martes, 5 de abril de 2016

Las dudas y la práctica del perdón

Hoy me han preguntado esto por mail (las frases en negrita o subrayadas no las he destacado yo así, sino que vienen de esa manera en el mail original):

Buenos días, Toni. Percibo en mí una falta de seguridad muy localizada en cuanto a una cuestión de la Práctica, y no quiero dejar pasar los días porque me parece importante. Te cuento:

Se trata de la "hipótesis" de que no hay nada ahí fuera. He utilizado la expresión "hipótesis", dado que yo, por ahora, no tengo ninguna prueba de ello. Lo que sí tengo son razonamientos teóricos basados en muchas lecturas. A lo largo de décadas estudié con mucho interés un gran número de reflexiones lógicas (la vacuidad del budismo, la indagación advaita, etc.) aproximándome a esta sabiduría.

Digamos que cuando conocí, gracias a ti, UCDM venía ya un poco "trabajado desde atrás", listo para admitir, aceptar, creer (no sé qué palabra usar) que lo que vemos fuera de nosotros no pasan de ser meros conceptos mentales que parecen llegar desde ahí fuera, pero solo parecen. En resumen: en la actualidad, comprendo intelectualmente que lo que vemos fuera no pasan de ser meras imágenes proyectadas por la mente, en la mente y para consumo interno de la mente. Que no hay ningún "ahí fuera".

(Dice el Curso: "Recuerda que todo es un sueño").

Y yo tengo días en que lo tengo claro, me refiero a creer (porque digo yo que por ahora no puede ser de otra manera); pero hay muchos otros que dudo de que sea real esta hipótesis. Y siento que es muy difícil, cuando todo lo que nos rodea nos informa de todo lo contrario.

Toni, ya no te explico más el dilema que tengo. ¿Para qué darle más vueltas a lo mismo? Estoy seguro que hace bastantes renglones que has comprendido lo que me pasa.

Quedo a la espera de tu ayuda.

Un abrazo.

Comparto la respuesta:

Hola... Es muy normal lo que te pasa. Y nos pasa a casi todos.

La enseñanza del Curso apunta a una experiencia. La enseñanza es en gran medida intelectual.

Este curso opera dentro del marco de referencia del ego, pues ahí es donde se necesita. (C.introd.3.1)

En esta conversación que estamos teniendo, para concretizar la cita en el contexto de nuestro tema podemos cambiar la palabra "ego" por "intelecto".

El proceso del perdón, y muchos otros aspectos de la enseñanza, se nos explican en palabras, para ser usadas por nosotros a nivel de nuestro intelecto. Para practicar el perdón no se requiere más. Sólo se necesita la explicación intelectual de cómo aplicarlo, y nuestra voluntad de querer practicarlo. Luego es la práctica la que nos lleva a la experiencia.

La experiencia es lo que pone fin a nuestras dudas. Esa experiencia en el Curso es llamada revelación. Es conocimiento. Es "una suspensión completa, aunque temporal, de la duda y el miedo" (T.1.II.1.1).

Obviamente la experiencia definitiva la disfrutamos de manera constante una vez aceptada la iluminación. Antes de eso, algunos captan destellos de eso (de ese conocimiento no-dual) en las llamadas revelaciones. Aquel que ha tenido una de estas revelaciones, dispone de esa confianza añadida, de esa experiencia vivida, del regusto que ha dejado. Disponen de la convicción que se deriva de una experiencia así.

Aún así, quienes han vivido la revelación pueden tener retrocesos egoicos, cayendo a veces en la tentación de creer en el mundo, aunque ya no se lo creen tanto como anteriormente. Como dice UCDM:

Nadie que haya experimentado la revelación de esto puede volver a creer completamente en el ego otra vez. (T.4.III.3.7)

Para los que no hemos tenido revelaciones, hay intuiciones y las experiencias de paz. Si alguien no tiene intuiciones ni experiencias de paz, difícilmente se pondrá a practicar la enseñanza del Curso (ni siquiera si la entiende intelectualmente). A excepción, quizá, de que alguien esté tan harto del mundo y tan cansado de sufrir, que se entregue a la práctica enseñada, no tanto por convicción como por eliminación de opciones. Pero en casos así, la práctica conducirá pronto a empezar a captar los primeros destellos de que lo que enseña el Curso es verdad: estos destellos son el aumento de la confianza, la paz, intuiciones, etc.

