martes, 26 de julio de 2016

Facimoutreach P-885

¿Por qué a veces siento que las palabras del Curso son poco amables?

P-885: ¿Por qué a veces siento que las palabras que se dicen en Un Curso de Milagros son poco amables? ¿Es esto una proyección del ego tratando de alejarme sutilmente del propósito del Curso? Y de todos modos, ¿cuál es el propósito del Curso?

Respuesta: El objetivo de Un Curso de Milagros es dejar al descubierto lo que está escondido en el sistema de pensamiento del ego, de manera que se pueda exponer a la luz de la verdad para que sea sanado. La exposición de la fealdad del ego puede parecer poco amable, al igual que los pacientes del dentista se encogen de miedo cuando éste examina la boca y la muela dolorida. El dolor de la muela infectada es insoportable, pero las ayudadoras manos del dentista pueden ser percibidas como todavía más dolorosas. Un examen cuidadoso de las gráficas descripciones que el Curso hace del ego revela el diagnóstico amable y tranquilizador de Jesús: nosotros no somos el espantoso ego que necesita una endodoncia, únicamente pensamos que lo somos. Jesús presenta descripciones de la locura del ego con frases como: «piensas que eres...», «crees que eres...», «te ves a ti mismo...». Él nunca dice que estas creencias sean verdad. De hecho, el único propósito de exponer estos pensamientos es enseñarnos que no son verdad, y que nos los creemos porque los hemos elegido para que apoyen la creencia en la realidad de la separación y del pecado. La enfermedad de la separación tiene primero que ser expuesta para que pueda ser curada. El objetivo del Curso es curar a la mente del pensamiento de la separación, lo cual Jesús nos ayuda a hacer al enseñarnos que al igual que elegimos al ego, podemos elegir contra él al elegir al Espíritu Santo.

Sí, centrarse en las fuertes palabras negativas del Curso en referencia al ego es una manera maravillosa de detener el progreso en tu estudio del Curso. La verdad es que no tenemos ningún problema en creer que somos egos que viven y mueren en cuerpos, sin esperanzas de poder regresar alguna vez a nuestro verdadero estado de unidad con Dios; lo cual es la cosa menos amable que el Hijo de Dios podría creer acerca de sí mismo. Pero tenemos una tremenda resistencia a creer el mensaje que Jesús nos ofrece: somos el inocente Hijo de Dios (L.95.12.2-3), la separación nunca ocurrió (T.6.II.10.7), el mundo es una ilusión (L.155.2.1), y «no hay ni un solo instante en el que el cuerpo exista en absoluto» (T.18.VII.3.1). Jesús añade sal a la herida al decirnos que este mundo es el infierno (L.182.3), que todo ataque es asesinato (T.23.III.1), que la culpa se está proyectando desde la mente en forma de odio (T.18.VI.2), y finalmente, que «una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia» (L.21.2.5). Para la parte de la mente que se identifica con el ego/cuerpo estas palabras son, en efecto, poco amables (desagradables); ciertamente no son las cosas que queremos oír. De hecho, el ego trabaja muy duro para ocultar este tipo de pensamientos de nuestra conciencia, defendiendo así la continua decisión de la mente en favor de la separación. Las devastadoras consecuencias de elegir la separación son ocultadas tras la aparente belleza del mundo. En el Texto, Jesús usa el ejemplo de un cuadro enmarcado para mostrarnos el uso que hace el ego de la negación y del engaño. El cuadro feo del especialismo del ego está «rodeado por un marco tan recargado y elaborado, que el cuadro casi desaparece debido a la imponente estructura del marco» (T.17.IV.8.2). El ego usa tanto las experiencias positivas como las negativas del mundo para fabricar su marco de engaño. Las experiencias positivas son distracciones destinadas a convencernos de que el mundo no es un lugar tan malo. El dolor y la desdicha de las experiencias negativas demuestran que el mundo es real. Nos hemos aprendido tan bien el mensaje del ego y nos hemos adaptado tanto a sus densas capas de negación, que Jesús nos tiene que explicar las cosas a fondo utilizando un llamativo contraste entre la oscuridad del ego y el amoroso mensaje de la verdad del Espíritu Santo. Jesús nos insta a «[mirar] al cuadro» (T.17.IV.9.1) en vez de al marco. A menos que veamos que elegir al ego es el origen de toda la angustia del mundo, no iremos más allá del velo de la ilusión para despertar en la luz de la verdad. Este es el objetivo final del Curso.

Link original en inglés: http://www.facimoutreach.org/qa/questions/questions175.htm#Q885

Índice de las P&R traducidas: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/11/indice-de-traducciones-de-p-de.html

2 comentarios:

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