jueves, 12 de mayo de 2016

Facimoutreach P-29

Sobre el aparente acto de "ira" de Jesús

P-29: Cuando Jesús volcó las mesas de los mercaderes del Templo, eso parecía reforzar el sistema de pensamiento del ego. Él estaba enfadado, y finalmente fue castigado al ser crucificado. En mi mente me sigo repitiendo que debe haber un modo diferente de ver eso, y he enviado esta pregunta a la Fundación para que con vuestra respuesta se acelere la sanación de mi percepción de este asunto.

Respuesta: En "El perdón y Jesús: El punto de encuentro entre Un Curso de Milagros y el cristianismo" y en "Una charla sobre Un Curso de Milagros. Una introducción" (son libros de Kenneth Wapnick) se comenta en profundidad ese pasaje de los Evangelios. En esos libros se encuentra la explicación completa, de la cual vamos a hacer un breve resumen aquí.

Como ya sabrás, los relatos evangélicos sobre las palabras y acciones de Jesús no son necesariamente hechos históricos. Es probable que el incidente en el Templo no ocurriese de la manera que se relata en los Evangelios. Esta opinión es aceptada incluso por muchos estudiosos de las escrituras cristianas. También es importante tener en cuenta que los relatos evangélicos no dicen que Jesús estuviera enfadado, aunque en las películas sobre la vida de Jesús se le retrató en ese episodio como estando enfadado. Si ocurrió algo parecido con Jesús aparentando estar enfadado, pero sin que en realidad sintiera ningún enfado, eso significaría que él habría representado ese papel como una herramienta de enseñanza para remarcar alguna idea para las personas que se encontraban entre la multitud en aquella época de Pascua. En ese caso, la idea a remarcar sería que el "pueblo elegido" había distorsionado la enseñanza del Antiguo Testamento al usar el Templo para algo diferente que para ser una "casa de oración". Esto se acerca bastante a la interpretación que los eruditos del cristianismo hacen de este episodio. Como hacen los buenos maestros, Jesús representó su papel de una manera dramática para despertar una mayor atención hacia su mensaje.

También se podría considerar una posibilidad final: que Jesús estuviera realmente enfadado, teniendo un "ataque de ego". Si fuera este el caso, hay al menos tres condiciones que tendrían que estar presentes: Jesús no estaría en paz, no sería consciente de Dios en ese momento, y estaría percibiendo a los cambistas del Templo como sus enemigos. Es inconcebible que Jesús, cuyo mensaje y presencia estaban llenos únicamente de paz y amor, se hubiera "perdido" de aquella manera.

Igualmente es posible creer que Jesús tuvo un ataque de ego, pero si alguien decide creer eso, ¿por qué entonces preferiría identificarse con el ego de Jesús, en lugar de con el amor y el perdón que él nos enseña en Un Curso de Milagros? Además, incluso si fuera posible para Jesús tener tal ataque de ego, el Curso nos dice que él ciertamente no habría sido castigado a la crucifixión por su "pecado". «El pecado no existe» (T.26.VII.10.5). La enseñanza principal del Curso es que el Hijo de Dios es inocente: «Tú sigues siendo Mi santo Hijo, por siempre inocente, por siempre amoroso y por siempre amado, tan ilimitado como tu Creador, absolutamente inmutable y por siempre inmaculado» (L.PII.Preg10.5.1). Dado que no hay pecado, no puede haber castigo. Por lo tanto, la enseñanza del Curso sobre la crucifixión contiene una perspectiva muy diferente. En palabras de Jesús, «La crucifixión no es más que un ejemplo extremo» (T.6.I.2.1), al igual que el ejemplo del incidente del Templo, si es que de hecho hubiese ocurrido. Jesús dice un poco después: «El mensaje de la crucifixión fue precisamente enseñar que no es necesario percibir ninguna forma de ataque en la persecución, pues no puedes ser perseguido. Si reaccionas con ira, tienes que estas equiparándote con lo destructible, y, por lo tanto, viéndote a ti mismo de forma demente» (T.6.I.4.6-7). Jesús no se percibiría a sí mismo de manera demente, y puesto que él sabía que no era un cuerpo permaneció en paz durante la crucifixión, plenamente consciente de que no estaba ocurriendo nada.

A medida que descubrimos nuestra verdadera identidad como el Hijo inocente de Dios, descubrimos también que podemos permanecer en paz en medio de una aparente persecución. Al igual que Jesús, no podemos ser dañados de ninguna manera. Esta verdadera identidad no se debe confundir con las identidades egoicas que elegimos como cuerpos, los cuales ciertamente mueren. Puesto que no hay una vida real aquí en el cuerpo, no hay tampoco una muerte real. Esto es lo que Jesús sabía cuando su cuerpo fue crucificado. Esto es lo que él nos está enseñando.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions8.htm#Q29

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios actualmente cerrados. Si quieres comentar algo podrías inscribirte en el foro 'Concordia y Plenitud' mientras siga abierto:

http://concordiayplenitud.foroactivo.com/

Saludos :-)

☼☼☼

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.