas emociones que eres capaz de experimentar. Una es falsa, pues procede de la negación, y la negación depende, para poder existir, de que se crea en lo que se ha negado. (T.12.I.9.1,5-6) (Página 240)

     El miedo no existe. (L.PII.Preg5.5.5) (Página 458)

El ego tampoco existe... (pongo solamente una sobre el ego, para no alargarlo todavía más):

     En tu propia mente, aunque negada por el ego, se encuentra la declaración que te hará libre: Dios te ha dado todo. Este simple hecho significa que el ego no existe, y esto le atemoriza mortalmente. En el lenguaje del ego, "tener" y "ser" significan dos cosas distintas, si bien para el Espíritu Santo son exactamente lo mismo. El Espíritu Santo sabe que lo "tienes" todo y que lo "eres" todo. (T.4.III.9.1-5) (Página 68)

Unas citas sueltas más, sin tema concreto:

     El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. (T.27.VIII.10.1) (Página 661)

     La mente que está libre de culpa no puede sufrir. (T.5.V.5.1) (Página 93)

Por lo tanto seremos sensatos si practicamos y entrenamos el perdón, para así escapar de las ilusiones de sufrimiento. Sin prisas pero sin pausa, pues confiamos en Dios y confiamos en que no necesitamos la culpabilidad, pues Él nos mantiene inocentes en Su Corazón.

     Ahora debes aprender que sólo la paciencia infinita produce resultados inmediatos. (T.5.VI.12.1) (Página 97)

     La paciencia infinita recurre al amor infinito, y, al producir resultados ahora, hace que el tiempo se haga innecesario. (T.5.VI.12.3) (página 97)

     Lo que Dios no conoce no existe. Y lo que Él conoce existe para siempre y es inmutable. (T.30.III.6) (Página 711)

La anterior es otra forma de decir lo mismo que aquello de «Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe».

Nuestro pequeño papel, sin embargo, es muy simple: ir perdonando día tras día, felices de que nada puede impedirnos perdonar y que la Meta ya está dada: la Plenitud que Dios comparte con nosotros y que no podemos dejar de conocer porque es lo que realmente deseamos. En cuanto le vamos dando la espalda a las ilusiones, vamos recordando la bellísima y espléndida Realidad del Amor. Y como nada puede impedirnos que practiquemos y vayamos entrenando el perdón, es cuestión de tiempo (el cual ni siquiera existe) que nos demos cuenta plenamente de que estamos gozosamente en Casa.

     El mundo real es el estado mental en el que el único propósito del mundo es perdonar. (T.30.V.1.1) (Página 716)

La anterior es una idea que nunca está de más repetirla... ¡Y nada puede impedirnos estar dispuestos a aprender bien a perdonar! Con esta actitud, tarde o temprano dejaremos de apegarnos a todas las ilusiones que ofrece el mundo dual, y nos daremos cuenta de que:

     El único propósito digno de tu mente que este mundo tiene es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna. (L.PI.128.2.3) (Página 246)

Pero más allá de este mundo está el mundo real, que nos ayuda a despertar. Y más allá incluso del mundo real brilla el Cielo de nuestro verdadero Ser, puro Amor el cual es inexpresable en palabras de tan bueno y espléndido que vivir así ES.

     La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. (T.2.V.5.1) (Página 27)

     La única responsabilidad del maestro de Dios es aceptar la Expiación para sí mismo. (M.18.4.5) (Página 54)

Es nuestra única responsabilidad porque del resto se encarga el Espíritu Santo. Aceptamos la Expiación cuando perdonamos. Esta única responsabilidad nos libera también de tener que arreglar el mundo o a los demás, puesto que nuestra única responsabilidad es nuestro propio cambio de mentalidad (estar dispuestos a despertar: así unimos nuestra pequeña dosis de buena voluntad con la inmensa Voluntad del Espíritu Santo, que se une a la nuestra al ser ambas voluntades con un mismo propósito y por lo tanto una sola voluntad unida, y así Él nos transmite Su Fortaleza y Él lo hace todo para garantizar nuestro despertar... nosotros tan sólo hemos de hacer muy poquito: el estar dispuestos, que es la pequeña dosis de buena voluntad, lo cual es suficiente y no tenemos nada más que hacer), y cuando hayamos cambiado completamente de mentalidad conoceremos la belleza real de nuestros hermanos en el sueño feliz (el mundo real) y muy pronto el "último paso", que nos conduce abrazados al Cielo, sucederá. Ese paso en realidad ya se ha dado porque es la bondadosa Voluntad de Dios nuestra felicidad.

