martes, 21 de junio de 2016

Facimoutreach P-1029

¿Cabe la posibilidad de que seamos guiados ocasionalmente a usar el miedo como herramienta?

P-1029: Jesús dice en Un Curso de Milagros que: «No asustes a nadie, pues su culpabilidad es la tuya» (T.13.IX.2.2) ((He modificado la traducción del principio de esa cita para que signifique algo parecido a como se está usando la frase en esta pregunta; dado que en inglés "Make no one fearful" incluye un "fearful" que puede tener doble sentido en función del contexto, pudiendo significar tanto que no hagamos de nadie un ser temible, como que no hagamos que nadie se asuste —se vuelva temeroso—, o sea, que no infundamos miedo a nadie deliberadamente con la intención de asustar)). Soy maestro de escuela y odio decirlo pero la única manera en que a veces puedo mantener el orden en clase, con el aula repleta de alumnos de secundaria, es infundirles miedo (asustarlos). Por ejemplo, si mis alumnos no temen que yo les baje la nota o que llame a sus padres si se comportan mal, no tendrán el estímulo suficiente para comportarse en clase como necesito que lo hagan. ¿Cómo puedo conciliar el consejo que has dado muchas veces —de que no nos olvidemos de ser normales— con la afirmación de Jesús que he citado arriba de que no les infundamos miedo a otros? En ocasiones no veo otra forma práctica de controlar mi clase que no sea usando el miedo. Supongo que lo que en realidad estoy preguntando es: ¿Podemos ser guiados amorosamente a usar el miedo?

Respuesta: ¡Estás sufriendo de otra de esas confusiones de forma frente a contenido tan corrientes en los estudiantes del Curso de Milagros! (Puede que desees ver las preguntas P-371, P-452*, P-484 y P-584* para una discusión más amplia de los temas relacionados con el que tú planteas aquí). En primer lugar, para responder a la pregunta con que cierras tu mensaje, nunca se nos guiará amorosamente a usar el miedo como una manera de cambiar o de controlar a nadie para ningún propósito —¡ni siquiera con mocosos ((niños maleducados)) de 12 o 13 años de edad! Pues el miedo es la emoción/pensamiento que se desencadena y se refuerza por la creencia en nuestra culpabilidad (T.19.IV.A.10.1-4), la cual dice que merecemos ser castigados (T.26.VII.3.1; L.259.1.4), y el principal propósito de Jesús en el Curso es ayudarnos a deshacer nuestra culpa y todas sus variadas expresiones. Así que cualquier intervención o manipulación destinada a reforzar la culpa y el miedo para conseguir un fin específico jamás podrá haberse originado en la mente correcta.

Ahora bien, eso no quiere decir que no podamos ser amorosamente guiados a ser firmes o usar la disciplina o la posibilidad de consecuencias negativas en nuestro trato con otras personas, especialmente con niños y adolescentes. Y esto nos lleva de nuevo a un tema central del Curso, que es el propósito, el cual es siempre lo que determina el contenido de cualquiera de nuestras decisiones y acciones subsiguientes. Si nuestro propósito es ver a otros como los responsables de cómo nos sentimos, entonces hemos elegido reforzar nuestra creencia en la separación y hemos vuelto a recurrir al ego como nuestro maestro para esa situación. Pero si nuestro propósito es recordar que todos compartimos los mismos intereses, y que el mal comportamiento es siempre únicamente a un nivel más profundo una petición del amor que todos anhelamos experimentar, entonces hemos elegido escuchar al Espíritu Santo como nuestro guía.

Entonces, ¿cómo se miraría esto en la situación o contexto de tu clase? Si eres consciente de algún grado de ira dirigida hacia tus alumnos por su mal comportamiento y sientes la necesidad de amenazarles y de castigarles para conseguir que ellos hagan lo que tú quieres, puedes estar seguro de que es tu ego quien está al mando. Pero si simplemente te das cuenta de que ellos están actuando de acuerdo con su edad y de que necesitan que se les provea de guía, normas y límites, así como de consecuencias que ocurran cuando cruzan esos límites, con el fin de que sean capaces de beneficiarse individualmente y como grupo del entorno de aprendizaje en el que están, entonces eso podría ser muy probablemente una perspectiva de mentalidad-correcta. A nivel de la forma, es posible que hagas y les digas a tus alumnos lo mismo que cuando es tu ego el que tiene el control, pero tu intención o propósito sería diferente.

