sábado, 14 de mayo de 2016

Facimoutreach P-77

Sobre la voz queda del Espíritu Santo

P-77: ¿Por qué el Espíritu Santo habla en voz tan baja? Parece que sería más fácil seguir Su guía si Él pudiera gritar de vez en cuando.

Respuesta: ¡Te unes al coro de cientos y cientos de estudiantes del Curso que suplican fervientemente al Espíritu Santo que suba el volumen! Por desgracia, o más bien por fortuna, el problema está en nuestro extremo de la línea de comunicación ((el problema está en nuestro lado, no en el del Espíritu Santo)), lo cual significa que tiene algo que ver con una decisión que estamos manteniendo, la cual ahora podemos cambiar. La interferencia que nosotros mismos generamos ((con nuestra decisión a favor del ego)) es lo que hace que la Voz del Espíritu Santo parezca inaudible, al igual que las transmisiones de radio frecuentemente no llegan con claridad debido a la estática (interferencias). Nada va mal con la señal. El problema se encuentra en el lado del receptor, no en el lado del emisor, nos dice Jesús en lo que parece una suave reprimenda: «¿Qué respuesta del Espíritu Santo podría llegar hasta ti, cuando a lo que escuchas es a tu deseo de ser especial, que es lo que pregunta y lo que responde? Tan sólo prestas oídos a su mezquina respuesta, la cual ni siquiera se oye en la melodía que en amorosa alabanza de lo que eres fluye eternamente desde Dios a ti. Y este colosal himno de honor que amorosamente se te ofrece por razón de lo que eres parece silencioso e inaudible ante el "poderío" de tu especialismo. Te esfuerzas por escuchar una voz que no tiene sonido, y, sin embargo, la Llamada de Dios Mismo te parece insonora» (T.24.II.4.3-6). Esto se ve reforzado en el Manual cuando Jesús dice: «Son muy pocos los que pueden oír la Voz de Dios» (M.12.3.3).

Esto no es fácil de aceptar; sin embargo, en vez de desanimarnos, podemos estar agradecidos de que al menos ahora sabemos cuál es el problema y podemos trabajar hombro con hombro con nuestro amoroso hermano Jesús para restaurar la plena claridad de la comunicación. Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, asentiremos en reconocimiento de que la explicación que da Jesús —a por qué no escuchamos bien al Espíritu Santo— es ciertamente verdadera.

A medida que seguimos trabajando con el material, se hace evidente que dos requisitos en los que Jesús insiste mucho son la honestidad y la humildad. Algo que debería bajarnos muchísimo los humos es el hecho de que el Curso está repleto, pasaje tras pasaje, de citas que nos dicen una y otra vez que estamos equivocados con respecto a todo lo que pensamos y hemos pensado, y que tan sólo somos niños espirituales, e incluso a veces se refiere a nosotros como bebés (por ejemplo en T.4.II.5.2). Él habla también de los métodos que se ve obligado a utilizar para poder llegar hasta nosotros, debido a que hemos establecido tantos bloqueos contra la verdad en nuestras mentes. Por ejemplo, «¿Cómo puedes enseñarle a alguien el valor de algo que él mismo ha desechado deliberadamente?» (T.4.VI.5.1). Y además hay muchos pasajes que hablan concretamente del "daño" que hemos causado a nuestras mentes, por ejemplo: «lo que has hecho para hacerle daño a tu mente la ha vuelto tan antinatural que no recuerda lo que le es natural» (T.16.II.3.1). Es muy fácil olvidar que somos nosotros quienes hemos desterrado al Espíritu Santo de nuestras mentes. Ocultamos esto y luego acabamos pensando que Su ausencia de nuestra conciencia tiene que ver de algún modo con algún defecto por Su parte, o incluso con algún fallo en las instrucciones de Jesús. Así que, en última instancia, con sus comentarios Jesús nos lleva de vuelta a una posición de mayor humildad, desde la cual tienen que proceder todos nuestros esfuerzos.

Otro factor importante a tener en cuenta es que la guía del Espíritu Santo puede suceder de muchas maneras diferentes. No deberíamos suponer que sólo ocurrirá en forma de palabras diciéndonos de manera concreta qué hacer. Su Presencia podría muy bien sentirse como un impulso a ser amable y compasivo en un momento dado. A menudo Su guía llega en forma de una idea que se nos ocurre de repente, o algo que sucede en un sueño, o simplemente mientras estamos hablando con un amigo. La corrección del Espíritu Santo a nuestra mentalidad-errada puede llegar de muchos modos diferentes.

Y finalmente, nos conviene tener cuidado de no definir nosotros mismos el problema y entonces esperemos que la respuesta nos llegue limitada por los términos que nosotros hemos establecido. Hacer eso es una forma muy común de interferencia por nuestra parte, haciendo así más difícil el acceso a nuestra mentalidad correcta. «Accede, aunque sólo sea por un instante, a dejar tus altares libres de lo que habías depositado en ellos, y no podrás sino ver [oír] lo que realmente se encuentra allí» (T.21.II.8.1). Jesús ha garantizado que nuestros esfuerzos se verán coronados por el éxito, y de hecho ya es así. Sólo necesitamos aceptar esto sin reservas y entonces la única Voz que oiremos será la Voz que habla por Dios.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions17.htm#Q77

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

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