     Las mentes están unidas; los cuerpos no. (T.18.VI.3.1) (Página 428)

Por eso sólo hay un problema (la creencia en la separación) y una única solución que se aplica a lo mental porque los cuerpos son ilusorios pero lo que propone UCDM es un cambio de mentalidad, algo mental. Al cambiar de mentalidad, dejamos de creer en el ego y en las ilusiones con sus ídolos, y recordamos la verdad y a nuestro verdadero Ser. Este cambio de mentalidad lo vamos llevando a cabo mediante la práctica del perdón. La actitud de perdonar incluye considerar consejos como el siguiente que nos da el Espiritu Santo:

     Sólo hay una forma sensata de interpretar motivos. Y por tratarse del juicio del Espíritu Santo, no requiere esfuerzo alguno por tu parte. Todo pensamiento amoroso es verdadero. Todo lo demás es una petición de ayuda y de curación, sea cual sea la forma que adopte. ¿Cómo puede estar justificado reaccionar con ira ante la súplica de un hermano? (T.12.I.3.1) (Página 238)

Entrenando una actitud (mental) así, ¡qué fácil va a ser nuestra vida cotidiana incluso en el sueño en lo que quede mientras acabamos de despertar! Porque suceda lo que parezca suceder, estaremos abiertos a ver las cosas de otra manera (con los ojos del perdón) y dispuestos así a perdonar. Esto es aplicable tanto a nuestras relaciones con las personas, como a cualquier situación: lo que suceda, o es directamente algo bondadoso, o se trata de una petición de ayuda, y en el fondo somos uno mismo pidiéndonos ayuda a nosotros mismos, para recordarnos que nadie nos está haciendo nada y que lo que percibimos como "ataques" no es más que la proyección aparentemente externa de nuestra propia actitud interna, donde nuestra mente (consciente o subconscientemente) ha elegido separarse de Dios, y al separarse (al creer que se ha separado) se siente carente, siente perder la plenitud y proyecta esa pérdida de plenitud como que alguien nos ha hecho algo en el mundo de los cuerpos, pensando así que la culpa de nuestro malestar es de alguien externo a nosotros. Pero no hay un mundo externo, ni hay nadie ni nada externo a nosotros, ni nos hemos separado de la Plenitud.

     Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. He aquí toda la realidad que tiene para ti. Mas es sólo ahí donde se encuentra la salvación. (L.PI.152.1) (Página 301)

De nosotros mismos depende adoptar la actitud del perdón o no. El Espíritu Santo está deseoso de que aprendamos a perdonar y así vernos gozosamente libres de todo sufrimiento, en perfecta paz y felicidad. ¿Preferimos seguir siendo leales a nuestra costumbre de criticar o de juzgar o de culpabilizar echando la culpa de nuestro malestar a los demás? ¿O preferimos perdonar y despertar unidos a nuestros hermanos, unidos al Espíritu Santo y unidos a nuestro Padre?

     ¿Preferirías tener razón a ser feliz? (T.29.VII.1.9) (Página 695)

Pero mientras que culpabilizar a los demás (o a uno mismo) no significa nada ni nos conduce a reconocer nuestra paz, en cambio el perdón sí nos reconcilia con nuestro Ser, con nuestros hermanos y con la paz. Por lo tanto el perdón es bueno. El perdón es una bella antorcha luminosa que es la manera que el amor adopta dentro del sueño, la cual brilla como una Luz que nos guía al despertar.

     Sólo lo bueno puede dar resultado. Nada más puede hacerlo. (T.9.V.8.15-16) (Página 192)

Por lo cual, lo más sensato cuando percibamos algo opuesto al amor, es perdonarlo, y cuanto antes lo hagamos, antes le estaremos dando la bienvenida a la paz.

Ni siquiera necesitamos comprender el Plan del Espíritu Santo. Basta con estar dispuestos a que Él se encargue de nosotros, y mostramos nuestra buena predisposición al perdonar. Así recordamos rápidamente y de manera dulce a Dios.

     Recuerda siempre que no puedes estar en ninguna otra parte, excepto en la Mente de Dios. (T.9.VIII.5.3) (Página 198)

Antes o después, todos los aspectos del Hijo de Dios elegirán el perdón, porque:

     La unidad no puede ser dividida. (T.10.IV.3.3) (Página 208)

     El que todos acepten la Expiación es sólo cuestión de tiempo. (T.2.III.3.1) (Página 23)

La última cita es otra cita muy digna de repetirse de vez en cuando, nos conviene recordarla para elevarnos el ánimo, sabiendo además que el sueño en cierto modo ya acabó, y acabó con éxito (con el despertar), por lo que simplemente es como si estuviéramos repasando cómo sucedió en el aparente sueño el proceso del despertar. Más allá del sueño, lo que está claro es que el Hijo de Dios es inmutable como su Padre, y nada lo puede esclavizar ni molestar ni deteriorar de ninguna manera.