Para establecer límites desde una perspectiva de mentalidad-correcta, primero tienes que ser muy honesto contigo mismo sobre cualquier tipo de sentimientos egoicos que tengas hacia la clase en general o hacia uno o varios de los alumnos individuales. Si eres consciente de sentir ira, o incluso una leve molestia o irritación, cualquier acción que adoptes contra tus alumnos basada en esos sentimientos estará viniendo de tu ego. Y en ese caso eres tú el que necesita ayuda. Tu primer paso, entonces, sería reconocer que tu malestar no tiene nada que ver con el comportamiento (o mal comportamiento) de tus alumnos. La ira nunca es la reacción a algo externo, independientemente de cuán justificada pueda parecer (T.30.VI.1.1-2; M.20.3.3-4), sino que siempre representa una proyección de nuestro propio conflicto interno —todavía no resuelto— sobre la separación (T.6.introd.1.2-7). Este es quizá el paso más difícil de aceptar del proceso de corrección, debido al valor atribuido a la proyección como defensa dentro de nuestro sistema de pensamiento egoico.

Pero una vez que puedes reconocer y aceptar que tus reacciones no son hacia tus alumnos sino hacia tu propia culpabilidad, puedes retirar la proyección de tus alumnos y empezar a abordar el verdadero problema en tu mente. Y eso consiste simplemente en reconocer que la ira ha sido una defensa que tenía el fin de evitar que aceptes la responsabilidad por cómo te sientes, pero que ahora estás dispuesto a reconocer que eres tú el que decide cómo te vas a sentir y cómo vas a reaccionar.

El siguiente paso consiste simplemente en llevarle a Jesús la culpa interior que está detrás de tu ira, y mirarla con él para ver su naturaleza insustancial (T.18.IX.5.2-4; 6; 8). A nosotros no nos parece que nuestra culpa no sea nada, y por eso unirnos con Jesús, quien para nosotros simboliza el recuerdo de la unidad —lo que significa que él es el recordatorio de que la separación y la culpa no son reales— es tan esencial para el proceso de mirar. Cuando nos permitimos dar ese paso, desaparecen nuestra ira y nuestra culpa. En ese momento es cuando puedes volver tu atención hacia tus alumnos, sabiendo con mayor claridad qué es lo más benévolo, la manera más amorosa de mantener la clase bajo control o dirigirla hacia ese punto, puesto que ya no estás invirtiendo con ira en esa situación ((lo que facilita que no haya apego a los resultados, etc)). Eso puede implicar el que establezcas límites, o puede que a veces también descubras que podría haber una manera diferente de estructurar/organizar la clase, u otro modo de enmarcar la lección que provoque más fácilmente la participación y cooperación de tus alumnos. Y puede que con el tiempo se desarrolle un enfoque global diferente, a medida que seas capaz de soltar tus propios obstáculos para ver con más claridad.

Y si tu guía fuese que establezcas algunos límites con consecuencias para tus alumnos, puede serte útil saber que tú no eres responsable de las reacciones que tengan tus alumnos. En el caso de que ellos experimenten miedo ante los posibles resultados de cruzar los límites que has establecido, el miedo que ellos tengan, al igual que dijimos antes sobre tu ira, no depende realmente de nada externo, no es el resultado de los límites externos que has establecido, sino que más bien es la proyección de la propia culpa —todavía no resuelta— de tus alumnos. El miedo, después de todo, no tiene por qué ser la única razón para respetar los límites, y tú puedes establecer límites claros sin la intención de despertar sentimientos de culpa y miedo, si has hecho primero tu parte de reconocer y soltar tus propias inversiones egoicas en esa situación.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions211.htm#Q1029

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

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