Generalmente, quienes practican seriamente el Curso, ya venimos "rodados" de vidas anteriores. Tal como indicas ejemplos de tu rodaje espiritual en esta vida, en "otras" vidas ilusorias hemos tenido desde hace milenios otro rodaje similar. Es frecuente que hayamos tenido vidas en tradiciones muy diversas, por ejemplo dentro del budismo, del hinduismo, en tribus aborígenes, vidas cristianas, sufíes, gnósticas o con otras orientaciones espirituales, tanto semiduales como no-duales (esto se comenta muy de pasada en otro de los libros de Gary Renard, creo que en "Tu Realidad Inmortal"). Estas pasadas experiencias, aunque no las recordemos conscientemente, nuestra mente sí las recuerda y esto podemos experimentarlo de diversas maneras, por ejemplo como la sensación, al leer este tipo de enseñanzas, de que muchas cosas ya nos suenan y son ideas que nos resultan de algún modo creíbles y familiares. Y esto puede animarnos a confiar un poquito. Basta que confiemos lo suficiente como para ponernos a practicar el perdón (aunque sea un poco). Las intuiciones y la confianza aumentarán a medida que practiquemos la enseñanza.

Evidentemente el Curso no es un camino obligatorio en este formato (sí lo es como "Curso universal"; o sea, sí es "obligatorio" despertar jejeje). Así que, al no ser obligatorio, si alguien no confía en esta enseñanza o no le resuena, o simplemente encuentra algo que le resuena más, puede dejar a un lado el Curso. El Curso es una invitación, no una obligación. Es también un ofrecimiento de "ahorrar tiempo" (aunque el tiempo es ilusorio en última instancia), pues su enseñanza está muy finamente enfocada para ir hasta la médula del sistema de pensamiento del ego, para deshacerlo de un modo muy rápido, o al menos tan rápido como estemos dispuestos a aceptar.

La receta para tener más confianza es el perdón. Es la propia práctica del perdón la que nos llevará a numerosas intuiciones, momentos de paz, pequeñas alegrías, pero como se dice en "La desaparición del universo", esto ocurre en el seno de un proceso muy difícil. Difícil por las continuas intromisiones del ego (las lecciones de perdón). Aunque el final del proceso se va haciendo finalmente muy fácil, pero antes de llegar a eso, toca practicar. Es un entrenamiento para la mente.

Aunque en principio, y durante algún tiempo, pueda parecernos un proceso difícil, con altibajos, conflictos, etc, también se nos dice que:

Hay muchas recompensas a lo largo del camino, algunas de ellas muy hermosas y completamente inesperadas. (Pursah, en el capítulo 7 de "La desaparición del universo").

Algunas de esas recompensas pueden ser sutiles, como por ejemplo intuiciones, momentos de gran paz, coincidencias inspiradoras, o incluso simplemente darnos cuenta de que algo que solía molestarnos ya no nos molesta. Otras recompensas podrían ser más espectaculares, de estas yo no he tenido, pero como ejemplo mencionemos por un lado las revelaciones (que considero lo más hermoso que podemos disfrutar antes de la iluminación), o incluso visitas insólitas como las que ha recibido Gary Renard... que te visite un "símbolo de luz" en forma de un "maestro ascendido" (es solo un ejemplo), ha de ser una recompensa "completamente inesperada" sobre todo la primera vez jajaja

Lo importante son las pequeñas experiencias de paz (u otras experiencias "sutiles", como las que mencioné en el párrafo anterior) que vamos notando cotidianamente. Son un indicio que nos permite aceptar que vamos por el buen camino.

Pero mientras tanto, nuestro camino es fundamentalmente una práctica que basamos —en gran medida— en un entendimiento intelectual de la enseñanza.

Ideas como las que mencionas, como que "todo esto es un sueño", o "no hay nada ahí fuera", son ayudas intelectuales, efectivamente. No se espera que tengas que disponer del conocimiento (la experiencia directa) previamente a la práctica. Es al revés: primero la práctica (con esas ayudas intelectuales), y ese proceso nos conducirá a la experiencia (o si ya hemos tenido alguna —revelaciones—, nos conducirá a reencontrar nuevamente esa experiencia, hasta que finalmente llegue la iluminación y sea nuestra experiencia constante).

No tiene nada de malo que de momento entendamos esto solamente a nivel intelectual y que sintamos que nos falta más. Mientras tenemos ego, tenemos una sensación de carencia. Pero para practicar el perdón es suficiente con entender este proceso intelectualmente. No se nos pide nada más que practiquemos lo que hayamos entendido hasta ahora.