     Al Hijo de la Vida no se le puede destruir. Es inmortal como su Padre. Lo que él es no puede ser alterado. (T.29.VI.2.3-5) (Página 694)

Se nos recuerda que el depertar es algo seguro:

      Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios. (T.2.III.3.10) (Pág. 23)

     Mas el desenlace final nunca se puso en duda, pues, ¿qué puede cambiar la Voluntad de Dios? (M.1.4.6) (Pág. 4)

      Es imposible que no alcances el Cielo, pues Dios es algo seguro, y lo que Su Voluntad dispone es tan seguro como Él. (T.13.XI.8.9) (Pág. 297)

     La salvación es algo tan seguro como Dios. La certeza de Dios es suficiente. (T.13.XI.9.3-4) (Pág. 297)

Para recordar el Cielo, sólo tenemos que entrenar el perdón y mostrar así nuestra pequeña dosis de buena voluntad. El Espíritu Santo no nos pide nada difícil, solamente esa pequeña disposición a desear la verdad en lugar de las ilusiones, y Él hará el resto. No necesitamos comprender Su Plan, solamente necesitamos estar de acuerdo en despertar.

     La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección. (T.31.VI.3.1) (Página 745)

Lo mismo podemos decir con respecto a emociones como la ira, etc: si nos enfadamos con alguien no debemos sentirnos culpables por esa emoción, pero tampoco es sensato justificarla. Basta con perdonar entregando lo sucedido al Espíritu Santo, confiando en Su mensaje de que no había motivos para la ira, pues la ira ni la culpa están nunca justificadas. Puede que surjan tales emociones, pero no necesitamos defenderlas ni justificarlas. Simplemente perdonar la situación. En la práctica, el perdón llega a ser algo muy simple, dulce y llevadero, porque de hecho nos brinda paz y felicidad incluso cuando todavía nos percibimos como que estuviésemos dentro del sueño.

Este cambio de mentalidad (mentalidad milagrosa o de perdón) nos conducirá al sueño feliz (el mundo real) el cual es el puente que nos conducirá finalmente al Cielo, al recuerdo de Dios.

     Este curso te conducirá al conocimiento, pero el conocimiento en sí está más allá del alcance de nuestro programa de estudios. (T.18.IX.11.1) (Página 441)

Otra forma de decirlo es lo que dice en la introducción del Texto (porque amor y conocimiento son lo mismo):

     Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. (T. introd. 1. 6-7) (Página 1)

Eso es así porque el Curso se concentra en la Expiación (deshacer), y por lo tanto nos enseña a negar la negación de la verdad (despejando así los obstáculos a la verdad: «No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso». [T.16.IV.6.2]). Una vez lo hayamos hecho (lo cual es perdonar) el "último paso" no depende de nosotros, sino que lo da Dios para nosotros por así decir. Eso ya no se aprende, pero sucederá cuando hayamos perdonado todas las capas del ego, todas las ilusiones, todos los errores/malentendidos. Entonces Dios nos toma en Sus Bondadosos Brazos y nos conduce tiernamente al Cielo, al recuerdo de la Plenitud unidos a Él.

Lo del "último paso" es una manera de hablar, para explicar. Es una metáfora. Todo lo que se dice en palabras son metáforas. En última instancia, tal como dijeron una vez Arten o Pursah, todo es una metáfora excepto Dios.

     Dios no da pasos porque Sus obras no se realizan de forma gradual. No enseña, porque Sus creaciones son inalterables. No hace nada al final, porque El creó primero y para siempre. Debe entenderse que la palabra "primero", cuando se aplica a Dios, no es un concepto temporal. Él es el primero en el sentido de que es el Primero en la Santísima Trinidad. Es el Creador Principal porque creó a Sus co-creadores. De ahí que el tiempo no le ataña a Él ni a lo que Él creó. Por lo tanto, el "último paso" que Dios dará fue cierto al principio, es cierto ahora y será cierto eternamente. Lo que es eterno está siempre presente porque su ser es eternamente inmutable. No cambia al aumentar porque fue creado para expandirse eternamente. Si no percibes su expansión significa que no sabes lo que es, ni tampoco Quién lo creó. Dios no te revela esto porque nunca estuvo oculto. Su luz jamás estuvo velada porque Su Voluntad es compartirla. ¿Y cómo iba a ser posible que lo que se comparte plenamente se hubiese ocultado primero para luego ser revelado? (T.7.I.7) (Páginas 125 y 126)

Bien. Pues al perdonar y percibir el mundo real (mediante la percepción correcta que es el perdón), Dios da ese "último paso" que nos conduce del mundo real al conocimiento (al Cielo). Y en el Cielo...

