martes, 17 de mayo de 2016

Facimoutreach P-123

¿Son una pista útil los síntomas o enfermedades en partes concretas del cuerpo?

P-123: Agradecería una aclaración sobre esta parte del Anexo Psicoterapia: P.2.VI.5.1-3. Mi pregunta concreta es: La parte del cuerpo sobre la que estoy actualmente proyectando mi falta de perdón, ¿puede darme algún indicio del asunto concreto que debo deshacer en este momento? El análisis de la forma de mi enfermedad, ¿de qué manera me permitirá entender mejor el asunto que hay en la "punta del iceberg"?

Respuesta: Para empezar, echemos un vistazo al pasaje completo, cuyas tres primeras frases son las que citas en tu pregunta:

«La enfermedad adopta muchas formas, y lo mismo hace la falta de perdón. Las formas que adopta una no hacen más que reproducir las formas que adopta la otra, pues son la misma ilusión. Tan fielmente la una se traduce a la otra, que un estudio riguroso de la forma que adopta una enfermedad revela claramente la forma de falta de perdón que representa. No obstante, ver esto no produce una curación. Ésta se logra mediante un solo reconocimiento: que únicamente el perdón cura una falta de perdón, y que sólo una falta de perdón puede ser el origen de cualquier clase de enfermedad» (P.2.VI.5.1-5).

Tal como se afirma en ese fragmento, debe haber una correspondencia clara entre el pensamiento concreto de culpa en la mente y su sombra —el síntoma— en el mundo. Freud reivindicó algo similar en sus análisis de los síntomas histéricos. Sin embargo, la conclusión que puedes sacar a raíz de eso sólo puede ser tan buena como sea la honestidad de tu introspección y tan precisa como tu voluntad de descubrir la ira, el miedo y los juicios que puedan estar sepultados en tu inconsciente. Y no hay un conjunto de reglas fijas que conduzcan inexorablemente del pensamiento concreto al síntoma concreto.

Por ejemplo, un esguince de tobillo puede estar reflejando una ambivalencia existente con respecto a dar un paso adelante en el camino de una persona hacia una carrera o relación a la que esa persona teme. Pero para otra persona, o para la misma persona en otro momento, el esguince puede ser la evidencia de la culpa por el deseo de darle una patada a alguien que está caído/agachado. Y para otra persona, el miedo de avanzar en su vida podría manifestarse como una laringitis —perder la propia voz— en vez de como un esguince de tobillo. Puede haber incluso asociaciones de las así llamadas "vidas pasadas" en los síntomas presentes, siendo esas asociaciones aún más difíciles de descubrir. No obstante, habrá ocasiones en las que la correspondencia sea muy evidente.

Ver este tipo de vínculos entre un pensamiento de falta de perdón y un síntoma específico puede ser especialmente útil cuando inicialmente comienzas tu trabajo con Un Curso de Milagros, ya que refuerza el reconocimiento que el Curso está tratando de desarrollar en nuestra conciencia: el reconocimiento de la verdadera relación causa-efecto entre la mente y el cuerpo. Vemos de manera incorrecta una falsa relación entre agentes externos o acontecimientos como causas y cambios corporales como efectos (por ejemplo, un virus como causa de los síntomas de la gripe) en vez de la verdadera relación entre los pensamientos de la mente como causa y los cambios corporales como efectos (por ejemplo, la culpa como causa de los síntomas de la gripe).

Pero, tal como señala el pasaje que hemos copiado más arriba del Anexo Psicoterapia, ver tales conexiones no es suficiente en sí mismo para lograr la verdadera curación. Sólo el perdón puede lograr eso. Y a medida que continúas con tu estudio del Curso, la buena noticia es que no necesitas descubrir el vínculo entre una forma específica de culpa y el síntoma específico que genera. Cualquier síntoma de enfermedad o malestar (mal-estar) en el cuerpo es una proyección de la culpa que hay en la mente, que es el odio contra nosotros mismos que todos llevamos dentro debido a nuestra creencia de que atacamos y destruimos el amor cuando elegimos el pensamiento de la separación. Y cada síntoma, independientemente de su forma, no representa otra cosa que el intento del ego de persuadirte de que tus problemas están en el mundo y en tu cuerpo, y no en tu mente. Así que una vez que se logra reconocer la artimaña del ego y la auténtica asociación que hay entre la culpa de la mente y los efectos sobre el cuerpo es reconocida, la mayor parte de tu trabajo se ha completado. El siguiente paso es simplemente volverte hacia tu Maestro interior para que te ayude a deshacer tu creencia en esa culpa. Y así, tu parte en el proceso del perdón está ahora completa. Los síntomas externos puede que cambien o que no cambien en este punto, pero ya no te preocuparán, ya que has identificado el verdadero origen de tu dolor y malestar. Tal como Jesús señala en la sección sobre la curación del Manual: «¿Qué significado tienen ahora la culpabilidad, la enfermedad, el dolor, los desastres y todos los sufrimientos? Al no tener ningún propósito, han desaparecido. Y con ellos desaparecen también todos los efectos que parecían tener. Causa y efecto no son sino una réplica de la creación. Vistos en su verdadera perspectiva, sin distorsiones y sin miedo, re-establecen el Cielo» (M.5.II.4.7-11).

((Sobre el tema de perdonar lo concreto y lo abstracto, pueden leerse también las preguntas P-603P-335, respondidas igualmente por Ken Wapnick. Y quien quiera seguir leyendo más extensamente, escribí un post relacionado también con este tema: Miedo abstracto; y el uso de diferentes símbolos del perdón))

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions25.htm#Q123

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

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