El ego nos insiste en que deberíamos comprender o hacer más, pero en realidad simplemente tenemos que usar nuestro intelecto y usarlo para practicar el perdón. No necesitamos hacer nada más.

Sólo la arrogancia podría hacerte pensar que tienes que allanar el camino que conduce al Cielo. (T.31.VI.4.1)

No vengas a él [al instante santo, a la suspensión de las dudas] con arrogancia, dando por sentado que tienes que alcanzar de antemano el estado que sólo su llegada produce. (T.18.IV.2.7)

O sea, que no necesitas estar libre de dudas para practicar el perdón. Sino que es al revés: es la práctica del perdón (al principio regida por nuestra comprensión intelectual) la que nos llevará al final de las dudas.

Es un proceso. Vamos poco a poco: primero intelectualmente (ideas, creencias, con mayores o menores dudas), luego poco a poco con más confianza y discernimiento, y solo al final la experiencia cumbre de la iluminación:

Y cualquier clase de sufrimiento no es más que un sueño. Ésta es la verdad, que al principio sólo se dice de boca, y luego, después de repetirse muchas veces, se acepta en parte como cierta, pero con muchas reservas. Más tarde se considera seriamente cada vez más y finalmente se acepta como la verdad. (L.284.1.4-6)

Hay otra cita del Curso que dice:

No te desesperes, pues, por causa de tus limitaciones. Tu función es escapar de ellas, no que no las tengas. (M.26.4.1-2)

En la cita anterior puedes cambiar la palabra "limitaciones" por alguna más concreta; en el contexto de esta conversación, por la palabra "dudas". No te desesperes por tener dudas. Todo el que cree nacer en este mundo las tiene (todo el que no está iluminado). Tu papel no es que no tengas dudas, sino aceptar la ayuda del Espíritu Santo para disiparlas. O sea: practicar el perdón.

La misma idea de la cita anterior pero con otras palabras:

La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección. (T.31.VI.3.1-2)

Es decir: simplemente te pide que practiques el perdón, dejando de proyectar y volviendo la mente adentro.

De nuevo la misma idea de las dos citas anteriores, pero con otras palabras:

La condición necesaria para que el instante santo tenga lugar no requiere que no abrigues pensamientos impuros. Pero sí requiere que no abrigues ninguno que desees conservar. (T.15.IV.9.1-2)

En este caso, puedes parafrasear la frase en nuestro contexto cambiando "instante santo" por "la ausencia de dudas", igualmente "pensamientos impuros" por "dudas". Y "no abrigues ninguno que no desees conservar" significa simplemente que no te niegues a perdonar.

Añadamos otra cita animosa, que aparece en el mismo párrafo que la primera de estas tres citas:

Se te proveerá de toda la ayuda que estés dispuesto a aceptar, y toda necesidad que tengas será satisfecha. Por lo tanto, no nos preocupemos demasiado por objetivos para los que todavía no estás listo. Dios te acepta en el nivel en el que estás y te da la bienvenida. ¿Qué más puedes desear, cuando esto es todo lo que necesitas? (M.26.4.8-11)

Cuando tenemos días en que estamos con dudas, si al menos entendemos el Curso intelectualmente hasta cierto punto, podemos darnos cuenta de que esas dudas son simplemente otra oportunidad para perdonar. Así que observamos nuestras dudas y las perdonamos. Esto no sabríamos hacerlo si no tuviéramos las referencias intelectuales que tenemos sobre esto, pero como las tenemos, ahora sabemos que disponemos de la herramienta del perdón. Que sirve para aplicarlo a todo, en cualquier ámbito de nuestra vida.

Durante una revelación se disipan las dudas, pero al ser una experiencia temporal, cuando acaba la revelación vuelven las dudas (aunque debilitadas). Pero con revelación o sin ella, lo importante es la práctica del perdón. Hay personas que han experimentado la revelación (no necesariamente bajo la tradición de UCDM, ni siquiera necesariamente pertenecientes a alguna tradición) y que sin embargo se estancan ahí porque no profundizan mediante una práctica espiritual como por ejemplo la del perdón. En ocasiones estas personas se consideran a sí mismas iluminadas, u otras personas las consideran iluminadas. Sin embargo no se dan cuenta del tipo de ego que aún les queda. La práctica del perdón, en cambio, sigue y sigue deshaciendo la culpa inconsciente, hasta que finalmente se produce la iluminación. La revelación puede ser una ayuda en medio del camino, pero también puede convertirse en un obstáculo (arrogancia espiritual, etc).