     En la inmortalidad no hay cambios, y en el Cielo se desconocen. (T.29.II.7.4) (Página 687)

Es lo que es: paz y felicidad ininterrumpidas y un gozo del cual no hay palabras que lo puedan relatar.

La salvación se nos concede cuando la aceptamos completamente. Mientras tanto no hay prisas: debemos tener confianza en Aquel que nos guía y protege, incluso dentro de la apariencia del sueño: el Espíritu Santo es nuestro Guía y Protector. Tarde o temprano, recordaremos. Y reconoceremos donde realmente estamos. Nuestro sitio en el Cielo es inatacable, somos imprescindibles para Dios porque Él nos creó y somos Su Extensión, Le completamos. Él nos reserva, por así decir, amorosamente nuestro sitio y nuestras creaciones, las cuales están protegidas y felices, a la espera por así decir de que despertemos y las recordemos y Le recordemos a Él.

     Tú eres absolutamente irreemplazable en la Mente de Dios. Nadie más puede ocupar tu lugar en ella, y mientras lo dejes desocupado, tu eterno puesto aguardará simplemente tu regreso. Dios te recuerda esto a través de Su Voz, y Él Mismo mantiene a salvo tus extensiones dentro de Su Mente. Mas no las conocerás hasta que regreses a ellas. No puedes reemplazar al Reino, ni puedes reemplazarte a ti mismo. Dios, que conoce tu valía, no lo permitiría, y, por lo tanto, no puede suceder. Tu valía se encuentra en la Mente de Dios y, por consiguiente, no sólo en la tuya. (T.9.VIII.10.1-7) (Páginas 199 y 200)

Y la cita anterior también es útil como idea para perdonar, porque por ejemplo cuando tenemos coche y no encontramos sitio para aparcar, o cuando estamos en la cola del supermercado y creemos que alguien se nos quiere colar delante, en realidad lo que está sucediendo es que estamos proyectando mediante ese tipo de situaciones nuestro miedo a perder nuestro lugar en la Mente de Dios. Pero no podemos perderlo porque como dice esa idea: somos absolutamente irreemplazables en la Mente de Dios. De hecho nadie nos ha separado de Él, sino que soy yo mismo (cada uno) quien decidí jugar a creer en la separación. Y esa antigua e imposible decisión puedo revocarla en cualquier momento, mediante el perdón. Así que nadie puede separarme de Él, nadie puede separarme de la Plenitud excepto mi propia decisión de separarme. No es el tipo del otro coche quien me ha separado de la paz de Dios. No es la persona que parece colarse en el supermercado quien despierta mi ira o mi miedo. Soy yo mismo quien decido seguir proyectando las culpas en un inexistente mundo externo, o bien decido revocar esa decisión y entregársela al Espíritu Santo para que corrija en mi mente subconsciente ese error. Así elijo despertar y reconocer mi dulce Vida en el Corazón de Dios. Nadie puede arrebatarme esta Vida, porque es mi Ser, el cual Dios creó compartiendo Su Ser con Su Hijo.

     Nada externo a ti puede hacerte temer o amar porque no hay nada externo a ti. (T.10.IN.1.1) (Página 201)

     Dios no creó nada a excepción de ti, y nada a excepción de ti existe, pues tú formas parte de Él. ¿Qué puede existir excepto Él? Nada puede tener lugar aparte de Él porque nada excepto Él es real. Tus creaciones, al igual que tú, representan una aportación para Él, pero ni tú ni ellas le aportan nada que sea diferente porque todo ha existido siempre. ¿Qué otra cosa puede alterarte salvo lo efímero, y cómo puede ser lo efímero real si tú eres la única creación de Dios y Él te creó eterno? Tu santa mente determina todo lo que te ocurre. La respuesta que das a todo lo que percibes depende de ti porque es tu mente la que determina tu percepción de ello.(T.10.IN.2) (Página 201)

Fin de la charla jejeje...

Este mail puede haber surgido largo, pero ha surgido así, ¡qué le vamos a hacer jejeje! Resulta que al mismo tiempo que escribía este mail, aprovechaba para repasar algunas citas, y como a veces todo me parece estar relacionado, el mail ha salido un poco largo, pero ¡que sea para bien!

Un abrazo y que desde este momento sigamos entrenando aún más el perdón, y así pronto nos demos plenamente cuenta de que la Voluntad de Dios es lo único que existe, y sobre todo que nos demos cuenta de ¡cuán maravillosa es Su Voluntad! ¡Que seamos conscientes eternamente de tal Delicia de Felicidad y Aventura de Belleza sin fin que es nuestra Vida!

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