Y como se dice en "La desaparición del universo", no todos los buscadores experimentan la revelación antes de la iluminación:

Esta experiencia a veces les ocurre a las personas antes de que estén iluminadas, pero no siempre sucede, y la gente no debería sentirse menospreciada si no sucede. (Arten, en el capítulo 8).

Así que no todos sintonizan con la revelación antes de la iluminación, pero lo que sí tenemos todos es la capacidad, si queremos, de practicar el perdón. Si elegimos practicar el perdón cada vez con más frecuencia, los resultados llegan.

Y quien no quiera practicar el perdón o prefiera otro camino espiritual, es libre de hacerlo. El tiempo no importa, y finalmente, tarde o temprano, todos habremos despertado y el tiempo ya no tendrá sentido. Nuestro verdadero hogar, que es donde estamos eternamente, es la dulce intemporalidad. Es una plenitud majestuosa e incomparable. Es la Unidad que somos. Pero para reconocer esto lo antes posible, puede sernos muy útil el proceso del perdón.

Como dijimos antes, este camino es simplemente una invitación, no una obligación. La confianza acabará llegando, sea cual sea el camino que recorramos hacia la plenitud.

Un abrazo

Más tarde ha llegado este breve mail comentando impresiones:

Si no te he comprendido mal, en tanto llega una de esas revelaciones, lo de que "todo es un sueño" tiene un 99,9% de fe. Gracias, Toni. Por supuesto que no es una obligación.

Y mi nuevo mail de respuesta:

Llámalo fe, creencia o confianza, pero sí, al principio es de ese modo, e incluso esa fe/confianza puede variar en su intensidad, pero aunque baje a mínimos, cada vez que perdonemos funciona, incluso si practicamos el perdón con desconfianza.

Como dice la siguiente cita que ya vimos en algún otro mail:

Algunas de las ideas que el libro de ejercicios presenta te resultarán difíciles de creer, mientras que otras tal vez te parezcan muy sorprendentes. Nada de eso importa. Se te pide simplemente que las apliques tal como se te indique. No se te pide que las juzgues. Se te pide únicamente que las uses. Es usándolas como cobrarán sentido para ti, y lo que te demostrará que son verdad.

Recuerda solamente esto: no tienes que creer en las ideas, no tienes que aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. Puede que hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. Nada de eso importa, ni disminuye su eficacia. Pero no hagas excepciones al aplicar las ideas expuestas en el libro de ejercicios. Sean cuales sean tus reacciones hacia ellas, úsalas. No se requiere nada más. (L.introd.8;9)

Así que solamente se necesita tener confianza suficiente como para ponernos manos a la obra y usar el perdón. La experiencia llegará (¡y la lluvia de intuiciones!; en cierto sentido, las intuiciones son como "mini-revelaciones", especialmente cuando aumenta la intensidad de la intuición... y aunque escriba "intuiciones" en plural, debe tenerse en cuenta que todas ellas son destellos de una única intuición total e intemporal), ya sea primero como una revelación (temporal) o ya sea directamente la iluminación (sin haber tenido revelaciones previamente). Pero mientras tanto vamos llegando a la meta, de momento estamos en camino. Y el camino es simplemente practicar el perdón. Si lo practicamos, eso demuestra que estamos confiando lo suficiente. El resto de la confianza irá llegando progresivamente, adornada de recompensas, entre ellas la paz y las intuiciones :-)

Nota final: Quien quiera leer más, tal vez haya más ideas útiles en este blog sobre este tema de las dudas/confianza.  Puede que sea más fácil buscarlo mediante el uso de las etiquetas en el blog (aparecen en el panel lateral; y al final de cada post, las etiquetas más afines a ese post). En este caso, de memoria no recuerdo otros posts sobre el tema, pero además de mirar en la etiqueta "dudar" de este post, podría consultarse también la etiqueta "confianza", pues el tema de las dudas es complementario con el de la confianza (a más confianza, menos dudas), y a fin de cuentas el proceso de despertar o de iluminación puede ser llamado como el proceso del "desarrollo de la confianza" (hasta llegar a la confianza máxima, que ya no es confianza sino certeza, o sea, conocimiento/iluminación).

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